Canto a Odín para antes del combate.

floki-vikings

 

Amanezco hoy, sagrado Odín;

Por la fuerza de Thor

La luz del sol,

El esplendor del fuego,

El resplandor de las llamas,

La velocidad del viento,

El rayo que fulgura,

La roca que me sostiene,

La inmensidad del mar.

Amanezco hoy, por la fuerza secreta

y divina con la que me guías,  Alfather,

y me llevarás a Valhalla.

Los nombres de Odin

Odin tiene mas de 509 nombres entre ellos el mas conocido Odin y Wotan.

tumblr_n0jua42XzD1rxxacmo1_500Alfardir/Alfardír

Padre de todas las cosas, es comun escuchar Alfardir o Alfardír en noruega, ya que se le representa como lo material, desde un atomo hasta una ballena.

Baleygr
(Ojo de Fuego). Para los nórdicos es uno de los sobrenombres de Odín.Aparece en la forma de Balwisus y se le considera hermano de un tal Bilwisus.

Bileygr
(El mal viviente). Para los nórdicos es un sobrenombre de Odín.Alude al hecho de que el dios es tuerto pues, para obtener el conocimiento, dejó su ojo como prenda al gigante Mimir.

Björn
(Oso). Para los nórdicos es un sobrenombre de Odín. Sin duda en relación con su papel de jefe de los Berserk.

Blindi
(Ciego). Uno de los sobrenombres de Odín.Alude al hecho de que el dios es tuerto,según la mitología nórdica.

Bruni
(Moreno). Para los nórdicos es uno de los nombres de Odín.
Es también el nombre de un enano.

Bölverkr
(Artesano de Desgracia). En la mitología nórdica es el nombre de Odín de la siguiente anécdota:Cierto día, Odín se encuentra con los segadores del gigante Baugi, provoca entre ellos una pelea por una piedra de amolar y se matan entre sí. Odín se enrola, en su lugar, al servicio de Baugi, que le promete como recompensa un trago del hidromel maravilloso que posee Suttungr, su hermano. Odín no obtiene esta recompensa.

Farmagud
(Dios de los cargamentos). Uno de los sobrenombres de Odín para los nórdicos, que explica, por ejemplo, por qué los romanos lo asimilaron a Mercurio.

Farmatyr
(Tyr de los cargamentos). Sobrenombre de Odín, pero Tyr significa simplemente “dios” y aquí nos remite a la divinidad del mismo nombre,según la mitología nórdica.

Fengr
(Botín). Sobrenombre de Odín que remite a su función guerrera según la mitología nórdica.

Fimbulthulr
(Orador poderoso). Uno de los sobrenombres de Odín,según la mitología nórdica.

Fimbultyr
(Dios poderoso). Para los nórdicos es uno de los sobrenombres de Odín; remite a la función de señor del panteón y padre de los dioses.

Fjölnir
Para los nórdicos:
-(Polimorfo). Sobrenombre de Odín remite a la facultad que este dios tiene de cambiar de forma y aspecto.
-Legendario rey de Suecia, hijo del dios Yngvi-Freyr y de la giganta Herdr. Encuentra la muerte ahogándose en una cuba de hidromel. Esta historia, contada por Snorri Sturluson y Saxo Grammaticus, es anterior al siglo IX y tiene un paralelo céltico en la historia de Muicertach, que se ahoga en un tonel de vino. Esta muerte tal vez sea ritual.

Fjölsvidr
Para los nórdicos:
-(Muy sabio).Sobrenombre de Odín.
-Nombre del guardián de la vírgen de Menglöd, que quiere casarse con Svipdagr; da al héroe una “lección” sobre distintos puntos de mitología.

Fornoelvir
Uno de los sobrenombres de Odín para los nórdicos; el nombre significa “Oelvir el Viejo” u “Oelvir el Pagano”.

Fraridr
(El cabalgante). Sobrenombre de Odín , tal vez aluda a su corcel Sleipnir,según la mitología nórdica.

Gautatyr
(Dios de los Godos). Para los nórdicos es uno de los sobrenombres de Odín .

Geirlödnir
(Que invita al combate con venablo). Sobrenombre de Odín para los nórdicos; remite a Gungnir , su arma, que suele arrojar contra las tropas para decidir un combate.

Geirtyr
(Dios del Venablo). Sobrenombre de Odín para los nórdicos.

Hangagud
(Dios de los Colgados). Uno de los nombres de Odín según la mitología nórdica. Remite al colgamiento ritual que permite a un guerrrero o a un sacrificado llegar al Valhalla,así como a las pruebas iniciáticas que posibilitarán al dios adquirir una ciencia sagrada. Herido por un lanzazo, Odín colgó durante nueve días y nueve noches del árbol azotado por los vientos y cuya raíces nadie sabe de donde proceden. Otros sobrenombres aluden a ello: Hagantyr (dios de los colgados) y Hangi (el colgado).

Hangarty
El gran dios nórdico Odín se le representa con varios nombres, entre ellos este que significa “dios de los ahorcados o colgados”, esto por que Odín para obtener el conocimiento rúnico estuvo varios días colgando de Yggdrasill sobre el pozo de Mimer.

Haptagud
(Dios de las Ligazones). Sobrenombre de Odín para los nórdicos. Como vio perfectamente Mircea Eliade, los dioses indoeuropeos son ligadores (Varuna, Uranos). Haptagud alude al hecho de que Odín sabe paralizar un ejército.

Harbardr
(Barba gris). Uno de los nombres de Odín. En la mitología germánica fue un barquero gruñón. El dios Thor, que quería cruzar un río profundo, le pidió que lo llevara y lo único que recibió de él fueron insultos. Thor hubiera preferido ignorar la provocación de Harbardr, pero montó en cólera al ver que este no se movía de la orilla, sin darse cuenta de que Harbardr era en realidad su padre Odín. El encuentro entre ambos dioses revela sus diferentes carácteres: el alborotador Odín, tramposo y jactancioso; y Thor, temperamental pero sincero.

Harr
(El Alto). Un nombre de Odín, que remite a su calidad de dios soberano,según la mitología nórdica.

Herass
(Dios del Ejército). Nombre de Odín dado por los nórdicos en una inscripción funeraria noruega del siglo VII.

Herblindi
(Cegando al Ejército). Sobrenombre de Odín; “En el combate, Odín tenía el poder de cegar y ensordecer a sus enemigos”,según la mitología nórdica.

Herfödr
(Padre del Ejército). Uno de los nombres Odín según la mitología nórdica. Remite a su función de señor de la guerra. Los demás formados con “Ejército” son: Herteitr (Alegre entre los Guerreros), Hertyr (Dios del Ejército), Herjann (Señor de los Ejércitos).

Herjann
(Señor de los Ejércitos). Uno de los nombres de Odín. Por lo general se cree que alude a Odín como jefe de los “Guerreros Únicos” (Einherjar) que pueblan el Valhalla,según la mitología nórdica.

Hertyr
(Dios de los Ejércitos). Sobrenombre de Odín,según la mitología nórdica.

Hildolfr
(Lobo de Combate). Para los nórdicos es el sobrenombre que se da a Odín en el Lai de Harbardr, donde desempeña el papel de un pastor que se niega a transportar a Thor.

Hjalmberi
(Portador del casco). Es uno de los nombres Odín. Corresponde exactamente a las representaciones del dios en petroglifos y las planchas de hierro grabado halladas en Escandinavia. Su casco es de oro,según la mitología nórdica.

Hrafnagud
(Dios de los Cuervos).Para los nórdicos es uno de los nombres de Odín . Remite a sus dos cuervos, Huginn y Muninn , es decir: “Pensamiento” y “Memoria”. El dios los manda al mundo, cuando amanece, y regresan para contarle lo que han visto y sabido. Es posible que los pájaros sean la personificación de los dobles animales de Odín; sabemos en efecto que el dios puede cambiar de forma a voluntad. Hrafnagud tiene como sinónimo Hrafnaass: “el Aesir de los cuervos”.

Hrossharsgrani
(Grani el de las Crines). Para los nórdicos ,este sobrenombre de Odín, alude a la Saga de Gautrekr, donde Odín se hace pasar por Grani, el padre adoptivo de Starkadr. Pero Grani es también el nombre del hijo del caballo Sleipnir , el corcel de Odín; podemos ver pues en este nombre del dios una alusión a la importancia del caballo en su culto.

Jafnharr
(Igualmente alto). Uno de los nombres de Odín y, tal vez, el de otro dios citado en la triada Harr, Jafnharr, Thridi,según la mitología nórdica.

Jolnir
(Señor de Jol). En la mitología nórdica es uno de los nombres de Odín. Que el dios estuvo asociado a Jol, la Navidad pagana, no ofrece duda alguna, pero es ciertamente porque la fiesta es también la de los fallecidos. En Noruega ha sobrevivido largo tiempo una creencia popular según la que, en esta época, los difuntos viajan en grupos por los aires y roban a los vivos cerveza y vituallas, al igual que el propio Odín parece haberlo hecho en detrimento del rey Halfdan el Negro. Estos grupos de muertos son uno de los avatares del Cortejo Salvaje, denominado con frecuencia Cortejo de Odín.

Mercurio
-Dios romano hijo de Júpiter y la ninfa Maya (una de las hijas de Atlas), mensajero de los dioses. Dios de los viajeros,del comercio,la ciencia,ladrones y vagabundos.Es equivalente a Hermes para los griegos.
-Así designan los romanos al dios supremo del panteón germánico, Odín/Wodan. Desde el siglo I de nuestra era, numerosos ex-votos se dedicaron a Mercurio pero sólo una parte se refiere a Odín, por ejemplo Mercurius Channius y Mercurius Cimbrianus, aludiendo la otra a divinidades célticas: Mercurio del Ppuy-de-Dôme (Mercurius Dumidus), Mercurio del Averno (Mercurius Avernus), etc. En la poesía escáldica, Odín es aludado como el “dios de los cargamentos”, de los mercaderes por tanto, y las inscripciones votivas confirman la antigüedad de ese rasgo, puesto que revelan los nombres de Mercurius Negotiator, Mercurius Mercator y Mercurius Nundinator.

Odín*
Odín es omnisciente, conoce las runas, la magia y la poesía. Le gusta medir su saber con el de los gigantes, tiene el poder de hacer que sus enemigos queden ciegos, sordos, y de paralizarles, de detener los disparos en pleno vuelo y hacer invulnerables a sus partidiarios. Resucita a los ahorcados y a otros muertos.Es el conductor del Cortejo Salvaje en todos los países germánicos.Odín es señor de la operación mágica llamada Seidr y de la poesía porque ha bebido del hidromel maravilloso hecho con la sangre de Kvasir. Es también una especie de dios shamán (o chamán) , y todo su personaje atestigua la supervivencia de un importante substraco de creencias chamánicas. Adquirió sus poderes durante una iniciación de nueve noches. Sabe entrar en catalepsia o en trance para que su doble pueda evadirse y recorrer el mundo en forma de un animal, mientras su cuerpo permanece sin vida.La antiguedad y la importancia de Odín son atestiguadas por numerosos topónimos. Por otra parte, los textos nos han transmitido más de ciento setenta nombres y sobrenombres de Odín: reflejan su personalidad y sus actos (cf. Göndlir). Odín ha dado su nombre al miércoles: inglés Wednesday (antaño Wodnesdaeg).En el plano funcional, Odín corresponde a la pareja Mitra-Varuna de los arios y al Júpiter romano.

Sadr
(Verdadero). Para los nórdicos es un sobrenombre de Odín.

Sanngetall
(El que adivina la verdad). Uno de los nombres de Odín. Alude al hecho de que el dios obtenga siempre la victoria en los combates de enigmas,según la mitología nórdica.

Sidhöttr
(Largo Sombrero). Sobrenombre de Odín para los nórdicos. Alude al hecho de que el dios suele disimular los rasgos de su cara bajo un tocado.

Sidskeggr
(Larga barba). Sobrenombre de Odín que es descrito como luciendo una larga barba gris,según la mitología nórdica.

Skilfingr
Es uno de los nombres de Odín para los nórdicos. Vincula al dios con la familia de los Scylfingas, denominación anglosajona de la casa real de Suecia, los Ynglingar. Pero en las tradiciones escandinavas, se afirma que éstos descienden de Freyr, alias Yngvi.

Valfödr
(Padre de los Occisos). Uno de los nombres de Odín, en calidad de recuperador de los guerreros caídos en combate y que van a poblar el Valhalla. La poesía escáldica utiliza así los sinónimos Godo de los Occisos ahora bien, sabemos que “Godo” (Gautr) es uno de los nombres del dios, y “Dios” o “Tyr” de los Occisos (Valtyr),según la mitología nórdica.

Vegtamr
(Familiar de los Caminos). Para los nórdicos es el sobrenombre de Odín cuando se dirige a Hel, el reino de los muertos, para despertar, por medio de la nigromancia, a una vidente muerta e interrogarla.

Veratyr
(Dios de los Hombres). Ese sobrenombre de Odín elude a su papel en la creación del primer hombre y de la primera mujer,según la mitología nórdica.

Wotan
-Personaje mitológico de la América Central,que según la tradición,fundó un imperio en el actual territorio de Chiapas,convirtió a los indígenas y les enseñó el cultivo del maíz.
-También es uno de los nombres con que se lo conoce a Odín,el dios nórdico.

Wodan
Nombre que recibe Odín en wéstico (Wuotan, Wotan) y que se encuentra en el segundo Conjuro de Merseburg. Al otro lado del Rhin se le asocia con frecuencia con “montaña”, “casa” y “camino” en los topónimos,según la mitología nórdica.

Wodans
Nombre de Odín que tenían entre los Godos

Woden
Para los nórdicos es el nombre de Odín en viejo inglés. Se le conoce esencialmente por los topónimos que atestiguan su importancia. Woden aparece en el Hechizo de las nueve Hierbas, donde se le presenta como un mago-curandero: “Una serpiente vino reptando y mordió al hombre. Entonces Woden tomó nueve gloriosas ramitas y golpeo a la serpiente, que voló en nueve pedazos…” Las genealogías de las familias reales de Anglia,Kent y los sajones del oeste lo convierten en el padre fundador de su linaje.

Día de Sleipnir

bam__sleipnir_skeleton_by_xenothereCelebramos el 22 de julio el día de Sleipnir, parece que según la tradición monoteísta, solo se debiera convocar a los Dioses, pero los odinistas no pensamos así. Los animales son también sagrados y todos ellos tienen una fuerza inherente que nos mueve a nosotros mismos, son nuestros compañeros y amigos.  Y Odín tenía uno muy grande: su caballo, el animal que los llevaba y transportaba a través de los nueve mundos y fuera de ellos.

Sleipnir es un caballo con 8 patas que procede de la mitología nórdica. Es de color gris, y pertenecía al dios Odín. Sus ocho patas simbolizan los 8 vientos, y, según algunos autores, tendría runas en los dientes. Nació de un engaño que hizo un dios al caballo de un gigante, para que el gigante no acabara su trabajo. Se lo ofreció a Odín. Sleipnir puede cabalgar por tierra, mar y agua; y puede ir a la tierra de los muertos cuando quiere. Es considerado el rey de las monturas. Snorri Sturluson narra la historia de su origen en la Edda Menor.

Cuando los dioses terminaron de levantar el Valhalla y los demás palacios de Asgard- uno de los nueve mundos- llegó a su mundo un maestro artesano que les ofreció construir en torno a él un muro inexpugnable que los gigantes nunca podrían franquear. Sin embargo, el precio era muy alto: como pago el artesano pedía el Sol, la Luna y Freyja como esposa.

Se reunieron en consejo los Ases para tomar una decisión. A casi todos les parecía necesaria una muralla que protegiese su mundo, pero no a cambio de sumir al universo en tinieblas y enviar a la diosa de la fertilidad lejos de Asgard, y además en contra de su voluntad. Solo Loki el señor del caos y del engaño, estaba a favor, y uno a uno fue convenciendo a los demás. Les dijo que bastaba con ponerle al artesano un plazo demasiado corto como para que pudiese cumplir con él. De esta manera no obtendrían la muralla terminada, pero tendrían ya gran parte del trabajo adelantado, y podrían quedarse con el Sol, la Luna y Freyja.

Buscaron al artesano y le dijeron que para cerrar el trato debía comprometerse a terminar la muralla antes del final del invierno y sin ayuda de nadie. Este pidió que le dejasen utilizar a su caballo Svadilfari, a lo cual los dioses accedieron, a instancias de un confiado Loki.

Comenzó la obra, y los dioses se sorprendieron con el tamaño de las rocas que tanto el caballo como su dueño eran capaces de mover y la velocidad con que lo hacían. Veían preocupados que muy posiblemente las murallas estarían terminadas antes de la finalización del plazo, y que ellos no podían hacer nada para romper el trato, pues habían jurado en firme cumplirlo y frente a testigos.

Cuando faltaban apenas tres días para que acabase el invierno, la muralla se alzaba alta y fuerte, sólo le quedaba al maestro construir la entrada. Los dioses se reunieron de nuevo, sabiendo ya que las horas de luz de las que disfrutaban estaban contadas, que nunca más verían a Freyja pasear por los jardines de Asgard. Solo quedaba lamentarse, y preguntarse con amargura cómo podía haber sucedido. ¿Cómo habían llegado a aquella situación? Y a medida que rememoraban aquella primera reunión en la cual habían debatido la oferta del artesano, cada vez más miradas se dirigían hacia Loki el Maestro de las Mentiras, que había envenenado el aire con sus palabras convenciéndolos sutilmente de que debían aceptar.

Los dioses amenazaron agriamente a Loki con terribles castigos si no encontraba una solución al embrollo que había creado. Este juró hallar una manera de que el artesano no cumpliese su parte del trato.

Durante la noche en la que terminaba el plazo, mientras el maestro transportaba con Svadilfari. Las últimas piedras, una yegua salió del entre los árboles y se acercó al caballo, relinchando de forma insinuante, para después dar media vuelta y contonearse en dirección al bosque. El caballo rompió sus arreos y escapó corriendo detrás de la yegua, que no era sino Loki metamorfoseado, y tras ambos salió corriendo el artesano, viendo que con el caballo se iban sus posibilidades de conseguir el Sol, la Luna y la mano de Freyja. Corrió tras ellos toda la noche sin poder alcanzarlos.

A la mañana siguiente, los dioses lo encontraron completamente furioso. Ante sus ojos comenzó a aumentar de tamaño, y entonces comprendieron que no se trataba de un hombre normal, sino de un gigante de las montañas que había intentado engañarlos allí en su propia casa. Como ningún juramento podía atarlos a un gigante, el trato ya no tenía valor, así que Thor se sintió libre para empuñar su martillo Mjöllnir y enviar al gigante al otro mundo de un martillazo.

Un tiempo después, la yegua en la que se había convertido Loki parió un potro, hijo de Svadilfari, de color gris y dotado de ocho patas, el caballo más veloz que jamás haya pisado la tierra, y que fue reclamado por Odín como caballo propio.

Que Sleipnir tenga simbólicamente 8 patas, no es casualidad. El número 8 no está inmerso dentro de la teología Odínica. Es una reduplicación mística: con cuatro patas anda por los mundos visibles, con las otras cuatro pasea por los espacios intemporales, allá por donde no existen caminos que poder transitar, sino que somos nosotros mismos los que los creamos con nuestra voluntad.

El día de Sleipnir es un recordatorio, para todos nosotros, para que no paremos, para que no nos quedemos estancados y permanezcamos en eterno movimiento.

 

La magia y Wyrd

 

A menudo el Wyrd preserva al héroe condenado al fracaso,
cuando su ánimo prevalece por sobre todo.

Beowulf, líneas 572-573.

 

La palabra Wyrd procede del idioma anglosajón, en la actualidad es definida como “destino” en el sentido fatídico, debido a las interpretaciones de los antiguos poemas anglosajones, no necesariamente representa ese concepto de inevitabilidad ante un acontecimiento que ha sido marcado previamente. Wyrd es el tejido subyacente de la fuerza del destino en la cosmología germánica. Las leyes de Wyrd determinan la voluntad de los dioses, de los hombres y todas las criaturas.  El Wyrd proporciona la estructura básica para los nueve mundos, y se manifiesta en Yggdrasil y el Pozo de Urðr.

Wyrd es la red del universo, derivada y tejida del mismo árbol sagrado de los mundos denominado Yggdrasil, de alguna manera esta red es creada inicialmente por las Nornas, pero no en una forma determinista o fatídica. Conservando la analogía del tejido, cada ser tiene su propio hilo o hebra que va interactuando con los hilos de todos los demás seres y formando al universo mismo, el hilo personal es denominado Orlög y si bien el Orlög es brindado inicialmente por las Nornas y por nuestros ancestros como un legado y con una tendencia natural, el destino y las interacciones que forme con los demás dependerá en gran medida de las decisiones que cada quien aplique, no hay diseño predestinado para ello. De alguna manera el hilo y la mecánica para tejer los hilos es provisto por las Nornas, los patrones que surgen al tejer se forman de acuerdo a las decisiones y acciones propias y el resultado es el manto de Wyrd mismo, de tal modo las acciones y decisiones presentes dependerán de las acciones y decisiones pasadas, y a su vez estas servirán como base para decisiones y acciones futuras, todo está conectado y relacionado. Aquí es donde opera el mecanismo destinal de Wyrd, no como un patrón o destino establecido, sino lo que está establecido irremediablemente es que toda acción tiene una consecuencia, y esas consecuencias son a su vez causas de nuevas acciones, esa sería la verdadera “inexorabilidad” de Wyrd, nadie escapa a las consecuencias de sus propias acciones porque de esta manera es como se forja el Orlög y Wyrd mismo.

Se puede comparar Wyrd a una canción, cada persona tiene un modo distinto de cantar, pero la melodía básica sigue siendo la misma. El Wyrd también se ve con frecuencia como el acto de tejer, los hilos diferentes que se unen en un marco para hacer un patrón. Lo que conocemos como “magia” no es sino una de las maneras con las que interactuamos con el Wyrd.

El “conocimiento mágico” o la magia «predictiva» (de Groa) es haber llegado a adquirir un conocimiento de de funcionamiento de los patrones de Wyrd y la disposición de los hilos con los que se teje en el tapiz.

El trabajo con “Spae” y los trabajos con las runas son dos de las técnicas que se pueden utilizar para esto. Para hacer la magia es el procedimiento inverso: buscamos cambiar el patrón, variar la melodía. Sin embargo, el Wyrd sólo puede modificando tanto la «interferencia» como la voluntad, se trataría de volver al patrón original. La “Magia” provoca un cambio en el patrón, una apertura, pero se necesita un trabajo consciente para mantener ese cambio; no puede ser mantenida solamente por el “acto mágico”. Un talismán es un vórtice energético: un talismán iniciará el cambio en las hebras, pero para que esto sea efectivo necesita que el portador sea consciente de sus intenciones.

Algunos hilos de Wyrd también son más resistentes a la «interferencia» que otros, que no pueden ser afectados por medios mágicos u otras interacciones. Otros hilos de Wyrd son como los colores de fondo en el tapiz: se pueden cambiar fácilmente sin modificar profundamente el resultado final. Esto explica por qué la magia funciona en algunos casos y en otros no. El motivo por qué La voluntad de los dioses por desempeñar un papel significativo en nuestras vidas, a veces, no tiene efecto, es porque no logran influir sobre la tela de araña del Wyrd. Si un trabajo mágico es realizado con su aprobación, es probable que ejerza sus capacidades para lograr el cambio deseado. Pero eso no significa que el trabajo pueda tener éxito de forma automática. La magia maléfica lamentablemente funciona igual de bien como la benéfica si la voluntad del mago es lo suficientemente fuerte. Y la magia funciona dentro del marco de actuación de los Dioses.

Que la magia tenga éxito o no depende de los siguientes factores:

1.- La resistencia de Wyrd al cambio, dentro el patrón que se trata de llevar a cabo.

2.-. La fuerza de voluntad de ser ejercida sobre el cambio deseado.

3.- Inversamente, se pueden utilizar las llaves del Wyrd para bloquear la magia

4.- El poder del Wyrd es capaz de retorcer las cosas.

Mapa Urd
Representación del Wyrd por la Comunidad Odinista de España-Asatru

Esto nos da la cuenta más fundamental de la estructura del cosmos germánicas. Por encima está la apariencia virtual horizontal de los mundos creados; por debajo de ella se encuentra la parte cerrada y estructurada del universo. Cualquier otra cosa, que no está ni por encima ni por dentro del Orlög, se pierde, no es de importancia a nada ni a nadie creado. A través del flujo horizontal de las líneas verticales, opuestos entre sí en cuanto a poder y naturaleza el hombre se interrelaciona con la vida dando lugar a su destino.

Estas verticales representan todas las acciones en y relacionadas con el espacio creado: Las descendente (A, B, y D) tienen su origen inmediato en los nueve mundos creados del árbol; las ascendentes (C y E) provienen sólo del Orlög; su fuente está dentro de los estratos de las capas del Orlög. Este principio inmutable y eterno no puede ser conocido directamente por cualquier ser, Dios creado u hombre. Las líneas ascendentes de la fuerza provienen de la propia raíz cósmica, y nunca se pierden; estas líneas de retorno al pozo así como la ascendente C se conecta con D y vuelve; la línea E, que no está representada como una conexión fija, provoca a la larga potentes relaciones significativas en la vida, y finalmente volvería al pozo, aunque no tiene por qué. Las líneas descendentes, líneas derivadas del árbol Yggdrasil, pueden ser de varios tipos:

Las actividades de tipo A son aquellas que se generan en los nueve mundos y son tan triviales que realmente se pierden en el vacío.

Las actividades de Tipo B, son generadas también en los nueve mundos, son significativas, pero aparentemente no provenientes de una voluntad controlada. Caen dentro del centro del orden cósmico, pueden llegar a estar ligadas a las actividades de tipo E.

Las actividades de Tipo C, representan el Wyrd y son las que toman el control de la acciones y estructuran la voluntad humana (que son las de tipo D)

Las actividades de tipo D, representan la voluntad y esencia última de lo que nos hace plenamente humanos, lo que caracteriza al héroe del mediocre. Representa la libertad humana en su última esencia.

Las actividades de tipo E, parecen generarse del microcosmos e ir destinadas a perderse en el vacío, pero que pueden llegar a retornar ligándose con actuaciones de orden arquetípico como son las B. En este caso la interrelación NO se dá por voluntad nuestra, sino que ocurre cuando nos dejamos llevar por las circunstancias de la vida.

 

Manifiesto por un Odinismo moderno

foto-ampliada-842-1e¿Cuáles son las características religiosas en el odinismo actual? Hay posturas que tienen un carácter más laico y profano, que por su oposición a cualquier referencia teológica, no reconoce la importancia de lo sagrado, que tanto papel juega en posturas semejantes a la suya. No obstante, en las otras manifestaciones del odinismo se asume con normalidad su carácter religioso y la fuerza de lo sagrado, que todo lo envuelve y lo penetra. Asimismo todas las posturas que se distancian del cristianismo se alimentan también de la fuerza de lo sagrado.

Además de este carácter religioso, hay algunos rasgos que nos permiten acercarnos a una más adecuada comprensión del odinismo.

  1. Es la religión de la Naturaleza. La Naturaleza es concebida como un organismo vivo, que se basta a sí mismo y que en este sentido es «eterno». Por tanto se excluye la idea de creación, que supone a un Dios (personal) que contrapone al mundo, a la Naturaleza. La única divinidad tangible es la fuerza y la energía de la Naturaleza que percibimos a través de los Dioses Ases, una concepción indoeuropea celeste, que se complementa y tienen su contrapunto a través de las divinidades Vánicas.

Queda excluida también la concepción propia de la mentalidad científico-tecnológica que ha desencantado o desacralizado el cosmos. La Naturaleza está dominada por espíritus y fuerzas que son las que animan y unen en un único cuerpo a todo lo que existe. Eso es lo divino y lo sagrado:

-Algo que no podemos dominar ni controlar y que por el contrario envuelve, penetra y alienta a cada uno de los seres. Lo sagrado natural no separa cielo y tierra, existencia mundana y vida ultraterrena.

-Si hubiera un Dios diferente, un Dios que fuera realmente otro respecto al mundo, establecería separaciones, escisiones, divisiones, y por ello divisiones antinaturales.

  1. Al igual que no hay creación, tampoco hay resurrección ni encarnación. La muerte no debe ser comprendida ni como acabamiento ni como aniquilación, pero tampoco como paso a un mundo que sea distinto del que ahora ya experimentamos. Se da una pervivencia o prolongación en la dinámica del mismo mundo, como partícula de la energía inagotable de la Naturaleza. En este sentido resulta comprensible (más aún, prácticamente inevitable) la idea de reencarnación: una prolongación que no exige la conservación de un yo personal:

Tras la muerte el hombre continúa existiendo, si bien cambiando de soporte energético, al modo como se puede mantener información en soportes de carácter virtual. También en este caso la energía (impersonal, en cualquiera de sus concepciones) queda sacralizada, impregnada de un calor y fundamento divino. Pero al menos (y esto es lo que se pretende) al hombre se le ofrece una respuesta que aporta sentido al hecho de su muerte.

  1. El odinismo es ante todo una celebración de la Vida. Es una manifestación del modo de entender la Naturaleza. Una y otra deben ser escritas con mayúscula porque es la realidad máxima y única, que designa la totalidad en un cuerpo común. Se puede hablar de inclusión cosmobiológica: cada uno de los seres está incluido en la totalidad, que es el cosmos en su dinamicidad interna. El odinista sabe que cada animal, cada planta, cada forma mineral, desarrolla a su modo la Vida. También el hombre. Por eso, todo hombre debe recordar las fuerzas que nos elevan y nos sostienen para venerarlas. La vida y la conciencia son los regalos que nos ofrece la Vida, y por eso a ella debemos dirigirle nuestro respeto y nuestro honor. Lo divino es el aliento y la atmósfera que hace posible que ese conjunto vital despliegue todas sus virtudes y potencialidades. Por eso la celebración odínica puede concebirse y plantearse como una auténtica danza cósmica en la que todos y cada uno de los seres son actores.

Esta pertenencia a la Vida es lo que permite salir de la propia soledad. Cada ser, sobre todo si es consciente, se siente separado, desgajado, dividido interiormente, en el caso de que no se descubra integrado en una plenitud que todos comparten y a la vez realizan. Si las plantas brotan y los frutos granan, el ser humano debe gozarse de que la misma Vida se manifieste en una variedad tan rica y abundante de formas y de figuras.

El odinismo se entiende como una religión «verde», es decir, preocupada por defender, mantener y conservar el equilibrio de la Vida de la naturaleza. En este sentido se opone a la explotación y abuso que la humanidad ha ejercido sobre la naturaleza y las diversas manifestaciones de la Vida. Esta actitud destructora e irresponsable se debe ciertamente a la técnica moderna, pero igualmente al cristianismo, que concibió la tierra como un objeto que le ha sido entregado para el dominio y el control. En el antropocentrismo propio de la tradición moderna y cristiana, el odinismo pone en el centro la Naturaleza/Vida porque es el único modo de respetar a todo lo que existe.

  1. Esta concepción queda abierta también a derivaciones de carácter histórico y político. La presencia del cristianismo en Europa contribuyó a debilitar las energías propias de los anteriores habitantes de Europa. La fe cristiana, en consecuencia, ha sido negativa para la identidad y la vitalidad del hombre europeo. Consiguientemente hay que dar origen a una política que promueva el retorno a los valores antiguos, estableciendo como paréntesis todos los siglos de cristianización.
  2. El yo humano debe ser considerado como naturaleza y vida. Hay que resituar por tanto al hombre en su lugar exacto, como parte de un universo del que recibe su energía y su fuerza. Sólo así podrá encontrar su armonía y su equilibrio. Esto no significa que el odinismo deba ser concebido como un materialismo. El hombre no es simple materia comprendida en su estructura química o física. El odinismo enseña que en su intimidad más profunda están escondidas una sabiduría y una memoria peculiares que deben ser despertadas y desplegadas como una armonía que le permite entrar en contacto profundo con todos los seres. Por eso vive del asombro y de la veneración hacia todas las cosas, que nunca utilizará como objeto de manipulación. Más materialista resulta, a los ojos del odinista, el modo de actuar de la sociedad de consumo. Y no menos materialista aparece el cristiano que reduce todo lo que existe (salvo los seres humanos y divinos) a mera cosa, materialmente considerada.

La sabiduría que ilumina al hombre proviene del fondo de la naturaleza y de la Vida. No hay por ello revelación, es decir, una palabra que proceda desde más allá de la Naturaleza y que le pueda comunicar desde fuera verdades que deba conocer o máximas de comportamiento que deba seguir. La única revelación posible es el desvelamiento de las dimensiones profundas de la naturaleza que se expresan a través de la intimidad del hombre y a través del resto de las cosas, cuyo lenguaje el hombre puede captar ya que se encuentran en una sintonía radical.

  1. Propia del odinista es la moral del respeto a la Naturaleza y a los otros. Respecto a los seres no humanos ya ha quedado suficientemente expresado: no puede ser destruida ninguna forma de vida, cada una de ellas debe ser favorecida y potenciada. Eliminada la voluntad de dominio y de control por parte del hombre, la Naturaleza podrá desplegar su Vida con libertad y espontaneidad, en la hermosa e inmensa pluralidad de manifestaciones.

Respecto a los seres humanos podríamos resumir en esta fórmula el criterio ético fundamental: haz lo que quieras mientras no perjudique a nadie. Se respetan de este modo las apetencias y deseos del hombre. Con ello se deja espacio para que también su espontaneidad y su libertad no queden coartadas. Pero ello no debe ser concebido de modo absoluto o aislado. Ello iría en contra de la «inclusión cosmobiológica». El otro también tiene sus derechos, su libertad, su espontaneidad. Pero en la Naturaleza ambos deben integrarse y encontrarse, ya que forman parte del mismo cuerpo global. Lo que no se debe admitir es ninguna norma o ley que proceda desde fuera o que reprima las tendencias naturales del hombre. De este modo se desarrolla una ética que procede de la Vida y sirve a la Vida.

  1. La sacralización de la naturaleza y la exclusión de un Dios transcendente y personal lleva consigo la proclamación del politeísmo. La fuerza vital de la naturaleza no puede expresarse en una única figura o en un único ser. Cada una de las energías de la Vida debe ser honrada, venerada y cultivada. Lo divino se manifiesta de modos múltiples y todos ellos deben ser acogidos con cordialidad y como oferta para el desarrollo mismo de la vida del hombre.

Esta concepción politeísta de la divinidad permite una mayor flexibilidad y creatividad. Lo divino no es algo cerrado o clausurado ni concentrado en un solo momento. Por eso a través de los siglos y de las circunstancias puede haber desvelamientos nuevos de la plenitud de la vida. La espontaneidad y la libertad quedan de este modo reconocidas a lo divino, que no puede ser controlado ni domesticado por ningún grupo especial de mediadores ni puede ser fijado en fórmulas doctrinales definitivas o inmutables.

A la vez esta perspectiva permite mantener la libertad y la espontaneidad de los hombres. Nuevas situaciones y circunstancias producen nuevas necesidades espirituales o vitales, pueden permitir el despliegue de nuevas tendencias y apetencias o una renovada vivencia de las dimensiones del ser humano. Si tales necesidades son auténticas, encontrarán sintonía y respuesta en la plenitud de la Vida, que continuará ofreciéndose a la aspiración humana. La religión y su modo de vivirla pueden por ello ir evolucionando y cambiando. La religiosidad no será anquilosamiento o encorsetamiento, sino cadencia y melodía de la Vida misma.

  1. El politeísmo así entendido garantiza la tolerancia, el respeto, la comunicación y el encuentro entre los hombres. Ningún odinista moderno afirmará que su camino es el único modo de revelación de la divinidad. Menos aún reclamará poseer el camino único de la salvación. No tenemos, como ya decíamos, necesidad de ser salvados. El hombre es inocente y encuentra su yo más íntimo en el ritmo mismo de la Vida. En base a esta convicción fundamental, el odinista admite que todas las divinidades son expresiones multifacéticas de un principio vital superior y concreciones provisionales de la misma Vida que vincula a todos los hombres y que hace posibles todas las religiones.

Contemplamos la frecuencia y normalidad con la que los exponentes de la posmodernidad defienden y propugnan el politeísmo. De valores y de Dioses. La modernidad era también monoteísta: todo debía ser sacrificado a la Razón, a la Ciencia, al Progreso. Con ello quedaban oprimidas y reprimidas otras necesidades humanas y otras dimensiones de la realidad. Esas dimensiones y necesidades deben ser consideradas como más sagradas que las grandes palabras y los grandes proyectos, que siempre son abstracciones. El politeísmo, que es más humano y más tolerante, se acomoda mejor a la experiencia vital del hombre contemporáneo. Ello es lo que el odinismo legitima y potencia.

  1. Desde la confianza y la sintonía con la Vida el odinismo puede presentarse como la religión del optimismo y de la esperanza. En la sintonía y la armonía con la vida se puede experimentar un cobijo y una seguridad que permiten mirar el futuro con serenidad.

Los hombres pueden, además, apoyarse sobre sí mismos, sobre el fondo de energía que brota desde su intimidad, para desplegar sus posibilidades y para satisfacer sus propias necesidades. No hay que esperar una salvación desde fuera. Desde su energía interior puede ir encontrando respuesta a sus preguntas y aspiraciones. El pagano es por eso radicalmente optimista, pues celebra la vida de la que ya está gozando y que se le ofrece con todos sus tesoros.

Con ello la responsabilidad experimenta notables desplazamientos. No se puede hablar de responsabilidad en cuanto estar frente a un Ser superior que llama e interpela. Por supuesto, tampoco se puede hablar de una ley que pueda desatar la experiencia de culpa, menos aún de un pecado original. La responsabilidad no puede consistir más que en la fidelidad a la tierra y a los Dioses celestes, éste es uno de los puntos centrales de la confrontación con el cristianismo. Hay, por otro lado, en este optimismo primigenio y espontáneo una objeción que no puede ser disimulada ya desde este momento: la vida que se ofrece generosamente al hombre es a la vez profundamente cruel e inmisericorde. ¿Cómo mantener esa confianza en medio de la crueldad de la Vida?:

Esa es la clave que nos hace movernos a lo largo de la vida, caminando como lo haría un sonámbulo sobre el filo de la navaja, porque sentimos y amamos a nuestros Dioses, a la Naturaleza y a la vida misma y sabemos que la muerte no es sino la sombra de la luz, dos partes inseparables de una misma realidad.

REIVINDIQUEMOS EL TRISQUEL

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Manu Garzón

Hace ya bastante tiempo, tuve una animada charla con un Odinista al respecto de simbología pagana. Mi contertulio, un Ásatrúar noble, pero de cortas miras, se obcecaba en la idea de que los Odinistas no debían usar el trisquel como un símbolo propio, puesto que se trataba, sin asomo de duda, de un elemento exclusivamente celta. Nunca conseguí que aceptara mis explicaciones al respecto, y reconozco que se trata de una espina que aún llevo clavada en mi conciencia y, por qué no admitirlo, en mi orgullo. Pasó el tiempo, y hoy día es bastante común que nuestros hermanos y hermanas en la Antigua Senda luzcan orgullosos ruedas solares de seis y ocho brazos, de un estilo eminentemente eslavo, sin que a nadie le haya molestado la adopción de este símbolo, en lugar de usar el tradicional germánico de cuatro brazos, debido sin duda al miedo que hoy provoca lucir un elemento considerado nazi por la mayor parte de la sociedad. Bien, no se oyen objeciones ante la adopción de esta interpretación de tan sagrado ideograma. Sin embargo, también abundan aquellos que suelen lucir un trisquel, ya sea estampado en una prenda, a modo de colgante, o tatuado en su cuerpo: ante estas personas yo sí que he escuchado objeciones. Este artículo está dedicado a aquellos de vosotros que penséis que se trata de un símbolo ajeno a la cultura germánico-escandinava. No, no, no pienso escribir un tratado arqueológico, que generalmente sólo conduce al tedio y no solventa dudas ni remueve conciencias. Porque lo que pretendo es eso: tocar alguna fibra de vuestro interior con un símbolo que aún denostamos, siendo uno de los más potentes en cuanto a mensaje y carga espiritual. ¿Queréis una explicación Odinista del trisquel? Seguid leyendo, entonces.

rueda solar eslava (kolovrat)
rueda solar eslava (kolovrat)

Según nuestra sagrada tradición, el mundo humano no es sino el reflejo del mundo divino. Pero actualmente, por desgracia, nuestro pueblo forma parte de una sociedad que persigue la “impersonalización”: todo es todo, nada es algo, todos somos todos, nadie es alguien,… Globalización, a fin de cuentas. Universalismo.

Como todos sabemos, existen diferentes tipos de dioses y diosas, del modo en que existen diversos tipos de personas, con distintas capacidades o aptitudes. Los dioses trabajan en conjunto persiguiendo un fin más elevado que sus motivaciones personales, y para llegar a ese Bien Común forjan relaciones armoniosas entre ellos, basadas en un antiguo y bien conocido concepto de jerarquía triple. Así pues, y según esta interpretación, podemos dividir a los dioses en tres grandes grupos (obviando, como es natural, su pertenencia a los Æsir o los Vanir, que en este caso es irrelevante), en función de sus capacidades: llamaremos a estos grupos Soberanía, Fuerza y Generación, usando la terminología de Edred Thorsson.

  • Soberanía. Se trata del poder del conocimiento, de saber qué es lo adecuado o lo correcto, y la capacidad de llevarlo a cabo satisfactoriamente.
  • Fuerza. El poder físico, empleado para reforzar el objetivo de la Soberanía y defenderlo de fuerzas hostiles que pretendan llevarlo al fracaso.
  • Generación. El poder de mantener el sustento esencial, la existencia continuada y el puro placer de la existencia, sin los cuales sería imposible que la Soberanía y la Fuerza cumpliesen con sus respectivos cometidos.

Estos tres grupos se mantienen en equilibrio del siguiente modo: la Soberanía debe guiar a la Fuerza, y la Generación sirve a los intereses de los tres grupos bajo la dirección de la Soberanía. Tal vez sea más fácil de comprender esta correlación con un ejemplo: el Sabio/Gobernante manda sobre el Guerrero, y el Trabajador provee para todos. Si este equilibrio se rompe, el desastre es inevitable. Si el Guerrero crece por encima del Sabio/Gobernante y el Trabajador, como pudo suceder en la Alemania nazi, sólo habrá guerra, destrucción y caos. Si lo hace el Trabajador, como ocurriera tal vez en la Unión Soviética, se produce rigidez y estancamiento. Si esto ocurre con el Sabio/Gobernante, las otras dos fuerzas reaccionan con caos hasta el restablecimiento del equilibrio, de modo similar a lo ocurrido durante la Revolución Francesa. Tres brazos de una misma figura, y los tres iguales, girando en la misma dirección para mantener la armonía del conjunto por encima de los intereses de cada brazo. ¿Veis por dónde voy?

Trisquel de barro. Obra de Fiskr Art
Trisquel de barro. Obra de Fiskr Art

No debemos interpretar estos patrones como “leyes naturales”, sino divinas: son las normas de los dioses que gobiernan la consciencia humana. Estas normas fueron inculcadas en nuestro pueblo con el triple regalo de Odín, Vili y Vé (Edda prosaica, capítulo 9), y la creación de los diferentes tipos de humanidad por Odín-Rig (Rigsthúla).

Si lo planteamos como un esquema “macrocósmico”,  dioses como Týr y Odín representan la Soberanía; Thor, la Fuerza; Freya y Frey, la Generación.

Pero también podemos plantearlo a un nivel “microcósmico”, individual y espiritual (como hiciera Platón con su concepción de las “tres almas”: irascible, racional y concupiscible): cada uno de nosotros tenemos una parte de Soberano, otra de Guerrero y otra de Trabajador. Está en nuestra naturaleza, como seres humanos, que sea uno de los brazos del trisquel el que apunte hacia arriba: el militar es Guerrero, el académico es Soberano, y el jornalero, Trabajador; también hay casos en los que hay dos brazos apuntando hacia arriba, invirtiendo el trisquel de nuestra alma: el artista marcial es Soberano-Guerrero, o el maestro de escuela es Soberano-Trabajador. ¿Cuál es nuestro propio campo o campos? Sin duda, para responder a esa cuestión es vital la guía de los dioses.

El reflejo de este concepto representado en el trisquel puede observarse incluso en nuestras ceremonias: el Góði/Gyðja representa el Soberano, la Valkiria o el Guardián representan al Guerrero, y los asistentes que ofrecen sus productos, al Trabajador. Y los tres son igualmente necesarios, actuando en conjunto para asegurar el éxito de la ceremonia.

Y de este modo, asumiendo el trisquel como esa representación tanto del orden cósmico como de nuestra propia alma y su triple identidad, estaremos persiguiendo, tal vez de modo inconsciente, la plenitud personal, así como el equilibrio de este mundo nuestro, tan dañado por conceptos universalistas que los cristianos impusieron a nuestro pueblo, robándole su soberanía espiritual, su poder físico y su apetito por la vida. Retomarlos es derrotar al Cristo Blanco en el único campo de batalla que debería importarnos: ¡ Nuestro corazón!.

¿Es suficiente motivo para lucir el trisquel?

¡Nos vemos en el próximo artículo!

Manu Garzón
Goði Orden Sacerdotal COE

http://escritorioescaldo.blogspot.com.es/2016/04/reivindiquemos-el-trisquel.html

El Binomio Odín-Thor

c1c3dc0ff8167ce62761082b0768a9e9Renauld-Krantz es el responsable de la edición de una Antología de la poesía nórdica antigua aparecida en 1864, hasta ahora la mejor selección de textos eddicos y escáldicos accesible al público.

A partir de la antigua literatura nórdica, Renauld-Krantz profundiza en el carácter de los antiguos dioses germánicos a la búsqueda de estructuras, es decir formas organizadoras, constitutivas e irreducibles a simples procesos históricos, de la religión germánica.

La mitología nórdica prolonga en sus grandes líneas una mitología germánica común, sobre la cual profundizaron los autores de la Antigüedad (Tácito) y la Edad Media (Adam de Breme, Saxo Grammático) antes que los modernos (Jacob Grimm, Jan de Vries, Georges Dumézil, Otto Hofner), buscando sus contenidos.

“Escandinavia – escribe Renauld-Krantz – es, en efecto, el único país germánico (y uno de los raros países de Europa) en donde la literatura todavía se baña en el paganismo. Si exceptuamos las inscripciones rúnicas, los primeros monumentos de esta literatura datan del siglo IX, y los últimos documentos religiosos importantes del siglo XIII. En esta época, Escandinavia ya era cristiana desde doscientos años atrás (en Islandia, la adhesión oficial al cristianismo fue proclamada justamente en el año 1000)”.

El paganismo continúa viviendo en los cultos locales, las tradiciones de las familias campesinas y las costumbres populares.

Las tres funciones

Las figuras dominantes de la mitología escandinava son: por una parte los Ases Tyr, Odín (Wotan, en la Alemania meridional) y Thor (Donar, en bajo alemán); por la otra, un conjunto de divinidades (Nyordh, Frei y Freya, principalmente) que forman la familia de los Vanes y suelen patrocinar sectores o actividades determinadas.

Este panteón se articula en torno a tres funciones que son la base de la estructura150px-Torsfiske_002 ideológica de los indoeuropeos tal y como pudo ser establecida por Georges Dumézil: el sacerdocio y la soberanía (plano cósmico, primera función, con Tyr y Odín), la fuerza militar y guerrera (plano humano, segunda función, con Thor), la fecundidad y la productividad (plano social, tercera función, con Nyordh, Frey y Freya).

En el origen de la armoniosa sociedad de los dioses, el mito germánico localiza una “guerra de fundación” que enfrentó a los Ases y los Vanes (el mismo tema se descubre entre los romanos, bajo una forma historizada, con las guerras etruscas; o entre los indios, en la epopeya del Mahabharata). Una diosa vane, Gullweig (es decir, “sed de oro”) es la causa. Divididos, los Ases son derrotados y los Vanes invaden su territorio, Asgard (“El jardín de los Ases”; cfr. alemánGarten, inglés garden, “jardín”). Pero los Ases terminan por imponerse, ya que su jefe, Odín, que conoce el secreto de las runas y vigila el orden del mundo, consigue “domesticar” a los asaltantes gracias al poder de unión de su magia.

En la sociedad unificada que sigue a este periodo de discordia, los Ases obtienen las funciones de soberanía (Odín) y de combate (Thor), en tanto que los Vanes obtienen la función económica: son los encargados de producir las riquezas. Tal es la forma de “contrato social” entre los indoeuropeos.

La función de soberanía comprende dos aspectos: uno “jurídico” y religioso, el otro “político” y administrativo. El hecho de que se encuentren asociados muestra que, en la sociedad de los dioses (y, por extensión, en la de los hombres) deben obligatoriamente ir a la par. El aspecto político establece la relación de autoridad, o de coacción; el aspecto jurídico establece, mediante la noción de “ley”, la justificación de esta autoridad, al mismo tiempo que asegura la cohesión social y la buena marcha del mundo. Entre los antiguos nórdicos, el mando implica un apoyo y protección asegurados por la “fidelidad” (Treue), de la que se pueden citar muchos ejemplos, desde la pax romana (ciudades sometidas y protegidas) hasta el sistema feudal (relaciones entre vasallo y soberano).

La unión de la razón, la pasión y el trabajo

Toda una tradición historicista ha querido ver en el mito de los Ases y los Vanes el recuerdo más o menos deformado de dos pueblos diferentes; el uno viviendo de la caza y la ganadería, el otro de la agricultura, que habrían combatido entre sí antes de superponerse. Los arqueólogos han avanzado los nombres de Megalithenvölker (“pueblos de los megalitos”) y Streitaxvölker (“pueblos del hacha de guerra“). Hasta que Georges Dumezil, en su obra Los dioses de los germanos(1959), escribió:

La dualidad entre los Ases y los Vanes no es un reflejo de eventos del pasado. Lo que aquí se esconde son dos términos complementarios de una estructura religiosa e ideológica unitaria; dos términos en donde el uno implica al otro, y que son expresión común de todos los pueblos indoeuropeos”.

En un estudio titulado Histoire et societé, aparecido en la revista Nouvelle École, Giorgio Locchi precisa: “Lo esencial es que, efectivamente, los Ases y los Vanes representan dos modos de vida diferentes: de una parte la antigua tradición de los grandes cazadores-recolectores; de la otra la nueva sociedad de los productores, que se infiltró por aculturación en el seno de las culturas indoeuropeas”.

La sociedad ideal realiza entonces la unión de la inteligencia (de la razón) de la fuerza (la pasión) y de las virtudes apetitivas (el trabajo). Los Ases ocupan una posición dominante; los Vanes una posición subordinada. Pero esta jerarquía constituye un conjunto armónico. Todos los dioses se reúnen para combatir contra Utgard, la comunidad de los monstruos y los gigantes. “Los dioses se oponen a los gigantes – precisa Renalud-Kreantz – como los civilizados a los salvajes, al mismo tiempo que como los padres a los hijos”.

Los dioses principales son Odín y Thor. El primero está asociado al aire y al viento, el segundo al fuego y al rayo (los Vanes son entidades de la tierra y el agua).

Odín no es el creador, pero sí el ordenador del mundo. Él garantiza (junto con Tyr) el orden del cosmos. Dios de los reyes, es también el rey de los dioses. Al igual que sus homólogos indoeuropeos (Zeus-Pater, Júpiter, Varuna etc.), su poder reposa en la ciencia y la magia. Sus éxtasis son de orden uránico, celestial y espiritual.

Thor, dios de la guerra y la tormenta, es hijo de Odín, como el trueno es hijo del cielo. Al igual que el rayo se abate sobre la tierra su actividad se despliega sobre el plano humano. Su poder reposa no en la sabiduría, sino en la fuerza física, simbolizada por su martillo. Thor encarna la virtudes del corazón y de la acción: coraje, generosidad y lealtad.

Entre “Barbarroja” y “Barbagrís”, es decir entre Thor y Odín, comenta Renauld-Krantz, existe una relación estructural binaria, demostrada por numerosos documentos.

odino“Odín es el dios de las funciones intelectuales, cuyo asiento está simbolizado en la cabeza Thor es el dios de las funciones activas, cuyo asiento está simbolizado por el corazón al mismo tiempo que su medio de expresión y de aplicación es el cuerpo. Odín representa el poder del espíritu y Thor la fuera del cuerpo, y el dúo Thor-Odín expresa la misma polaridad que la dualidad cuerpo-espíritu”.

En la religión védica se descubre una relación análoga entre Varuna e Indra. El hinduismo ha conservado el eco, muy deformado, en la oposición entre Shiva y Vishnú.

Las relaciones entre Thor y Odín también traducen una relación original entre los edades cronobiográficas que también lo son de jerarquía: el padre y el hijo, el soberano y el guerrero, el rey y el caballero. Por el contrario, la tercera función, que trata de la fecundidad (humana) y de la productividad (económica) se relaciona por una parte al elemento femenino, sin distinción de edad, y por la otra al gran número: el pueblo, la masa, el Tercer Estado.

El “Guardián del Santuario”

A partir de la alta Edad Media, el culto de Thor tomó la primacía sobre el de Odín. Su nombre se inscribe en numerosos patronímicos y locativos, en los nombres propios de personas y lugares. En el gran templo pagano de Uppsala, nos dice Adam de Breme, era el dios del martillo quien ocupaba el lugar principal. Era, en efecto, el momento de las conquistas. Y de las respuestas.

Escuchemos a Renauld-Krantz: “Thor, en los finales del paganismo, se convirtió en el combatiente y el defensor de los dioses, el “guardián del santuario”. Nada lo prueba mejor que la invocación general, en la que es sujeto, de los paganos contra el cristianismo emergente. Es a él a quien invocan los creyentes de la antigua fe: es a él, y no a Odín, quien oponen a Cristo, a San Olaf y a los conversos”.

Y concluye: “Las nociones sobre la personalidad que tenían los antiguos escandinavos, su conocimiento de las capacidades humanas, de una cierta imagen del hombre, ni mucho menos reflejan un pueblo “bárbaro”. El hombre se sentía proyectado en el mismo universo que intentaba explicar, de tal modo que no es exagerado explicar su mitología como una suerte de antropología cósmica”.

Nuestro ser determina nuestra religión.

Lucía

A diferencia de las llamadas religiones universalistas o «del Libro» (cristianismo, judaísmo, islam), cuyas implicaciones en los sistemas sociopolíticos son siempre débiles (de allí que sean fácilmente exportables), las religiones étnicas se caracterizan por su estrecha relación con las instituciones propias de las sociedades que las producen. En este sentido, es posible entender este tipo de religión como el conjunto de ideas subyacentes a formaciones sociopolíticas básicamente «primordiales», en cuanto a su esencia última; en ellas, la dependencia de lo político respecto al fundamento religioso responde a la concepción general del Cosmos como un orden de naturaleza sagrada en el que apenas se deja espacio para lo profano y al que los mismos dioses se hallan subordinados (de ahí su calificación también como «religiones del Cosmos»).

Por tratarse de un componente étnico más, equiparable a cualquier otro rasgo distintivo de un grupo humano culturalmente diferenciado (como la lengua), un sistema religioso étnico es, por definición, un fenómeno localizado e incapaz de expansionarse.

Mientras que la promesa de redención futura hace del cristianismo una doctrina especialmente atractiva para los grupos más desfavorecidos de la sociedad, el paganismo germánico, por el contrario, conecta con mayor eficacia con las personas más capaces, mejor preparadas y con mayor grado de espiritualidad de la sociedad moderna, donde la alienación tienes sus porcentajes más bajos.

Un Dios expresa los aspectos y los modos de acción del poder y no las formas personales de su existencia, por tanto, el antropomorfismo del dios, no más que su individualidad, no debe ilusionar. Tiene, también, límites muy precisos. Un poder divino representa siempre de forma solidaria aspectos cósmicos, sociales, humanos, no disociados todavía. La representación del dios bajo una forma plenamente humana constituye un hecho de simbología religiosa que debe ser situado e interpretado exactamente. El ídolo no es un retrato del dios: los dioses no tienen cuerpo. Ellos son, por esencia, los invisibles, siempre más allá de las formas, a través de las cuales se manifiestan, o mediante las cuales se exteriorizan en el templo.

 

LA SERPIENTE EN LA MITOLOGÍA GERMÁNICA

1.Introducción

La serpiente ha jugado un papel importante en las creencias de diversos pueblos. Debido a la forma de su cuerpo, a sus movimientos, a su veneno, la serpiente es uno de los animales que más miedo infunde al hombre. Su carácter siniestro y peligroso causa temor. Por salir de agujeros y de la maleza, parece pertenecer al mundo subterráneo. Muchas veces la símbolo de la serpiente, sólo con mirar a su víctima, la hechiza antes de matarla con su veneno, por eso es símbolo de la muerte (cfr. la saga griega de Laocoonte). A causa de su costumbre de exponerse al sol, es comprada con él. Según una concepción del antiguo Egipto, en el reino de los muertos viven demonios en forma de serpientes que vomitan fuego o están armados con un cuchillo; pero, como ojo del dios solar Ra, la serpiente rechaza todo mal y se convierte en emblema en la frente de los reyes. Por su capacidad de regeneración, parece emparentada con la luna y remite a la inmortalidad. La serpiente de Esculapio enroscada con bastón es todavía hoy un signo de la profesión médica. Su naturaleza enigmática y ambivalente hace que se la considere como un demonio y causa de muerte, pero por otra es poseedora de poderes benéficos e incluso divinos. Por eso, no es de extrañar que en algunas religiones las serpientes sean a la vez maldecidas y adoradas. Así en la Biblia puede ser símbolo de vida (Num 21,6-8) y de muerte (Gen 3).

Nuestro estudio intentará presentar y analizar la figura de la figura de la serpiente, así como su simbolismo en los textos bíblicos y en la mitología germánica. Me llamó la atención que en las dos culturas la serpiente estuviera de alguna manera relacionada al árbol de la vida, aunque aquí nos limitaremos, por cuestión de espacio, a la serpiente. Para ello presentaré en primer un sumario de los diversos significados de la serpiente que ofrece la mitología comparada, para pasar posteriormente a analizar más específicamente el mundo bíblico y el mundo germánico. Concluiremos con una reflexión sobre los datos obtenidos.

  1. La serpiente como símbolo religioso[1] 

En religiones comparadas, el termino “serpiente” hace referencia a un número de criaturas, reales o imaginarias, que poseen características físicas de las serpientes. En esta categoría se incluyen diversos tipos de ofidios: además de las serpientes (culebras), designa a bestias tales como serpientes marinas (normalmente enormes monstruos marinos), dragones[2] (reptiles con forma de serpiente y con cuatro patas o dragones alados con dos patas, en inglés denominados wywern), basiliscos e hidras (serpientes con multitud de cabeza). Aunque cada tradición religiosa percibió los símbolos de la serpiente dentro de su propia visión del mundo, se pueden señalar algunos rasgos comunes.

2.1 La serpiente y los orígenes del mundo

En la mitología de muchos pueblos, las serpientes están relacionadas con el origen del mundo y con la creación. La creación del universo surgiendo de una lucha titánica de deidades, monstruos, o de ambos, es un motivo bastante recurrente. En el Antiguo Testamento (AT) frecuentemente encontramos el tema de la batalla divina contra el monstuo del caos con forma de dragón o serpiente que vive en el agua. Es con la victoria sobre Rahab que se secan las aguas (Is 51, 9-10). En otros culturas, las serpientes ayudan o son las creadores del mundo. Son símbolo de la creación y del caos.

A su vez son representantes de los poderes cósmicos. En términos cósmicos, el universo siempre está amenazado de recaer en el caos. El cosmos ordenado incluye a serpientes como figuras centrales en la concepción del mundo creado. Frecuentemente es la serpiente la que mantiene unido al universo, la que rodea a todo el universo, como un cinto atado mordiendo la cola en su boca (cfr. Midgardsormr). Manteniendo unido el universo de esta forma, cualquier movimiento de la serpiente causará terremotos. Por eso, la serpiente es tanto protección contra el caos como un peligro potencial. Esta representación simboliza los límites del mundo creado y la noción de eternidad. El hecho de que la serpiente rodee la tierra indica claramente que es enorme y poderosa, algo así como una serpiente marina cósmica. No es muy distinta de ltn de los mitos ugaríticos o del Leviatán del AT.

En mitología es frecuente la noción de un arból cósmico que forma el centro del universo creado. Éste está concebido para alcanzar los cielos desde el mundo subterráneo, formado un  pilar natural en el cual existen todos los niveles del cosmos. Bien en sus raíces o al rededor de su tronco hay normalmente una serpiente, la cual aparece enfrentada al águila situada en las ramas superiores. El mito de Etana, la historia de Gilgamesh y el árbol Huluppu reflejan estas ideas. La serpiente puede estar custodiando o destruyendo el árbol. El águila y la serpiente son símbolo de la enemistad perpetua, lo que parece ser un tópico que refleja las batallas eternas entre el bien y el mal, o entre el orden y el caos.

La serpiente no sólo está asociada a la tierra y al agua, sino también a los cielos. Puede representar la luz[3], el arco iris. Tiene un significado lunar, y del mismo que la luna crece y mengua, así también la serpiente es símbolo de muerte y resurrección.

2.2 Las serpientes y los espíritus de los antepasados

La serpiente contendría el alma del primer antepasado de la familia, como símbolo del genius loci o deidades tutelares del lugar. Las almas de los jefes y taumaturgos se transforman en serpientes después de la muerte y continúan viviendo, cuidando las casas de sus descendientes y ortogando salud y prosperidad. Serpientes y dragones son custodios de propiedades, tesoros y riquezas (cfr. el dragón Fáfnir que custodiaba el tesoro de los Nibelungos). Según algunas concepciones, el alma podría abandonar el cuerpo en forma de serpiente, no sólo después de la muerte sino incluso en sueños.

2.3 La serpiente como símbolo de sabiduria y de poder

Las serpientes conocen todos los misterios. Si una persona come su carne (o el coazón de un dragón, como hizo el héroe germano Siegfrido) le son reveladas muchas cosas; en particular puede entender el lenguaje de los animales, o recibir el don de profecía a través de oráculos. Estos ofidios son el símbolo de la inteligencia y astucia (Mt 10, 16: “Sed sabios como serpientes”); han sido presentadas como ejemplo de asucia, malicia, engaño y seducción. Todos esas características se han usado para configurar la serpiente que aparece en el Edén. Finalmente, aparecen como objetos normales de los presagios contra la enfermedad y como símbolos de poder y soberanidad en China y Egipto.

2.4 La serpiente y la muerte

Las serpientes aparecen de distintas formas relacionadas con la muerte, como su causante (veneno) o transmisora. Juegan un papel importante en concepciones religiosas sobre los orígenes del pecado, por ejemplo en la caída de Adán y Eva. La serpiente representa a las fuerzas malignas portadoras de la muerte. En la cristiandad se asocia frecuentemente con el pecado, con el príncipe de las tinieblas y el infierno.

2.5 Signo de vida e inmortalidad

La función más ambigua de la serpiente es aquella en la que viene presentada como asesina o curandera. Las serpientes muerden a la gente y causan la muerte, pero su veneno también puede ser usado para salvar vidas. Transforman la muerte en vida por el poder de una planta que sólo ellas conocen (cfr. los cultos de Asclepios y Glycon). Los “caduceos”[4] se han convertido en el símbolo de la medicina en la tradición europea. La historia de las serpientes venenosas enviadas para matar y la imagen de la serpiente usada para curar en Num 21, 8-9 puede reflejar este aspecto ambivalente de la serpiente. En asociada con el fruto de la vida, con la fertilidad y el agua de vida. Tiene una ambivalencia sexual, la cual se traduce en un simbolismo por el hecho de que es la vez matriz y falo.

Por la ambivalencia con la que se las consideró, pueden ser asociadas con los demonios y con los dioses (Is 6, 2). En algunas culturas, como portadoras de salvación y dadores de vida, llegaron a ser animales divinos como occució entre los lombardos, los lituanos y entre la secta gnóstica de los ofitas, quienes adoraban la cabeza de Dios en forma de una serpiente.

  1. La serpiente en el mundo germánico

El problema para conocer el tema de lo sagrado entre los germanos y escadinavos son las fuentes a partir de la cuales debemos trabajar. Tenemos poca información sobre los germanos, y los documentos no pertenecen, salvo excepciones, a los propios germanos, sino a épocas más recientes, esto es, a partir de la cristianización. Estos textos fueron redactados, con raísimas excepciones, por autores cristianos al menos dos siglos después de la conversión de aquellos países al cristianismo. Cristianizadas o no, estas fuentes muestran una mentalidad que, como sabemos, no evolucionó sino muy lentamente, especialmente en los planos ético y religioso[34]. Por lo que se refiere a nuestro tema, las fuentes[35] no aportan tantos datos como formarse und idea precisa y concreta del simbolismo de la serpiente. Los datos son aislados y a veces inconexos. Lo que sí podemos afirmar es que la figura de este ofidio está íntimamente unida a la cosmología, de la misma forma que lo estaba en el mundo bíblico, y a la demonolgía.

Un pensamiento preside toda la cosmogonía y teogonía germánica: el orden es el valor absoluto; el caos, el único mal inexpiable, y las potencias del destino, que se supone dispensan uno y otro, puesto que están ambos en la naturaleza de las cosas, han velado por mantener el equilibrio. Dichas potencias son responsable de este equilibrio del que los diosos son garantes y del que los hombres deben ser ejecutores. Y será en ese contexto donde busquemos el significado y la importancia de la serpiente.

Este ofidio debió poseer un valor simbólico muy elevado en la vida reilgiosa de los germanos, sobre todo en la edad de bronce. Entre los estudiosos se discute si fue objeto de culto. J. de Vries[36] afirma que existen ciertos indicios de culto de las serpientes entre los germanos. Las representaciones de serpientes en la edad de bronce sobre piedras y en los cuchillos cúlticos deben ser considerados como símbolos se un culto de la fertilidad. Es significativa la estrecha relación entre la serpiente y el caballo, la cual se muestra en las imágenes donde el cuerpo de la serpiente, enroscada en sí misma, termina con una cabaza de caballo. Según este autor, tampoco faltan testimonios en tiempos históricos para el culto de las serpientes. La descripción de la vida de S. Barbatus menciona que los longobardos habían adorado bestiae simulacro, quae vulgo vipera nominatur. Así mismo, J. de Vries se apoya para afirmar el culto de la serpiente en textos de Tácito, quien nos habla en su Germania c. 7, que los germanos cogían imágenes de los bosques y las portaban a la batalla. Y en su Historia IV 22, nos concreta que tomaban imágenes de animales salvajes. Estos pasajes los relaciona J. de Vries con las representaciones de la columna de Trajano, donde un germano llevaba una imagen de una serpiente para lucha, como si fueran estandartes de los ejércitos. De estos indicios concluye la adoración de la serpiente. Las características de este culto, sin embargo, permanecen para nosotros desconocidas. Por el contrario, Simek[37] cree que no se puede deducir de esos datos su culto, sino simplemente que eran estimadas por su valor simbólico.

4.1 La función demoniaca de la serpiente

Del mismo modo que los dioses podían tomar formas de animales, así también los demonios aparecen frecuentemente con rasgos de animales. El hombre ha representado el espantoso poder de lo numinoso en la caricatura de un animal. Las fábulas de animales medievales y los bestiarios muestran claramente como reconoció el hombre en las distintas formas de los animales las virtudes y especialmente los vicios de los hombres. En la mitología germana hay muchos demonios pertenecientes a las creencias populares. A veces poseen una función pedagógica con rasgos muy fantasiosos, a los cuales se refieren las sagas.

Remitiéndonos a las fuentes que presentan a demonios en forma de animales, destaca en primer lugar el lobo, quien es temido como ser demoniaco y símbolo de lo salvaje. Intimamente relacionado con este animal está la serpiente, pues se nos dice, como veremos, que son hermanos y el lugar donde habita es claramente demoniaco. La terminología para designar a este ofidio y su presentación son variadas. Snorri en su poética skaldica nos indica que hay tantas serpientes en Hvergelmir que no hay lengua que las pueda contar, y algo parecido menciona el Discurso de Grimnir[38]. Los nombres de la serpiente son estos: dragón, Fáfnir, Jormundgandr (Midgardsormr), Natter, Nidhöggr, Lindwurm, Otr, Goin, Moin, Grafwitnir, Grabak, Ofnir, Swafnir, Grim. Veamos algunas de las características que les atribuyen.

Nodhöggr (dragón envidioso), es el dragón que también viene presentado como una serpiente enorme, y en la mitología germánica mira a los pies del fresno Yggdrasil. Daña es árbol, pues mordisquea sus raíces[39]. Es un monstruo que habita en el Hel. Ratatöskr (diente raedor) es una ardilla[40], que sube y baja corriendo por el fresno y lleva habladurías y chismes entre el águila, la cual se sienta sobre las ramas del fresno y es muy sabia, y Nidhöggr. La figura de la ardilla es alegoría y simbolismo de las continuas y nuevas discordias en el mundo. Otr. Otter,un hijo de Hreidmar, hermano Fafnir y Regin. Al él se refiere un kenningar que se refiere a la penitencia de Otter: El dios Loki, a quien mató, cuando él, an la figura de una víbora o nutria pescadora, estaba comiendo un salmón, debe recoger tanta cantidad de oro para preparar el daño cometido como entre en Otterbalg. Él recogió el oro de Andwari y consiguió con ello una maldición que destruyó la familia de Hreidmar[41]. Swafanir es un sobrenombre de Odin como serpiente[42]. Lindwurm es otra denominación para el dragón que significa gusano radiante. El resto de las serpientes roen las raíces del Yggdrasil: “Más serpientes hay, bajo el fresno Yggdrasil que imaginen los tontos simios; Góin y Móin – son hijos de Grafvitnir – Grábak [lomo gris] y Grafvöllud [que escarba en el lomo]; Ofnir y Sváfnir [que dormita] creo que siempre raerán las ramas del árbol”[43].

De todas las mencionadas, la que más nos importa aquí es la Serpiente del Mundo o de Midgard, denominada en los textos Midgardsormr (altnord.) o Jörmungandr (“varita mágica gigante”). El nombre de Serpiente de Midgard no aparece ni en las Edda ni en los Skalden. Solamente Jormundgandr, Ormr, Nadr (serpiente, dragón) aparecen en las Edda. Será Snorri (Gylf 33, 46, 47, 50, 52) quien sistematice las indicaciones anteriormente dispersas.

Conocemos la genealogía y familia de Midgardsormr. Loki procrea de una manera muy heterosexual con la gigante Angrboda a sus tres hijos montruosos, Hel, la diosa de los infiernos, Midgardsormr, el “Leviatán” nórdico, y el perro (o lobo) Fenrir (o Garmr), que son sus propias hipóstasis[44]. Esto no lo inventó Snorri, sino que también es mencionado en Thórsdrápa 1 de Eilíf (siglo X) y en el Cantar de Hymir (Hym 22 y 23). La presentación de Loki como padre del monstruo es, sin lugar a duda, antigua.

4.2 La serpiente en la cosmogonía

Los germanos han concebido una de las más bellas fabulaciones o formulaciones de este tema natural. Se trata del fresno (o quizá del tejo) Yggdrasill. Nacido de la tierra, alimentado por el agua, tiende hacia el sol. Mantiene el mundo en su lugar, justifica su orden, tronco erecto, salido de la roca, con las raíces sumergidas en la blanca agua arcillosa, primitiva y fecunda, disparando su flecha hacia la cima del mundo. En la Germania continetal se llama Irminsul (columna de Irmin, una palabra que no deja evocar el elemento jörmun – de Jörmungard, otro nombre de la serpiente de Midgard, responsable también de la disposición y mantenimiento del estado del universo). El Árbol es la fuente de la vida, es el guardián o depositarion de todo el saber, pues la memoria del mundo se halla en su base en la persona de Mimir. Preside todos los destinos, los de los vivos y el del universo, puesto que las Nornas velan en su base, cerca de la fuente de Urdr.

“Existen soprendentes similtudes entre Yggdrasill que sostiene el mundo y la gran serpiente de Midgard que lo mantiene en su lugar en los pliegues de su cuerpo. El día en que Midgardsormr se desenrosque (cuando Yggdrasill se desplome), el mundo perecerá. Ahora bien, Midgardsormr es llamada también Jörmungandr: literalmente “gigantesca varilla mágica”[45].

Midgardsormr se llama un monstruo de la mitología nórdica, que vive en el océano primitivo que rodea el mundo, abraza la tierra y se mantiene unida al circulo de la tierra. Así la describen los Skalden. Ulfr Uggason la denomina como “ fuerte cuerda, cinta de la tierra” (Skj I, 129 Str. 5) y el poeta del Cantar de Hymir: “el cinto de todas las tierras”[46]. Por esto se llama Midgardsormr (la serpiente del mundo humano) o Jörmungandr (el violento ser mágico). Midgardsormr es un ser demoniaco de gran tamaño. Se encuentra, mordiéndose la cola rodeando a Midgard, la tierra habitada, en el mar del mundo[47]. Es el monstruo que mantiene unida la tierra y evita su disgregación. Cuando bebe la gran serpiente, entonces tenemos la marea baja. Por el contrario, cuando expulsa el agua, sube la marea. Esta serpiente doblada en círculo completo y que tiene en la boca la punta de la cola de denomina en lenguaje técnico el “uroboros”, palabra griega que significa que “devora la cola”.

El concepto de una serpiente que rodea la tierra era también conocido fuera de los pueblos escandinavos como muestran citas del siglo XI (De mundi constitutione I, 52ss) y del XIV (Konrad von Megenberg, Libro de la naturaleza II, 32), en los que se atribuyen los terremotos al movimiento de una de tales serpientes. Es más, parece ser que los antiguos griegos tomaron este emblema de los egipcios, quienes lo habían relacionado con manifestaciones siderales y le habían dado significados metafísicos. Posteriormente lo usaron los romanos y alguna secta gnóstica, como los ofitas. En la Edad Media fue utilizado frecuentemente por los alquimistas, los hermetistas y los heraldistas religiosos y nobiliarios. En la Edad Media cristiana se asoció Midgardsormr con Leviatán del AT.

El sentido más conocido del uroboros[48] es el que lo relaciona con el tiempo, que es la única cosa, junto con Dios, que no tuvo principio ni tendrá fin, puesto que es el hilo de que está tejida la eternidad. También el uroboros, doblado en círculo, uniendo por la presión de sus mandíbulas los dos extremos de su cuerpo, forma un todo único sin solución de continuidad. Une el principio y el fin, por lo que representa las cosas eternas. Es la inevitable y regular renovación de los ciclos cuya ininterrumpida sucesión forma la eternidad[49]. Otro significado que poseía el uroboro era el movimiento y la perpetuidad de la fuerza que lo acciona, porque al estar curvado en círculo puede rodar como una rueda, y así mismo la  serpiente , privada de los órganos locomotores, se mueve como el resto de los animales y con verdadera rapidez, sólo con el movimiento interior de sus costillas y de sus placas ventrales. Esa fuerza interior hizo que se convirtiera en imagen del movimiento cósmico. Del mismo modo, es símbolo de la renovación de la vida, pues se reconstituya a partir de su propia sustancia, devorando su propia cola. Rejuvenece al envejecer y renace en sí misma. Finalmente, los antiguos mitos del mundo hacían de la serpiente, como del dragón, el custodio nato de todos los tesoros y se transpuso la idea de infinito del interior del círculo al de la serpiente circular, situando así todas las cosas en él y bajo su custodia.

Dado que el antiguo concepto mitológico del ser cósmico que rodea el mundo, ya a principios del tiempo literario había sido humanizado en una serpiente marina mítica, en la mitología germánica aparecerá también esta enorme serpiente marina, la cual será enemiga de Thor. Los mitos en los que se narra cómo Thor llegó a enfrentarse violentamente con los gigantes, están narrados en un estilo de cuento-novela. Como enemigo de Thor encontramos mencionado en diversos mitos la serpiente del mundo. En distintas historias de los Skaldos[50] se ralata que Thor había pescado en su anzuelo a la serpiente del mundo en mar abierto. La misma escena será tratada literariamente por Snorri (Gylf. 46, 47) y en el Cantar de Hymir[51].

Analicemos brevemente este Cantar. El poema trata de la adquisición del caldero en el que se preparará la cerveza para festín de los dioses. En relato aparecen una serie de mitos que conocemos por otras fuentes, los cuales han sido ampliados con muchos elementos fabulosos añadidos. Según U. Diederichs[52], tenemos aquí dos antiguas fábulas , la adquisición del caldero y la pesca de la serpiente de Midgard, la cual se ha insertado en la primera. Se nos cuenta que Thor y Hymir estaban remando juntos en alta mar, pero que Hymir no quería ir más allá, pues era donde se encontraba la serpiente del Midgard.

Snorri[53] narra los hechos de la forma siguiente: Van a pescar Hymir y Thor, quien lleva como cebo una cabeza de buey. Llegan al banco de peces, pero Thor quiere remar mucho más, y siguieron avanzando. Dijo Hymir entonces que habían llegado tan lejos que era peligroso quedarse tan mar adentro, por la serpiente del Midgard. Pero continuó. Thor preparó el sedal y el anzuelo con la cabeza de buey. La serpiente del Midgard mordió la cabeza del buey, y el anzuelo se clavó en el paladar de la serpiente. Y cuando se dio cuenta tiró tan fuerte que los dos puños de Thor salían por la borda. Entonces Thor se irritó y se acreció su fuerza divina, empujó con el pie tan fuerte que atravesó el barco con los dos pies, y apretó contra el fondo; entonces subió la serpiente a bordo. Y puede decirse que nadie ha visto tan horrenda visión como la de Thor mirando fijamente a la serpiente y la serpiente mirándole a su vez, escupiendo veneno. Hymir se asustó al ver a la serpiente. Cuando Thor cogió el martillo y lo blandió en el aire, el gigante cogió un cuchillo para cortar el cebo y cortó la carnada de Thor echándola por la borda. Y Thor lanzó el martillo tras ella y dicen que le acertó en la cabeza, cuando ya estaba en el fondo, pero yo creo que es cierto lo que te digo, que la serpiente del Midgard aún vive y yace en el mar, rodeando a las tierras. Thor cerró los puños y golpeó a Hymir en los oídos.

Este mito fue también un motivo muy apreciado para representaciones iconográficas, tal y como lo ha mostrado J. de Vries[54], dado que se encuentra también representada en tres imágenes sobre piedra del tiempo de los vikingos. Tanto en los “Gosforthkreuz” ingleses como en las piedras “Altuna” escandinavas (suecas) encontramos representadas estas escenas (cfr. lamina XVII). Podría extrañar que Jörmungandr puede ser pescado aquí como un monstruo marino, dado que se creía que circundaba el mundo en un círculo cerrado y que sólo en el Ragnarök se movía libremente en el mar. Es muy probable que aquí se hayan mezclado narraciones de serpientes marinas gigantescas, las cuales también aparecen todavía en las sagas de pueblos modernos.

Referente al fin del mundo (Ragnarök), hay distintas representaciones. Nos interesa aquí la que expone el Voluspa, poema que describe el principio y el fin del mundo de forma apocalíptica puesto en boca de una vidente. La vidente nos relata cómo los demonio moran en todas partes fuera de Midgard y se preparan para la próxima batalla. En la naturaleza aparecen las señales que anteceden a los mensajeros del Ragnarök: eclipses solares y una climatología muy adversa. Los gallos comienzan a chillar, el lobo a aullar. Aparecen actos morales indignos: los hermanos luchan entre ellos y cometen incesto. Ya no hay más moderación ni consideración. El Árbol cósmico tiembla y se resquebraja. De todas las direcciones acuden las fuerzas demoníacas: por el mar cósmico se acerca la serpiente cósmica golpeando las olas, se da prisa en la destrucción del mundo hacia el lugar donde viven los dioses[55]. Loki con los hijos de Muspell llegan en el barco Naglfar. Finalmente llega Surtr. Los montes y rocas se desploman y los hombres mueren. Voluspa 66, continúa diciendo:

“Llegará volando el oscuro dragón

la serpiente brillante, desde Nídafjöll

llevará en sus plumas los muertos a Nidhögg.

Allí se hundirá”[56].

  1. de Vries[57] nos ofrece la siguiente interpretación. Hablando del poder y de las fuerzas mágicas, algunas enfermedades se consideran causadas por astillas o flechas lanzadas por seres malignos. También se usa para animales mágicos o encantados. La palabra gandreid se menciona frecuentemente en escandinavo, pero con ello no se indica un “bastón para cabalgar” como después las brujas frecuentemente usaban, sino el viaje sobre un animal encantado. También el nombre Jörmungandr para la serpiente del mundo parece que tiene este significado. Es posible que aquí tengamos relaciones de distintas culturas según las cuales los chamanes llegaban a los infiernos sobre algunos animales concretos para recuperar las almas de los enfermos.

Aquí tenemos que pensar en la representación de una peligrosa serpiente gigante que habitaba en los mares y que aparecía de vez cuando, como todavía hoy en algunos lagos escoceses se muestran y ésta, como es natural, se muestra enemiga de los dioses en el Ragnarök[58].

En ese momento, los dioses libran su último combate a los monstruos que representan las fuerzas del caos. Odin tiene como enemigo al lobo, quien le da muerte. Surtr mata a Freyr. La muerte de los dioses significa el final. Fenrir engulle la luna y el sol. El sol se vuelve negro y la tierra vuelve a hundirse en el mar, las estrellas desaparecen y una llama caliente llamea hacia el cielo. En el Ragnarök, la serpiente del Midgard surge del mar y provoca una inundación general. El gigante Surtr avanza a la cabeza de sus tropas y ataca Asgard, la morada de los dioses. La serpiente del mundo lucha con Thor. Se matan uno a otro. Thor muere como consecuencia del veneno de la serpiente, pero es sin embargo es vencedor, pues consigue das nueve pasos antes de morir. Esta escena pertenece a la representación posterior del fin del mundo.

El Ragnarök no es un fin definitivo. Será seguido de una regeneración universal en la que únicamente los dioses “buenos”, los dioses justos, revivirán, mientras que, entre los humanos, una pareja milagrosamente salvada al pie del árbol Yggdrasil asumirá la perpetuación de la especie humana. Los miembros de esa pareja se llamarán Lif (vida) y Lifþrasir (apasionada por viva). ¿Y qué harán los dioses? Jugar a las “tablas, un juego de azar. Por eso la muerte no es un esperpento ni una atrocidad, sino un consentimiento, puesto que significa el retorno a lo sagrado, la reconciliación completa con un destino de que se habrán conocido las bendiciones, pero también los contratiempos. No se encuentra jamás la menor lamentación ante la muerte, salvo en los textos que, de manera visible, llevan una impronta cristiana[59].

Se nos menciona que en el nuevo mundo habrá muchos lugares buenos y muchos malos. Entre los malos viene descrito un palacio grande y horrible “cuya puerta mira al norte y que está hecho con los esqueletos de las serpientes, como una casa de mimbre, y las cabezas de las serpientes miran hacia dentro de la casa y escupen veneno, de forma que por las salas corren ríos de veneno. Esos ríos han de vadearlos los que rompieron juramentos y los asesinos”[60].

4.3 La metamorfosis de la serpiente

Encontramos algún texto donde la gran serpiente de Midgard es capaz de transformarse en un gato mágico para ridiculizar al dios Þórr en persona, lo cual aparece también de las sagas legendarias[61]. Se nos narra en la estancia de >Thor en Utgarda: “No creo que fuera menos meritorio levantar al gato. Y a decir verdad, todos los que vieron cómo le levantaste una pata del suelo se asustaron, pues ese gato no era lo que parecía, sino la serpiente del Midgard, que yace en torno a todas las tierras, y apenas le basto con toda su longitud para seguir tocando la tierra con la cola y la cabeza, tanto la alzaste que llegó cerca del cielo”[62].

Pero no sólo es ella capaz de transformarse en otro animal, sino que incluso Odin se convierte en serpiente[63] en la narración del mito de la obtención del hidromiel, que nos transmiten dos fuentes[64]. Odin roba a un gigante, Suttungr, el hidromiel gracias a que la hija de éste, Gunnlod, se había enamorado locamente de Odin, ésta la permite beber de la cuba donde estaba la bebida. Este robo recibió en la Snorra Edda una larga prehistoria, en la que probablemente confluyan diversos mitos. En un concordato de paz, los ases y los vanes habían escupido en una cuba y de la saliva habían hecho un hombre, Kvasir. Dos enanos mataron a este hombre en secreto y mezclaron su sangre con miel. El líquido se llama desde entonces hidromiel, y todo el que bebe de él se convierte en poeta o en sabio. Los enanos (llamados Fjalarr y Galarr) mataron a un gigante Gillingr arrojándolo desde un barco al mar. Suttungr recibió como reparación por la muerte de su padre Gillingr el hidromiel del poeta, el cual guardó en un monte y lo confió a la custodia de su hija Gunnlod. Odin para llegar a la bebida. El monte será perforado, y Odin se desliza como serpiente por el agujero. Seduce a la joven, roba el hidromiel y huye con la forma de un águila. Suttungr lo persigue, pero encuentra la muerte.

Es sorprendentemente grande el número de sobrenombres de Odin, que lo representan o caracterizan como un animal. Entre las varias denominaciones tenemos las palabras Ófnir y Sváfnir, que significan tanto serpiente de Odin.

Es por esto por lo que el dragón-serpiente juega un papel importante en los cuentos populares y en las sagas legendarias. Asume ciertos valores de transmutación de la temporalidad y de la localización. Preside, como por natura, una forma de diversión las fronteras naturales o la transgresión de reinos. Como los héroes, traspasan el umbral entre el mundo de los hombres y el universo de los dioses.

Los verdaderos y característicos monstruos mitológicos del norte escandinavo son los gigantes y los enanos. Estos personajes están ampliamente enraizados en la mitología y están en conflicto con los dioses por sus apetitos sexuales. Que ocupan un puesto importante en la mitología escandinava lo vemos en la batalla escatológica, el Ragnarök, inmortalizada por Richard Wagner bajo el nombre “Crepúsculo de los dioses”. La figura de la serpiente no juega un papel tan importante ni es una característica exclusiva de la mitología germánica, pero la influencia de Midgardsormr se expandió también a los pueblos esclavos[65].

  1. Conclusión

Una vez expuestos y analizados los textos donde aparece la serpiente,. Es hora de sacar algunas conclusiones. Somos conscientes que las fuentes, tanto bíblicas como nórdicas, no transmiten una idea unívoca y clara del simbolismo de la serpiente. Además, las fuentes son fruto de un largo proceso de reelaboración, reflexión y desarrollo, y muchas aspectos proceden de influencias de culturas vecinas, por lo que también ha existido un proceso de sincretismo. Es decir, las fuentes con fruto de una larga evolución donde todavía de pueden encontrar distintos estratos o tradiciones. Especialmente so constata esto en la Biblia, y así viene aceptado por la mayoría de los exégetas bíblicos: la evolución – progreso de las creencias politeístas hacia un monoteísmo omnipotente y creador de la nada, hizo readaptar y jerarquizar mitos primigenios propios o de las culturas circundantes. Esto no lo vemos tan claro en la mitología germánica donde la perspectiva histórica es breve.

Tanto en el mundo bíblico como el germánico aparece la serpiente fundamentalmente en dos ámbitos concretos: la cosmología – cosmogonía y en la demonología. En la representación germánica de la cosmología se supone que ha influido el lugar geográfico. Los habitantes de la costa y de las islas es lógico que narren en forma de fábula la existencia de un mar cósmico que rodea la tierra. Al final del horizonte habría un abismo profundo lleno de agua, donde habitaría la serpiente del mundo que mantenía unida la tierra.

  1. de Vries[66], quien no excluye la posibilidad de ciertos influjos de representaciones orientales en la cultura germánica, no cree que este mito nórdico sea producto de la influencia del cristianismo. Cuando se considera que en otros pueblos indogermánicos la lucha de un Dios con un dragón en un motivo mítico primitivo (Apollo y Python) y también tiene resonancia en costumbres posteriores, así demuestran los numerosos casos donde se describe o representa esa aventura de Thor, pero que no debemos considerar como un mero motivo literario. Es más probable que esta batalla sea una representación germana antigua. No obstante, ve influjos cristianos en la serpiente que se muerde la cola[67].

Creo que no ha habido una cristianización del mito de la serpiente cósmica[68] germánica, pues antes de “cristianizar” a la serpiente, se habría intentado imponer el principio monoteísta del Dios creador personificado. La serpiente desempeña una función secundaria y, en parte, negativa, como aparece también en otras mitologías. Este ofidio, como símbolo de lo demoníaco, parece ser un arquetipo dentro de diversas culturas para explicar el mal inexplicable. Los textos utilizan símiles a base de serpientes o dragones cada vez que se trata de expresar peligrosidad, crueldad astuta o maldad. El dragón-serpiente es un arquetipo, y procede del miedo visceral del hombre hacia lo desconocido.

El movimiento propio de la serpiente es la ondulación, y su posición de reposo consiste en enrollarse sobre sí misma. La serpiente es una espiral viva, un ocho tendido del que han hecho el signo de lo infinito, símbolo de la larga y lenta iniciación, y como el hombre ya no distingue su cabeza de su cola, cree que forma un circulo eterno, el del tiempo inmortal. La serpiente o el dragón son invariablemente presentados como criaturas hostiles, antagonistas típicos. Su aspecto, detalles de su anatomía, los parajes mismo en que viven hacen que el hombre desconfíe de estos animales y les teman.

  1. Bibliografía

[1] Cfr. M. Lurker, “Snakes“ 370-374; L. K. Handy, “Serpent” 1113-1116; A. Gheerbrandt, “Serpiente” 925-938. Otra literatura secundaria a la que no he tenido acceso, aunque es importante, B. Mundkur, The cult of the Serpent. An Interdisciplinary Survey of Its Manifestations and Origins, New York: Albany 1983; M. Lurker, Adler und Schlange. Tiersymbolik im Glauben und Weltbild der Völker, Tübingen 1983.

[2] Para una representación de los diversos tipos de dragones cfr. C. Lecouteux, Montres 211-212

[3] Antiguas tradiciones relacionaban a la serpiente con el rayo que serpentea al fulgurar, véase L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 769-770

[4] Véase L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 798-802

[5] K. A. Mathews, Genesis 233. La tradición rabínica consideró que la serpiente del Edén era Satán disfrazado, o sea el arcángel Samuel, véase R. Graves – R. Patai, Mitos 74-79.

[6] Cfr. Th. C. Vriezen, Onderzoek naar de Paradijs-voorstelling bij de oude Semietische Volken, Wageningen 1937, 173-180, tomado de C. Westermann, Genesis 323-324

[7] C. Westermann, Genesis 322-327

[8] K. R. Joines, Serpent Symbolism in the Old Testament. A Linguistic, Archaeological and Literary Study, Haddonfield, N. J.: Haddonfield House 1974, es un libro muy citado por todos los estudios al respecto, pero al que no he tenido acceso. El resumern está tomado de E. Van Wolde, “Exegesis” 17.

[9] F. Landy, Paradoxes, 228-245

[10] E. van Wolde, „Exegesis“ 18-20.

[11] El verbo „conocer“ tiene dos significados en hebreo: conocer, en el sentido de discernir, y conocer en el sentido de conocimiento carnal o relación sexual

[12] Cfr. R. W. L. Moberly, “Serpent“ 1-27. Según este autor, el tema tratado sería la retribución inmediata de la desobediencia. El Yahvista presupone que la desobediencia a Dios no conlleva un juicio y castigo inmediato, pero el castigo llegará: “It is often the case that apparently God is wrong and the serpent right, that is that Torah can be disregarded and disobeyed with impunity… [but] such impunity is in fact superficial and illusory” (pg. 18).

[13] K. Jaroš, „Motive“ 204-215. Cfr. K. Holter “The Serpent in Eden as a Symbol of Israel’s Political Enemies. A Yahwistic Criticism of the Solomonic Foreign Policy?”, en: SJOT 4 (1990) 106-112.

[14] Esta interpretación es la que ofrece G. J. Wenham, Genesis 72-73.

[15] Este significado lo encontramos en la épica de Gilgamesh: Este personaje intenta buscar la inmortalidad y Utnapishtim revela el secreto sólo conocido por los dioses y por él mismo: existe una planta en el fondo del mar que puede rejuvencer la vida. Gilgamesh la obtiene, pero le es robado por una serpiente la cual puede cambiar su piel como símbolo de rejuvenecer.

[16] El mismo término hebreo designa en Is 30, 6 una serpiente alada o dragón. De la misma raíz provienen los serafines (Is 6, 2), los cuales son figuras humanas provistas de seis alas, que recuerdan a seres misteriosos que tiran del carro Yahveh en Ez 1. Algún autor ha mencionado que se trataría de serpientes amarillas que podrían volar (cfr. Herodotos II 75, III 109).

[17] Sobre la influencia de esta imagen en el cristianismo, véase la Serpiente-Cristo en los báculos pontificales en L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 775-776. 784-790.

[18] L. K.Handy, „Serpent“ 1116.

[19] El libro de Enoc habla de un leviatán femenino: “Un monstruo femenino llamado leviatán, vive en las profundidades del mar sobre las fuentes del agua” (1 [Eth.] En. 60, 7).

[20] Cfr. J. A. Emerton, “Leviathan“ 327-331; J. Day, “Leviathan” 295-296

[21] Un estudio exegético de Job 41, 2-3 lo encontramos en H. Rowold, “Leviathan” 104-106, así como en el magnífico comentario de H. Strauss, Hiob 380-385

[22] Job 3, 8: „Maldíganlo [el día del nacimiento de Job] los que maldicen el mar, los dispuestos a despertar al Leviatán”. El texto hebreo no es claro, por lo que se han propuesto diversas correcciones.

[23] Job 3,8: „Maldíganlo [el día del nacimiento de Job] los que maldicen el mar, los dispuestos a despertar al Leviatán”. El texto hebreo no es claro, por lo que se han propuesto diversas correcciones.

[24] J. Day, “God“ 423-436. J. D. W. Watts, Isaiah 348, interpreta la figura del Leviatán como un simbolismo para Tiro: “She [Tyre] will no longer be a threat to her neighbors, especially Israel/Judah”.

[25] C. Uehlinger, „Laviathan“ 499-526, quien estudiando una imagen de un sello con semejantes elementos descritos el el salmo, concluye que „das ruhige Hin und Her der Schiffe auf dem Meer positiv mit der Entmachtung des Leviathans korrespondiert“ (pg. 521). Véase también Am 9,3.

[26] Sobre la descripción de los monstruos primitivos bíblicos en la literatura rabínicos cfr. R. Graves – R. Parai, Mitos 41-48, quienes recogen las tradiciones de comentarios rabínicos respecto a Ráhab, Príncipe del Mar, Leviatán y Behemoth.

[27] R. Halver, Mythos 98-100. D. E. Aune, Relevation 667-676, analiza las diversas versiones antiguas del combate mítico y las posibles fuente para la versión de Ap. 12 (fuentes griegas, egipcias y gnósticas).

[28] G. J. Botterweck, “Behemath“ 19-20

[29] Cfr. K. – D. Schunk, „Jesaja 30, 6-8 und die Deutung der Rahab im Alten Testament“, en: ZAW 78 (1966) 48, 56.

[30] R. Graves – R. Patai, Mitos 41: “En la época anterior a la creación, Rahab, Príncipe del mal, se rebelo contra Dios. Cuando ordenó: ‘Abre tu boca, Príncipe del Mar, y traga todas las aguas del mundo’. Él exclamo: ‘¡Señor del Universo, déjame en paz!’. Inmediatamente Dios lo mató a patadas y hundió su cadáver bajo las aguas, pues ningún animal terrestre podía soportar su hedor”.

[31] E. Lipinski, “לויתן“ 509.

[32] Bab. B. Bat 74b-75a; Jer. Meg I 7b; III 74a; Jer Sanh X 29c; Targ Ps.-J. sobre Gen 1, 21; Tanh. B. 34b; Midr. Ps sobre Sal 23,7; 2 Apoc. Bar 29, 4; 2 Esd. 6, 52.

[33] Desde tiempos de David, el basilico fue considerado uno de los cuatro monstruos que son imagen del poder infernal: el áspid, el basilisco, el león y el dragón. También se relacionó con el Anticristo: “De la raza de la serpiente nacerá el basilisco, parirá al dragón volante” (Is 16, 29). Sobre los basiliscos véase L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 642-646.

[34] Sobre el valor histórico de las fuentes germánicas cfr. R. Boyer, “Sagrado” 232-233.

[35] La edición aquí usada de las fuentes es la preparada por E. Bernárdez, Snorri Sturluson.

[36] J. de Vries, Religionsgeschichte, Vol. I, 362.371

[37] R. Simek, Lexikon 355

[38] Discurso de Grimnir 34. Este mismo nos lo refiere Snorri, Gylfaginning 16.

[39] Snorri, Gylfaginning 40; Discurso de Grimnir 32: “Ratatosk es la ardilla que habrá de correr en el fresno Yggdrasil; las palabras del águila llevará, abajo, las dirá a Nídhögg”.

[40] Snorri, Gylfaginning 41.

[41] U. Diederichs, Götterlehre 190-193, recoge seis historias a cerca del oro.

[42] Snorri, Gylfaginning 2.

[43] Discurso de Grimnir 34.

[44] Cfr. Los hijos de Loki, en Snorri, Gylfaginning 34: “Loki tuvo aún más hijos. Angrboda se llama una gigante del Jötunheim. Con ella tuvo Loki tres hijos: uno era el lobo Fenrir, otro Jörmungard, es decir, la serpiente del Midgard, y el tercero es Hel”. Los dioses deciden robar los hijos de Loki porque suponen un peligro para la humanidad. Pero “cuando llegaron ante él arrojó a la serpiente a un profundo mar que rodea todas las tierras, y la serpiente creció de tal modo que ocupa el mar que rodea todas las tierras, y se muerde la cola. A Hel la arrojó al Niflheim y le dio poder sobre nuevos mundos, para que proveyera en todo a los que allí se le enviaran, que son los hombres muertos de enfermedad y de vejez… Al lobo lo criaron los Ases en su tierra, y Tyr tenía el valor de ir a darle comida al lobo”.

[45] R. Boyer, „Mitología“ 208.

[46] Estr. 23: „El valedor de los hombres sujetó al anzuelo – el matador de la sierpe –,  la cabeza de toro y mordió el anzuelo la por todos odiada, que enrosca su cuerpo por todas las tierras”.

[47] R. Simek, Lexikon 272-273.

[48] Sobre los distintos significados de uroboros cfr. L. Charbonneau-Lassay, Bestiario 803-813.

[49] Probablemente este significado surgió de la propiedad que tienen las serpientes de cambiar periódicamente de piel, lo cual indicaría que el reptil renovaba también su vida.

[50] Bragi, Ragnarsdrápa, 16 [Skj I, 3] (siglo IX) y U. Uggason, Húsdrápa, Skj I, 131-132 (siglo X).

[51] Estr. 24:   “Sacó asadamente Thor el valeroso

                  la letal serpiente, y la subió a bordo,

                  golpeó su martillo el monte del cabello

                  de la muy odiosa Hermana del lobo”.

[52] U. Diederischs, Götterlehre 62.

[53] Snorri, Gylfaginning 48.

[54] J. de Vries, Religionsgeschichte, Vol. 2, 142.

[55] Voluspa 50: “Hyrm llega del este llevando su escudo,

                     se encrespa Jörmungard con furor de trol,

                     la sierpe azota el mar, el águila gañe

                     desgarra los muertos, se suelta Naglfar”.

[56] Es una estrofa difícil de entender según U. Diederichs, Götterlehre 35: “Den Drachen Nidhögg sahen wir in der Wasserhölle seines Amtes walten; es überrascht, dass er und seine Leichen das Versinken der Erde, die allgemeine Vernichtung, überdauert haben und jetzt erst, aus der Neuen Welt, endgültig verschwinden. Man dächte an einen visionären Nachhall, wenn dieser Drache für das Vorangehende ein wenig mehr bedeutet hätte“.

[57] J. de Vries, Religionsgeschichte, Vol. I, 297.

[58] Ibidem, Vol.I, 256.

[59] R. Boyer, ”Sagrado“ 267.

[60] Snorri, Gylfaginning 52.

[61] R. Boyer, Sagas 208.

[62] Snorri, Gylgaginning 47.

[63] J. de Vries, Religionsgeschichte, Vol. 2, 15, explica este hecho por tener Odin como Jormundgadr la misma etimología.

[64] Nl. (Neerllándes) Hávamál 104-110; Snorri, Gylfaginning 83-85.

[65] R. Boyer, “Mitología” 239.

[66] J. de Vries, Religionsgeschichte Vol. 2, 349, es de la opinión, “dass verschiedene Einzelheiten im Kult, sowie Göttergestelten und Mythologeme in die gemeinsame Urzeit  zurückreichen, besonders wenn sie in sozial-religiösen Anschauungen verwurzelt sind”:

[67] Ibidem, Vol. 2, 373: „Wenn die Snorra Edda erzählt, dass sie [Schlange] sich in den Schwanz beißt (SnE 34), so ist diese Vorstellung, die nicht in den poetischen Quellen vorkommt, aber bei orientalischen Völkern wohlbekannt ist, kaum altgermanisch und erst mit mittelalterlich-christlicher Gelehrsamkeit nach dem Norden gelangt. Aber die Vorstellung selbst ist gewiss uralt“.

[68] No creo que la serpiente cósmica sea fruto del recuerdo colectivo que la especie humana conservó de los enormes reptiles

EL RAGNARÖK: ¿EL FINAL DE LOS TIEMPOS? APOCALIPSIS O“EL DESTINO DE LAS POTENCIAS” EN EL UNIVERSO GERMÁNICO.

 

“Recuerda al gran combate, el primero del mundo,
cuando a Gullveig[1] traspasaron con lanzas…
tres veces la quemaron tres veces renació…
Heid[2] la llamaban allí donde iba
la sabia adivina, hacía conjuros…
Arrojó Odín un venablo a la hueste,
fue el gran combate primero en el mundo;
roto quedó el muro del fortín de los Ases,
con sus artes, los Vanes dominaron el campo.
Se reunieron los dioses, todos, en asamblea,
y tomaron consejo los sagrados dioses:
¿Quién mezcló veneno en el aire todo…?
se han roto juramentos, palabras y promesas,
los firmes acuerdos que entre ellos había».

Edda Poética[3], Voluspá, 21 a 26.

Aunque pueda, a priori, resultar sorprendente por su contenido, estos versos recogidos en el críptico y enigmático poema éddico de la Voluspá[4], representan el principio del fin del mundo en la religión nórdica. Esta afirmación se sustenta sobre la base de una mentalidad compleja que trasmite, desde ese momento, la secuencia de unos elaborados mitos estructurados bajo los siguientes parámetros: el tiempo, los pactos—juramentos—perjurios, el Destino y el Ragnarök. Así, las estrofas arriba recogidas nos hablan del primer enfrentamiento bélico entre las dos familias de dioses, los Ases[5] y los Vanes[6], denominado “la primera guerra del mundo”[7] y que simboliza, después de una primera “edad de oro” atemporal en la que los dioses vivían en paz[8], el principio del tiempo histórico mitológico[9], tras la llegada inmediatamente anterior de las Nornas[10], potencias  trascendentes que rememoran –en esencia, Urdr[11]– la antigua concepción indoeuropea por la que “destino y tiempo se confunden”[12]. En efecto, estas dos nociones asimiladas a las Nornas, se entrelazan e imbrican en este universo mental nórdico, al iniciarse con su entrada en escena, el “Tiempo”, a la vez que inexorablemente se inaugura el «Destino» por ellas fijado y que resulta ineluctable para los mortales.[13]

Y es en este contexto en el que los dioses no escapan a la fatalidad[14], pues la ruptura de un juramento o acto de perjurio, con toda probabilidad inducido o ejecutado por el ambiguo Loki[15], ha sido la causa de la “primera batalla del mundo” -véanse los dos últimos versos de la Voluspá recogidos arriba-; provocada por la codicia o lujuria que aparece simbolizada en la misteriosa hechicera Gullveig. El significado de esta acción debe entenderse, en el marco ético-religioso de la mentalidad de los antiguos escandinavos, como el «incumplimiento de un pacto»; hecho decisivo que determina la pérdida del orden del universo que ellos deben garantizar y, por lo mismo, del equilibrio entre el orden-desorden, elementos constitutivos primordiales de este universo ideológico que, al ser quebrantados, trasgreden la condición sine qua non para mantener la paz en el mundo. Ni siquiera la tregua pactada a continuación[16] podrá subsanar el agravio cometido: se ha infringido el orden moral, se ha atentado contra «lo sagrado» que ellos mismos encarnan, de manera que el perjurio es imperdonable, al ser concebido en el ámbito ético de los germanos como un crimen execrable circunscrito al «derecho sagrado»[17]; en otras palabras, este complejo mental sacraliza un acto que en la esfera social era sancionado legalmente; pero dicha acción, al ser perpetrada por los dioses, lleva implícitas terribles consecuencias que van más allá del irremediable castigo.

En efecto, los dioses protectores del orden jurídico han conculcado este espacio a ellos consagrado[18]al faltar a su palabra, dado que las conductas humanas o divinas descansaban sobre la idea esencial de un “pacto” con “lo sagrado” y, con su proceder, han ido contra su propio «Destino», concebido por los antiguos escandinavos como el «único verdadero Dios nórdico»[19], en la medida en la que rige el encadenamiento de los sucesos que han de experimentar los dioses, los seres humanos y el cosmos, de modo inevitable; concepción ésta que para los escandinavos implicaba la convergencia de múltiples connotaciones. Así, esta noción del «Destino» tiene su punto de partida en una «fuerza vital», concedida desde mismo momento del nacimiento por las dísir[20]o por las Nornas, denominada «megin»[21] y que es inmanente a los dioses, humanos y objetos. Esta fuerza sagrada personal expresa no sólo la aptitud ante el «destino» que debe ser asumido, en tanto que es algo que está por hacer y que ha sido fijado por las Potencias, sino también la voluntad de realizarlo, con lo que este “don” o megin posibilita la integración en «lo Sagrado» y, por lo mismo, el establecimiento indisoluble de un “pacto” con las Potencias de todos los elementos del universo, incluso, entre las Potencias entre sí. De esta manera, aptitud y voluntad serán conceptualizadas a nivel ético como el “honor”[22], en la medida en que es un valor sacralizado, otorgado para mantener un comportamiento o conducta correcta para la consecución irrevocable del “Destino”. Por todo ello, atentar contra la dignidad de alguien, cometer perjurio o faltar a la palabra dada, entre otras infamias, significa romper el «pacto», es ir contra el Destino, lo que supone injuriar a las Potencias, a “lo Sagrado”; acciones todas ellas que “deshonran” y “desacralizan” al que las comete, pero también a su familia, e inclusive, a toda la colectividad[23]. Esta situación sólo puede repararse por el “derecho de venganza”[24], pero en la dialéctica destino-honor-venganza el acto de perjurio perpetrado por los dioses es un delito voluntario que no permite la expiación, pues los garantes del orden jurídico han roto el compromiso de mantener el orden del mundo; la condena es inapelable para ellos y todo el universo por ellos organizado; la conciliación con el orden moral solo puede ser restablecida por una catarsis total; condición insalvable que anuncia un desenlace final: el Ragnarok.

Aquí se sitúa el inicio del «tiempo histórico mitológico» o como R. Boyer denomina «temporalidad»[25], caracterizada por presentar una historia mítica, irremediablemente fatídica, encaminada a la preparación de todos los elementos del universo al Ragnarök. De hecho, la mayor parte de los textos de las Eddas relatan, en este sentido, un discurso establecido bajo dos parámetros esenciales: por un lado, los mitos vinculados a los dioses del orden y del caos protagonistas del apocalipsis, se articulan bajo la constante del conflicto y del equilibrio, al mismo tiempo que los resultados de estos enfrentamientos, se adecúan a las necesidades del destino final para que la muerte y la destrucción sean inevitables; mientras que por otro, el impulso irresistible de averiguar y adivinar el «futuro», aunque incluso los dioses lo conozcan con antelación, conduce a que insistentemente se narre “lo que ha de suceder”, como expresión elocuente de la inexorabilidad del «Destino».

Si seguimos ambos parámetros, la muerte premonitoria de Baldr[26] señala el inicio del infortunio al que está sometido el mundo; así, su mito recogido en varias versiones[27], comienza con los sueños que el propio dios tiene presagiando su final: asesinado involuntariamente por su propio hermano ciego Hödr, al que Loki engaña para cometer el homicidio, los intentos por devolverle a la vida resultan infructuosos, pues las insidias del «dios del Mal» invalidan cualquier opción para salvarle. Vali, otro hijo de Odín, dará muerte a su hermano Hödr; mientras que sobre Loki, los dioses ejecutarán un terrible castigo[28], pero nada modificará el curso de los acontecimientos que están por llegar, permanecerá atado hasta que, liberado de sus ligaduras, abandere las fuerzas del desorden o del mal en el cataclismo final . Por otra parte, la muerte de Baldr es necesaria, pues tiene que resucitar junto con Hödr después del Ragnarök para presidir el nuevo mundo regenerado[29]. En el universo escandinavo antiguo este mito ilustra la impotencia de los dioses frente al Destino; de hecho, Odín conoce el desenlace final de su hijo Baldr y nada puede hace para remediar esta fatalidad[30]. Efectivamente, Odín[31], es considerado un dios mago en estado puro: gran necromante, aparece en constante relación con el mundo de los muertos[32]; pero es igualmente, dios del saber poético, del conocimiento sagrado –las runas- y de la magia[33], no aprende jamás: él sabe; así ridiculiza y traiciona a los gigantes a los que interroga para conocer el futuro[34]. Pero aun siendo el “Dios del Saber Supremo”, consulta a Mimir para que le instruya sobre lo que va acontecer; por ello, debe reclutar con ayuda de las Valquirias, sus mensajeras, un innumerable ejército de imprescindibles einherjar para habitar el Valhala[35]34; donde pasaban el día luchando a muerte entre ellos (Hjadningar o batalla eterna) para resucitar cada tarde: todo se va preparando para el combate final, pues desde allí saldrán para luchar en el Ragnarok. Y es precisamente, al llegar ese momento, cuando Odín deba enfrentarse al lobo Fenrir[36], al que pudo haber matado con anterioridad, pero la excusa era que estaba encadenado en uno de los “lugares de tregua” donde estaba prohibida la lucha y, aún más, la muerte: de nuevo se manifiesta esa característica de la mentalidad nórdica, por la que los dioses no pueden ir contra su propio Destino, el Ragnarök. Igualmente, vinculado a este mito aparece el dios Týr[37], cuyo heroísmo salvó al mundo del caos, representado por Fenrir, pues el lobo le dejó manco como pago del pacto incumplido[38]; esta mutilación voluntaria de Týr asegura el mantenimiento del equilibrio y el orden del mundo pero, también, sirve de excusa para asegurar la consumación del Destino del dios en el Ragnarök.

En esta misma línea, Thor[39], el “Dios de los Vikingos”, aparece luchando en todos sus mitos contra todo tipo de gigantes, los representantes del caos. Dos de los más célebres relatos son aquéllos que le enfrentan con la serpiente Midgardsormr[40], antagonista del dios en el Ragnarök. Uno de ellos es el mito de “Thor en Utgard[41] -“Residencia de los Gigantes”-, lugar al que al llegar, su rey Utgarda-Loki (“Loki del Recinto Exterior”), un gigante-mago, se burla de Thor y pone a prueba su capacidad para superar alguna destreza; así, le reta a levantar su gran gato gris del suelo, después de haberle hecho tomar un brebaje, pero aunque casi lo logra, no lo consiguió; al despedirse al día siguiente, el gigante le dice que la pócima le había provocado alucinaciones y que el gato era, en realidad, Midgardsormr. El otro mito, “Thor e Hymir”[42], narra cuando ambos salen a pescar y, una vez mar adentro, el gigante le indica al dios que no siguiese porque se encontraría con la Serpiente del Midgard, pero Thor siguió, echó el anzuelo y la serpiente lo agarró; a punto de matarla con su martillo, Hymir, aterrorizado, cortó el sedal y el monstruo se escapó. Así pues, en ninguna de las dos ocasiones pudo acabar con su adversaria en el Ragnarök, por lo que comprobamos una vez más cómo, mientras que las divinidades consiguen mantener el equilibrio orden-desorden del universo; el desenlace de sus acciones está predestinado para enfrentarse en la batalla final.

Igualmente podemos encontrar en Freyr[43]42, divinidad con una fuerte popularidad entre los vikingos, que uno de sus mitos se construye bajo los mismos presupuestos que acabamos de comentar. Así, en el Skirmisför o “Viaje de Skírnir”, Freyr se enamora de la gigante Gerdr, con la que consiguió casarse gracias a su mensajero Skírnir, a quien tuvo que regalar su caballo y su “valiosa espada” para lograrlo; pues solamente ella accedió al compromiso cuando el emisario, bajo amenaza de muerte con la espada a su padre, el gigante Gymir, logra convencer a Gerdr. De nuevo, se reproduce la pérdida de algún elemento imprescindible para las fuerzas del orden con un objetivo final, pues Freyr se enfrentará al gigante Surtr, “El Fuego”, en el Ragnarök.

Finalmente, Heimdallr[44], uno de los dioses nórdicos más antiguos y enigmáticos, tenemos noticias de su rivalidad con Loki por un poema del poeta islandés Úlfr Uggason, titulado Húdsdrpá (s. X d.C.), en el que ambos luchan en Seingastein (“Roca del Océano”) metamorfoseados en focas; la razón del enfrentamiento, no mencionada por el poeta, sólo es recogida por Snorri en su Skáldskaparmál, 8, argumentando que sería por el collar de Freyja, el “Brisingamen”; pero la contienda queda en tablas, ya que ninguno alude al vencedor. Este hecho es especialmente significativo al representar una perfecta síntesis de antónimos: Heimdallr debe batirse a muerte con Loki en el Ragnarök. Por último, la participación del «As Blanco» en la batalla final resultará vital, debido a su capacidad para escuchar, incluso, lo que carece de sonido y poder ver a más de trescientas leguas de distancia, de día o de noche; él será el encargado de avisar a los dioses y a los hombres, cuando desde el Himinbjörd[45] sople su cuerno Gjarllarhorn (“Ruidoso”), como anuncio del inicio del combate supremo, tras la llegada de las fuerzas del Mal.

Pues bien, desde la perspectiva analizada, todo lo que empieza tiene un final, en la medida en que el destino establecido desde el nacimiento debe cumplirse y, por lo mismo, el anuncio sistemático del fin del mundo desde el inicio del tiempo histórico mitológico, no deja de ser el eje vertebrador de la especulación teológica nórdica. Por ello, una vez establecidas las divinidades binarias elaboradas por parejas antagónicas, se atisba que va a llegar el esperado “Destino de las Potencias” o Ragnarök[46], a partir del mismo instante en que la völva anuncia en la Voluspá –la fuerza arrolladora y la belleza primitiva de todas las estrofas del final de los tiempos son indescriptibles- que en el Nastrond[47], en el reino de Hel[48], vio un movimiento convulsivo de densas corrientes venenosas por las que atraviesan los cadáveres de “hombres perjuros”, a los que el dragón Níðhöggr lame continuamente (estrofas 38-39): ha hecho su entrada el tiempo de la muerte como presagio ineludible de lo está por venir.

En efecto, llegará el Fimbulvetr, un invierno violento y espantoso con nieves continuas que durará  tres años, sin verano por medio; tres gallos, Fjalarr, Gullinkanbim y «otro gallo granate» cantan desesperadamente desde Hel para que se despierten los hijos de Odín; mientras que Fenrir, o Garmr en la Voluspá[49], rompe con ira exacerbada sus cadenas; un arrebatador cataclismo tiene lugar: el Sol y la Luna desaparecen al ser devorados por los lobos que les habían perseguido desde sus orígenes[50]; el mundo se resquebraja, la ética del honor se disuelve y las familias lucharán entre sí por avaricia[51]49. El árbol del mundo Yggdrasill[52] tiembla al soltarse todas las fuerzas del Mal que habían estado sujetas por los dioses: Midgardsormr, la gran Serpiente del Mundo, surge del mar precipitándose con tanta furia que al agitar con tal fuerza las aguas, provoca maremotos que inundarán la tierra y liberarán al barco Naglfar[53], en el que el gigante Hrym y un ejército de monstruos y gigantes venidos del Muspell, avanzarán desde el este pilotados por Loki que lleva el timón, una vez liberado de sus ataduras:

«Hrym llega del este Llevando su escudo,
Se encrespa Jörmungandr Con furor de trol,
La sierpe azota el mar El águila gañe Desgarra los muertos, Se suelta Naglfar.

Llega un barco del este, Vendrán por el mar
Las huestes del Muspell, Loki es el piloto; Llegan los Trols
Todos con el Lobo
El hermano de Býleistr; Loki; Marcha el primero».

(Voluspá, estrofas, 50 y 51)

A ellos se les une desde el sur el “Gigante de Fuego” Surtr, con su espada resplandeciente, cabalgando al mando de sus huestes que, según la versión de Snorri, son también los hijos de Muspell[54]; mientras que camino del Asgard, a su paso por el Arco Iris Bifröst, éste se romperá:

«Surtr llega del sur, Abrasa las ramas, Fulgura la espada
Del dios de los muertos, Las montañas chocan,
Los monstruos se derrocan, Pisan las vías de Hel,
Y el cielo se raja».

(Voluspá, estrofa 52)

Todas las fuerzas del Mal, Loki, Surtr, Hrym y sus huestes, acompañadas del lobo Fenrir y de la serpiente Midgardsormr, se dirigen hacia el llano Vígríd[55]; Heimdallr al verles y oírles llegar, soplará con ímpetu su cuerno Gjallarhorn para convocar a los dioses a una asamblea, mientras que Odín pedirá consejo a la cabeza de Mimir, pero ya es demasiado tarde; este es el último combate de los dioses contra las fuerzas del desorden. El «Dios de los Ejércitos», Odín, saldrá armado del Valhala junto todos sus einherjar, avanzando hacia Vígríd en compañía de los Ases; allí la lucha será a muerte: Odín combatirá con Fenrir, pero el lobo lo devorará; aunque después su hijo Vidarr[56] le vengará, aniquilando al carroñero; Freyr lucha contra Surtr, pero nada puede hacer, le falta su espada mágica al haber tenido que dársela a Skírnir para conseguir a Gerdr; Thor y Midgardsormr se matarán el uno al otro, pues aunque él consigue terminar con ella, cae sobre el dios el veneno que suelta la serpiente y muere. Snorri añade a estos enfrentamientos, otros dos más que no figuran ni en la Voluspá, ni en el Vafdhrunismál; así, se mezcla la lucha de Týr y el perro-lobo Garmr, en la que como habíamos comentado antes[57], todo parece indicar que es el propio Fenrir; de hecho, hemos de recordar que Týr ofrece su mano al lobo como garantía de un pacto, por lo que su relación encaja perfectamente con las parejas adversativas que se han ido estableciendo en función de la batalla suprema; en ella, se matan el uno al otro, pero sólo tendría sentido en la versión de Snorri, al estimar que Garmr es un perro, ya que de lo contrario difícilmente podría haber matado al As cuando, supuestamente, ya habría sido exterminado por Vidarr; sin embargo, de ser el lobo de la Voluspá, es decir, Fenrir, nada impide que primero hubiera acabado con Týr, para después enfrentarse con Odín. Lo mismo sucede con Loki y Heimdallr, enemigos por antonomasia, sólo Snorri menciona el fatal desenlace de sus destinos, ambos se matan mutuamente en esta batalla final. Los dioses y sus enemigos sucumben en el combate supremo; en ese instante, el “Fuego”, representado por Surtr, se expande por toda la tierra provocando una terrible devastación (Voluspá, 57).

Sin embargo, el Ragnarok, no supuso el «final de los tiempos», no al menos de todos los tiempos: el Destino de las Potencias, es el fin del tiempo histórico mitológico vinculado a los dioses partícipes en el mantenimiento del equilibrio constante entre las fuerzas del orden y el caos; sus acciones imperdonables sólo pueden ser purgadas con una catarsis, pero no con una destrucción total del mundo; así, en palabras de R.I. Page, el Ragnarok significa «el fin del régimen de los antiguos dioses»[58] pero no «el fin del mundo». Por ello, el «tiempo» se anticipa de nuevo, se sabe que todo no ha terminado: el fuego, como elemento purificador, es el remedio que lleva a una «regeneración universal»[59], una «nueva edad de oro», ennoblecida y dignificada. Ahora la nueva pareja humana estará formada por Lif («Vida») y Liftrasir («Colmado de Vida») que sobreviven al cataclismo escondidos en el bosque de Hoddmímir -una hipotaxis de Yggdrasill para esta ocasión- nutriéndose del rocío matinal; de ellos descenderán los nuevos pobladores del mundo; es decir, la nueva vida comienza en el árbol cósmico, sobreviviente del Ragnarök a pesar de su derrumbamiento, como símbolo de «la reserva de la vida por venir»[60]. Asimismo, el mundo naciente brota del mar, los campos germinarán sin ser sembrados y las enfermedades se curarán. Los Ases que sobreviven[61], se reencuentran en Ídavellir («Planicie brillante»), allí rememorarán los grandes acontecimiento que han ocurrido y descubrirán en la hierba las maravillosas tablas de oro que de nuevo les pertenecerán, probablemente como un rasgo de la vida inocente que habían tenido en la noche de los tiempos, durante la edad de oro anterior[62] y que ahora, volverá a repetirse pero glorificada. Además, especialmente significativa es la vuelta a la vida de Baldr y su hermano Hödr, como señal de que el mundo de los muertos ha sido salvado[63].

El Ragnarök, el último combate entre los dioses del orden y las fuerzas del Mal, establece la idea arcaica de un fin general, lleno de múltiples cataclismos, por lo que se ha pensado que esta versión devastadora se tramaría en connivencia con la literatura apocalíptica típica de la Edad Media a la entrada de un nuevo milenio, momento en el que se está produciendo la conversión de Islandia al Cristianismo; sin embargo, la regeneración universal que le sigue, no sólo no es una versión del mundo anterior, sino que además, no deja de ser la expresión de una idea vertebrada sobre la evolución cíclica del universo, fundamentada bajo el mito del eterno retorno[64] y, por lo mismo, vinculada al antiguo fondo común indoeuropeo[65]; de manera que esta visión escatológica hundiría sus raíces en una especulación religiosa muy arcaica[66]. Así, en el nuevo mundo paradisiaco los seres humanos no pasarán penalidades y sólo los dioses «puros», (Baldr, Hödr, Vidarr, Vali, Módi, Magni) reinarán. En su nueva vida, les acompañarán los hombres leales que habitarán en el Gimlé («Protegida del Fuego»), una sala hecha de oro donde serán felices para siempre.

Se ha querido hacer una comparación con el apocalipsis cristiano y el nuevo reino que surgirá después; sin embargo, las diferencias son mayores que las coincidencias. Hemos visto que los dioses escandinavos no son ni creadores, ni eternos, ni inmortales; están marcados, al igual que los seres humanos, por su “destino” al que no pueden eludir; mientras que el dios bíblico es creador y eterno, con la capacidad de inducir una destrucción total. Asimismo, tras el apocalipsis nórdico, no se establece la idea de un juicio final en el que se dirime la posibilidad de acceder a dos mundos, un cielo para los justos y un infierno para los malvados, como en la especulación cristiana; probablemente se haya podido pensar así por parte de algunos estudiosos, si tomamos como referencia el texto de Snorri en el Gylfaginning 52, en el que Gangleri, le pregunta a Þriði sobre el destino de los hombres después del Ragnarök:

«Habrá muchos lugares buenos y muchos malos. El mejor está en Gimlé, en el cielo, y se beberá allí magníficamente, y los que quieran disfrutarán en el palacio que llaman Brimir, que está en; kolnir. Hay también un palacio grande y horrible, cuya puerta mira al norte y que está hecho con los esqueletos de las serpientes, y las cabezas de las serpientes miran hacia dentro de la casa y escupen veneno, de forma que por las salas corren ríos de veneno. Esos ríos han de vadearlos los que rompieron juramentos y los asesinos. Y aún es peor en el Hvergelmir».

En primer lugar, Snorri realiza una adaptación libre de la Voluspá que, en esta ocasión, saca fuera de contexto, pues las estrofas 37 y 38, en las que se hace alusión a estos dos lugares, respectivamente, no están vinculadas con el nuevo reino, sino con el inicio del Ragnarök; cuando la völva vislumbra los mundos de los enanos, los gigantes y Hel:

«Había en el norte En Nidavellir Una sala de oro
De la estirpe de Sindrín (un enano) Otra se alzaba
Allá en Okólnir Era del troll
De nombre Brimir (un gigante)». (Estrofa 37)

«Una sala vio Lejos del sol
En la Náströnd, (sala de Hel) Sus puertas al norte,
Fluía el veneno Por sus lumbreras Hecha la salaCo
n huesos de serpiente». (Estrofa 38)

Y, en segundo lugar, Snorri Sturluson, a pesar de sus intentos por racionalizar la tradición pagana, no deja ser un autor cristiano; es más, quizás la influencia de la nueva religión se haya dejado sentir incluso en la propia Voluspá, pues en su penúltima estrofa (65), se menciona que «Vendrá entonces el reino en el juicio final // llegará poderoso, quien todo lo rige»; sin embargo, difícilmente sería necesario ningún veredicto, pues en la versión escandinava antigua podríamos interpretar, en mi opinión, que solo existiría un paraíso: el infierno, simbolizado en el dragón Níðhöggr, no se perpetua, sino que desaparece en la estrofa 66, siguiente y última de la Voluspá:

«Llegará volando El oscuro dragón, La sierpe brillante, Desde el Nídafjöll;
Llevará en sus plumas Los muertos a Nidhug. Allí se hundirá».

De manera que, con toda probabilidad, los dos únicos versos de los que consta la estrofa 65 del poema, serían «una interpolación cristiana posterior»[67]; de hecho, aparecen intercalados entre la descripción del cielo o sala dorada Gimlé (estrofa 64, comentada más arriba) y la desaparición del infierno; sin ninguna otra mención a la supuesta actuación sobre las normas del dictamen de «El que todo lo rige»[68], por lo que el discurso resulta presumiblemente incoherente.

El resultado de todo este proceso, que empieza por la primera guerra entre Ases y Vanes y acaba en el Ragnarök, es el estado de plenitud y felicidad al que todo hombre aspira. Estuvo «In illo tempore», al principio de todas las cosas y volvió después del Ragnarök. El nacimiento, la muerte y la regeneración es parte de la vida misma, aquí es concepto de enfermedad, degeneración, dolor es atribuido a un alejamiento de la sacralidad en el hombre, pero no desde una óptica sobrenatural o mejor dicho, «supranatural», no es como consecuencia de un «pecado original» ni incluso como consecuencia del «karma» producido por las sucesivas vidas por la que pasa el alma «Hugr», es una lucha vital entre orden y caos que irremediablemente consume al cuerpo físico, pero no a esa alta alma.

Desde una óptica metafísica podríamos considerar al Ragnarök como el instante supremo de la muerte personal, el desenlace de una vida que ha consistido en una lucha por la supervivencia, donde la persona se ha conducido de una u otra manera, la hora de su destino ha llegado, en esa lucha última contará con sus propios recursos almacenados a lo largo de su existencia, sus Dioses luminosos y sus monstruos mas secretos lucharán entre sí, su alma luminosa contra su sombra física. El Odinismo no es fatalista, en nuestras manos tenemos el poder de volver a vivir un mundo nuevo después de la muerte, pero con los pies en este mundo y siendo conscientes de nuestra propia existencia.

Notas

[1] Nombre que significa «Embriaguez de oro»; véase la voz Gullveig en, LECOUTEUX, C.: Petit dictionnaire de mythologie allemande, París 1991, 108.

[2] “Hechicera”, véase el apelativo Heid, para denominar igualmente a Gullveig en ibídem, 108.

[3]  Las fuentes principales para el estudio de la mitología germano-escandinava o nórdica son, junto con las Sagas, las Eddas, obras medievales islandesas donde quedó recogida su tradición religiosa antigua. Por un lado, contamos con la Edda Mayor o Edda Poética, escrita entre 1210-1240, está compuesta por un grupo de poemas trasmitidos por una larga tradición, de hecho se mezclan obras precristianas –algunas quizás del s. VII d.C.- con otras del s. XIII d.C.; de temática religiosa o heroica su valor fundamental radica en la capacidad que tuvieron los islandeses de reunir y fijar por escrito lo que había constituido la historia mítica del mundo nórdico antiguo. Por otro lado, hay que añadir la Edda Menor o Edda de Snorri Sturluson, autor islandés que a principios del s. XIII d. C., recopila los relatos míticos fundamentales de la religión nórdica.

[4] Denominado en castellano “La profecía de la Vidente”, este poema es considerado una de las más espléndidas joyas de la poesía medieval; escrito hacia el año mil y perteneciente a la Edda Poética, recoge la historia mítica del mundo, desde el caos inicial a la regeneración universal, pasando por el Destino de las Potencias o Ragnarök; por lo que representa un documento de primera magnitud para el estudio de esta religión. El relato es presentado por una völva (profetisa o vidente) en trance; de ahí, el lenguaje oscuro y esotérico de la composición, así como la visión prodigiosa y sobrecogedora de la creación del mundo y, más aún, de la catástrofe final.

[5] Divinidades que tienen como misión mantener el equilibrio perpetuo entre las fuerzas del orden – representadas por ellos- (BOYER, R.: Yggdrasill. La religión des anciens Scandinaves, París 1992, 113- 129)- y las fuerzas del desorden que recae en los gigantes -potencias maléficas (Ibidem, 129-135)-. Viven en el Asgard y entre otros Ases, destacan Odin, Thor, Baldr, Týr, Heimdallr, etc; véase la voz Ases, con las correspondientes fuentes y bibliografía en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa Mitología Universal, en ALVAR, J. (dir.), Madrid 2000, 89; también LANCEROS MÉNDEZ, P.: «Ases y Vanes: estructura y dinámica de la mitología nórdica», en SOLARES, B.: Los lenguajes del símbolo: investigaciones de hermenéutica simbólica, Antropos, Barcelona y UNAM, México 2001, 143-192.

[6] Es la otra familia de dioses asociada a la fertilidad y prosperidad agrícola y cazadora; véase ibídem, 143-192; así como la voz Vanes, sus fuentes y bibliografía en MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa Mitología Universal, en ALVAR, J. (dir), Madrid 2000, 943.

[7] Las teorías ”históricas” que analizaban el mito como una dura batalla entre la población autóctona del norte Europeo –Vanes- y la llegada de indoeuropeos –Ases-, han sido invalidadas por la arqueología, al no encontrarse restos de una incursión traumática para el período de las invasiones –tesis defendida por SCHULTZ, H.: The Prehistory of Germanic Europe, New Haven-Londres 1983; MAYORY, J.P.: In Search of the Indo-Europenas. Language, Archeology and Myth, Londres 1989, y OSTMO, E.: «The Indo-European question in a Norwegian perspective: A view from the wrong end of the stick? », en JONES- BLEY, K. and HULD, E.M. (eds.): The Indo-Europeanization of Northern Europe, Washington 1996, 128-145. Por otra parte, DUMÉZIL, G.: Los dioses de los indoeuropeos, Barcelona 1970, y DE VRIES, J.: L’univers mental des Germains, París 1987; a partir del análisis comparativo, argumentaban que enfrentamientos semejantes se reflejan en otras mitologías indoeuropeas. En mi opinión, el planteamiento de R. Boyer me parece más sugerente, al examinar el mito de esta larguísima lucha entre las dos familias divinas, como el reflejo ideológico-religioso de la existencia de divinidades «superiores», sabias y activas, los Ases, enfrentadas con las “inferiores” o Vanes, primitivas y contemplativas; pero el resultado del enfrentamiento no admite vencedor, ya que los atributos de ambas divinidades son elementos constitutivos de la psique humana; véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 198-199. También desde una perspectiva filosófica del valor simbólico de Ases y Vanes, véase a LANCEROS MÉNDEZ, P.: «Ases y Vanes…, 143-192. Este mito aparece recogido en diferentes testimonios, junto con las estrofas de la Voluspá expuestas al inicio del trabajo; es mencionado en la Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 1-2-4-5; la Edda de Snorri, Skáldskaparmál, 2 y en Saxo Gramático, Gesta Danorum, I, 7.

[8] Edda Poética, Voluspá, 7-8.

[9] Este “tiempo histórico”, sólo puede ser entendido como un período de duración indeterminado, pero caracterizado por el inicio de las vicisitudes de todas las entidades mitológicas, en particular, las referidas a los mitos de los dioses, responsables de la alteración del orden del mundo; sobre esta idea, véase, BOYER, R.: Yggdrasill…, 200-201.

[10] Término que significa «susurrar o hacer saber en secreto» y con el que se designa como colectivo a las tres vírgenes o gigantes que fijan y velan el «Destino de los mortales» (Voluspá, 19); son consideradas generalmente como entidades crueles, pues sus sentencias irrevocables suelen ir acompañadas de un destino desdichado; sus nombres son, respectivamente: Urdr (pasado), Verdandi (presente) y Skuld (futuro), trío asimilado a las Moiras griegas y a las Parcas romanas por influjo grecolatino, pues parece ser que en principio fueron muy numerosas; véase el estudio fundamental de STRÖM, F.: Diser, nornor, valkyrjor, Estocolmo 1954; igualmente, entre otros véase, BOYER, R.: Le monde du double. La magie chez les anciens Scandinaves, París 1986, 100, 137 y 146; idem: Yggdrasill…, 215-218; PAGE, R.I.: Mitos nórdicos, Madrid 1999, 58-59; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 665 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos, Madrid 2002, 152-154.

[11] Todo parece indicar que la idea de «destino» entendida como algo fijado, modelado o creado, en vinculación directa con las Nornas, haría referencia casi exclusivamente a Urdr, cuyo terminología derivaría del antiguo alemán wurt y del antiguo inglés weyrt, que en ambos casos significa «destino», lo que aseguraría su extraordinaria autenticidad y antigüedad frente a las otras dos de creación más reciente; de hecho, el nombre Urdr también hace referencia a la “Fuente de Urdr o del destino” en la que ellas habitan bajo una de las tres raíces del árbol del mundo, Yggdrasil (Edda Poética, Voluspá, 19); mientras que el nombre de las tres aparece únicamente en la Edda Poética, Voluspá, 20 y en la Edda de Snorri, Gylfaginning, 15; véase para el valor y la antigüedad de Urdr, BOYER, R.: Yggdrasill…, 217.

[12] Véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 217.

[13] La omnipresencia de lo sagrado. Se consideraba que la dignidad humana provenía de su continuidad con los dioses, culminando en el hombre la naturaleza emanada de los Inmortales. La continuidad de la naturaleza divina se extiende a los animales, a las plantas y al conjunto de la naturaleza, comprendidos en ello también los minerales y los objetos inanimados. Una de las antiguas concepciones sobre el origen de la humanidad identifica a la primera pareja humana con los vegetales. Muchos animales, en particular las aves, han sido consideradas como las mensajeras de los dioses. Las corrientes de agua son divinizadas: son dioses en Grecia y en Roma, diosas en la India. Esta sacralización universal es una de las principales características del paganismo germánico

 Georges Dumezil, descubrió importantísimos paralelismos entre el Ragnarök nórdico y el Crepúsculo de los dioses del hinduismo. Según las sagas y la poesía escáldica de los pueblos nórdicos, Loki y sus criaturas, el lobo Fenrir, la serpiente de Midgard y Hel, se abalanzarán contra los dioses y aparecerán como los vencedores. Al final, el lobo Fenrir deberá abrir su hocico gigantesco, su mandíbula superior alcanzando el cielo. Está a punto de engullir al mundo, cuando surge Vidar. Un pie sobre la mandíbula inferior del lobo, su brazo tendido hacia la superior, destruirá ese hocico monstruoso. Gracias a él, un nuevo mundo vivirá. Su dios supremo será un hijo de Odín, Balder, el ser más bello y más sabio, del cual nuestro tiempo se privó por la perfidia de Loki. Entonces, gracias a Balder, la justicia reinará sobre la Tierra. Georges Dumezil establece una analogía entre Vidar y Visnú. El día en que, según los hinduistas, Balí logró conquistar al Mundo y a expulsar a Indra, Vishnú se presentó bajo la forma de un enano, y le pidió al vencedor adquirir el espacio que podría cubrir en tres pasos. Bali aceptó. Pero Visnú en esos tres pasos recorrió la tierra, al aire superior y el cielo, y así, Indra recobró su posesión del mundo. Concluye Dumezil, por tanto, que los indoeuropeos creían que gracias a dioses como Vishnú o Vidar, no estaban abandonados a los monstruos o a la Nada. Que no había ninguna desesperación en ese Crepúsculo de los Dioses que imaginaban los indoeuropeos. Pues, significaba por el contrario la espera de un mundo mejor. Solo se trataba de un mal momento que era preciso sobrellevar antes de ese Edén futuro.

[14] Los dioses germano-escandinavos no son ni eternos, ni inmortales, su “destino” es establecido desde su nacimiento, al igual que ocurre con el resto de los seres del universo.

[15] Dios perteneciente a la familia de los Ases pero, también, es el padre de las “fuerzas del caos”: el lobo Fenrir, la diosa Hel -el infierno- y la serpiente del Midgard, Midgardsormr; hecho que le convierte en la figura más contradictoria de todas las divinidades nórdica: por su ascendencia, debería ser una de las fuerzas del orden pero sus acciones le convierten en el dios del Mal. Por ello, representa la antítesis de Týr, dios de la guerra y el derecho –nociones indisolubles-, pues Loki carece de honor y ley, conceptos trascendentales enmarcados en el ámbito de «lo sagrado», de manera que le convierten en el artífice o inductor al perjurio y a la ruptura de los pactos de los Ases a través de la trampa o el engaño; quizás, como apunta BOYER, R.: Yggdrasill…, 134, Loki podría ser el elemento del equilibrio imprescindible en un mundo regido por la ley, el orden y el derecho; dado que en este universo mental los principios fundamentales son dicotómicos, construidos por pares adversativos. Finalmente, el papel clave de Loki en el Ragnarök, como baluarte de las fuerzas del desorden, será expuesto más adelante; sobre la figura de Loki, véanse los estudios específicos de DE VRIES, J.: The Problem of Loki, Helsinki 1933; idem: Altgermanische Religionsgeschichte, 2 Vols., Berlín 1956-1957; SCHIER, K.: Balder, Loki, Heimdallr, Lund 1969; DÚMEZIL, G.: Loki, París 1984; STRÖM, F.: Loki, Göteborg 1956; así como los de BOYER, R.: Yggdrasill…, 130-135; PAGE, R.I.: Los mitos nórdicos…, 41-43, 47-51, 53-55 y 67-68; MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 551 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 243-270; véanse igualmente su fuentes en, Edda Poética, Voluspá, 35; Lokasenna (“Los sarcasmos de Loki”); Edda de Snorri, Gylfaginning, 32 y Skáldskaparmál, 33 y 44.

[16] La versión de Snorri en su Edda, Skáldskaparmál 2, recoge un armisticio de los dioses que tiene como garantía crear con la saliva que escupen en un caldero a Kvasir, un ser humano de sabiduría infinita; asimismo, en la Heimskringla, Ynglingasaga, 4, Snorri señala que se llega a la paz con el intercambio de rehenes, entre Ases y Vanes. Sobre este tema véase, en general DE VRIES, J.: Altgermanische…; DAVIDSON H. E.: Gods and Myths of Northern Europe, Harmonds; orth 1964.

[17] Sobre la traslación de los códigos de leyes humanos a las reglas contractuales divinas, véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 113, 219-220.

[18] Todos los días, los Ases van a juzgar en el “árbol sagrado” Yggdrasill; véase Edda Poética, Grímnismál (“El discurso de Grimnir”), 29 y 30; de ahí que, al quedar vinculados “el derecho” y “lo sagrado” en el lugar físico y a la vez simbólico representado por Yggdrasill, los dioses han desvirtuado la función que les ha sido encomendada.

[19] BOYER, R.: Yggdrasill; 213.

[20] Divinidades femeninas habitualmente nombradas como colectivo -el singular «dís» significa «diosa»-, eran potencias del “destino” por lo que, en ocasiones, llegaron a confundirse con las Nornas (Helgakviða Hundingsbana I, estrf. 2-4; cfr. BOYER, R.: Yggdrasill…, 216; asimismo, por su carácter tutelar unido al individuo, la familia o el clan (Sigrdrífumál, estrf. 9; cfr. Ibídem: 182), resulta a veces difícil distinguirlas de la fylgia (las fylgiur en plural) o espíritu que protege y acompaña a la persona desde su nacimiento; sin embargo, las dísir son fundamentales en el momento del natalicio porque el recién nacido era consagrado a ellas, como Potencias que le van a dotar, a “dar”, un carácter peculiar y distintivo a su “destino”, es la llamada máttr ok megin, el poder y la capacidad propia de un ser humano de éxito o victoria; sobre esta noción, véase ibídem, 218); sobre las dísir , véase entre otros, STRÖM, F.: Diser…; ídem: Nordisk Hedendom, Göteborg 1993, 190-195; DE VRIES, J.: ; La religión de los germanos; , en PUECH, H.C. (ed.): Historia de las religiones, trad. esp., Vol. III, Madrid 1977, 66-108 y DAVIDSON, H.E.: Roles of the Northern Goddess, Londres-Nueva York 1998, 180-185.

[21] Como acabamos de señalar en la nota precedente, esta idea trascendental queda vinculada implícitamente con el «destino», entendida según STRÖM, F.: Nordisk…, 69; como una «fuerza inherente a seres u objetos, que les da un poder preciso y la posibilidad de realizar su destino”; cfr. BOYER, R.: Yggdrasill…, 196.

[22] Sobre el derecho a este “honor” que posibilita la pertenecía a «lo Sagrado» y, por lo tanto, entendido como principio moral e ideológico que guía el comportamiento personal, véase, ibídem: 218.

[23] Una valoración del concepto de megin y sus implicaciones en la ética y la metafísica del universo mental y religioso de los escandinavos, se encuentra magistralmente comentada en ibídem: 113, 196-197 y 218-220, quien además hace especial hincapié sobre la vinculación existente entre megin y la noción de heil (sacralidad), inmersa en las reglas contractuales germano-escandinavas entre los hombres y sus jefes o soberanos; de forma que los «pactos» humanos y divinos quedan integrados en la esfera de «lo Sagrado».

[24] Para el derecho romano, jamás el «deber», de la venganza es un instrumento reparador de una ofensa, véanse los distintos mecanismos de actuación y condenas en ibídem: 218-220.

[25] Este autor determina esta calificación al proponer que desde ese momento se inicia « le temps, celui des errements humains, et n’importe la longueur de la durée, n’importe que l’on soit averti ou ignorant, il lui faut une consommation; Le monde humain, temporel est condamné;  Le destin, maintenant invisceré, reste irreversible.» BOYER, R.: Yggdrasill…, 201.

[26] Su nombre significa «Señor», hijo de Odín y de Frigg, era el más bello, sabio y el mejor de todos los dioses; véase Edda de Snorri, Gylfaginnig, 22; asimismo, véanse entre otros para Baldr a FRAZER, J.G.: «Balder el Magnífico I-II», La rama dorada, VII, Madrid 1930; TURVILLE-PETRE, G.: Myth and Religion of the North: The religión of Ancient Scandinavia, Londres 1964, 117-118, 122 ss.; SCHEIR, K.: Balder…; PAGE, R.I.: Los mitos nórdicos…, 47-53; BOYER, R.: Yggdrasill…,  123-128; BRASTON, B.: Gods of the North, Londres 1980; LINDO; , J.: Murder and Vengeance amog the Gods. Baldr in Scandinavian Mythology, Helsinki 1997; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 123; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 279-281; MU; OZ ACEBES, F. J.: ; El Dios que muere en la mitología germánica: Estudio, fuentes e interpretaciones en torno a Baldr; , Ilu 8, 2003, 81-92, y LIBERMAN, A.: ; Some Controversil Aspect of the Myth of Baldr; , Alvíssmál 11, 2004, 17-54, en línea (http:; ; userpage-fu- berlin.de; -alvismal; alvinh.html).

[27] Edda Poética, Voluspá, 31-32 y 62 y, Baldrsdrumar (Los sueños de Baldr); Edda de Snorri, Gylfaginning, 49 y 53; Skáldskaparmál, 5; Saxo Gramático, Gesta Danorum, II, 1 y Segunda Conjuración de Merseburg.

[28] A pesar de huir a la montaña y pasarse el día convertido en salmón, Loki es pescado por Thor; a continuación los Ases le llevan a una cueva, le encadenan y la diosa Skadi ata sobre su cabeza una serpiente cuyo veneno gotea sobre su cabeza, mientras Sigyn, esposa de Loki, sostiene una jarra donde cae el líquido mortal, pero cuando se llena, al ir a tirarlo, el veneno le gotea sobre la cara y se retuerce de dolor, de tal manera, que la tierra se mueve y produce terremotos; véase, Edda Poética, Voluspá, 35 y Edda de Snorri, Gylfaginning, 50.

[29] Respecto al mito de la muerte de Baldr y su papel en la mitología nórdica, véase uno de los trabajos más recientes en MU; OZ ACEBES, F. J.: ; El Dios que muere; ., 81-92, donde el autor expone un elenco de las distintas fuentes arqueológicas, literarias y toponímicas que hacen referencias a esta divinidad; a la vez que lleva a cabo una revisión de las distintas interpretaciones sobre la muerte y resurrección de Baldr en autores como G. Frazer, J. De Vries, G. Dumézil o J. Lindo; , entre otros. Por otra parte, este autor concluye que el mito de la muerte de esta divinidad nórdica no parece haberse gestado por influencia del cristianismo, pues todos los indicios que ofrecen las distintas fuentes indicarían un antiquísimo origen pagano.

[30] En el Baldrsdraumar de la Edda Poética, después de comentar Baldr con los Ases el terrible sueño que había tenido, Odín viaja al mundo de los muertos y convoca a una vidente muerta para que le explique lo que va a suceder y, aun sabiéndolo “no puede ir contra el Destino”.

[31] Dios supremo del panteón germano-escandinavo, pertenece a la familia de los Ases de la que es el más antiguo, junto con Týr. De carácter extremadamente versátil, es considerado una divinidad cruel, cínica y misógina, así como uno de los representantes de la traición; “Dios de la Victoria” y no de la guerra, su personalidad sufrió múltiples transformaciones con el tiempo, hasta alcanzar la supremacía del panteón que, al parecer, le correspondía a Týr. Sus hijos son Thor, Baldr, Hödr, Vidarr y Vali, entre otros, todos ellos tienen papeles claves vinculados al Ragnarök; véase sobre Odín, entre otros, DE VRIES, J.: Altgermanische….; DUM; ZIL, G.: Les dieux des Germains, París 1959; TURVILLE-PETRE, G.: Myth and Religion…; DAVIDSON, H.E.: Gods and Myths…; idem: Scandinavian Mythology, Londres-Nueva York 1975; idem: The lost beliefs of Northern Europe, Londres 1993; BOYER, R.: Yggdrasill…, 136-162; STEINLAND, G.: Eros og dod i norrone myter, Oslo 1997; DUBOIS, T.A.: Nordic Religions in the Viking Age, Filadelfia 1999; JON, A.: ; Shamanism and the Image of the Teutonic Deity, Odinn; , Folfiore 10, en línea [haldjas. folklore.ee; folklore; vol10; teuton.htm], 1999; PAGE, R.P.: Los mitos nórdicos…, 35-41; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 675-676; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 195-210.

[32] Un mito relata cómo encanta la cabeza del gigante Mimir (Memoria) y le da vida: a ella le consulta siempre sobre lo que ha de ocurrir. Mimir representa no sólo la memoria del pasado, sino también el conocimiento del futuro, es decir, toda la sabiduría concentrada en un tiempo global; véase, Edda Poética, Voluspá, 28; Sigrdrífumál; Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 4 y 7.

[33] Como “Dios de los Colgados” –Hangaguh-, Odín confiesa estar suspendido durante nueve noches en el árbol del cosmos Yggdrasill, para obtener el secreto de las runas; véase, especialmente todo el Hávamál de la Edda Poética. Igualmente, tiene el don de la videncia, simbolizada por el hecho de ser tuerto y, por consiguiente, es un “dios-chamán”, debido a la mutilación iniciática a la que se somete para obtener la sabiduría, véase, Edda Poética, Voluspá, 27-29. Ambos hechos, no hacen sino confirmarle como el «señor de la magia” del seidr, ritual por excelencia de éxtasis y trance; gracias a ello, podía saber el destino y las cosas aún no sucedidas; véase, Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 7.

[34] Véase el Vafthrúdnismál (El Discurso de Vaftrúdnir) de la Edda Poética, poema de preguntas y respuestas entre el gigante y Odín.

[35] Morada de Odín (“Señor del Valhala”) compuesta por quinientas cuarenta estancias y sus correspondientes puertas. Esta mansión constituye el lugar mítico al que acuden los einherjar o “Combatientes únicos” muertos en batalla convocados por él. La ayuda de las Valquirias (“La que Elige los Muertos del Combate) es fundamental, pues su función consistía en hacer caer a los elegidos por Odín; así como servir la comida y la bebida del banquete diario ofrecido por el “Dios de los Ejércitos” a sus guerreros; véase, Edda Poética, Grímnismál, 21-25, 36; Voluspá, 30, 33; Edda de Snorri, Gylfaginning, 36, 38-41; así como la voz Valhala en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 941.

[36] Lobo mítico, hijo de Loki, cuyo mito narra que, alimentado por los Ases, creció tanto que decidieron atarle, con la excusa de que se trataba de una prueba de fuerza, pero después de haber roto dos grilletes, los enanos fabricaron uno tercero muy fino, pero mágico, por lo que Fenrir, al sospechar del engaño, exige que un dios ponga la mano dentro de sus fauces cuando fuese encadenado; Týr se ofreció y el lobo al luchar, le arrancó la mano. A continuación, los dioses le atan y le colocan en la boca una espada más allá del paladar; así permanecerá hasta que se desate al llegar el Ragnarök. Según la fuente de Snorri, en el Gylfaginning 33, cuando Gangleri pregunta por qué no mataron los Ases al lobo, si esperaban daño de él, Hár responde: “En tanto que respetan su santuario y sus lugares de tregua que no quisieran ensuciarlo con la sangre del lobo, aunque digan las profecías que será quien mate a Odín”; véase también, Edda Poética, Voluspá, 44, 49, 51-56; así como la voz Fenrir en, SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 334.

[37] Týr es el “Dios de la Guerra Justa “o «Pueblo en Armas», entendida como el ejercicio de un derecho y, además, una divinidad antiquísima descendiente del gigante primigenio Ymir, aunque Snorri en el Skáldskaparmál, 9, le menciona como hijo de Odín. No obstante, todo parece indicar que fue el dios supremo en los primeros tiempos, sin embargo, posteriormente quedó desplazado por Odín; véase, Edda Poética, Hymiskvida, 4. 33; Lokasenna, 38, 40; Sigrdrífumál, 6; Edda de Snorri, Gylfaginning, 24; Skáldskaparmál, 9; así como los estudios de DUM; ZIL, G.: Gods of the Ancient Northmen, ed. E. Haugen, Berkeley 1973; TURVILLE-PETRE, E.O.G.: Myth and Religion…; BOYER, R.: Yggdrasill…, especialmente, 114-118; MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 927, y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 273-275.

[38] Véase, supra n. 35.

[39] 38       “Dios del Trueno”, hijo de Odín y de Jörð, está casado con Sif, con la que tiene dos hijos, Magni y Modi -imprescindibles al final del Ragnarok- y una hija, Trurd. «Dios de la Guerra», está constantemente en movimiento, viajando, por lo que representa el espíritu agónico de la mentalidad escandinava. Posee tres objetos que simbolizan su fuerza: un cinturón de fuerza, unos guantes de hierro y el martillo Mjölnir que simboliza la violencia a la vez que la protección; véase, Edda Poética, Hárbardzjód (“Canto de Hárbard”); Alvíssmál (“EL Discurso de Alvís”); Hymiskvida (“Cantar de Hymir”); Trymskvida (“Cantar de Thrym”); Edda de Snorri, Gylfaginning, 21, 44-47; así como los trabajos de DE VRIES, J.: Altgermanische; ; TURVILLE- PETRE,  E.O.G.: Myth and Religion…;  DAVIDSON, H.R.: Gods and Myths…; idem: Scandinavian….; y más recientes de, BOYER, R.: Yggdrasill…, 118-123, PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 14-46; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 891 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 213-242; entre otros.

[40] 39       “Serpiente del Recinto Central” o “Midgard”, lugar intermedio en el que habitan los humanos; véase, BOYER, R.: Yggdrasill…, 194-195, y SIERRA DEL MOLINO,  R.M.: Diccionario Espasa…, 606.

[41] 40       Edda de Snorri, Gylfaginning, 46.

[42] 41       Edda Poética, Hymiskvida; Edda de Snorri, Gylfaginning, 48; véase la voz Hymir en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 440.

[43] 42       “Señor”, dios perteneciente a la familia de los Vanes, es hijo de Njórd y hermano de Freyja; los tres fueron intercambiados a la familia de los Ases como rehenes, después de la primera batalla del mundo entre los Ases y los Vanes. Es una divinidad antiquísima vinculada a la Fecundidad-Fertilidad y el culto a los muertos; véase Edda de Snorri, Gylfaginning, 24, 37, 51; Skáldskaparmál, 15 y 44; Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 4 y 10; Edda Poética, Skirmisfor; Grímnismál, 43; Lokasenna, 35-36; asimismo, véase especialmente, TURVILLE-PETRE, E.O.G.: The Cult of Frey in the Evening of Paganisme, Londres 1935; así como, BOYER, R.: Yggdrasill…, 169-175; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 345, y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 192-193.

[44] “Resplandeciente”, “El As Blanco”, es una divinidad perteneciente a la familia de los Ases de la que es su guardián, por eso vive en el Himinbjörg (“Monte del Cielo”), al lado de Bifröst (“El Arco Iris”), el puente que enlaza la tierra con el cielo. Nacido de nueve madres, uno de sus escasos mitos le convierte en el “Padre de la Humanidad”, al ser considerado el progenitor de los distintos estamentos sociales: nobles, libre y esclavos; véase, Edda Poética, Voluspá 1, 46; Grímnismál, 13; Hyndluljóð, 35-37; Lokasenna, 48; Edda de Snorri, Gylfaginning, 50; así como, en particular PERING, B.: Heimdallr, Lund 1941 y SCHIER, K.: Balder…; junto  con  STEINSLAND,  G.:  Eros og dod…, 125;  BOYER,  R.:  Yggdrasill…, 220-222;  MARTINEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 396; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 277-279, entre otros.

[45] Del nórdico antiguo, castillo celestial es, en la mitología nórdica, la morada del dios Heimdall. Himinbjörg aparece en la Edda poética, Edda prosaica y Heimskringla de Snorri Sturluson, en todas las fuentes se vincula el lugar con Heimdall. Según la Edda poética, Himinbjörg se emplaza donde finaliza el Bifrǫst y se encuentra la bóveda celestial.

[46] Desde un punto de vista terminológico que, se ha confundido Ragnarök «Destino de las Potencias o de los Dioses» (derivado de ragan—genitivo plural de Reginn, utilizado para definir a los dioses como poderes organizadores y –rök que significa, hado o suerte) por Ragnarökkr «Crepúsculo de los Dioses», (la palabra rökr significa crepúsculo), a lo que la obra de Wagner el Götterdämmenrung, «El Ocaso de los Dioses», ha contribuido negativamente. Respecto a las fuentes principales para la catástrofe final, contamos con el espléndido poema de la Edda Poética, Voluspá, 36- 58; Vafthrudnismál, 17-18 y 44-55 y la Edda de Snorri, Gylfaginning, 51; igualmente, véase de forma especial a MARTIN, J. S.: Ragnarök, Assen 1972; así como a BOYER, R.: Yggdrasill…, 201-204; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa;   , 766; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 298-302.

[47] «Playa de cadáveres», es una de las moradas del Infierno y el lugar más septentrional y alejado del sol en este mundo; a ella iban todos los que habían cometido perjurio que, como hemos visto, es el peor de los delitos; véase la voz Náströnd en SIERRA DEL MOLINO, R. M.: Diccionario Espasa…, 640.

[48] «Disimuladora», es la «Diosa de los Infiernos» y también el lugar en el que habitan los muertos. Hija de Loki y la gigante Angrboda, es una de las representantes del Mal; véase especialmente, DAVIDSON, H. R. E.: The road to Hel, Cambridge 1943; así como, BOYER, R.: Yggdrasill…, 131,141 y 202-203; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 397; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 85-86.

[49] En la Voluspá, 44, Garmr es el lobo que rompe las cadenas «Garm aúlla ante Gripahell (“roca aulladora», la entrada del infierno) // romperá los nudos, y correrá el lobo»; mientras que Snorri dice que «entonces se soltará el perro Garmr que estaba atado ante el Gripahell»; BOYER, R.: Yggdrasill…, 202: considera que se trata del mismo monstruo.

[50] El (La) Sol (género femenino) y La (El) Luna (género masculino), según relata Snorri, son perseguidos por dos lobos desde el momento de su formación hasta el Ragnarök, cuando serán engullidos por aquéllos; véase, Edda de Snorri, Gylfaginning, 12.

[51] “Lucharán los hermanos, y se habrán de matar; los primos hermanos cometen incesto; terrible es el mundo, hay gran adulterio; días de lanzas y espadas, se raja el escudo; días de tormenta y lobos, se hunde el mundo, no habrá hombre alguno que a otro respete.”, Voluspá, 45.

[52] «Corcel de Yggr o de Odín», fresno que representa el principio unificador y distribuidor del cosmos, su papel en el Ragnarök es trascendental, pues bajo su sombra se salva la única pareja de seres humanos. Yggdrasill simboliza la fuente de la vida, del conocimiento y del Destino; véase, Edda de Snorri, Gylfaginning, 15-16 y 51; Edda Poética, Voluspá, 2, 18, 46; Grímnismál, 25-26, 31-36; Hávamál; Vafþrúðnismál; Fjölsvinnsmál y Svipdgsmál; así como especialmente, BOYER, R.: Yggdrasill…,  195, 203-204, 207- 222 y 234: quien lleva a cabo de forma exhaustiva un escrupuloso estudio sobre el papel y la simbología del árbol cósmico; SIERRA DEL MOLINO, R. M.: Diccionario Espasa…, 980; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 290, 296-297.

[53] “Barco de las Uñas”, es el barco de los muertos hecho con sus uñas; Gylfaginning, 51; Voluspá, 50; véase la voz Naglfar en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 634.

[54] “En este torbellino se rajará el cielo y de él vendrán los hijos de Muspell. Surtr cabalga primero, y hay delante y detrás de él un fuego abrasador. Su espada es muy buena, reluce con más brillo que el sol”, Gylfaginning, 51. No obstante, «hijos de Muspell», es un término que se utiliza para identificar que el fin del mundo nórdico, se realizará a través del fuego; cf. SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 629.

[55] Gylfaginning, 51; Vafðrüdnismál, 18.

[56] “Dios Silencioso”, hijo de Odín y la gigante Gridr; según Snorri, Gylfaginning 51, y el Vafþrúðnismál 53, él tiene el zapato más fuerte del mundo, con el que destroza la mandíbula del lobo dándole muerte; mientras que en la Voluspá, 55, le hunde un puñal hasta el corazón; véase la voz Vidarr en MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 950.

[57] Véase supra n. 47.

[58] PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 67.

[59] Todo el tema de la “regeneración universal” está igualmente recogido en la Voluspá 59-66 y el Vafþrúðnismál 45-51 de la Edda Poética y el Gylfaginning 52-53 de la Edda de Snorri; véase en particular, el apartado dedicado a este aspecto por BOYER, R.: Yggdrasill…, 204-207.

[60] BOYER,  R.: Yggdrasill…, 214.

[61] 60       ; estos serán, por un lado, los hijos de Odín, Vidarr y Vali , junto con los hijos de Thor, Modi y Magni que recibirán el martillo de su padre Mjölnir; esta información aparece recogida en la Edda Poética, Vafþrúðnismál 45; por otro lado, también sobreviven Hoenir y Lodurr, los hermanos de Odín, véase, Edda Poética, Voluspá 63.

[62] PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 66.

[63] Edda Poética, Voluspá 62; BOYER, R.: Yggdrasill…, 205; sin embargo, LIBERMAN, A.: Some Controversial Aspect; 49, argumenta que Baldr, en tanto que sería un dios de carácter ctónico, en la tradición escáldica islandesa habría permanecido en Hel para siempre y no habría habido entonces una “Second Coming”.

[64] ELIADE,  M.: Historia de las creencias y de las ideas religiosas, II, Madrid 1979; DE VRIES. J.: L´univers mental… y BOYER, R.: Yggdrasill…

[65] El carácter autóctono, original y único del Ragnarök, ya fue magistralmente manifestado por MARTIN, J.S.: Ragnarök…

[66] De hecho, Odín, divinidad que sufre múltiples transformaciones desde su constitución inicial, va coloreando su esquema base de acuerdo con los estímulos que le suministra el contexto cultural en que se inscribe; así se produce la recreación de su figura, con lo que pasa de ser un dios no sólo vinculado a la magia y a la sabiduría –el dios-chamán-, sino que además, será el símbolo del triunfo como “Dios de la Victoria”; por eso, su final no encaja en el Ragnarok: muere sin conseguir vencer a su enemigo, con toda probabilidad porque Fenrir sería realmente el adversario de Týr, el primero y más antiguo “dios supremo”; síntoma indudable del arcaísmo del apocalipsis escandinavo.

[67] BERNÁRDEZ, E.: Snorri Sturluson. Textos…, 114, n.47.

[68] STEINLAND, G.: Eros og dod…, 124, y BERNÁRDEZ, E., Los mitos germánicos…, indican la posibilidad de que se tratara de Heimdallr.