Algiz ¿cruz de pata de oca?

En Iria Flavia nació Prisciliano, aquel sacerdote que pretendía armonizar las viejas creencias célticas con el naciente cristianismo, por lo cual fue declarado hereje y “santamente” ajusticiado. Iria fue también el lugar donde, según la tradición, arribó el navío que transportaba el cadáver del apóstol Santiago. En su iglesia de Nuestra Señora de Adina estuvo la sede episcopal, antes de trasladarse a Compostela. Y en su cementerio aparecieron numerosos sarcófagos, suevos y visigodos de los siglos V-VIII.

Cementerio de Santa María de Adina, Iria Flavia (Padrón, A Coruña). Tapa de sarcófago, con símbolo “pata de oca”.

Esto sarcófagos muestran signos que nada tiene que ver con el universo cristiano: La runa Algiz, uno de los sagrados signos de la religión germánica, la historiografía les llama: “Pata de Oca”, y los hay sencillos o dobles. Es decir, hablando con propiedad, nos encontramos con la “runa de la vida”. Signo muy apropiado, para los sarcófagos de fieles que esperan renacer. Aún se utiliza a veces la expresión «canto del cisne», que significa «anuncio de una muerte», y se debe a la creencia de que los cisnes saben cuándo van a morir y lo anuncian por medio de un canto determinado ¿Por qué se usan nuestros símbolos ancestrales en este contexto? Algiz, es una runa de protección Esta runa expresa un complejo arquetípico muy extenso. Por una parte, significa, como eihwaz, «tejo» o «arco de tejo» y, por lo tanto, «defensa y protección». Por otra parte, está relacionada con distintos animales sagrados como la oca y el cisne. Los antiguos germanos creían que algunos animales tenían la capacidad de comunicarse directamente con los dioses.

En magia, se utiliza para optimizar la canalización de energía, para mejorar la comunicación con la divinidad y también con los seres inteligentes no humanos (como, por ejemplo, los animales domésticos). Esa facultad de conexión con los dos mundos la hace única entre el conjunto de las runas.

Por lo tanto, Algiz anuncia información privilegiada recibida directamente de los dioses y, más concretamente, la protección resultante de esta forma de comunicación. Aunque acechen peligros inminentes, seremos avisados con el tiempo necesario para poder salvarnos (nosotros mismos, nuestros bienes o a nuestros seres queridos).

Templo parroquial, s.XII, Revilla de Santullán (Palencia). Graffiti de peregrino medieval, Cruz de Oc con brazos en “pata de oca”.

Su aparición anuncia la posibilidad de captar nuevas ideas regeneradoras, conocer nuevas personas poderosas o recibir influencias muy positivas que nos ayudarán a resolver nuestros problemas. Al mismo tiempo, Algiz nos aconseja desplegar bien la antena y estar atentos a todo tipo de mensajes subliminales que el cosmos pueda enviarnos. Tal vez un retazo de conversación escuchada en un comercio, un eslogan publicitario o un objeto hallado por la calle que nos recuerde la forma de otra runa contengan la información que necesitamos. Y también es sumamente probable que aparezca de pronto una persona desconocida y nos eche justo la mano que necesitamos en el momento más oportuno.

Otra runa Alguiz la encontramos en el Crucifijo de Puente de la Reina, obra del siglo XIV, Su importancia radica en lo poco habitual de su iconografía ya que la forma de la cruz de

Templo del Crucifijo, Puente la Reina (Navarra). Cristo sobre “pata de oca”, s.XIII-XIV (atribuido a los Caballeros Templarios).

Cristo es de “pata de oca” es decir del travesaño vertical surgen dos ramas arbóreas en forma oblicua trazando una especie de ypsilon, cuyo simbolismo se ha asociado al árbol de la vida. Se asocia con el sacrificio de Odín en Yggdrasil, la cruz  es literalmente un trozo de arbol sin elaborar, en oposición de las trabajadas representaciones de la época.

Si el Cristo crucificado lo hace en una cruz normal, es el iniciado que está en camino de alcanzar su total elevación; si el Cristo crucificado en una cruz Tau, T, es el iniciado que alcanzado la plenitud de su evolución; el Cristo sobre una Pata de Oca o lo que es igual, el signo de la vida, no es otra cosa que el hombre iniciado que ha trascendido a su propia elevación, habiendo alcanzado así el Reino de la Vida.

En Puente de la Reina, al empezar el camino de Santiago, es el mismo Odín, “el que conoce el Camino”, quien se nos aparece,  quien, para experimentar el Poder de las Runas permaneció colgado de un árbol durante nueve días y nueve noches, como una revelación de la Fuente Creadora. De Odín, el Creador celestial, a Odín, el Comunicador terrestre… “Yo soy una ofrenda a mí mismo” (Eddas poéticas. S.XII)
Los chamanes nórdicos asociaban esta runa con el cisne, al que consideraban un mensajero entre “los dos mundos” que transmitía la sabiduría divina. Es una runa de arraigamiento, protección y conexión.

Runas

La Oca y los signos con que esta se representaba, tales como su “mano” palmípeda símbolo de la capacidad operativa del espíritu sobre la materia, estaban profusamente relacionados con los Compañeros Constructores que los habían tomado por distintivo de reconocimiento, al extremo de nombrarse entre ellos como los “jars”.

Odín, “el que conoce el Camino”, para experimentar el Poder de las Runas permaneció colgado de un árbol durante nueve días y nueve noches, como una revelación de la Fuente Creadora. De Odín, el Creador celestial, a Odín, el Comunicador terrestre… “Yo soy una ofrenda a mí mismo” (Eddas poéticas. S.XII)
Los chamanes nórdicos asociaban esta runa con el cisne, al que consideraban un mensajero entre “los dos mundos” que transmitía la sabiduría divina. Es una runa de arraigamiento, protección y conexión.

Marca de cantero

El Blot, sus fases y significado.

La ceremonia principal entre los germanos lleva el nombre de blót, un rito sacrificial en dos grandes tiempos. En primer lugar, los miembros que tenían obligación de hacerlo procuraban las víctimas sacrificiales, cuya muerte en el hogar central marcaba el comienzo de la primera parte del rito. Se recogía la sangre en un recipiente especial y con ramas se hacía una aspersión general sobre los presentes y los muros de la sala del sacrificio y se tomaban los auspicios. Posteriormente y tras cocinar la carne comenzaba la segunda parte del rito que es el banquete sagrado. Se trata de un rito de cohesión grupal en el que el animal marca el nexo de unión entre hombres, dioses y en su caso difuntos. Una parte del animal se debía a los dioses que presidían la ceremonia; en ciertas fiestas (especialmente en el álfablót, fiesta del solsticio de invierno) había una mesa de jól, que se abastecía para los difuntos y por último la parte principal se repartía entre todos los participantes en la comida.

El ámbito sagrado aseguraba el marco cierto para el cumplimiento posterior de lo decidido, por lo que el banquete se convierte no sólo en un medio de socialización y de nivelación por el mecanismo del reparto sino también en un medio fundamental para sustentar el equilibrio (la paz familiar o tribal) por el mecanismo del consenso. La importancia de los lazos que crea el sacrificio para la estabilidad se testifica en la existencia de una compleja red sacrificial tal como aparece en la Guta saga:

“El país entero tenía un blót supremo y común a todos y luego cada tercio del país tenía su blót y cada grupo menor hacia blót más pequeños en que se ofrecía ganado, comida y cerveza. Se les llamaba hermanos en el sacrificio porque sacrificaban todos juntos”

Ingrediente fundamental en la ceremonia era la cerveza que sellaba por medio del éxtasis la hermandad de los participantes en la comida sagrada, los cuernos debían circular según una rotación benéfica que potenciaba la capacidad unificadora del brebaje. Se testifica una vez más la importancia del extatismo como componente fundamental de la religión escandinava. Gracias al éxtasis las decisiones comunes están dirigidas por la divinidad que puede manifestarse mejor y tiene el camino más libre (para penetrar en el hombre) en los estados alterados de la conciencia. El éxtasis del banquete va parejo con el éxtasis poético y tiene concomitancias con el éxtasis guerrero. Se trata de una característica muy arcaica, otra más de las que testifica la religión germana, y que nos entronca en un mundo que, aunque muy posterior al de los textos romanos o védicos parece plasmarnos una sociedad de un tipo menos desarrollado.

Sobre el significado metafísico del blót, que es la designación corriente del «sacrificio», estamos aceptablemente informados, pero nunca de forma global, y es necesario ir recorriendo diversos textos para intentar una reconstrucción. Se puede decir, igualmente, que implicaba cierto número de momentos esenciales:

  • inmolación de una víctima —que no es nunca humana en la época vikinga, pues ese uso se remonta a tiempos anteriores— cuya sangre recogida en un recipiente especial, o hlautbolli (hlaut designa esa sangre, bolli es la pila),
  • consulta de los augures,
  • petición de dones, la cual era sin duda alguna el punto culminante y a la vez la razón de ser de toda la operación.

Se sacrificaba para «tener noticias» (expresión ganga til frétta, donde frétt es expresamente la «petición») relativas a las próximas estaciones, o a la suerte de uno o varios de los asistentes, o también sobre la evolución futura de acontecimientos inquietantes como hambres, epidemias, etc. Lo que equivale a decir que un sacrificio era ante todo una operación adivinatoria y por consiguiente dependía más o menos de la magia. Luego se consumía la carne del animal inmolado; esto se hacía en común, ya dentro del banquete o veizla, término que ya hemos comentado anteriormente y que existe en composición en la forma blótveizla, banquete sacrificial, por tanto. Es en el curso de ese banquete cuando se brindaba (drekka minni), tal vez, como lo quieren fuentes recientes, en honor de los «dioses», pero más seguramente en honor de los grandes antepasados de la familia, del clan o de la comunidad reunida, a fin de establecer, una cálida comunión entre los dos reinos, o establecer la continuidad de un mundo con el otro ya que, como sabemos, nada separa brutal ni definitivamente este mundo del otro. Quedaba entonces, la prestación de juramentos difíciles de realizar pero que dan testimonio de la vitalidad del culto así consagrado.

Tenemos un ejemplo particularmente elaborado de ello en la Saga de los vikingos de Jómsborg, pero ya hemos mostrado varias veces nuestras reservas respecto a esta saga «legendaria». Está claro que el blót era una ceremonia de tipo completamente colectiva y, si podemos decirlo así, una unión comunal con la divinidad.

Un animal que juega un papel fundamental en el sacrificio es el caballo, relacionado con el acceso a la soberanía; su consumo fue muy perseguido por las autoridades cristianas lo que indica su rango significativo fundamental como víctima sacrificial. El verraco o jabalí también son animales sacrificiales de primer orden y quizás tengan que ver con los grupos de guerreros (en el más allá los einherjar de Odín se alimentan de la carne inacabable de Saehrímnir) aunque también se sacrifican en honor a Freyr para propiciar la fertilidad.

Las fiestas germanas suelen producirse en los momentos críticos del año, equinoccios y solsticios, cumpliendo seguramente un papel en la configuración ritual del año cuyas diversas fases convenía conocer con cierta precisión para así realizar en el tiempo adecuado las tareas agrícolas.

En realidad, se trata de canalizar, incluso de forzar, la suerte, el destino, la (buena) fortuna. Esa es seguramente la noción clave de este universo. El destino rige el mundo del vikingo; él lo sabe, lo cree. Su mitología le enseña, en la medida en que haya tenido para él la coherencia que nosotros queremos darle, que incluso los dioses están sometidos a las decisiones de ese Poder que debemos escribir con mayúscula. «Nadie sobrevive una noche a la sentencia de las Nornas»:
Esta cita de un poema éddico nos marca y señala la columna dorsal de sus más íntimas creencias. No hay un ejemplo mejor que el de la Saga de Glúmr el asesino, donde el héroe, Glúmr, posee dos objetos—habría que decir talismanes— que le vienen de su abuelo noruego, un manto y una lanza, que el texto nos presenta sin ambigüedad como signos de la suerte ligada a su clan. En tanto permanezca fiel a la ética fatídica simbolizada por ese manto y esa lanza, en tanto que no falte al honor del clan que encarnan, él será grande (söguligr, digno de proporcionar materia para una saga). Si, por una u otra razón, falta a ella, perderá de alguna manera su «honor» (vocablo que también admite todo tipo de denominaciones), es decir, no será ya digno de sus antepasados. Ahora bien, eso es lo que le sucede a Glúmr, que incurre en perjurio, ofensa de suma gravedad en este universo donde todo está regido por la idea de pacto, de fidelidad a la palabra dada. Y, por consiguiente, con una perfecta lógica, Glúmr no parará hasta que se vea liberado de esos dos objetos simbólicos; después de lo cual, irá sin flaquear hacia la consumación de su destino.

Örlog, El dios del destino

Esa es la verdadera fuerza espiritual de los indoeuropeos – y está atestiguado por la poesía de nuestros pueblos, y sobre todo por sus tragedias: El sentir una profunda alegría en el cumplimiento del Destino – en la tensión entre la limitación del hombre y la ilimitación de los dioses.

Nietzsche una vez llamó a esta alegría amor fati. Particularmente los hombres más elevados espiritualmente entre los pueblos indoeuropeos sienten -en medio de los golpes del destino- que la deidad les ha asignado un gran destino en el que deben probarse a sí mismos. Goethe, en una carta a la condesa Auguste zu Stolberg del 17 de julio de 1777, expresa un verdadero pensamiento indoeuropeo, cuando escribe:

Los dioses eternos lo dan todo
Totalmente a sus favoritos,
Todas las alegrías y
Todos los dolores por toda la eternidad –
Completamente y totalmente.

Nunca este gozo indoeuropeo en el destino se convierte en una aceptación del destino, en fatalismo. Ante la certeza de la muerte, el indoeuropeo sigue siendo consciente de que su naturaleza heredada es la del guerrero. Esto se expresa en el Bhagavad Gita indio (XI, 38) por el dios Krishna, cuando él dice a Arjuna: La alegría y el dolor, la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota, piensan en estas cosas y se arman para la batalla, no te eches la culpa a ti mismo “. Y más tarde el dios caracteriza aún más claramente la naturaleza indoeuropea, cuando él (XVIII, 59) dice: “Cuando tú. . . Pienses: “No voy a pelear”, entonces tus pensamientos serán vanos, tu naturaleza aristocrática te llevará a ella “.

Esta es la visión indoeuropea del destino, la alegría indoeuropea en el destino. Para los indoeuropeos la esperanza en la vida y la creencia en el Honor como pilar central de nuestras vidas es tan potente y atronadora que estallaríamos en pedazos, si tuviéramos que plegarnos a la idea de un Dios redentor.

Las ideas que de la redención y de los redentores han tenido, los pueblos indoeuropeos, sólo han sido capaces de extenderse en los últimos períodos y luego usualmente sólo entre las subestructuras indoeuropeizadas. Cuando se quiere aplicar un concepto como la redención a la naturaleza original de la indoeuropea, se puede hablar a lo sumo de una auto-redención, pero nunca de una redención a través de un Dios-hombre, un Semi-Dios o un Dios pleno. Pero la auto-redención indoeuropea debe ser descrita más correctamente como auto-liberación, como la liberación del alma moralmente auto-purificadora, hundiéndose en su propio terreno del ser, una liberación en lo intemporal y lo espacial y la liberación de la necesidad de la existencia y la necesidad del ser. Tal liberación de sí mismo, lograda mediante la superación de los deseos del yo (Pali: kilesa = nibbana o tanhakkhaya, la apatheia de los estoicos) fue enseñada por el hijo del príncipe indio, Siddhartha, el Sabio con “los ojos del color del florecimiento del lino”,  que después fue llamado Buda, el Iluminado.

Tal liberación del tiempo y el espacio se experimenta en el mundo conceptual indoeuropeo por el místico como el Nirvana durante la vida (Pali: samditthika nibbana), como la separación o soledad del alma individual que se hunde en sí misma, que experimenta en su fondo más profundo su integración en el alma universal o parte de ella. Por lo tanto, el misticismo de Occidente no puede confundirse con una redención.

Porque el destino significaba tanto a la religiosidad indoeuropea, encontramos muchos nombres para ello en sus idiomas: la moira de los helenos corresponde al fatum de los romanos, el ananke y heimarmene de los helenos a la necessitas y fatalitas de los romanos. Los germanos nombraron el destino de acuerdo con el aspecto desde el cual lo vieron, como el örlog, metod, wurd, skuld y giskapu). Con los hindúes, la idea del destino se había convertido en la idea del Karma. La idea de una migración del alma que, según su conducta moral durante la vida, invariablemente conducía a una vida mejor o peor después de la reencarnación, concepto que sin embargo era peculiar de los hindúes. La idea de un ciclo de nacimientos, según la descripción de los helenos de un Kyklos tes geneseoos, originalmente fue probablemente peculiar a todos los indoeuropeos, y también se ha demostrado que existió entre los celtas y los germanos (véase también Erik Therman: Eddan och dess Ödestragik 1938, pág. 133-134, 172).

Tal vez también se explique por la observación atenta de rasgos corporales y espirituales heredados en los clanes entre los hindúes, así como los iranios, los helenos, así como los romanos y los germanos – por la herencia, el tener que ser como uno es, es “su” destino, marcado por sus genes físicos y la hamingja de sus antepasados.

ODINISMO, CARL JUNG Y “LA RELIGIÓN SIN DIOS”

Ciertos debates se han abierto ante la afirmación de que Ásatrú es una religión sin dioses, tal como se muestra en el vídeo compartido por Comunidad Odinista de España – Ásatrú la semana pasada.

(https://www.facebook.com/zoominespana/videos/10154316173303934/)

Como bien sabemos, y podemos también comprobar en el vídeo, el Odinismo es una religión sin dogmas, por tanto, dentro de unas bases razonables y comunes, cada miembro puede tener su visión de éste.

Pero… ¿Cómo se puede llegar a ver esta religión como una religión sin dioses? ¿No es esto un sin sentido?

Una religión es un conjunto de creencias, comportamientos y ceremonias propias de un determinado grupo humano y con las que el hombre reconoce una relación con la divinidad.

Sin embargo, en el Odinismo, gracias a su apoyo a la individualidad y la búsqueda del propio camino, se establece que esta conexión con la divinidad se puede dar de muchas formas.

Más allá del hecho de participar en una ceremonia por cultura, tradición, respeto o gusto, estas se podrían plantear como la búsqueda de nuestra propia “divinidad”.

Ásatrú nos dice que “los dioses, tanto Æsir como Vanir, se encuentran en hermandad y armonía con todos nosotros, y aunque, sus actos sean ambivalentes, se encuentran unidos frente a las fuerzas destructivas y del caos.”.

Vale, ¿Qué significa todo esto? ¿Cómo puede estar lo primero encadenado a lo segundo?

Si lo planteamos desde las teorías del psicólogo Carl Jung, podría arriesgarme a afirmar que fácilmente.

Partimos de que, según Jung, existe un “Inconsciente colectivo”, que trasciende el “Inconsciente personal” y la razón, esto se manifiesta a través de los símbolos inconscientes, ancestrales y primordiales que todos conocemos por naturaleza (como el saludar con la mano, por ejemplo).

Esto es sin duda aplicable a las religiones y mitologías, por las cuales Jung también se interesó, y acabó determinando que, en los hombres de diferentes culturas, había imágenes oníricas y fantasías correlacionadas con motivos similares, a estas las llamó “Arquetipos junguianos”.

Estos arquetipos son símbolos que representan ideas comunes en las personas, la visión de la naturaleza, los sentimientos, las virtudes, e incluso, cargos y posiciones sociales.

¿Y qué son si no nuestros dioses que la viva imagen de estos arquetipos? Thor el héroe, Odín el sabio, Tyr el guerrero, Freya la naturaleza… Todos estos símbolos, más allá del nombre que les pongamos de manera consciente, están dentro de nuestro instinto biológico de manera innata y hereditaria.

El uso de estos arquetipos afecta emocionalmente a la consciencia, por tanto, son el camino hacia nuestro verdadero yo, lo qué Jung llamó el “Sí-mismo”.

El “Sí-mismo” representa el epicentro de nuestro ser, Carl Jung afirma que está formado por el “Yo consciente”, la imagen que damos de nosotros, la “Sombra”, nuestro lado instintivo e inconsciente (que generalmente rechazamos), y el ánima o animus, nuestra parte femenina o masculina (la contraria a nuestra condición sexual biológica, y, por tanto, generalmente también rechazada).

Al igual que como se pretende en nuestra religión, Carl Jung decía que debíamos partir del colectivo a la individualidad, y para hacer esto, debíamos aprender a querer todas nuestras partes y saber aprovecharlas, siendo y queriéndonos como realmente somos, a este proceso lo llamó “Individuación”.

Por último, añadir que Jung veía el “libido” como la energía psíquica y vital que nos mueve a hacer las cosas, una energía que no se pierde, si no que fluye, se focaliza y redistribuye.

Por tanto, y para concluir, podríamos decir que cuando en Ásatrú nos referimos a la comunicación con los dioses, no nos referimos a otra cosa que la focalización de la libido hacia nuestras metas e ideas, lo cual logramos mediante los arquetipos que encarnan nuestros dioses, y que no son otra cosa que un llamamiento a nuestro inconsciente y, por tanto, a la totalidad del Sí-mismo, para así involucrarnos con toda nuestra energía y potencia en nuestros propios propósitos.

Ostara-Eostre

Una de nuestras características primigenias como religiones nativas europeas es nuestra estrecha vinculación con los fenómenos naturales, con la naturaleza. Ese vínculo indisoluble entre vida, muerte y regeneración y, especialmente, los pasos que llevan de un estado a otro es lo que denominamos: ESTADOS DE INICIACIÓN

Nuestra tradición indoeuropea (celta, escandinava, eslava, grecolatina) nos muestra un origen común, sólo con investigar un poco seremos conscientes de ello y veremos que la mayoría de las festividades que se celebraron en el mundo pagano – al igual que la mayoría de sus dioses – tienen algo que ver con la naturaleza y de ese ciclo vital. Y es que, ¿qué hay más lógico que celebrar, admirar, venerar y respetar a lo que nos rodea y vemos cada día? Los paganos de épocas pasadas tal vez no comprendían el porqué de todos estos fenómenos de la naturaleza y les buscaban sus propias explicaciones, pero sí sabían muy bien que debían estar a bien con ellos.

Las creencias paganas, ante la llegada de las religiones monoteístas, sufrieron una fuerte persecución hasta, en muchos casos, terminar por desaparecer de la superficie de la vida social. Hoy en día – y desde hace algunas décadas – se vive un resurgir de estas tradiciones y religiones paganas ancestrales en el fenómeno que conocemos como neopaganismo. Y una de las formas es lo que se denomina como Odinismo o Ásatrú, literalmente, Fiel o Leal a los Dioses Æsir – los dioses escandinavos –. Se trata de la recreación y unificación moderna de la herencia pagana del centro y norte de Europa, de lo que habría sido el mundo escandinavo/germano y la mitología y tradiciones escandinavas/germanas. Actualmente está reconocida de forma oficial por Islandia, Dinamarca, Suecia y España.

Ostara.

Se acerca Ostara, una festividad que celebramos el 21 de marzo y que tiene que ver con la llegada de la primavera y su equinoccio. En el hemisferio sur, Ostara se celebra alrededor del 21 de septiembre. Es la diosa de la fertilidad, por lo tanto, del “despertar” y del “renacer”, todo esto se enmarca en nuestra actividad vital Odinista:

El Odinismo como renacimiento y fuente de vida

Los dioses que se honran en estas fiestas son los dioses vánicos de la fertilidad, Freyr y Freya, como también Thor como hijo de la tierra. Además de Idunn y Nerthus, por su semejanza a Ostara y Jörd como diosa de la tierra.

Ostara, antiguo inglés, Eostre, es el nombre de una antigua divinidad germánica de la primavera, cuyo primer antecedente documental procede del monje benedictino Beda el Venerable (673-735) quien, en su libro historiográfico “De Temporum Ratione “, afirmaba que los anglosajones llamaban al mes de abril “eosturmonath “, en homenaje a una divinidad de ese nombre. Ēostre también se halla detrás del nombre de la Pascua en inglés: Easter

Etimológicamente, Ēostre deriva del proto-germánico *austrō, así como también de la raíz protoindoeuropea *aues-, que significa “brillar”. Es evidente el vínculo entre Eostre y la diosa griega del amanecer, Eos, la Aurora de los romanos. Se ha señalado también la relación de diosa germana de nombre Ostara, entre la “brillante” Ēostre y el viento del este, que es el “espíritu de la luz” llamado Austri, mencionado en la Edda en prosa.

Ostara es la diosa de la fertilidad asociada al comienzo de la primavera, es una diosa del amanecer o del despertar de las fuerzas germinativas. Guido von List afirmaba que Ostern era el festival del matrimonio del Dios Sol con la Diosa Tierra, concibiendo a Ostara como una representación de las fuerzas femeninas generadoras.

Antecedentes

El Círculo de la vida simboliza un estado eterno donde no hay principio ni fin, cualquier punto es un punto cualquiera…. En esoterismo es la forma que todo vuelve.

Pitágoras simbolizó todos los acontecimientos del universo, incluidos los del hombre en los planos material y espiritual, con un Círculo. Consideraba que todo en el universo se repite. Esta conclusión la extrajo de la observación directa. Las estaciones se repiten regularmente cada año; la vida termina para las plantas y algunos animales en el invierno y luego en la primavera resurgen. Los sucesos históricos las sociedades los olvidan y vuelven a ocurrir, quizá con mayor intensidad. Infirió que lo mismo debe ocurrir con el espíritu humano.

Afirmaba que el hombre al morir debía regresar a la vida para cerrar nuevamente el círculo. El círculo, a su vez, simboliza la espiral o la hélice, figuras geométricas que regresan a un punto más elevado que el anterior y representan mejor los cambios con relación al punto anterior. En este sentido Pitágoras creía que el hombre avanza hacia la perfección cada vez que retorna al punto de referencia del círculo. Lo denominó:

  • Trasmigración de las almas.
  • Que surgimos de nuevo luego de cada invierno.
  • En la Grecia antigua, se celebraba el regreso de Perséfone.

En esta época:

  • los judíos conmemoran la Pascua.
  • Los cristianos celebran la Pascua de Resurrección, en conmemoración del regreso de Jesús de entre los muertos.
  • En la antigua Sumeria (actual Irak) la gente celebraba el regreso de Damuzi del inframundo. Renacimiento, liberación y nuevos comienzos son temas comunes de todos estos feriados.
  • Para los romanos, era el comienzo del Año Nuevo.

Hasta para los sajones, al 21 de marzo de 1010 le siguió el 22 de marzo de 1011. Esta es una época gozosa del año, en la cual buscamos alcanzar nuestros sueños, y trabajamos para que éstos florezcan bajo el sol.

La Festividad de Ostara.

La festividad de Ostara se celebra o bien en el equinoccio de primavera o bien en la primera luna llena después del equinoccio. De hecho, las dependencias del calendario lunar para datar las festividades de la pascua cristiana aun vienen de ahí, celebraciones ancestralmente con un claro origen pagano.

La clave para Ostara no es otra sino: el despertar, resurgimiento, renovación, transformación, balance, renacimiento.

Cuando la primavera llega al punto medio, la noche y el día se sitúan en perfecto balance, con la luz incrementando y se celebra el 21 de marzo. El joven Dios Sol celebra una boda sagrada con la joven Diosa Doncella, quien concibe. En nueve meses, ella volverá hacer la Gran Madre. Es el tiempo de gran fertilidad, crecimiento y para animales acabados de nacer.

En la próxima Luna llena, llegará la bendición más brillante del año, en la cual celebramos la victoria de Thor sobre los gigantes, el Sol sobre los lobos que la persiguen, y el verano sobre el invierno. Es el festival de renovación, regocijo y fertilidad, aunque las fuerzas del invierno estén fuertemente presentes. En tiempos antiguos, el regalo de huevos coloreados a los amigos y afectos era una forma de desearles prosperidad para la estación próxima, un ritual mágico de prosperidad y fertilidad. La costumbre de Ostara ha sobrevivido en su festividad moderna de pascua (Easter que deriva del nombre de Eostre, diosa de la fertilidad) en los huevos de pascua y el conejo (que es uno de los animales sagrados de Eostre)

Ostara se entendía en la mitología germánica como la bendición más brillante del año, en la cual se celebraba la victoria de Thor sobre los gigantes, del Sol sobre los lobos que lo perseguían, y del verano sobre el invierno. Era el festival de renovación, regocijo y fertilidad, aunque las fuerzas del invierno se encontraban aún presentes y habría que esperar aún un poco para su desaparición total. Esta celebración trae la paz dentro de la oscuridad, nos ofrece la esperanza y la promesa del regreso de la luz… el retorno del sol, que aún pequeño bajo la protección de su madre, a quien ya le fue arrebatado, nos entrega la semilla de luz que deberá brillar en nosotros en momentos que a lo mejor todo parece incierto y tormentoso.

Para los pueblos Indoeuropeos, hay dos tipos de festividades encuadradas en un Eje Norte-Sur, polar, que son los solsticios, y que nos recuerdan todavía nuestro arcano origen Hiperbóreo, muy al norte, de donde somos originarios los europeos, ya testificado por numerosas pruebas, especialmente lingüísticas. Estas festividades son las fundamentales, y todo gira en torno a ellas.

El otro tipo de festividades, giran en un eje equinoccial, horizontal y son los equinoccios de primavera y verano. Desde Luego que son fiesta menor comparadas con los Solsticios, pero hay que valorarlas en su esencia Vánica y Ctónica:

Las verdaderas fiestas transicionales, donde el hombre sale de estado de hibernación para despertar otra vez con la naturaleza, pues somos naturaleza, a los árboles se les caen las hojas en otoño, al hombre el pelo. En primavera la fuerza vital brota con una energía imparable, el apareamiento lo vemos a doquier en la naturaleza, y dentro de nosotros mismos sentimos también esa fuerza brotar en nosotros, ese ACOPLAMIENTO con la naturaleza es lo que celebramos. Volvemos a la vida, damos gracias a los Dioses por haber superado el invierno, aunque en nuestro civilizado mundo, las centrales nucleares alumbren y calienten este invierno, no podemos frenar lo que OSTARA nos trae…

Los Odinistas, que vivimos según el ciclo natural de nuestra madre tierra, saludamos la primavera, con un ojo puesto en el verano, pero sin decir todavía adiós al invierno, sometemos a nuestro cuerpo al permanente ejercicio de la ADAPTACIÓN AL CAMBIO, y nos vamos acostumbrando a la nueva estación, Es el Círculo que nunca acaba…

Proponemos a todos nuestros hermanos que sigan estos rituales de fecundidad, y re-nacimiento, no solo por su cuerpo, haciendo deporte, ejercicio, etc. sino lo que es tan importante como lo anterior, a un nivel espiritual y mental, el comprometerse con nuevos proyectos, ilusiones, etc. Es tiempo de renovación, de desprendernos de nuestro antiguo caparazón, de hacer nuestra pequeña metamorfosis y CRECER. Es tiempo para establecer nuevas relaciones, de enamorarse para quien lo haya perdido, de aspirar un profundo aliento de vida y de vivir, dejar que una sombra verde de crecimiento nos traspase y ser uno más con la naturaleza y los Dioses.

Ya está bien que nos acodemos de Hrund, Eir, Hrist y Skuld. Que “son llamadas las Nornas que moldean la necesidad”, y representan el triunfo de la vida sobre la muerte…

Es tiempo ahora de adorar a los Vanes, pedirle a nuestra Madre Frejya, que nos de ese Halo vital del que hablaba antes, de pedir por la cosecha, pues ya sembramos en el invierno, cuando solo había escarcha. Hablar con Freyr. Freyr está asociado con el Sol. Es el dios de la paz y la fertilidad, El viaje de Skirnir al inframundo es un símbolo de los meses de invierno en las tierras Nórdicas, donde hay períodos largos de oscuridad, ahora llega la luz, y con ella se borran las tinieblas. El Festival de Ostara marca el fin del invierno y el comienzo de la época del renacimiento, la primavera. Los escandinavos lo celebraban con un blót – un sacrificio – en honor de las diosas Frigg y Frejya y el dios Freyr, dioses asociados con la fertilidad.

Ritos de paso

Para los germanos el equinoccio también simbolizaba el cambio de niño a adolescente y con ello el comienzo de su sexualidad. En Ostara se unen la diosa de la fertilidad Nerthus con Njörd y nace el dios de la fertilidad Freyr. También era costumbre de admitir en el Várþing[1] a los jóvenes para que formen parte del círculo de guerreros. Un Thing consagrado a las deidades vánicas. También era la temporada de las procesiones en honor de Freyr y los Vanir. Para ello se portaban estatuas de estos dioses para que cada uno los pudiera tocar y con ello se trasmitía su fertilidad. En estas procesiones era prohibido llevar armas ya que eran consagrados a la vida y a la paz. Las hoy tan acostumbradas marchas de paz en Pascua aun dan fe de ello. En los juegos rituales se simboliza la lucha entre el que acaba de irse y el verano que está por llegar, pues quien queda el verano, elige novia.

Una tradición muy bonita es la de recoger agua de manantial en el alba del día de Ostara. Las chicas y mujeres jóvenes salen antes del alba en estricto silencio al manantial para recoger el agua en el momento que el sol rompe. A esta agua se le atribuye una serie de poderes curativos, y purificadores. Para ello los campesinos también llevaban los animales a beber en los manantiales este día y en algunas zonas de la Europa germánica se decora los manantiales y fuentes y se les hacen un ritual de consagración.

Conejos y huevos de pascua.

Antiguamente regalar huevos coloreados a los amigos y seres queridos era una forma de desearles buenos deseos para la próxima estación, un ritual mágico de prosperidad y fertilidad. Esta costumbre ha sobrevivido en la festividad moderna de La Pascua, en inglés Easter, con los típicos huevos de pascua y el conejo, uno de los animales sagrados de la festividad de Eostre.

Los protagonistas de Ostara son los conejos o liebres y los huevos. En los países germánicos el conejito de la pascua trae los huevos de pascua. La casa se decora con flores típicos de primavera, a los cuales se les cuelgan huevos pintados e imágenes de conejitos. Para cada miembro de la familia se elabora una especie de nido con huevos cocidos y también pintados, conejitos de chocolate y huevos de chocolate. Estos nidos se esconden la mañana de pascua y después cada uno tiene que buscar su nido. Los que disponen de jardín los esconden preferentemente ahí, pero también se hace dentro de las casas.

En la actualidad se pintan los huevos con todo tipo de colores, mientras antiguamente se los pintaba fundamentalmente de rojo, el color de la sangre fresca de la diosa Ostara ya que la sangre clara roja era símbolo de fertilidad. Las chicas jóvenes que tuvieran su primera menstruación en Ostara era muy veneradas y su sangre, sagrada.

[1] El Várthing (o tribunal de primavera) era la institución más antigua de la isla bajo el amparo de tres goðis.

¿Por qué un español debería practicar el Odinismo-Asatru?


  1. Por nuestros orígenes paganos  y europeos.

El odinismo o asatru, (no vamos a entrar en las diferencias que algunos autores quieren establecer), es una religión neopagana, es por tanto una reconstrucción del siglo XX de la antigua religión que practicaban los pueblos germánicos y escandinavos. De la antigua religión de los pueblos germánicos se sabe poco, textos como Germania de Tácito son interesantes; a pesar de que Tácito no estuvo en Germania y  de que designa a los dioses germánicos con los nombres de los dioses grecorromanos, aporta mucha información a través de los germanos que entrevistó.  Tácito asimila los dioses germánicos con los dioses romanos, por este motivo no los designa con los nombres germánicos sino con los nombres latinos. Tácito reconoció en los germanos las antiguas virtudes de los romanos: coraje, honor,  heroísmo, patriotismo, vida austera y unos dioses comunes. Hoy en día sabemos que las lenguas celtas, latinas, germánicas y bálticas estuvieron en contacto desde muy antiguo, a finales del II milenio a.c, formando el subgrupo occidental dentro de las lenguas indoeuropeas..

La península Ibérica fue indoeuropeizada en varias oleadas, las primeras se designan como preceltas, son pueblos con elementos lingüísticos similiares a los celtas, como los lusitanos. En torno al 900 a.c llegaron las primeras oleadas de pueblos celtas que se establecieron en la mayor parte de la Península, quedados los íberos reducidos al sur y al levante. La romanización no supuso el fin de las culturas y la religiones celtas en Hispania, es bien conocida la tolerancia de los romanos con otras religiones, agradándoles incluir dioses de otros pueblos en sus templos. Con el fin del imperio Romano, la llegada de los suevos, visigodos y vándalos trajo el culto a Wotan a la Península. Es sabido que los tres primeros reyes suevos eran paganos y no se plegaron al poder de los obispos. Con los  reyes suevos, el paganismo en el Noroeste de la Península vivió libre de las persecuciones de los católicos. La conversión de los suevos al arrianismo y después al catolicismo fue puramente formal; a la vista de los textos de los concilios celebrados en Braga y Lugo, en época sueva, muestran que en el medio rural, (que en la edad media eran concentraba a más del 90% de la población), el paganismo (prácticas idolátricas y supersticiones pertinazmente arraigadas)[1] y el priscilianismo eran las religiones mayoritarias[2]. La conversión al catolicismo de Rekhiario en 450, no se sabe si fue solo un acto personal o si además se convirtieron con él una porción de sus súbditos. Aún así, los pocos suevos que abrazaron el catolicismo en una década se pasaron al arrianismo que adoptó Remismundo (457 a 469) al casarse con una princesa visigoda, lo cual nos dice que eran católicos o arrianos por razones políticas y no por sus creencias personales. De Tolosa llegó Ajax, para predicar el arrianismo entre los suevos.

En el I Concilio de Braga celebrado en el año 572, en tiempos del rey suevo Teodomiro se hace mención del líder bretón Mailoc, establecido en el norte de la provincia de Lugo, en la actual Bretoña, donde se establecería una diócesis (la actual de Mondoñedo). La llegada de estos celtas procedentes de la antigua Britania romana al norte de la provincia de Lugo se produjo como consecuencia de la conquista anglosajona. El establecimiento de una diócesis hace pensar que los britones[3]lucenses tenían una autonomía  propia de un grupo popular diferenciado durante los reinos Suevo y Visigodo. Como es sabido el cristianismo céltico mantenía muchos elementos paganos de la religión celta.

A pesar de la criminal persecución que la iglesia Católica realizó contra los paganos españoles, el paganismo sobrevivió oculto en tradiciones y leyendas. Es la propia Iglesia Católica la que se condena, con actas de sus concilios que nos recuerdan a las leyes raciales del III Reich o del Apartheid, tan denostadas por todas las naciones del mundo. Un ejemplo es el Canon XI del XII Concilio de Toledo:

Recordemos estos preceptos del Señor, no para castigo de los delincuentes, sino para terror, no imponemos por este decreto la pena de muerte, sino que avisamos a los adoradores de ídolos, a los que veneran las piedras, a los que encienden antorchas, y adoran las fuentes y los árboles, que reconozcan cómo se condenan espontáneamente a muerte aquellos que hacen sacrificios al diablo[4]

El historiador Rubén Montalban López, en su artículo titulado Contra los Paganos: Conflicto Cristiano-Pagano en la Bética tardo-antígua, nos resume los mecanismo represores utilizados por la Iglesia Católica para conculcar la libertar religiosa de nuestros antepasados:

“La forma más rápida de imponer una religión ajena es la imposición violenta, en sus múltiples facetas: violencia religiosa, social y político-jurídica. El análisis de fuentes muestra la existencia de un intenso conflicto y confrontación en el seno de las relaciones cristiano-pa­ganas, donde debemos destacar dos momentos álgidos que acelerarían el proceso: con la llegada de la dinastía Teodosiana (finales del siglo IV, destaca el Edicto de Tesalónica en el 380); y la conversión al catolicismo de Recaredo (587), aportando a la religión cristiana y a la institución eclesiástica, el blindaje político necesario para ascender en la hegemonía del panorama religioso, sociopolítico y económico; y lanzarse a la persecución física y material de toda creencia diferente o desviada del cristianismo.”[5]

“Los paganos que persistieran en sus prácticas paganas fueron concebidos como ame­naza inmediata en medios urbanos, mientras que el medio rural más hermético y aislado se encontraría más relajado frente a la regularización (Sanz, 2003: 102-103). Los castigos grosso modo, variaban entre: la confiscación de bienes y propiedades, la tortura, la pérdida de ciudadanía e incluso la pena capital por decapitación en los casos más graves de idolatría, adivinación, magia o herejía (C. Th., IX, 16, 1-8; IX, 35, 1; XVI, 5, 9-36; XVI, 7, 2; XVI, 10, 1-4 y XVI, 2, 19); y penas menos extremas, como multas (C. Th., XVI, 10-12 y XVI, 10, 19) o la negación a testar y recibir herencia, pasando los bienes a parientes cristianos (C. Th., XVI, 7, 1; XVI, 5, 7-9 y XVI, 10, 6). La participación en la vida ciudadana quedaría prácticamente anulada, al prohibir el comercio a todo aquel que no fuera cristiano (C. Th., XVI, 5, 40; XVI, 5, 59 y XVI, 5, 63-65). Se añadió un incentivo económico a la persecución, ya que los bienes requisados revertirían en las arcas imperiales o patrimonio eclesiástico (C. Th., XVI, 10, 14- 20; XVI, 5, 43 y XVI, 10, 4). Los paganos quedaron legalmente vulnerables ante la negación de actuar como jueces, defenderse en juicios o ser testigos (C. Th., XVI, 10, 21 y XVI, 7, 1), sumado a la potestad de los tribunales eclesiásticos en juicios por cuestiones religiosas (C. Th., XVI, 11, 1); lo que llevaría frecuentemente a grandes abusos, protagonizados por jueces eclesiásticos ansiosos por aumentar su patrimonio.”[6]

La persecución de la Iglesia Católica contra los paganos continuó con la Santa Inquisición que mantuvo sus tribunales en España hasta 1834.

Los últimas personas ejecutadas por la  Santa  Inquisición fueron:

  • Dolores López, por hechicera y mantener relaciones sexuales con varios confesores, ejecutada en Sevilla en 1781 por medio del garrote vil.
  • Cayetano Ripol, maestro de escuela Valencia, el 31 de julio de 1826, por no creer en los dogmas de fe de la Iglesia Católica. Las acusaciones contra el maestro fueron que no llevaba a los niños a misa y que en vez de decir “Ave María”, decía “Las alabanzas pertenecen a Dios”. Fue ahorcado y sus restos quedamos en los crematorios de la Inquisición.

Cada día vemos en las noticias más casos de condenas a sacerdotes[7] católicos por pederastia, una lacra contra la que la sociedad civil debe manifestarse.

Los estudios de ADN[8] y genealógicos[9] nos muestran que la gran mayoría de la población española es de origen europeo. Las religiones cristiana, judía e islámica (religiones abrahámicas) son foráneas a nuestra patria y se impusieron por métodos violentos.

  1. ¿Qué religiones europeas podemos practicar?

Vivimos una época de teórica libertad en materia religiosa; en España el nacionalcatolicismo ha sido abolido, con lo cual ya no es obligatorio ser católico ni llevar nombres cristianos. Han tenido que pasar 1500 años para que podamos volver a nuestras religiones ancestrales, aquellas que están en consonancia con nuestro ser íntimo. Asistimos a la creación de asociaciones religiosas paganas, entre las que destacan las de orientación célticas, wicca, latinas, guanche, egipcia, tengrismo, chamanistas, las odinistas-asatru. Todas son sin duda buenos caminos para el desarrollo espiritual de las personas, cada uno debe meditar por donde le llevan los Dioses.

La religiones druídicas son sin duda una opción de las más interesantes en el ámbito Peninsular. Su principal dificultad reside en lo poco se conserva de las enseñanzas druídicas, pues era un saber iniciático que se transmitía verbalmente de maestro a discípulo, estando rigurosamente prohibido escribirlo. Las principales fuentes son de origen irlandés: los ciclos Mitológico, de Finn, Ulster, Cuchulainn, Reyes, etc. En ellos se hace mención a los dioses, pero por desgracia no nos permiten profundizar demasiado en las funciones de cada dios, su psicología, sus festividades, culto doméstico, rituales públicos, etc. No obstante, no hay dificultades insalvables y donde faltan textos, la sinceridad de la búsqueda y la ilusión por el encuentro personal con los Dioses darán lugar a revelaciones que marquen el renacer del culto celta en nuestra patria.

Las religiones de matriz odinista-asatru cuentan con las fuentes inspiradas de los Eddas, las Sagas y muchas leyendas que se conservan por toda Europa. Al practicarse hasta el siglo XI, se han conservado más documentos, aunque la mayoría son recuerdos de una era pagana, narrados por cristianos que dejan entrever sus prejuicios y moralina de vez en cuando.

La religión pagana Romana tiene unos rituales complejos, que exigen templos y sacerdotes especializados. Es una religión de un Imperio, aunque en sus orígenes tenía las mismas raíces que las religiones célticas y germánicas.

  1.    Algunas Características del Odinismo
  • Es una religión de la naturaleza, sus templos son los bosques, los ríos, las montañas. Un templo odinista está abierto al cielo, sus muros solo delimitan el lugar sagrado donde se produce la manifestación divina, para protegerlo de las influencias profanas.
  •  No hay una jerarquía sacerdotal, por tanto se encuentra  un trato directo con los Dioses. Alejado de las conjuras y conspiraciones de Papas, Patriarcas, Primados, Cardenales, Arzobispos, Obispos, Arciprestes, Vicarios, Párrocos, Coadjutores y Diáconos y Monjas, que nos narran los medios de comunicación. Los godis (sacerdotes odinistas) no tienen ninguna prebenda sobre el resto de los fieles a Wotan. Cada odinista celebra en su hogar el culto a los Dioses, sin tener que pedir un permiso a ninguna autoridad.
  • En el odinismo no hay ortodoxia ni libros sagrados; el sentido común, el estudio de las tradiciones y la búsqueda de lo sagrado en cada uno de nosotros guía nuestra vida espiritual, sin la necesidad de un derecho Canónico, ni tribunales eclesiásticos.
  •  En las Eddas y en las Sagas se pueden encontrar textos inspirados por los Dioses, pero es cada odinista quien debe encontrar e interpreta la inspiración para su vida en los textos. Al ser el odinismo una religión de crecimiento personal y espiritual, cada odinista en función de su desarrollo interpretará los textos, encontrando lo que necesita para seguir evolucionando.
  • El odinismo no impone un código moral irrealizable, ni premia la hipocresía ni la represión. No impone el celibato a sus godis. Los Dioses nos enseñan que el camino es la represión sexual antinatural sino el camino del autoconocimiento de todas las facultades humanas. En la antropología odinista el hombre haya en las nueve virtudes nobles una fuente de inspiración y superación. Queremos que los Dioses estén orgullosos de nosotros, que nuestros familiares y amigos nos aprecien.
  •  En el odinismo el hombre no es un ser nacido del pecado ni precisa ser salvado. Los Dioses son seres imperfectos, pero en ellos vemos ejemplos épicos de superación y de búsqueda del bien común.
  • Los odinistas siente una gran cercanía con todas las religiones y culturas del planeta. El odinismo no se afirma como la única religión verdadera, reconoce en todas las religiones elementos sagrados. Con la religión Védica, la Griega, la Romana, la Celta, la Báltica y la Eslava tiene especiales vínculos por descender del mismo pueblo ancestral.
  •  El odinismo no es una religión proselitista, no busca la conversión de los no odinistas.
  • Los Dioses indoeuropeos no son omnipotentes, ni increados, ni omniscientes, ni omnisapitentes, etc. Son seres superiores al hombre en atributos, pero al igual que el hombre son parte del Cosmos. Los dioses nos han creado a partir de la materia, codificando nuestro genoma, como se desprende de textos como el Rigsthula. Con nosotros comparten un proceso de desarrollo espiritual y material, siendo nuestros guías. El fin de los hombres es compartir el destino con los Dioses.
  • Una visión heroica del Cosmos, de la vida humana y de la divina. En todas las mitologías indoeuropeas el heroísmo es una característica esencial. No importante tanto el triunfo final como la lucha y el sacrificio frente al enemigo o la adversidad. Lo vemos en la Ilíada, en la Odisea, en el Mahabharata, en la fundación de Roma, hasta en los tiempos modernos como en “Os Lusiada” de Luis de Camoes.
  •  Odin, Wotan, Gaut, Harr, se le conocen más de 200 nombres para nombrar al padre de los Dioses y de los godos. Odín es un Dios complejo, como compleja es la naturaleza humana. Anhela un conocimiento profundo de las cosas y no escatima dar un ojo para conseguir ver más allá. Intuye un conocimiento iniciático por el cual debe morir para renacer con una nueva luz interior. Asume el riesgo de la prueba, en la cual puede morir. Penderá de Yggdrasi, ahorcándose, nueve días y nueve noches, atravesado por su propia lanza en sacrificio así mismo. La sabiduría que persigue Odín no es por vanidad, con ella desea conocer y en la medida de lo posible mejorar el destino de los Dioses y de la humanidad. Los demás Dioses y Diosas realizan Gestas comparables a las odínicas, unas se han conservado como la de Tyr frente a Fenrir o como las de Thor frente a los gigantes, otras se ha perdido y debemos recuperarlas, solo necesitamos indagar en nosotros mismos, pues en nuestro genoma los Dioses han grabado todo lo que necesitamos para estar con ellos en los múltiples Ragnaröks que se acercan.


Veit ek, Óðinn,                  
hvar þú auga falt,        
í inum mæra
Mímisbrunni -; 
Drekkr mjöð Mímir
morgun hverjan
af veði Valföðrs.
Vituð ér enn eða hvat?  

Sé dónde, Odín,
ocultó su ojo,
profundo en la famosa
fuente de Mímir -;
Mímir bebe hidromiel
cada mañana
de la prenda pagada por Valföðr (Odín).
¿Podrías saber más?

Edda Poética, Völuspá

138 Sé que colgué
en un árbol mecido por el viento
nueve largas noches
herido con una lanza
y dedicado a Odín,
yo ofrecido a mí mismo,
en aquel árbol del cual nadie
conoce el origen de sus raíces.

No me dieron pan,
ni de beber de un cuerno,
miré hacia lo hondo,
tomé las runas
las tomé entre gritos,
luego me desplomé a la tierra .

Veit ek, at ek hekk
vindga meiði á
nætr allar níu,
geiri undaðr
ok gefinn Óðni,
sjalfr sjalfum mér,
á þeim meiði,
er manngi veit,
hvers af rótum renn.

Við hleifi mik sældu
né við hornigi,
nýsta ek niðr,
nam ek upp rúnar,
æpandi nam,
fell ek aftr þaðan.

Edda poética – Havamal

  • Nuestros ancestros iniciaron su periplo en las estepas de Rusia, a los pies del Caúcaso. Wotan los guió como su rey, con Él estaba el resto de los Dioses. El éxito fue inesperado, las tribus crecieron y dieron lugar a cientos de pueblos que conquistaron Euroasia. En Mongolia aun se conserva el estilo de vida nómada. Es digno de ver sus vidas austeras, solos ante las nieves invernales y los desiertos estivales, todo cuando tienen lo transportan a lomos de sus caballerías. La palabra dada es ley, la hospitalidad una fiesta, la familia el bien más preciado, los antepasados son sagrados, el honor la razón de vivir… Aunque no sean indoeuropeos, Odín brilla en sus vidas. Sin duda tuvo que haber una conexión cultural, pues las habilidades chamánicas de los mongoles tuvieron que aprenderlas de alguien. ¿Quién sabe si Odín en unos de sus viajes enseñó el chamanismo a los mongoles?

Después de 1500 años de represión cristiana, los politeístas españoles podemos expresarnos en la sociedad sin ser quemados en las hogueras. Tenemos la oportunidad recuperar el tiempo perdido, de profundizar nuestra fe, de reencontrarnos con una espiritualidad personal, pues cada politeísta vive la relación con los Dioses según su Ser esencial.

La tolerancia, la sinceridad, el amor a los Dioses y las nobles virtudes deben inspirarnos en nuestra relación con el prójimo. No deseamos salvar a nadie, no estamos en posesión de la verdad, simplemente estamos felices de vivir en compañía de nuestros Dioses y Diosas. Esta felicidad nos lleva a compartirla con otros politeístas, reunirnos para honrar y festejar a los Dioses.

Por la naturaleza de nuestra religión, no ha lugar a egos, pues nadie es más importante que otro, aquí no hay una carrera hacia el cardenalato, ni se cobran diezmos, ni se recibe un salario del estado por oficiar ceremonias. Lo que hacemos los odinistas al servicio de la fe, es siempre gratuito, sin que haya dinero por medio. Si comercializamos nuestra religión, si buscamos dar cursos de runas, de mitología o de rituales por unos míseros euros, habremos perdido parte de la grandeza de una fe que todo lo basa en sinceridad de la comunicación con los Dioses. ¿Qué valor pueden tener unas runas interpretadas por unos euros? En las Universidades se enseñan las ciencias profanas, por dinero; todos los que hemos obtenido un título después de muchos sacrificios, sabemos que esos profesores no nos enseñaron nada, pues no fueron verdaderos maestro. La verdadera sabiduría se transmite por amor y no por dinero. La sabiduría transforma al hombre, lo hace mejor. No comercialicemos los regalos que los Dioses nos dan, si recibes un don de los Dioses compártelo, no es tuyo, es de los Dioses. Ya has sido premiado con el mayor tesoro que se puede recibir, la amistad de los Dioses.

El odinista no tiene que esconderse de los Dioses y las Diosas, ellos comprenden mejor que nadie lo difícil que es la vida de un ser humano. Vivamos con honor, con coraje y sin miedo al resultado de nuestra contienda, pues los grandes héroes nunca pensaron en triunfar, sino en hacer grandes gestas.


[1] José Orlandis Rovira, Historia del Reino Visigodo español, Rialp Ediciones, 2013, Barcelona. Páginas 232 a 235

[2] “Es imposible, por lo tanto, hacer ni siquiera un esquema mínimo de los dioses que pervivieron todavía un tiempo en las provincias, aunque sin duda se encontraban contemplados por los obispos en las referencias que hicieron los concilios a la adoración de ídolos, a los rituales religiosos paganos, a las prácticas de adivinación y sobre todo de númenes protectores que producían truenos, relámpagos y sequías (I Concilio de Braga, canon IX; canon 72 del II Concilio de Braga). Rosa Sanz, Historia de los  Godos, Esfera de los Libros, 2009, página 575.

[3] José Orlandis, página 233.

[4] Rosa Sanz, Historia de los  Godos, Esfera de los Libros, 2009,  páginas 575 y 576.

[5] Rubén Montalban, página 227.

[6] Idem, página 228

[7]https://es.wikipedia.org/wiki/Casos_de_abuso_sexual_infantil_cometidos_por_miembros_de_la_Iglesia_cat%C3%B3lica

[8] Véase resultados Igenea: https://www.igenea.com/es/home

[9] Véase, resulados: https://www.familytreedna.com/

Fernándo López de Prado

Beowulf, el Godo.

El poema de Beowulf es el máximo exponente de poesía primitiva inglesa. Fue escrito de forma anónima en anglosajón o inglés antiguo y ha sido objeto de estudio por ser una de las joyas más preciada de la literatura inglesa. Es el poema por excelencia de los pueblos germanos, conquistadores de los antiguos britanos.

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La leyenda fue transmitida oralmente durante siglos hasta que, gracias a los signos latinos, pudo ser escrita. Se calcula que el primer manuscrito de esta epopeya estaría entorno al siglo VII. Sin embargo, el texto más antiguo que se conserva en el museo británico es del año 1000.

La gesta se centra en dos fases de la vida de Beowulf, héroe de los gautas. La primera narra la juventud del guerrero y la segunda su muerte, siendo ya un rey anciano. Se marca con ello los momentos cruciales de la vida de Beowulf, su iniciación como héroe y su declive, su muerte.

A pesar de las referencias cristianas la obra tiene un marcado sentido pagano, buscado por el propio autor. Beowulf es un héroe pagano. Su muerte y sus gestas no están orientadas a la búsqueda de la santidad o a la espera de otra vida, como ocurre con otros personajes medievales como el rey Arturo o el propio Cid Campeador. Tolkien opina que el autor del poema quería mostrar el ideal de heroísmo de los pueblos germanos y vikingos, anteriores al cristianismo. Sin embargo, no obvia la influencia de esta fe en la obra, su representante será Hrothgar, rey de los daneses.

  1. Beowulf y Grendel.

Hrothgar simboliza al rey anciano y sabio creyente, es decir, cristiano. Mientras que Beowulf es el guerrero ético, pero pagano. Por ello su destino, vaticinado por Hrothgar no es la vida eterna, sino el honor (dom) que le dispensara su pueblo.

La acción comienza en el reino danés de Hrothgar, que es asolado por Grendel, un ogro que odia a la humanidad. Es la música y la felicidad de los hombres de Hrothgar lo que despierta la ira de este asesino. Grendel es descrito como hijo de Caín, lo que vincula al cristianismo. Sin embrago, a pesar de ello, su figura está más cerca de la mitología germánica, en la que los monstruos eran concebidos como productos de la tierra y de la roca. Estos personajes se diferencian claramente de los elfos, espíritus y duendes, que tenían una relación más espiritual.

Grendel ataca todas las noches el castillo de Hereot, construido por el monarca danés, y devora a sus súbditos. Todas las noches se produce la matanza de los hombres, que ya no saben qué hacer contra el ogro. Por fin, llega a oídos de los gautas los asesinatos de Grendel y el más valiente de entre ellos se encamina a socorrer a sus aliados. Beowulf es descrito como “el indomable de los gautas, valeroso guerrero que en fortaleza superaba a cualquiera.”

Hereot

Para mostrar su valía Beowulf decide enfrentarse contra Grendel con las manos desnudas, tal y como pelea el monstruo. De esta forma la batalla será igualitaria. Ello juega también un rol significativo en el desenlace final, ya que una magia protegía al ogro de cualquier herida por armas. Cuando cae la noche en Hereot el asesino se desliza ansioso de sangre y da muerte a uno de los hombres de Beowulf. Pero este ataque da la alarma al resto que se abalanzan sobre él. Nadie consigue dañarle, salvo Beowulf que se arroja a la batalla.

Grendel conoce entonces el miedo cuando no logra librarse de tan temible adversario. Busca el monstruo huir a la ciénaga, pero es inútil. El gigante no consigue escapar antes de que el héroe le hiera de muerte y le arranque un brazo. Éste es puesto como señal de triunfo en el palacio. Todos celebran la derrota del ogro y se consideran libres de sus crímenes.

Sin embargo, la noche siguiente una nueva muerte entristece a Hrothgar y a sus hombres. La madre de Grendel aprovechando la oscuridad ha saciado su venganza en quienes habían dañado a su hijo. Fue descubierta la bruja y tuvo que huir a la ciénaga. Tras ella fueron los gautas y los daneses para darle muerte.

Llegan los guerreros a las aguas que son su guarida, pero ninguno de ellos se atreve a atravesarlas. Beowulf se sumerge solo en ese lago de muerte. Esto se ha comparado en algunas ocasiones con la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Lo que sí parece claro es que hay un descenso a los infiernos, elemento común en muchos mitos como el de Ulises o Don Quijote. Las aguas como símbolo de la muerte es también un lugar común en la mitología.

El héroe es atacado por serpientes y bestias hasta que llega a la madriguera de la loba. La bruja nota la presencia del héroe y se lanza contra él. Beowulf responde a este ataque. Sin embargo, por vez primera su espada hierra el golpe. El guerrero no pierde el tiempo y se arroja a la batalla con sus propias manos. La madre del ogro contratacó con fuerza y el héroe cae de espaldas. Por suerte es ahora el filo de la ogresa el que falla el golpe al chocar contra su armadura. En ese momento de apuro Beowulf ve una hoja cincelada por gigantes. La toma del suelo y la calva en el cuello de la arpía, que cae muerta.

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El guerrero examina el lugar buscando a Grendel y acabar así con los años de pesar que la bestia había causado. Pero es tarde el cuerpo del ogro yace sin vida en la cueva. Beowulf le corta la cabeza para llevársela a Hrothgar. La sangre del gigante hace que la espada mágica se derrita. Esta misma sangre hace hervir las aguas del lago. Los hombres que esperaban el regreso de Beowulf piensan al verlo que éste ha caído y se marchan a dar la noticia al rey. Sólo los gautas confían en su héroe y esperan su regreso.

Beowulf cruza de nuevo el lago y reaparece purificando esas ponzoñosas aguas. El héroe se dirige al palacio acompañado de sus guerreros y allí es cubierto de gloria. Lleva consigo la cabeza del monstruo y la empuñadura de la espada que cercenó su cabeza y mató a la bruja.

  1. Beowulf y el Dragón.

Estas dos gestas convierten al guerreros gauta en un héroe y así regresa a su tierra. Beowulf se ha alzado con la victoria no frente a un ejército o a otro hombre, sino que su lucha ha sido contra un ogro. El final de un guerrero tal tiene que estar en consonancia con su principio. De ahí que Tolkien vea en el Dragón un digno adversario, el único digno para semejante héroe.

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Pero si a Grendel y a su madre se enfrenta al comienzo de su vida como guerrero, el Dragón es la última de sus pruebas. Le llega cuando se ha convertido en un monarca justo, que protege a su pueblo. Para un héroe pagano la valentía y el honor eran elementos cruciales. No se busca la bienaventuranza de la otra vida, sino la fama en el combate. Esta importancia del coraje en todo el poema marca su tinte precristiano. Las referencias cristianas quedan en segundo plano. El fin de Beowulf es sucumbir frente al Dragón, de la misma manera que en la mitología nórdica el fin de todos los dioses y héroes era morir en el Ragnarok.

Beowulf se enfrenta al Dragón sabiendo esto. Su responsabilidad como monarca le lleva a proteger a su pueblo de esta bestia, que ha despertado de su letargo. La causa de los ataques de la sierpe es el robo de parte de su tesoro por un hombre. El Dragón simboliza la avaricia y la codicia.

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El héroe ya mayor se vuelve a enfrentarse a su destino solo. Todos sus hombres huyen al ver al gigantesco animal y el fuego que este despide, salvo Wiglaf. Este guerrero, recordando a su valeroso y bueno señor, va en su ayuda cuando el combate parecía ya decidido en su contra. Un temible golpe asienta contra el dragón haciendo que el fuego que amenazaba a Beowulf amainara. Así el rey pudo rematar a la sierpe clavándole en el vientre su puñal.

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Los guerreros salen victoriosos, pero Beowulf está herido de muerte. Wiglaf echa en cara los demás hombres su cobardía y manda emisarios a la corte para anunciar la muerte del rey. Beowulf pide ver el tesoro del Dragón antes de morir y ordena que le construyan un túmulo en la costa. Wiglaf, representación de la lealtad, obedece las últimas órdenes de su rey.

Beowulf recibe un funeral pagano. Es incinerado al lado del mar y llorado por su pueblo, al que espera, tras la muerte de su protector, un futuro desesperanzador. La muerte y la desesperanza parece el resultado final del poema, lo que marca su carácter pagano. Sólo la memoria del coraje de Beowulf queda como señal de sus gestas.

Descubierto un Mjölnir con inscripción

 

 

Es una de las armas mitológicas más conocidas de las que hemos oído hablar, el martillo de Thor, el arma protectora de Asgard, que ayudó a impedir la destrucción de la ciudad celestial de Asgard por los gigantes.

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El descubrimiento se hizo en Dinamarca, en la isla de Lolland, donde los arqueólogos han desenterrado con éxito un siglo 10 “Thorshammer”, poniendo fin a un largo debate entre arqueólogos e historiadores sobre cómo la leyenda del martillo de Thor influyó en la mitología vikinga y sus joyas. “Esto es un martillo”, dice la inscripción tallada en un amuleto metálico de 2,5 cm que lo convierte en el único con una inscripción real.

La etiqueta de identificación, escrita en alfabeto rúnico -utilizado por los vikingos- hace de este descubrimiento una pieza única entre miles de obras similares que se han encontrado en Escandinavia, las Islas Británicas, Rusia y los países bálticos, según los arqueólogos, con que se cree que representa el arma del dios del trueno, Thor llamado Mjölnir.

El descubrimiento de esta pieza única fue realizado por Torben Christjansen, un arqueólogo aficionado, utilizando un detector de metales. En Dinamarca, el uso de detectores de metales para la búsqueda de antigüedades es legal, aunque cada artefacto encontrado debe ser entregado al Museo Nacional, que determina su origen, la autenticidad y, finalmente, premia al descubridor. “Existe una estrecha colaboración entre los museos y los arqueólogos aficionados. Nos beneficiamos de su trabajo “, dice Henrik Schilling, funcionario de relaciones públicas del museo, donde se analiza la pieza descubierta, y luego se convierte en parte de la colección del museo.

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La investigadora Lisbeth Imer del Museo Nacional de Dinamarca se encargó de traducir la inscripción “Hmar x is”. En una declaración de la institución, la especialista describe el descubrimiento como único y dice que no tiene dudas sobre las palabras que se supone que decir “Martillo”, pero apunta hacia el hecho de que la inscripción estaba mal escrita. El autor de la inscripción perdió la primera vocal de la palabra martillo “, dijo, argumentando que esta omisión podría ser por razones de espacio. Sin embargo, todo el mundo está agradecido al autor misterioso de la inscripción, ya que hizo posible aclarar finalmente las dudas que los investigadores tenían en el pasado sobre el martillo de Thor.

Todo el mundo en el Museo Nacional de Dinamarca está muy feliz con el descubrimiento; Los eruditos sostienen que estos amuletos en forma de martillo no eran sólo piezas ornamentales como muchos creían que eran, pero este descubrimiento en realidad apunta hacia la evidencia como la representación del martillo mítico de Thor.

En la mitología nórdica, Mjölnir (pronunciado ‘miol-neer’) se describe como siendo una de las armas más de gran alcance hechas siempre, capaz de los grandes hechos, destruyendo y construyendo. Su único propietario es Thor, el mítico Dios del Trueno y protector de Asgard.

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Según un informe,este objeto histórico se fundió en bronce pero tiene rastros de plata y del chapado de oro.

Desde que los investigadores han estado haciendo excavaciones en las naciones vikingas, miles de objetos han sido desenterrados, pero ninguno de ellos ha tenido la importancia de este descubrimiento.

El Coraje Odinista

Si tuviésemos que distinguir a un odinista de otros, no lo haríamos por “lo que cree”, por su “Fe” u opiniones, por lo que pone en el Facebook o lo que escribe en Tweeter. No. Un odinista se antepone al resto de los humanos por su capacidad en levantarse cuando cae al suelo, por su resiliencia, por resistir los empates del destino y ser una roca que resiste el empuje de las olas del mar embravecido, que es la vida.

Y tenemos un problema en nuestra sociedad, no ya de las generaciones intermedias sino de los niños y jóvenes que se les educa desde la debilidad, en lo que ahora se llama “la generación blandita”. Padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio + padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse + padres que le hacen los deberes a los niños que previamente han consultado en los grupos de WhatsApp = niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos.

¿Cómo puede llegar a educarse el carácter? No desde la teoría, desde luego. La educación en valores es algo abstracto, algo que se trata sobre todo desde la ética, donde se elucubra lo que está bien y lo que está mal. Las virtudes son esos mismos valores, pero ya integrados en la persona, esas herramientas que proporcionan al ser humano las fuerzas necesarias para conducirse en la vida de una forma llena y pletórica.

En España, se habla de «educación en valores», pero no es lo mismo. El carácter se entiende como echarle valor, coraje, actuar en consecuencia cuando se sabe lo que está bien o está mal, no limitarse a indignarse. Ahora mismo nuestra sociedad promueve la náusea en lugar del apetito de nuestros niños. En su opinión, los niños de ahora saben cuándo se tienen que sentir mal ante determinadas conductas, pero educar el carácter es animarles a dar un paso, a ser ejemplo, a que sus valores pasen a la acción. Si están acosando a un niño, no callarse y protegerle. Decir no a la presión del grupo. Los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas:

A continuación detallaremos estas Nueve Nobles Virtudes: Coraje, Verdad, Honor, Fidelidad, Laboriosidad, Hospitalidad, Disciplina, Confianza y Perseverancia.

1 -Coraje: El valor es requerido en todas las personas, un coraje que sirve para afrontar todas las dificultades de la vida, las batallas, los tiempos difíciles y sus creencias. El coraje es necesario para el día a día, para cumplir las misiones que a uno se nos presentaran y hacer frente a las adversidades de todo tipo sin desfallecer.

2 -Verdad: Jamás podemos faltar a la verdad, tanto en lo religioso como en lo mundano. Uno no podía renegar de sus creencias, ni obligar a otros a seguirlas. No está permitido mentir, aún cuando pudiera ir la vida en ello.

3 -Honor: Repercute en el renombre y reputación, manifestaciones externas de algo más complejo. La persona honorable es aquella que actúa de acuerdo a los principios morales y religiosos, que defendía la verdad y cumplía sus promesas. El honor realmente es un estado espiritual en el que la persona se acerca a la divinidad y segue rectamente los principios.

4 -Fidelidad: La fidelidad no se refiere únicamente a la fidelidad material que nos une a un líder o a un cónyuge; sino que la verdadera fidelidad la debemos a los dioses. Es con ellos, que debemos ser fieles. Agradecerles los bienes que nos otorgan, y no olvidarles. Del mismo modo uno debe respetar a sus antepasados y ser fiel a sus progenitores y ancestros. Uno debe de vivir acorde con los dioses.

5 –Laboriosidad: Se decía antiguamente que los dioses no favorecían a los ociosos. Cada uno tiene su papel en esta vida, y debe tratar de cumplirlo. No solamente debe uno trabajar y ganarse la vida honradamente sino que además debe estudiar y atender a los dioses. Si abandonamos nuestras responsabilidades también los dioses nos abandonan a nosotros.

6 –Hospitalidad: La hospitalidad nos conmina a tratar a los demás con respeto y dignidad. No hace referencia solamente al hecho de atender y alojar en nuestra casa al viajero y al necesitado, sino que también nos dice que debemos ser hospitalarios con aquellos que lo necesiten. Es decir, debemos ayudar aquél que lo necesite o al que nos lo pida sin esperar nada a cambio.

7 –Disciplina: Es con nosotros mismos con quien debemos ser disciplinados, no con los demás. Esto quiere decir que debemos cuidarnos de hacer lo correcto, de no desviarnos del camino verdadero. La autodisciplina es la que nos va a permitir avanzar y no caer en la ociosidad. Sin disciplina seremos seres desequilibrados; por ello uno debe tener la disciplina necesaria para no olvidar cuales son sus obligaciones a todos los niveles y mantenerse así equilibrado.

8 –Confianza: Uno debe tener confianza en sí mismo, en sus posibilidades y en los dioses. La confianza es aquello que nos permite no tener dudas sobre nosotros mismos, pues si la duda tiene lugar es cuando empezamos a perder fuerza y llegan las inseguridades. Solamente aquel que confía en si mismo es capaz de avanzar con libertad.

9 –Perseverancia: Para los odinistas, las cosas no vienen de modo sencillo, ni regaladas gratuitamente por la divinidad. Por ello es importante perseverar día a día para mejorarnos y conseguir alcanzar nuestras metas. Vamos a caernos muchas veces, pero debemos ser fuertes y volvernos a levantar, no rendirnos. Solo así conseguiremos alcanzar nuestros objetivos.

Este conjunto de valores que conforman el tradicional carácter indoeuropeo, es lo que garantiza la verdadera educación de un niño, la garantía para los padres que cuando ellos no estén sus hijos podrán desenvolverse perfectamente en un medio, que es naturalmente agresivo y donde solo los mas fuertes tienen derecho a sobrevivir.

Rudyard Kipling, escribió un precioso poema, Si:

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la culpa; si puedes confiar en tí mismo cuando los demás dudan de tí, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda; si puedes esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduria…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen; si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo; si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre) y tratar a estos dos impostores de la misma manera;

Si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho: tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios, o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta, y perder, y comenzar de nuevo por el principio y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida; y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza, excepto La Voluntad que les dice “!Continuad!”.

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser; si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte, si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado; si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

Para nosotros, Odín es nuestro ejemplo, el Sol que alumbra nuestras vidas, donde nos reflejamos para ser un poco mas como él, ir creciendo en fortaleza y sabiduría, en definitiva , ser cada día un poco mas dioses.

Catálogo de sagas traducidas al castellano

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Cinco cuentos islandeses, Trad. J. A. Fernández Romero, Revista El Extramundi y Papeles de Iria Flavia, nº XI, Otoño, 1997.

Gunnlaugsdóttir, Á. Tristán en el norte, Stofnun Árna Magnússonar, Reykjavík, 1978.[incluye traducción de Saga af Tristram ok Ísönd]

Saga de Bósi, trad. M. González Campo, Tilde, Valencia, 2003.

Saga de Bósi, trad. M. González Campo, Miraguano Ediciones, Madrid, 2014.

Saga de Eirík el Rojo, trad. E. Bernárdez, Nórdica Libros, Madrid, 2011.

Saga de Fridthjóf el Valiente y otras sagas islandesas, trad. S. Ibáñez Lluch, Miraguano Ediciones, Madrid, 2009.

Saga de Gísli Súrsson, trad. J. A. Fernández Romero, Tilde, Valencia, 2001.

Sagas heroicas de Islandia, trad. Ibáñez Lluch, Miraguano Ediciones, Madrid, 2016.

Saga de Hrafnkel Godi de Frey, trad. L. Lerate, Revista de Letras Tomo III nº 9,

Universidad de Puerto Rico, Mayagüez, 1971.

Saga de Hrólf el Caminante. Relato de Sörli. Fragmento de la historia de los Reyes

Antiguos, trad. S. Ibáñez Lluch, Miraguano Ediciones, Madrid, 2015.

Saga de Kormak, trad. A. Dimas, Teorema, Barcelona, 1985.

Saga de Laxdaela, trad. M. J. Sesma Nuez, Madrilenian – Nora Gestión Creativo. Literaria, Madrid, 2015.

Saga de los groenlandeses. Saga de Eirik el Rojo, trad. A. y P. Casariego Córdoba, Ediciones Siruela, Madrid, 1983.

Saga de los habitantes de Eyr, trad. M. P. Fernández y T. Manrique, Tilde, Valencia, 2000.

Saga de las Islas Orcadas, trad. J. Díaz Vera, Minotauro, Barcelona, 1999.

Saga de los Volsungos, trad. J. Díaz Vera, Gredos, Madrid, 1998.

Saga de Nial, trad. E. Bernárdez, Alfaguara, Madrid, 1986.

Saga de Nial, trad. E. Bernárdez, Ediciones Siruela, Madrid, 2003.

Saga de Ragnar Calzas Peludas, trad. S. Ibáñez Lluch, Tilde, Valencia, 1998.

Saga de Sturlaug el Laborioso. Saga de Ragnar Calzas Peludas. Relato de los Hijos de Ragnar, trad. S. Ibáñez Lluch, Miraguano Ediciones, Madrid, 2014.

Saga de Teodorico de Verona, trad. M. González Campo, La Esfera de los Libros, Madrid, 2010.

Saga del Valle de los Salmones, trad. R. García Pérez, Miraguano Ediciones, Madrid, 2016.

Saga de Yngvar el Viajero y otras sagas legendarias de Islandia, trad. S. Ibáñez Lluch, Miraguano Ediciones, Madrid, 2011.

Sagas artúricas, trad. M. González Campo, Alianza Editorial, Madrid, 2011.

Sagas cortas islandesas, trad. L. Lerate de Castro, Alianza Editorial, Madrid, 2015.

Sagas islandesas. Saga de Odd Flechas. Saga de Hrólf Kraki, trad. S. Ibáñez Lluch, Gredos, Madrid, 2003.

Sagas islandesas, trad. E. Bernárdez, Colección Austral, Espasa-Calpe, Barcelona, 1984.

Sagas islandesas de los tiempos antiguos. Saga de Egil el Manco y Ásmund Matador de Berserkir. Saga de Gautrek. Saga de Ásmund Matador de Guerreros. Saga de Án el Arquero, trad. S. Ibáñez Lluch, Miraguano Ediciones, Madrid, 2007.

Sagas islandesas I: Bandamanna saga (Saga de los confederados). Víga-Glúms saga (Saga de Glum el Asesino), trad. M. A. Morales Soto, Madrilenian – Nora Gestión Creativo Literaria, Madrid, 2013.

Sagas islandesas II: Gunnlaugs saga ormstungu (La Saga de Gunnlaug Lengua de Serpiente) Komáks saga (La saga de Kormak), trad. E. Conde Álvarez, Madrilenian -Nora Gestión Creativo Literaria, Madrid, 2013.

Sturluson, S. Saga de Egil Skallagrimsson, trad. E. Bernárdez, Miraguano Ediciones, Madrid, 1988.

Sturluson, S. Saga de los ynglingos, trad. Ibáñez Lluch, 2ª ed. corregida y aumentada, Tilde, Valencia, 2002.

Sturluson, S. Saga de los Ynglingos, trad. Ibáñez Lluch, Miraguano Ediciones, Madrid, 2012.