Concurso Logotipo COE

1 Objetivo del concurso

El propósito de este concurso es la creación de un nuevo logotipo para la Comunidad Odinista de España (COE), que pueda ser utilizado para la creación de camisetas, sudaderas o parches.

El logotipo no será empleado para uso institucional, sino para ser representativo de la campaña Pro Notorio Arraigo del COE, estando presente en algunos de los regalos personalizados que se entregaran a aquellos que donen y así lo soliciten.

2 Bases

El diseño deberá ser realizado con gráficos vectoriales (con formatos SVG, AI o EPS), en su defecto, se podrá diseñar en formato PNG con transparencia, teniendo que tener una dimensión de 30x30cm (3543x3543px).

El ganador acepta ceder los derechos de su logotipo a la Comunidad Odinista de España, la cual le hará entrega del premio mencionado más adelante, así como una mención, si así se desea, en la página oficial de Facebook del COE y en la plataforma Pro Notorio Arraigo lafraguadeodin.com

3 Criterios de valoración

– Facilidad de identificación del logotipo con el COE.

– Diseño innovador y creativo, pero pudiendo emplear símbolos clásicos y característicos dentro del mismo (Mjolnir, Vegvísir, AEgishjalmur, Odroerir, Valknut…).

– No incluir texto ni números en el logotipo.

– Imprescindible que no quede recargado y que sea original.

4 Plazos y Envío

El plazo comienza el lunes 21 de diciembre de 2015, pudiendo presentar los logotipos de forma directa por correo electrónico hasta el día 29 de Febrero de 2016.

Los envíos deben dirigirse a la siguiente dirección, junto con sus datos personales: info@asatru.es

5 Jurado

El jurado estará compuesto (como mínimo) por 16 miembros del Althing, los cuales efectuarán una primera votación de eliminatoria, para reducir el número de finalistas a 5, realizándose entonces una votación final.

El jurado se reserva el derecho de no declarar ningún ganador y todos los originales no ganadores serán destruidos.

En caso de mostrarse interés por algún logotipo no ganador, el Althing se dirigirá directamente a su autor, el cual puede reservarse todos los derechos de su logotipo.

6 Premio

El premio es un cuerno tallado de beber, que se personalizará de acuerdo a los gustos del ganador.

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Nuestro ser determina nuestra religión.

Lucía

A diferencia de las llamadas religiones universalistas o «del Libro» (cristianismo, judaísmo, islam), cuyas implicaciones en los sistemas sociopolíticos son siempre débiles (de allí que sean fácilmente exportables), las religiones étnicas se caracterizan por su estrecha relación con las instituciones propias de las sociedades que las producen. En este sentido, es posible entender este tipo de religión como el conjunto de ideas subyacentes a formaciones sociopolíticas básicamente «primordiales», en cuanto a su esencia última; en ellas, la dependencia de lo político respecto al fundamento religioso responde a la concepción general del Cosmos como un orden de naturaleza sagrada en el que apenas se deja espacio para lo profano y al que los mismos dioses se hallan subordinados (de ahí su calificación también como «religiones del Cosmos»).

Por tratarse de un componente étnico más, equiparable a cualquier otro rasgo distintivo de un grupo humano culturalmente diferenciado (como la lengua), un sistema religioso étnico es, por definición, un fenómeno localizado e incapaz de expansionarse.

Mientras que la promesa de redención futura hace del cristianismo una doctrina especialmente atractiva para los grupos más desfavorecidos de la sociedad, el paganismo germánico, por el contrario, conecta con mayor eficacia con las personas más capaces, mejor preparadas y con mayor grado de espiritualidad de la sociedad moderna, donde la alienación tienes sus porcentajes más bajos.

Un Dios expresa los aspectos y los modos de acción del poder y no las formas personales de su existencia, por tanto, el antropomorfismo del dios, no más que su individualidad, no debe ilusionar. Tiene, también, límites muy precisos. Un poder divino representa siempre de forma solidaria aspectos cósmicos, sociales, humanos, no disociados todavía. La representación del dios bajo una forma plenamente humana constituye un hecho de simbología religiosa que debe ser situado e interpretado exactamente. El ídolo no es un retrato del dios: los dioses no tienen cuerpo. Ellos son, por esencia, los invisibles, siempre más allá de las formas, a través de las cuales se manifiestan, o mediante las cuales se exteriorizan en el templo.

 

LA SERPIENTE EN LA MITOLOGÍA GERMÁNICA

1.Introducción

La serpiente ha jugado un papel importante en las creencias de diversos pueblos. Debido a la forma de su cuerpo, a sus movimientos, a su veneno, la serpiente es uno de los animales que más miedo infunde al hombre. Su carácter siniestro y peligroso causa temor. Por salir de agujeros y de la maleza, parece pertenecer al mundo subterráneo. Muchas veces la símbolo de la serpiente, sólo con mirar a su víctima, la hechiza antes de matarla con su veneno, por eso es símbolo de la muerte (cfr. la saga griega de Laocoonte). A causa de su costumbre de exponerse al sol, es comprada con él. Según una concepción del antiguo Egipto, en el reino de los muertos viven demonios en forma de serpientes que vomitan fuego o están armados con un cuchillo; pero, como ojo del dios solar Ra, la serpiente rechaza todo mal y se convierte en emblema en la frente de los reyes. Por su capacidad de regeneración, parece emparentada con la luna y remite a la inmortalidad. La serpiente de Esculapio enroscada con bastón es todavía hoy un signo de la profesión médica. Su naturaleza enigmática y ambivalente hace que se la considere como un demonio y causa de muerte, pero por otra es poseedora de poderes benéficos e incluso divinos. Por eso, no es de extrañar que en algunas religiones las serpientes sean a la vez maldecidas y adoradas. Así en la Biblia puede ser símbolo de vida (Num 21,6-8) y de muerte (Gen 3).

Nuestro estudio intentará presentar y analizar la figura de la figura de la serpiente, así como su simbolismo en los textos bíblicos y en la mitología germánica. Me llamó la atención que en las dos culturas la serpiente estuviera de alguna manera relacionada al árbol de la vida, aunque aquí nos limitaremos, por cuestión de espacio, a la serpiente. Para ello presentaré en primer un sumario de los diversos significados de la serpiente que ofrece la mitología comparada, para pasar posteriormente a analizar más específicamente el mundo bíblico y el mundo germánico. Concluiremos con una reflexión sobre los datos obtenidos.

  1. La serpiente como símbolo religioso[1] 

En religiones comparadas, el termino “serpiente” hace referencia a un número de criaturas, reales o imaginarias, que poseen características físicas de las serpientes. En esta categoría se incluyen diversos tipos de ofidios: además de las serpientes (culebras), designa a bestias tales como serpientes marinas (normalmente enormes monstruos marinos), dragones[2] (reptiles con forma de serpiente y con cuatro patas o dragones alados con dos patas, en inglés denominados wywern), basiliscos e hidras (serpientes con multitud de cabeza). Aunque cada tradición religiosa percibió los símbolos de la serpiente dentro de su propia visión del mundo, se pueden señalar algunos rasgos comunes.

2.1 La serpiente y los orígenes del mundo

En la mitología de muchos pueblos, las serpientes están relacionadas con el origen del mundo y con la creación. La creación del universo surgiendo de una lucha titánica de deidades, monstruos, o de ambos, es un motivo bastante recurrente. En el Antiguo Testamento (AT) frecuentemente encontramos el tema de la batalla divina contra el monstuo del caos con forma de dragón o serpiente que vive en el agua. Es con la victoria sobre Rahab que se secan las aguas (Is 51, 9-10). En otros culturas, las serpientes ayudan o son las creadores del mundo. Son símbolo de la creación y del caos.

A su vez son representantes de los poderes cósmicos. En términos cósmicos, el universo siempre está amenazado de recaer en el caos. El cosmos ordenado incluye a serpientes como figuras centrales en la concepción del mundo creado. Frecuentemente es la serpiente la que mantiene unido al universo, la que rodea a todo el universo, como un cinto atado mordiendo la cola en su boca (cfr. Midgardsormr). Manteniendo unido el universo de esta forma, cualquier movimiento de la serpiente causará terremotos. Por eso, la serpiente es tanto protección contra el caos como un peligro potencial. Esta representación simboliza los límites del mundo creado y la noción de eternidad. El hecho de que la serpiente rodee la tierra indica claramente que es enorme y poderosa, algo así como una serpiente marina cósmica. No es muy distinta de ltn de los mitos ugaríticos o del Leviatán del AT.

En mitología es frecuente la noción de un arból cósmico que forma el centro del universo creado. Éste está concebido para alcanzar los cielos desde el mundo subterráneo, formado un  pilar natural en el cual existen todos los niveles del cosmos. Bien en sus raíces o al rededor de su tronco hay normalmente una serpiente, la cual aparece enfrentada al águila situada en las ramas superiores. El mito de Etana, la historia de Gilgamesh y el árbol Huluppu reflejan estas ideas. La serpiente puede estar custodiando o destruyendo el árbol. El águila y la serpiente son símbolo de la enemistad perpetua, lo que parece ser un tópico que refleja las batallas eternas entre el bien y el mal, o entre el orden y el caos.

La serpiente no sólo está asociada a la tierra y al agua, sino también a los cielos. Puede representar la luz[3], el arco iris. Tiene un significado lunar, y del mismo que la luna crece y mengua, así también la serpiente es símbolo de muerte y resurrección.

2.2 Las serpientes y los espíritus de los antepasados

La serpiente contendría el alma del primer antepasado de la familia, como símbolo del genius loci o deidades tutelares del lugar. Las almas de los jefes y taumaturgos se transforman en serpientes después de la muerte y continúan viviendo, cuidando las casas de sus descendientes y ortogando salud y prosperidad. Serpientes y dragones son custodios de propiedades, tesoros y riquezas (cfr. el dragón Fáfnir que custodiaba el tesoro de los Nibelungos). Según algunas concepciones, el alma podría abandonar el cuerpo en forma de serpiente, no sólo después de la muerte sino incluso en sueños.

2.3 La serpiente como símbolo de sabiduria y de poder

Las serpientes conocen todos los misterios. Si una persona come su carne (o el coazón de un dragón, como hizo el héroe germano Siegfrido) le son reveladas muchas cosas; en particular puede entender el lenguaje de los animales, o recibir el don de profecía a través de oráculos. Estos ofidios son el símbolo de la inteligencia y astucia (Mt 10, 16: “Sed sabios como serpientes”); han sido presentadas como ejemplo de asucia, malicia, engaño y seducción. Todos esas características se han usado para configurar la serpiente que aparece en el Edén. Finalmente, aparecen como objetos normales de los presagios contra la enfermedad y como símbolos de poder y soberanidad en China y Egipto.

2.4 La serpiente y la muerte

Las serpientes aparecen de distintas formas relacionadas con la muerte, como su causante (veneno) o transmisora. Juegan un papel importante en concepciones religiosas sobre los orígenes del pecado, por ejemplo en la caída de Adán y Eva. La serpiente representa a las fuerzas malignas portadoras de la muerte. En la cristiandad se asocia frecuentemente con el pecado, con el príncipe de las tinieblas y el infierno.

2.5 Signo de vida e inmortalidad

La función más ambigua de la serpiente es aquella en la que viene presentada como asesina o curandera. Las serpientes muerden a la gente y causan la muerte, pero su veneno también puede ser usado para salvar vidas. Transforman la muerte en vida por el poder de una planta que sólo ellas conocen (cfr. los cultos de Asclepios y Glycon). Los “caduceos”[4] se han convertido en el símbolo de la medicina en la tradición europea. La historia de las serpientes venenosas enviadas para matar y la imagen de la serpiente usada para curar en Num 21, 8-9 puede reflejar este aspecto ambivalente de la serpiente. En asociada con el fruto de la vida, con la fertilidad y el agua de vida. Tiene una ambivalencia sexual, la cual se traduce en un simbolismo por el hecho de que es la vez matriz y falo.

Por la ambivalencia con la que se las consideró, pueden ser asociadas con los demonios y con los dioses (Is 6, 2). En algunas culturas, como portadoras de salvación y dadores de vida, llegaron a ser animales divinos como occució entre los lombardos, los lituanos y entre la secta gnóstica de los ofitas, quienes adoraban la cabeza de Dios en forma de una serpiente.

  1. La serpiente en el mundo germánico

El problema para conocer el tema de lo sagrado entre los germanos y escadinavos son las fuentes a partir de la cuales debemos trabajar. Tenemos poca información sobre los germanos, y los documentos no pertenecen, salvo excepciones, a los propios germanos, sino a épocas más recientes, esto es, a partir de la cristianización. Estos textos fueron redactados, con raísimas excepciones, por autores cristianos al menos dos siglos después de la conversión de aquellos países al cristianismo. Cristianizadas o no, estas fuentes muestran una mentalidad que, como sabemos, no evolucionó sino muy lentamente, especialmente en los planos ético y religioso[34]. Por lo que se refiere a nuestro tema, las fuentes[35] no aportan tantos datos como formarse und idea precisa y concreta del simbolismo de la serpiente. Los datos son aislados y a veces inconexos. Lo que sí podemos afirmar es que la figura de este ofidio está íntimamente unida a la cosmología, de la misma forma que lo estaba en el mundo bíblico, y a la demonolgía.

Un pensamiento preside toda la cosmogonía y teogonía germánica: el orden es el valor absoluto; el caos, el único mal inexpiable, y las potencias del destino, que se supone dispensan uno y otro, puesto que están ambos en la naturaleza de las cosas, han velado por mantener el equilibrio. Dichas potencias son responsable de este equilibrio del que los diosos son garantes y del que los hombres deben ser ejecutores. Y será en ese contexto donde busquemos el significado y la importancia de la serpiente.

Este ofidio debió poseer un valor simbólico muy elevado en la vida reilgiosa de los germanos, sobre todo en la edad de bronce. Entre los estudiosos se discute si fue objeto de culto. J. de Vries[36] afirma que existen ciertos indicios de culto de las serpientes entre los germanos. Las representaciones de serpientes en la edad de bronce sobre piedras y en los cuchillos cúlticos deben ser considerados como símbolos se un culto de la fertilidad. Es significativa la estrecha relación entre la serpiente y el caballo, la cual se muestra en las imágenes donde el cuerpo de la serpiente, enroscada en sí misma, termina con una cabaza de caballo. Según este autor, tampoco faltan testimonios en tiempos históricos para el culto de las serpientes. La descripción de la vida de S. Barbatus menciona que los longobardos habían adorado bestiae simulacro, quae vulgo vipera nominatur. Así mismo, J. de Vries se apoya para afirmar el culto de la serpiente en textos de Tácito, quien nos habla en su Germania c. 7, que los germanos cogían imágenes de los bosques y las portaban a la batalla. Y en su Historia IV 22, nos concreta que tomaban imágenes de animales salvajes. Estos pasajes los relaciona J. de Vries con las representaciones de la columna de Trajano, donde un germano llevaba una imagen de una serpiente para lucha, como si fueran estandartes de los ejércitos. De estos indicios concluye la adoración de la serpiente. Las características de este culto, sin embargo, permanecen para nosotros desconocidas. Por el contrario, Simek[37] cree que no se puede deducir de esos datos su culto, sino simplemente que eran estimadas por su valor simbólico.

4.1 La función demoniaca de la serpiente

Del mismo modo que los dioses podían tomar formas de animales, así también los demonios aparecen frecuentemente con rasgos de animales. El hombre ha representado el espantoso poder de lo numinoso en la caricatura de un animal. Las fábulas de animales medievales y los bestiarios muestran claramente como reconoció el hombre en las distintas formas de los animales las virtudes y especialmente los vicios de los hombres. En la mitología germana hay muchos demonios pertenecientes a las creencias populares. A veces poseen una función pedagógica con rasgos muy fantasiosos, a los cuales se refieren las sagas.

Remitiéndonos a las fuentes que presentan a demonios en forma de animales, destaca en primer lugar el lobo, quien es temido como ser demoniaco y símbolo de lo salvaje. Intimamente relacionado con este animal está la serpiente, pues se nos dice, como veremos, que son hermanos y el lugar donde habita es claramente demoniaco. La terminología para designar a este ofidio y su presentación son variadas. Snorri en su poética skaldica nos indica que hay tantas serpientes en Hvergelmir que no hay lengua que las pueda contar, y algo parecido menciona el Discurso de Grimnir[38]. Los nombres de la serpiente son estos: dragón, Fáfnir, Jormundgandr (Midgardsormr), Natter, Nidhöggr, Lindwurm, Otr, Goin, Moin, Grafwitnir, Grabak, Ofnir, Swafnir, Grim. Veamos algunas de las características que les atribuyen.

Nodhöggr (dragón envidioso), es el dragón que también viene presentado como una serpiente enorme, y en la mitología germánica mira a los pies del fresno Yggdrasil. Daña es árbol, pues mordisquea sus raíces[39]. Es un monstruo que habita en el Hel. Ratatöskr (diente raedor) es una ardilla[40], que sube y baja corriendo por el fresno y lleva habladurías y chismes entre el águila, la cual se sienta sobre las ramas del fresno y es muy sabia, y Nidhöggr. La figura de la ardilla es alegoría y simbolismo de las continuas y nuevas discordias en el mundo. Otr. Otter,un hijo de Hreidmar, hermano Fafnir y Regin. Al él se refiere un kenningar que se refiere a la penitencia de Otter: El dios Loki, a quien mató, cuando él, an la figura de una víbora o nutria pescadora, estaba comiendo un salmón, debe recoger tanta cantidad de oro para preparar el daño cometido como entre en Otterbalg. Él recogió el oro de Andwari y consiguió con ello una maldición que destruyó la familia de Hreidmar[41]. Swafanir es un sobrenombre de Odin como serpiente[42]. Lindwurm es otra denominación para el dragón que significa gusano radiante. El resto de las serpientes roen las raíces del Yggdrasil: “Más serpientes hay, bajo el fresno Yggdrasil que imaginen los tontos simios; Góin y Móin – son hijos de Grafvitnir – Grábak [lomo gris] y Grafvöllud [que escarba en el lomo]; Ofnir y Sváfnir [que dormita] creo que siempre raerán las ramas del árbol”[43].

De todas las mencionadas, la que más nos importa aquí es la Serpiente del Mundo o de Midgard, denominada en los textos Midgardsormr (altnord.) o Jörmungandr (“varita mágica gigante”). El nombre de Serpiente de Midgard no aparece ni en las Edda ni en los Skalden. Solamente Jormundgandr, Ormr, Nadr (serpiente, dragón) aparecen en las Edda. Será Snorri (Gylf 33, 46, 47, 50, 52) quien sistematice las indicaciones anteriormente dispersas.

Conocemos la genealogía y familia de Midgardsormr. Loki procrea de una manera muy heterosexual con la gigante Angrboda a sus tres hijos montruosos, Hel, la diosa de los infiernos, Midgardsormr, el “Leviatán” nórdico, y el perro (o lobo) Fenrir (o Garmr), que son sus propias hipóstasis[44]. Esto no lo inventó Snorri, sino que también es mencionado en Thórsdrápa 1 de Eilíf (siglo X) y en el Cantar de Hymir (Hym 22 y 23). La presentación de Loki como padre del monstruo es, sin lugar a duda, antigua.

4.2 La serpiente en la cosmogonía

Los germanos han concebido una de las más bellas fabulaciones o formulaciones de este tema natural. Se trata del fresno (o quizá del tejo) Yggdrasill. Nacido de la tierra, alimentado por el agua, tiende hacia el sol. Mantiene el mundo en su lugar, justifica su orden, tronco erecto, salido de la roca, con las raíces sumergidas en la blanca agua arcillosa, primitiva y fecunda, disparando su flecha hacia la cima del mundo. En la Germania continetal se llama Irminsul (columna de Irmin, una palabra que no deja evocar el elemento jörmun – de Jörmungard, otro nombre de la serpiente de Midgard, responsable también de la disposición y mantenimiento del estado del universo). El Árbol es la fuente de la vida, es el guardián o depositarion de todo el saber, pues la memoria del mundo se halla en su base en la persona de Mimir. Preside todos los destinos, los de los vivos y el del universo, puesto que las Nornas velan en su base, cerca de la fuente de Urdr.

“Existen soprendentes similtudes entre Yggdrasill que sostiene el mundo y la gran serpiente de Midgard que lo mantiene en su lugar en los pliegues de su cuerpo. El día en que Midgardsormr se desenrosque (cuando Yggdrasill se desplome), el mundo perecerá. Ahora bien, Midgardsormr es llamada también Jörmungandr: literalmente “gigantesca varilla mágica”[45].

Midgardsormr se llama un monstruo de la mitología nórdica, que vive en el océano primitivo que rodea el mundo, abraza la tierra y se mantiene unida al circulo de la tierra. Así la describen los Skalden. Ulfr Uggason la denomina como “ fuerte cuerda, cinta de la tierra” (Skj I, 129 Str. 5) y el poeta del Cantar de Hymir: “el cinto de todas las tierras”[46]. Por esto se llama Midgardsormr (la serpiente del mundo humano) o Jörmungandr (el violento ser mágico). Midgardsormr es un ser demoniaco de gran tamaño. Se encuentra, mordiéndose la cola rodeando a Midgard, la tierra habitada, en el mar del mundo[47]. Es el monstruo que mantiene unida la tierra y evita su disgregación. Cuando bebe la gran serpiente, entonces tenemos la marea baja. Por el contrario, cuando expulsa el agua, sube la marea. Esta serpiente doblada en círculo completo y que tiene en la boca la punta de la cola de denomina en lenguaje técnico el “uroboros”, palabra griega que significa que “devora la cola”.

El concepto de una serpiente que rodea la tierra era también conocido fuera de los pueblos escandinavos como muestran citas del siglo XI (De mundi constitutione I, 52ss) y del XIV (Konrad von Megenberg, Libro de la naturaleza II, 32), en los que se atribuyen los terremotos al movimiento de una de tales serpientes. Es más, parece ser que los antiguos griegos tomaron este emblema de los egipcios, quienes lo habían relacionado con manifestaciones siderales y le habían dado significados metafísicos. Posteriormente lo usaron los romanos y alguna secta gnóstica, como los ofitas. En la Edad Media fue utilizado frecuentemente por los alquimistas, los hermetistas y los heraldistas religiosos y nobiliarios. En la Edad Media cristiana se asoció Midgardsormr con Leviatán del AT.

El sentido más conocido del uroboros[48] es el que lo relaciona con el tiempo, que es la única cosa, junto con Dios, que no tuvo principio ni tendrá fin, puesto que es el hilo de que está tejida la eternidad. También el uroboros, doblado en círculo, uniendo por la presión de sus mandíbulas los dos extremos de su cuerpo, forma un todo único sin solución de continuidad. Une el principio y el fin, por lo que representa las cosas eternas. Es la inevitable y regular renovación de los ciclos cuya ininterrumpida sucesión forma la eternidad[49]. Otro significado que poseía el uroboro era el movimiento y la perpetuidad de la fuerza que lo acciona, porque al estar curvado en círculo puede rodar como una rueda, y así mismo la  serpiente , privada de los órganos locomotores, se mueve como el resto de los animales y con verdadera rapidez, sólo con el movimiento interior de sus costillas y de sus placas ventrales. Esa fuerza interior hizo que se convirtiera en imagen del movimiento cósmico. Del mismo modo, es símbolo de la renovación de la vida, pues se reconstituya a partir de su propia sustancia, devorando su propia cola. Rejuvenece al envejecer y renace en sí misma. Finalmente, los antiguos mitos del mundo hacían de la serpiente, como del dragón, el custodio nato de todos los tesoros y se transpuso la idea de infinito del interior del círculo al de la serpiente circular, situando así todas las cosas en él y bajo su custodia.

Dado que el antiguo concepto mitológico del ser cósmico que rodea el mundo, ya a principios del tiempo literario había sido humanizado en una serpiente marina mítica, en la mitología germánica aparecerá también esta enorme serpiente marina, la cual será enemiga de Thor. Los mitos en los que se narra cómo Thor llegó a enfrentarse violentamente con los gigantes, están narrados en un estilo de cuento-novela. Como enemigo de Thor encontramos mencionado en diversos mitos la serpiente del mundo. En distintas historias de los Skaldos[50] se ralata que Thor había pescado en su anzuelo a la serpiente del mundo en mar abierto. La misma escena será tratada literariamente por Snorri (Gylf. 46, 47) y en el Cantar de Hymir[51].

Analicemos brevemente este Cantar. El poema trata de la adquisición del caldero en el que se preparará la cerveza para festín de los dioses. En relato aparecen una serie de mitos que conocemos por otras fuentes, los cuales han sido ampliados con muchos elementos fabulosos añadidos. Según U. Diederichs[52], tenemos aquí dos antiguas fábulas , la adquisición del caldero y la pesca de la serpiente de Midgard, la cual se ha insertado en la primera. Se nos cuenta que Thor y Hymir estaban remando juntos en alta mar, pero que Hymir no quería ir más allá, pues era donde se encontraba la serpiente del Midgard.

Snorri[53] narra los hechos de la forma siguiente: Van a pescar Hymir y Thor, quien lleva como cebo una cabeza de buey. Llegan al banco de peces, pero Thor quiere remar mucho más, y siguieron avanzando. Dijo Hymir entonces que habían llegado tan lejos que era peligroso quedarse tan mar adentro, por la serpiente del Midgard. Pero continuó. Thor preparó el sedal y el anzuelo con la cabeza de buey. La serpiente del Midgard mordió la cabeza del buey, y el anzuelo se clavó en el paladar de la serpiente. Y cuando se dio cuenta tiró tan fuerte que los dos puños de Thor salían por la borda. Entonces Thor se irritó y se acreció su fuerza divina, empujó con el pie tan fuerte que atravesó el barco con los dos pies, y apretó contra el fondo; entonces subió la serpiente a bordo. Y puede decirse que nadie ha visto tan horrenda visión como la de Thor mirando fijamente a la serpiente y la serpiente mirándole a su vez, escupiendo veneno. Hymir se asustó al ver a la serpiente. Cuando Thor cogió el martillo y lo blandió en el aire, el gigante cogió un cuchillo para cortar el cebo y cortó la carnada de Thor echándola por la borda. Y Thor lanzó el martillo tras ella y dicen que le acertó en la cabeza, cuando ya estaba en el fondo, pero yo creo que es cierto lo que te digo, que la serpiente del Midgard aún vive y yace en el mar, rodeando a las tierras. Thor cerró los puños y golpeó a Hymir en los oídos.

Este mito fue también un motivo muy apreciado para representaciones iconográficas, tal y como lo ha mostrado J. de Vries[54], dado que se encuentra también representada en tres imágenes sobre piedra del tiempo de los vikingos. Tanto en los “Gosforthkreuz” ingleses como en las piedras “Altuna” escandinavas (suecas) encontramos representadas estas escenas (cfr. lamina XVII). Podría extrañar que Jörmungandr puede ser pescado aquí como un monstruo marino, dado que se creía que circundaba el mundo en un círculo cerrado y que sólo en el Ragnarök se movía libremente en el mar. Es muy probable que aquí se hayan mezclado narraciones de serpientes marinas gigantescas, las cuales también aparecen todavía en las sagas de pueblos modernos.

Referente al fin del mundo (Ragnarök), hay distintas representaciones. Nos interesa aquí la que expone el Voluspa, poema que describe el principio y el fin del mundo de forma apocalíptica puesto en boca de una vidente. La vidente nos relata cómo los demonio moran en todas partes fuera de Midgard y se preparan para la próxima batalla. En la naturaleza aparecen las señales que anteceden a los mensajeros del Ragnarök: eclipses solares y una climatología muy adversa. Los gallos comienzan a chillar, el lobo a aullar. Aparecen actos morales indignos: los hermanos luchan entre ellos y cometen incesto. Ya no hay más moderación ni consideración. El Árbol cósmico tiembla y se resquebraja. De todas las direcciones acuden las fuerzas demoníacas: por el mar cósmico se acerca la serpiente cósmica golpeando las olas, se da prisa en la destrucción del mundo hacia el lugar donde viven los dioses[55]. Loki con los hijos de Muspell llegan en el barco Naglfar. Finalmente llega Surtr. Los montes y rocas se desploman y los hombres mueren. Voluspa 66, continúa diciendo:

“Llegará volando el oscuro dragón

la serpiente brillante, desde Nídafjöll

llevará en sus plumas los muertos a Nidhögg.

Allí se hundirá”[56].

  1. de Vries[57] nos ofrece la siguiente interpretación. Hablando del poder y de las fuerzas mágicas, algunas enfermedades se consideran causadas por astillas o flechas lanzadas por seres malignos. También se usa para animales mágicos o encantados. La palabra gandreid se menciona frecuentemente en escandinavo, pero con ello no se indica un “bastón para cabalgar” como después las brujas frecuentemente usaban, sino el viaje sobre un animal encantado. También el nombre Jörmungandr para la serpiente del mundo parece que tiene este significado. Es posible que aquí tengamos relaciones de distintas culturas según las cuales los chamanes llegaban a los infiernos sobre algunos animales concretos para recuperar las almas de los enfermos.

Aquí tenemos que pensar en la representación de una peligrosa serpiente gigante que habitaba en los mares y que aparecía de vez cuando, como todavía hoy en algunos lagos escoceses se muestran y ésta, como es natural, se muestra enemiga de los dioses en el Ragnarök[58].

En ese momento, los dioses libran su último combate a los monstruos que representan las fuerzas del caos. Odin tiene como enemigo al lobo, quien le da muerte. Surtr mata a Freyr. La muerte de los dioses significa el final. Fenrir engulle la luna y el sol. El sol se vuelve negro y la tierra vuelve a hundirse en el mar, las estrellas desaparecen y una llama caliente llamea hacia el cielo. En el Ragnarök, la serpiente del Midgard surge del mar y provoca una inundación general. El gigante Surtr avanza a la cabeza de sus tropas y ataca Asgard, la morada de los dioses. La serpiente del mundo lucha con Thor. Se matan uno a otro. Thor muere como consecuencia del veneno de la serpiente, pero es sin embargo es vencedor, pues consigue das nueve pasos antes de morir. Esta escena pertenece a la representación posterior del fin del mundo.

El Ragnarök no es un fin definitivo. Será seguido de una regeneración universal en la que únicamente los dioses “buenos”, los dioses justos, revivirán, mientras que, entre los humanos, una pareja milagrosamente salvada al pie del árbol Yggdrasil asumirá la perpetuación de la especie humana. Los miembros de esa pareja se llamarán Lif (vida) y Lifþrasir (apasionada por viva). ¿Y qué harán los dioses? Jugar a las “tablas, un juego de azar. Por eso la muerte no es un esperpento ni una atrocidad, sino un consentimiento, puesto que significa el retorno a lo sagrado, la reconciliación completa con un destino de que se habrán conocido las bendiciones, pero también los contratiempos. No se encuentra jamás la menor lamentación ante la muerte, salvo en los textos que, de manera visible, llevan una impronta cristiana[59].

Se nos menciona que en el nuevo mundo habrá muchos lugares buenos y muchos malos. Entre los malos viene descrito un palacio grande y horrible “cuya puerta mira al norte y que está hecho con los esqueletos de las serpientes, como una casa de mimbre, y las cabezas de las serpientes miran hacia dentro de la casa y escupen veneno, de forma que por las salas corren ríos de veneno. Esos ríos han de vadearlos los que rompieron juramentos y los asesinos”[60].

4.3 La metamorfosis de la serpiente

Encontramos algún texto donde la gran serpiente de Midgard es capaz de transformarse en un gato mágico para ridiculizar al dios Þórr en persona, lo cual aparece también de las sagas legendarias[61]. Se nos narra en la estancia de >Thor en Utgarda: “No creo que fuera menos meritorio levantar al gato. Y a decir verdad, todos los que vieron cómo le levantaste una pata del suelo se asustaron, pues ese gato no era lo que parecía, sino la serpiente del Midgard, que yace en torno a todas las tierras, y apenas le basto con toda su longitud para seguir tocando la tierra con la cola y la cabeza, tanto la alzaste que llegó cerca del cielo”[62].

Pero no sólo es ella capaz de transformarse en otro animal, sino que incluso Odin se convierte en serpiente[63] en la narración del mito de la obtención del hidromiel, que nos transmiten dos fuentes[64]. Odin roba a un gigante, Suttungr, el hidromiel gracias a que la hija de éste, Gunnlod, se había enamorado locamente de Odin, ésta la permite beber de la cuba donde estaba la bebida. Este robo recibió en la Snorra Edda una larga prehistoria, en la que probablemente confluyan diversos mitos. En un concordato de paz, los ases y los vanes habían escupido en una cuba y de la saliva habían hecho un hombre, Kvasir. Dos enanos mataron a este hombre en secreto y mezclaron su sangre con miel. El líquido se llama desde entonces hidromiel, y todo el que bebe de él se convierte en poeta o en sabio. Los enanos (llamados Fjalarr y Galarr) mataron a un gigante Gillingr arrojándolo desde un barco al mar. Suttungr recibió como reparación por la muerte de su padre Gillingr el hidromiel del poeta, el cual guardó en un monte y lo confió a la custodia de su hija Gunnlod. Odin para llegar a la bebida. El monte será perforado, y Odin se desliza como serpiente por el agujero. Seduce a la joven, roba el hidromiel y huye con la forma de un águila. Suttungr lo persigue, pero encuentra la muerte.

Es sorprendentemente grande el número de sobrenombres de Odin, que lo representan o caracterizan como un animal. Entre las varias denominaciones tenemos las palabras Ófnir y Sváfnir, que significan tanto serpiente de Odin.

Es por esto por lo que el dragón-serpiente juega un papel importante en los cuentos populares y en las sagas legendarias. Asume ciertos valores de transmutación de la temporalidad y de la localización. Preside, como por natura, una forma de diversión las fronteras naturales o la transgresión de reinos. Como los héroes, traspasan el umbral entre el mundo de los hombres y el universo de los dioses.

Los verdaderos y característicos monstruos mitológicos del norte escandinavo son los gigantes y los enanos. Estos personajes están ampliamente enraizados en la mitología y están en conflicto con los dioses por sus apetitos sexuales. Que ocupan un puesto importante en la mitología escandinava lo vemos en la batalla escatológica, el Ragnarök, inmortalizada por Richard Wagner bajo el nombre “Crepúsculo de los dioses”. La figura de la serpiente no juega un papel tan importante ni es una característica exclusiva de la mitología germánica, pero la influencia de Midgardsormr se expandió también a los pueblos esclavos[65].

  1. Conclusión

Una vez expuestos y analizados los textos donde aparece la serpiente,. Es hora de sacar algunas conclusiones. Somos conscientes que las fuentes, tanto bíblicas como nórdicas, no transmiten una idea unívoca y clara del simbolismo de la serpiente. Además, las fuentes son fruto de un largo proceso de reelaboración, reflexión y desarrollo, y muchas aspectos proceden de influencias de culturas vecinas, por lo que también ha existido un proceso de sincretismo. Es decir, las fuentes con fruto de una larga evolución donde todavía de pueden encontrar distintos estratos o tradiciones. Especialmente so constata esto en la Biblia, y así viene aceptado por la mayoría de los exégetas bíblicos: la evolución – progreso de las creencias politeístas hacia un monoteísmo omnipotente y creador de la nada, hizo readaptar y jerarquizar mitos primigenios propios o de las culturas circundantes. Esto no lo vemos tan claro en la mitología germánica donde la perspectiva histórica es breve.

Tanto en el mundo bíblico como el germánico aparece la serpiente fundamentalmente en dos ámbitos concretos: la cosmología – cosmogonía y en la demonología. En la representación germánica de la cosmología se supone que ha influido el lugar geográfico. Los habitantes de la costa y de las islas es lógico que narren en forma de fábula la existencia de un mar cósmico que rodea la tierra. Al final del horizonte habría un abismo profundo lleno de agua, donde habitaría la serpiente del mundo que mantenía unida la tierra.

  1. de Vries[66], quien no excluye la posibilidad de ciertos influjos de representaciones orientales en la cultura germánica, no cree que este mito nórdico sea producto de la influencia del cristianismo. Cuando se considera que en otros pueblos indogermánicos la lucha de un Dios con un dragón en un motivo mítico primitivo (Apollo y Python) y también tiene resonancia en costumbres posteriores, así demuestran los numerosos casos donde se describe o representa esa aventura de Thor, pero que no debemos considerar como un mero motivo literario. Es más probable que esta batalla sea una representación germana antigua. No obstante, ve influjos cristianos en la serpiente que se muerde la cola[67].

Creo que no ha habido una cristianización del mito de la serpiente cósmica[68] germánica, pues antes de “cristianizar” a la serpiente, se habría intentado imponer el principio monoteísta del Dios creador personificado. La serpiente desempeña una función secundaria y, en parte, negativa, como aparece también en otras mitologías. Este ofidio, como símbolo de lo demoníaco, parece ser un arquetipo dentro de diversas culturas para explicar el mal inexplicable. Los textos utilizan símiles a base de serpientes o dragones cada vez que se trata de expresar peligrosidad, crueldad astuta o maldad. El dragón-serpiente es un arquetipo, y procede del miedo visceral del hombre hacia lo desconocido.

El movimiento propio de la serpiente es la ondulación, y su posición de reposo consiste en enrollarse sobre sí misma. La serpiente es una espiral viva, un ocho tendido del que han hecho el signo de lo infinito, símbolo de la larga y lenta iniciación, y como el hombre ya no distingue su cabeza de su cola, cree que forma un circulo eterno, el del tiempo inmortal. La serpiente o el dragón son invariablemente presentados como criaturas hostiles, antagonistas típicos. Su aspecto, detalles de su anatomía, los parajes mismo en que viven hacen que el hombre desconfíe de estos animales y les teman.

  1. Bibliografía

[1] Cfr. M. Lurker, “Snakes“ 370-374; L. K. Handy, “Serpent” 1113-1116; A. Gheerbrandt, “Serpiente” 925-938. Otra literatura secundaria a la que no he tenido acceso, aunque es importante, B. Mundkur, The cult of the Serpent. An Interdisciplinary Survey of Its Manifestations and Origins, New York: Albany 1983; M. Lurker, Adler und Schlange. Tiersymbolik im Glauben und Weltbild der Völker, Tübingen 1983.

[2] Para una representación de los diversos tipos de dragones cfr. C. Lecouteux, Montres 211-212

[3] Antiguas tradiciones relacionaban a la serpiente con el rayo que serpentea al fulgurar, véase L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 769-770

[4] Véase L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 798-802

[5] K. A. Mathews, Genesis 233. La tradición rabínica consideró que la serpiente del Edén era Satán disfrazado, o sea el arcángel Samuel, véase R. Graves – R. Patai, Mitos 74-79.

[6] Cfr. Th. C. Vriezen, Onderzoek naar de Paradijs-voorstelling bij de oude Semietische Volken, Wageningen 1937, 173-180, tomado de C. Westermann, Genesis 323-324

[7] C. Westermann, Genesis 322-327

[8] K. R. Joines, Serpent Symbolism in the Old Testament. A Linguistic, Archaeological and Literary Study, Haddonfield, N. J.: Haddonfield House 1974, es un libro muy citado por todos los estudios al respecto, pero al que no he tenido acceso. El resumern está tomado de E. Van Wolde, “Exegesis” 17.

[9] F. Landy, Paradoxes, 228-245

[10] E. van Wolde, „Exegesis“ 18-20.

[11] El verbo „conocer“ tiene dos significados en hebreo: conocer, en el sentido de discernir, y conocer en el sentido de conocimiento carnal o relación sexual

[12] Cfr. R. W. L. Moberly, “Serpent“ 1-27. Según este autor, el tema tratado sería la retribución inmediata de la desobediencia. El Yahvista presupone que la desobediencia a Dios no conlleva un juicio y castigo inmediato, pero el castigo llegará: “It is often the case that apparently God is wrong and the serpent right, that is that Torah can be disregarded and disobeyed with impunity… [but] such impunity is in fact superficial and illusory” (pg. 18).

[13] K. Jaroš, „Motive“ 204-215. Cfr. K. Holter “The Serpent in Eden as a Symbol of Israel’s Political Enemies. A Yahwistic Criticism of the Solomonic Foreign Policy?”, en: SJOT 4 (1990) 106-112.

[14] Esta interpretación es la que ofrece G. J. Wenham, Genesis 72-73.

[15] Este significado lo encontramos en la épica de Gilgamesh: Este personaje intenta buscar la inmortalidad y Utnapishtim revela el secreto sólo conocido por los dioses y por él mismo: existe una planta en el fondo del mar que puede rejuvencer la vida. Gilgamesh la obtiene, pero le es robado por una serpiente la cual puede cambiar su piel como símbolo de rejuvenecer.

[16] El mismo término hebreo designa en Is 30, 6 una serpiente alada o dragón. De la misma raíz provienen los serafines (Is 6, 2), los cuales son figuras humanas provistas de seis alas, que recuerdan a seres misteriosos que tiran del carro Yahveh en Ez 1. Algún autor ha mencionado que se trataría de serpientes amarillas que podrían volar (cfr. Herodotos II 75, III 109).

[17] Sobre la influencia de esta imagen en el cristianismo, véase la Serpiente-Cristo en los báculos pontificales en L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 775-776. 784-790.

[18] L. K.Handy, „Serpent“ 1116.

[19] El libro de Enoc habla de un leviatán femenino: “Un monstruo femenino llamado leviatán, vive en las profundidades del mar sobre las fuentes del agua” (1 [Eth.] En. 60, 7).

[20] Cfr. J. A. Emerton, “Leviathan“ 327-331; J. Day, “Leviathan” 295-296

[21] Un estudio exegético de Job 41, 2-3 lo encontramos en H. Rowold, “Leviathan” 104-106, así como en el magnífico comentario de H. Strauss, Hiob 380-385

[22] Job 3, 8: „Maldíganlo [el día del nacimiento de Job] los que maldicen el mar, los dispuestos a despertar al Leviatán”. El texto hebreo no es claro, por lo que se han propuesto diversas correcciones.

[23] Job 3,8: „Maldíganlo [el día del nacimiento de Job] los que maldicen el mar, los dispuestos a despertar al Leviatán”. El texto hebreo no es claro, por lo que se han propuesto diversas correcciones.

[24] J. Day, “God“ 423-436. J. D. W. Watts, Isaiah 348, interpreta la figura del Leviatán como un simbolismo para Tiro: “She [Tyre] will no longer be a threat to her neighbors, especially Israel/Judah”.

[25] C. Uehlinger, „Laviathan“ 499-526, quien estudiando una imagen de un sello con semejantes elementos descritos el el salmo, concluye que „das ruhige Hin und Her der Schiffe auf dem Meer positiv mit der Entmachtung des Leviathans korrespondiert“ (pg. 521). Véase también Am 9,3.

[26] Sobre la descripción de los monstruos primitivos bíblicos en la literatura rabínicos cfr. R. Graves – R. Parai, Mitos 41-48, quienes recogen las tradiciones de comentarios rabínicos respecto a Ráhab, Príncipe del Mar, Leviatán y Behemoth.

[27] R. Halver, Mythos 98-100. D. E. Aune, Relevation 667-676, analiza las diversas versiones antiguas del combate mítico y las posibles fuente para la versión de Ap. 12 (fuentes griegas, egipcias y gnósticas).

[28] G. J. Botterweck, “Behemath“ 19-20

[29] Cfr. K. – D. Schunk, „Jesaja 30, 6-8 und die Deutung der Rahab im Alten Testament“, en: ZAW 78 (1966) 48, 56.

[30] R. Graves – R. Patai, Mitos 41: “En la época anterior a la creación, Rahab, Príncipe del mal, se rebelo contra Dios. Cuando ordenó: ‘Abre tu boca, Príncipe del Mar, y traga todas las aguas del mundo’. Él exclamo: ‘¡Señor del Universo, déjame en paz!’. Inmediatamente Dios lo mató a patadas y hundió su cadáver bajo las aguas, pues ningún animal terrestre podía soportar su hedor”.

[31] E. Lipinski, “לויתן“ 509.

[32] Bab. B. Bat 74b-75a; Jer. Meg I 7b; III 74a; Jer Sanh X 29c; Targ Ps.-J. sobre Gen 1, 21; Tanh. B. 34b; Midr. Ps sobre Sal 23,7; 2 Apoc. Bar 29, 4; 2 Esd. 6, 52.

[33] Desde tiempos de David, el basilico fue considerado uno de los cuatro monstruos que son imagen del poder infernal: el áspid, el basilisco, el león y el dragón. También se relacionó con el Anticristo: “De la raza de la serpiente nacerá el basilisco, parirá al dragón volante” (Is 16, 29). Sobre los basiliscos véase L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 642-646.

[34] Sobre el valor histórico de las fuentes germánicas cfr. R. Boyer, “Sagrado” 232-233.

[35] La edición aquí usada de las fuentes es la preparada por E. Bernárdez, Snorri Sturluson.

[36] J. de Vries, Religionsgeschichte, Vol. I, 362.371

[37] R. Simek, Lexikon 355

[38] Discurso de Grimnir 34. Este mismo nos lo refiere Snorri, Gylfaginning 16.

[39] Snorri, Gylfaginning 40; Discurso de Grimnir 32: “Ratatosk es la ardilla que habrá de correr en el fresno Yggdrasil; las palabras del águila llevará, abajo, las dirá a Nídhögg”.

[40] Snorri, Gylfaginning 41.

[41] U. Diederichs, Götterlehre 190-193, recoge seis historias a cerca del oro.

[42] Snorri, Gylfaginning 2.

[43] Discurso de Grimnir 34.

[44] Cfr. Los hijos de Loki, en Snorri, Gylfaginning 34: “Loki tuvo aún más hijos. Angrboda se llama una gigante del Jötunheim. Con ella tuvo Loki tres hijos: uno era el lobo Fenrir, otro Jörmungard, es decir, la serpiente del Midgard, y el tercero es Hel”. Los dioses deciden robar los hijos de Loki porque suponen un peligro para la humanidad. Pero “cuando llegaron ante él arrojó a la serpiente a un profundo mar que rodea todas las tierras, y la serpiente creció de tal modo que ocupa el mar que rodea todas las tierras, y se muerde la cola. A Hel la arrojó al Niflheim y le dio poder sobre nuevos mundos, para que proveyera en todo a los que allí se le enviaran, que son los hombres muertos de enfermedad y de vejez… Al lobo lo criaron los Ases en su tierra, y Tyr tenía el valor de ir a darle comida al lobo”.

[45] R. Boyer, „Mitología“ 208.

[46] Estr. 23: „El valedor de los hombres sujetó al anzuelo – el matador de la sierpe –,  la cabeza de toro y mordió el anzuelo la por todos odiada, que enrosca su cuerpo por todas las tierras”.

[47] R. Simek, Lexikon 272-273.

[48] Sobre los distintos significados de uroboros cfr. L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 803-813.

[49] Probablemente este significado surgió de la propiedad que tienen las serpientes de cambiar periódicamente de piel, lo cual indicaría que el reptil renovaba también su vida.

[50] Bragi, Ragnarsdrápa, 16 [Skj I, 3] (siglo IX) y U. Uggason, Húsdrápa, Skj I, 131-132 (siglo X).

[51] Estr. 24:   “Sacó asadamente Thor el valeroso

                  la letal serpiente, y la subió a bordo,

                  golpeó su martillo el monte del cabello

                  de la muy odiosa Hermana del lobo”.

[52] U. Diederischs, Götterlehre 62.

[53] Snorri, Gylfaginning 48.

[54] J. de Vries, Religionsgeschichte, Vol. 2, 142.

[55] Voluspa 50: “Hyrm llega del este llevando su escudo,

                     se encrespa Jörmungard con furor de trol,

                     la sierpe azota el mar, el águila gañe

                     desgarra los muertos, se suelta Naglfar”.

[56] Es una estrofa difícil de entender según U. Diederichs, Götterlehre 35: “Den Drachen Nidhögg sahen wir in der Wasserhölle seines Amtes walten; es überrascht, dass er und seine Leichen das Versinken der Erde, die allgemeine Vernichtung, überdauert haben und jetzt erst, aus der Neuen Welt, endgültig verschwinden. Man dächte an einen visionären Nachhall, wenn dieser Drache für das Vorangehende ein wenig mehr bedeutet hätte“.

[57] J. de Vries, Religionsgeschichte, Vol. I, 297.

[58] Ibidem, Vol.I, 256.

[59] R. Boyer, ”Sagrado“ 267.

[60] Snorri, Gylfaginning 52.

[61] R. Boyer, Sagas 208.

[62] Snorri, Gylgaginning 47.

[63] J. de Vries, Religionsgeschichte, Vol. 2, 15, explica este hecho por tener Odin como Jormundgadr la misma etimología.

[64] Nl. (Neerllándes) Hávamál 104-110; Snorri, Gylfaginning 83-85.

[65] R. Boyer, “Mitología” 239.

[66] J. de Vries, Religionsgeschichte Vol. 2, 349, es de la opinión, “dass verschiedene Einzelheiten im Kult, sowie Göttergestelten und Mythologeme in die gemeinsame Urzeit  zurückreichen, besonders wenn sie in sozial-religiösen Anschauungen verwurzelt sind”:

[67] Ibidem, Vol. 2, 373: „Wenn die Snorra Edda erzählt, dass sie [Schlange] sich in den Schwanz beißt (SnE 34), so ist diese Vorstellung, die nicht in den poetischen Quellen vorkommt, aber bei orientalischen Völkern wohlbekannt ist, kaum altgermanisch und erst mit mittelalterlich-christlicher Gelehrsamkeit nach dem Norden gelangt. Aber die Vorstellung selbst ist gewiss uralt“.

[68] No creo que la serpiente cósmica sea fruto del recuerdo colectivo que la especie humana conservó de los enormes reptiles

EL RAGNARÖK: ¿EL FINAL DE LOS TIEMPOS? APOCALIPSIS O“EL DESTINO DE LAS POTENCIAS” EN EL UNIVERSO GERMÁNICO.

 

“Recuerda al gran combate, el primero del mundo,
cuando a Gullveig[1] traspasaron con lanzas…
tres veces la quemaron tres veces renació…
Heid[2] la llamaban allí donde iba
la sabia adivina, hacía conjuros…
Arrojó Odín un venablo a la hueste,
fue el gran combate primero en el mundo;
roto quedó el muro del fortín de los Ases,
con sus artes, los Vanes dominaron el campo.
Se reunieron los dioses, todos, en asamblea,
y tomaron consejo los sagrados dioses:
¿Quién mezcló veneno en el aire todo…?
se han roto juramentos, palabras y promesas,
los firmes acuerdos que entre ellos había”.

Edda Poética[3], Voluspá, 21 a 26.

Aunque pueda, a priori, resultar sorprendente por su contenido, estos versos recogidos en el críptico y enigmático poema éddico de la Voluspá[4], representan el principio del fin del mundo en la religión nórdica. Esta afirmación se sustenta sobre la base de una mentalidad compleja que trasmite, desde ese momento, la secuencia de unos elaborados mitos estructurados bajo los siguientes parámetros: el tiempo, los pactos—juramentos—perjurios, el Destino y el Ragnarök. Así, las estrofas arriba recogidas nos hablan del primer enfrentamiento bélico entre las dos familias de dioses, los Ases[5] y los Vanes[6], denominado “la primera guerra del mundo”[7] y que simboliza, después de una primera “edad de oro” atemporal en la que los dioses vivían en paz[8], el principio del tiempo histórico mitológico[9], tras la llegada inmediatamente anterior de las Nornas[10], potencias  trascendentes que rememoran –en esencia, Urdr[11]– la antigua concepción indoeuropea por la que “destino y tiempo se confunden”[12]. En efecto, estas dos nociones asimiladas a las Nornas, se entrelazan e imbrican en este universo mental nórdico, al iniciarse con su entrada en escena, el “Tiempo”, a la vez que inexorablemente se inaugura el “Destino” por ellas fijado y que resulta ineluctable para los mortales.[13]

Y es en este contexto en el que los dioses no escapan a la fatalidad[14], pues la ruptura de un juramento o acto de perjurio, con toda probabilidad inducido o ejecutado por el ambiguo Loki[15], ha sido la causa de la “primera batalla del mundo” -véanse los dos últimos versos de la Voluspá recogidos arriba-; provocada por la codicia o lujuria que aparece simbolizada en la misteriosa hechicera Gullveig. El significado de esta acción debe entenderse, en el marco ético-religioso de la mentalidad de los antiguos escandinavos, como el «incumplimiento de un pacto»; hecho decisivo que determina la pérdida del orden del universo que ellos deben garantizar y, por lo mismo, del equilibrio entre el orden-desorden, elementos constitutivos primordiales de este universo ideológico que, al ser quebrantados, trasgreden la condición sine qua non para mantener la paz en el mundo. Ni siquiera la tregua pactada a continuación[16] podrá subsanar el agravio cometido: se ha infringido el orden moral, se ha atentado contra «lo sagrado» que ellos mismos encarnan, de manera que el perjurio es imperdonable, al ser concebido en el ámbito ético de los germanos como un crimen execrable circunscrito al «derecho sagrado»[17]; en otras palabras, este complejo mental sacraliza un acto que en la esfera social era sancionado legalmente; pero dicha acción, al ser perpetrada por los dioses, lleva implícitas terribles consecuencias que van más allá del irremediable castigo.

En efecto, los dioses protectores del orden jurídico han conculcado este espacio a ellos consagrado[18]al faltar a su palabra, dado que las conductas humanas o divinas descansaban sobre la idea esencial de un “pacto” con “lo sagrado” y, con su proceder, han ido contra su propio «Destino», concebido por los antiguos escandinavos como el «único verdadero Dios nórdico»[19], en la medida en la que rige el encadenamiento de los sucesos que han de experimentar los dioses, los seres humanos y el cosmos, de modo inevitable; concepción ésta que para los escandinavos implicaba la convergencia de múltiples connotaciones. Así, esta noción del «Destino» tiene su punto de partida en una «fuerza vital», concedida desde mismo momento del nacimiento por las dísir[20]o por las Nornas, denominada «megin»[21] y que es inmanente a los dioses, humanos y objetos. Esta fuerza sagrada personal expresa no sólo la aptitud ante el «destino» que debe ser asumido, en tanto que es algo que está por hacer y que ha sido fijado por las Potencias, sino también la voluntad de realizarlo, con lo que este “don” o megin posibilita la integración en «lo Sagrado» y, por lo mismo, el establecimiento indisoluble de un “pacto” con las Potencias de todos los elementos del universo, incluso, entre las Potencias entre sí. De esta manera, aptitud y voluntad serán conceptualizadas a nivel ético como el “honor”[22], en la medida en que es un valor sacralizado, otorgado para mantener un comportamiento o conducta correcta para la consecución irrevocable del “Destino”. Por todo ello, atentar contra la dignidad de alguien, cometer perjurio o faltar a la palabra dada, entre otras infamias, significa romper el “pacto”, es ir contra el Destino, lo que supone injuriar a las Potencias, a “lo Sagrado”; acciones todas ellas que “deshonran” y “desacralizan” al que las comete, pero también a su familia, e inclusive, a toda la colectividad[23]. Esta situación sólo puede repararse por el “derecho de venganza”[24], pero en la dialéctica destino-honor-venganza el acto de perjurio perpetrado por los dioses es un delito voluntario que no permite la expiación, pues los garantes del orden jurídico han roto el compromiso de mantener el orden del mundo; la condena es inapelable para ellos y todo el universo por ellos organizado; la conciliación con el orden moral solo puede ser restablecida por una catarsis total; condición insalvable que anuncia un desenlace final: el Ragnarok.

Aquí se sitúa el inicio del «tiempo histórico mitológico» o como R. Boyer denomina «temporalidad»[25], caracterizada por presentar una historia mítica, irremediablemente fatídica, encaminada a la preparación de todos los elementos del universo al Ragnarök. De hecho, la mayor parte de los textos de las Eddas relatan, en este sentido, un discurso establecido bajo dos parámetros esenciales: por un lado, los mitos vinculados a los dioses del orden y del caos protagonistas del apocalipsis, se articulan bajo la constante del conflicto y del equilibrio, al mismo tiempo que los resultados de estos enfrentamientos, se adecúan a las necesidades del destino final para que la muerte y la destrucción sean inevitables; mientras que por otro, el impulso irresistible de averiguar y adivinar el «futuro», aunque incluso los dioses lo conozcan con antelación, conduce a que insistentemente se narre “lo que ha de suceder”, como expresión elocuente de la inexorabilidad del «Destino».

Si seguimos ambos parámetros, la muerte premonitoria de Baldr[26] señala el inicio del infortunio al que está sometido el mundo; así, su mito recogido en varias versiones[27], comienza con los sueños que el propio dios tiene presagiando su final: asesinado involuntariamente por su propio hermano ciego Hödr, al que Loki engaña para cometer el homicidio, los intentos por devolverle a la vida resultan infructuosos, pues las insidias del «dios del Mal» invalidan cualquier opción para salvarle. Vali, otro hijo de Odín, dará muerte a su hermano Hödr; mientras que sobre Loki, los dioses ejecutarán un terrible castigo[28], pero nada modificará el curso de los acontecimientos que están por llegar, permanecerá atado hasta que, liberado de sus ligaduras, abandere las fuerzas del desorden o del mal en el cataclismo final . Por otra parte, la muerte de Baldr es necesaria, pues tiene que resucitar junto con Hödr después del Ragnarök para presidir el nuevo mundo regenerado[29]. En el universo escandinavo antiguo este mito ilustra la impotencia de los dioses frente al Destino; de hecho, Odín conoce el desenlace final de su hijo Baldr y nada puede hace para remediar esta fatalidad[30]. Efectivamente, Odín[31], es considerado un dios mago en estado puro: gran necromante, aparece en constante relación con el mundo de los muertos[32]; pero es igualmente, dios del saber poético, del conocimiento sagrado –las runas- y de la magia[33], no aprende jamás: él sabe; así ridiculiza y traiciona a los gigantes a los que interroga para conocer el futuro[34]. Pero aun siendo el “Dios del Saber Supremo”, consulta a Mimir para que le instruya sobre lo que va acontecer; por ello, debe reclutar con ayuda de las Valquirias, sus mensajeras, un innumerable ejército de imprescindibles einherjar para habitar el Valhala[35]34; donde pasaban el día luchando a muerte entre ellos (Hjadningar o batalla eterna) para resucitar cada tarde: todo se va preparando para el combate final, pues desde allí saldrán para luchar en el Ragnarok. Y es precisamente, al llegar ese momento, cuando Odín deba enfrentarse al lobo Fenrir[36], al que pudo haber matado con anterioridad, pero la excusa era que estaba encadenado en uno de los “lugares de tregua” donde estaba prohibida la lucha y, aún más, la muerte: de nuevo se manifiesta esa característica de la mentalidad nórdica, por la que los dioses no pueden ir contra su propio Destino, el Ragnarök. Igualmente, vinculado a este mito aparece el dios Týr[37], cuyo heroísmo salvó al mundo del caos, representado por Fenrir, pues el lobo le dejó manco como pago del pacto incumplido[38]; esta mutilación voluntaria de Týr asegura el mantenimiento del equilibrio y el orden del mundo pero, también, sirve de excusa para asegurar la consumación del Destino del dios en el Ragnarök.

En esta misma línea, Thor[39], el “Dios de los Vikingos”, aparece luchando en todos sus mitos contra todo tipo de gigantes, los representantes del caos. Dos de los más célebres relatos son aquéllos que le enfrentan con la serpiente Midgardsormr[40], antagonista del dios en el Ragnarök. Uno de ellos es el mito de “Thor en Utgard[41] -“Residencia de los Gigantes”-, lugar al que al llegar, su rey Utgarda-Loki (“Loki del Recinto Exterior”), un gigante-mago, se burla de Thor y pone a prueba su capacidad para superar alguna destreza; así, le reta a levantar su gran gato gris del suelo, después de haberle hecho tomar un brebaje, pero aunque casi lo logra, no lo consiguió; al despedirse al día siguiente, el gigante le dice que la pócima le había provocado alucinaciones y que el gato era, en realidad, Midgardsormr. El otro mito, “Thor e Hymir”[42], narra cuando ambos salen a pescar y, una vez mar adentro, el gigante le indica al dios que no siguiese porque se encontraría con la Serpiente del Midgard, pero Thor siguió, echó el anzuelo y la serpiente lo agarró; a punto de matarla con su martillo, Hymir, aterrorizado, cortó el sedal y el monstruo se escapó. Así pues, en ninguna de las dos ocasiones pudo acabar con su adversaria en el Ragnarök, por lo que comprobamos una vez más cómo, mientras que las divinidades consiguen mantener el equilibrio orden-desorden del universo; el desenlace de sus acciones está predestinado para enfrentarse en la batalla final.

Igualmente podemos encontrar en Freyr[43]42, divinidad con una fuerte popularidad entre los vikingos, que uno de sus mitos se construye bajo los mismos presupuestos que acabamos de comentar. Así, en el Skirmisför o “Viaje de Skírnir”, Freyr se enamora de la gigante Gerdr, con la que consiguió casarse gracias a su mensajero Skírnir, a quien tuvo que regalar su caballo y su “valiosa espada” para lograrlo; pues solamente ella accedió al compromiso cuando el emisario, bajo amenaza de muerte con la espada a su padre, el gigante Gymir, logra convencer a Gerdr. De nuevo, se reproduce la pérdida de algún elemento imprescindible para las fuerzas del orden con un objetivo final, pues Freyr se enfrentará al gigante Surtr, “El Fuego”, en el Ragnarök.

Finalmente, Heimdallr[44], uno de los dioses nórdicos más antiguos y enigmáticos, tenemos noticias de su rivalidad con Loki por un poema del poeta islandés Úlfr Uggason, titulado Húdsdrpá (s. X d.C.), en el que ambos luchan en Seingastein (“Roca del Océano”) metamorfoseados en focas; la razón del enfrentamiento, no mencionada por el poeta, sólo es recogida por Snorri en su Skáldskaparmál, 8, argumentando que sería por el collar de Freyja, el “Brisingamen”; pero la contienda queda en tablas, ya que ninguno alude al vencedor. Este hecho es especialmente significativo al representar una perfecta síntesis de antónimos: Heimdallr debe batirse a muerte con Loki en el Ragnarök. Por último, la participación del “As Blanco” en la batalla final resultará vital, debido a su capacidad para escuchar, incluso, lo que carece de sonido y poder ver a más de trescientas leguas de distancia, de día o de noche; él será el encargado de avisar a los dioses y a los hombres, cuando desde el Himinbjörd[45] sople su cuerno Gjarllarhorn (“Ruidoso”), como anuncio del inicio del combate supremo, tras la llegada de las fuerzas del Mal.

Pues bien, desde la perspectiva analizada, todo lo que empieza tiene un final, en la medida en que el destino establecido desde el nacimiento debe cumplirse y, por lo mismo, el anuncio sistemático del fin del mundo desde el inicio del tiempo histórico mitológico, no deja de ser el eje vertebrador de la especulación teológica nórdica. Por ello, una vez establecidas las divinidades binarias elaboradas por parejas antagónicas, se atisba que va a llegar el esperado “Destino de las Potencias” o Ragnarök[46], a partir del mismo instante en que la völva anuncia en la Voluspá –la fuerza arrolladora y la belleza primitiva de todas las estrofas del final de los tiempos son indescriptibles- que en el Nastrond[47], en el reino de Hel[48], vio un movimiento convulsivo de densas corrientes venenosas por las que atraviesan los cadáveres de “hombres perjuros”, a los que el dragón Níðhöggr lame continuamente (estrofas 38-39): ha hecho su entrada el tiempo de la muerte como presagio ineludible de lo está por venir.

En efecto, llegará el Fimbulvetr, un invierno violento y espantoso con nieves continuas que durará  tres años, sin verano por medio; tres gallos, Fjalarr, Gullinkanbim y «otro gallo granate» cantan desesperadamente desde Hel para que se despierten los hijos de Odín; mientras que Fenrir, o Garmr en la Voluspá[49], rompe con ira exacerbada sus cadenas; un arrebatador cataclismo tiene lugar: el Sol y la Luna desaparecen al ser devorados por los lobos que les habían perseguido desde sus orígenes[50]; el mundo se resquebraja, la ética del honor se disuelve y las familias lucharán entre sí por avaricia[51]49. El árbol del mundo Yggdrasill[52] tiembla al soltarse todas las fuerzas del Mal que habían estado sujetas por los dioses: Midgardsormr, la gran Serpiente del Mundo, surge del mar precipitándose con tanta furia que al agitar con tal fuerza las aguas, provoca maremotos que inundarán la tierra y liberarán al barco Naglfar[53], en el que el gigante Hrym y un ejército de monstruos y gigantes venidos del Muspell, avanzarán desde el este pilotados por Loki que lleva el timón, una vez liberado de sus ataduras:

«Hrym llega del este Llevando su escudo,
Se encrespa Jörmungandr Con furor de trol,
La sierpe azota el mar El águila gañe Desgarra los muertos, Se suelta Naglfar.

Llega un barco del este, Vendrán por el mar
Las huestes del Muspell, Loki es el piloto; Llegan los Trols
Todos con el Lobo
El hermano de Býleistr; Loki; Marcha el primero».

(Voluspá, estrofas, 50 y 51)

A ellos se les une desde el sur el “Gigante de Fuego” Surtr, con su espada resplandeciente, cabalgando al mando de sus huestes que, según la versión de Snorri, son también los hijos de Muspell[54]; mientras que camino del Asgard, a su paso por el Arco Iris Bifröst, éste se romperá:

«Surtr llega del sur, Abrasa las ramas, Fulgura la espada
Del dios de los muertos, Las montañas chocan,
Los monstruos se derrocan, Pisan las vías de Hel,
Y el cielo se raja».

(Voluspá, estrofa 52)

Todas las fuerzas del Mal, Loki, Surtr, Hrym y sus huestes, acompañadas del lobo Fenrir y de la serpiente Midgardsormr, se dirigen hacia el llano Vígríd[55]; Heimdallr al verles y oírles llegar, soplará con ímpetu su cuerno Gjallarhorn para convocar a los dioses a una asamblea, mientras que Odín pedirá consejo a la cabeza de Mimir, pero ya es demasiado tarde; este es el último combate de los dioses contra las fuerzas del desorden. El «Dios de los Ejércitos», Odín, saldrá armado del Valhala junto todos sus einherjar, avanzando hacia Vígríd en compañía de los Ases; allí la lucha será a muerte: Odín combatirá con Fenrir, pero el lobo lo devorará; aunque después su hijo Vidarr[56] le vengará, aniquilando al carroñero; Freyr lucha contra Surtr, pero nada puede hacer, le falta su espada mágica al haber tenido que dársela a Skírnir para conseguir a Gerdr; Thor y Midgardsormr se matarán el uno al otro, pues aunque él consigue terminar con ella, cae sobre el dios el veneno que suelta la serpiente y muere. Snorri añade a estos enfrentamientos, otros dos más que no figuran ni en la Voluspá, ni en el Vafdhrunismál; así, se mezcla la lucha de Týr y el perro-lobo Garmr, en la que como habíamos comentado antes[57], todo parece indicar que es el propio Fenrir; de hecho, hemos de recordar que Týr ofrece su mano al lobo como garantía de un pacto, por lo que su relación encaja perfectamente con las parejas adversativas que se han ido estableciendo en función de la batalla suprema; en ella, se matan el uno al otro, pero sólo tendría sentido en la versión de Snorri, al estimar que Garmr es un perro, ya que de lo contrario difícilmente podría haber matado al As cuando, supuestamente, ya habría sido exterminado por Vidarr; sin embargo, de ser el lobo de la Voluspá, es decir, Fenrir, nada impide que primero hubiera acabado con Týr, para después enfrentarse con Odín. Lo mismo sucede con Loki y Heimdallr, enemigos por antonomasia, sólo Snorri menciona el fatal desenlace de sus destinos, ambos se matan mutuamente en esta batalla final. Los dioses y sus enemigos sucumben en el combate supremo; en ese instante, el “Fuego”, representado por Surtr, se expande por toda la tierra provocando una terrible devastación (Voluspá, 57).

Sin embargo, el Ragnarok, no supuso el «final de los tiempos», no al menos de todos los tiempos: el Destino de las Potencias, es el fin del tiempo histórico mitológico vinculado a los dioses partícipes en el mantenimiento del equilibrio constante entre las fuerzas del orden y el caos; sus acciones imperdonables sólo pueden ser purgadas con una catarsis, pero no con una destrucción total del mundo; así, en palabras de R.I. Page, el Ragnarok significa «el fin del régimen de los antiguos dioses»[58] pero no «el fin del mundo». Por ello, el «tiempo» se anticipa de nuevo, se sabe que todo no ha terminado: el fuego, como elemento purificador, es el remedio que lleva a una «regeneración universal»[59], una «nueva edad de oro», ennoblecida y dignificada. Ahora la nueva pareja humana estará formada por Lif («Vida») y Liftrasir («Colmado de Vida») que sobreviven al cataclismo escondidos en el bosque de Hoddmímir -una hipotaxis de Yggdrasill para esta ocasión- nutriéndose del rocío matinal; de ellos descenderán los nuevos pobladores del mundo; es decir, la nueva vida comienza en el árbol cósmico, sobreviviente del Ragnarök a pesar de su derrumbamiento, como símbolo de «la reserva de la vida por venir»[60]. Asimismo, el mundo naciente brota del mar, los campos germinarán sin ser sembrados y las enfermedades se curarán. Los Ases que sobreviven[61], se reencuentran en Ídavellir («Planicie brillante»), allí rememorarán los grandes acontecimiento que han ocurrido y descubrirán en la hierba las maravillosas tablas de oro que de nuevo les pertenecerán, probablemente como un rasgo de la vida inocente que habían tenido en la noche de los tiempos, durante la edad de oro anterior[62] y que ahora, volverá a repetirse pero glorificada. Además, especialmente significativa es la vuelta a la vida de Baldr y su hermano Hödr, como señal de que el mundo de los muertos ha sido salvado[63].

El Ragnarök, el último combate entre los dioses del orden y las fuerzas del Mal, establece la idea arcaica de un fin general, lleno de múltiples cataclismos, por lo que se ha pensado que esta versión devastadora se tramaría en connivencia con la literatura apocalíptica típica de la Edad Media a la entrada de un nuevo milenio, momento en el que se está produciendo la conversión de Islandia al Cristianismo; sin embargo, la regeneración universal que le sigue, no sólo no es una versión del mundo anterior, sino que además, no deja de ser la expresión de una idea vertebrada sobre la evolución cíclica del universo, fundamentada bajo el mito del eterno retorno[64] y, por lo mismo, vinculada al antiguo fondo común indoeuropeo[65]; de manera que esta visión escatológica hundiría sus raíces en una especulación religiosa muy arcaica[66]. Así, en el nuevo mundo paradisiaco los seres humanos no pasarán penalidades y sólo los dioses «puros», (Baldr, Hödr, Vidarr, Vali, Módi, Magni) reinarán. En su nueva vida, les acompañarán los hombres leales que habitarán en el Gimlé («Protegida del Fuego»), una sala hecha de oro donde serán felices para siempre.

Se ha querido hacer una comparación con el apocalipsis cristiano y el nuevo reino que surgirá después; sin embargo, las diferencias son mayores que las coincidencias. Hemos visto que los dioses escandinavos no son ni creadores, ni eternos, ni inmortales; están marcados, al igual que los seres humanos, por su “destino” al que no pueden eludir; mientras que el dios bíblico es creador y eterno, con la capacidad de inducir una destrucción total. Asimismo, tras el apocalipsis nórdico, no se establece la idea de un juicio final en el que se dirime la posibilidad de acceder a dos mundos, un cielo para los justos y un infierno para los malvados, como en la especulación cristiana; probablemente se haya podido pensar así por parte de algunos estudiosos, si tomamos como referencia el texto de Snorri en el Gylfaginning 52, en el que Gangleri, le pregunta a Þriði sobre el destino de los hombres después del Ragnarök:

«Habrá muchos lugares buenos y muchos malos. El mejor está en Gimlé, en el cielo, y se beberá allí magníficamente, y los que quieran disfrutarán en el palacio que llaman Brimir, que está en; kolnir. Hay también un palacio grande y horrible, cuya puerta mira al norte y que está hecho con los esqueletos de las serpientes, y las cabezas de las serpientes miran hacia dentro de la casa y escupen veneno, de forma que por las salas corren ríos de veneno. Esos ríos han de vadearlos los que rompieron juramentos y los asesinos. Y aún es peor en el Hvergelmir».

En primer lugar, Snorri realiza una adaptación libre de la Voluspá que, en esta ocasión, saca fuera de contexto, pues las estrofas 37 y 38, en las que se hace alusión a estos dos lugares, respectivamente, no están vinculadas con el nuevo reino, sino con el inicio del Ragnarök; cuando la völva vislumbra los mundos de los enanos, los gigantes y Hel:

«Había en el norte En Nidavellir Una sala de oro
De la estirpe de Sindrín (un enano) Otra se alzaba
Allá en Okólnir Era del troll
De nombre Brimir (un gigante)». (Estrofa 37)

«Una sala vio Lejos del sol
En la Náströnd, (sala de Hel) Sus puertas al norte,
Fluía el veneno Por sus lumbreras Hecha la salaCo
n huesos de serpiente». (Estrofa 38)

Y, en segundo lugar, Snorri Sturluson, a pesar de sus intentos por racionalizar la tradición pagana, no deja ser un autor cristiano; es más, quizás la influencia de la nueva religión se haya dejado sentir incluso en la propia Voluspá, pues en su penúltima estrofa (65), se menciona que «Vendrá entonces el reino en el juicio final // llegará poderoso, quien todo lo rige»; sin embargo, difícilmente sería necesario ningún veredicto, pues en la versión escandinava antigua podríamos interpretar, en mi opinión, que solo existiría un paraíso: el infierno, simbolizado en el dragón Níðhöggr, no se perpetua, sino que desaparece en la estrofa 66, siguiente y última de la Voluspá:

«Llegará volando El oscuro dragón, La sierpe brillante, Desde el Nídafjöll;
Llevará en sus plumas Los muertos a Nidhug. Allí se hundirá».

De manera que, con toda probabilidad, los dos únicos versos de los que consta la estrofa 65 del poema, serían «una interpolación cristiana posterior»[67]; de hecho, aparecen intercalados entre la descripción del cielo o sala dorada Gimlé (estrofa 64, comentada más arriba) y la desaparición del infierno; sin ninguna otra mención a la supuesta actuación sobre las normas del dictamen de «El que todo lo rige»[68], por lo que el discurso resulta presumiblemente incoherente.

El resultado de todo este proceso, que empieza por la primera guerra entre Ases y Vanes y acaba en el Ragnarök, es el estado de plenitud y felicidad al que todo hombre aspira. Estuvo «In illo tempore», al principio de todas las cosas y volvió después del Ragnarök. El nacimiento, la muerte y la regeneración es parte de la vida misma, aquí es concepto de enfermedad, degeneración, dolor es atribuido a un alejamiento de la sacralidad en el hombre, pero no desde una óptica sobrenatural o mejor dicho, «supranatural», no es como consecuencia de un «pecado original» ni incluso como consecuencia del «karma» producido por las sucesivas vidas por la que pasa el alma «Hugr», es una lucha vital entre orden y caos que irremediablemente consume al cuerpo físico, pero no a esa alta alma.

Desde una óptica metafísica podríamos considerar al Ragnarök como el instante supremo de la muerte personal, el desenlace de una vida que ha consistido en una lucha por la supervivencia, donde la persona se ha conducido de una u otra manera, la hora de su destino ha llegado, en esa lucha última contará con sus propios recursos almacenados a lo largo de su existencia, sus Dioses luminosos y sus monstruos mas secretos lucharán entre sí, su alma luminosa contra su sombra física. El Odinismo no es fatalista, en nuestras manos tenemos el poder de volver a vivir un mundo nuevo después de la muerte, pero con los pies en este mundo y siendo conscientes de nuestra propia existencia.

Notas

[1] Nombre que significa “Embriaguez de oro”; véase la voz Gullveig en, LECOUTEUX, C.: Petit dictionnaire de mythologie allemande, París 1991, 108.

[2] “Hechicera”, véase el apelativo Heid, para denominar igualmente a Gullveig en ibídem, 108.

[3]  Las fuentes principales para el estudio de la mitología germano-escandinava o nórdica son, junto con las Sagas, las Eddas, obras medievales islandesas donde quedó recogida su tradición religiosa antigua. Por un lado, contamos con la Edda Mayor o Edda Poética, escrita entre 1210-1240, está compuesta por un grupo de poemas trasmitidos por una larga tradición, de hecho se mezclan obras precristianas –algunas quizás del s. VII d.C.- con otras del s. XIII d.C.; de temática religiosa o heroica su valor fundamental radica en la capacidad que tuvieron los islandeses de reunir y fijar por escrito lo que había constituido la historia mítica del mundo nórdico antiguo. Por otro lado, hay que añadir la Edda Menor o Edda de Snorri Sturluson, autor islandés que a principios del s. XIII d. C., recopila los relatos míticos fundamentales de la religión nórdica.

[4] Denominado en castellano “La profecía de la Vidente”, este poema es considerado una de las más espléndidas joyas de la poesía medieval; escrito hacia el año mil y perteneciente a la Edda Poética, recoge la historia mítica del mundo, desde el caos inicial a la regeneración universal, pasando por el Destino de las Potencias o Ragnarök; por lo que representa un documento de primera magnitud para el estudio de esta religión. El relato es presentado por una völva (profetisa o vidente) en trance; de ahí, el lenguaje oscuro y esotérico de la composición, así como la visión prodigiosa y sobrecogedora de la creación del mundo y, más aún, de la catástrofe final.

[5] Divinidades que tienen como misión mantener el equilibrio perpetuo entre las fuerzas del orden – representadas por ellos- (BOYER, R.: Yggdrasill. La religión des anciens Scandinaves, París 1992, 113- 129)- y las fuerzas del desorden que recae en los gigantes -potencias maléficas (Ibidem, 129-135)-. Viven en el Asgard y entre otros Ases, destacan Odin, Thor, Baldr, Týr, Heimdallr, etc; véase la voz Ases, con las correspondientes fuentes y bibliografía en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa Mitología Universal, en ALVAR, J. (dir.), Madrid 2000, 89; también LANCEROS MÉNDEZ, P.: «Ases y Vanes: estructura y dinámica de la mitología nórdica», en SOLARES, B.: Los lenguajes del símbolo: investigaciones de hermenéutica simbólica, Antropos, Barcelona y UNAM, México 2001, 143-192.

[6] Es la otra familia de dioses asociada a la fertilidad y prosperidad agrícola y cazadora; véase ibídem, 143-192; así como la voz Vanes, sus fuentes y bibliografía en MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa Mitología Universal, en ALVAR, J. (dir), Madrid 2000, 943.

[7] Las teorías ”históricas” que analizaban el mito como una dura batalla entre la población autóctona del norte Europeo –Vanes- y la llegada de indoeuropeos –Ases-, han sido invalidadas por la arqueología, al no encontrarse restos de una incursión traumática para el período de las invasiones –tesis defendida por SCHULTZ, H.: The Prehistory of Germanic Europe, New Haven-Londres 1983; MAYORY, J.P.: In Search of the Indo-Europenas. Language, Archeology and Myth, Londres 1989, y OSTMO, E.: «The Indo-European question in a Norwegian perspective: A view from the wrong end of the stick? », en JONES- BLEY, K. and HULD, E.M. (eds.): The Indo-Europeanization of Northern Europe, Washington 1996, 128-145. Por otra parte, DUMÉZIL, G.: Los dioses de los indoeuropeos, Barcelona 1970, y DE VRIES, J.: L’univers mental des Germains, París 1987; a partir del análisis comparativo, argumentaban que enfrentamientos semejantes se reflejan en otras mitologías indoeuropeas. En mi opinión, el planteamiento de R. Boyer me parece más sugerente, al examinar el mito de esta larguísima lucha entre las dos familias divinas, como el reflejo ideológico-religioso de la existencia de divinidades “superiores”, sabias y activas, los Ases, enfrentadas con las “inferiores” o Vanes, primitivas y contemplativas; pero el resultado del enfrentamiento no admite vencedor, ya que los atributos de ambas divinidades son elementos constitutivos de la psique humana; véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 198-199. También desde una perspectiva filosófica del valor simbólico de Ases y Vanes, véase a LANCEROS MÉNDEZ, P.: «Ases y Vanes…, 143-192. Este mito aparece recogido en diferentes testimonios, junto con las estrofas de la Voluspá expuestas al inicio del trabajo; es mencionado en la Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 1-2-4-5; la Edda de Snorri, Skáldskaparmál, 2 y en Saxo Gramático, Gesta Danorum, I, 7.

[8] Edda Poética, Voluspá, 7-8.

[9] Este “tiempo histórico”, sólo puede ser entendido como un período de duración indeterminado, pero caracterizado por el inicio de las vicisitudes de todas las entidades mitológicas, en particular, las referidas a los mitos de los dioses, responsables de la alteración del orden del mundo; sobre esta idea, véase, BOYER, R.: Yggdrasill…, 200-201.

[10] Término que significa “susurrar o hacer saber en secreto” y con el que se designa como colectivo a las tres vírgenes o gigantes que fijan y velan el “Destino de los mortales” (Voluspá, 19); son consideradas generalmente como entidades crueles, pues sus sentencias irrevocables suelen ir acompañadas de un destino desdichado; sus nombres son, respectivamente: Urdr (pasado), Verdandi (presente) y Skuld (futuro), trío asimilado a las Moiras griegas y a las Parcas romanas por influjo grecolatino, pues parece ser que en principio fueron muy numerosas; véase el estudio fundamental de STRÖM, F.: Diser, nornor, valkyrjor, Estocolmo 1954; igualmente, entre otros véase, BOYER, R.: Le monde du double. La magie chez les anciens Scandinaves, París 1986, 100, 137 y 146; idem: Yggdrasill…, 215-218; PAGE, R.I.: Mitos nórdicos, Madrid 1999, 58-59; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 665 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos, Madrid 2002, 152-154.

[11] Todo parece indicar que la idea de “destino” entendida como algo fijado, modelado o creado, en vinculación directa con las Nornas, haría referencia casi exclusivamente a Urdr, cuyo terminología derivaría del antiguo alemán wurt y del antiguo inglés weyrt, que en ambos casos significa “destino”, lo que aseguraría su extraordinaria autenticidad y antigüedad frente a las otras dos de creación más reciente; de hecho, el nombre Urdr también hace referencia a la “Fuente de Urdr o del destino” en la que ellas habitan bajo una de las tres raíces del árbol del mundo, Yggdrasil (Edda Poética, Voluspá, 19); mientras que el nombre de las tres aparece únicamente en la Edda Poética, Voluspá, 20 y en la Edda de Snorri, Gylfaginning, 15; véase para el valor y la antigüedad de Urdr, BOYER, R.: Yggdrasill…, 217.

[12] Véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 217.

[13] La omnipresencia de lo sagrado. Se consideraba que la dignidad humana provenía de su continuidad con los dioses, culminando en el hombre la naturaleza emanada de los Inmortales. La continuidad de la naturaleza divina se extiende a los animales, a las plantas y al conjunto de la naturaleza, comprendidos en ello también los minerales y los objetos inanimados. Una de las antiguas concepciones sobre el origen de la humanidad identifica a la primera pareja humana con los vegetales. Muchos animales, en particular las aves, han sido consideradas como las mensajeras de los dioses. Las corrientes de agua son divinizadas: son dioses en Grecia y en Roma, diosas en la India. Esta sacralización universal es una de las principales características del paganismo germánico

 Georges Dumezil, descubrió importantísimos paralelismos entre el Ragnarök nórdico y el Crepúsculo de los dioses del hinduismo. Según las sagas y la poesía escáldica de los pueblos nórdicos, Loki y sus criaturas, el lobo Fenrir, la serpiente de Midgard y Hel, se abalanzarán contra los dioses y aparecerán como los vencedores. Al final, el lobo Fenrir deberá abrir su hocico gigantesco, su mandíbula superior alcanzando el cielo. Está a punto de engullir al mundo, cuando surge Vidar. Un pie sobre la mandíbula inferior del lobo, su brazo tendido hacia la superior, destruirá ese hocico monstruoso. Gracias a él, un nuevo mundo vivirá. Su dios supremo será un hijo de Odín, Balder, el ser más bello y más sabio, del cual nuestro tiempo se privó por la perfidia de Loki. Entonces, gracias a Balder, la justicia reinará sobre la Tierra. Georges Dumezil establece una analogía entre Vidar y Visnú. El día en que, según los hinduistas, Balí logró conquistar al Mundo y a expulsar a Indra, Vishnú se presentó bajo la forma de un enano, y le pidió al vencedor adquirir el espacio que podría cubrir en tres pasos. Bali aceptó. Pero Visnú en esos tres pasos recorrió la tierra, al aire superior y el cielo, y así, Indra recobró su posesión del mundo. Concluye Dumezil, por tanto, que los indoeuropeos creían que gracias a dioses como Vishnú o Vidar, no estaban abandonados a los monstruos o a la Nada. Que no había ninguna desesperación en ese Crepúsculo de los Dioses que imaginaban los indoeuropeos. Pues, significaba por el contrario la espera de un mundo mejor. Solo se trataba de un mal momento que era preciso sobrellevar antes de ese Edén futuro.

[14] Los dioses germano-escandinavos no son ni eternos, ni inmortales, su “destino” es establecido desde su nacimiento, al igual que ocurre con el resto de los seres del universo.

[15] Dios perteneciente a la familia de los Ases pero, también, es el padre de las “fuerzas del caos”: el lobo Fenrir, la diosa Hel -el infierno- y la serpiente del Midgard, Midgardsormr; hecho que le convierte en la figura más contradictoria de todas las divinidades nórdica: por su ascendencia, debería ser una de las fuerzas del orden pero sus acciones le convierten en el dios del Mal. Por ello, representa la antítesis de Týr, dios de la guerra y el derecho –nociones indisolubles-, pues Loki carece de honor y ley, conceptos trascendentales enmarcados en el ámbito de “lo sagrado”, de manera que le convierten en el artífice o inductor al perjurio y a la ruptura de los pactos de los Ases a través de la trampa o el engaño; quizás, como apunta BOYER, R.: Yggdrasill…, 134, Loki podría ser el elemento del equilibrio imprescindible en un mundo regido por la ley, el orden y el derecho; dado que en este universo mental los principios fundamentales son dicotómicos, construidos por pares adversativos. Finalmente, el papel clave de Loki en el Ragnarök, como baluarte de las fuerzas del desorden, será expuesto más adelante; sobre la figura de Loki, véanse los estudios específicos de DE VRIES, J.: The Problem of Loki, Helsinki 1933; idem: Altgermanische Religionsgeschichte, 2 Vols., Berlín 1956-1957; SCHIER, K.: Balder, Loki, Heimdallr, Lund 1969; DÚMEZIL, G.: Loki, París 1984; STRÖM, F.: Loki, Göteborg 1956; así como los de BOYER, R.: Yggdrasill…, 130-135; PAGE, R.I.: Los mitos nórdicos…, 41-43, 47-51, 53-55 y 67-68; MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 551 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 243-270; véanse igualmente su fuentes en, Edda Poética, Voluspá, 35; Lokasenna (“Los sarcasmos de Loki”); Edda de Snorri, Gylfaginning, 32 y Skáldskaparmál, 33 y 44.

[16] La versión de Snorri en su Edda, Skáldskaparmál 2, recoge un armisticio de los dioses que tiene como garantía crear con la saliva que escupen en un caldero a Kvasir, un ser humano de sabiduría infinita; asimismo, en la Heimskringla, Ynglingasaga, 4, Snorri señala que se llega a la paz con el intercambio de rehenes, entre Ases y Vanes. Sobre este tema véase, en general DE VRIES, J.: Altgermanische…; DAVIDSON H. E.: Gods and Myths of Northern Europe, Harmonds; orth 1964.

[17] Sobre la traslación de los códigos de leyes humanos a las reglas contractuales divinas, véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 113, 219-220.

[18] Todos los días, los Ases van a juzgar en el “árbol sagrado” Yggdrasill; véase Edda Poética, Grímnismál (“El discurso de Grimnir”), 29 y 30; de ahí que, al quedar vinculados “el derecho” y “lo sagrado” en el lugar físico y a la vez simbólico representado por Yggdrasill, los dioses han desvirtuado la función que les ha sido encomendada.

[19] BOYER, R.: Yggdrasill; 213.

[20] Divinidades femeninas habitualmente nombradas como colectivo -el singular “dís” significa “diosa”-, eran potencias del “destino” por lo que, en ocasiones, llegaron a confundirse con las Nornas (Helgakviða Hundingsbana I, estrf. 2-4; cfr. BOYER, R.: Yggdrasill…, 216; asimismo, por su carácter tutelar unido al individuo, la familia o el clan (Sigrdrífumál, estrf. 9; cfr. Ibídem: 182), resulta a veces difícil distinguirlas de la fylgia (las fylgiur en plural) o espíritu que protege y acompaña a la persona desde su nacimiento; sin embargo, las dísir son fundamentales en el momento del natalicio porque el recién nacido era consagrado a ellas, como Potencias que le van a dotar, a “dar”, un carácter peculiar y distintivo a su “destino”, es la llamada máttr ok megin, el poder y la capacidad propia de un ser humano de éxito o victoria; sobre esta noción, véase ibídem, 218); sobre las dísir , véase entre otros, STRÖM, F.: Diser…; ídem: Nordisk Hedendom, Göteborg 1993, 190-195; DE VRIES, J.: ; La religión de los germanos; , en PUECH, H.C. (ed.): Historia de las religiones, trad. esp., Vol. III, Madrid 1977, 66-108 y DAVIDSON, H.E.: Roles of the Northern Goddess, Londres-Nueva York 1998, 180-185.

[21] Como acabamos de señalar en la nota precedente, esta idea trascendental queda vinculada implícitamente con el «destino», entendida según STRÖM, F.: Nordisk…, 69; como una «fuerza inherente a seres u objetos, que les da un poder preciso y la posibilidad de realizar su destino”; cfr. BOYER, R.: Yggdrasill…, 196.

[22] Sobre el derecho a este “honor” que posibilita la pertenecía a «lo Sagrado» y, por lo tanto, entendido como principio moral e ideológico que guía el comportamiento personal, véase, ibídem: 218.

[23] Una valoración del concepto de megin y sus implicaciones en la ética y la metafísica del universo mental y religioso de los escandinavos, se encuentra magistralmente comentada en ibídem: 113, 196-197 y 218-220, quien además hace especial hincapié sobre la vinculación existente entre megin y la noción de heil (sacralidad), inmersa en las reglas contractuales germano-escandinavas entre los hombres y sus jefes o soberanos; de forma que los «pactos» humanos y divinos quedan integrados en la esfera de «lo Sagrado».

[24] Para el derecho romano, jamás el «deber», de la venganza es un instrumento reparador de una ofensa, véanse los distintos mecanismos de actuación y condenas en ibídem: 218-220.

[25] Este autor determina esta calificación al proponer que desde ese momento se inicia « le temps, celui des errements humains, et n’importe la longueur de la durée, n’importe que l’on soit averti ou ignorant, il lui faut une consommation; Le monde humain, temporel est condamné;  Le destin, maintenant invisceré, reste irreversible.» BOYER, R.: Yggdrasill…, 201.

[26] Su nombre significa “Señor”, hijo de Odín y de Frigg, era el más bello, sabio y el mejor de todos los dioses; véase Edda de Snorri, Gylfaginnig, 22; asimismo, véanse entre otros para Baldr a FRAZER, J.G.: «Balder el Magnífico I-II», La rama dorada, VII, Madrid 1930; TURVILLE-PETRE, G.: Myth and Religion of the North: The religión of Ancient Scandinavia, Londres 1964, 117-118, 122 ss.; SCHEIR, K.: Balder…; PAGE, R.I.: Los mitos nórdicos…, 47-53; BOYER, R.: Yggdrasill…,  123-128; BRASTON, B.: Gods of the North, Londres 1980; LINDO; , J.: Murder and Vengeance amog the Gods. Baldr in Scandinavian Mythology, Helsinki 1997; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 123; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 279-281; MU; OZ ACEBES, F. J.: ; El Dios que muere en la mitología germánica: Estudio, fuentes e interpretaciones en torno a Baldr; , Ilu 8, 2003, 81-92, y LIBERMAN, A.: ; Some Controversil Aspect of the Myth of Baldr; , Alvíssmál 11, 2004, 17-54, en línea (http:; ; userpage-fu- berlin.de; -alvismal; alvinh.html).

[27] Edda Poética, Voluspá, 31-32 y 62 y, Baldrsdrumar (Los sueños de Baldr); Edda de Snorri, Gylfaginning, 49 y 53; Skáldskaparmál, 5; Saxo Gramático, Gesta Danorum, II, 1 y Segunda Conjuración de Merseburg.

[28] A pesar de huir a la montaña y pasarse el día convertido en salmón, Loki es pescado por Thor; a continuación los Ases le llevan a una cueva, le encadenan y la diosa Skadi ata sobre su cabeza una serpiente cuyo veneno gotea sobre su cabeza, mientras Sigyn, esposa de Loki, sostiene una jarra donde cae el líquido mortal, pero cuando se llena, al ir a tirarlo, el veneno le gotea sobre la cara y se retuerce de dolor, de tal manera, que la tierra se mueve y produce terremotos; véase, Edda Poética, Voluspá, 35 y Edda de Snorri, Gylfaginning, 50.

[29] Respecto al mito de la muerte de Baldr y su papel en la mitología nórdica, véase uno de los trabajos más recientes en MU; OZ ACEBES, F. J.: ; El Dios que muere; ., 81-92, donde el autor expone un elenco de las distintas fuentes arqueológicas, literarias y toponímicas que hacen referencias a esta divinidad; a la vez que lleva a cabo una revisión de las distintas interpretaciones sobre la muerte y resurrección de Baldr en autores como G. Frazer, J. De Vries, G. Dumézil o J. Lindo; , entre otros. Por otra parte, este autor concluye que el mito de la muerte de esta divinidad nórdica no parece haberse gestado por influencia del cristianismo, pues todos los indicios que ofrecen las distintas fuentes indicarían un antiquísimo origen pagano.

[30] En el Baldrsdraumar de la Edda Poética, después de comentar Baldr con los Ases el terrible sueño que había tenido, Odín viaja al mundo de los muertos y convoca a una vidente muerta para que le explique lo que va a suceder y, aun sabiéndolo “no puede ir contra el Destino”.

[31] Dios supremo del panteón germano-escandinavo, pertenece a la familia de los Ases de la que es el más antiguo, junto con Týr. De carácter extremadamente versátil, es considerado una divinidad cruel, cínica y misógina, así como uno de los representantes de la traición; “Dios de la Victoria” y no de la guerra, su personalidad sufrió múltiples transformaciones con el tiempo, hasta alcanzar la supremacía del panteón que, al parecer, le correspondía a Týr. Sus hijos son Thor, Baldr, Hödr, Vidarr y Vali, entre otros, todos ellos tienen papeles claves vinculados al Ragnarök; véase sobre Odín, entre otros, DE VRIES, J.: Altgermanische….; DUM; ZIL, G.: Les dieux des Germains, París 1959; TURVILLE-PETRE, G.: Myth and Religion…; DAVIDSON, H.E.: Gods and Myths…; idem: Scandinavian Mythology, Londres-Nueva York 1975; idem: The lost beliefs of Northern Europe, Londres 1993; BOYER, R.: Yggdrasill…, 136-162; STEINLAND, G.: Eros og dod i norrone myter, Oslo 1997; DUBOIS, T.A.: Nordic Religions in the Viking Age, Filadelfia 1999; JON, A.: ; Shamanism and the Image of the Teutonic Deity, Odinn; , Folfiore 10, en línea [haldjas. folklore.ee; folklore; vol10; teuton.htm], 1999; PAGE, R.P.: Los mitos nórdicos…, 35-41; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 675-676; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 195-210.

[32] Un mito relata cómo encanta la cabeza del gigante Mimir (Memoria) y le da vida: a ella le consulta siempre sobre lo que ha de ocurrir. Mimir representa no sólo la memoria del pasado, sino también el conocimiento del futuro, es decir, toda la sabiduría concentrada en un tiempo global; véase, Edda Poética, Voluspá, 28; Sigrdrífumál; Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 4 y 7.

[33] Como “Dios de los Colgados” –Hangaguh-, Odín confiesa estar suspendido durante nueve noches en el árbol del cosmos Yggdrasill, para obtener el secreto de las runas; véase, especialmente todo el Hávamál de la Edda Poética. Igualmente, tiene el don de la videncia, simbolizada por el hecho de ser tuerto y, por consiguiente, es un “dios-chamán”, debido a la mutilación iniciática a la que se somete para obtener la sabiduría, véase, Edda Poética, Voluspá, 27-29. Ambos hechos, no hacen sino confirmarle como el “señor de la magia” del seidr, ritual por excelencia de éxtasis y trance; gracias a ello, podía saber el destino y las cosas aún no sucedidas; véase, Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 7.

[34] Véase el Vafthrúdnismál (El Discurso de Vaftrúdnir) de la Edda Poética, poema de preguntas y respuestas entre el gigante y Odín.

[35] Morada de Odín (“Señor del Valhala”) compuesta por quinientas cuarenta estancias y sus correspondientes puertas. Esta mansión constituye el lugar mítico al que acuden los einherjar o “Combatientes únicos” muertos en batalla convocados por él. La ayuda de las Valquirias (“La que Elige los Muertos del Combate) es fundamental, pues su función consistía en hacer caer a los elegidos por Odín; así como servir la comida y la bebida del banquete diario ofrecido por el “Dios de los Ejércitos” a sus guerreros; véase, Edda Poética, Grímnismál, 21-25, 36; Voluspá, 30, 33; Edda de Snorri, Gylfaginning, 36, 38-41; así como la voz Valhala en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 941.

[36] Lobo mítico, hijo de Loki, cuyo mito narra que, alimentado por los Ases, creció tanto que decidieron atarle, con la excusa de que se trataba de una prueba de fuerza, pero después de haber roto dos grilletes, los enanos fabricaron uno tercero muy fino, pero mágico, por lo que Fenrir, al sospechar del engaño, exige que un dios ponga la mano dentro de sus fauces cuando fuese encadenado; Týr se ofreció y el lobo al luchar, le arrancó la mano. A continuación, los dioses le atan y le colocan en la boca una espada más allá del paladar; así permanecerá hasta que se desate al llegar el Ragnarök. Según la fuente de Snorri, en el Gylfaginning 33, cuando Gangleri pregunta por qué no mataron los Ases al lobo, si esperaban daño de él, Hár responde: “En tanto que respetan su santuario y sus lugares de tregua que no quisieran ensuciarlo con la sangre del lobo, aunque digan las profecías que será quien mate a Odín”; véase también, Edda Poética, Voluspá, 44, 49, 51-56; así como la voz Fenrir en, SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 334.

[37] Týr es el “Dios de la Guerra Justa “o «Pueblo en Armas», entendida como el ejercicio de un derecho y, además, una divinidad antiquísima descendiente del gigante primigenio Ymir, aunque Snorri en el Skáldskaparmál, 9, le menciona como hijo de Odín. No obstante, todo parece indicar que fue el dios supremo en los primeros tiempos, sin embargo, posteriormente quedó desplazado por Odín; véase, Edda Poética, Hymiskvida, 4. 33; Lokasenna, 38, 40; Sigrdrífumál, 6; Edda de Snorri, Gylfaginning, 24; Skáldskaparmál, 9; así como los estudios de DUM; ZIL, G.: Gods of the Ancient Northmen, ed. E. Haugen, Berkeley 1973; TURVILLE-PETRE, E.O.G.: Myth and Religion…; BOYER, R.: Yggdrasill…, especialmente, 114-118; MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 927, y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 273-275.

[38] Véase, supra n. 35.

[39] 38       “Dios del Trueno”, hijo de Odín y de Jörð, está casado con Sif, con la que tiene dos hijos, Magni y Modi -imprescindibles al final del Ragnarok- y una hija, Trurd. “Dios de la Guerra”, está constantemente en movimiento, viajando, por lo que representa el espíritu agónico de la mentalidad escandinava. Posee tres objetos que simbolizan su fuerza: un cinturón de fuerza, unos guantes de hierro y el martillo Mjölnir que simboliza la violencia a la vez que la protección; véase, Edda Poética, Hárbardzjód (“Canto de Hárbard”); Alvíssmál (“EL Discurso de Alvís”); Hymiskvida (“Cantar de Hymir”); Trymskvida (“Cantar de Thrym”); Edda de Snorri, Gylfaginning, 21, 44-47; así como los trabajos de DE VRIES, J.: Altgermanische; ; TURVILLE- PETRE,  E.O.G.: Myth and Religion…;  DAVIDSON, H.R.: Gods and Myths…; idem: Scandinavian….; y más recientes de, BOYER, R.: Yggdrasill…, 118-123, PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 14-46; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 891 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 213-242; entre otros.

[40] 39       “Serpiente del Recinto Central” o “Midgard”, lugar intermedio en el que habitan los humanos; véase, BOYER, R.: Yggdrasill…, 194-195, y SIERRA DEL MOLINO,  R.M.: Diccionario Espasa…, 606.

[41] 40       Edda de Snorri, Gylfaginning, 46.

[42] 41       Edda Poética, Hymiskvida; Edda de Snorri, Gylfaginning, 48; véase la voz Hymir en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 440.

[43] 42       “Señor”, dios perteneciente a la familia de los Vanes, es hijo de Njórd y hermano de Freyja; los tres fueron intercambiados a la familia de los Ases como rehenes, después de la primera batalla del mundo entre los Ases y los Vanes. Es una divinidad antiquísima vinculada a la Fecundidad-Fertilidad y el culto a los muertos; véase Edda de Snorri, Gylfaginning, 24, 37, 51; Skáldskaparmál, 15 y 44; Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 4 y 10; Edda Poética, Skirmisfor; Grímnismál, 43; Lokasenna, 35-36; asimismo, véase especialmente, TURVILLE-PETRE, E.O.G.: The Cult of Frey in the Evening of Paganisme, Londres 1935; así como, BOYER, R.: Yggdrasill…, 169-175; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 345, y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 192-193.

[44] “Resplandeciente”, “El As Blanco”, es una divinidad perteneciente a la familia de los Ases de la que es su guardián, por eso vive en el Himinbjörg (“Monte del Cielo”), al lado de Bifröst (“El Arco Iris”), el puente que enlaza la tierra con el cielo. Nacido de nueve madres, uno de sus escasos mitos le convierte en el “Padre de la Humanidad”, al ser considerado el progenitor de los distintos estamentos sociales: nobles, libre y esclavos; véase, Edda Poética, Voluspá 1, 46; Grímnismál, 13; Hyndluljóð, 35-37; Lokasenna, 48; Edda de Snorri, Gylfaginning, 50; así como, en particular PERING, B.: Heimdallr, Lund 1941 y SCHIER, K.: Balder…; junto  con  STEINSLAND,  G.:  Eros og dod…, 125;  BOYER,  R.:  Yggdrasill…, 220-222;  MARTINEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 396; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 277-279, entre otros.

[45] Del nórdico antiguo, castillo celestial es, en la mitología nórdica, la morada del dios Heimdall. Himinbjörg aparece en la Edda poética, Edda prosaica y Heimskringla de Snorri Sturluson, en todas las fuentes se vincula el lugar con Heimdall. Según la Edda poética, Himinbjörg se emplaza donde finaliza el Bifrǫst y se encuentra la bóveda celestial.

[46] Desde un punto de vista terminológico que, se ha confundido Ragnarök «Destino de las Potencias o de los Dioses» (derivado de ragan—genitivo plural de Reginn, utilizado para definir a los dioses como poderes organizadores y –rök que significa, hado o suerte) por Ragnarökkr «Crepúsculo de los Dioses», (la palabra rökr significa crepúsculo), a lo que la obra de Wagner el Götterdämmenrung, «El Ocaso de los Dioses», ha contribuido negativamente. Respecto a las fuentes principales para la catástrofe final, contamos con el espléndido poema de la Edda Poética, Voluspá, 36- 58; Vafthrudnismál, 17-18 y 44-55 y la Edda de Snorri, Gylfaginning, 51; igualmente, véase de forma especial a MARTIN, J. S.: Ragnarök, Assen 1972; así como a BOYER, R.: Yggdrasill…, 201-204; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa;   , 766; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 298-302.

[47] “Playa de cadáveres”, es una de las moradas del Infierno y el lugar más septentrional y alejado del sol en este mundo; a ella iban todos los que habían cometido perjurio que, como hemos visto, es el peor de los delitos; véase la voz Náströnd en SIERRA DEL MOLINO, R. M.: Diccionario Espasa…, 640.

[48] «Disimuladora», es la «Diosa de los Infiernos» y también el lugar en el que habitan los muertos. Hija de Loki y la gigante Angrboda, es una de las representantes del Mal; véase especialmente, DAVIDSON, H. R. E.: The road to Hel, Cambridge 1943; así como, BOYER, R.: Yggdrasill…, 131,141 y 202-203; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 397; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 85-86.

[49] En la Voluspá, 44, Garmr es el lobo que rompe las cadenas «Garm aúlla ante Gripahell (“roca aulladora», la entrada del infierno) // romperá los nudos, y correrá el lobo”; mientras que Snorri dice que «entonces se soltará el perro Garmr que estaba atado ante el Gripahell»; BOYER, R.: Yggdrasill…, 202: considera que se trata del mismo monstruo.

[50] El (La) Sol (género femenino) y La (El) Luna (género masculino), según relata Snorri, son perseguidos por dos lobos desde el momento de su formación hasta el Ragnarök, cuando serán engullidos por aquéllos; véase, Edda de Snorri, Gylfaginning, 12.

[51] “Lucharán los hermanos, y se habrán de matar; los primos hermanos cometen incesto; terrible es el mundo, hay gran adulterio; días de lanzas y espadas, se raja el escudo; días de tormenta y lobos, se hunde el mundo, no habrá hombre alguno que a otro respete.”, Voluspá, 45.

[52] “Corcel de Yggr o de Odín”, fresno que representa el principio unificador y distribuidor del cosmos, su papel en el Ragnarök es trascendental, pues bajo su sombra se salva la única pareja de seres humanos. Yggdrasill simboliza la fuente de la vida, del conocimiento y del Destino; véase, Edda de Snorri, Gylfaginning, 15-16 y 51; Edda Poética, Voluspá, 2, 18, 46; Grímnismál, 25-26, 31-36; Hávamál; Vafþrúðnismál; Fjölsvinnsmál y Svipdgsmál; así como especialmente, BOYER, R.: Yggdrasill…,  195, 203-204, 207- 222 y 234: quien lleva a cabo de forma exhaustiva un escrupuloso estudio sobre el papel y la simbología del árbol cósmico; SIERRA DEL MOLINO, R. M.: Diccionario Espasa…, 980; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 290, 296-297.

[53] “Barco de las Uñas”, es el barco de los muertos hecho con sus uñas; Gylfaginning, 51; Voluspá, 50; véase la voz Naglfar en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 634.

[54] “En este torbellino se rajará el cielo y de él vendrán los hijos de Muspell. Surtr cabalga primero, y hay delante y detrás de él un fuego abrasador. Su espada es muy buena, reluce con más brillo que el sol”, Gylfaginning, 51. No obstante, “hijos de Muspell”, es un término que se utiliza para identificar que el fin del mundo nórdico, se realizará a través del fuego; cf. SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 629.

[55] Gylfaginning, 51; Vafðrüdnismál, 18.

[56] “Dios Silencioso”, hijo de Odín y la gigante Gridr; según Snorri, Gylfaginning 51, y el Vafþrúðnismál 53, él tiene el zapato más fuerte del mundo, con el que destroza la mandíbula del lobo dándole muerte; mientras que en la Voluspá, 55, le hunde un puñal hasta el corazón; véase la voz Vidarr en MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 950.

[57] Véase supra n. 47.

[58] PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 67.

[59] Todo el tema de la “regeneración universal” está igualmente recogido en la Voluspá 59-66 y el Vafþrúðnismál 45-51 de la Edda Poética y el Gylfaginning 52-53 de la Edda de Snorri; véase en particular, el apartado dedicado a este aspecto por BOYER, R.: Yggdrasill…, 204-207.

[60] BOYER,  R.: Yggdrasill…, 214.

[61] 60       ; estos serán, por un lado, los hijos de Odín, Vidarr y Vali , junto con los hijos de Thor, Modi y Magni que recibirán el martillo de su padre Mjölnir; esta información aparece recogida en la Edda Poética, Vafþrúðnismál 45; por otro lado, también sobreviven Hoenir y Lodurr, los hermanos de Odín, véase, Edda Poética, Voluspá 63.

[62] PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 66.

[63] Edda Poética, Voluspá 62; BOYER, R.: Yggdrasill…, 205; sin embargo, LIBERMAN, A.: Some Controversial Aspect; 49, argumenta que Baldr, en tanto que sería un dios de carácter ctónico, en la tradición escáldica islandesa habría permanecido en Hel para siempre y no habría habido entonces una “Second Coming”.

[64] ELIADE,  M.: Historia de las creencias y de las ideas religiosas, II, Madrid 1979; DE VRIES. J.: L´univers mental… y BOYER, R.: Yggdrasill…

[65] El carácter autóctono, original y único del Ragnarök, ya fue magistralmente manifestado por MARTIN, J.S.: Ragnarök…

[66] De hecho, Odín, divinidad que sufre múltiples transformaciones desde su constitución inicial, va coloreando su esquema base de acuerdo con los estímulos que le suministra el contexto cultural en que se inscribe; así se produce la recreación de su figura, con lo que pasa de ser un dios no sólo vinculado a la magia y a la sabiduría –el dios-chamán-, sino que además, será el símbolo del triunfo como “Dios de la Victoria”; por eso, su final no encaja en el Ragnarok: muere sin conseguir vencer a su enemigo, con toda probabilidad porque Fenrir sería realmente el adversario de Týr, el primero y más antiguo “dios supremo”; síntoma indudable del arcaísmo del apocalipsis escandinavo.

[67] BERNÁRDEZ, E.: Snorri Sturluson. Textos…, 114, n.47.

[68] STEINLAND, G.: Eros og dod…, 124, y BERNÁRDEZ, E., Los mitos germánicos…, indican la posibilidad de que se tratara de Heimdallr.

Cuerpo y Alma

La vieja concepción del Cristianismo establece una diferen­cia de naturaleza entre el cuerpo y el alma. Tienen un origen diferente: el cuerpo es de origen terrestre y material, el alma de esencia divina y espiritual. Cada uno sigue un destino diferente: el cuerpo muere y se descompone, el alma es inmortal y continúa viviendo después de la muerte. Tienen, igualmente, un valor muy contrastado: el cuer­po es fuente de instinto, de bajeza, de inferioridad y de vileza: el alma es el soporte de lo que es grande y hermoso, es decir, de valor absoluto. Una fosa infranqueable les separa; hostiles, se enfrentan cara a cara. El cuerpo, profano, es la cadena que retiene al alma en su vuelo inmaterial y divino hacia las alturas. Él es su argolla terrestre, impura.
El dualismo es una corriente filosófica-religiosa, que proviene de los conceptos materialistas de la existencia humana

Pitágoras, basándose en el orfismo, defiende la existencia del alma inmortal, arrojada al mundo por un pecado contra los dioses y condenada a la prisión del cuerpo, hasta su liberación, la que únicamente puede hacerse pagando sus culpas y llevando una vida ejemplar, un camino de rectitud y conocimiento, de vida contemplativa. Platón supone la culminación del dualismo, con su Teoría de las Ideas que basa todo su sistema filosófico, incluida la concepción del ser humano, dividido entre cuerpo y alma.

Pero ha habido una religión que ha defendido otra concepción distinta: El Odinismo, que asegura que la realidad no se puede dividir en dos, que el ser humano es una única entidad, que cuerpo y alma no pueden separarse, que sólo se conciben como realidades diferentes en la mente, no en la realidad. La culminación de nuestra concepción está representada por Nietzsche así como por la psicología científica.

Nuestra visión del mundo y la creencia propia de nuestra fe contradicen esos principios de un mundo decadente y agonizante. Consideramos que formamos parte de una pluralidad de individuos que estamos hechos de la misma substancia. Nosotros sabemos que estos dos aspectos, alma y cuerpo, nos han sido concedi­dos por los poderes primigenios. Ambos son para nosotros la manifestación de la divina naturaleza, siempre creadora, eterna y maravillosamente activa. Sabemos que nuestros antepasados nos las han transmitido y que revivirán en nuestros hijos. Sabemos que somos los responsables de su supervivencia o de su muerte Somos plenamente conscientes de que nuestra misión consiste en continuar la obra de nuestros Dioses y revalorizarla en el curso del tiempo.

El ideal del hombre contemporáneo parece asemejarse al muñeco creado por Gepetto, una marioneta que, incapaz de ver los hilos que la manejan, se cree autónoma, libre y feliz. Y cuando le parece oír una tímida vocecilla que le avisa de su error, enseguida la ahoga con una retahíla de evidencias creadas por su orgullo. Poco a poco su silencio va adquiriendo ecos mortuorios hasta que la entierra en la fosa negra del olvido. Entonces, lo que se esconde tras la madera pulida y perfectamente barnizada de nuestro Pinocho no es otra cosa que madera y nada más. Una vez que se ha deshecho de Pepito Grillo, al muñeco de madera muerta ni tan siquiera podrá crecerle la nariz: “Su espíritu leñoso será incapaz de sentir vergüenza, remordimientos, dudas, incluso de sentir la satisfacción espiritual que deja el bien que se ha hecho y sólo temerá al poder destructor de las llamas.” Y en momentos de crisis, cuando la vocecilla parezca querer resucitar, Pinocho acudirá al carpintero, quien, a base de lija y barniz, convertirá sus defectos en serrín y sus sombras en brillos. Definitivamente, no podrá escuchar el rumor que le avisa, desde la astilla más recóndita de su alma, de las minúsculas carcomas que van creando galerías en su interior. Barniz sobre barniz, el muñeco irá perdiendo su propio yo.

«Identidad espiritual encarnada»
Sabemos que la nobleza y la pureza de nuestro cuerpo constituyen también la de nuestra alma, y recíprocamente. Quien corrompe su cuerpo corrompe también su alma. La educación de nuestra alma y el desarrollo de nuestro cuerpo van a la par.

Nosotros sabemos que nuestro cuerpo y nuestra alma, a fin de cuentas, no son más que una unidad básica y que honrar a uno es también honrar al otro.

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Entrevista a COE de radio Alma, en Bruselas.

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En la segunda hora de programa hemos hablado sobre nuevas religiones, en concreto sobre el odinismo, una religión precristiana de origen nórdico que está calando fuerte en España. Quizás por la literatura, la filmografía o porque los seres humanos siguen indagando en su interior y en el más allá, vuelven ahora su mirada a las sagas nórdicas de Thor, Odin o Balder. Islandia, los vikingos, los países nórdicos pueden ser otra vez la cuna de la nueva espiritualidad. Ernesto García, presidente de la Comunidad Odinista Ásatrú de España, ha conversado con nosotros.

Enlace:

http://www.ivoox.com/bruselas-n-5-septiembre-2015-ii-audios-mp3_rf_8174089_1.html

Radio-Alma

Moðirnætur. Noche de las madres.

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Mōdraniht, es un festival religioso Asatru que está asociado con el culto a las Matres y Matronas de los germanos del oeste, y que es el equivalente al Dísablót y al Disting ya conocidos de la Escandinavia pre-cristiana, cronológicamente debe ser visto como un nexo de unión entre estas formas germánicas de culto.

Moðirnætur o Noche de las Madres, es una ceremonia  familiar que celebramos en honor de nuestros ancestros difuntos, consistente en una noche de vigilia antes de la llegada del Yule, donde invocamos a las matronas naturales y a las diosas, y en la que se plantean los deseos para el próximo año. Las amas de casa disponían cena y bebida para las Tres Madres, dejando tres cuchillos y vajilla en la mesa para que éstas pudiesen comer. Guardianas de la sagrada llama de vida del recién nacido, eran conocidas con el nombre de Perchten, las luminosas, y según nos cuentan algunos viejos relatos, eran vistas por los niños en el silencio y la oscuridad de sus dormitorios. Ellos decían que unas señoras de blanco venían a su cama y que no les hablaban, solo les observaban. Eran las Madres que tejían el destino del mundo y eran llamadas por las madres para que otorgaran a sus hijos bienes materiales, protección y sabiduría en ceremonias cargadas de simbolismo y religiosidad que se encendían a lo largo de toda la noche. Un culto primordial a unas deidades femeninas que otorgaban dones, que velaban del clan familiar, de una región, de un niño y que eran invocadas en las frías noches cercanas al solsticio para obtener consejo.

Allí donde viven los descendientes de los germanos y echan raíces en la vasta Tierra, se ilumina el árbol de Navidad en el Solsticio de Invierno. El árbol siempre verde que florece luminosamente en el corazón de la noche sagrada, se ha convertido en el símbolo de la germanidad y el arquetipo de su presencia. El área de población se extiende lejos, por la ancha Europa y por el mundo entero. Los germanos portadores de arados irrumpieron en el caos de las tribus y los poblados extranjeros; pero en todas partes, en los bosques de Bohemia, en el España, en los poblados diseminados de los Cárpatos, en las estepas rusas y lejos en ultramar, resplandecen, por Navidad, las luces sobre el árbol que se ha convertido en el árbol germánico por excelencia.

Cuando un pueblo decide cambiar su lugar de asentamiento, como hicieron los godos, se lleva sus dioses domésticos para permanecer fiel a sí mismo; pueden ser la tierra del suelo natal sagrado, las columnas de la plaza mayor o las costumbres solemnes que expresan la sabiduría popular. Múltiples precursores y numerosas tradiciones equivalentes han adoptado el símbolo del árbol del mundo. Es el árbol-cumbre que los valientes vikingos se llevaron de su patria nórdica hasta Islandia, y más allá de los océanos hasta la lejana Vinland. La llama azul que hoy alumbramos sobre el árbol para todos los hermanos próximos y lejanos de la Tierra está íntimamente emparentada con la llama que se alumbraba antaño para la minne de los que estaban lejos, en el curso de peligrosas navegaciones, o que buscaban más allá de las Marcas nuevas tierras para hacer nacer en ellas la luz de la vida popular.

Es el mismo acontecimiento que se repite hoy, como en los tiempos antiguos. Alegres mensajeros surgidos de nuestra Historia antigua, antiguos autores nos hablan de la costumbre y de la creencia de nuestros antepasados, lo que nos emociona porque, tras el paso de los milenios, vive la misma sangre, la misma alma. Los pueblos germánicos han viajado hasta muy lejos y habían conquistado, gracias a sus espadas y a sus arados, nuevos territorios más allá de los límites del Imperio Romano. Allí conservaron fielmente lo que antes había nacido en su patria. Los anglos habían abandonado sus tierras de Holstein para convertirse en sedentarios en Gran Bretaña y hacerse finalmente cristianos; hacia el año 700 el cura cristiano Beda describía sus costumbres en Navidad:

“[…] Comenzó el año en la 8ª calendas de enero [25 de diciembre], en el que celebramos el nacimiento del Señor. Esa misma noche, que tenemos nosotros tan sagrada, la denominan por la palabra pagana “Modranicht”, es decir, “la noche de la madre”, porque (sospechamos) de las ceremonias que se desarrollaban durante toda la noche.

Este nombre de “noche de las madres”, que viene de la adolescencia de nuestro pueblo, nos recuerda nuestra propia infancia. Es la noche dedicada al misterio de la maternidad, dejando presentir esta gran experiencia del renacimiento del Sol saliendo del abismo del mundo, del seno maternal de todo ser. Si la madre del hijo constituye hoy, en gran parte, el objeto de la fiesta, es también una antigua herencia, pues la pareja con el hijo bajo el árbol del mundo es una representación que está estrechamente relacionada con aquellas costumbres de bendición de la noche de las madres. Pero el nombre es aún más significativo: a través de numerosas obras (nuestras costumbres populares y nuestras leyendas lo demuestran todavía hoy), sabemos que las tres madres forman parte de las figuras más familiares de nuestras creencias locales. En esa época, viajaban por el país, portadoras de la sabiduría femenina y de los bienes maternales, distribuyendo dones, dando buenos consejos a los hombres… sobre todo allí donde un niño dormía en una cuna.

Hace ya dos mil años, este pensamiento estaba tan profundamente anclado en nuestro pueblo, que hasta los germanos, convertidos en funcionarios romanos que gobernaban el Rhin, hicieron erigir piedras sagradas en honor de aquellas tres madres que protegían a los recién nacidos. Los romanos abandonaron el lugar y nuevos germanos llegaron. Mil años más tarde, continuaban conociendo a las tres madres. Las amas de casa consideraban un deber, las noches sagradas, poner la mesa y disponer comida y bebida, así como disponer tres cuchillos a fin de que las tres hermanas, como se las llamaba, pudieran saciarse. Piadosos zelotes las fustigaron, pero las hermanas maternales estaban demasiado fuertemente presentes en el corazón del pueblo que incluso se les erigió un monumento en la catedral de Worms, con los  nombres de Einbede, Waebede y Willibede.

Las leyendas germánicas y sus cuentos han conservado éstos rasgos aún más fielmente. Las sanas noches que ven nacer la nueva luz y el nuevo año les son también consagradas; se acercan a la cuna del recién nacido y le traen sus regalos. En Baviera se llaman las “grandes consejeras”, y más frecuentemente las “Perchten”, que significa luminosas porque ellas acompañan a la luz en su nacimiento. Son invitadas por los hombres y resultan ser amistosas y serviciales con los que son buenos. Aparecen en el cuento de la Bella Durmiente a la que hacen el don de la vida. A pesar de la mal influencia de la decimotercera hada, continúan siendo las más fuertes. En el viejo relato nórdico del “huésped de las Nornas”, las buenas hermanas alumbran la llama de vida del niño; se percibe de manera particularmente clara la relación profunda existente con nuestra luminosa fiesta de Navidad. Y como ellas se manifiestan desde los tiempos más antiguos bajo la forma del ternario sagrado, aportando al niño sus regalos, llenas de sabiduría, han podido transmitir gran parte de su carácter a los Magos de Oriente, de los que no se conocen ni el número ni el nombre, e incluso haber sido el origen de los innumerables juegos de los tres reyes.

Los mitos originales y las leyendas antiquísimas nos hablan de las tres madres que están sentadas al pie del árbol del mundo y tejen el porvenir. La noche de Navidad, que celebramos como hacían nuestros antepasados, les es consagrada. Como lo expresaba un gran poeta, para ver a estas madres, tendríamos que volvernos hacia nosotros mismos, a las raíces mismas de nuestra existencia popular que ha encontrado hoy un símbolo universal en el árbol radiante del mundo.

Plataforma por el Notorio Arraigo para Odinismo-Asatru

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Plataforma por el Notorio Arraigo para Odinismo-Asatru:     http://lafraguadeodin.com/

En el día de hoy, todos los miembros de la Comunidad Odinista de España-Asatru se enfrentan de nuevo a un gran enemigo, éste no es otro que el panorama actual de nuestro país con respecto a la ley de libertad religiosa, un poderoso escudo que el Ministerio de Justicia ha usado para envestir contra todo el paganismo en esta nación.

La aprobación en Consejo de Ministros de la nueva normativa del 3 de julio, impone a las nuevas confesiones unas condiciones cuyo único objetivo es el retraso indiscriminado para la otorgación del Notorio Arraigo, sumado a la ambigüedad de otras de éstas, con el propósito de mutilar nuestra esperanza durante la búsqueda de justicia y libertad de culto.

Pero nosotros, los verdaderos hijos de Odín, no debemos rendirnos, somos los únicos paganos que todavía podemos seguir luchando en esta batalla, pues nuestro recurso fue interpuesto antes de que el enemigo levantara sus estandartes.

Solo nosotros podemos liderar esta lucha, solo nosotros podemos defender nuestra más antigua tradición, y sobre todo, solo nosotros tenemos el espíritu y el coraje necesario para hacer historia.

Ésta es la última oportunidad de hacerlo, es la oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos hasta donde pude llegar nuestra perseverancia y laboriosidad, en el pasado hemos tenido grandes éxitos, y en el presente debemos luchar por honrarlos, pues esa es nuestra obligación como guerreros.

Por ello os digo a vosotros, hermanos, y a todos nuestros compañeros paganos, que estamos en peligro, pues si no alzamos nuestras armas legales, en pro de luchar contra el enemigo, éste nos pisoteará sin discriminación, condenándonos por siempre al olvido.

Alzaos, pues es ahora cuando todavía estamos tras las filas enemigas, respaldados por nuestra buena actuación, y está a nuestra disposición la definitiva victoria, solo necesitamos un último aliento para derribar sus muros.

Por ello, el Althing os pide todo el apoyo que podáis dar, y os hace conocedores de la creación de una nueva “Plataforma Pro-Notorio Arraigo de Odinismo-Asatru en España”, en la que uniremos fuerzas, espíritus, y voluntades, por esta causa que a todos nos concierne, y que no es nada más que la consideración legal de los herederos y representantes de la genuina y nativa religión de Europa.

Fundación Pluralismo y Convivencia 2015

Rafael CataláEl ministro de Justicia, Rafael Catalá, presentó este martes 6 de octubre la memoria anual de la Fundación Pluralismo y Convivencia, que en esta ocasión presentaba una memoria especial al cumplirse diez años de existencia de la fundación. Catalá ha destacado a España como ejemplo de convivencia, pluralismo y calidad democrática y ha afirmado que la Fundación da respuesta a las nuevas necesidades de una sociedad en la que el 7 % de la población profesa alguna religión minoritaria. En su intervención, Catalá ha defendido que España es “ejemplo de convivencia, pluralidad y calidad democrática” y da una señal de “optimismo, de respeto, integración y tolerancia”. Un trabajo que los profesionales de la Fundación han llevado a cabo pese a los recortes. “En época de austeridad es donde cobra mayor valor todavía la imaginación, la eficiencia, la corresponsabilidad y la priorización inteligente de los objetivos”, reconoció. La Fundación Pluralismo y Convivencia, según ha matizado, demuestra el compromiso asumido por los distintos gobiernos “con la diversidad y el derecho a la libertad religiosa” del 7% de la ciudadanía que, en España, profesa una religión diferente a la católica. Por su parte, el director de Cooperación Jurídica Internacional y Relaciones con las Confesiones, Javier Herrera García-Canturri, destacó en su intervención que Pluralismo y Convivencia ha logrado “transmitir a la sociedad española un mayor conocimiento sobre la pluralidad religiosa”. “Hace unos años, la sociedad era fundamentalmente monorreligiosa y se ha convertido en una sociedad plurirreligiosa, multicultural”, añadió.

Finalmente, el director de la Fundación Pluralismo y Convivencia, Fernando Arias, agradeció la colaboración que desde el primer momento les ofrecieron las distintas confesiones religiosas, de las administraciones públicas y especialmente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), de las universidades y expertos. Arias ha asegurado que el balance de estos 10 años es “muy positivo”, pero ha puntualizado que se presentan nuevos retos como mejorar el apoyo a los proyectos locales, dar un mayor asesoramiento a las administraciones públicas o el trabajo con la opinión pública, que considera aún “una asignatura pendiente”. En este sentido, apuesta por buscar nuevos escenarios y herramientas para ayudar a la sociedad a concebirse como “una sociedad plural desde el punto de vista religioso”.

AYUDAS DEL ESTADO A LAS MINORÍAS RELIGIOSAS
La financiación mediante ayudas a proyectos de las confesiones se desarrolla a través de dos líneas de convocatorias, una dirigida a las propias federaciones y organismos de coordinación -Línea 1- y otra a los proyectos finalistas de las comunidades locales -Línea 2-, entre los que destacan iniciativas educativas, culturales y de integración social. Así, de los 30 millones de euros asignados entre 2005 y 2014, 13,2 millones fueron destinados a los evangélicos -el 53% por la línea 2-, 12,2 millones fueron para los musulmanes -un 56% por la línea 2- y 4,5 millones para los judíos -un 64% por la línea 1-.   Proyectos financiados por las ayudas de la Línea 2. / Memoria 2014 PyC En los últimos dos años, la congelación del presupuesto asignado a la entidad ha supuesto una sensible disminución en las cantidades para la línea 2, la del apoyo a proyectos de entidades y comunidades locales.

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Atendiendo a los últimos datos, en el año 2014 concurrieron a la convocatoria de ayudas por la línea 1 la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) y la Comisión Islámica de España (CIE). El coste total de los proyectos que presentaron ascendía a 4,5 millones de euros, de los cuales solicitaron a la Fundación un total de 3,4 millones, concediéndose finalmente 733.768 euros.