Yule no es «Paz y Amor»

La Noche de las Madres—Dísablót— y la fiesta de Jule

Uno de los problemas con que los odinistas nos encontramos ante Yule es su asimilación con la Navidad cristiana. Aunque la fiesta sea totalmente pagana, el cristianismo al usurparla la dotó de su peculiar concepción judeocristiana. Fundamentalmente por dos motivos:

-Primero:  para extirpar en la medida de lo posible su contenido pagano
-Segundo: para dotarla de un contenido propio y así que tuviera un sentido dentro de su cosmovisión general como festividad cristiana.

Como consecuencia de ello, y sobre todo después del concilio vaticano I y II, la navidad se publicita como una festividad que resume todo en contenido de la cristiandad: fraternidad universal y sobre todo mucha paz y amor, haciendo de estos días el sumun de la hipocresía cristiana, donde la masa popular trata de ser “buena y solidaria” estos días, se realizan maratones televisivos para ayuda de necesitados, campañas de beneficencia, etc, etc…Es decir la limosna y la caridad proyectadas a su máximo exponente.

Para el Odinismo esto es inadmisible, porque somos conscientes que debe prevalecer la justicia, y no la caridad, debemos seguir las Nueve Noble Virtudes todo el año, no solamente unos días. Por lo tanto hemos de tener precaución de caer en la sensiblería ñoña de considerar estas fiestas como unos días especiales donde la paz y el amor reinan en el mundo: sabemos que el mundo es injusto por naturaleza, que la desigualdad es algo natural y que la paz se consigue desde la guerra y el combate diario, y el amor no se mendiga sino que se otorga con dedicación y generosidad. Centrémonos en lo que significaba Yule para nuestros antepasados; aunque todos lo sepamos nunca está demás recordarlo, Yule es para los hombres y mujeres orgullosos de ser lo que son, un momento de recordar a nuestras madres ancestrales, a meditar sobre el tiempo cíclico al que estamos sometidos y a cargar baterías para cuando regrese de nuevo el Sol y la vida vuelva a explotar en primavera.

Las tradiciones célticas se confunden con las tradiciones paganas germánicas, donde el año comenzaba el 25 de diciembre con una fiesta que se llamaba la Noche de las Madres. Sin duda, esta fiesta estaba relacionada con diversos aspectos de la gran diosa Madre, en épocas anteriores al patriarcado que se evidencia en el mito de Odín.

La noche de las Madres coincidía con una vieja celebración llamada Yule del viejo inglés Jul o Jol que significa “rueda”, aparentemente por una relación con la esfera solar. Esta fiesta ha sido celebrada desde la antigüedad marcando el solsticio de invierno con numerosas manifestaciones concernientes a la abundancia. En las primeras civilizaciones humanas la importancia de Yule era obvia. Como las noches se ponían más oscuras y largas, y los días más fríos y cortos, era importante que el Sol se sintiera atraído nuevamente por la Tierra. La festividad era importante porque los mantenía en sintonía con el ciclo de las estaciones, y lo festejaban como el inicio de un Año nuevo, reuniéndose con sus amigos y familiares para honrar a los Dioses y las Diosas con alegría y agradecimiento.

La rueda gira, se marca la pausa del período que muere para dar lugar a un nuevo ciclo, y el dios solar Balder renace de la Diosa Frigg. El dios representaba el Sol que vuelve después de la época más oscura del año y renace en la noche más larga para traer otra vez la fertilidad y el calor a la tierra. La festividad de luces de colores en las casas y de los árboles de Navidad es una versión moderna de la costumbre pagana de encender velas y fuegos como actos mágicos para atraer y reavivar de nuevo al Sol menguante. Hoy en día aún sigue siendo una costumbre en Irlanda y Noruega para tener luces encendidas por toda la casa en la noche de Navidad, no sólo para atraer de nuevo el sol, sino también para honrar a la Diosa virgen que le da nacimiento. Yule es el más celebrado de todas las festividades paganas del año porque sus costumbres y tradiciones han profundamente invadido las culturas populares, las corrientes religiosas y la cultura casi todos los pueblos del mundo que, de alguna manera, han festejado el regreso del Sol desde su punto más débil. El antropólogo inglés Wallis Budge afirmaba que Navidad fue celebrada por primera vez como una fiesta religiosa hace 12.000 años.

Yule y la Navidad cristiana

Anterior al Cristianismo y extranjera a las religiones monoteístas la festividad de Yule es la fiesta mayor de la tradición nórdica. Cuando el solsticio de invierno terminaba y el sol del nuevo día asomaba marcaba el comienzo de un año nuevo y era el tiempo pensar en las nuevas posibilidades para conseguir las cosas que en el año viejo no se habían alcanzado. De Yule nacen nuestras modernas costumbres de navidad, año nuevo y la epifanía de los reyes. Con el advenimiento del cristianismo esta festividad, imposible de erradicar porque estar profundamente anclada en las costumbres populares, fue transformada y adecuada a la nueva creencia. La mayoría de los símbolos asociados a la fiesta moderna de Noel derivan de las celebraciones paganas de Yule: el árbol de Noel, las coronas de muérdago o de acebo, las luces… Pero la celebración de Yule en el solsticio de invierno es anterior a la Navidad Cristiana que se adaptó a las creencias paganas dominantes.

YULE Y LA CACERÍA SALVAJE

Macarena Muñoz Ramos
Macarena Muñoz Ramos

En el mundo occidental el mes de diciembre está marcado por una de las celebraciones más grandes del Cristianismo: el nacimiento de Jesús. Pero hace relativamente poco que las Navidades han acogido símbolos que se consideran ya tradicionales de estas fechas como la representación del barrigón vestido de rojo que deja regalos a los niños que se portan bien y el árbol tan simbólico que lo mismo puede ser un abeto o un pino, por ejemplo. Pero en las latitudes más al norte de Europa, donde el Cristianismo costó mucho de ser impuesto y asimilado, se conservan creencias que son más antiguas y arraigadas. 

Gracias a la globalización hoy conocemos al Krampus, ese ser peludo y con cornamenta que castiga a los niños que se han portado mal en regiones alemanas y en algunas otras de Europa Central.

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Quizás hemos escuchado o leído sobre la Befana, esa bruja amable que en Italia deja regalos a los niños el 6 de enero.

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O sobre el Padre Invierno ruso.

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Pero escasamente han llegado a nosotros el significado de Yule y de la Cacería Salvaje, que prevalecen desde el sur de Inglaterra hasta Noruega y Dinamarca. 

Antes de que Julio César en el año 46 d. C. creara el calendario juliano, que más tarde se convertiría en el cristiano donde se impuso el nacimiento de Jesús justo en el solsticio de invierno, todas las comunidades paganas celebraban estas fechas de manera parecida. Durante la noche más larga del año, aproximadamente el 21 de diciembre, la Diosa Madre daba a luz al niño Sol que crecería durante el invierno siguiendo los ciclos de la vida. Es la noche dedicada al misterio de la maternidad, dejando presentir esta gran experiencia del renacimiento del Sol saliendo del abismo del mundo, del seno maternal de todo ser. Por este renacer se apagan viejas luces y se encienden otras nuevas, a partir del tronco de Yule que arde desde el atardecer hasta el alba, a partir de la llama del hogar, rodeada por el clan, festejada por los más cercanos a las familias y se encienden también velas por aquellos que están lejos, sabiendo que dondequiera que estén una llama hermana responderá bajo el frío cielo.

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Yule es el nombre del festival pagano que iniciaba en el solsticio de invierno y tenía una duración de 12 días. Proviene del antiguo inglés Geöl, adjudicado a los antiguos anglo-sajones. En la antigua Noruega este festival recibió el nombre de Jöl, y Jul en Dinamarca y Suecia. Yule se celebra en la época más oscura del año, cuando las horas de luz diurna son escasas. Es por eso que las casas se adornaban con muchas velas y también con mucho verdor intentado atraer la sensación de vida con plantas ‘siempre vivas’ como acebo, hiedra y muérdago. Contrario a las creencias celtas, las comunidades nórdicas consideraban Yule como la festividad de fin de año. Oscura y tenebrosa, pero también la más propicia para que el vivos y muertos se reuniesen como uno, seguros en el conocimiento de que así como el Sol surge todos los años de la más grande oscuridad, así también habrá alguna vez renacimiento para los humanos.

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Siendo que Yule se festeja en la época más oscura del año, las fuerzas sobrenaturales tienen la facultad de cruzar hacia el mundo de los vivos y los espíritus de los muertos pueden volver con sus familias. Parte de las tradiciones contenían ofrecer un plato de comida a los espíritus vagabundos. Por ejemplo, el día de Yule se ponía un plato extra en la mesa familiar. Muchos de los muertos eran, de hecho, muy bienvenidos a la fiesta de Yule. Particularmente era importante dar a los fantasmas del hogar (duendes que había que tener contentos para que no cometieran travesuras) su comida, cerveza y, quizá, tabaco. Pero sobre todo, se creía que los muertos regresaban a visitar a su familia y sus viejas casas para ver que todo se estuviese haciendo debidamente. En muchas lugares en Noruega, las camas se reservaban para los espíritus mientras la familia viviente dormía en el suelo.

 

Durante el festival de Yule, cuando los muertos pueden acercarse al mundo de los vivos, se desata la Cacería Salvaje. Hasta principios del siglo XX en algunos lugares se seguía creyendo que el dios Odin comandaba a un grupo de sabuesos y una horda de no-muertos a través del cielo (Odin, acompañado de los fantasmas merodea por los cielos acompañado de viento furioso, truenos y relámpagos). De acuerdo con algunas fuentes, esta horda estaba formada por un grupo de reyes muertos, ladrones y asesinos. En épocas posteriores, por ejemplo en Suecia, Odin va tras la caza de una desnuda skogsra (sirena de los bosques) y una mujer troll a través de los bosques. En otras versiones, a raíz del Cristianismo, la Cacería Salvaje es simplemente el Diablo con una banda de espíritus malignos o almas de pecadores.

 

Sin embargo, hay otras tradiciones nórdicas y alemanas que cuentan que efectivamente el dios Wotan (Odin) cabalga en el cielo a lomos de su caballo de ocho patas Sleipnir, pero sin ninguna compañía. En tiempos antiguos, los niños dejaban sus botas fuera de casa y las llenaban de azúcar para alimentar a Sleipnir durante su trayecto. A cambio, Wotan podría dejarles un obsequio por su amabilidad. Tiempo después, como ya hemos visto, Sleipnir fue cambiado por un reno y el barbudo gris Wotan pasó a convertirse en Santa Claus.

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Esta tradición de los jinetes fantasmales acompañados de sabuesos del infierno y almas atormentadas que remueven el cielo siguiendo al Hombre Cornudo (el líder de la Cacería Salvaje es un hombre que porta cuernos de ciervo o de carnero aunque en otras historias no tiene cabeza) es una historia que se comparte en un pasado colectivo. Los folcloristas lo explican como el miedo que provocaban las tormentas. Las tradiciones varían un poco pero los detalles son casi iguales: el Cazador de la Luna va acompañado de una horda estentórea de hadas, almas perdidas, sabuesos del infierno y cazadores montados en caballos negros con espuelas brillantes y ojos rojos que cruzan el cielo invernal. Quien es atrapado por esta horda jamás vive para contarlo, porque se ve forzado a integrarse a la cacería o de lo contrario se vuelve loco.  Un aspecto de la leyenda de la Cacería Salvaje que se repite en todas las tradiciones es precisamente que contemplarla trae mala suerte o inclusive la muerte. Por eso, se cierran a cal y canto las puertas en las noches en que la Cacería Salvaje cabalga. De lo contrario, aquel que se la encuentre puede ser forzado a integrarse a ella.

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En Gales, al sur de Inglaterra, el Cazador es conocido como Gwynn Ap Nudd, quien sirve como Señor de los Muertos en el reino de las hadas. Como líder de la Cacería Salvaje, él conduce el Cwn Annwn o los Sabuesos del Inframundo (popularmente llamados los Hellhounds). Estos perros son blancos con las orejas rojas y acompañan a Gwynn en la búsqueda de las almas de los recientemente fallecidos. Estos sabuesos espectrales se conocen en el norte como Gabriel Hounds. En Lancanshire son descritos como monstruosos con cabezas humanas y anuncian muerte y mala fortuna. En Devon son conocidos como Yeath, Heath o Sabuesos Wisht. Caballos y perros siempre aparecen en la Cacería. Los animales son generalmente negros, blancos y grises. Los caballos parecen normales aunque con los ojos de fuego y de sus hocicos y narices brota fuego. Algunos tienen una pata de menos o tienen extras, como el caballo de Odin. En Alemania, los caballos, junto con los perros y los jinetes, también pueden aparecer sin cabeza como indicativo de que no son de este mundo. En Norteamérica, la Cacería Salvaje llegó a través de los inmigrantes del norte de Europa en la forma de los Ghost Riders, que se convirtió en una leyenda vaquera: se trata de una banda de vaqueros maldecidos que siempre trata de atrapar al Diablo a través de los cielos sin fin.

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Sigurd, semilla de Odín

Sigurd o Siegfried (Sigfrido) es un héroe de la literatura y mitología germánica, hijo de Sigmund —rey de los francos— y de Hjördis —hija de Eylimi, que nació en un bosque y murió durante el parto—.

Llamado además semilla de Odín, puesto que su rastreo genealógico acorde a la leyenda de Sigurd y Gudrun datada en el poema Volsung muestra cómo Sigurd proviene a diferencia de los demás héroes al interior de la mitología escandinava del mismísimo “AllFather” de acuerdo a los registros, que muestran como su antecesor y precursor de la casa de Volsung proviene del dios como hijo legítimo y da paso a la casta de mayor renombre dentro de las sagas del norte de Europa. Con esto, la genealogía presentada permitiría un rastreo hasta el Dios así:

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Propuesto además como el más grande de los héroes nórdicos, las características principales de Sigurd se basan en la aceptación de su destino y la virtud del valor por encima de todo. Destacando el origen de sus apariciones literarias en las eddas de la mitología nórdica, obras islandesas medievales a destacar: Edda Menor, Edda de Snorri o Edda en prosa, y la Edda Mayor, Edda de Saemund o Edda en verso.

Hijo de Sigmund, rey de Hunland[1] y de su madre Hjördis quien huyo a las tierras de Dinamarca tras la muerte de Sigmund, es el principal protagonista de la saga de Volsunga y del cantar de los Nibelungos, en los que se narra su desarrollo como hombre haciendo mención al momento en que la oferta de ser un gran héroe por parte del herrero Mime llega a su vida, descubriendo su destino y abrazándolo convirtiéndose en un héroe sin igual tras aniquilar al dragón Fáfnir[2] (tarea impensable para un solo hombre). Dicho evento lo unirá a un destino de tragedia y muerte al condenar su futuro al tesoro nibelungo, el cual era custodiado por la bestia mitológica, quien de acuerdo al poema Éddico, en su pasado fue un hombre que adoptó dicha forma como castigo a su ambición y su traición, factores de gran importancia en contra de la moral nórdica del valor.

Según la fuente, Sigurd no deja su pasado atrás y decide primero tomar venganza por su padre acabando con sus enemigos y vengando el nombre de su familia para que renazca entre los hombres la familia de Volsung y por lo tanto el valor de su estirpe guerrera.

Sin embargo, una de las principales características de la saga de Sigurd, es que no está basada únicamente en las aventuras y los actos heroicos realizados por un guerrero que desde su nacimiento se encuentra destinado a ser el más grande entre los nórdicos para reunirse con Odín en el Valhalla, sino que además su destino se encuentra íntimamente ligado a los dioses y los seres que en la mitología se describen a través del tiempo, encontrando entonces una gran conexión entre el comportamiento heroico de un guerrero que acoge con valor su destino y el mundo mitológico que permite que este sea llevado a cabo, poniendo como por voluntad de los dioses mismos situaciones y personajes dispuestos como retos a vencer por parte del héroe y que propondrán una intriga completa para que sea esta la narración con mayor fuerza dentro de las historias de los héroes nórdicos jamás contada.

Desde el principio y basándonos en la fuente de Volsunga, los dioses Odín y Loki están ligados al tesoro nibelungo, a la maldición del mismo y al destino de Sigurd, siendo el mismo dios Loki quien se encarga de que se desate la maldición del tesoro que reside en el anillo que tanto se nombra dentro de la obra de Wagner y que será la pieza clave dentro del destino de Sigurd y su muerte. Además, encontramos de acuerdo a la saga y el poema Eddico, la conexión sentimental entre Sigurd y la valkiria Brynhild[3], quien se encontraba castigada bajo un sueño eterno por Odín, al haber desafiado sus designios dándole la victoria a un rey joven por encima de lo que le había sido encomendado por el dios.

De acuerdo a la saga sólo aquel que pudiera atravesar el muro de fuego y pudiera llegar hasta la valkiria sería capaz de poseer su corazón y estaría destinado a ser el más grande entre los guerreros del norte. Por lo tanto, incluso las historias relativas al amor en el norte, se definen de manera concreta a través del valor y heroísmo dignos de los dioses, desempeñados en este caso por el héroe Sigurd.

En su muerte, Sigurd no sólo se cree que es recogido por la valkiria sino que además de acuerdo a la tradición se dice que ésta decide morir junto a él ya que no soporta la vida y la pena de su pérdida por lo cual, al héroe a pesar de haber muerto en manos de sus allegados a través de la traición, se le otorga el funeral de un rey, poniendo su cadáver atravesado por el arma de su verdugo dentro de un barco junto a sus bienes más cercanos, como su espada legendaria[4] y su anillo maldito, y es en este barco en donde la valkiria Brynhild decide dar fin a su vida en la tierra muriendo junto a su amado para unirse a él en el Valhalla a donde estaba destinado desde el principio de los tiempos. El barco se lanza a altamar y se prende en las llamas que serán más que suficientes para que los dioses avisten a su héroe que ya llega a su lado, y junto a él, siendo el único con tal honor, la valkiria yace en su lecho de muerte para prepararse a una vida entera en el reino de Asgard.

En cuanto a la saga de Sigurd, muchos son los detalles que pueden nombrarse con respecto a los factores mitológicos que permean el relato por completo, tanto las profecías como los mismos personajes que interactúan con el héroe a través de su vida, sin embargo el principal factor para tener en cuenta dentro de la leyenda de Sigurd reside en la creencia de su existencia, por medio de la cual numerosas familias reales en el norte de Europa han justificado su linaje de realeza a través del tiempo, asegurando su descendencia del héroe de todos y semilla de Odín, Sigurd, dando paso entonces al uso de un antepasado epónimo y una unión directa con la tradición y las creencias paganas para poder regir y justificar más allá de la voluntad humana el hecho de su reinado.

[1] Hunland es la tierra de los hunos conquistada por Sigi, hijo de Odín.

[2] Hermano mayor de Mime y guardián del tesoro tras asesinar a su padre.

[3] Es nombrada como hermana del gran guerrero Atli (Atila), rey de los hunos, desarrollando una conexión interesante entre la mitología y la realidad.

[4] Espada de nombre Gram que tras estar rota después de ser usada por su padre Sigmund en su última batalla la cual le fue otorgada por el mismo Odín en su juventud y por lo tanto la hace única entre los hombres, es forjada nuevamente para Sigurd con los conocimientos otorgados por el herrero Mime para llevar a cabo la tarea de aniquilar al dragón.

Alfablót, noche de elfos, noche de difuntos.

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Se está acercando la hora del sacrificio de los Elfos, los «duendes» en nuestro lenguaje popular, donde se hace referencia a los espíritus que son a la vez de la naturaleza y las almas de los hombres que no han partido definitivamente y que todavía viven en los túmulos, donde todavía podemos buscarlos y comunicarnos con ellos. Los Døkkálfar (Elfos Oscuros) viven bajo tierra, son similares a las Huldra[1] y otras criaturas que viven debajo de la Tierra.

Son poderes de mundos ocultos, trasmundos donde la vida que conocemos no existe, y la muerte, lo misterioso cobra fuerza. Estos espíritus toman poder durante los meses oscuros del invierno y su fuerza era tal que todas las personas creían que lo mejor era mantenerlos a nuestro lado. Que la entrada en el primer mes de la oscuridad es un ofrecimiento de amistad a las potencias de la época oscura para que sean benévolos en lugar de malévolos hacia nosotros, para que nos ayuden a sobrevivir a través tiempo oscuro y frio que está por venir, por lo que lo harán ser fortalecidos en sus esfuerzos para impregnar la tierra con la vida una vez más – y que llamamos especialmente a los poderes de nuestros antepasados masculinos que aún viven entre los elfos, un llamado para que nos proteja y ser nuestros embajadores entre los poderes oscuros.

Etimología

La palabra elfo proviene del proto-germánico *albo-z, *albi-z, y del nórdico antiguo álfr, el alto alemán medio elbe. El femenino en español es «elfina/elfa», «elfinas/elfas» (en plural).

La etimología primordial puede ser la raíz proto-indoeuropea *albh- que significa «blanco», del cual también proviene el latín albus «blanco».2 3

Los términos correspondientes en las lenguas germánicas son:

  • Germánico nórdico
    • Nórdico antiguo: álfr, plural álfar.
    • Islandés: álfarálfafólkhuldufólk (gente escondida).
    • Danés: Elverelverfolkalfer
    • Noruego: alvalvenalveralvenealvefolket
    • Suecoalferalverälvor
  • Germánico occidental
    • Inglés: elfelfenelven(de inglés antiguo: ælf)
    • Neerlandés: elfelfenelvenalven(de neerlandés medio: alf)
    • Alemán: del inglés: Elf (m)Elfe (f)Elfen El masculino Elbes reconstruido del plural por Jacob Grimm, Deutsches Wörterbuch, quien rechaza Elfe como un anglicismo reciente (en 1830). Elbe (f) está atestiguado en el alto alemán medio. AlbAlp (m), plural Alpe tiene el significado de «íncubo» (antiguo alto alemán alp, plural *alpî*elpî).
  • Gótico *albs, plural *albeis

Los únicos nombre de personas relacionados con los elfos de los que tenemos evidencia solo se dan en gótico, albs (plural albeis)

Los elfos germanos originales eran ligeras criaturas que vivían en el cielo y puede que haya incluido elfos oscuros o enanos subterráneos (ya que se entendía que eran similares a los álfr de la antigua mitología nórdica). En el folclore post-cristiano, con la demonización de los seres divinos precristianos, comenzaron a ser descritos como pícaros maliciosos que podían provocar enfermedades en el ganado y la gente, y además provocar malos sueños. La palabra alemana para pesadilla, Albtraum, significa «sueño de elfo». La forma arcaica Albdruck significa «agobio elfo»; se creía que las pesadillas eran provocadas por un elfo sentado en el pecho de una persona durmiendo. Este aspecto de las creencias germanas en los elfos se corresponde de manera similar con las creencias escandinavas en mara. También guarda cierta similitud con las leyendas sobre los íncubos y súcubos.

En el folclore de Dinamarca y Suecia aparecen muy ocasionalmente reyes elfos, pero hay una predominancia de mujeres elfas. En la época germana media de Nibelungenlied, un enano llamado Alberich juega un importante papel. Alberich cuyo nombre es literalmente «elfo soberano» contribuye aún más en la confusión entre elfos y enanos que viene ya desde la Edda prosaica. A través del francés Alberon, la palabra entró al idioma inglés como Oberón – rey de los elfos y las hadas en la obra de Shakespeare, El sueño de una noche de verano.

De acuerdo al folclore germano y danés, el Erlkönig[2] aparece como un presagio de muerte, de manera similar al banshee en la mitología irlandesa. A diferencia del banshee, el Erlkönig se le aparece solamente a una persona a punto de morir. Su forma y expresión dice a la persona que tipo de muerte tendrá: una expresión de sufrimiento indica una muerte dolorosa, una pacífica es señal de muerte tranquila e indolora. Este aspecto de la leyenda fue inmortalizado por Goethe en su poema Der Erlkönig.

Los ancestros femeninos tienen su propio momento de la celebración en el solsticio de invierno que es el Disablót (Yule), ya que los elfos ancestrales representan a todos nuestros antepasados masculinos.

Los poderes oscuros no son malos, pero no nos van a ofrecer cualquier tipo de asistencia a menos que se lo pidamos y los honremos por ello. Los odinistas ofrecemos lo que a cualquiera que en una noche oscura y fría le gustaría tener: la cerveza y carne.

El sacrificio de los Elfos

En el otoño de 1018, el noruego y el escaldo cristiano Sigvatr Þórðarson viajó a Suecia e informó de que se le negó de manera sistemática la entrada en las granjas que trató de visitar porque se estaba realizando el Álfablót – el sacrificio de los Elfos [3]-.

Después de un viaje largo y tedioso, Sigvatr y sus compañeros llegaron a una granja llamada Hof (“templo»). Esperaba ser bien recibido, de acuerdo con las leyes de la hospitalidad, pero las puertas permanecían cerradas. Sigvatr tuvo que meter la nariz hacia abajo en una estrecha abertura con el fin de presentarse a sí mismo, pero los miembros de la familia se negaron, diciendo que el lugar era sagrado. Sigvatr replicó que los trolls deberían acabar con ellos, y continuó a la siguiente casa.

En la siguiente finca, se encontró con una señora que le dijo que se fuera y le dijo: ¡No vayas más lejos, hombre de mala suerte! ¡Respetamos a Óðinn; somos paganos! «Entonces, ella le persiguió como si fuera un lobo y dijo que estaban celebrando el sacrificio a los elfos en la granja».

Ellos trataron tres veces más de encontrar un lugar para descansar, pero en todas las ocasiones fueron rechazados por hombres que se llamaban a sí mismos Ölvir. El título significa «el hombre de la cerveza » y que fue probablemente el guardián del ritual. Sigvatr y sus hombres, en su desesperación, decidieron buscar al hombre que era conocido por ser el hombre más hospitalario en el distrito. El último hombre sólo se les frunció el ceño, y llamando al hombre el «guardián del hacha», Sigvatr declaró que si ese hombre era el «mejor hombre», el peor hombre debe debería haber sido un demonio.

Por lo que podemos ver en el relato de Sigvatr, el rito de la cosecha de la Álfablót era un momento en que las reglas ordinarias de la hospitalidad se dejaron de lado en favor de una celebración familiar muy privada y sagrada donde los extranjeros no podían esperar la entrada. Se llevó a cabo después de las cosechas, hacia el final de octubre y principios de noviembre.

¿Pero en qué consistía el ritual? ¿Qué tipo de poderes eran los elfos?

Otra fuente, la saga de Kormaks (ch.22), describe cómo el héroe herido Þórvarðr es recibido por una mujer que es la dueña de la casa grande, para derramar la sangre de un toro sacrificado en una colina habitada por elfos y preparar una comida para los elfos de la carne del toro de sacrificio – con el fin de curar su lesión. De acuerdo con la saga, este incidente tuvo lugar en algún momento hacia la segunda mitad del siglo X, aunque la saga en sí fue escrita más tarde (siglo XIII), de modo que el origen es incierto. La historia sugiere que la dueña de la casa tenía el conocimiento sobre los poderes curativos de los elfos, que se dice que viven en las colinas y montículos, y que era posible que sacrificarles a ellos de forma individual incluso fuera de su celebración anual.

Los elfos y su conexión con la cosecha sugieren un vínculo con el culto de Freyr. De hecho, Britt Mari Näsström ha sugerido que al igual que Freyja fue el personaje principal en la celebración anual de las Dísir – la Dísablót – «sacrificio a las diosas», por lo que Freyr puede haber sido el personaje principal en la celebración de la cosecha anual de los elfos. Y así como las Dísir fueron fuertemente asociadas con un culto más antiguo de las madres ancestrales conocidos en el continente edad de hierro como el «culto de las matronas», por lo que parece que los elfos se asociaron con los antepasados – tal vez, sobre todo -, con los padres ancestrales, ya que la palabra duende, álfr, es claramente masculina y no ofrece ninguna versión femenina.

De acuerdo con Gylfaginning de Snorri, Freyr es uno de los más importantes entre los Ases:

«Njǫrðr de los barcos» más adelante tuvo dos hijos, su hijo Freyr y su hija Freyja; eran de apariencia hermosa y muy potente. Freyr es el primero entre los Ases. El gobierna la lluvia y el sol, y por esto él gobierna las cosechas de la Tierra. Él es bueno para invocar a los efectos de una buena cosecha y la paz. También gobierna el bienestar entre las personas”.

En su saga Ynglinga, (c.10) Snorri describe a Frey como un poderoso rey sueco y sacerdote, el fundador del templo de Uppsala, que se convirtió en un centro famoso del parlamento y de culto, prosperando hasta los últimos días del paganismo:

«…Freyr tomó el reino después de Njǫrðr, y se puso el apodo de» El Señor de los suecos», y recibió regalos y los impuestos de ellos [los suecos]. Él fue muy amable y tuvo una excelente vejez, al igual que su padre. Frey construyó el enorme complejo del templo de Uppsala y mantuvo su asiento principal allí, e invirtió en el Templo todo lo que tenía, tierras y propiedades. De este modo se estableció la “riqueza de Uppsala”, y se ha mantenido siempre…»

En sus días, se estableció una paz llamada “de la sabiduría” [Fróðafríðr], hubo entonces buenas cosechas en todos los países y los suecos le dieron por ello las gracias a Freyr, por lo tanto, se le rendía más culto que a otros dioses, y aún más, porque la gente del país eran más ricos y felices durante su reino que antes, porque había paz y buenas cosechas. Gerðr, la hija de Gymir era su esposa, y su hijo fue llamado Fiǫlnir [el que tiene todo]. Freyr tenía otro nombre, Yngvi [Linaje Sagrado], y el nombre Yngvi era ya usado como un nombre de honor en su linaje, y sus descendientes fueron llamados Ynglings.

Freyr se enfermó, y como su enfermedad empeoró, sus hombres ponderaron la solución, y dejar que la gente viniera y lo mirara, a continuación, se construyó un enorme montículo con una puerta y tres ventanas. Y cuando Freyr estaba muerto, lo llevaron al túmulo en secreto, y se les dijo a los suecos que todavía vivía, y lo escondieron allí durante tres años, y todo el tesoro que se vierte en el montículo, el oro a través de una ventana, la plata a través de la segunda, y el cobre a través de la tercera. A continuación, se mantuvieron la cosecha y la paz”.

La asociación de Freyr al culto en el túmulo después de su muerte puede ser una razón por la que también se asocia con los elfos. En el Grímnismál, st.5, aprendemos que Freyr es el señor de Álfheimr – el mundo de los Elfos, la segunda dimensión del «cielo», después del reino de Thor: Þrúðheimr [Poder del mundo]. También sabemos que Frey se asocia con un muy antiguo dios escandinavo, Ullr, cuya mitología es en su mayoría desconocidas para nosotros, excepto que se asocia con la caza, especialmente la caza con el arco y la flecha, como también era Skaði. Sólo se sabe que Ullr fue ampliamente adorado debido a su importancia en los topónimos e innumerables áreas en que aparece su nombre, de sus santuarios y campos dedicados a él:

  1. 5. Ýdalir heita
    þar er Ullur hefir
    sér of görva Sali
    Álfheim freýr
    gáfu í árdaga
    tívar at tannféi.

Ydalir se le llama,
donde tiene Ullr
una vivienda hecha para sí mismo.
Alfheim los dioses a Frey,
dieron en los días de antaño,
por el regalo de su diente.

El tejo [ýr, m.sg.] es un árbol masculino y por lo tanto es una metáfora para el hombre, en cuyos «valles» (interiores) el dios[4] de la caza y del arco ha tomado posesión de su residencia. El tejo es también una referencia al arco que utiliza para disparar, ya que era la madera más utilizada para fabricar los arcos. La asociación de la masculinidad, la potencia masculina y la fertilidad es más que insinuado, una impresión que se ve reforzada por el hecho de que de todos los dioses, Freyr era el que más se asocia con la sexualidad y símbolos fálicos. Podríamos decir que Freyr de una sola planta representa la esencia de la virilidad y la potencia masculina. Que es el modelo de hombre ideal se ve reforzada por la imagen del rey justo que ofrece la paz, la prosperidad y la fertilidad de su tierra y su gente. Él monta un caballo o un jabalí, y lleva una espada.

Sin embargo, Freyr es algo más que la potencia de la vida y la procreación – puesto que también es el Señor de los Elfos. Los elfos eran objetos de culto en la religión pagana. Durante el año Álfablót – «El sacrificio de los Elfos» – los elfos probablemente fueron honrados como los espíritus de los antepasados muertos. Estos se cree que residen bajo tierra y dentro de los túmulos o dentro de las montañas. El festival se llevó a cabo alrededor del mismo tiempo que el Halloween y el Día de los Muertos se celebran en otros lugares y está claramente relacionado con un ritual muy antiguo en honor de las almas de los antepasados.

Algunos elfos fueron particularmente honrados: Cuando el rey Olaf Guðrǫðsson de Vestfold, hermano de Halfdan el Negro (810-860 d.C) murió, su túmulo en Geirstad fue asociado con la gran fortuna que les era deparada a los que iban a orar allí. Se pensaba que el alma de Olaf oyó sus oraciones. El rey muerto se conoce como Geirstaðalfr – «El Elfo de Geirstad».

Así, vemos que en la tradición nórdico antiguo, los elfos están fuertemente asociados con las almas. Había luz Elfos y Elfos Oscuros. En el Gylfaginning, Snorri describe los elfos oscuros como más oscuros que el alquitrán y ofrece una visión muy sombría de ellos, a diferencia de los elfos de luz:

«Allí vive la gente llamada Luz Elfos [ljósálfar]; pero los Elfos Oscuros [dökkálfar] viven debajo de la tierra. Estos dos tipos enanos son muy diferentes a la vista, y aún más a diferencia de su interior. El Elfos de la Luz son más brillantes que el sol a la vista, mientras que los elfos oscuros son más negros que la pez”.

Sin embargo, las fuentes de nuestro conocimiento sobre el sacrificio a los elfos y otras referencias a los elfos como las almas de los muertos dan una imagen más compleja; los elfos oscuros no son malos, son simplemente las almas de los muertos que residen en los bajos fondos, listos para renacer en algún momento. Aquí se retoma el concepto de reencarnación, no como un sistema de vidas que tratan de reparar un —karma—[5] sino como la continuación de la vida en otro trasmundo, sea en la Tierra o fuera de ella, como consecuencia de un orden lógico natural: “nacer—morir”

Los elfos oscuros representan las almas de los muertos que aún residen en el mundo, aunque se sitúen en sus esferas más profundas, todavía son capaces de comunicarse con los vivos. Pueden vivir en el mundo a través de sus descendientes, que rezaron a ellos, y sacrificaban a ellos por su sabiduría, su orientación, su poder curativo y su protección – exactamente como se dijo que la gente podía rezar a Frey en su montículo después de su muerte.

Nuestros antepasados se sentaban en túmulos o sobre las colinas y montañas sagradas pensadas para que los muertos pudieran residir en ellas, meditando hasta que obtenían la comunicación con los muertos. Su oscuridad es la oscuridad de lo desconocido, lo que no es visto por los vivos, la realidad oculta que no es otra cosa que la muerte[6].

Los Elfos de la Luz, por el contrario, pueden muy bien referirse a las almas de los muertos que han alcanzado trascender espiritualmente a lo largo de su vida en este mundo. Tal vez se han convertido en entes brillantes y transparentes a través de un descenso-ascenso en la fuente del Origen de la vida[7] – una hazaña lograda a través de la formación espiritual y la iniciación, lo que lleva a la transformación y evolución del alma.

Cualquiera que sea la clave de su posición, los silenciosos Elfos de la Luz cenan con los dioses y los inmortales en el Salón de Aegir en Hlésey[8] – La isla protegida del viento, donde se narra la historia del mundo y las nueve hijas de los mares y océanos del oro iluminan con  luz dorada a este misterioso banquete. Los elfos de la luz pertenecen a los tres cielos superiores, donde ni siquiera los dioses pueden morar; brillantes, cielos resplandecientes hacia el sur: El primero de estos cielos se llama Gimlé – «El Brillante» – incluso más brillante que el Sol, donde viven los linajes «sin engaño» por toda la eternidad. El segundo se llama Andlangr – » larga respiración en el tiempo», y el tercero se llama Víðbláinn – «La ancha muerte», en el que sólo la luz de los Elfos habita.

Como Señor de los Elfos, Freyr es en última instancia, el Señor de las Almas; no nos cabe preguntar sino qué tipo o aspecto del alma tienen los Elfos. Las fuentes indican que los elfos son las almas de los muertos, aunque hay casos en que las entidades aparentemente vivas, como el héroe herrero Völundr (o Völund) es identificado como ‘señor, líder, o sabio de los elfos’ (vísi álfa, de víss, «certero, sabio») en el poema Völundarkvida. Un segundo título de Völundr es más oscuro: álfa ljóði, donde la raíz apunta a la expresión poética ljóðr o lýðr, «un pueblo, gente, hombres». Este título se ha interpretado como «líder de los álfar», pero lo más probablemente es que sea «uno del pueblo de los álfar», indicando que Völundr es uno de ellos y no simplemente un humano. En Alvíssmál («Dichos de Alvíss»), se considera a los elfos como seres distintos de los Vanir y los Æsir, como se revela por una serie de nombres comparativos en los cuales se da las propias versiones de varias palabras para los Æsir, los Vanir, y los elfos como reflejo de sus preferencias raciales individuales.

Sabemos que las Nornas y fylgjur femeninas también se asociaron con las almas – en este caso con las almas de los antepasados femeninos muertos y con las almas hilanderas del destino de todas las personas. La palabra para elfo en nórdico antiguo es álfr, es una palabra masculina, y cuando se mencionan a los Elfos en las fuentes nórdicas antiguas, son siempre masculinos, son las almas de los antepasados masculinos muertos. Al igual que la fylgja, representan a un antepasado muerto, pero a diferencia de la fylgja, que es una antepasada, el Elfo es un ancestro masculino. A diferencia de la fylgja, no parece que el alma del elfo parezca seguir a sus descendientes o jugar un papel de espíritu guardián, ni parece jugar un papel significativo en el alma de los vivos. El antepasado enano reside en el montón de entierro y puede ser útil para aquellos que lo buscan allí. Según todas las apariencias, el elfo es la encarnación del alma de un hombre muerto. Cuando resida en el montículo o en otros aspectos del mundo terrenal, él es un Elfo Oscuro. Si reside en los cielos superiores, que es el alma inmortal de los iluminados, y es un duende de la Luz.

Sin embargo, hay algunos elfos que parecen ser femeninos, sin embargo. La diosa del Sol es el brillo de los Elfos [Alfrǫdull], y la diosa del rejuvenecimiento eterna (es decir, la inmortalidad), Iðunn, se dice que es una «clase de Elfo» [alfa Kindar] en el poema éddico Hrafnagalðr Óðins. Ni el Sól ni Iðunn pueden ser en realidad ser considerados elfos – solo se dice que están asociados con los elfos, por su brillo luminoso y su «tipo» – Es posible que sean la proyección femenina de los elfos masculinos, es decir, los aspectos femeninos del alma de ambos sexos.

Estamos empezando a ver la forma de una imagen compleja— los viejos conceptos sobre el alma de los germanos—. Al parecer, todos los seres humanos independientemente de su género[9] poseen un alma femenina, una diosa que teje nuestro destino cuando nacemos, que nos sigue a lo largo de nuestra vida, y que está dentro de nosotros, alineada con nosotros, pero también alguien quien puede tomar una forma propia,  pedir compañía y obtener ayuda de las otras fylgjas. Ella puede estar despierta o durmiendo. Una mujer muerta podría actuar en el mundo como una fylgja sin estar unida a un cuerpo determinado, sobre todo con el fin de ayudar a sus descendientes o seres queridos. Al parecer, un hombre podría vivir en el espíritu de un Elfo, un concepto que, al menos, parece referirse solamente a las almas de los hombres muertos, no de las mujeres.

Cuando decimos que Freyr es el Señor de los Elfos, afirmamos también que es el Señor de los muertos, el señor del reino en el que las almas de los muertos permanecen. De manera, que él representa o gobierna el alma de los hombres. En el mundo de los vivos, representa la fuente de energía masculina, la potencia y la fertilidad. Como una deidad de estas cosas, que no sólo engendra la fertilidad en la tierra, sino que también reside dentro de todos los hombres y es un molde para los hombres: ¿Qué hace Freyr ser relevante para todos los hombres?

El único mito importante acerca de Freyr del que somos conscientes, es la historia de Skírnismál sobre cómo él cortejó a su esposa, Gerðr. Durante la búsqueda, Freyr ofrece su «caballo que puede llevar a su jinete a lo más alto a través de la oscuridad y esquivar las llamas» y su «espada que puede luchar contra gigantes por su cuenta, siempre y cuando sea llevada por alguien sin miedo». Da estos dones a su simbólico «sirviente», Skírnir [El brillante], quien entonces es capaz de entrar en el mundo de los muertos, donde su novia se oculta.

Como veremos más adelante, la propuesta de matrimonio constituye una prueba de iniciación donde el objeto es la unión con la misteriosa Jötun. Esta búsqueda difícil es la historia más importante de Freyr y por lo tanto la historia más importante de todos los hombres que se embarcan en la búsqueda del alma para convertirse en un Elfo de luz en los cielos superiores.

Es interesante observar que estos tres cielos superiores de la inmortalidad, la luminosidad y los Elfos de la Luz se cuentan como los tres últimos entre las doce dimensiones cósmicas en el poema éddico del Grímnismál. Los nueve estados restantes pertenecen a varios dioses, y debemos tener en cuenta que Snorri declaró que Hel – la Muerte personificada -. «gobierna en los nueve mundos» En el Grímnismál, el noveno mundo es el lugar donde Freyja gobierna el destino de las personas en la vida – y en la muerte. Aquí es donde la diosa recibe las almas de los muertos, de decidir qué camino van a tomar a partir de ese punto. En el poema éddico Lokasenna, se dice que la diosa ha retenido dentro de sí, a todos los dioses y los Elfos de la Luz de la Sala de Aegir – Salón de la inmortalidad – en su abrazo. Es hora de echar otro vistazo a la hermana de Freyr.

Para concluir, podemos suponer que la celebración de la cosecha anual de los Elfos se conecta poderosamente al culto de los antepasados muertos, lo que puede ser la razón por la que era un día de fiesta de la familia, y como tal, estrictamente privada. Es probable que los alimentos (la carne de un animal sacrificado) y bebida (la sangre del animal y la cerveza) se ofreció a los elfos que habitaban en los montículos y las colinas. Es interesante remarcar otra fiesta que se celebra el mismo día y con el mismo propósito en Lituania, a finales de octubre, la fiesta conocida como Vėlinės similar aunque no idéntica al dziady eslavo, aunque también de raíces paganas. Su nombre deriva de la palabra que designa a los muertos en lituano: veles y de la diosa pagana Veliona, la guardiana de las almas de los difuntos en la antigua religión lituana. Los muertos, durante aquella festividad, podían visitar a los vivos. Durante la comida se dejaba un cubierto para los difuntos de la familia y en su honor se colgaban frutos sobre la mesa. El neopaganismo lituano, Romuva, celebra esta festividad recuperando su carácter original.

Como tal, esta es la fiesta que podemos asociar u homologar a la moderna Halloween, la céltica Samhain, la lituana Vėlinės  o el Día de los Muertos cristiano, por parte de la religión germánica.


[1] En el folclore escandinavo, una Huldra es una criatura fabulosa de aspecto humano que habitaba en los campos. Su nombre se deriva de una raíz que significa «cubierto» o «secreto». También conocida como Skogsraan (espíritu del bosque) o Talle maja, en el folclore sueco. Es una especie de hada.

Huldra recordaba en su fisionomía a una mujer de extraordinaria belleza con una cola de zorro o vaca y una espalda con el aspecto de un tronco putrefacto. Cuando una Huldra se topaba con un hombre, lo seducía y, frecuentemente, tenía relaciones sexuales con él. Si la Huldra se sentía satisfecha, podía dar al hombre una recompensa. Las huldras siempre son del sexo femenino y están dotadas de una fuerza sobrehumana, poderes sobrenaturales y una alta resistencia a las heridas. Según las leyendas, acostumbran a aparecer frente a los humanos entre la neblina o la lluvia, siempre de forma gentil y amigable. También suelen ir vestidas como damas, y tiene especial cuidado de esconder sus colas bajo su falda y el hueco en su espalda con el cabello. Tienen impulsos sexuales hiperactivos y disfrutan de seducir y atraer hombres al bosque, esto con el objetivo de tener relaciones sexuales. Si el hombre atraído por una Huldra es capaz de satisfacer sus necesidades, ella lo deja vivo e incluso puede llegar a bendecirlo con su poder. Sin embargo, si el hombre no llega a satisfacerla, irremediablemente morirá. Incluso si el hombre logra satisfacer sexualmente a la Huldra, esto no es una garantía sobre su seguridad, pues terminará obsesionado con ella y regresara todos los días hasta que eventualmente termina agotado y sin la posibilidad de seguir satisfaciéndola, momento en el que muere. Existen algunas formas de protegerse contra las huldras. Como la mayoría de las hadas, las huldras temen a los objetos de hierro y sal, por lo que es suficiente con portar algo hecho de hierro y/o un puñado de sal para que no se aproximen. En caso de que una Huldra encante a un hombre, deberá atarse a sí mismo unas ramas de matacabras y vandelrot, dos hierbas nativas de la región escandinava. Estas hierbas hacen que la Huldra pierda el interés por el hombre. Se dice también que ver el hueco en su espalda rompe su encanto.

[2] «Der Erlkönig» (comúnmente llamado «El rey de los elfos»). El poema comienza dando la impresión que el niño simplemente está padeciendo una vaga y no especificada dolencia, y ve la muerte como producto de su imaginación. Al avanzar la lectura del poema, éste toma un tono más oscuro para terminar con la muerte del niño.

[3] Austrfararvísur, Sigvatr Þórðarson

[4] En la Skáldskaparmál, la segunda parte de la Edda prosaica, Snorri menciona nuevamente a Ullr en una discusión de kennings. Snorri informa a sus lectores que Ullr puede ser llamado «dios del esquí», «dios del arco», «dios de la caza» y «dios escudo». En cambio, un escudo puede ser llamado «nave de Ullr

[5] Según varias religiones dhármicas, el karma (En sánscrito: कर्म) es una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. Según las leyes del karma cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Es una creencia central en la doctrina del hinduismo que posteriormente tomarían el budismo, el jainismo, y el ayyavazhi.

Aunque estas religiones expresan diferencias en el significado mismo de la palabra karma, tienen una base común de interpretación. Generalmente el karma se interpreta como una «ley» cósmica de retribución, o de causa y efecto. Se refiere al concepto de «acción» o «acto» entendido como aquello que causa el comienzo del ciclo de causa y efecto.

El karma está en contraposición con las doctrinas abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islamismo). El karma explica los dramas humanos como la reacción a las acciones buenas o malas realizadas en las vidas pasadas inmediatas. Según el hinduismo, la reacción correspondiente es generada por el dios Lama, en cambio en el budismo y el jainismo ―donde no existe ningún dios controlador― esa reacción es generada como una ley de la Naturaleza (como la gravedad, que no tiene ningún dios asociado).

En las creencias indias, los efectos del karma de todos los hechos son vistos como experiencias activamente cambiantes en el pasado, presente y futuro. Según esta doctrina, las personas tienen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero tienen que asumir las consecuencias derivadas.

[6] Pero realidad, al fin y al cabo…

[7] El Pozo de Urd

[8] Hlésey o Hlesey (Hlér isla en nórdico antiguo).En Skáldskaparmál, que es donde vive Ægir, también llamado Hlér. Hlésey sería la isla, donde está el ancestro epónimo. En Hárbarðsljóð (37), Thor dice que haber visto y luchado contra las mujeres berserker. El nombre Hlésey se acercó a menudo Læsø isla danesa situado en el Kattegat. Para algunos es el antiguo nombre de Læsø, para otros no hay duda de que sin una etimología popular.

[9] Concepto de dualidad humana: todos tenemos una parte masculina y femenina, al margen del género físico reproductivo y funcional.

Loki como interruptor vital

fe8a5b924e6361145b46d863b5433922La acción más controvertida de Loki es su participación en la muerte de Balder, el más amado de los dioses. La muerte de Balder no sólo priva a Midgard de la luz y la bondad, causa en los dioses y los nueve mundos el mayor momento de dolor y pena nunca acontecido y empuja al universo un poco más a la destrucción. ¿Por qué Loki lo hace?

Aunque es bien conocido el mito de la muerte de Balder, el grado de responsabilidad de Loki por su asesinato no es tan aparentemente sencilla como podemos ver en un primer momento. En el mito, Höðr, el hermano ciego de Balder, es guiado por Loki para lanzar un dardo de muérdago magia que mata a Balder, más tarde, cuando los dioses tratan de negociar con Hel la liberación de Balder del mundo subterráneo, una vieja giganta, que por lo general se supone que es Loki disfrazado, es el obstáculo para traerlo de vuelta al mundo luminoso.

Balder permanece en el reino de la muerte, y después de Ragnarök, como heredero de Odin, se convierte en el nuevo señor de los Ases en la Tierra renacida.

Muchas mitologías tienen un dios muerto en ellos; el verdadero problema con la historia Balder es que él no consigue resucitar en la primavera siguiente. Así que, aunque es a menudo representado como un dios agrícola o solar, en él no encajan ninguna de estas funciones, ya que carece de un ciclo anual de la muerte y el renacimiento. En lugar de eso, la muerte de Balder ha de ser vista como un mito de iniciación, un auto-sacrificio de tipo chamánico para ganar la penetración y el conocimiento, al mismo nivel que cuando Odin se sacrifica en el árbol del mundo para ganar las runas. Era común en esos días, para los germanos, que el hijo de un jefe tuviera que probarse a sí mismo a través de los rituales de paso a la edad adulta, a menudo incluyendo una muerte simbólica. A la larga, Balder no pierde ni fuerza ni decisión por su permanencia en el reino de Hel; por el contrario, está dispuesto a intercambiar su inocencia por el conocimiento y vuelve a aparecer después de Ragnarök como una figura mucho más poderosa y majestuosa, el nuevo gobernante de Asgard. Tal vez Loki le hizo un favor al instigar su muerte. La muerte de Balder fue en realidad una muerte iniciática, necesaria para su posterior desarrollo.

Es necesario aquí para hablar de Ragnarök. La visión nórdica del mundo es una sucesión infinita de ciclos de crecimiento, hecho que no siempre se entiende cuando se habla del «fin del mundo». Es comprensible, aunque lamentable, que el concepto de Ragnarök se ha confundido con ciertas ideas cristianas sobre el Armagedón. No hay fuerzas absolutas del bien y el mal en la cosmogonía nórdica (a excepción de los creados por los híbridos cristianos), y Loki nada tiene que ver con Satanás. Ragnarök es el final de una etapa, la destrucción de una forma de pensar y de vivir, para ser sustituido por un nuevo ciclo, un nuevo mundo, y los nuevos dioses, todo ello construido sobre los cimientos de lo que ha sido antes. No tiene ningún sentido que el nuevo orden es intrínsecamente mejor que el anterior, o que las viejas formas estaban equivocados. Es el momento justo para un cambio. Es el eterno retorno de las cosas.

Ragnarök no es un cataclismo que ocurra de una manera linealmente histórica al final de los tiempos, sino un recurrente eterno, como los dioses y las personas evolucionamos siempre hacia arriba y hacia afuera. La supervivencia de los hijos de los Aesir y Vanir implica la reencarnación de todo el panteón, con las mismas fuerzas que ahora aparece en diferentes combinaciones y estructuras. Balder, que emerge de Niflheim, por fin, es el nuevo Allfather. El mundo de Odin ahora da paso a un nuevo mundo, hacia una nueva perspectiva, nuevos conceptos y objetivos. Sion duda es una oportunidad para el crecimiento, el desarrollo y el cambio, no como un desastre; sino que forma parte natural del ciclo universal, tal como la muerte es una parte natural de la vida de cada persona. Loki es el dios de los cambios que pone todo en movimiento; las viejas estructuras tienen una inercia natural de resistencia al cambio, al igual que nosotros a lo largo de nuestra vida, porque el cambio radical no es bienvenido, a nadie le gusta transitar por nuevos caminos desconocidos, fuera de nuestra zona de confort y porque durante la lucha de Ragnarök es necesario liberar a las nuevas fuerzas, nuevas energías que acumulábamos en nuestro interior como una potencialidad.

Loki obliga al ciclo hasta su conclusión; él es el dios que hace girar la rueda del universo, aunque él también está implicado en la destrucción.

El conflicto, la discordia, la lucha, el esfuerzo, empeño – estas son las cosas que mueven el universo. Sin ellos estaríamos como piedras, inmóviles, indiferente, sin problemas. Loki es la fuerza que interrumpe a cabo vidas, que nos mueve desde la comodidad y la paz de nuestras hogareñas existencias y nos obliga a la batalla. Él puede convertir nuestro mundo al revés y cambiar todas las ideas que apreciamos, pero con él en nuestras vidas necesitamos nunca miedo aburrimiento.

¿Que es un Kindred?

althingEl Kindred o Kuni para nosotros representa la unidad básica de organización social y nace del reflejo de su antiguo significado:

La base de la organización de los germanos  era el Kindred o Kuni, parentelas integradas por hombres libres, por lo tanto  se entienden como un amplio grupo de parientes unidos por los lazos de consanguinidad; esta es la manifestación más perfecta de solidaridad humana de un carácter social porque ante todo están primero los intereses del grupo donde queda enmarcado el individuo, lo que lo hace encontrar la satisfacción a las necesidades morales y materiales, gracias a la gran unión exhibida por estos grupos. La continuidad de la estirpe, entre los germanos, se simbolizaba con un escudo. En la vida de cada individuo, los terrenos que   ocupaban (asentamientos), no tenían mayor importancia para ellos en comparación a los bienes muebles que poseían, las tierras no las consideraban objeto de propiedad individual sino de uso comunitario, porque para ellos la Tierra era sagrada en sí misma y por tanto propiedad de todos.

El Kindred o Kuni,  además tiene una gran relevancia en la función jurídico-privada porque está comprometida como parte en todo destino de actos o negocios jurídicos que estén relacionados con alguno de sus componentes. Asimismo únicamente dentro de esta, la vida de los hombres tiene un verdadero sentido, ya que solamente allí es capaz de localizar la suficiente garantía de defensa y paz, todo esto debido a que los miembros que la componen (según los casos), ejercen la venganza por el pariente ofendido. Entre los miembros del kindred existía una solidaridad muy estrecha, fundada en la creencia de que todos participaban en una virtud común (la fuerza de la sangre). Cada miembro de esta parentela se sentía portador transitorio de esta sangre, en cierto modo sagrado, que habían recibido de sus antepasados y que debían legar a sus descendientes; esta virtud de los Kindreds se desarrollaba con cada acción heroica de sus miembros o inversamente se infectaba o empobrecía con los hechos deshonrosos, pues de ahí mismo derivaba su alto sentido de la dignidad y del honor, lo que incitaba a los germanos a destacarse sobre todo en los combates.

Estas, a su vez (kindins) tenían facultades o alcances decisivos en la vida armada, económica religiosa y jurídica, la que posee 2 extensiones; como conjunto de ambientes parentales en una parte y en la otra parte como estirpe o genealógica. En el sistema de leyes germánico todos los miembros del kindred eran iguales y tienen por tanto los mismos derechos, los niños formaban parte del mismo desde el mismo momento en que nacían.

La Comunidad Odinista de España-Asatru como continuadora religiosa de esta alma germánica, se organiza en Kindreds, grupos locales que tienen plena autonomía de funcionamiento local, que a su vez se agrupan en grandes regiones, cada una de ellas poseen sus sacerdotes y estructura religiosa necesaria para su funcionamiento cotidiano. El órgano central de la confesión está formado por un Althing o asamblea nacional, que gestiona las cuestiones globales de la confesión, nuestro funcionamiento es democrático y muy abierto, siendo reflejo de la idiosincrasia del alma germánica:

-Respeto por la libertad individual

-Respeto por la dignidad de la mujer

-Respeto por la naturaleza

Es por eso por lo que intentamos vivir la realidad de nuestra sociedad, pero construyéndola con las bases y cimientos de nuestra tradición, conocimiento y experiencia.

HAUSTBLOT  22 SEPTIEMBRE DE 2016 – EQUINOCCIO DE OTOÑO

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 LA COMUNIDAD ODINISTA ESPAÑA ASATRU, os propone un ceremonial para celebrar este Haustblot:

Esta festividad una celebración  que reconoce el final de la época de cosecha, asociada con al vendimia y la fabricación de hidromiel. Una celebración por las existosas cosechas y el trabajo bien hecho durante el año. Se brinda a los dioses Frey y Freyja por las bondades de la tierra.

GODI:

Crea el circulo sagrado con el ritual del Martillo 

Seidkona lee:

Los días son más cortos desde que celebramos en agosto el ritual de Lammas, fiesta de la cosecha. Ahora en Haustblot (equinoccio de otoño) le damos las gracias a la madre tierra NERTA por todos los dones que nos ha proporcionado a lo largo de este año agrícola, y al dios Frey y a la diosa Freya por la abundancia de sol, agua y vida.

Tiempo es que NERTA descanse, será una muerte temporal ya que volverá a renacer y fructificarán las semillas después de un corto periodo oscuro.

Tiempo es ahora para que demos gracias por el fin de la buena cosecha, limpiemos y dejemos en reposo nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu.

Tiempo de descanso, búsqueda del equilibrio interior, así como hemos dejado la tierra labrada y preparada para la próxima siembra.

Así pues, le damos esta ofrenda al dios Frey por los días soleados y propicios que han procurado unas cosechas fructuosas.

Ofrendamos también a la diosa Freya, porque sin su amor nada puede nacer, vivir ni perdurar.

GODI ofrenda a los dioses con el sagrado hidromiel, bebe un poco, y el resto lo vacía en el suelo diciendo:

“Nerta, Madre Tierra, recoge este liquido sagrado para que tu reposo sea pacifico y tranquilo, bebe la humilde muestra de nuestra fe en los ASES y los VANES, los dioses del VALHALLA y nuestra devoción por el gran ODIN”

GYTHIA hará ofrenda a los dioses dando el sagrado pan que representa a nuestro alimento diario, come un poco y lo desmenuza en la tierra diciendo:

“Nerta, Madre Tierra, agradecidos te devolvemos el fruto de tu vientre que nos has proporcionado para el  tiempo de oscuridad. Frey y Freya os pedimos humildemente protección bajo vuestro manto de calor y amor hasta la vuelta de la luz”

¡¡¡¡¡HAIL FREY, HAIL FREYA!!!

 

© Comunidad Odinista España Asatru

 

El viaje de Skirnir

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Los odinistas recuperamos nuestras tradiciones germánicas a través, en buena medida, de la literatura, y en buena parte también, dentro de los escritos, de la Edda. Pues bien, todos leemos las Eddas traducidas del islandés medieval, y encontramos poemas que antaño quizás se transmitieran oralmente con alguna canción de fondo, al estilo de los romances y demás poemas populares de nuestra tierra. Por eso considero que sería interesante volver a escribir dichos poemas con una métrica ajustada a nuestra lengua para así poder disfrutar de privilegios tales como cantarlos y difundirlos con más facilidad en nuestro tiempo, en castellano.

He aquí el primer poema de la antigua tradición germánica re-compuesto, por primera vez en castellano (que yo sepa), con una métrica parecida a la eddica, pues tiene ocho versos por estrofa y seis sílabas por verso. Posee rima asonante en los versos pares, para aumentar la musicalidad.

Ulfovaldo («Wolfson»)


Skírnir fue el mensajero y vasallo de Frey. Su nombre significa «el brillante». Según Skírnismál, fue enviado como mensajero al Jötunheim para conducir el cortejo de Frey a Gerðr, dándole su espada. También fue enviado con los enanos para ordenarles que construyeran la cadena Gleipnir para atar al lobo Fenrir.

El viaje de Eskirnir

Hermano de Freya,
sentóse do Wodan
a todos observa
y vio desde allí
a aquella doncella
quien, dijo, debía
consigo tenerla.

Andaba con pena
pensando en su amada
y a todos los ases
aquél preocupaba.
Entonces Njord dijo
que Skirnir marchara
a Freyr preguntar
por qué triste estaba.

Allá marchó Skirnir
al lado de aquél,
estaba el viajero
penado por él:
«Respóndeme amigo
pues quiero saber
por qué en la tristeza
se ahoga tu ser».

Entonces le dijo
el joven muchacho:
«Por una doncella
suspiro penado.
En tierra de etones
la vi caminando,
a a la hija de Gymir
deseo a mi lado.

Brillaban sus brazos,
hermosa es su cara,
a aquella mujer
querré más que a nada.
Brillaban sus brazos,
hermosa es su cara,
por ella yo peno,
por ella, mi amada».

Y Skirnir le dijo
queriendo ayudar:
«Ahora el corcel
a mi me darás
que el río y frontera
podrá atravesar,
la espada que sola
puede luchar».

Y díjole Freyr:
«Con gusto lo haré,
daré a ti, mi amigo,
aquel gran corcel
que cruce las aguas
del límite aquél,
mi espada se irá,
contigo también».

Entonces marchó
cruzando los montes
llegando a la tierra
do viven etones
en busca de aquella
que el van bien conoce,
aquella en quien Freyr
pensaba en las noches.

Sentado en las piedras
halló allí a un pastor
y el joven Skirnir
a aquél preguntó:
«¿Dónde hallaré,
dime, señor,
a aquella que a Gymir
por padre llamó?»

Entonces de aquél
respuesta el muchacho
la pudo encontrar,
mas no de su agrado:
«Parece que estás
la muerte esperando,
de Gerd tú jamás
verás ni una mano».

La etona escuchó
las voces que daban
y quiso saber,
las hermosa muchacha,
el nombre de aquél
que a voces hablaba
al viejo pastor
que bestias guardaba.

«Respóndeme ahora,
respóndele a Gerd,
pues quiero, viajero,
de ti conocer
aquello que aquí
te viene a traer,
por qué quieres tú
a mí tanto ver».

«Mi nombre es Skirnir
y traigo un regalo
del hijo de Njord,
de Freya el hermano:
las once manzanas
el van te han entregado
pues quiere una vida
contigo a su lado».

«Jamas cogeré
las once manzanas,
jamás estaré
con Freyr casada,
mi amor no daré
al van cuya hermana
famosa es por bella
y Freya se llama»

«Entones ten, Gerd,
la hermosa sortija
que ardió con el ás
tumbado en la pira,
que ardió con el hijo
que Wodan tenía,
aquél que nació
del seno de Friga»

«Jamás cogeré
anillo ninguno
por mucho que sea
de van o elfo alguno,
anillos tenemos
mi padre y yo muchos,
¿por qué yo querría,
Skirnir, el tuyo?»

«Regalos no aceptas
por ir con mi amigo,
mas mira mi espada
y teme su filo,
tendrás la cabeza
cortada ahora mismo
si, Gerd, no consientes
venirte conmigo».

«Por mucho que tú
a mí me amenaces
jamás partiré
contigo y los ases.
Si, Skirnir, aquí,
llegara mi padre,
tendríais ambos
sangriento combate».

«El filo de espada,
el mal de la carne,
pensé que podría
conmigo llevarte,
mas miedo no sientes
de la hoja cortante,
escucha tú ahora,
pues bien voy a hablarte:

Harás lo que digo
pues tengo grabada
con viejas señales
del bosque una vara,
haré que un monte
estés enterrada,
será tu bebida
orín de las cabras.

De todos los ases
la furia tendrás
pues pena por ti
el más bello van.
Malvado el etón
que allí vivirá,
tendrás que saciarle,
su esposa serás.

Acepta, doncella,
conmigo venir
o todos verán
tu suerte y tu fin,
consiente con Freyr,
muchacha, venir,
pues no habrá marido
mejor para ti.»

«Hablaste ya mucho,
silencia tu voz,
agarra este vaso,
bebamos los dos
y dile al muchacho,
al hijo de Njord,
que si él lo desea
endrá así mi amor.

Serán nueve noches
las que han de pasar
y entonces, tan sólo,
aquél me tendrá.
Los dos conocemos
el bello lugar
do allí esperaré
a verlo llegar».

Oyendo esto Skirnir
sintiose feliz
pues pudo al hermano
de Freya servir.
Tomó su corcel,
marchose de allí
quería las nuevas
al buen van decir.

Llegaba el viajero,
veloz cabalgó
y al fin pudo verlo
el hijo de Njord:
«Eskirnir responde,
que se oiga tu voz,
pues quiero saber
si a Gerd tendré yo».

«Serán nueve noches
las que han de pasar
y entonces tan sólo
a aquella tendrás.
Los dos conocéis
el bello lugar
do la hija de Gymir
te quiere esperar».

Sintió entonces Freyr
inmensa alegría
sabiendo que a Gerd
al fin ver podría,
más pena en su pecho
aún el tenía
sabiendo que dura
su espera sería».

Platón contra Odín

A menudo observamos que una de las críticas que se nos hace a los odinistas-ásatrú, es la falta de una teología consistente. En realidad es una crítica común a todas las religiones paganas modernas. Paradójicamente las mejor conocidas, las grecolatinas, son las que menor vitalidad han demostrado a la hora de nuestro renacimiento, si bien, las más populares, como la brujería y la Wicca son las que más adolecen a esta falta de conceptualización teológica. Quede claro que el estudio de cualquier clase de estudios teológicos de toda religión está destinado solo a unos pocos, que son los que forman su clase sacerdotal, el 99,9% de los fieles—de cualquier religión— solo tienen unos conocimientos básicos y a menudo erróneos de las mismas que siguen.

Para empezar a comprender el trasfondo de nuestra religión y entender las causas últimas de la atracción que sentimos por ella, tenemos que empezar a conocer sus raíces, la esencia última que la hace tan atractiva para nosotros. Unos de los puntos que se conoce mal son a Sócrates y a Platón, por su vínculo con el cristianismo. El verdadero creador del cristianismo fue Platón, Jesús solo es una anécdota de esta religión. Si alguna vez hubo un cristianismo primitivo que siguiera las enseñanzas del Rabino, ese ya pasó a la historia.

Para comprender el sustrato íntimo que distingue y diferencia al cristianismo del Odinismo—las religiones judeocristiano-islámicas, del paganismo indoeuropeo—debemos analizar el antagonismo Platón-Nietzsche. La filosofía de Platón, es la antítesis al pensamiento nietzscheano, que sustenta gran parte de su obra-la parte reconstructiva- en la crítica feroz al platonismo.

Comencemos por la metafísica. La visión platónica es dualista, escinde la realidad en dos mundos: mundo sensible (aparente y cambiante) y mundo inteligible (verdadero, eterno e inmóvil).

Nietzsche, por el contrario, tiene una visión monista de la realidad, y considera falso el mundo de las ideas. No existe más que un mundo, el sensible, cuyas características principales son la pluralidad y el cambio. Por tanto, niega radicalmente la existencia de esencias en otro mundo. No existen los conceptos universales— es en realidad el primer anti-universalista— como tampoco conceptos metafísicos como el de alma, que son puras ficciones, tiene una visión Nominalista[1]

En el plano epistemológico[2], las diferencias son igual de ostensibles. Platón parte de una idea de racionalidad inherente al cosmos y considera que la razón es el instrumento válido para acceder al conocimiento verdadero de la realidad (dogmatismo metafísico).

Según Platón, la realidad está situada fuera del mundo sensible, y es objeto del conocimiento científico porque contiene seres inmutables y universales. Hay otro tipo de conocimiento, la opinión o doxa, cuyo objeto de estudio es el mundo sensible, pero es poco fiable y es desacreditado por Platón porque está sujeto a continuo movimiento y cambio.

Nietzsche, sin embargo, considera que la razón no es el medio más adecuado; sino que la imaginación, los sentimientos o el instinto para intentar alcanzar el conocimiento de la realidad son los únicos caminos posibles. De hecho, estrictamente no se puede conocer la realidad, no existe las cosas como tales, solo hay perspectivas y, por tanto, verdades parciales, pero no una verdad universal. Considera que no existen regularidades en el mundo, no hay leyes en la naturaleza: las relaciones entre las cosas no son necesarias, sino contingentes[3], porque la realidad es caótica e irracional.

En suma, Nietzsche desacredita la validez de los conceptos y de las leyes matemáticas (filosofía y ciencia) para expresar la realidad. Por el contrario, propone la metáfora y la intuición estética como instrumentos para aprehenderla.

En el campo de la ética, las propuestas de ambos autores difieren enormemente. Platón aboga por una ética de corte racionalista y universalista: los valores morales son objetivos, se pueden conocer, son eternos e inmutables (mundo de las ideas).

Nietzsche niega esta visión universalista de los valores morales, pues nosotros los creamos y, por tanto, también podemos cambiarlos. De hecho, gran parte de su obra se dedica a investigar su origen y se acerca a posturas relativistas. Los valores son un constructo humano sin existencia objetiva, como sí creía Platón.

Además, una de las críticas nietzscheanas más vehementes consiste, precisamente, el tildar la moral platónica de «antinatural», por considerar que va en contra de los instintos, de las pasiones y de todo lo relacionado con nuestra dimensión irracional. Esta moral va en contra de los valores vitales y su origen reside en el odio y el resentimiento de los débiles hacia la vida.

En lo concerniente a la moral, Nietzsche y Hume coinciden en algunos supuestos, entre los que destacan la crítica a las morales racionalistas, la negativa a considerar los valores morales como verdaderos o falsos (no existe la objetividad moral) y la defensa de las emociones y los sentimientos como origen de la moralidad.

Para Hume, lo que nos lleva a enjuiciar una acción es en sentimiento de aprobación o desaprobación que provoca (emotivismo moral). No hay un conocimiento (sabiduría)- como en el intelectualismo moral socrático- que permita dictaminar: es el grado o desagrado del hecho o acción particular. Por tanto, la razón y el entendimiento son insuficientes para explicar la moral.

De manera coincidente, pero con mucha más contundencia, Nietzsche se muestra contrario a una moral basada en la razón, aunque alude a la necesidad de buscar en la biología, en el instinto y en la pasión los valores que él llama «ascendentes». Se trata de una propuesta moral individualista: la moral del superhombre.

Y aquí se desmarca totalmente de la idea humeana. De hecho, uno de los sentimientos de los que habla Hume es el de la simpatía[4] , aunque se trate más bien de un egoísmo «altruista», porque reprobamos las desgracias de los demás al no sentirnos bien nosotros mismos. En todo caso, ese sentimiento de la compasión es bueno, porque es útil para el conjunto de la sociedad.

Sin embargo, Nietzsche crítica cualquier sentimiento que signifique compasión o piedad, pues los califica de valores inferiores, pertenecientes a la moral de los esclavos. Los que él propone son los de la fuerza, el dominio, el coraje y, en fin, los propios del superhombre. Por otro lado, aunque parten de ideas parecidas en los concerniente al surgimiento convencional de las normas o valores morales, Hume dice que hay una naturaleza humana común gracias a la cual tenemos los mismos sentimientos a lo largo de la historia (son «intersubjetivos, universales») distanciándose del subjetivismo extremo.

Nietzsche, por el contrario, defiende un perspectivismo[5] radical que poco tiene que ver con esa naturaleza común y esa utilidad colectiva. Antes bien, sugiere una voluntad de poder que se manifiesta en la creación de valores propios, autónomos y diferentes, alejados de cualquier síntoma de homogeneización o gregarismo.

[1] Nominalismo. Doctrina que afirma que solo existe lo individual o singular frente a las ideas realistas o universalistas, que defienden la existencia de esencias o realidades universales (géneros y especies). Guillermo de Ockham- el representante más destacado del nominalismo- considera que todo lo que existe es singular, aunque admite lo universal como un mero nombre que, aun careciendo de esencia y de realidad, cumple la función lógica de agrupar una pluralidad de individuos en virtud de las semejanzas que pudieran tener, refiriéndonos a una totalidad sin tener que nombrarlos uno a uno. Así, por ejemplo, los términos «ser humano» o «humanidad», serían meros nombres, pues no existe el ser humano genérico, sino Carmen, José Luis, Ockham y cada uno de los individuos de la especie que han existido, existen y existirán. Otro autor destacado como Roscelino es más radical que Ockham y niega la existencia de los universales, sean como cosas o como meros nombres. Estos serían palabras vacías de contenido.

Necesario-contingente. Dicotomía clásica que manifiesta, aunque con muchos matices, las dos concepciones que hay sobre la vida, la naturaleza y los acontecimientos en general.

[1] Nominalismo. Doctrina que afirma que solo existe lo individual o singular frente a las ideas realistas o universalistas, que defienden la existencia de esencias o realidades universales (géneros y especies). Guillermo de Ockham- el representante más destacado del nominalismo- considera que todo lo que existe es singular, aunque admite lo universal como un mero nombre que, aun careciendo de esencia y de realidad, cumple la función lógica de agrupar una pluralidad de individuos en virtud de las semejanzas que pudieran tener, refiriéndonos a una totalidad sin tener que nombrarlos uno a uno. Así, por ejemplo, los términos «ser humano» o «humanidad», serían meros nombres, pues no existe el ser humano genérico, sino Carmen, José Luis, Ockham y cada uno de los individuos de la especie que han existido, existen y existirán. Otro autor destacado como Roscelino es más radical que Ockham y niega la existencia de los universales, sean como cosas o como meros nombres. Estos serían palabras vacías de contenido.

[2] La epistemología (del griego ἐπιστήμη epistḗmē, «conocimiento», y λόγος lógos, «estudio») es la rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento.

La epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los criterios por los cuales se lo justifica o invalida

[3] Necesario es lo que no puede ser de otra manera, aquello que es inexorable y, por tanto, lo contrario es imposible. A lo largo de la historia de la filosofía, ha tenido varias acepciones, pero destaca la necesidad en el campo moral (el deber), en el campo lógico (lo absolutamente necesario) y en el campo de la física o la naturaleza (lo causal). Contingente es lo opuesto; es decir, aquello que es de una manera, pero podría haber sido de otra. Alude, en consecuencia, a lo indeterminado, al azar en el origen de un evento o acontecimiento, lo cual no es obstáculo para que, una vez dadas las condiciones, sean necesarios su desarrollo o sus consecuencias. Esta dicotomía se emparenta, cuando no se solapa, con la de libertad-determinismo.

[4] Simpatía. En el campo de la moral, es la capacidad de un individuo de participar de las emociones o los sentimientos de los demás; es decir, de ponerse en el lugar del otro. En el caso concreto de Hume, es básico, pues es la facultad sobre la que se asienta toda su teoría ética del emotivismo moral.

[5] Perspectivismo. En Nietzsche, significa que no hay una verdad absoluta, sino que hay tantas verdades como individuos u observadores. Esto se debe a que no hay tampoco una única realidad, sino muchas realidades, aquellas que crea el sujeto desde su perspectiva. El mundo es el conjunto de todas las perspectivas, fuerzas y voluntades. Esta concepción constituye una crítica a visiones universalistas, como la de Sócrates y Platón.

Odín versus Thor.

Thor
Thor, guardián de la vida

De todos los dioses del Norte, Thunar es probablemente el más querido y, junto con Wodan, el mejor conocido – él siempre ha sido una de las deidades más queridas e invocadas. Él es el campeón del Asgard y Midgard contra los gigantes del caos y destrucción; Su Martillo es la señal de la verdad, llevado como el emblema del Odinismo de nuestra gente incluso por aquéllos que son dados a otros Dioses. Pocos de hecho son aquéllos que no tienen un poco de amor por el viejo barba roja – el Amigo del Hombre, el guardián del Midgard cuyos golpes de Martillo siempre son para proteger a la humanidad de todas las amenazas más allá de las paredes del Midgard y en cuyo poderoso estilo de vida se ve la rabia de las tormentas de donde su nombre – “Trueno” – viene.

Thunar es el hijo de la Tierra y Wodan. Él es el más fuerte de los dioses, y, como es visto en Lokasenna, el único que puede intimidar a Loki. Él aparece como un hombre grande con una barba roja – a veces joven, a veces como el “Þórr Karl” viejo; sus ojos son ardientes. Él maneja un carro tirado por las dos cabras Tanngnjóstr (“diente moledor”) y Tanngrísnir (“diente gnasher”) – como el fundador de Normandía, Göngu-Hrolf, él es demasiado poderoso para ser llevado por un caballo, y debe andar a pie o en este carro, incluso cuando él viaja entre los mundos donde otros dioses montan sus corceles. Él lleva guanteletes de hierro y un cinturón llamado megingjörð (el cinturón de fuerza); él lleva la vara mágica llamada Gríðarvölr (la vara de Gríðr). Aunque Snorri dice que Þórr había poseído su propio cinturón de fuerza y guanteletes antes de que la giganta Gríðr le diera estos artículos suyos, más probablemente parece que ella era la fuente original. Él tiene un tremendo apetito por la comida y bebida; y donde quiera que esté, él vendrá cuando su nombre es invocado. Él se casó con la diosa Sif en quien él engendró a la doncella Trude (Þrúðr); él también tiene una concubina etin, Járnsaxa en quien él engendró su hijos Móði y Magni.

Odín, sin embargo, es un viejo tuerto de manto oscuro y sombrero de ancha ala, vagabundeando generalmente a pie por caminos inhóspitos; de palabras ominosas, a menudo crípticas; apareciendo y desapareciendo abruptamente, y brindando, en el intermedio, consejo y colaboración, o destrucción.

Thor, un hombretón musculoso, de andar impetuoso, gran barba roja y voz potente, armado de un martillo; en movimiento perpetuo; verbo ingenuo, cólera pronta.

El padre, señor de la magia y rey de los muertos, de carácter grave y reservado; el hijo, sencillo y un tanto infantil en su rectitud. Odín y Thor pertenecen a mundos distintos. Más allá de su parentesco directo y de sus respectivas funciones, entrelazadas, en el panteón divino antiguo escandinavo, son esencialmente disímiles.

Odín es el rector de los dioses, su patriarca y, a menudo, progenitor; es la divinidad de la

Odín, el mago
Odín, el mago

magia, la poesía y por tanto la sabiduría, la guerra y los guerreros caídos en ella. Thor es su hijo mayor, engendrado en la diosa Jörð, la Tierra; actúa como el campeón de los dioses, defendiéndolos en los momentos de peligro; es la deidad tutelar del clima, la justicia, la consagración (de los matrimonios, de los juramentos, de las asambleas), por lo que en cierta forma podría considerárselo dios de la sacralidad. Solo Thor tiene un carácter guerrero, si bien sus ámbitos son nítidamente divergentes; veremos que esta distancia es en parte de índole social. Resulta curioso como a Allfather se le atribuyen virtudes guerreras, cuando no es así.

Dos bandos rivales se enfrentan en el campo de batalla y, en el instante previo a su comienzo, aparece un anciano desconocido quien dispara su lanza hacia uno de los frentes armados y desaparece; se trata de Odín, consagrando para sí a aquellos guerreros que caerán en el bando seleccionado. Algunas sagas relatan eventos paralelos, protagonizados por guerreros que imitan ritualmente el acto odínico. Los muertos, caídos en la lid, serán conducidos por valquirias (“Electoras de caídos en batalla”) a la gran sala celeste Valhalla (“Salón de los caídos”); ellos son los einherjar, guerreros selectos, quienes tendrán como cíclica actividad póstuma prepararse para la gran batalla final: el Ragnarök, donde dioses y seres monstruosos combatirán y se destruirán mutuamente, para dar paso a un nuevo orden cósmico (y tal vez a un nuevo Ragnarök).

Esta selectividad odínica es más que cualitativa, es social. El propio Odín, transmutado en muchacho insolente y verborrágico en el poema éddico Hárbarðsljóð (El canto de Hárbarð), se burla de su hijo Thor echándole en cara:

“[… ] A los Jarls que caen Odín recibe.
¡Los esclavos a Thor le van!”

Más allá del grado de verdad que entrañe esta declaración, el autor del poema establece la estratificación social como base para la consagración a cada una de las deidades, y netamente estamos ante un indicio de la religiosidad nórdica en relación con su sociedad. Hay un favoritismo elitista en el culto a Odín, lo cual por otra parte queda testimoniado en las referencias a las muertes Odínicas practicadas por los Jarls escandinavos: como rito previo a la muerte presentida o como imposición testamentaria relativa a sus futuros cadáveres, se practicaban heridas de punta de lanza para abrirse camino en dirección al Valhalla, emulando el autosacrificio realizado por Odín de acuerdo al poema Hávamál (Los dichos de Hár):

“Sé que pendí nueve noches enteras
Del árbol que mece el viento;
Herido de la lanza y a Odín ofrecido
-yo mismo ofrecido a mí mismo-
Del árbol colgué del que nadie sabe
De cuáles raíces arranca.”

Por su parte, Thor se caracteriza fuertemente por su función de activo matador de gigantes de escarcha. Con este nombre se identifica colectivamente a aquellos seres monstruosos que viven en Jotunheim y quienes, por su violencia incontrolable y su anatomía desmesurada, por el peligro que insumen para dioses y humanos (dice Thor en Hárbarðsljóð: “¡Muchos serían si todos viviesen! // ¡Vacío de hombres estaría el Mídgard!”), y que se cree representan a las elementos destructivos, indómitos, de la naturaleza. Así que, por un lado, Thor defiende a la humanidad de estos enemigos (léase: heladas, nevascas, frío, granizo, aludes); pero también propicia un aspecto positivo de la naturaleza, esencial para una sociedad agrícola como la antiguo nórdica: la lluvia. Aunque siempre importante entre el pueblo, Thonar parece haber subido a sus más grandes alturas en la última parte de la edad vikinga, cuando él se invocó cada vez más como el guardián del Odinismo contra la invasión del “Dios” y Cristo del Sur. La batalla era la del “Þórr Rojo” contra el “Cristo Blanco” – una comparación a la que llevó un sutil insulto al último. Por ser “rojo” no sólo quiso literalmente tener pelo rojo (una señal de fiereza que los guerreros germánicos a veces lograron a través de tintes en su pelo, como es informado), sino también de ser de voluntad fuerte, arrebatado, y poderoso en batalla – mientras que ser “blanco” podría significar, así como el significado de compromiso de limpieza, ser débil de voluntad y pusilánime (comparable a llamar a alguien “hígado de azucena”

En efecto, Thor es el dios de la tormenta: en su lucha contra los gigantes empuña el rayo (su corto martillo Mjölnir); se pensaba (simbólicamente) que al desplazarse en su carro tirado por dos machos cabríos el rodar de las ruedas sobre las nubes el trueno y precipitaba la lluvia.

Su mismo nombre es revelador: Thor, que en antiguo nórdico es Þórr, es Þunor en anglosajón y Donar en antiguo alto alemán; estas variantes se encuentran lingüísticamente relacionadas con vocablos modernos cuales el español “trueno” y el inglés “thunder”, de igual significado. Así pues, como dios atmosférico, es equiparable al griego Zeus, dios fecundador y también armado del rayo. Enfatizando este paralelo, el día de la semana consagrado al dios romano Júpiter (a su vez equiparable a Zeus), el jueves (Jovis dei, esto es, “día de Júpiter”) es denominado en lenguas germánicas modernas tales como el inglés y el alemán, respectivamente, Thursday y Donnerstag.

Odín también tiene su lugar en el ordenamiento semanal: “Wednesday” es “el día de Wodan”, lo que es igual a decir “día de Odín”, dado que Wodan es la forma anglosajona del nombre de este dios. La versión española es “miércoles”, día de Mercurio, el cual era el dios romano de los viajeros así como conductor de las almas de los muertos, entre otras atribuciones. El comportamiento andariego de Odín, así como su carácter versátil y su vinculación con el inframundo, parecen haber guiado esta identificación.

Nótese que Thor fue asimilado con la deidad suprema del panteón latino, lo cual puede entenderse de la siguiente manera: si bien Odín ocupaba por definición este puesto, en tanto dios creador, líder de las demás deidades y padre de varias de ellas, el rango de Thor en el culto era superior en Noruega e Islandia.

La popularidad de Thor tiene evidencias en obras medievales como la Eyrbyggja saga (La saga de los habitantes de Eyr), donde se cuenta de un personaje:

“Hrólf era un jefe importante y el más distinguido de los hombres. Se encargaba de cuidar el templo de Thór en la isla y tenía buena amistad con él.”

Por lo tanto, el culto de Thor no estaba restringido a las clases inferiores. La diferencia entre ambos cultos, si bien social, radica en otra forma de clasificación societal: no es entre pudientes y pobres, sino entre la elite guerrera, adoradora del dios elitista Odín, y la masa campesina, desde los grandes terratenientes como el Hrólf de la Eyrbyggja saga hasta los esclavos que trabajaban la tierra, seguidores del protector Thor.