Dísablót la fiesta de las Disar y de la Luz

Disablot

Dísablót, fiesta de las Dísir, en honor a Freyja. Los espíritus ancestrales de los fallecidos, al igual que la fylgja, tenían la función de llevar a las personas que fallecían a la tierra de los muertos.

Cuando: Luna llena de febrero (Segunda luna anual)

¿Quién Oficia?: Exclusivamente mujeres, dentro del ámbito familiar.

Elementos necesarios para el ritual:

-Velas, antorchas, luces.

-Plantas tipo, salvia, jacintos, azafrán, especialmente de color violeta.

-Representación de la Diosa Freyja (Estatuilla, etc).

-Ofrendas: Nueces o manzanas (Fruta que representa la inmortalidad).

-Fotografías de nuestras mujeres (abuelas, madres, etc) que han muerto.

Las Dísir es un conjunto de divinidades femeninas que está entroncado con las antiguas “Matronae”, si bien el singular es “Dis” se emplea más comúnmente en su forma plural. El significado de esta palabra es básicamente: “mujer”. Las primeras referencias que tenemos del término nos la facilita Tácito, informándonos de un nombre de lugar: Idiavisio, y las sajonas “idisi”. Las referencias toponímicas escandinavas nos indican que fueron lugares de culto. El Disablót que nos habla las Sagas, “es el sacrificio en honor a las Dísar” mientras que los antiguos anglosajones celebraban la fiesta de módraniht, “Noche de las Madres”. El espíritu de este culto reside en la capacidad de la naturaleza para su renovación y regeneración para que la comunidad tuviera acceso a los recursos de fertilidad y riqueza necesarias para poder subsistir. Esa tarea era encomendada a unos seres protectores de naturaleza neta y exclusivamente femenina.

Para los pueblos del norte de Europa, la fiesta es en honor de las llamadas Dísar, espíritus de todas las mujeres antepasadas de cada familia. En la fiesta de Dísablót, en las casas se encienden todas las luces y se prenden multitud de velas. Las Dísar regresan entonces del mundo de los muertos para proteger a sus familias vivas y asegurar la continuidad de la estirpe.

En cuanto a los Nornas eran los Espíritus de los Muertos (hamingjur) y Espíritus Tutelares (fylgjur). Los Espíritus de los Muertos eran seres sobrenaturales femeninos, generalmente invisibles que acompañaron a los hombres y dirigieron su curso.

Cada persona poseía sus espíritus familiares, quienes se esforzaban en traerle buena suerte; era posible también invocarlos para pedir prestado algún espíritu familiar de otra persona en caso de que alguien deseara correr algún riesgo en su nombre. Los Espíritus Tutelares (fylgjur), por otro lado, normalmente tenían forma de animales que caminaba entre la gente, o al lado de ellos. Cada persona tenía, según la creencia de nuestros padres, uno o más espíritus protectores; y algunas personas tenían la capacidad de ver a los Espíritus Tutelares y así determinar de antemano quién se acercaba. Los Espíritus Tutelares generalmente se asociaban al carácter del individuo en cuestión; Poderosos líderes guerreros habrían tenido osos, toros, y similares espíritus tutelares, gente astuta, zorros; y así sucesivamente. Los seres sobrenaturales de este tipo no se transformaron en objeto de culto y de oración. Han llegado hasta nosotros historias de personas notables a los que estos seres les han ayudado a lo largo de toda su vida y que por tales medios ganaron un discernimiento poco común para regir en los destinos de la sociedad. La fe en Espíritus Familiares y Tutelares persistió a pesar de la implantación del cristianismo, bajo diversas formas de culto, asociadas concretamente a las fiesta de la Candelaria.

El Dísablót es una fiesta específicamente hogareña, donde cada familia honra a sus antepasados femeninos y que solamente puede ser llevada a cabo por mujeres.

Feliz Dísablót.

Estado del Odinismo-Asatru en España en 2014

Este año hemos querido realizar un informe sobre la actualidad de nuestra religión, el Odinismo-Asatru y su evolución en España en el pasado año que acaba de terminar. Como quiera que nuestra intención es hacerlo anualmente a partir de ahora vamos a esbozar una descripción histórica de lo que ha sido el odinismo y las asociaciones que lo sustentan a nivel nacional.

Estatus Legal

En la actualidad existen tres entidades religiosas legalmente reconocidas en España:

  1. COMUNIDAD ODINISTA DE ESPAÑA-ASATRU. -COE-
  2. Asamblea Tradicional Asatru Vanatru. -ALVA-
  3. ALFROTHUL ASATRÚ FOLKISH

Al mismo tiempo que estas tres coexisten otros grupos virtuales que carecen de estructuración formal y que con el paso de los años se han ido creando así como despareciendo, como Gotland Forn Sed, Círculo Asatru de tradición hispánica, kindred complutense, Asatruar Madrid, etc.

Cronología

La implantación del Odinismo en España data de 1981, cuando se funda el CIRCULO ODINISTA ESPAÑOL, hacia 1992 se crea Gotland Forn Sed, con orientación «Forn Sed”, esa tendencia panteísta del Asatru que se practica en Escandinavia, en 2007 se reconoce formalmente por el estado a la COMUNIDAD ODINISTA DE ESPAÑA-ASATRU, primera pagana en 1600 años en ser legal en España cuyos orígenes se remontan a 1981, en ese CIRCULO ODINISTA ESPAÑOL.En 2010 se inscribe Alfrothul  y en 2013 ALVA, de tendencia Vanatrú.

Implantación

El mundo sobre el que se asienta la fe Odinista es muy particular, los nuevos adeptos provienen de la juventud y la actitud asociativa de éstos últimos es muy débil. No son las estructuras organizativas lo más llamativo de esta nueva fe, en los que sus nuevos adeptos lo que mas buscan es un espacio de libertad a la hora sentir su espiritualidad. Tenemos pues un importante problema a la hora de visualizar e identificar a sus seguidores, por eso su sistema organizativo solo es la punta del iceberg del movimiento religioso.

La Comunidad Odinista de España-Asatru, es sin duda la organización mas potente de todas y la única que puede ser definida como “organización en sí misma”, posee implantación en todas las comunidades autónomas y en el 95% de las capitales de provincia. Las referencias sobre su implantación pueden hallarse en la prensa. Por sus foros ha pasado la totalidad de los practicantes del odinismo español.

Relaciones Institucionales

La Comunidad Odinista de España-Asatru formó la primera federación pagana radicada en España, en 2008 y en ese mismo año se solicitó el NOTORIO ARRAIGO, para el odinismo en España.

Asímismo en 2012 formó la PLATAFORMA PAGANA, con el ánimo de aglutinar a las distintas tendencias que coexistimos en España, además de los seguidores de la espiritualidad germánica. En 2013 COE abandona la plataforma por discrepancias internas.

El resumen de 2014 no puede ser mas desalentador para el Odinismo, así como al paganismo en general. La plataforma pagana asumió unilateralmente en 2013 los contactos con la administración, reuniéndose en alguna ocasión con representantes de la misma, pero no solamente no consiguiendo ABSOLUTAMENTE NADA. Ni un solo resultado.

Los únicos resultados constatables se resumen en cinco detalles,

  1. Dentro del Observatorio para el Pluralismo religioso, organismo vincula al ministerio de justicia y a través del cual se financian las confesiones minoritarias que poseen notorio arraigo, existe un glasario con las confesiones presentes en nuestro país, pues antes que interviniera la plataforma pagana, se hacía referencia a nuestras confesiones,como se puede observar en este enlace, y puesto que en la misma no se hacía referencia a wicca celtíbera, esta instó al ministerio a borrar cualquier referencia de nuestras creencias.La misma web  hoy en día se puede ver en este enlace.Todo está bien publicado en el enlace que publica wicca celtíbera. Para ellos ahora estamos mejor que no aparece nadie…
  2. Existe un registro público donde todo el mundo podía consultar las confesiones legalizadas en España, antes salíamos todos las entidades paganas,ver enlace, ahora no salimos ninguna, con lo cual la invisiblidad del paganismo en España a nivel oficial es TOTAL, enlace.
  3. Se ha publicado el calendario de festividades religiosas en España,por parte de la fundación Plurarismo y Convivencia, aparecen algunas con tanto arraigo como los «sijs» y la cienciología» ¿donde estamos los paganos? calendario
  4. La misma fundación publica un resumen sobre los lugares de culto donde de una manera premeditada tratan de impedir nuestra visibilización por la sociedad, englobándonos en el apartado de «otras religiones» informe 2014
  5. Este año el estado dota de los derechos completos a las confesiones que poseen NOTORIO ARRAIGO, quedándonos el resto totalmente desfasados, la posición de la plataforma es no solicitarlo, abocando al paganismo en general y al Odinismo a un callejón sin salida del que será imposible salir si no tomamos medidas urgentemente. el pasado 27 de Octubre, Fernándo Gonzalez, potavóz de la Plataforma Pagana nos hace llegar un mensaje:
    «…estuve hablando con Ricardo de algunos temas y nos ha trasladado una cuestión que os corresponde a vosotros tratar porque tiene que ver con vuestra solicitud de Notorio Arraigo. En un tono muy amable y cercano me vino a decir que en breve van a resolver seguramente rechazando vuestra petición, y creyendo que sería más positivo para vosotros saberlo y retirarla antes de que la rechacen y evitar el lastre en el expediente de una negativa nos pidió lo hiciésemos al principio creyendo que estábais con nosotros. Una vez aclarado que no estáis en la Plataforma ni nosotros podemos actuar como si lo estuvierais, me ha pedido te haga llegar esto y ponerse a tu servicio para aclararte lo que necesites saber…»
    «…Mi opinión personal es que le hagáis caso porque como bien sabes siempre se ha posicionado hacia los Cultos minoritarios y su trato es sincero y cercano..» Nosotros le hacemos llegar a D. Ricardo García, subdirector general de relaciones con las confesiones la siguiente respuesta:RESPUESTA A LA SUBDIRECCION GENERAL DE RELACION CON LAS CONFESIONES RELIGIOSAS DEL MINISTERIO DE JUSTICIA:Buenos días,
    La Comunidad Odinista de España-Ásatrú, ha recibido un comunicado de  Fernando González (plataforma pagana) dirigido a nuestro godi Ernesto  García, en referencia a la posible desestimación de nuestra solicitud  de notorio arraigo y que la subdirección general de relación con las  confesiones del Ministerio de Justicia que usted representa, recomienda desistir.Dentro del contexto del comunicado, se nos advierte de “evitar el lastre en el expediente de una negativa” como si dicha negativa fuera  una falta administrativa jurídicamente vinculante, algo que nos  gustaría aclarar y recibir por este medio las explicaciones adecuadas.  Si la Plataforma Pagana, a la que pertenecimos en su momento, le basta  con tener buenas relaciones con el subdirector general, los odinistas no lo tenemos tan claro. En un entorno claramente hostil al
    politeísmo, sobre todo por parte de las confesiones abrahamicas, nos  hacen mantenernos alerta ante las buenas relaciones de hoy y los  posibles ninguneos de mañana, porque las personas vienen y se van y  solo nos queda lo que hemos logrado por los años de perseverancia y  lucha.Vamos a ser francos con nuestra exposición. Todos sabemos que sin  notorio arraigo, se cierran puertas y ventanas a cualquier beneficio o  favor hacia nuestra confesión religiosa, y no solo hablamos de  posibles ventajas económicas, también de que los matrimonios de nuestros fieles sean tan legales como los que ahora disfrutan (o disfrutarán) los que actualmente disponen de tal calificativo. Una  incorrección histórica, desde el punto de vista politeísta que  representamos, porque entendemos que somos directos herederos de las  antiguas y autóctonas religiones europeas, mucho antes que cristianos, judíos y musulmanes pisaran nuestro continente.COE-Ásatrú no estamos presentes en España para rogar nada a nadie,  estamos para aglutinar esfuerzos, buscar consensos y mejorar nuestra  oferta religiosa, y lo hemos demostrado con un crecimiento sin  precedentes, con kindreds (capítulos) en diversas provincias españolas, y que hemos logrado precisamente manteniéndonos al margen
    de la Plataforma Pagana que ralentizaba nuestro progreso. Con eso no queremos decir que no admiremos las ganas que muestran algunas de sus instituciones miembro, la mayoría uniprovinciales, pero es evidente que el objetivo de una confesión no puede ser mantenerse como observadores en un vagón de ganado, mientras otras con notorio arraigo son y actúan como viajeros de primera clase. Señor subdirector, muy respetuosamente, por nuestra parte va a ser que no. Con la plataforma sólo nos unía un concepto de “paganismo”, pero bajo esa premisa, también lo son los animistas mandingas y es obvio que no tenemos mucho en común. Se ha intentado, por el hecho de ser “minoritarios” que estuviésemos todos en el mismo saco, y ya hemos visto que no ha sido tan satisfactorio como esperábamos.Fuimos la cuarta confesión Ásatrú reconocida por un Estado soberano y la primera fuera de Escandinavia, y seguiremos en la misma trayectoría de ser precedente en y para cualquier lucha que ayude a nuestra confesión ocupar el lugar que le corresponde en la sociedad. No pedimos ni más ni menos que la misma legalidad que disponen el resto de confesiones para atender a sus fieles allá conde se nos solicite,
    en cualquier ámbito, y con todas las garantías de la ley. No podemos,  ni debemos, jugar con nuestro futuro y entendemos que debe estar  anclado, atado y bien atado para nuestras futuras generaciones.

    Señor subdirector, sabe perfectamente que cualquier desestimación de notorio arraigo hacia nuestra confesión conlleva una reacción inmediata y finalmente, porque ese es el camino, serían los tribunales  quienes darían la última palabra. Cualquier negativa no se sustenta  con ningún argumento, seamos serios, y con el próximo cambio de  legislación la intención de la Administración es claramente marginal, cerrando puertas a futuras incorporaciones, lo que encontramos grave,  pero muchísimo peor que ninguna de las confesiones religiosas paganas  se encuentren entre las que conforman la amalgama de notorio arraigo.
    De nuevo, no es de recibo, es injusto e incorrecto.

    No tenemos nada en contra de quienes han manifestado o manifestarán su negativa, sus razones tendrán y esperamos que al margen de prejuicios, pero es significativo que mientras las tres principales ramas del  monoteísmo abrahamico y algunos de sus respectivos spin-off están presentes y listos para repartirse el pastel de la legalidad, el  odinismo-ásatrú que representa al paganismo germánico en su máximo
    exponente, sea marginado sin un argumento de peso.

    Siempre hemos sabido que es complicado dialogar (por no decir imposible) con quien manifiesta que su religión es la verdad absoluta, pues nosotros tenemos la nuestra pero para nada forzamos a los demás,  o convencer, o mandatos divinos para salvar a nadie de nada, y evidentemente vemos que no hay otra forma de forzar la situación por vías administrativas y por supuesto jurídicas que, como hemos dicho, por ley tenemos derecho para lograr nuestra total legalidad en los términos que amparan a su vez a las confesiones de notorio arraigo.

    Siempre a su disposición, reciba un cordial saludo.
    Jerry da Silva
    Lagman COE

Con esto queda clara nuestra posición y compromiso con el desarrollo del Odinismo para que éste logre el reconocimiento legal que se merece, apartándonos de personalismos y egocentrismos personales que tanto han lastrado y lastran al neopaganismo en general, en estos momento la lucha se materializa en una demanda contra el estado español.

Conclusiones

 Podemos considerar este pasado año como un año positivo en cuanto a la popularización de la religión germánica, del Odinismo-Asatru, propiciada por series televisivas y en general de difusión ajena a nuestras organizaciones. Empuje que nos hacer crecer respecto al paganismo, tipo wicca y céltico, ofreciendo una estandarización de nuestra Fe, hasta el punto que ya es ampliamente conocida en los ámbitos específicos religiosos.

La inscripción en el registro del ministerio de justicia comporta una estabilización de las organizaciones, tanto ALVA como Alfrothul se mantienen en los mismos niveles de 2013, mientras que las agrupaciones espontáneas, tipo CATH, GFS, ASATRUAR MADRID etc. han desparecido de la actividad pública, es por tanto aconsejable fomentar estos tipos de registros y asociaciones.

En COE hemos mantenido nuestra trayectoria, asentando la organización y reestructurándola, estableciendo nuevos kindreds, como el de Madrid, Cartagena, Albacete, Huesca, y Córdoba entre otros, obligándonos a reforzar nuestra estructura nacional y limitar nuestro crecimiento de manera controlada, pues hay  mas peligro de desestabilización para una organización cuando crece mucho, de golpe, que cuando no crece nada.

A nivel institucional nos encontramos en una auténtica situación de discriminación respecto al resto de las confesiones, preguntándonos si la plataforma pagana es utilizada por parte del estado para adormecer y mantener en estado de latencia al paganismo precristiano, mediante falsas promesas nunca cumplidas. Desde este pequeño informe hemos querido analizar sus resultados. Estaríamos gratamente sorprendidos si nos equivocáramos y ésta lograse alguna conquista, hasta entonces, le deseamos el mejor de los éxitos y diremos como en la antigua «mili»: ¿y como anda de valor? «…se le supone…»

Para finalizar, observar que en estos dos últimos años nuestra fe ha crecido mucho, demasiado quizá para unas estructuras tan débiles que la soportaban, que ahora se habrán de reforzar para afrontar el reto del siglo XXI, somos tres organizaciones sobre las que cae la responsabilidad de cuidarla y mimarla, de hacerla crecer para traspasar este legado a nuestro hijos, pero el Odinismo-Asatru es ya fuerte y tiene los cimientos sólidos, el tiempo y concretamente este año 2015 será el que nos marque la crónica del año que viene.

RITUALES MÁGICOS EN LA RELIGIÓN NÓRDICA PRECRISTIANA: EL SEIÐR EN LA SAGA DE GÍSLI SÚRSSON

  1. RITUALES MÁGICOS EN LA RELIGIÓN NÓRDICA PRECRISTIANA

seidr 1Varios son los factores que han contribuido a la incertidumbre con la que hoy en día contemplamos las manifestaciones religiosas nórdicas precristianas. Entre ellos suele destacarse el hecho de que sus practicantes no se vieron en la necesidad de po­ner por escrito el corpus de sus creencias, como sí se hizo en la Iglesia cristiana des­de época muy temprana. El secretismo inherente a las prácticas religiosas precristia­nas contribuyó asimismo a que sólo una minoría estuviera al tanto de las fórmulas adecuadas que se empleaban en los diferentes rituales con los que los habitantes de los países nórdicos intentaban conseguir el favor de sus dioses.

En la Islandia precristiana el culto a los dioses del panteón nórdico carecía en principio de una organización jerarquizada y especializada, por lo que los granjeros islandeses dependían en las cuestiones religiosas públicas de sus líderes políticos, los denominados goðar. Éstos eran los únicos que estaban en condiciones de ofre­cer protección a sus seguidores, no sólo de tipo legal, sino también religiosa, porque a ellos les correspondía organizar los sacrificios a los dioses que garantizaban la paz y las buenas cosechas[1]. En estas reuniones, en las que los goðar o cabecillas is­landeses reunían a sus seguidores con la intención de agasajar a sus amigos y cele­brar la llegada del invierno, a veces se ofrecían sacrificios a los dioses, y de este modo constituían un medio muy eficaz de establecer alianzas o cuidar de las que ya se tenían. En el aspecto religioso, el compartir la comida y bebida suponía acceder a un complejo sistema de mutuas obligaciones de las que los dioses eran testigos.

En torno a estos banquetes giraba, pues, la actividad social de la comunidad. En ellos tenían también cabida personajes que disfrutaban de una especial relación con el mundo de los poderes ocultos. Eran personas que vivían normalmente apartadas de la sociedad y que iban de casa en casa respondiendo a preguntas sobre el futuro de los que se lo pidieran[2]. Aunque en las fuentes principales de nuestro estudio, i.e. las Eddas y las sagas islandesas, estas figuras son en su mayoría mujeres, también tene­mos ejemplos de hombres que se prestan a ayudar a los que lo solicitan en las tareas más siniestras, como es el caso del brujo þorgrímr en la Saga de Gísli Súrsson del que hablaremos más adelante.

Con la presencia de estos personajes en las celebraciones y rituales estacionales, la línea de separación entre las prácticas mágico-religiosas populares y las asociadas al culto de los dioses parece desaparecer. En estos casos es difícil dilucidar si dicha coincidencia espacial es únicamente el resultado del desconocimiento de la división de ambas esferas por parte de los autores de las sagas, o de una práctica habitual. La asociación del paganismo con diferentes ritos mágicos en las antiguas leyes de Noruega, Suecia o Islandia nos ofrece un testimonio más de que diferentes elemen­tos religiosos precristianos de diferentes épocas aparecen con frecuencia solapados o bajo la misma denominación[3]. La lucha de la Iglesia contra los últimos reductos de paganismo (brujería y magia) influyó muy posiblemente en la recreación del am­biente pagano de las sagas que llevaron a cabo sus autores[4].

De acuerdo con la definición del Kulturhistorisk leksikon for nordisk middelal- der el sustantivo seiðr hace referencia a un tipo de magia funcional con cuyo uso se puede dañar a personas, conseguir conocimientos sobre el futuro, las circunstancias meteorológicas, las cosechas, etc[5]. No hay unanimidad sobre la etimología del sus­tantivo seiðr, aunque dados los equivalentes que conocemos en Antiguo Alto Ale­mán (seito) y Antiguo Inglés (sada), todo parece indicar que su significado básico sería el de “cuerda”, “hilo” o “soga”. Esta etimología sería enteramente compatible con la idea, defendida entre otros por Eldar Heide, de que el seiðr es un tipo de ma­gia en la que sus practicantes envían su espíritu en diversas formas, entre las que destaca la de la cuerda, y que también concuerda con la idea de que el destino de los hombres es a menudo representado en la mitología como un hilo que es tejido por di­ferentes personajes femeninos[6].

Las referencias a este tipo de magia y a sus practicantes no se circunscriben, como hemos afirmando, a las sagas islandesas, sino que también en algunas de las actividades mágico-rituales de los dioses recogidas en las Eddas pueden encontrarse referencias o correlatos de los episodios de las sagas en los que se incluyen motivos relacionados con la magia o el seiðr1. Por su relación con la esfera de lo sagrado, como afirma Catharina Raudvere, el seiðr adquiere una posición privilegiada dentro del contexto ideológico precristiano nórdico[7] [8]. En esta misma dirección, el seiór sue­le mencionarse en relación con las controvertidas actividades chamánicas del dios Óðinn, i.e. con una serie de prácticas que aunque no directamente conectadas con este tipo de magia, sí que pertenecen a un complejo más amplio de ritos, algunos de ellos de iniciación, que suele englobarse en la denominada “magia odínica”[9].

La representación literaria del seiðr en contextos mágico-religiosos nórdicos se enmarca en un espacio simbólico marginal que lo diferencia del oficial en el que se realizaban los sacrificios. Es decir, sus practicantes no pertenecen a ninguna clase so­cial definida. Por su poder y conocimientos para entrar en contacto con “el otro mun­do” disfrutan de una posición ambigua. Son temidos, odiados, y a la vez deseados en tiempos de incertidumbre. Como dijimos más arriba, este tipo de magia era practicada sobre todo por mujeres, de ahí que normalmente aparezca asociada a los conceptos de níð y ergi, que en caso de practicantes masculinos aparecen asociados al deshonor y a la implicación de una desviación sexual, como afirma el mismo Snorri Sturluson en la Ynglinga saga al ofrecer una explicación sobre su origen en clave mitológica[10].

No todos los practicantes de estas artes mágicas pueden englobarse, sin embar­go, en una misma categoría. Algunos tenían cualidades consideradas positivas, como la capacidad de ver lo que está oculto o de prever lo que está por venir[11]. Otros, por el contrario, podían incluso hacer enloquecer a sus enemigos o causarles la muerte, por lo que no es inusual encontrar la división entre el seiðr blanco y seiðr negro en algunos estudios sobre este fenómeno mágico-religioso. Tras esta división, sin em­bargo, subyace otra más importante que hace referencia a los dos prototipos de ma­gos que aparecen relacionados con el seiðr tanto en las sagas islandesas, como en la Edda Mayor, la volva (pl. volur) y el seiðmaór o seiðskratti[12].

La importancia de las primeras en el entramado mitológico precristiano es más que evidente, si nos atenemos al hecho de que el poema nórdico apocalíptico por excelencia, el Voluspá, “La profecía de la adivina”, contenido en la Edda Mayor, está puesto en boca de una volva a la que el mismo Óðinn acude en busca de ayuda. En este caso, como en el del relato del ritual llevado a cabo por Lorbjorg  lítil-volva, “la pequeña volva”, en la Saga de Erik el Rojo, Eiríks saga rauda, los practicantes del seiðr cumplían una función social en tiempos de escasez o enfermedad[13]. Ade­más, también podrían estar relacionadas con antiguos rituales de la fertilidad, ya que tanto su indumentaria (la volva estaba cubierta con pieles de gato, el animal sa­grado de Freyja), como el hecho de que con su venida se anticipaba el final de la ca­restía apuntan en esa dirección. Su llegada, como nos dice el autor de la Saga de Erik el Rojo, era una costumbre bien arraigada, seiðr, y se esperaba con cierta impa­ciencia. Cuando la volva se dispone a entrar en la granja, los presentes la saludan de manera apropiada[14]:

Enn er hon kom inn, pótti ollum monnum skylt at velja henni soemiligar kvedjur.Hon tókpví sem henni váru men gedjadir til[15].

Las volur podían necesitar en ocasiones la colaboración de otras de su clase, como es el caso de la volva mencionada en la Orvar Odds saga que llega acompaña­da de un grupo de jóvenes asistentes, tanto hombres como mujeres, y que al parecer están aprendiendo el oficio[16] [17].

Un caso diferente es el de los seidmenn17. Su presencia en las sagas está acompa­ñada de una sucesión de términos con claras connotaciones negativas, como es el caso del ya mencionado ergi. El comportamiento afeminado atribuido a los seid- menn actúa como una categoría simbólica, ya que despierta en la sociedad un senti­miento de desprecio y aversión, lo que, como decimos más arriba, contribuye a su marginación social. Sus actividades mágicas están normalmente encaminadas a provocar desgracias, bien por propia iniciativa o por encargo de otros[18]. De especial in­terés a este respecto es la familia de seidmenn provenientes de las Islas Hébridas que se menciona en la Laxdoela saga. Kotkell y su familia son un caso prototípico de una estrategia narrativa, según la cual las diferencias étnicas eran interpretadas por la audiencia como un marcador de que algo anómalo iba a suceder. Junto a esto, el he­cho de que tanto en la Laxdoela saga, como en la Gísla saga los practicantes del seiðr aparezcan agrupados en familias, nos parece buena prueba de que los autores de las sagas pretenden adscribir este tipo de prácticas a ciertos círculos bien sean fa­miliares o nacionales[19].

En definitiva, y antes de pasar al análisis del seiðr en la Saga de Gísli, no pode­mos obviar el hecho de que buena parte de sus representaciones literarias proceden de época cristiana y que a menudo fueron modificadas para adaptarlas al entorno re­ligioso-cultural de los autores que las llevaron al papel.

  1. EL SEIðR EN LA SAGA DE GÍSLI SÚRSSON

La Saga de Gísli Súrsson es uno de los principales exponentes de un subgrupo dentro de las Sagas de Islandeses denominado “Sagas de Desterrados”[20]. La Saga de Gísli es una obra anónima que ha sobrevivido en tres redacciones de las cuales dos han llegado hasta nosotros completas (las denominadas S y M) y la tercera sólo en forma fragmentaria (B). De la versión M, la versión corta, se conservan más de una veintena de manuscritos, el más antiguo de los cuales, el AM 556 a 4to es el que ha servido de base a buena parte de las ediciones y traducciones de la Saga. Dicho ma­nuscrito fue escrito en el oeste de Islandia en el último cuarto del siglo XV (1476-1499), aunque no se conoce la identidad del copista. La versión S, o versión larga, ha llega­do hasta nosotros en dos manuscritos en papel que con toda probabilidad son copia de un pergamino que data del siglo XIV, y que llegó a Dinamarca en el siglo XVII por el interés del monarca dano-noruego Federico III (1609-1670) en completar su regia biblioteca. La versión B, o fragmento, sólo se conserva en cuatro hojas bastan­te dañadas del manuscrito AM 445c I 4to de principios del siglo XV y contiene úni­camente algunos capítulos de la Saga.

Las dos principales versiones de la Saga (S y M) coinciden en la presentación de los episodios fundamentales de la vida de Gísli Súrsson. Las diferencias textuales entre ellas son, según nuestra opinión, resultado de las diferentes estrategias de sus redactores respecto a la historia que querían contar. En este artículo no proponemos, sin embargo, una discusión profunda de las peculiaridades estilísticas o temáticas de las versiones, si no que nos conformaremos con mencionarlas cuando sean pertinen­tes para nuestro análisis del seiðr en la Saga.

La Saga de Gísli representa el drama de la inadaptación de su personaje princi­pal, Gísli Súrsson, a las exigencias de una sociedad dinámica y en proceso de forma­ción, y a las de una familia que no compartía su visión del honor y la justicia. La Saga de Gísli gira en torno a la temática del honor y la venganza, aunque su trama principal es el fruto de la interacción de diversos temas transversales entre los que destacamos el del amor. El amor no es, sin embargo, una de las fuerzas motrices de la acción, sino solamente uno de los mecanismos narrativos de los que se sirve el au­tor para desarrollar la trama. Los dos grandes conflictos que constituyen los ejes cen­trales de la Saga tienen su origen en la dialéctica entre dos tipos de emociones, los celos y el orgullo. Las sospechas de þorbjorn, padre de Gísli, de que su hija Lórdís estaba siendo cortejada de manera deshonesta por un joven, y los posteriores celos de þorkell por un antiguo amor de su mujer, son los detonantes de la ruptura y la tra­gedia familiar de los Súrsson, que acabará con la muerte trágica de los hermanos Gísli y Lorkell y de los cuñados de éstos Vésteinn y þorgrímr el goði. En ambos ca­sos, Gísli es arrastrado a la acción por su adhesión a un código de conducta marcado por la defensa del honor. La ética heroica que guía las acciones de Gísli parece suge­rir que el autor original de la Saga conocía con toda seguridad alguna de las formas en las que circulaban en la época el Hávamál así como alguno de los poemas herói­cos que hoy están reunidos en la Edda Mayor21.

La primera referencia en la Saga de Gísli Súrsson a la magia aparece en el con­texto de las celebraciones paganas de las “noches de invierno”, vetrnoetr22, en las que se describen los invitados a las fiestas en Saeból, granja en la que vivían þorkell y [21] [22]Eórdís, hermanos de Gísli, y Eorgrímr el godi, el marido de la anterior. Entre los in­vitados a Saeból destaca la presencia del brujo Eorgrímr nef, a quien se describe del siguiente modo:

Madr hét Porgrímr ok var kalladr nef. Hann bjó á Nefsstoðum fyrir innan Haukadalsá. Hann var fullr af g0rningum ok fjolkynngi ok var seidskratti, sem mestr mátti verda. Honum bjóda þeir þorgrímr ok þorkell til sín, því at þeir hofdu þar ok bod inni[23].

Como deducimos de la utilización de los sustantivos g0rningum, fjolkynngi y seidskratti, el redactor de la versión corta de la saga opta por presentar al brujo Eor- grímr nef en términos muy negativos. Al igual que la volva protagonista del episodio de la Saga de Erik el Rojo, Eorgrímr nef es invitado a la celebración de las noches de invierno por sus dotes mágicas. En lo que se refiere al hecho de que el autor haya elegido ese preciso momento para la realización del ritual, todo parece indicar que el autor de la Saga tenía interés en relacionar los sacrificios de esa época con el conju­ro por medio del cual se reforjó la espada Grásída en la lanza que acabó con la vida de Vésteinn, el cuñado de Gísli.

Porgrímr var hagr á járn, ok er pess vid getit, at peir ganga til smidju, bádir Porgrímarnir ok Porkell, ok sídan byrgja peir smidjuna. Nú eru tekin Grásídubrot, er Porkell hafdi hlotit ór skiptinu peira broedra, ok gerir Porgrímr par af spjót, ok var pat algort at kveldi; mál váru í ok foert í hepti spannar langt[24].

La relación que el autor de la saga establece entre la actividad mágica y la de la forja no ha de sorprendernos ya que existen claras equivalencias tanto en nuestras fuentes como en otras mitologías. En el Reginsmál, uno de los poemas de tema he­roico de la Edda Mayor, se dice del enano Reginn, maestro de Sigurðr (el Sigfrido del ciclo nibelùngico), hann var hveriom manni hagari… hann var vitr, grimmr oc fjolkunnigr, es decir “superaba a todos en habilidad con las manos… era sabio, cruel y versado en magia”[25]. La conexión entre herreros y chamanes está presente, por ejemplo en los dichos de los Yakut de Siberia en los que se afirma que ambos “pro­ceden del mismo nido”, lo que a su vez encuentra su reflejo en la mitología nórdica, ya que los dioses, Aesir, especialmente Óðinn, son descritos a menudo con el epíteto galdrasmiðir, “herreros de la magia”. Del mismo modo en la mitología celta la habi­lidad en la forja, la medicina y los conjuros van de la mano en la figura de la diosa Brigid.

La función del brujo Lorgrímr nef en la fragua podría haber sido, pues, la de dotar al arma de ciertas propiedades mágicas que iban a facilitar el asesinato de Vésteinn o de restituirle las que había perdido tras su rotura, que se explica en los primeros capítulos de la Saga. No olvidemos que, según el redactor de la ver­sión larga, la espada había sido obra de los enanos, dvergasmíði. La presencia del brujo en la fragua podría asimismo estar relacionada con el hecho de que en la recién creada lanza se podía observar cierta ornamentación, mál váru í, detalle sólo incluido en la versión corta. Sin embargo, el sustantivo mál podría ser inter­pretado como “runa/inscripción de carácter mágico o ritual”, con lo que la pre­sencia del brujo Lorgrímr en la fragua tendría una nueva justificación en el mar­co de la información que nos ofrecen nuestras fuentes sobre la función de las runas en contextos mágicos, como por ejemplo en el poema Sigrdrífumál de la Edda Mayor, o el mismo Egill Skallagrímsson cuando erigió el llamado níðstong en contra de la reina noruega Gunnhildr, tal como nos cuenta la saga que lleva su nombre[26].

La versión larga también aporta otro un dato sobre los poderes del brujo cuando más adelante se expresa en términos meridianos sobre la participación del mago en la noche en la que se planea la muerte de Vésteinn. Por medio del seiór, el brujo Lorgrímr habría desencadenado la tormenta, lo que suele denominarse magia atmos­férica, y así facilitado la labor de los asesinos de Vésteinn:

Sva er sagt at illvióri pvi hinu mikla hefir valdit Porgrimr nef meó golldrumsi- nom oc gerningum, oc framit til seió at nockorn veg yróe pess, at þat fari gafiz a Vest (eini) at G (isli) vari eigi vióstaddr, þviat þeir treystuz eigi a hann at raóa ef G (isli) vari hia[27].

Esta alusión a los poderes del brujo para cambiar el tiempo tiene su correlato en la segunda parte de la saga en la que su hermana, la bruja Auðbjórg, provoca un alud en el que murieron doce personas para vengarse de la agresión sufrida por su hijo. Desde un punto de vista puramente literario, las incongruencias entre las dos versio­nes ponen de relieve las diferentes estrategias de sus autores a la hora de reflejar los motivos de carácter fantástico-religioso de la historia de Gísli, así como sus diferen­tes concepciones de la trama o lo disímil de las fuentes que tenía a su disposición. La casi inexistente información biográfica sobre el brujo Lorgrímr nos hace preguntar­nos asimismo si su presencia no responde a la necesidad, surgida en tiempos cristia­nos, de proporcionar una explicación a sucesos para los que la Saga en su forma ori­ginal no ofrecía respuesta[28].

La segunda aparición de þorgrímr nef sucede tras el asesinato de Þorgrímr. Borkr, su hermano, encarga al brujo que realice un conjuro para que el asesino de Þorgrímr no reciba ninguna ayuda en Islandia.

þat er nxst til tídenda, at Borkr kaupir at Porgrími nef, at hann seiddi seid, at peim manni yrdi ekki at bjorg, er Porgrímr hefdi vegit, pó at menn vildi duga honum. Oxi níu vetra gamall var honum gefinn til pess. Nú flytr Porgrímr fram seidinn ok veitir sér umbúd eptir venju sinni ok gerir sér hjall, okfremr hann petta fjolkynngiliga meó allri ergi ok skelmiskap[29].

En la misma línea que la anterior descripción del brujo Þorgrímr, en este pasaje también observamos los mismos restos del uso efectista de algunos de los motivos mágicos en la obra. La asociación entre Borkr y el brujo contra Gísli sirve al efecto de incidir en una caracterización muy negativa del personaje de Borkr. Su particular en­frentamiento con Gísli se desarrolla en tres frentes que mencionaremos en orden cro­nológico. Primero y nada más terminar el entierro de Þorgrímr, Borkr encarga al bru­jo que realice un conjuro contra el asesino de su hermano. A continuación, y por instigación de su nueva esposa, presenta un caso legal contra Gísli, y en tercer lugar paga a un asesino a sueldo, Eyjólfr el Gris, para que busque a Gísli y lo persiga hasta matarlo. Cualquiera de las tres acciones hubiera bastado, en términos generales, para conseguir su objetivo con mayor o menor celeridad. Todas ellas en conjunto sirven al objeto de evitar el enfrentamiento directo y honorable con el asesino de su hermano y están en clara oposición con el código de conducta heroico que defendían tanto Gísli, como el propio Þorgrímr el goði. El hecho de que la primera acción que emprende sea la de contratar a un mago nos parece una clara evidencia de que la magia no puede aislarse del sistema religioso y político que nuestros autores pretenden describir en las sagas. En las sagas islandesas en general y en la Saga de Gísli en particular, la magia era utilizada para dar explicación a situaciones que se salían de los cauces habituales por los que discurría la vida diaria de la comunidad. Con el seiór, el autor de nuestra Saga pretende explicar la falta de apoyos que tuvo Gísli durante el destierro, así como justificar los que obtuvo (e. g. el de Ingjaldr) aludiendo así a un descuido del brujo. Es decir, la magia, en este caso, forma parte de un modelo explicativo de la realidad crea­do por el autor. Esto parece evidente cuando constatamos que en ninguna de las estro­fas se hace referencia al conjuro de horgrímr, mientras que, tanto la disputa legal en la asamblea, el Ping de hórness, como los intentos homicidas de Eyjólfr el Gris, sí que sirvieron de materia prima al poeta. Por ello pensamos que el personaje del brujo hor- grímr y los episodios en los que despliega sus malas artes no tienen ningún valor his­tórico, sino sólo literario. Son un efecto narrativo integrado en la trama por el autor, con el doble objetivo de elevar el tono trágico de los acontecimientos de la Saga y de proporcionar una caracterización negativa de los personajes que se relacionan con la práctica del seiðr, como intentaremos demostrar a continuación.

Primeramente, y en lo que se refiere al vocabulario, la descripción del seiór en la Saga de Gísli, coincide en lo básico con los ejemplos que hemos encontrado en obras de su mismo género, si bien, las diferencias entre las versiones vuelven a po­ner de manifiesto el desigual tratamiento al que sus redactores someten a los moti­vos relacionados con la magia y la religión. Mientras que el uso de verbos como seiða, flytja fram (M) o magna (S) para referirse a la acción de realizar un conjuro no refleja un alejamiento de lo que era habitual en obras de la misma época, la ex­presión del redactor de la versión larga, lagói hann a pat alla stund oc kraft, “y lo realizó con toda su fuerza y concentración”, revela ciertas connotaciones cristianas. Sobre todo el sustantivo kraptr, “poder, fuerza”, abunda en textos homiléticos o de contenido hagiográfico. En contextos paganos sólo aparece mencionado en dos obras de Snorri Sturluson (Gylfaginning e Ynglingasaga), además de en varias sa­gas pertenecientes al subgénero de las fornaldarsogur, “Sagas de los tiempos anti­guos”. Todos estos detalles apuntan a que el redactor de la versión larga, quizás de­bido a su falta de conocimiento sobre la materia, habría optado por describir el modo de actuar de horgrímr utilizando los términos más frecuentes de la época en la que escribía. La omisión de los componentes sexuales en la práctica del seiór po­dría deberse asimismo a las mismas razones de carácter moral que condujeron a al­gunos de los copistas a eliminar pasajes de contenido erótico, tanto en las Íslendin- gasogur, como en las fornaldarsogur.

El redactor de M, por el contrario, incide en lo execrable de la práctica del seiðr asociándolo al antiguo concepto de homosexualidad, argr, con el que ya aparecía co­nectado en la mitología nórdica, como se desprende de los insultos que Loki le diri­ge a Óðinn en la estrofa 24 del Locasenna30. No obstante, e independientemente de las diferencias en cuanto al vocabulario, los relatos de las dos versiones muestran [30]una notable conjunción en cuanto a los objetivos y los elementos necesarios para la práctica del seiór. Ambos coinciden en señalar que los preparativos, umbúó, del bru­jo se llevaron a cabo siguiendo la tradición al uso, eptir venju sinni/er pa var titt (M/S). Al igual que en el resto de las Íslendingasogur en las que se incluyen relatos similares, Lorgrímr se situó sobre un pequeño escaño, hjall, desde el que realizó el conjuro[31]. La posición elevada desde la que los seiómenn o volur entraban en contac­to con las fuerzas del más allá recuerda a la de los antiguos reyes que hacían lo pro­pio sobre el túmulo de sus antepasados, con lo que subrayaban el carácter sagrado de las palabras que desde allí se pronunciaban[32].

El escaño elevado, el túmulo o una piedra ritual parecen ser elementos de una antigua tradición en la que éstos desempeñaban la función de punto de unión entre los dos mundos, es decir, de un espacio liminal desde el que se tenía acceso a cono­cimientos vedados al resto de los mortales. La estrofa 111 del Hávamál ya nos habla de las profecías que se pronunciaban desde el escaño del þulr: Mál er atpylja, pular stóli á/Urðar brunni á[33]. La controvertida figura del pulr, de la que no nos ocupare­mos aquí por razones obvias, se presenta como la de un hombre sabio al que, sin em­bargo, a veces se le tilda de hablador y mentiroso. Su posición prominente en el þular stóll, “asiento del pulr”, y su aparente acceso a los secretos del universo son el elemento que nos permite relacionarlo con la magia que se realizaba desde el hjall. No olvidemos que el mismo Óðinn a veces es llamado en el Hávamál (estrofas 80 y 142) fimbulþulr. También en la poesía heroica encontramos referencias a la creencia de que la posición elevada es signo del contacto con las fuerzas del más allá, como es el caso de la introducción en prosa anterior a la estrofa 6 del Helgaqviða Hjörvarðþsonar, en la que Helgi recibe su nombre y la profecía sobre su futuro por boca de nueve valquirias, mientras está sentado en un túmulo[34].

El segundo elemento del ritual mágico, i. e. las fórmulas que se tenían que pronun­ciar para que éste fuera efectivo, era tan valioso como toda la parafernalia anteriormente mencionada. En nuestra Saga es de tal importancia que un fallo en su formulación hizo posible que Gísli recibiera apoyo de uno de los habitantes (Ingjalldr) de las islas que Lorgrímr había olvidado incluir en su brujería. Las diferencias entre la formulación del conjuro en las dos versiones tienen una vital importancia cuando posteriormente son utilizadas para justificar algunos de los acontecimientos del destierro de Gísli.

El último de los elementos de la ceremonia del seiðr que analizaremos es el del buey de nueve inviernos que Borkr le entrega a þorgrímr para que realice el conjuro y que está presente en las tres versiones de la Saga. La aparente conformidad entre éstas en cuanto al tipo de animal y a su edad, no nos ayuda, sin embargo, a descifrar la motivación lógica de dicha dádiva en el contexto mágico del seiðr. Mientras que el redactor de M deja claro que el buey le fue entregado a þorgrímr, til þess, es decir, para que el brujo llevara a cabo el conjuro, el redactor de S pasa por alto esta infor­mación. Éste insiste por dos veces en el uso del verbo kaupa con dos preposiciones diferentes, viðy at, para describir en primer lugar el encargo que Borkr le hizo aþorgrímr (vió), y más tarde los medios que le debía proporcionar (at). El problema que surge en este punto es que en la expresión kaupa at con dativo, el dativo hace refe­rencia a la persona de la que se compra algo o que ofrece sus servicios, como es el caso de la formulación del redactor de M en: Borkr kaupir at Porgrími nef at hann seiddi seió. Siendo esto así, la expresión utilizada por el redactor de S, Borkr keypti at honum uxa ix vetra gamlan, “Borkr obtuvo de Lorgrímr un buey de nueve invier­nos”, no sería más que una mala interpretación de lo que suponemos constaba en el texto original, tal y como lo habría recogido el redactor de M.

La constatación, una vez más, de la no siempre exitosa labor de reconstrucción con la que el redactor de S acomete los temas relacionados con la antigua religión o la magia, no aporta, sin embargo, evidencia alguna sobre lo anecdótico de la presen­cia del animal en la ceremonia del seiðr. El interés de los tres redactores por reflejar la edad del animal sí que podría deberse, por otra parte, a la importancia que con ello se daba al gesto de Borkr, ya que desprenderse de un buey adulto en aquellos tiem­pos debía ser un hecho digno de mención. Aunque al considerar la edad del buey con más detenimiento no podemos descartar que ésta no fuera un recuerdo lejano de la tradición conectada a los sacrificios en honor del dios Freyr en Uppsala celebrados cada nueve años y en los que se sacrificaban animales de todas las clases[35]. La so­briedad de los enunciados de nuestros redactores nos plantea la incógnita sobre si el buey era un mero medio de pago, o bien un elemento integrante del seiðr, como su­gieren los términos en los que se expresa el redactor de M. Si nos atenemos a esta úl­tima interpretación, el buey haría las veces del animal sacrificial con el que se pre­tende conseguir la ayuda de los dioses, como ya vimos en el caso del sacrificio de Lorkell a Freyr en la Víga-Glums saga o la más directa alusión que encontramos en la Saga de Njál. El cap. CI de esta Saga recoge el episodio ya conocido de la vida del misionero Langbrandr, en el que éste es objeto del maltrato por parte del brujo Galdra-Heðinn, al que los paganos encargaron su muerte. La saga cuenta que el brujo, fór hann úp á Arnarstakksheiói ok efldi par blót mikit, Es decir, que en esta ocasión fue un sacrificio, blót, el desencadenante de que se abriera la tierra y se tragase al ca­ballo del misionero y por poco a él mismo.

Contra la primera suposición, la de que el buey podría ser un medio de pago, en­contramos la evidencia de que en ninguna de las escenas del seiór en las Íslendinga- sogur se incluye ningún tipo de pago al seimaðr por sus servicios. Sólo en la ver­sión larga de la Frióþjófs saga ins froekna hay una indicación explícita al pago por el buen oficio de dos seiókonur: […] ok gáfu peim fé til, atpwr sendi veór suá stórt at Friðþjófi ok monnum hans, atpeir tyndiz allir í hafi, es decir, “[…] y les entregaron dinero para que enviaran una tormenta tan grande a Friðþjóf y a sus hombres, de modo que todos perecieran en el mar”[36].

En definitiva, y como venimos repitiendo, el episodio del seiór de la Saga de Gísli es un recurso narrativo, algunos de cuyos elementos podrían ser fieles testigos de que en el momento en el que la Saga se escribió, todavía persistía en Islandia el recuerdo de ciertas tradiciones mágicas de origen pagano. Lo importante de este epi­sodio no es sólo que su autor haya mezclado elementos veraces con otros que, aun­que verosímiles, más bien parecen inventados, sino que al hacerlo estaba reflejando una concepción de la realidad en la que todos estos elementos tenían cabida.

Teodoro Manrique Antón
UCLM

[1]       D. Stromback, The Conversion of Iceland: A Survey, London, 1975. Stromback destaca en su estudio el papel de los goóar islandeses en la formación de una organización social y religiosa a partir de la cual se habría desarrollado el sistema constitucional islandés. Estudios más recientes como el de O. Vésteinsson, aunque coinciden en señalar que el origen del término habría tenido en principio una relación con lo religioso, afirman que en la Islandia del siglo X el cargo de goói no conllevaba ninguna función religiosa regulada. Cfr. Orri Vés­teinsson, The Christianization of Iceland: Priests, Power, and Social Change 1000—1300, Oxford, 2000.

[2] En el Nornagésts páttr contenido en la Saga de Oláf Tryggvason afirma Nornagéstr que ciertas adivinas viajaban por el país, eran llamadas spákonur y predecían a la gente su destino por lo que muchos las invitaban a sus casas, organizaban banquetes y les ofrecían buenos regalos cuando se marchaban. Cfr. C. Richard Unger y G Vigfússon (eds.), Flateyjarbók: En samling af norske konge-sager, I, Christiania, 1860-1868, p. 184.

[3] En los países nórdicos recién convertidos, los legisladores cristianos, habiendo conseguido el primer objetivo de acabar con el culto público a los dioses, pasaron a una fase en la que el objetivo principal era des­terrar los restos menores y más populares de religiosidad precristiana, como era el caso de la magia y las pro­fecías. En las leyes noruegas del Gulaping, por ejemplo, el apartado dedicado a las profecías y a la brujería estaba colocado junto al dedicado a los sacrificios a los dioses, lo que es una buena prueba de hasta qué punto estaban unidas ambas esferas en la mente de los escritores cristianos de esos siglos. Cfr. P. Fernández Álvarez y T. Manrique Antón, Las Leyes del Gulathing, Salamanca, 2005.

[4] En las sagas más antiguas, como por ejemplo las Sagas de Reyes o konungasogur que tratan de reyes es­candinavos que todavía no podemos considerar cristianos, como Haraldr el de los Hermosos Cabellos (850 – 933), la diferencia entre las diversas formas de religiosidad precristiana parece, sin embargo, bastante clara. En la saga que lleva su nombre, Haralds saga Hárfagra, los límites de lo que era la religión oficial y las for­mas menores de los que practicaban la magia no parecen entrar en conflicto En el cap. XXXIV de dicha obra se cuenta que uno de los hijos de Haraldr, Rongvald, se trasladó a Hadaland y allí aprendió magia y se convir­tió en un brujo. Esto no fue del agrado del rey, quien intentó acabar con las prácticas de brujería en la provin­cia de Hordaland. Vitgeir, uno de los brujos de la zona, se quejó en un poema de que el rey se lo permitiera a su hijo, pero lo prohibiera a los demás. Ante esto Eiríkr Hacha Sangrienta, otro de los hijos de Haraldr, se tras­ladó a Hordaland y quemó en su casa a su hermano junto con otros ochenta brujos. Cf. Heimskringla I, Ha­ralds saga Hárfagra, Íslenzk Fornrit, XXVI, Reykjavík, 1941, pp. 138-39.

[5] Kulturhistorisk leksikon for nordisk middelalder fra vikingetid til reformationstid, vol. XV, K0benhavn, 1956-1978, p. 75.

[6] E. Heide, Gand, seid og ándevind, Bergen, 2006, pp. 238 y ss.

[7] Entre las obras que recientemente han profundizado en algunos de los aspectos religiosos, mitológicos y sociales de la práctica del seiór destacamos: Ronald Grambo, “Problemer knyttet til studiet av seid: En progra- merktering”, en G. Steinsland et al. (eds.), Nordisk Hedendom. Et symposium, Odense, 1991, pp. 133-139; J. P. Schj0dt, (ed.), Myte og ritual i det fórkristne Norden. Et symposium, Odense, 1994; G Steinsland, Norran reli­gión: myter, riter, samfunn, Oslo, 2005 o E. Heide, Gand, seid og ándevind, Bergen, 2006.

[8] C. Raudvere, Kunnskap och insikt i norrön tradition. Mytologi, ritualer och trolldomsanklagelser, Lund, 2003, pp. 93 y ss.

[9] N. Price, “The Archaeology of Seiör: Circumpolar Traditions in Viking Pre-Christian Religion”, en Brathair, 4, 2, (2004).

[10]       Tanto el Völuspd, uno de los principales poemas de la Edda Mayor como la Ynglinga saga parecen in­dicar que el seiór era un arte en principio desconocido por los dioses y que tuvieron que conseguir de los va­nes (Freyja), pero también de representantes femeninas del mundo de los gigantes, como Heiör. Para un estu­dio sobre la función de ciertos personajes femeninos en la mitología nórdica, cf. Margareth Clunies Ross, Prolonged Echoes: Old Norse Myths in Medieval Northern Society. The Myths, I, Odense, 1994, pp. 203 y ss.

[11]      En estos casos más que de seiór podría hablarse de spá, “adivinación”. Muchas de las diosas de la mito­logía conocen el arte de ver el futuro. Gefjon conoce el destino de la gente, (Edda Mayor: Locasenna 21), lo mismo que Frigg (Edda Mayor: Locasenna 29).

[12]       Además de los mencionados, en nuestras fuentes también hemos encontrado sustantivos como seióbe- rendr, vikti, galdramaór o galdrasmiór, para los brujos, y galdrakona, heiór, kveldrióa, trollrióa o fordwóa para las practicantes femeninas.

[13] Eiríks saga rauda, Íslenzk Fornrit, IV, Reykjavík, 1935, pp. 206 y ss.

[14]      También en el citado Norna-Gests páttr o en la Vatnsdoela saga se recalca el aspecto social de las visi­tas de las volur. Todo esto parece indicar que las ceremonias que éstas llevaban a cabo se habían establecido firmemente como una alternativa o complemento a las ceremonias rituales propias de la religión nórdica pre­cristiana. Catharina Raudvere (op. cit., p. 169) llega incluso a afirmar que el seiór y algunas ceremonias simi­lares podrían interpretarse como un tipo de rituales privados de la fertilidad en épocas de especial necesidad.

[15]      Eiríks saga rauda, op. cit., p. 207: “Y cuando ella entró, a todos les pareció que convenía saludarla de manera respetuosa. Y ella respondió según le agradasen los que la saludaban”.

[16] Orvar Odds saga, en Fornaldar sogur Nordurlanda, II, Reykjavík, 1954, p. 205: Hún hafdi med sér fimmtán sveina ok fimmtán meyjar. “A ella le acompañaban quince muchachos y quince muchachas jóvenes”. También en el Sigrdrífomál de la Edda Mayor es el joven Sigurór el receptor de los secretos de la valquiria, entre los que se contaban todo tipo de runas (las runas de la medicina, límrúnar, las que sirven para proteger­se, biargrúnar, etc.), por lo que, aunque no se mencione explícitamente el seidr, todo parece apuntar a que los hombres podían practicar ciertos tipos de magia sin caer en la vergüenza de la homosexualidad.

[17] El término seidkona está atestiguado en algunas de las sagas denominadas de “los tiempos antiguos” fornaldarsogur, como la mencionada Orvar-Odds saga o la Hrólfs saga kraka, en las que parece haberse di­sipado en parte la antigua distinción entre spákona y seidmadr.

[18]       En una de las obras de corte histórico más importantes de la literatura nórdica antigua, el Libro de los Asentamientos, Landnámabók, contamos, sin embargo, con la evidencia de huríór sundafyllir, que por me­dio del seiór consiguió alimentar a sus vecinos en una época de gran carestía: Puriór sundafyllir ok Volu- Steinn son hennar fór af Hálogalandi til Íslands ok nam Bolungarvik ok bjoggu i Vatsnesi. Hon var pvi ko- lluó sundafyllir, at hon seiddi til pess i hallwri á Hálogalandi, at hvert sund var fullt affiskum. “Puriór la Llena-canales y su hijo Volu-Steinn partieron de Hálogaland (Noruega) hasta Islandia. Se instalaron en Bo­lungarvik y vivían en Vatsness. La llamaban “Llena-canales” porque en un año de carestía en Hálogaland hizo un conjuro y resultó que todos los canales se llenaron de peces”. Cf. Landnámabók, Íslenzk Fornrit, I, Reykjavík, 1986, pp. 186.

[19]       De la fama de los fineses como chamanes y expertos en artes mágicas deriva el sustantivofinnferó o ex­presiones comofarafinnfarar, “ir a consultar a los fineses”, con los que se hacía referencia a los viajes que se realizaban a su territorio para obtener respuestas sobre el futuro, etc. También en la antiguas leyes noruegas del Borgarping se contempla la pena de destierro total para los que realizan un viaje a las tierras de los fine­ses: Pwt er ubota vwrk at gera finfarar at spyria spa. “Hay pena de destierro total para los que vayan a terri­torio finés a consultar la profecías”. Cf. R. Keyser y P. Munch (eds.), Norges gamle love indtil 1387, I, Chris­tiania, 1846, pp. 350-351.

[20] La Saga de Gisli ha sido traducida al español por José Antonio Fernández Romero. Cfr. J. A. Fernández Romero, Saga de Gisli Sursson, Valencia, 2001.

[21] El Hávamál ha sido definido como el “código de valores de la Época Vikinga”, aunque en él se hayan descubierto capas de muy diferentes épocas. Especialmente interesantes son dos de sus partes, los poemas lla­mados Rúnatal y Ljóóatál. En ellos se explican los rituales mágicos necesarios para grabar runas y se enume­ra una larga lista de encantamientos para ayudar al guerrero y al amante.

[22] A mediados del mes de octubre se celebraban las denominadas “noches de invierno”, vetrnwtr, para dis­frutar con amigos y familiares de los frutos de la cosecha y honrar a los dioses de la fertilidad, sobre todo a Freyr. En las sagas también suele referirse a estas celebraciones con el término haustboó, “convite otoñal”. En estos banquetes se bebía y se hacían sacrificios a los dioses. Las vetrnwtr eran una de las épocas del año preferidas para celebrar las bodas dado que coincidía con el momento en el que las despensas estaban mejor provistas.

[23]      Gísla saga Súrssonar, Íslenzk Fomrit, VI, Reykjavik, 1943, pp. 37-38: “Había un hombre llamado Eor- grímr al que llamaban nef. Vivía en Nefstaöir junto al Haukadalsá. Estaba muy versado en malas artes y magia y era un brujo de los peores. Eorgrímr y Eorkell lo invitaron a su casa porque también celebraban un banquete”.

[24]      Gísla saga Súrrsonar, op. cit., pp. 37-38: “Eorgrímr sabía trabajar bien el hierro y se cuenta que éstos fueron a la forja, los dos de nombre Eorgrímr y Eorkell y se encerraron. Tomaron los pedazos de la espada Grásída que le habían correspondido a Eorkell en el reparto y Eorgrímr hizo una lanza de ellos que estaba ter­minada al atardecer; estaba adornada y se colocó en un asta de una cuarta de largo”.

[25]      Gustav Neckel (ed.), Edda. Die Lieder des Codex Regius nebst verwandten Denkmälern, Heidelberg, 1962, p. 173.

[26] Egils saga Skallagrímssonar, Íslenzk Fornrit, II, Reykjavik, 1933, p. 171.

[27] Agnete Loth (ed.), Saga af Gisla Surs Syne, en Membrana regia deperdita, K0benhavn, 1960, p. 32. “Y así se dice que la gran tormenta fue provocada por þorgrímr nef con su magia y malas artes y que hizo un he­chizo para que de algún modo ocurriera que pudieran atacar a Vésteinn sin que Gísli estuviera presente, por­que no se atrevían a atacarlo si Gísli estaba a su lado”.

[28] La absoluta carencia de referencias que muestran nuestras fuentes respecto a þorgrímr nef y su herma­na, la bruja Auðbjórg, tampoco ha contribuido a disipar las dudas sobre la verdadera función de estos perso­najes en la Saga. La relación del episodio en torno a la espada Grásída y la magia de þorgrímr nef con la poe­sía heroica han sido puestas de relieve por diferentes investigadores. Riti Kroesen, por ejemplo, interpreta la presencia del mago como fruto de una necesidad narrativa creada en el episodio de la ruptura de Grásída, y que, según ella, tendría su origen en la historia sobre la espada Gramr de Sigurðr Fáfnisbani, tal y como se cuenta en la Volsunga saga. Cfr. R. Kroesen, “The Reforged Weapon in the Gísla saga Súrssonar”, en Neo- philologus, 66, (1982) pp. 569-73.

[29]       Gísla saga Súrrsonar, op. cit., pp. 56 y 57: “Lo próximo que sucede es que Borkr paga a Porgrímr nef para que prepare un conjuro seiór al objeto de que la persona que había matado a Porgrímr no encuentre ayu­da, aunque la gente lo quisiera proteger. Un buey de nueve años se le proporcionó con este fin. Porgrímr lleva a cabo el conjuro, se prepara según era su costumbre y se construye un pequeño podio y lo ejecuta con gran brujería, perversión y magia”.

[30] GNeckel (ed.), Edda., op. cit., p. 98: Enpik síóa kóóo Sámseyo í,/ok draptu á vett sem voclor;/vitka líki fórtu verpióó yfir,/ok hugóa ekpat args aóal. Traducción en E. Bernárdez Sanchís, Textos mitológicos de las Eddas, Madrid, 2006, p. 235: “Magia negra hacías, eso dicen, en Samsey/tabaleabas como las volvas/en figu­ra de brujo viviste entre hombres/y eso amaricamiento es”.

[31]       Kotkell el seiómaór de la Laxdoela saga se situó sobre un gran escaño, seióhiall mikinn. La mujer fin­landesa de la Vatnsdoela saga también estaba en una posición elevada, var sett hátt y para horbjorg, la volva de la Saga de Erik el Rojo se construyó un asiento más alto de lo normal, háswti. Para un estudio sobre el sig­nificado del seióhjallr, cf. A. Olrik, “At sidde pá h0y: oldtidens konger og oldtidens thulir”, en Danske Stu­dier, (1909), pp. 5 y ss.

[32]       En la Friópjófs saga ins froekna, una de las fornaldarsogur, se cuenta cómo los hijos del difunto rey Beli, Helgi y Hálfdan, recibían a sus visitas sentados sobre el túmulo de su padre.

[33] G. Neckel (ed.), Edda, op. cit., p. 33. Traducción en E. Bernárdez Sanchís, op. cit., 2006, p. 130: “Tiem­po es de hechizar en el trono del thul/en la fuente de Urd”.

[34]       G. Neckel, Edda, op. cit., p. 142: Hann sat á haugi; hann sá ríóa valkyrior nío, oc var ein gofugligust. Traducción en L. Lerate, Edda Mayor, Madrid, 1986, p. 205: “Estaba él en la loma, cuando vio nueve valqui- rias a caballo, y una había entre ellas hermosa como ninguna”.

[35] La importancia del número nueve en la mitología nórdica es más evidente si consideramos que: Nueve son los mundos de la cosmología nórdica, ÓSinn estuvo colgado nueve noches en Yggdrasill, los sacrificios del templo de Uppsala se realizaban cada nueve años, el dios Heimdalr es el hijo de nueve madres, nueve fue­ron los pasos que dio el dios Lórr antes de caer muerto tras su lucha con Jormungandr, etc. Del mismo modo, en una de las piedras rúnicas más citadas en el contexto ritual, la piedra de Stentofte (DR 357 U) de Blekinge en Suecia (siglo V11) puede leerse: niu habrumz, niu hangistumz Hapuwulfz gaf j[ar]: “Ha^uwulfz dio con nueve carneros y nueve potros un buen año”.

[36] Friópjófs saga ins frwkna, L. Larsson (ed.), Altnordische Saga-Bibliothek, 9, Halle, 1901, p. 14.

ÁRBOL GENEALÓGICO DE ÁSATRÚ

198243_1753979700705_5017405_nDesde que el ser humano surge como tal en la Tierra, ha tenido alguna forma de espiritualidad. Somos el único animal capaz de tener una capacidad de abstracción que nos permite plantearnos cuestiones filosóficas y que van más allá de la mera supervivencia, por lo que incluso el más convencido de los ateos, en el fondo, sigue alguna forma de espiritualidad, consciente o no, una serie de ritos y un simbolismo. Por este motivo es complicado encontrar los orígenes de nuestra fe, puesto que no es algo que se conforme de un día para otro, no se puede poner una fecha exacta de cuando comenzó el Ásatrú. Además a día de hoy seguimos conformando día a día nuestra fe, nuestra espiritualidad y nuestro modo de entender la vida, como individuos y como pueblo, por lo que no se debe caer en la trampa de copiar el pasado de manera total o de hacer una suerte de “arqueología de fe” para vivir nuestra religión y para sentir lo que sentimos hoy.
No obstante, en la era de la información en la que nos encontramos, en la cual el principal problema para encontrar algo no es, por lo general, la falta de información, sino la sobrecarga de la misma que nos dificulta diferenciar cuál es fiable y válida y cuál no lo es; es importante tener claros los cimientos del edificio espiritual que construimos día a día y entender que dichos cimientos los pusieron nuestros antepasados y que nuestros descendientes, seguirán construyendo el edificio. Lo que ocurre en el Microcosmos, repercute en el Macrocosmos, y viceversa. Cada vez que honramos a los dioses, proyectamos una parte de nosotros que identificamos con los atributos que le damos a la divinidad concreta que adoramos, y así mismo, proyectamos nuestra propia identidad como pueblo, por lo que nos fortalecemos a nosotros mismos. Así mismo, la energía que nosotros, como clan, como comunidad, proyectamos a los dioses repercute en todos nosotros, pues nuestra alma es comunitaria y nuestros ancestros forman parte de ella, aunque ya no estén con nosotros, así como los dioses.
Como es arriba, es abajo. La propia física cuántica tiene en cuenta este principio. Así pues, si nuestra cosmovisión se basa en el Yggdrasil, árbol que simboliza el Multiverso; nosotros como persona también somos como un árbol, y todo árbol, para crecer fuerte y sano, necesita tener buenas raíces. El materialismo y el universalismo de nuestros días, a lo que aspira es a arrancarnos las raíces, porque un árbol sin raíces es muy fácil de talar. La importancia de conocer nuestras raíces como personas y como pueblo nos lleva a mirar a nuestros antepasados, a la Historia, pero no para recrearnos en ella, sino para entender el presente y entendernos a nosotros mismos y nuestra realidad.
Si nos remontamos muy atrás, hasta nuestros primeros antepasados podemos apreciar la unidad espiritual de la especie humana, si nos remontamos aún más atrás, a los simios de los que descendemos, sentiremos la unidad espiritual que tenemos con el resto de animales. Así, retrotrayéndonos más y más, a través de millones de años, sentiremos la unión espiritual que tenemos con todos los seres vivos y si nos remontamos a hace miles de millones de años, al polvo estelar del que todo procede, nos daremos cuenta de que somos uno con todo el Universo, con todo lo que existe, ha existido y existirá. Si pensamos en qué somos en comparación con la inmensidad del Universo, nos creeremos insignificantes ¿qué es nuestra nación, nuestra raza, nuestro clan… comparado con los cientos de galaxias que existen? No obstante, el planteamiento lo podemos hacer a la inversa: nuestra nación, nuestra raza, nuestro clan y nosotros mismos somos parte de esa inmensidad inimaginable, por lo que no somos seres insignificantes, somos parte de Midgard, y de ese gran Yggdrasil al que se unen todos los mundos y todos los planos de la realidad.
Si entendemos esto, si entendemos que estamos ligados espiritualmente a todo lo que existe en este y en otros planos, entenderemos la esencia de cualquier religión, de cualquier forma de espiritualidad, que no es ni más ni menos que una interacción con el cosmos, siendo los poderes sagrados que percibimos o intuimos, los dioses, de la misma esencia que nosotros, solo que una magnitud abismalmente superior.

ANIMISMO
Nuestros primeros antepasados ya sabían esto, como si de una memoria ancestral trasmitida durante milenios de evolución se tratase. Del principio de que lo que ocurre en el Microcosmos y lo que ocurre en el Macrocosmos está relacionado, surge la magia simpática, los rituales para atraer la caza, la lluvia, la fertilidad… Nuestros ancestros ya intuían a los poderes sagrados, sabían que más allá de un puñado de huesos y músculos, el homo sapiens y el resto de animales, plantas, lugares… tienen una parte espiritual, más allá de la física. Esa creencia en que hay una realidad espiritual más allá de la material es la primera forma de religiosidad, el animismo, es decir, la creencia de que todo tiene un alma. Sabemos que desde los orígenes del hombre, hace 100.000 años, esta creencia está presente en todos los grupos humanos. Así pues, dado que el ser humano no tiene instintos tan fuertes como el resto de animales, no hubiera podido sobrevivir sin la cultura y sin su trasmisión de generación en generación. Esto quiere decir que, aunque todos los seres humanos tengan lenguaje articulado, existen diferentes lenguas humanas y, del mismo modo, aunque sea común el animismo como religiosidad de toda la Humanidad, cada pueblo desarrolló una forma de animismo adaptada al lugar donde vivía y a su cultura, y así mismo, entendió a los poderes sagrados de una manera diferente.
El ser humano, por su propia naturaleza, es tribalista. Tiende a socializar y a agruparse en clanes, en tribus, en bandas… como el resto de animales se agrupa en manadas, sólo que, por nuestra mayor capacidad para organizarnos, nuestras manadas son mayores que las de otros mamíferos. Como ellos, tenemos el concepto del Yo frente a los Otros dentro del grupo del que formamos parte, y del Nosotros frente al Ellos, pensando de manera comunitaria. La familia, el clan, la tribu… son agrupaciones, cada vez más grandes, que nos permiten sobrevivir y que, en el plano espiritual se traducen a sentir un alma comunitaria, un espíritu común de la colectividad, del grupo del que formamos parte. Así mismo, el culto a los ancestros, está presente desde los primeros momentos, pues el ser humano tiene conciencia de la muerte y entiende que aquellos que ya no están en este plano de la conciencia, siguen ligados a los vivos, a los que aún habitan este mundo. Por lo tanto cada clan o cada tribu tendrá ancestros en común, o un origen común, real o simbólico, que en todo caso sirve para identificarse con la Comunidad con la que se forma parte.
Esto es así en todos los lugares de la Tierra, en todas las culturas. Desde los nativos americanos, hasta los aborígenes australianos, pasando por cualquier etnia que se nos ocurra. Trasmitidas de generación en generación por vía oral, las historias sobre los antepasados se convierten en leyendas y en mitos, y cada generación incorpora sus valores y su visión del mundo a la herencia recibida, para trasmitirla a sus descendientes. Así, nuestros mitos, la historias sobre los dioses y los héroes, nos llegan a nosotros hoy, a través de milenios, como si nuestros antepasados nos hablaran alrededor del fuego, igual que hace miles de años, hacían los abuelos con sus nietos, y estos con los suyos, y así hasta que alguien los puso por escrito hace solo unos cuantos siglos.
Dado que el ser humano es tribal por naturaleza, cuando un grupo humano era demasiado grande, tendía a desgajarse en grupos más pequeños. Del mismo modo, los grupos pequeños, tendían a unirse con otros. De esta forma, los clanes de una misma tribu serán autónomos, pero se sentirán parte de un mismo tronco común, y las familias de un mismo clan, cada hogar, cada pareja con sus hijos alrededor de un fuego, será parte de un clan. Por ello, uniéndose y separándose, según las circunstancias, nacen las diferentes comunidades humanas, siendo todas de la misma especie. Sin embargo, cuando en un momento dado la sabana africana no fue suficiente para abastecer a todos los seres humanos, cuando los hielos del norte se retiraron un poco, comenzó una gran migración que llevó al ser humano a poblar la práctica totalidad del planeta.
Estos movimientos migratorios tuvieron como resultado que ciertas tribus y clanes, se asentaran en el gran continente Eurasiático, que por aquel entonces, estaba poblado por otra especie homínida, los neandertales. Son muchos los enigmas sobre la relación que tuvieron sapiens y neandertales, quizás el mito de los trolls proceda de la imagen que nuestros antepasados tenían de esos animales, parecidos a los hombres, pero que no eran hombres, cuando se topaban con ellos. En todo caso, ambos grupos se evitarían mutuamente o, quizás en algunas ocasiones, por alguna circunstancia, tuvieron contacto, tal vez hubo hibridación o tal vez las dos especies eran demasiado diferentes, sino biológicamente, sí culturalmente. Sea como sea, lo cierto es que nuestra especie acabó siendo la única sobre el planeta y los neandertales desaparecieron.
Durante milenios separados, alejados de los primeros hombres que permanecieron en África, y por adaptación al nuevo clima, surgieron las razas. Podemos diferenciar tres troncos raciales o quizás cuatro: el tronco racial negroide, los que permanecieron en África y, de los que migraron a Eurasia, podemos distinguir dos troncos raciales, caucasoide o europoide, y mongoloide. Un supremacista negro diría que la raza negroide es la más pura, un supremacista blanco o asiático dirá que es la menos evolucionada. Ambas afirmaciones son absurdas. Sencillamente, es la más antigua y, genéticamente, la más diferenciada de las otras dos. De este origen de las razas podemos ver claramente que no hay razas superior o inferiores, sencillamente la especie se adaptó al medio natural como todas las especies animales.
Esta adaptación al medio natural fue física, con algunos cambios fenotípicos como el color de la piel, que es el más llamativo (razón por la que tradicionalmente se
nombra a las razas por colores, cosa que desde mi punto de vista es una simpleza) pero fundamentalmente, dado que la adaptación humana más importante es la cultura, se trató de una adaptación cultural. Esto quiere decir que cuando hablamos de nuestra raza y ponemos énfasis en preservarla, no nos referimos tanto el plano biológico como fundamentalmente, a preservar la cultura ancestral de la que somos hijos. Sin embargo, es evidente que las razas existen y negarlo forma parte de la obsesión del universalismo de pretender que todos seamos iguales, cuando la propia esencia de la especie, como hemos visto, es su diversidad, dentro de la unidad espiritual que nos liga a todos por el hecho de ser humanos y que nos liga con toda la naturaleza y con todo el cosmos, porque tenemos un alma.
Para algunos existe una cuarta raza, el tronco racial australoide, si bien para otros los aborígenes de Oceanía serían, en algunos casos, mongoloides, y en otros, negroides. Se trata de una cuestión de que la que se encarga la genética y la antropología, pero que escapa a mis conocimientos determinar. En cuanto al tema que nos ocupa, que es el espiritual, surgen aproximadamente en el 40.000 a.C., cuando ya las razas están diferenciadas, diferentes tipos de animismo, y el que nos interesa a nosotros, es el animismo europeo.

CHAMANISMO
Si la primera forma de espiritualidad es el animismo, el saber que todos los seres que nos rodean y nosotros mismos, tenemos alma, el siguiente paso intuitivo es entender que hay diferentes planos de la realidad, que hay un plano o varios que no percibimos, pero intuimos. Sabemos que existen muchas dimensiones, pero nuestros sentidos sólo pueden percibir tres. Del mismo modo sabemos que existen conceptos matemáticos como el infinito, que no podemos imaginar, pues nuestra capacidad es finita, pero sí podemos intuir, representar y hasta operar con ellos.
Si imaginamos que nuestros sentidos sólo pudieran percibir dos dimensiones (altura y anchura), ¿cómo percibiríamos a un ser tridimensional? Pues como una proyección en dos dimensiones, sin profundidad. Así mismo, podemos percibir realidades de cuatro o más dimensiones en tres dimensiones, nuestro ojo no puede ver la cuarta dimensión, pero a partir de la proyección, podemos deducir que un objeto tiene cuatro dimensiones. Este ejemplo es válido para decir que hay una realidad que no vemos, que no sentimos, pero que sí podemos intuir. Por ejemplo, no vemos las ondas de radio, ni las podemos tocar, escuchar… pero están ahí.
La existencia de otros planos de la realidad está presente en la filosofía desde sus comienzos y ya sería intuida por nuestros primeros antepasados. La concepción de esos otros planos y la relación de estos con el plano en el que nos desenvolvemos conscientemente, varía según la cultura y según la corriente filosófica. Para Platón, los planos están separados, y esta misma concepción será propia de las religiones del Medio Oriente, entre ellas, el cristianismo, que no deja de ser un neo-platonismo judaizado. Sin embargo, para nosotros y para otras muchas tradiciones, esos diferentes planos de la realidad están interrelacionados y conectados entre sí, formando un Multiverso que representamos en el Yggdrasil.
Poniendo el ejemplo de antes, un ser bidimensional intuiría a los seres tridimensionales por su proyección en dos dimensiones, por su sombra, y puede pensar que se encuentran en otro mundo, pero lo cierto es que están en el mismo mundo que él, solo que en otro plano que no puede ver. Si tuviera que representar a esos seres tridimensionales, lo haría en dos dimensiones. Hay pues, interrelación entre los planos de la realidad, y un ser de tres dimensiones podría actuar en un plano bidimensional e incluso proyectar su sombra sobre dos dimensiones siendo un ser inter-dimensional. La muerte sería entendida como el paso de un plano a otro de la existencia, siendo la muerte una percepción de nuestra consciencia: consideramos que alguien muere cuando ya no está en nuestro plano de la realidad.
El chamanismo consiste en que ciertos individuos tienen la capacidad para acceder a esos otros planos en determinadas circunstancias, o tienen una segunda visión para percibir a seres que habitan en ellos, especialmente, a los espíritus de los antepasados o de los difuntos en general. Ese otro plano de la realidad, al que muchos han llamado plano astral, y que dividen en diferentes regiones, es el plano al que accedemos durante el sueño o mediante la meditación. Multitud de personas con experiencias cercanas a la muerte afirman haber visto sus propios cuerpos o escuchado conversaciones cuando estaban inconscientes. Deducimos pues que todos, en ciertas circunstancias, podemos acceder a otros planos de la realidad. Pero los chamanes tienen una facilidad superior para ello, tiene una segunda visión, que les permite entrar en contacto con esos mundos, abrir una puerta a esos otros planos.
Así mismo, el tiempo y el espacio son relativos, nosotros intuimos el pasado, el presente y el futuro, pero lo cierto es que no existen como tal, lo que existe es lo que fue, lo que es y lo que puede ser, que nosotros, en nuestra tradición, representamos con las Nornas. Por lo tanto, en otros planos de la realidad, no hay esa diferenciación entre tiempo y espacio, por eso en los sueños podemos viajar a la velocidad del pensamiento de unos lugares a otros, o dar saltos en el tiempo. Partiendo de la base de que, lo que recordamos de los sueños es sólo una mínima parte “decodificada” de lo que hemos soñado, por lo tanto, filtrada y traducida a la realidad que conocemos. El acceso a esos otros planos de la realidad, más allá de nuestra concepción del espacio-tiempo, lleva a ver lo que nosotros conocemos como el futuro. Por eso, las personas con esa segunda visión, los chamanes, pueden adivinar lo que va a acontecer o actuar como oráculos.
Por otro lado, las dolencias físicas tienen una parte espiritual y es posible aliviar una dolencia física actuando sobre el plano espiritual. Muchas enfermedades son meramente psicosomáticas, en otros casos, una buena actitud sirve para curar. Es lo que solemos llamar “efecto placebo”. Por este motivo, los chamanes en la época ancestral que nos estamos refiriendo, también actuarían como curanderos, puesto que no se diferenciaba como ahora la sanación física de la espiritual. La medicina moderna, en una actitud de soberbia y de fetichismo tecnológico, ha subestimado técnicas de medicina tradicional que en otros lugares, especialmente en Asia, tienen grandes resultados. Las persecuciones a las “brujas” durante los siglos más oscuros de la Europa cristianizada tienen la culpa de que gran parte de ese saber milenario se haya perdido en nuestra cultura.
Del mismo modo que el animismo, el chamanismo se desarrolló de forma diferente según la cultura. Tenemos muchos tipos de chamanismo, del que luego surgirán las religiones de la Antigüedad siendo estas prácticas chamánicas la base de la religión en las primeras civilizaciones. No existe, sin embargo, un chamanismo europeo propiamente dicho, pero sí tiene que ver con nosotros el chamanismo de origen siberiano y de los Urales, propio de los pueblos del Ártico que se asentaron en el norte de Escandinavia, como los saami o los ugro-fineses. El chamanismo no surge a la vez en todos sitios, teniendo las primeras formas de chamanismo en Asia más de 14.000 años de antigüedad, pero el origen del chamanismo ártico que nos ocupa, se remonta aproximadamente al 8000 a.C.

POLITEÍSMO
A medida que la sociedad se vuelve más compleja, sus creencias también se empiezan a ocupar de fenómenos abstractos, no sólo de las fuerzas de la naturaleza o de otros planos de la realidad. Muchos ateos se agarran a decir que los dioses son una construcción humana, en un intento de negar su existencia. Pues bien, los dioses son una construcción humana… del mismo modo que las personas lo son ¿duda alguien de la existencia de las personas? Cuando un niño nace sus padres le ponen un nombre, nombre que tiene unas connotaciones concretas, que tiene un significado para ellos. Es el primer acto por el cual se entiende que el recién nacido es parte de la familia, es parte del grupo. Como no nacemos aislados sino que nacemos siendo parte de una cultura, el recién nacido irá adquiriendo los elementos propios de su cultura, desde que aprende a hablar, e irá conformando su propia identidad. La identidad se compone de muchos aspectos: su identidad sexual, su ideología, su religiosidad, sus gustos… y todo ello hace que sea algo más que músculos y huesos, que sea un producto de la cultura, es decir, una persona. Si se acaba con la identidad de alguien, se le destruye como persona, si se acaba con la identidad de un pueblo, se lo destruye como pueblo. Eso es, en el fondo, lo que pretenden hacer quienes promueven una visión materialista de la existencia.
Así pues, si desde un aspecto material tenemos un cuerpo, unos órganos, un esqueleto… que nos hace ser homo sapiens, desde un punto de vista cultural tenemos una identidad que nos hace ser personas y desde el punto de vista espiritual tenemos un alma que es nuestra esencia y nos hace ser parte del cosmos; los dioses también tienen una naturaleza múltiple. Del mismo modo que en matemáticas intuimos el concepto de infinito y podemos representarlo y operar con él, pese a que sea un concepto que nos supera, desde tiempo ancestral nuestra especie ha intuido el concepto de divinidad, lo ha representado y ha operado con él. Así mismo, poniendo el mismo ejemplo, sabemos que hay muchos infinitos (la suma de los números impares es infinita, la suma de los números pares, los múltiplos de cualquier número, los decimales del número Pi…) que no son iguales entre sí, intuimos el concepto de divinidad (como el de infinito) pero sabemos que hay muchos dioses. Nace así el politeísmo.
Un dios o una diosa no es sólo la intuición de un poder sagrado, sino que además es el reflejo del alma del pueblo que los ha creado, que los representa a su imagen y
semejanza y se identifica con ellos, y también les atribuye determinados atributos y características abstractas. Hay varios tipos de dioses, en función de su naturaleza, y el dios o la diosa nos sirven como un canalizador a la hora de central nuestra energía, nuestra espiritualidad, hacia aquello que proyectamos de nosotros mismos, y hacia aquello que buscamos del Macrocosmos hacia nuestro Microcosmos personal.
Por poner un ejemplo claro, los godos tenían a Gaut como su dios nacional, y se denominaban a sí mismos gautas, es decir, descendientes de Gaut, ligándose como un ancestro común con el dios. Así pues tenemos de una parte la intuición de un poder sagrado, la unión con los ancestros y con el propio pueblo, y la construcción de un arquetipo concreto, como Padre, dios de la guerra, de la sabiduría… pues de Gaut evoluciona Wotan, como era nombrado por todos los pueblos germánicos, y finalmente de Wotan deriva la palabra Odín, hasta hoy. Del mismo modo que nosotros como cinco años y con veinte somos la misma persona, pero hemos evolucionado, también evolucionan los dioses y el concepto de Odín en el siglo IX no es el mismo exactamente que tenemos hoy, ni el que tendrán nuestros nietos.
La naturaleza de los dioses es compleja y siendo los mismos dioses, no todos los vemos igual. Pero lo que sí está claro es que los dioses son propios de cada pueblo, precisamente porque han sido elaborados por una cultura, son la proyección del mismo pueblo y de los propios ancestros, por lo que no puede existir un dios universal, todo lo más, el dios de un pueblo barrerá a los dioses del resto de pueblos si su pueblo elimina al resto de pueblos de la Tierra. Del mismo modo que todos hablamos una lengua y no hay una lengua “verdadera” siendo las demás “falsas”, con independencia del número de hablantes que tenga; cada pueblo tiene sus dioses, fruto de su cultura, y no hay unos “verdaderos” frente a otros “falsos”. Los diferentes pueblos irán elaborando su concepción de los dioses, entre ellos los indoeuropeos, que lo harán aproximadamente en el IV Milenio a.C.
El politeísmo indoeuropeo nace en la zona de los actuales India e Irán. Los pueblos indoeuropeos migrarán desde esa zona originaria hacia el este, estableciéndose en Irán, los indo-arios, y conformando el politeísmo indo-iranio posteriormente, propio de la civilización persa y del cual se derivará posteriormente el mitraísmo y el mazdeísmo. Otros migrarán a la actual Europa y a la península de Anatolia, y un tercer grupo se establece en el Valle del Indo, conformando el politeísmo védico, antecesor del hinduismo entre otras religiones.
De la fusión de los pueblos indoeuropeos con los habitantes pre-indoeuropeo del continente, que podemos denominar cromañones, y con los pueblos de origen siberiano establecidos en el Ártico, nace la milenaria cultura europea de la que somos hijos. Los indoeuropeos tenían una cultura guerrera y patriarcal, que se fusionó con la cultura campesina y matriarcal de los cromañones, de pueblos como los vascones, los iberos, los estonios o los etruscos, indo-europeizando también a estos pueblos. Este proceso, en nuestra tradición, se explica mediante la guerra entre los Ases y los Vanes, y la paz entre ellos, con intercambio de rehenes. Así pues, el culto a divinidades telúricas y a las fuerzas de la naturaleza, así como a la Diosa Madre, propio de los cromañones, se fundió con el culto a los fenómenos atmosféricos y los dioses que representan conceptos abstractos, propios de los indoeuropeos, y con el chamanismo del Ártico.
De ese origen indoeuropeo surgen varias familias de pueblos: los germanos, los celtas, los grecolatinos, los eslavos y los baltos, desarrollando cada uno de ellos su propio politeísmo, del mismo modo que desarrollaron su propia lengua y costumbres, pero todos hermanos de sangre y, por tanto, con muchas características comunes. Entre estas características el hecho de la división social en tres estamentos: sacerdotes, guerreros y campesinos; fruto de la fusión entre el sustrato pre-indoeuropeo y los indoeuropeos. Esta división social se plasma en una tríada de dioses principales, que generalmente tienen que ver con estos aspectos, que en nuestro caso serían Odín, Thor y Freyja o Freyr. De esta división triple, el cristianismo derivará a la Santísima Trinidad (que a todas luces es politeísta, por muchas vueltas que le den) y la división social medieval entre clero, nobles y campesinos.
Son muchas las características comunes de las religiones de origen indoeuropeo, pero principalmente podemos entender que hay una cosmovisión formada por las fuerzas primigenias de la naturaleza desbordada (gigantes, titanes, fomorianos…) que representan el caos, en antítesis a las fuerzas de la naturaleza creadora y dadora de vida, y de los dioses atmosféricos y que representan conceptos abstractos, que representan el orden. A diferencia de las religiones del Próximo Oriente, cuya cosmovisión se basa en una antítesis entre el Bien y el Mal, la cosmovisión indoeuropea se basa en la antítesis
entre el Orden y el Caos, que se suceden de manera cíclica: a un mundo le sucede otro del mismo modo que las estaciones se suceden o que hay que morir para volver a nacer.
Entre todos esos politeísmos se encuentra el politeísmo germánico, que surge aproximadamente en el 1700 a.C. Este es origen de nuestra fe actual, aunque lógicamente, después de casi 4.000 años, estando proscrita los últimos diez siglos en toda Europa, nuestra forma de entenderla ha cambiado sustancialmente a como nuestros antepasados la concebían en el II Milenio a.C. No obstante, la esencia sigue siendo la misma, los valores siguen siendo los mismos, que hace 4.000 años. Los dioses de la naturaleza serían los Vanes, los dioses de la guerra, del trueno, de la templanza, de la justicia, de la venganza… serían los Ases, y el chamanismo o la magia rúnica, el seidr y el galdr, procedería del chamanismo ártico. Esta fe dio a los pueblos germánicos, ya fueran godos, francos, longobardos, alamanes, getas, marcomanos, suevos, vándalos, burgundios, hérulos, vikingos… una serie de valores y una visión del mundo.
Esta visión del mundo y esa espiritualidad, persistió en ellos pese al barniz cristiano, y se extendió por toda Europa con las migraciones e invasiones germánicas durante la Edad Media, para fusionarse con el sustrato celta, eslavo, báltico o grecolatino y conformar las naciones europeas, desde los Urales hasta Lisboa. Desde que Islandia se convirtió formalmente al cristianismo por votación de su Althing, para evitar la invasión de los reyes noruegos, en el año 1000, la vieja religión germánica que quedó relegada frente al Cristo blanco del Medio Oriente. Desde que los godos entraron en el Imperio Romano y se inició una lucha entre los partidarios de romanizarse y cristianizarse, liderados por Fravitas, y los partidarios de mantener su identidad y sus creencias, liderados por Eriulfo, hasta los últimos vestigios escandinavos, hubo una dura lucha entre los germanos y finalmente las élites impusieron el cristianismo al pueblo, pues este servía bien a sus propósitos de dominación.

MONOTEÍSMO UNIVERSALISTA
La religiosidad natural de los pueblos, cuando estos son libres y no están sometidos al yugo de una minoría, es totalmente contraria a dogmas e imposiciones, y mucho menos al concepto de universalismo. Nadie, hasta los últimos dos milenios de la Historia de la Humanidad, pretendió “convertir” a otro pueblo a su religión, porque la religión era una cuestión, sobre todo, identitaria. Un celta adoraría a los dioses celtas, un germano a los dioses germanos, un egipcio a los egipcios, un sumerio a los sumerios…
y nadie pretendía a otra cosa. Sin embargo cuando surge la dominación de unos seres humanos sobre otros, surge el Estado y con este, la casta sacerdotal como un órgano separado del resto de la población, que aleja la religión, antaño al alcance de todos, y se autoproclama como único interprete de la Divinidad. No se trata de la función sacerdotal, que antaño llevaban a cabo algunas personas, con especial prestigio social por ser responsables de esta función, pero que a fin de cuentas era fruto de un reparto de tareas (hay quienes se dedican a los dioses, como hay artesanos, campesinos o pescadores). Cuando se establece una casta cerrada, privilegiada, se da el paso de una sociedad jerarquizada pero igualitaria, a una sociedad estratificada, con desigualdades sociales. Es en este momento cuando la religión pasa de ser algo popular, a ser un instrumento de dominación, y se crean los dogmas y el concepto de pecado. Este proceso se dio en el Próximo Oriente, cuna de los primeros Estados, pero en Europa fracasó cuando se produjo en la civilización micénica, siendo los europeos un pueblo libre organizado en Comunidades, pero no en Estados. Cuando estas Comunidades (polis, civitas, confederaciones tribales…) degeneraron, surgen los Estados y se copiaran los usos orientales, propios de la teocracia, en lugar de los usos europeos, propios de una democracia comunitaria, identitaria, donde los hombres libres elegían a sus jefes como primeros entre iguales. Cuando un Estado, parapeto ideológico de una minoría que domina al pueblo, aspira no solo a dominar a su propio pueblo, sino también a otros pueblos, surgen los Imperios. El Imperio es el máximo grado de la dominación política en una sociedad, glorificado hasta la saciedad, sin embargo es el reflejo de la decadencia y la muerte de la libertad. Es en el seno de los Imperios, cuando se pretende acabar con la identidad de los pueblos y convertir así a la gente en masa, fácilmente esclavizable y sumisa, cuando surge el concepto de Dios único y verdadero, frente a los “falsos ídolos”.
No hay que confundir este monoteísmo con la monolatría o el henoteísmo, siendo la monolatría el culto por encima del resto de dioses de uno en concreto, generalmente un dios nacional, pero admitiendo la existencia de otros dioses para otros pueblos; y el henoteísmo la creencia de que todos los dioses son manifestaciones de diferentes aspectos de un único ser divino. Esta corriente henoteísta es una visión filosófica o teológica que puede perfectamente convivir con otras, del mismo modo que hoy en día, en el hinduismo hay escuelas panteístas, politeístas y henoteístas, e incluso
variantes no teístas, y todas son hindúes. Sin embargo lo que ocurrió en el Imperio Romano, cuando el henoteísmo empezó a tener mucha aceptación entre las élites culturales, es que el poder imperial aprovechó esto para tender, poco a poco, hacia el monoteísmo. Del culto al Divino Augusto se fue pasando al culto al César, como dios viviente, copiando los usos orientales.
La influencia asiática del despotismo oriental en el aspecto político, también tuvo implicaciones religiosas, entre ellas la introducción del culto a dioses orientales como Mitra o Cibeles, que fueron asimilados por el panteón romano. Por la influencia oriental surgieron los cultos mistéricos, entre los cuales estaba el hermetismo y el gnosticismo, y que serán el germen de la teosofía y posteriormente del ocultismo y de sociedades secretas como la masonería, los rosacruces, la aurora dorada… así como de religiones que tienen influencias de diversas fuentes, como el Thelema o la Wicca e incluso, por la lógica influencia cristiana, del luciferismo.
Una de las influencias religiosas orientales fue la llegada de la secta judía de los nazarenos, que había sido helenizada por Pablo de Tarso, recibiendo influencias de intentos fallidos de monoteísmo como el atenismo en Egipto así como del monoteísmo persa, el mazdeísmo. Toda esta mezcla de influencias dio como resultado el cristianismo.
En un primer momento el cristianismo fue considerado una superstición y los cristianos fueron perseguidos por negarse a rendir culto al Divino Augusto. Los intentos de instaurar un monoteísmo por parte del Imperio fueron más bien centrados en el culto solar, por influencia egipcia, y se intentó con Helios, pero la tentativa no tuvo éxito. Fue Constantino el que se dio cuenta de que el cristianismo le venía muy bien para consolidar la idea de “un solo Dios, un solo Imperio y un solo Emperador” y despenalizó a los cristianos, creando una versión oficial basada en el dogma trinitario, universal (es decir, católica) para todo el Imperio y desterrando el resto de herejías y sectas cristianas. Construyó la Nueva Roma, Constantinopla, sin un solo templo de la vieja religión romana y convirtió el cristianismo en una religión romana judaizada. Teodosio fue más lejos aún, declarándola religión oficial del Imperio, y proscribiendo a las viejas religiones de Europa. Comenzaba así el largo periodo de 1600 años de persecuciones, hogueras y profanaciones en nombre de la cruz redentora, coincidiendo con la decadencia final y la destrucción del Imperio, sobreviviendo sólo el Imperio oriental.

PAGANOS Y HEATHEN
Como podemos ver, aunque el cristianismo se había expandido entre las capas populares, entre otras cosas porque los cristianos daban asistencia a sus hermanos de fe, cumpliendo una acción social que el Estado romano no ofrecía a sus ciudadanos, convirtiéndose en la religión de los débiles y desfavorecidos; pese a ello, el grueso de la población seguía rezando a sus viejos y ancestrales dioses. La vieja religión fue perseguida, los templos profanados y miles de europeos fueron asesinados por no renunciar a su cultura milenaria y aceptar el judeocristianismo, en el mayor genocidio de todos los tiempos, en nombre de la paz y el amor.
En las ciudades, bajo control de los funcionarios del Imperio, el cristianismo acabó imponiéndose a sangre y fuego, pero en el campo, lejos del control estatal, la gente seguía adorando a sus viejos dioses. Los habitantes del campo, del pagus, eran mirados con desprecio, considerados rústicos y primitivos, y se atribuyó a su ignorancia el hecho de que siguieran aferrados a los viejos dioses en lugar de aceptar “la fe verdadera”. Por eso fueron llamados paganos.
Por extensión se llamó paganos a todos aquellos que no aceptaron la religión cristiana, incluidos los pueblos germánicos y eslavos de fuera del Imperio. En castellano no existe otra palabra aparte de pagano para hacer referencia a esto, pero en inglés hay una sutil diferencia entre el término pagan y el término heathen, que ambos pueden traducirse como “pagano” pero tienen connotaciones diferentes. Para los germanos que vivían fuera del Imperio, cristianizarse era sinónimo de romanizarse. El Dios cristiano era el dios de Roma, por lo que para entrar en el Imperio, situación a la que se veían abocados por la presión de los hunos, era preciso ser cristianos. Esto, amén de otras ventajas para los caudillos germánicos, que ya empezaban a proclamarse reyes asumiendo el ceremonial y los usos romanos, hizo que la mayoría de estos pueblos se bautizara en masa, siendo, como es natural, una conversión puramente nominal. Los germanos eran fundamentalmente una población rural, por lo que la antítesis entre el habitante de las ciudades y el pagano, que vivía en el campo, no tenía mucho sentido. Muchos de estos pueblos se convirtieron a alguna herejía cristiana en lugar de a la variante católica oficial, para mantener su identidad y no disolverse entre la cultura romana. Tal fue el caso de los godos y su conversión al arrianismo. La diferencia entre los germanos no era entre los que son rústicos y aún creen en “los falsos ídolos”, como promovería la propaganda cristiana en el Imperio, sino entre los que conocen a Dios y los que no lo conocen, siendo estos, los primitivos, salvajes, bárbaros… y los cristianos los civilizados.
La palabra inglesa heathen deriva del inglés antiguo hæðen y del nórdico antiguo heiðinn, que a su vez parece derivar del gótico haiþno, término con el que Ulfilas traduce la expresión “gentil” en la Biblia traducida a la lengua goda, palabra usara para referirse a los no judíos y, por extensión, a los no cristianos o musulmanes. Lo mismo sucede en euskera con el término jentil, que se traduce también por pagano, para referirse a los vascones que seguían adorando a sus viejos dioses. Aunque ambos términos, pagano y gentil, son usados peyorativamente, lo cierto es que hoy en día la mayoría de creyentes de las religiones nativas europeas se reconocen como paganos o como heathen con orgullo, precisamente por ese rechazo al Dios cristiano, reivindicando la pureza del campo y sus viejos valores ancestrales (para el término pagano) o el hecho de no conocer, ni querer conocer, al “Dios verdadero” (para el término heathen).

PROSCRIPCIÓN CRISTIANA
Desde el Edicto de Tesalónica del año 380 se inició una persecución paulatina de las viejas religiones europeas. Se talaron arboledas sagradas, se profanaron santuarios, se destruyeron estatuas de los dioses… y se destruyó gran parte de la milenaria cultura europea. Se produjo el exterminio de miles de europeos para mayor gloria de Jehová y su clero… pero no pudieron exterminar el alma europea. Después de las persecuciones imperiales, se produjeron persecuciones por parte de los reyes germanos conversos al cristianismo, algunos de ellos considerados santos por la Iglesia, como Olav II de Noruega. Se glorificó como santos de la Cristiandad a los responsables del genocidio europeo, como San Patricio en Irlanda, que exterminó a cientos de paganos celtas y sin embargo hoy se celebra esa efeméride como fiesta nacional irlandesa. Carlomagno emprendió guerras para convertir por la fuerza a paganos sajones y eslavos, llevando a cabo atrocidades contra ellos. La Orden Teutónica masacró a los baltos en la Cruzada contra Lituania… el número de matanzas y crímenes en nombre del Dios único de los
cristianos es incontable, pero aunque llenaron de sangre la Madre Europa, la cultura europea sobrevivió bajo el barniz cristiano.
Hubo criptopaganos hasta bien entrada la Edad Media, sobre todo en algunas zonas, más o menos tolerados por los poderes cristianos. Pero el cristianismo, para poder imponerse, tuvo que paganizarse totalmente. Las fiestas cristianas son todas de origen pagano, las órdenes de caballería tienen más que ver con los viejos valores europeos que con el “poner la otra mejilla” de la Biblia, el folclore, las leyendas populares, la música, la literatura… la vieja espiritualidad europea sobrevivió pese a todo.
En el caso de la religión germánica, que es el que nos ocupa, las Eddas fueron escritas en el siglo XII por Snorri Struluson, preservando la memoria de nuestros dioses y mitos. Las sagas, las historias populares… nos han llegado hasta hoy, trasmitiendo el legado de nuestro pueblo. Lógicamente, cuanto más al norte, cuanto más superficial fue la cristianización y más tardía, más viva está la vieja religión. Sin embargo en España tenemos una gran cantidad de elementos en el folclore popular de origen germánico: los “martinicos” en Castilla no son sino duendes, los “malismos” son trolls, la Santa Compaña es la Hueste Salvaje de Odín, la leyenda de San Jorge y el dragón no es sino la de Sigfrido, los hombres-lobo… el folclore popular español está lleno de elementos de claro origen germánico, celta o latino, en ocasiones cristianizados.
Aunque formalmente cristiana, la sociedad europea ha seguido celebrando sus fiestas y manteniendo, aunque judaizados, los valores de sus ancestros, resistiéndose a morir y celosa de su identidad frente al universalismo. El cristianismo de España no fue igual que el de Francia, el de Italia o el de Alemania y cuando se produce el cisma protestante en el siglo XVI, lo que hay es una intención de crear Iglesias nacionales frente a la Iglesia de Roma, lo cual se tradujo en ocasiones en el cisma, y en otras, en el regalismo y en hacer del catolicismo una política de Estado. Con el Renacimiento se produce una vuelta a la cultura clásica y se inicia el lento pero imparable proceso de descristianización de Europa.

RESURGIR DE LAS RELIGIONES NATIVAS
A partir del siglo XVIII, con la Ilustración, se empezó a cuestionar muchos de los dogmas del cristianismo, en un clima de mayor tolerancia religiosa tras las guerras
de religión y el fanatismo que había caracterizado los dos siglos anteriores. Surgieron muchas corrientes filosóficas cristianas que buscaban una explicación racional de Dios y empezaron a popularizarse entre los intelectuales corrientes como el panteísmo o el deísmo, alejadas del dogmatismo. Este clima propició la investigación y la recuperación de las viejas formas de religiosidad europeas en el siglo XIX, dentro del movimiento romántico, en el contexto de profundizar en la cultura y las raíces de los pueblos. El Romanticismo fue una exaltación de lo nacional frente a lo universal, en todos los aspectos, y ello llevó a que se retomara un gran interés por las viejas formas de espiritualidad.
Es en el siglo XIX cuando surge la Etenería o Etenismo, castellanización del término inglés Heathenry, derivado de heathen, término que he explicado anteriormente. Surge dentro del movimiento romántico alemán y escandinavo, así como en el contexto del “revival” vikingo de la Inglaterra victoriana. El estudio de los pueblos germánicos y el nacionalismo, plasmado en el arte y en la música, sobre todo en la obra de Richard Wagner, impulsó notablemente la recuperación del viejo politeísmo germánico, pero mezclado con el esoterismo, el misticismo y una gran variedad de corrientes ocultistas. En estos tiempos, había una sed de conocimiento, pero después de siglos de persecución cristiana, la vieja religión estaba muy mezclada con otras cosas. Al tiempo que se inicia un movimiento para recuperar el paganismo germánico, ocurre lo mismo con otras religiones nativas europeas, siendo el siglo XIX el periodo en el que surge el Druidismo a partir del politeísmo celta, el Rodismo a partir del politeísmo eslavo, la Romuva y la Dietruba, a partir del politeísmo báltico o el Dodecateísmo a partir del politeísmo griego.
La primera vez que se emplea la palabra “Ásatrú” es en la ópera Olaf Trygvason del compositor noruego Edvard Hagerup Grieg, en 1870. Es una etapa que podríamos llamar de proto-Odinismo, puesto que la religión aún no estaba conformada como tal, estaba empezando a aflorar en medio de las brumas y todavía con una grandísima contaminación judeocristiana. A finales del siglo XIX, dentro del ocultismo y el esoterismo alemanes, nació la ariosofía en Austria, como un sistema ideológico esotérico que mezclaba muchos elementos, entre ellos runas y elementos paganos germanos, pero con un significado muy distorsionado. Uno de sus impulsores, Guido von List, uso el nombre de wotanismo para esta corriente. El wotanismo sería la base del misticismo nazi durante los años 30 del siglo XX, mezclándose con ideas supremacistas y siendo posteriormente, tras la II Guerra Mundial, retomado e impulsado por David Lane. En medio de ese caldo de cultivo en el que se mezclaba esoterismo y ocultismo, cristianismo heterodoxo y un intento de recuperación de la vieja religión germánica, es cuando nace en Australia la Iglesia Anglicana de Odín, también con un carácter más supremacista que religioso, impulsada por Alexander Rud Mills. Rud Mills era un militante de extrema derecha cuyas ideas religiosas eran una mezcla entre el cristianismo, el esoterismo y el paganismo germánico, que sin embargo escribió muchos artículos relacionados con el odinismo. Del mismo modo que en este proto-odinismo nos encontramos figuras de extrema derecha como Rud Mills, también hay que destacar al escritor alemán Ludwig Fahrenkrog, fundador de la Deutscher Bund für Persönlichkeitskultur que impulsó la recuperación de la religión germánica pre-cristiana, siendo su obra censurada por el III Reich, en 1934.
Pero sin duda la figura fundamental del odinismo, tal y como lo conocemos ahora, es la danesa Else Christensen, la Madre Folk. Else, perseguida junto a su marido tras la ocupación nazi de Dinamarca y refugiada después en Canadá, tuvo conocimiento en los años 60 de la obra del proto-odinista Rud Mills, y leyó su obra La llamada de Nuestra Vieja Religión Nórdica, lo que le llevó a conocer a su viuda en Australia, creando en 1969 el Grupo de Estudios Odinistas, posteriormente llamado Hermandad Odinista. Else Christensen, a través de su informativo The Odinist, fue la gran impulsora del Odinismo moderno, tal y como lo entendemos hoy, razón por la que está considerada como la gran Madre del Odinismo.
El impulso de Else y de la Hermandad Odinista fue lo que posibilitó el que desde los años 70 fueran surgiendo confesiones nacionales en casi todos los países. En 1972 se fundaba la Ásatrúarfélagið en Islandia, impulsada por Sveinbjörn Beinteinsson, reconocida por el Estado islandés al año siguiente, siendo la primera confesión odinista reconocida por un Estado soberano en el mundo, precisamente en Islandia, el último país en abandonar de forma oficial la vieja religión germánica en el año 1000. En 1973 se fundaría el Odinic Rite en Inglaterra y en 1974 la Ásatrú Free Assambley en Estados Unidos, impulsada por Steve McNallen. En lo referente a nuestro país, en 1981 se funda el Círculo Odinista Español, impulsado por Ernesto García, precursor de la actual Comunidad Odinista de España. La restauración y reconocimiento oficial de la vieja fe puso fin a 1600 años de persecución, pero lógicamente no es el final del camino.

ACTUALIDAD
La religión es algo vivo y, como hemos ido viendo, nuestra fe tuvo que pasar un largo invierno de persecución, pero no llegó a morir nunca. Del Odinismo han surgido, como es normal, varias tendencias, destacando el Ásatrú y el Vanatrú, como las principales variantes. Si hace un siglo estábamos saliendo de las brumas, hoy ya somos una religión consolidada, aunque minoritaria, como si nuestros dioses, que nunca llegaron a morir, hubieran comido otro bocado de la manzana de Idunn y tras ese largo invierno, por fin, volviese la primavera. No hay que borrar los 1600 años de cristianización de Europa, porque como en otras ocasiones he dicho, bajo el barniz cristiano estaba el alma europea latente. Se trata sencillamente de re-europeizar Europa, de eliminar lo extraño, lo que nos fue impuesto, y restaurar lo nuestro.
Recrear no es hacer arqueología de la fe y pretender copiar lo que hacían nuestros antepasados en el siglo X como si nada hubiese pasado. Es, como la palabra indica, re-crear, volver a crear, pero desde el conocimiento y desde la tradición que nos ha llegado. Somos un puñado de fieles, pero del mismo modo que aunque sólo unos cuantos cristianos vayan a misa los domingos la cultura cristiana es mucho más amplia, nuestra cultura odinista se proyecta más allá de las creencias.
La literatura, la música, el arte… todo está impregnado de nuestros valores. Mucha gente, aunque quizás no sabe ponerle nombre, tiene los viejos valores nativos europeos en su corazón, pese al lastre del cristianismo. Los valores pueden haberle llegado porque le gustan los videojuegos o juegos de rol basados en la mitología nórdica, porque le gustan grupos de heavy metal como Manowar o el viking metal, porque le gusta el neo folk, porque le gusta la literatura y se ha leído las Eddas o alguna saga, porque le gusta la recreación histórica o la historia en general, porque le gusta la esgrima medieval… nosotros no somos ni hemos sido nunca proselitistas, precisamente nuestra fe se basa en que es propia de un pueblo por lo que no pretendemos “convertir” a nadie, somos lo contrario al universalismo, no hay nada parecido a la evangelización en nuestro credo.
Pero sin embargo si podemos, y debemos, extender nuestros valores, dar ejemplo a la sociedad, crear clanes y comunidades fuertes que funcionen de otra manera y servir de luz, ser una antorcha en medio de un mundo de oscurantismo en el que ya no es el enemigo el cristianismo, puesto de rodillas, sino el materialismo anti-religioso y la crítica destructiva que hace de la civilización occidental, preparando la entrada de un enemigo joven y fanatizado, como hace mil años eran los cristianos y de la misma raíz abrahámica: el islam. La Modernidad, el individualismo liberal, el materialismo, el marxismo cultural y las ideologías que han partido de él, es lo que realmente nos supone una amenaza hoy. Todo ello, bajo la gran mentira del universalismo, la globalización, la multiculturalidad.
La guerra hoy es entre quienes quieren una humanidad sin alma, mestiza, con una cultura global, con un idioma global, individual, sin ningún tipo de sentimiento de identidad, de sentimiento comunitario… en otras palabras, una humanidad anti-humana; frente a los que defendemos que cada pueblo, cada etnia, debe mantener su tradición, sus costumbres, y relacionarnos los unos con los otros en pie de igualdad. Los que no queremos conquistar a nadie, ni someter a nadie, pero por lo mismo tampoco nos vamos a dejar conquistar y someter por nadie. Los que no queremos ser esclavos ni tampoco amos.
Esa guerra se libra en muchos frentes, el cultural, el ideológico, el político… pero el principal de todos, el pilar que nos puede hacer vencer, es el espiritual. Quienes desean dominar a la Humanidad nos pueden quitar todos los bienes materiales que quieran, nos pueden perseguir y hasta matar. Pero no nos pueden quitar el alma, salvo que renunciemos a esa parte de nosotros, salvo que aceptemos su concepción materialista de la existencia. Por eso es importante conocer nuestras raíces, saber que el odinismo y las religiones nativas de hoy, tanto en Europa como en toda la Tierra, tienen un origen ancestral milenario, llegar hasta lo más profundo de nuestra alma y del alma de nuestro pueblo para conocerlo, para amarlo, que a fin de cuentas, es amarnos a nosotros mismos. Ese amor propio, a la propia identidad, es lo que no quieren que tengamos.
Somos algo vivo, no somos algo del pasado sino del presente y de lo que seamos capaces de construir, pero hemos recogido un legado milenario y nuestra obligación es dejárselo a nuestros hijos, mejor y más grande de lo que lo hemos recibido. Nuestra civilización no puede perderse en el olvido, no dejemos que talen nuestras raíces.

José Manuel 
Jarl de Fauces de Tormenta y Delegado de la Comunidad Odinista de España en Andalucía

Yggdrasil, árbol de la vida

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Principio supremo para asegurar el cambio espiritual del ser humano

 

Su forma, el árbol evoca la imagen de la cruz, con su simbolismo que tiene similitudes. Pero, ¿qué es la cruz? Si el cristianismo le dio un lugar central, es verdad que no forma menos parte de las representaciones más antiguas de la humanidad y hay cruces en todas las tradiciones. Colocada verticalmente, sugiere al hombre con los brazos extendidos, es el hombre conectado con la tierra, así como al cielo, a través de su rama horizontal y su rama vertical.

En cierto modo, el tema mítico del árbol tiene el mismo significado, pero su carácter natural le da una mayor densidad. De hecho, el árbol da prioridad a la idea de enraizamiento. Sus múltiples ramas se irradian en todas las direcciones y las hojas y frutas que crecen allí son signos de riqueza que expresan la abundancia de la naturaleza.

Poderoso y vulnerable, el árbol atrae la simpatía, en la medida en que es una imagen del hombre. Es nuestra reflexión y por ejemplo, representa para nosotros un principio que aparece como una proyección de nuestras aspiraciones más profundas mediante el contacto con la naturaleza

La naturaleza del poder particularmente reconocido en el mundo germánico
Punto central de la religión escandinava, Yggdrasil es el árbol de la vida por excelencia. Es el árbol universal, el apoyo del universo, que se resume en él. Nunca sabremos cómo las fuerzas de la naturaleza han llegado a tener un lugar destacado en el imaginario germánico. ¿Nos sorprendemos cuando examinamos el carácter desproporcionado del mundo escandinavo y todos sus excesos climáticos? En este contexto, el hombre, súbitamente, tuvo la sensación de insignificancia y poco valor de su libre albedrío. Para recrear una mejor disposición de su universo, lo pobló con una gran cantidad de fuerzas naturales para facilitar su comprensión. Entre ellos, los gigantes, las imágenes de los poderes de la tierra, atacando por su número e importancia.

Con tales poderes, Yggdrasil aparece como un principio de estabilización y tranquilizador, el pilar del mundo que proporciona equilibrio.

Sé de un fresno que se alza, se llama Yggdrasil,
árbol alto, bañado de blanca humedad;
de él baja el rocío que cae en los valles;
se alza en la verde fuente de Urd.

En todas las religiones, el árbol siempre ha ofrecido un rico simbolismo para enriquecer el pensamiento humano. Por encima de todo, representa la vida misma, expresada en su forma más natural. En primer lugar, es la tierra que evoca, en la que se fundamenta y garantiza su durabilidad. Para este propósito, la madera aparece como el material natural de elección. A diferencia de la piedra, el carácter perenne sugiere un origen celestial, la madera es la imagen misma de la materia viva terrestre. Como tal, proporciona un aspecto cálido, que se une al fuego en su iluminador y el carácter benevolente, tanto es así que la frase «toco madera» puede parecer una invitación a nosotros para recargar la vida natural de ganar fuerza y energía.

La importancia que se concede al árbol germánico no puede tener mejor prueba  que su voluntad de poner en ella el origen de los seres humanos. En concreto, el primer hombre, Askr, y la primera mujer, Embla, se forman a partir de un fresno de Askr de un olmo al Embla, que muestra al árbol como generador del principio de la vida.

En Yggdrasil, el árbol tiene su síntesis.
De hecho, la Creación entera aparece bajo ella. Todos los reinos, mineral, vegetal y animal, están representados. El agua riega sus raíces, las hojas crecen en sus ramas. En cuanto a los animales, las serpientes representan el primer ser en el medio de las raíces. Los ciervos están presentes en sus ramas. Por último, una gran águila se encuentra en su cima. Es la representación de las imágenes simbólicas que se propagan por la diversidad de la naturaleza humana. «Un águila reposa sobre las ramas del fresno, se dice que sabe muchas cosas (…) Hay muchas serpientes que viven bajo el fresno Yggdrasil, sospecho que están royendo continuamente sus raíces (…)».

Existe una intensa actividad dentro del gran fresno. De hecho, las serpientes, y con ellos un dragón, roen las raíces; los ciervos pastan en las hojas; El  águila hace que sus alas produzcan vientos y  tormentas por toda la Tierra. Por lo tanto, la vida de Yggdrasil está constantemente amenazada, como la del hombre, especialmente en la concepción germánica, estamos sometidos a una total dependencia de la naturaleza. Sin embargo, fuerte y poderoso, que resiste a todas las pruebas y se mantiene firme para siempre. Si logra triunfar es gracias a la savia que fluye en él, esta primera esencia de este maravilloso líquido que le da su fuerza vital. Esta es la imagen de la vida que nos impulsa a pesar de pruebas que soportamos, este dinamismo interior que se llama coraje y determinación, la asertividad, la fuerza del alma que nos inspira a superarnos cualquiera que sea nuestro sufrimiento. Así debe ser el hombre, mostrando su voluntad de vivir en cualquier circunstancia.

Pero lo que da valor a esta vida, es este estado de perpetuo conflicto que lo caracteriza. De hecho, el águila en la cumbre, es la imagen de la majestad, está en constante oposición con este dragón en las raíces. Entre las dos figuras, un vínculo se ha establecido a través de la ardilla Ratatoskr. La ardilla, particularmente en el mundo germánico, siempre ha representado el temor para los hombres. Rápido como un rayo, rápido para subir rápidamente a la cima de los árboles, que se considera difícil de atrapar. A menudo hemos visto en él a un satánico ser perjudicial  no pudiendo más que hacer el mal. Esta visión fue retenida por los escandinavos en Ratatoskr, ardilla que por su espalda del árbol constantemente  no hace más que ir y venir de arriba abajo  y que por el contrario, asegura la relación entre el águila y el dragón. A cada uno, le dice lo que había dicho de él al otro, provocando su hostilidad mutua. Esta lucha es una reminiscencia de la religión védica,  entre  Garuda, -el ave de presa- y las serpientes Naga representaciones del caos. Es la representación del conflicto interior en cada uno de nosotros, en un pugna entre los valores sociales impuestos por la sociedad y los impulsos profundos que nos mueven a realizar las más altas aspiraciones, que nos llevan a lo sublime contra las necesidades básicas que nos traen de vuelta al mundo terrenal.

Más allá de estas tensiones, Yggdrasil siempre nos trae de vuelta a la sensación de la unidad primordial. La naturaleza es una, y siendo el hombre debe relajarse a él para encontrar la sabiduría eterna, sobre la base de su desarrollo personal.

Yggdrasil, la imagen de la sabiduría.
Pilar del Mundo, Yggdrasil es también la base de los conocimientos.En primer lugar, como cualquier árbol, representa la longevidad, ya que puede vivir mucho tiempo, por lo que es el símbolo de la madurez. Yggdrasil, es francamente inmortal. La forma del fresno esbelto en general, su madera fuerte y derecha por lo que es un material ideal para la fabricación de armas y herramientas. Según la tradición germánica, también tiene propiedades medicinales, por ejemplo la capacidad de curar las fiebres. Su savia sería laxante.

Tales virtudes explican el valor otorgado por los  antiguos hombres del norte y su deseo de convertirlo en su símbolo del conocimiento. Este líquido sagrado que fluye dentro de Yggdrasil y que permite la continuidad eterna, era la imagen misma de la perfección divina que germinó en el corazón del hombre.

La perfección podría expresarse de otra forma, como un número, el número nueve. En un valor cuasi-divino en todas las religiones, lo que pretendía en realidad eraexpresar lo divino. Así que fue después de que fuera ahorcado durante nueve días en las ramas de Yggdrasil, que Odín finalmente adquirió el conocimiento supremo.

Sé que colgué del árbol azotado por el viento
nueve noches enteras,
herido por la lanza, entregado a Odín,
yo mismo a mí mismo,
de aquel árbol del que nadie sabe
el origen de sus raíces. 

Por otra parte, el fresno del mundo conecta los nueve mundos, los siguientes reinos: los Aesir, Vanes, elfos de la luz, los elfos oscuros, hombres, gigantes, hielo, fuego, muertes, opuestos entre sí, como son estas diferentes tendencias de nuestra alma.

Y sobre todo, la fuerza de Yggdrasil, la saca de sus raíces. En el reino vegetal, éstas tienen un valor primordial. Más raíces  profundas, más ramificaciones, mayor es la resistencia del árbol o planta en su entorno. Así es también para los hombres. Más estará arraigado en la comunidad, más va a irradiar energía y dispensar su amor alrededor. Tal es el dinamismo universal, transmitido por las raíces germánicas del árbol del mundo.

Las raíces de Yggdrasil
Son tres. La primera se adentra en el inframundo, los muertos. La segunda raíz se extiende al dominio de los gigantes. La tercera penetra en el mundo de los dioses. Estas tres raíces proporcionaban a los antiguos germanos valores propios  para fortalecer sus almas. El mundo de los muertos simbolizaba para ellos la experiencia del pasado y la tradición, que se transmite por los muertos que siguen siempre presentes entre los vivos. Los gigantes representaron la antigua sabiduría de la Tierra. Uno de ellos se llamaba Mimir, » La Memoria». Imagen de la sabiduría de su conocimiento de las personas y las cosas, que después fue insuflada en Odín, que personificaba el conocimiento esencial, la generada por la Tierra desde sus orígenes, el conocimiento extraído de la naturaleza que se puede manifestar bajo la forma de proverbios. La raíz última se pone en contacto con el mundo de los dioses, que son para los hombres principios que los guían, sobre todo ante el temor de su futuro.

Bajo Yggdrasil se reunían los dioses, especialmente su rey, Odín.

¿Cuál es la relación que mantiene el árbol de la vida con él? Responder a esta pregunta nos lleva a preguntarnos sobre el término Yggdrasil, «el caballo de Odín» (Ygg, uno de los nombres del padre de los dioses, y Drasil, caballo). Es sorprendente que la fusión  se ha realizado entre dos de estos elementos naturales tan diferentes como el árbol y el caballo. Sin embargo, no dejó de ser expresada por algunos psicólogos. «Yggdrasil nos mostró la relación entre el caballo y el simbolismo del árbol»  dijo Carl Gustav Jung.

En todas las culturas, el caballo se convirtió rápidamente en un símbolo altamente ambiguo. Cuando consigue su domesticación, el ser humano obtuvo una ventaja considerable que le permitió expandirse rápidamente en el espacio, incluyendo el desarrollo de la guerra. Es comprensible que ha representado  el vehículo de una vida dinámica. Sin embargo, el valor conferido  no oculta otra dimensión, también se expresó colocándolo bajo el signo de la muerte. De hecho, animales aún no domesticados, brincando y saltando en la naturaleza, el caballo representa un poder en la tierra que le preocupaba. Una vez domado, siempre se puede encabritar y llevar a su jinete a la muerte. De hecho, el caballo recorre los tres mundos:

a.-mundo subterráneo, el inconsciente,
b.-mundo terrenal donde se desarrolla nuestra vida cotidiana,
c.-mundo celestial, a donde van nuestros deseos más altos.

Tal es su identidad con el árbol, tan dependiente de estas tres áreas a través de sus raíces, su tronco y su cumbre. El ser que combina el poder de sus instintos con su razón, con la imagen del caballo en su jinete conquistará una unidad espiritual capaz de izarse a sí mismo a los estratos más sublimes. Así es como va a participar en el conocimiento sagrado investido por Odín.

Odín tiene, de hecho, un caballo llamado Sleipnir, «el que se desliza.» Con cuatro patas, se dice que el caballo puede correr muy rápido. Pero Sleipnir tiene ocho patas; La rapidez se convierte la superlativa. De hecho, el corcel de Odín va donde su amo quiere ir más allá de la tierra y el mar, a pesar de los vientos y las tormentas. Simboliza el estado de alerta del señor de los dioses, capaces de velo todo y saber todo al instante.

Más allá de la multiplicidad introducida personalmente por el mundo moderno y su ciencia discursiva, el dios Odín, dios-chamán, muestra un conocimiento oscuro, una intuición profunda, un don de la clarividencia manifiesta a través de su único ojo que le permite tener un profundo conocimiento del universo y saber qué va a pasar. Sin haber aprendido nada, todo lo sabe. Como Yggdrasil que atrae a sus raíces con su poderosa energía, como el gran fresno cuyas ramas abarcan todo el universo, cada individuo debe ser uno con la naturaleza con el fin de centrarse más en su cuerpo y su ser después de él. Esta es la lección de chamanismo que tiene la intención de que nos demos cuenta de que el hombre es parte de todo, quiere expresar plenamente el término religión, asegurando que nos sentimos muy conectados con el mundo natural, animados por espíritus. Todos nuestros sentidos que intervienen en la misma comunión, renacidos en nosotros lo que Jung llama «el viejo de dos millones de años» el hombre arcaico estará provisto de estas riquezas provenientes de su inconsciente colectivo si conecta con la naturaleza, lo que le permite lograr todo su potencial.

Yggdrasil, la personificación del destino
Reflejo en verdad del ser humano y su naturaleza profundamente terrestre y perecedera es el árbol. De hecho, a pesar que vive mucho tiempo, el árbol tiene un periodo limitado de tiempo de vida, que le da un carácter de vulnerabilidad. El árbol crece en la tierra y asciende al cielo. Su vida se determina como la del hombre. Así que es normal que se le viera como una imagen del destino.

Ocupa lugar importante en la psicología germánica, tan dependiente de soledades heladas en su mundo. Sin embargo, es una paradoja que puede causar nuestro asombro que la conciencia de peligro y necesidad en torno a un medio natural agresivo y hostil le indujera a ser más asertivo y vital, afirmando su deseo de vivir, de imponerse a la muerte circundante.

Una de las raíces de Yggdrasil aloja a las Nornas. Entre las tres, el pasado, presente y futuro, que tenían, como las Parcas griega, la función de dar forma no sólo el destino de los hombres, sino también de los dioses.

De allí vienen doncellas de gran sabiduría,
son tres, desde el mar que mana el árbol;
Urd se llama una, Verdandi la otra,
– en ramas graban letras – Skuld es la tercera;
las leyes hacían, elegían las vidas
de todos los hombres, el futuro predicen.

Su decisión era definitiva, por lo que despertó el temor de los mortales. Esta era la religión de los antiguos hombres del norte, una creencia fuertemente teñida de pesimismo pues era inútil oponerse a las leyes del destino.

De hecho, su concepto del tiempo no es lineal sino cíclico, como la vida natural, la del árbol, que en general, nace, vive y muere, pero antes de ello producirá frutos que lo harán renacer de nuevo. La vida es un eterno retorno, eterna como Yggdrasil, que nunca muere en sí.

El fresno universal permanece atemporal, aunque se pone a prueba cuando se trata de la última batalla en el día del Ragnarök.

Tiembla Yggdrasil, más el fresno está firme,
gime el viejo árbol al soltarse el troll;
sufren todos en las sendas de Hel,
hasta que lo trague el pariente de Surt
.

Incluso el día de Ragnarök, el «destino de los Dioses,» que verá la destrucción del mundo y el regreso del caos, Yggdrasil temblará, socavada, pero no va a morir. La imagen es de un profundo significado, porque es la vida que resiste y vence.

A pesar de su aparente carácter fatalista, los antiguos germanos tenían una voluntad desenfrenada de vivir. Esta actitud no es contradictoria en la medida en que, en cualquier caso, la omnipotencia del destino reconocido no entraña un comportamiento pasivo. Por el contrario, esta actitud siempre va de la mano con un fuerte sentido de la responsabilidad, la inquebrantable adhesión a las leyes impuestas. El destino asignado a nosotros debe ser asumido y es la forma de llevarlo a cabo por nosotros mismos lo que nos dignifica y nos hace ser plenamente hombres, en el sentido de que cada uno debe manifestar plenamente su individualidad. Este fue también el trabajo de Nornas, cuya tarea consistía en regar las raíces de Yggdrasil con agua extraída del pozo de Urðr para regenerarlo perpetuamente. Por lo tanto, el destino significaba vida. Escepticismo, suicidio eran desconocidos en el mundo germánico y todo el mundo debía movilizar su coraje para lograr su fin. Tenían que confiar en este sagrado presente, para que su futuro se llevara a cabo mediante la ayuda de divina y así explotar mejor sus capacidades personales y no en vano en el centro del mundo de los hombres se construyó Asgard, el mundo de los dioses, uno y otro situados en la misma raíz de Yggdrasil. La influencia de los dioses fue crucial para expresar mejor su energía personal. Así es la vida mostrada por Yggdrasil que resiste todas las pruebas, y a través de él, cualquier árbol que es capaz de soportar las inclemencias meteorológicas. Esta vida que renace se encuentra en la imagen de la pareja del futuro, en el hombre y la mujer, Lif (vida) y Lifrasir (amor a la vida) protegido por el árbol de la vida, y que, después de Ragnarök, permitieron repoblar la tierra.

Con el triunfo del cristianismo terminó la devoción prestada por los germanos a las fuerzas de la naturaleza. El símbolo de la victoria de la nueva religión fue la iniciativa tomada por los cristianos de cortar los árboles que los misioneros habían visitado por constituir un culto pagano. Este acto refleja su deseo de establecer una distancia con el hombre, lejos de los poderes naturales presentes en él y sobre los que se basa su alma. Con Yggdrasil, en el que se expresaron con toda su diversidad y riqueza.

Paganismo en la encrucijada: Renovación ó Reconstruccionismo

witches'-counciljpgDentro de la cosmovisión politeísta europea nos encontramos en una, por definirlo de alguna manera, encrucijada histórica; por un lado tenemos todo el futuro a nuestro alcance, como conjunto de creencias novedosas pero a la vez con un substrato eminentemente tradicional que puede dar una acertada respuesta a las carencias espirituales existentes en la sociedad europea, y por otra parte iniciamos nuestro recorrido con una serie de “pesos muertos” que en ocasiones no impiden caminar como deberíamos. Dentro de las denominadas religiones “paganas” (1) de tradición más o menos indoeuropea (2), nos topamos muy a menudo con no pocas poses estériles que claramente las hacen situarse fuera de cualquier marco social y religioso contemporáneo. En este sentido, una de las más graves deformaciones es aquella que denominamos bajo la expresión de “Regreso al Futuro”. Existe, y es muy frecuente, la tentación de dar un salto en el tiempo para alcanzar una determinada época histórica a voluntad del usuario -o en este caso según los gustos del “pagano” en cuestión-, obviando así 2.000 años de influencia histórica del judeo-cristianismo como si nada, y lo que es más grave, renegando de la realidad social en la cual nos desenvolvemos. Este paganismo al que denominaremos como reconstruccioncista, se sitúa en esa búsqueda de un paraíso ideal como fuga ante una realidad incómoda. Una existencia pobre y baja en parámetros de competitividad social, siempre se lanzará a la “fuga de la realidad” como solución a sus males internos: unos se introducirán en  la huida hacia adelante, conocida también como “progresismo” (en la cual todos los males tendrán solución en un hipotético futuro hipertécnico y eminentemente racional); y los otros exiliados de la realidad, querrán retrotraerse en el tiempo para encontrar un pasado a su medida, épocas tan idealizadas como desfiguradas. Es en esta segunda evasión de la realidad, en donde se encuentran la inmensa mayoría de los paganos reconstruccionistas: Intentarán vivir como Vikingos, hombres del Neolítico o celtas del siglo II a.c.; pretenderán vestirse como ellos, hablar sus lenguas ya muertas, pensar como se supone pensaban estos ancestros, o realizar ceremonias religiosas más o menos fidedignas a patrón original. Todo ello en la idea de emulara a unos hombres y conductas culturales ya desaparecidas, pero tenidas como excelsas así como “verdaderas”. Pero ante el desconocimiento en su autentica dimensión de las creencias espirituales ancestrales, se moverán en  “arenas movedizas” con ritos y ceremonias creadas en los años 70 por los movimientos de orientación “New Age” (3), y otros de marcado acento político que veían en el paganismo una lanza antisistema empuñada por grupos y partidos de variopintos espectros políticos.

Muchos estos intentos de reconstrucción religiosa hay que dejar constancia de su buena intención, ya que se miden por la noble esperanza de revivir una riqueza espiritual ancestral perdida en parte, pero sumamente rica como para quedarse en el olvido de los tiempos. Es necesaria a todas luces una “repaganización” de Europa (o mejor una indoeuropeización de Europa), como es necesaria la vuelta a las fuentes naturales de nuestro Ser para poner en marcha una revolución espiritual y material de nuestros pueblos. Pero estos procesos de identificación indoeuropea no tienen que significar necesariamente estudios arqueológicos sobre las religiones del Paleolítico Superior, del Neolítico o la Edad de Bronce; sino vivir plenamente la espiritualidad de nuestros ancestros, nada más y nada menos. Tradición sí, pero con autonomía histórica. Lo verdaderamente valido para nuestro futuro religioso son la cultura y creencias de Occidente, nuestra herencia; lo demás es en bastantes accesorio, cuando no se trata de autenticas falsificaciones de nuestra alma en aras de crear una “segunda religiosidad” fruto de la decadencia moral de nuestras sociedades contemporáneas.

No somos escandinavos del siglo V a.C., ni tan siquiera hispano-romanos, ni Visigodos de Toledo… somos españoles-europeos de 2014, que pagan sus hipotecas, trabajan más de 40 horas a la semana (con suerte), que sufren y padecen las vicisitudes cotidianas de cualquier mortal. No cazamos mamuts, ni vamos por ahí con un hachas de combate, ni llevamos “cascos de cuernos”, ni cosas por el estilo. Lo que de verdad nos identifican es que, como ya hemos dicho, somos españoles-europeos de hoy, herederos de una rica y vasta cultura, así como portadores de un alma ancestral que manifestamos en diversos apartados de nuestra vida, incluyendo por supuesto el religioso. Pensar y actuar de otra manera que nos sea bajo el marco de lo “real” es situarse fuera de los parámetros racionales de la existencia para alejarnos de todo compromiso social. Un ejemplo. No podemos extrapolar el contexto en el cual vivían los escandinavos en la baja Edad Media, con nuestro mundo actual como pretenden en no pocas ocasiones muchos neopaganos actuales. Ese era un mundo eminentemente guerrero porque las circunstancias así lo demandaban; vivían en un medio hostil que les hacia estar siempre en constante lucha por su supervivencia. De ahí esa función guerrera omnipresente en toda la mitología nórdica; ser guerrero era lo más importante porque de ellos dependían la supervivencia de la tribu o el poblado entero, su premio tras la muerte debía ser también el mejor de todos, vivir en el Walhalla rodeado de manjares y Valkirias. Pero no debemos confundir lo simbólico con lo literal del símbolo. Nosotros no nos hallamos en esas circunstancias, por ello no podemos tomarnos al pie de la letra las Eddas, Sagas y demás textos antiguos como si fuesen la “verdad revelada”, eso sería como creer que una paloma dejo embarazada a una Teeneger judía hace más de 2.000 años. Pues bien para muchos de nuestros hermanos esa mitología guerrera presente en dichos textos antiguos llevada a su literalidad más simple es la esencia de la religión Odinista (4), obviando y falseando otros aspectos fundamentales de dicha religión para centrarse únicamente en lo trivial: en las cotas de malla, las hachas de doble filo, el combate eterno y el Valhalla como premio.

No podemos revivir la existencia de otros, tenemos que ser “clásicos de nosotros mismos”. No podemos convertirnos en unos Vikingos al uso o en unos aguerridos espartanos. Pero sí que podemos llevar a nuestro mundo actual las esencias de estos hombres y sus épocas, he ahí la clave: actualizar los mitos. Vivimos en los inicios del siglo XXI, aquí no hay «cotas de mallas», ni «hachas de doble filo», habitamos en otro tipo de sociedad y debemos adaptarnos a ella; ojo digo adaptarnos no transigir que es otra cosa muy distinta. Hoy el valor no se mide por los combates ganados, ni por las hazañas de conquista, sino por la permanencia y desarrollo de un determinado código de valores, por una actitud ante la vida: podemos ser justos, fuertes, sabios, honorables…eso es lo que agrada a los dioses, y lo que de verdad nos tendría que importar. Lo demás me parece bastante subalterno cuando no quimérico y contraproducente. Qué sería mejor, morir en combate (aquí habría que matizar mucho en qué es un combate) siendo un canalla y un miserable, o vivir según una  estructura moral conforme a nuestro Ser Odinista, pero acabando nuestros días siendo unos ancianos, y rodeados de nuestros seres queridos;  evidentemente para un hombre de nuestra tradición es la segunda opción la que más le debería complacer. Bajo ese “ardor guerrero” pagano de muchos, se esconda la mayor de las cobardías, aquella que sacrifica la esencia por la existencia, la pose por lo profundo y lo verdaderamente noble por una determina estética. Hablan de combates y luchas porque saben que es bastante improbable que en nuestras sociedades pacifico-hedonistas se den tales circunstancias bélicas (a no ser que unos sea “soldado profesional” y le manden a defender la “democracia” y la “libertad” en cualquier punto del planeta). Prefieren fantasear con esta belicosidades que no implicar ningún compromiso firme personal, antes que mantener en su vida un estilo conforme a las 9 nobles virtudes Odinistas (5), que evidentemente conllevan un mayor sacrificio y coraje para ponerlas en la práctica cotidiana.

Es también en la paz y en la prosperidad cuando se producen los desarrollos humanos necesarios para una evolución en la materia y el espíritu; la constante incertidumbre, el acoso bélico incesante producen situaciones extremas de supervivencia que hacen incapaz cualquier avance humano. La Novena Sinfonía de Beethoven jamás se hubiese creado bajo un clima de penuria, hostilidad y guerra constante. Yo mismo no estría escribiendo este artículo, si mi prioridad vital fuese encontrar comida para que mi familia no se muera de hambre mañana. Hoy los guerreros no son aquellos hombres envueltos en acero, sino los que no se callan ante la injusticia, los que gritan la verdad aunque te señalen con el dedo. Aquellos que tienen el valor de ir contracorriente del discurso de valores dominantes y encima los practican esos valores día a día; los que luchan por sus creencias y convicciones, amando aquello que respetan y despreciando todo lo que les corrompe. Esos son para mí los “paganos” del siglo XXI. No propongo la falsa moral de “amar a nuestros enemigos”, ni responder al mal y la violencia con el “martirio”, sino simplemente planteo dar una respuesta adecuada en cada momento y cuando situaciones concretas así lo demanden, pero siempre bajo nuestro entramado ético. Los dioses aman a los valientes, pero no a los fanfarrones y a los estúpidos.

La “arqueología religiosa” llevada sus máximos extremos, deviene necesariamente en la total falsificación de la realidad para sumergirse en las brumas de un pasado idealizado, pero falseado en muchas de sus aspectos. No podemos ser lo que no somos, esto es de “Perogrullo”. Pero sí que podemos alcanzar lo que verdaderamente nos hermana como hombres y  mujeres; la pertenencia a un pueblo y a una cultura determinada. Sinceramente, nadie en su sano juicio puede identificarse ya como un germano, celta o latino…todos en cambio somos Europeos, herederos de una misma tradición indoeuropea y de una cosmovisión que nos forma en toda nuestra dimensión humana: la dimensión física, la religiosa, la cultural y la social. Si somos capaces como politeístas europeos de encontrar el equilibrio entre lo que es tradición y lo que debe ser la actualización de nuestros credos; entre lo accesorio y lo importante;  entre la verdad heredada de nuestro pasado y la capacidad creativa de nuestras confesiones para elaborar una doctrina, unos ritos y unas representaciones actuales, habremos conseguido dar un salto de gigante para posicionarnos en la vanguardia religiosa del este siglo que apenas ha comenzado. Sino tristemente vagaremos por este mundo como espectros, buscando un éxito que nunca llega debido a nuestra nula capacidad para quemar ese barco vikingo mental que nos atenaza y embota. No podemos regocijarnos en nuestra propia marginalidad, no debemos dar una imagen de sectarismo de catacumba, es tiempo de realizar ese salto evolutivo de nuestra religión para ver el mañana con claridad. Nuestras religiones en general, y el Odinismo en particular, no tienen que ser credos estáticos, más bien deben hacer gala de un dinamismo en sintonía con su absoluta fidelidad a sus principios básicos, pero con la suficiente flexibilidad en cuanto a sus actuaciones y estrategias para encarar los desafíos diarios. Debemos crear esa religión autóctona y popular como punto de partida, como crisol de nuestra herencia indoeuropea capaz de alumbra la fe del porvenir que la historia nos está demandando, ese es el verdadero reto de futuro para todos los que buscamos en lo más intimo de nuestra alma la fuerza que nos lleve a crear un mundo nuevo.

“Compañeros para su camino busca el creador, y no cadáveres, ni tampoco rebaños y creyentes. Compañeros en la creación busca el creador, que escriban nuevos valores en tablas nuevas.

Compañeros busca el creador, y colaboradores en la recolección: pues todo está en él maduro para la cosecha. Pero le faltan las cien hoces: por ello arranca las espigas y está enojado.

Compañeros busca el creador, que sepan afilar sus hoces. Aniquiladores se los llamará, y despreciadores del bien y del mal. Pero son los cosechadores y los que celebran fiestas.

Compañeros en la creación busca Zaratustra, compañeros en la recolección y en las fiestas busca Zaratustra: ¡qué tiene él que ver con rebaños y pastores y cadáveres! Y tú, primer compañero mío, ¡descansa en paz! Bien te he enterrado en tu árbol hueco, bien te he escondido de los lobos. Pero me separo de ti, el tiempo ha pasado. Entre aurora y aurora ha venido a mí una verdad nueva.

No debo ser pastor ni sepulturero. Y ni siquiera voy a volver a hablar con el pueblo nunca; por última vez he hablado a un muerto.

A los creadores, a los cosechadores, a los que celebran fiestas quiero unirme: voy a mostrarles el arco iris y todas las escaleras del superhombre.

Cantaré mi canción para los eremitas solitarios o en pareja; y a quien todavía tenga oídos para oír cosas inauditas, a ése voy a abrumarle el corazón con mi felicidad.

Hacia mi meta quiero ir, yo continúo mi marcha; saltaré por encima de los indecisos y de los rezagados. ¡Sea mi marcha el ocaso de ellos!”

 Así habló Zaratustra (Friedrich Nietzsche)

 

 

 

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NOTAS

 

  1. Dicha expresión proviene de la palabra latina paganus, cuyo significado es: hombre del campo, campesino, aldeano, paisano. Este término hace referencia a todos aquellos que profesan una religión distinta a las comprendidas dentro de las religiones del “Libro”: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. Es por ello una expresión peyorativa, lanzada contra los fieles a las creencias anteriores al cristianismo en Europa, tachándoles así de ignorantes y primitivos. Las antiguas creencias se fueron refugiando ante el avance de la nueva religión, en los campos, fuera de los núcleos urbanos, de ahí la expresión “paganos” apara aquellos que no practican la fe del nuevo dios del judeo-cristianismo. Personalmente el termino no me gusta ni me identifica, prefiero la de “Politeísmo Europeo” o “Espiritualidad Indoeuropea” que creo se ajustan más a la realidad; aunque mantendremos el nombre genérico de “paganismo” para identificar los credos europeos precristianos dada su mayor popularidad y comprensión.

 

  1. Identificamos al pueblo indoeuropeo como una comunidad que vivió entre el V y IV milenio a. de C. entre Europa Central y las estepas de Siberia. Posteriormente Las migraciones de las tribus indoeuropeas comenzaron en el II milenio diseminándose por Europa y Asia, difundiendo su lengua, sus costumbres y creencias; dando lugar a las numerosas culturas y lenguas como: Germánico, Céltico, Latín, Griego, Iraní, y Sánskrito.

 

  1. El término nueva era —utilizado durante la segunda mitad del siglo XXy principios del XXI— se refiere a la Era de Acuarioy nace de la creenciaastrológica de que el Sol pasa un período de tiempo (era) por cada uno de los signos del zodíaco. Según esta creencia, la Era de Acuario marcaría un cambio en la conciencia del ser humano, que ya estaría empezando a notarse y que llevaría asociado un tiempo de prosperidad, paz y abundancia. Las ideas reformuladas por sus partidarios suelen relacionarse con la exploración espiritual, la medicina holística y el misticismo. También se incluyen perspectivas generales en historiareligiónespiritualidadmedicina, estilos de vida y música. Algunos individuos cuyas creencias pueden ser catalogadas como de Nueva Era (incluyendo a los neopaganos) pueden sentir que la etiqueta es inapropiada debido a que puede ligarlos con otros credos y prácticas. Debido a la variedad de creencias a la carta, cualquier categoría coherente puede parecer restrictiva o incompleta; una definición de Nueva Era podría ser: no perteneciente a ninguna religión tradicional.

 

  1. El antiguo Odinismo es el nombre que damos a las creencias comunes de la gente de habla Germánica (Inglés, Holandés, Alemán, y Escandinavo). Frecuentemente estas creencias es llamada también por los Antiguos Nórdicos con el nombre de Ásatrú («confianza en los Æsir»). Sin embargo, el Antiguo Odinismo no es solamente Escandinavo, ya que también fue seguido por los Teutónicos, gente del Continente y los pobladores Anglosajones en Inglaterra; Y por lo tanto, el Odinismo también se da, no solamente a los Æsir (Wodan, Thunor, Tiw, y su gente), sino también a los Vanir (Frow Yng, Frowe, Njord, y Nerthus) y los otros espíritus. Si bien el término Ásatrú es un neologismo acuñado en el contexto del romanticismo nacionalista delsiglo XIX, utilizado por primera vez por Edvard Grieg en su ópera Olaf Trygvason, de 1870, la práctica religiosa en sí es una reconstrucción del culto ancestral de los pueblos germánicos. Los Visigodoslo practicaban hasta entrar en el Imperio romano (su conversión al cristianismo fue un acto político, destinado a conseguir los favores del emperador romano Valente). Otros pueblos que estuvieron en la Península Ibérica, como los Suevos, practicaron esta religión en Galicia y Asturias. En la Edad media, los vikingos y varegos recorrieron toda Europa, incluso llegando a Galicia, Asturias y Andalucía. Actualmente el Odinsimo en nuestro país es una confesión religiosa legalmente reconocida por el Estado Español.

 

  1. Las Nueve Nobles Virtudes del Odinismo son las siguientes: Coraje, Verdad, Honor, Fidelidad, Disciplina, Hospitalidad, Laboriosidad, Confianza y Perseverancia.

Publicado por Asbru en

 

¿Qué es el Odinismo?

10291729_472946822808661_609521360738722038_nEntendemos por Odinismo, una de las religiones autóctonas de Europa existentes antes de la llegada del Cristianismo a nuestro continente; es pues un conjunto de creencias precristianas de raíz nórdico-germánica, cuyo nombre deriva del dios Odín como deidad principal del panteón nórdico. También el Odinismo es en ocasiones conocido y asimilado como Ásatrú («confianza en los Aesir», es decir en los dioses), moderna recreación de la antigua fe germánica-nórdica.

Hablamos por lo tanto una estructura religiosa ancestral, autóctona y tradicional, que se enraizada en el “lugar”para presentar el solar de nuestros antepasados como fuente de identidad que nos une al pasado y nos lanza hacia el futuro a través del presente.

Si queremos adentrarnos en las raíces de la religión odinica tenemos que acercarnos a los pueblos la  practicaban, y en especial debemos referirnos al pueblo godo, ya que lo podemos considerar como el verdadero artífice y creador del Odinismo durante los siglos I y III Ad. C. en cuanto a estructura religiosa precisa; cuya fuerza es retomada por los odinistas actuales como descendientes de este gran pueblo, que un día salió de su escandinavia natal para crear su reino distintivo en nuestra tierra, Gotia. Los Godos establecieron su religión en torno a un dios patrimonial, Gaut (Posteriormente sustituido por Odín en cuanto a centro de culto), el cual desplazó las antiguas bases religiosas de los germánicos, hasta entonces orientadas hacia el primitivo culto telúrico representado por los dioses Vanes como la diosa Nerthus -origen de Nj¨¨dr y posteriormente Ing y/o Freyr-, hacia el Odinismo en cuanto a religión popular y soberana propia desde entonces de las distintas familias germánicas.

       El Odinismo, la religión nacional goda, fue la seña de identidad espiritual más representativa del pueblo Godo; hasta que por motivos de defensa frente al acoso otros pueblos invasores de oriente conocidos como los Hunos, tuvieron que pedir ayuda  a la mayor potencia político-militar del momento, el Imperio Romano; siendo transformados en un pueblo federado a Roma en el año 332 por obra y gracia del emperador uxoricida[1] Constantino el grande. Tras la paz romana con los godos llegaron sucesivas misiones religiosas para convertir a este pueblo germánico hacia la nueva fe imperial; esto incluía a los católicos (Eytikes),  Sectarios (Audius) y arrianos (Wulfila). De tal modo la nación goda fue paulatinamente adoptando los usos culturales, militares y  religiosos de su aliando romano, como era costumbre en aquella época. No nos debe extrañar, por lo tanto, que los motivos fundamentales para que aquellos godos asentados en los limes del Imperio Romano se convirtiesen extraoficialmente al cristianismo arriano, fuesen tanto la necesidad de mantener unas señas de identidad propias en el terreno religioso, como cuidar una conveniencia política destinada a conseguir los amparos necesarios del emperador romano Valente, fiel a ésta deriva cristiana.

            Aunque sabemos que la vieja religión de Gaut[2] siguió presente a nivel intimo dentro de las grandes capas populares del pueblo godo, sin merma de su vigor originario[3]. La nobleza y las elites militares permanecieron fieles a su religión nativa, siendo las capas más populares quienes aceptaron primeramente la desviación espiritual cristiana. Acontecimiento dispar en la tónica general del cambio religioso, ya que la nueva religión cristiana se impuso habitualmente desde la cabeza (reyes, nobles, jefes militares) hasta llegar a las gentes de los campos, los paganos, los últimos en convertir.

En base a lo expuesto, consideramos a la herencia gótica como nuestro referente constitutivo más cercano, puesto que de ella recibimos directamente nuestra religión, así como nuestras señas de identidad propias en cuanto a comunidad popular especifica.

Otros pueblos “barbaros” que también estuvieron en la Península Ibérica, como los Suevos, Vándalos o Alanos[4], practicaron sus antiguas creencias religiosas paganas, aunque gradualmente sufrieron el mismo proceso generalizado de conversiones hacia la nueva religión impuesta. Ya en la baja Edad media, los vikingos y varegos recorrieron toda Europa llegando incluso hasta las costas de Galicia,  Asturias y Andalucía; aunque su influencia fue prácticamente inexistente en comparación con las primeras oleadas germánicas acaecidas en las postrimerías de Imperio Romano.

                         A pesar de estas transformaciones religiosas, más o menos forzadas hacia cristianismo por parte de nuestros ancestros, sería del todo injusto pensar que desde los albores de la era cristiana hasta la actualidad el paganismo (en cuanto a expresión popular) ha estado muerto, que éste sentimiento religioso, espiritual y cultural ha permanecido ausente en los hombres y mujeres que nos antecedieron en la historia. Nada más alejado de la realidad. Nuestras creencias religiosas han vivido siempre, han estado, es verdad, solapadas, durmientes, escondidas, en ocasiones perseguidas…Pero invariablemente activas de una u otra manera. Las reconocemos en la música, el arte, en el folklore popular, en las tradiciones más arraigadas que todavía perviven en muchos de nuestros pueblos y comarcas; y sobre todo en lo más profundo de nuestra alma atávica que se hace visible en los actos significativos de nuestra existencia.

Pero también las podemos hallar en la mismísima religión creada por Pablo de Tarso, a modo de interesado sincretismo religioso, así como impresa en numerosas herejías existentes durante distintas épocas de la historia europea. Odín-Wotan se nos hace presente esculpido en los capiteles de las iglesias románicas; ahí está a Thor y la bella diosa Freya disimulados en capiteles, frisos y metopas. Descubrimos a las runas sagradas[5] como señas distintivas de los maestros canteros que recorrieron toda Europa con su arte sagrado de la construcción; las encontramos también en los escudos heráldicos y en los tratados más heréticos de la naciente fe del crucificado. Pero de igual forma sentimos nuestra herencia tradicional en la geometría sacra, en la decoración simbólica y en los distintivos más comunes de la nueva religión como las Svásticas o la cruz solar, adoptada como la máxima representación iconográfica del cristianismo. Reconocemos a los dioses y diosas reconvertidos en santos, santas y vírgenes, en cuanto a modelos más apropiados para la moderna fe importada desde las arenas del desierto…Y a un sin fin seres mitológicos, duendes, hadas, gnomos, espíritus del bosque, damas del lago, genios de la montaña…Un mundo presente y viviente que nos acompaña sin saberlo como recuerdo de nuestra alma patrimonial que nunca murió, y que cada día se hace más manifiesta ante nuestros ojos y nuestras conciencias arquetípicas.

[1] Ya que este elemento mató a su mujer ahogándola en una bañera por indicación de su santa madre Elena, después de degollar a su hijastro. Todo un personaje elevado a los altares por la Iglesia Cristiana Ortodoxa.

[2]  Dios patrimonial del pueblo godo. De este dios deriva precisamente el nombre de toda la nación goda, en cuanto a hijos de Gaut (dios), el cual se asimila a Odín .

[3] Recordemos en caso del rey godo de la rama Tervingia, Athanarico (Athanareiks), que frente a sus vecinos y enemigos, se manutuvo fiel a la religión de sus antepasados.

[4] Los alanos no pueden ser considerados como un pueblo estrictamente de raíz germánica, auque de procedencia indoeuropea, descienden de los Escitas padres de los actuales Osetos del Cáucaso.

[5] En la Cruz Ruthwel (localizada en escocia), encontramos inscripciones rúnicas que cuentan la historia de la crucifixión de cristo.

Alberto Paredes

EL CONCEPTO DE “LO SAGRADO” EN LA RELIGIÓN GERMÁNICA

Upsala

Baetke(1) en 1942 publica una obra clave para la investigación acerca del concepto sacral, de lo sagrado, dentro de la antigua religión germánica, se trataba ubicar este núcleo que irradiaba a través de toda la estructura edificada a través de los siglos y milenios, y lanza una teoría que enlaza lo comunitario de la religión odínica y el aspecto ético que soporta la estructura orgánica de la sociedad.

Todo un ataque a la cultura cristiana del “dios personal” que permite a cada persona comunicarse con Cristo-Jesús.
Por lo que cada individuo adquiere toda su plenitud a través de su participación con la sociedad, su pertenencia a la comunidad es clave, lo que establece el concepto “Völkish” de la religión germánica. Solo un individuo perteneciente a la comunidad tiene la capacidad de intercomunicarse con los Dioses que la rigen. Por eso mismo la lengua juega un papel fundamental, como identidad de grupo y exclusión ante los elementos extraños de la misma. La Gemeinschaft integra la total transformación de la existencia del hombre identificado con su comunidad. En su origen y en su determinación esta religión es única y corresponde a la unicidad de su propio ser, unicidad que este pueblo funda de una sola vez, en un solo lugar y de una manera primigenia. Mitos y culto son los elementos que preforman el mundo de lo sagrado, que se relaciona orgánica y funcionalmente con la vida en comunidad de un pueblo. La cuestión ética se hace imprescindible para que esta sociedad funciones de una manera coherente y eficaz, y en esta época el mundo de lo sagrado y lo profano era el mismo.

Julien Ries(2) realizó un análisis de su obra, Das Heilige im Germanischen que hemos creído oportuno comentar, porque pone su énfasis en los dos términos “raíces” que marcan la sacralidad en la religión germánica

Sentido religioso de la palabra “Heil”

Al entrar en Heil entramos en el mundo de la comunicación con los Dioses, entramos de lleno en la esfera de lo sagrado, separar esta arcaica concepción de lo que el cristianismo nos quiso imponer con sus tergiversados conceptos en la literatura post-odínica, es nuestro reto. Bien es verdad que gracias a estas fuentes hemos conocido nuestra antigua fe, pero no es menos importante separar el polvo de la paja, depurar lo verdaderamente pagano del barniz cristiano que inevitablemente adquirió.

Al parecer el término está relacionado con el eslavo celu, sano (Beneviste p 186), palabra emparentada con el griego koilu, bello, noble. Que asimismo se encuentra en el balto “kails” buena salud. Porque Heil posee el significante de sano, libre de enfermedad, integro, conservado de una manera entera, representa a nuestra integridad física, la salud… Por otra parte Hailaga nos proporciona una connotación de durabilidad, de inmunidad a las enfermedades físicas y aún más a las consecuencias disonantes del destino, a las desgracias que la vida puede traernos.
Baetke (p 60) añade que no solamente indica la presencia de una fuente saludable, sino que extrapola otro significante: “salvación, bendición y buena fortuna, en general relacionado con el término “Hamingja” y su proyección familiar.
Pero más allá de ello, el término “hoel” anglosajón parece querer decirnos otro significado: presagio, augurio, lo que va a venir. La expresión leita heilla significa buscar señales que auguran buena fortuna (p.66)
La relación entre Heil y presagio (oráculo) es aquí evidente y señalan el contacto de los hombres con la divinidad, que le muestra el devenir, lo que puede llegar a ser, en contra del concepto cristiano de “destino irremediable”, señalado por el cruel Dios judeocristiano.
Heil tiene una profunda conexión con la divinidad, “una salud sacral” que se referencia a los Dioses contra un concepto profano de ella, tan al uso de la sociedad actual. La interacción de la “fortuna” es con la divinidad no una mera solución de actos casuales que devienen del ser profano, terrestre o puramente vánico, sugerido por las ideas de fertilidad y prosperidad que nos otorga la madre tierra. A esto lo llama Baetke (p 63) la bendición de la fortuna en sentido mágico-religioso.
Heil se halla inmerso en un concepto religioso, en el que la voluntad de los dioses lleva la fortuna a sus fieles a través del culto.

Jan de Vries (p. 383) confirma esto en un pasaje del Landnámabók, 34 donde Ingolf lanza su Hochsitzsäulen fuera, “Hill heilla” que significa que sabe el lugar donde Thor le ha aconsejado establecerse, Es pues una decidida cuestión oracular, un consejo divino para un seguidos de Thor.

Heil, Hailaz, Hailagr, Heigalaz, Heilig

Heilig deriva del:

Godo “Hails
Anglosajón. Hal, Hoel
a.nouego: Heill

En godo tenemos las siguientes palabras:

1.-Hails got. Adj. (a), alemán: heil, gesund, wohl; inglés: healthy, hale (Adj.), whole, sound (Adj.); lat. vita, sanitas;

2.-Hails, got. Interj.: alemán. Sei gegrüßt; inglés. Hail (Interj.); lat. ave; Q.: Bi (340-380), De conviviis barbaris; E.: s. germ. *haila-, *hailaz, Adj., heil, gesund; idg. *kailo-, *kailu-, Adj. heil, unversehrt

Hailags, got. Adj. (a), alemán: heilig, geweiht; inglés. holy, sacrosanct, sacred and inviolable; Q.: Runeninschrift des Goldringes von Petrossa. español: sagrado, sacrosanto.

Hailig, got. st. N. (ja): alemán. Heil; inglés. Wellbeing, good. español: estar bien.

Hailjan, got. sw. V. (1), (Krause, Handbuch des Gotischen 239,2b): alemán: Heilen (V.) (1); inglés: heal (V.), cure (V.); ÜG.: gr. (= hailjan sik), ÜE. lat. curare, sanare, sanus effici

Hailnan: curarse, recuperar la salud

Hails waírþan: Ir bien las cosas

Hails wisan: estar sano

HEILAGR.

Este término es noruego y lo hallamos en los textos cuando se habla de los Dioses, las montañas, las aguas y la naturaleza sagrada en general en el sentido de sacer, santus que es como las fuentes cristianas lo interpretan.
Baetke incide sobre el territorio cúltico del término y aquí es donde se haya los mayores antagonismos entre odinismo-cristianismo, este es un concepto raiz del paganismo, que no ha podido ser contaminados por las fuentes cristianas posteriores.

¿Qué puede ser denominado con el término Heil?

a.- Designa una piedra sacrifical para los Dioses,
b.-Un anillo sagrado sobre el que se juran tratados
c.-Un lugar santificado por la presencia de un altar que santifica el hidromiel
d.-Bosques sagrados
c.-Tumbas de los héroes

La función oracular, contra en lo que el moderno paganismo cree, en especial la Wicca, no es un acto simbólico mágico, un acto en el que se trata de conjurar a las fuerzas de la naturaleza para forzar “una respuesta” que pueda ser modificada o alterada por un determinado ritual. Nada más alejado del simbolismo indoeuropeo, donde los augurios siempre fueron una manera de comunicación con la divinidad, un contacto con la fuerza que subyace el multiverso. A través de este ritual nosotros tratamos de conocer la voluntad, el designio de las fuerzas supremas dentro de nuestra realidad. Heil (la salvación) puede llegar de nuestros Dioses y esto solo lo gestionamos a través del culto, no hay otra forma de comunicación con la esfera sacral

En el odinismo esto tiene una designación especial: La fuerza Nórnica, las nornas como elemento primordial al que se hayan sometidos los propios Dioses, puesto que el mismo Odín no conocía el destino del propio mundo de los Dioses, tuvo que acudir a la Völva, y que por medio de engaños ésta le informara del mismo.Para esto mismo, el término Heil, se encuentra más allá del mundo de los Dioses, por lo menos de los Ases, siendo los Vánicos, más “sensibles” a este conocimiento del futuro. Por el mero hecho que los Vanir detentan el poder terrestre dominan a todos los seres espirituales de la tierra, fundamentalmente femeninos.

Las Nornas, son Disir, espíritus nacidos de la misma tierra, Tierra en su propia naturaleza íntima desarrollada a lo largo de generaciones, Tierra viva que piensa y que siente, dominada por una Diosa Ctónica y funeraria como es Freya, también llamada Vanadís, líder de los Vanes. Líder de la mitad de los muertos en el combate asignados por los Haddings, los equivalentes de las Valkirias de Odín. Heil, significa salud, para la vida, pero también respeto para los guerreros muertos, su función testimonial señalando a los guerreros que perecen y van a la casa del padre (Odín) o de la madre (Freya) es dotar de una sacralidad conseguida por los méritos propios, de valentía y honor de los hombres que mueren en combate por una causa justa y están santificados a Allfather.

WEIHAN

-En anglosajón, el sustantivo wig, designa a la representación de los dioses. Wigwed es el altar pagano “la mesa de los dioses”, pero en nórdico no se conserva sino el vocablo , que es el lugar del culto. Según Baetke (p 102), los vebönd, son la cuerdas que separan al Althing del mundo profano, convertido durante el mismo-y solamente en ese espacio de tiempo- en lugar sacral.
-El verbo vígja interviene en el rito de bendición del matrimonio por parte de Thor, que coloca su martillo sobre el regazo de la novia.
-La expresión Thor viki, significa literalmente: “Thor bendíceme” y se encuentra sobre las tumbas odinistas escandinavas.

Wihaz, corresponde al ámbito de los numinoso, de lo divino, representan a los dioses y a los lugares sagrados cargados de un poder numínico, en fín pone en contacto la esfera divina con los espacios físicos es que se desarrolla el culto sacral, los hace pertenece al mundo divino.

Los términos godos que denominan lo sagrado son:

Weih, got. st. N. (a): alemán: Heiligtum, Tempel; inglés. Sanctuary, temple, holy place; español: templo, lugar sagrado, sacerdote

Weihaba, got. Adv., alemán: heilig; inglés: hallowedly, with sanctitiy, sacredly, earnestly; español: sagrado, santo.

1.-Weihan, got. st. V. alemán: kämpfen; inglés. Battle (V.), combat (V.), engage in combat, dispute (V.); español: lucha combate

2.-Weihan, got. sw. V. (3), alemán: weihen, heiligen; inglés: hallow (V.), make holy, sanctify, consecrate (V.); español: sagrado, sacrosanto

Weihnan*, got. sw. V. (4), (Krause, Handbuch des Gotischen 24,2, 246,2): alemán. Heilig werden, heilig gehalten werden; inglés: be hallowed, become hallowed, become holy, be sanctified, and become sanctified. Español: ser santificado.

Weihs (1), got. Adj. (a), alemán:. Heilig, geweiht; inglés: holy, hallow (Adj.), sanctified; ÜG. lat. Sanctus, sanctificatus; español: santo, santificado

Weihs* (2), got. st. N. (a), alemán: Dorf, Weiler, Flecken; ingles. Rural hamlet, country precinct, rural area, village; lat. castellum, vÆcus, villa; español: villa, aldea, casa de campo.

Una acepción del mismo significa sagrado, sacral, pero observemos que a la misma palabra se le dota de otro significante:
“combate” “lucha” “batalla” y se refiere al combate singular tan común en las sociedades germánicas, donde quien decide la suerte del mismo no son otros que los mismo Dioses, tradición que pasó a la edad media con el nombre de ordalía .
En godo, la Guerra se denomina háifsts, y se refiere a la guerra común o convencional
El otro significado en godo, nos remite al sustantivo “villa” o lugar en el campo, y tiene relación con la ubicación de los templos paganos.

HELGI

Es un término central para todos los códigos legislativos escandinavos, según R. Boyer “es la función de la conciencia para detectar lo sagrado dentro de una comunidad que se verifique el hecho, la parte que toma un individuo de la comunidad sacral a la que pertenece, a su vez basada en el culto […].Poco se dedica al culto individual: los sacrificios, libaciones, banquetes, los grande ritos de paso, todo se hace en comunidad.

Mannhelgi, en el antiguo derecho nórdico, no hace otra cosa que integrar el culto individual dentro de la vida religiosa comunitaria.

Thinghelgi, es la asamblea solemne que los hombres libres de la comunidad llevan a cabo las noches de luna llena.

El rey es Hreiltragender y Heilspendender (portador y dador de salvación)(3)

El acto comúnmente denominado “helga” es una sacralización de la paz y de todas las decisiones que se deben de tomar para llegar a la misma

 (1)  Walter Hugo Hermann Baetke (28 de marzo 1884 Sternberg in der Neumark – 15 de febrero de 1978 en Leipzig) fue un profesor alemán de estudios religiosos escandinavos. Fue profesor de Historia de la Religión en la Universidad de Leipzig. Rector de la facultad de Teología de la Universidad de Leipzig y la Academia Sajona de Ciencias.
(2)  Julien Ries (Arlon, 19 de abril de 1920 – Tournai, 23 de febrero de 2013) fue un sacerdote, antropólogo e historiador de las religiones belga, creado cardenal por el papa Benedicto XVI. Fue profesor emérito de historia de las religiones en la Universidad Católica de Lovaina.
(3)    Tolkien recogió esta tradición en su obra: “… Sólo las usaban [Athelas] para purificar y revitalizar el ambiente. Ignoraban que uno de la dinastía de los reyes númenóreanos y de la línea de Elendil podía usarlas, junto con sus manos y su aliento, para curar las heridas del cuerpo y del espíritu. «Las manos del rey son manos que curan» se decía entre los versados en la tradición, y de esa manera se lo reconoció a Aragorn como legítimo rey, aún antes de su coronación oficial, tras la curación realizada en las casas de curación de Minas Tirith.

A nuestra tejedora

338660_108994852541836_1509795581_oQueremos agradecer a nuestra hermana Manoli su esfuerzo y dedicación por todos nosotros, por el COE. Manoli ha elaborado las nuevas banderas oficiales del COE, y desde la compra de la tela, el diseño, elaboración y terminación de las misma ha sido ella quien lo ha hecho todo.

Las tejedoras del Destino, a las que se conocía como Nornas, no eran de ninguna manera dependientes de los dioses, quienes no podían ni cuestionar ni influir en sus decretos bajo ningún concepto. Eran tres hermanas, descendientes del gigante Norvi, de quien emergió Nott (noche). Las Nornas tejían a veces telares tan extensos que mientras una de las tejedoras se encontraba en la cima de una montaña en el extremo occidental, otra se encontraba en el extremo oriental.

Las hebras de su trama parecían cuerdas y eran de diversos colores, según la naturaleza de los acontecimientos que iban a ocurrir, y una hebra negra, extendiéndose de Norte a Sur, era considerada invariablemente como un presagio de muerte. Mientras las hermanas viajaban de acá para allá, entonaban una canción solemne.Aparentemente no tejían según su propio deseo, sino ciegamente, como si ejecutaran de mala gana los deseos de Orlog, la ley eterna del universo, una antigua y poderosa fuerza, que al parecer no tenía ni principio ni fin.

En esta religión de carácter que es el Odinismo tanto los hombres como las mujeres hacen gala de valores nada comunes en los tiempos que corren y mas a menudo son las mujeres las que nos marcan a los hombres el norte. Mujeres valientes fuertes y luchadoras son los que tenemos en COE y estamos orgullosos de ellas.

No queremos mujeres sumisas, humildes o humilladas sino llenas de coraje y fuerza, Manoli sin duda en un ejemplo de lucha para todos nosotros, lucha callada, pero continua siempre ayudando, siempre en la brecha. Estas banderas que nos ha bordado significan mucho mas que la elaboración de un producto textil cualquiera: SON NUESTROS SÍMBOLOS SAGRADOS, consagrados por las manos de una mujer  a nuestros Dioses y a nuestra Confesión.

Porque el símbolo trasciende lo profano y alcanza al Mito, estas banderas serán consagradas oficialmente durante el Festival de Ostara la próxima semana en Navas. Se han elaborado en total 6 banderas-Ojo porque miden mas de 2 metros de largo-, de varios colores y con los símbolos de nuestras organizaciones:

-COE

02
-Guardia de Gaut

03
-Hallirunae

07
-Gutthiuda

01

Quiero dedicar a Manoli una poesía:

¡Y digo a Hreðe, Diosa Poderosa!
Con fuerza explosiva, haces desaparecer el invierno.
Con empuje lleno de energía, Nos empujas a
Los brazos rejuvenecedores de la primavera.
Límpiame, Diosa gloriosa,
De todas esas cosas que me frenan,
Quítame las cadenas de la mente, corazón y voluntad,
Que yo pueda pisar firmemente el camino hacia la victoria,
¡Hail, Hreðe, siempre victoriosa en toda lucha!

Gracias Manoli

Ernust

El Odinismo como religión arraigada en España

4445fc303a5350ac9d6677569bd0fdf9La palabra Odinismo parece haber sido utilizado por primera vez en 1848 por el escritor Orestes Brownson, autor de «Un renacimiento del Odinismo, o el viejo paganismo escandinavo».Brownson se equivocó al limitar el origen de Odinismo a Escandinavia.

El Odinismo es – por lo menos – la religión ancestral de todos los pueblos germánicos antes de su forzada y sólo parcial,  conversión al cristianismo. Por lo tanto, es la espiritualidad indígena de muchos o la mayoría de las personas que viven en lo que ahora son Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia, Inglaterra, Escocia, Irlanda, Gales, Francia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania, Rusia, Austria, Italia y España. Todas estas regiones  estaban habitadas por tribus y grupos germánicos, como los godos, los anglosajones, los lombardos, los francos, visigodos, Rus, y así sucesivamente.

Todo el mundo sabe que el Odinismo se define legalmente como: » la continuación de… las creencias espirituales orgánicos y la religión de los pueblos indígenas del norte de Europa que se concreta en la Edda y como lo han encontrado expresión en la sabiduría y en la experiencia histórica de estos pueblos”. Si bien esta es una definición jurídica aceptada, hay cinco aspectos que deben aclararse

1.- En primer lugar, » los pueblos indígenas del norte de Europa » es una descripción vaga. Durante gran parte de la historia humana, el norte de Europa fue enterrado bajo los glaciares de la Edad de Hielo, y era tan inhabitable como la Antártida de hoy. Las primeras formas de Homo sapiens (seres humanos modernos) parecen haberse establecido en el norte de Europa durante los períodos cálidos entre las edades de hielo, y luego desviaron la consecución de sus suministros de alimentos durante los interludios fríos, volviendo de nuevo cuando el clima mejoró. De ello se desprende que, durante gran parte de nuestra historia, nuestros antepasados ​​no estaban en el norte de Europa en absoluto. Como veremos más adelante, en la prehistoria se extienden a lo largo y ancho de Europa a África, de Rusia moderna para la China moderna y Afganistán. Para los propósitos de este libro, se tomarán » los pueblos indígenas del norte de Europa «, en el sentido de: a todos los que tiene o ha tenido una relación genética primaria a las formas modernas de los seres humanos que intermitentemente colonizaron el norte de Europa durante los momentos en que la región era inhabitable, antes de las últimas décadas de inmigración masiva.

2.- » Los pueblos indígenas del norte de Europa “, por tanto, incluyen muchos grupos culturales que no hablaban lenguas germánicas o participan en la cultura germánica. Los hablantes de griego antiguo, latín y las lenguas celtas son ejemplos obvios. Incluso antes de su tiempo, podríamos trazar nuestro linaje ancestral de nuevo a la gente que ni siquiera hablan lenguas indoeuropeas. Muchos de nosotros hemos heredado los genes de los constructores de Stonehenge, que hablaba un idioma que es ahora caído en el olvido, y la mayoría de nosotros probablemente descendientes de los Cromañón que crearon obras de arte sin igual a la altura de la última Edad de Hielo, pero cuyo lenguaje es irrecuperable.

2.- El término » creencias orgánicas espirituales y religión » es otra frase difícil, ya que las palabras » espirituales » y » religión » son muy difíciles de definir. Para simplificar, en esta etapa vamos a tomar la religión en el sentido de un conjunto de creencias relacionadas con la naturaleza y propósito del universo y de la vida misma, con la naturaleza espiritual de los seres humanos y con el papel en la vida de los poderes «sobrenaturales «, como los dioses.

odin114.- La frase, » que se concreta en la Edda “, no implica que la Edda es la única o incluso la principal fuente de información sobre las creencias religiosas o espirituales de nuestros antepasados ​​. La Edda poética (también llamada la Edda Mayor y Sæmundar Edda y el Codex Regius) es una colección de manuscritos de poemas islandeses. Fue escrito en la segunda mitad del siglo XIII, y descubrió en una granja en Skálholt en 1643. Contiene la mayor parte, pero no toda la poesía que sobrevive de la época pre – cristiana en Islandia. No tenemos fechas precisas para la composición de los poemas individuales, y algunos muestran la influencia cristiana obvia o interferencia. Por otra parte, hay muchas lagunas en la imagen de la Edda da de la creencia pagana de Islandia, presumiblemente porque otros poemas importantes de esa época se han perdido.

La Edda, por tanto, no es de ninguna manera una «Biblia» para Odinistas. Es útil porque nos da una muy buena idea de cómo algunas Odinistas en Islandia en un momento en particular, expresaron sus creencias religiosas, y es la más reciente recopilación sistemática de la poesía religiosa europea que ha sobrevivido desde la época precristiana. Dado que es una cuenta ordenada de las creencias de nuestros antepasados ​​, Odinistas honran tanto al propio Edda y esos Odinistas islandeses que resistieron la conversión tiempo suficiente para componer sus poemas – unos seis siglos después se convirtió en el paganismo punible con la muerte en el Imperio Romano.

Sin embargo, a pesar del honor debido a la Edda y sus autores, una comprensión completa de nuestras creencias ancestrales requiere mucha más evidencia. Afortunadamente para nosotros, esto está disponible en abundancia. Muchas grandes obras literarias de los períodos paganos de Grecia y Roma han sobrevivido, como tienen las obras que nuestros antepasados ​​componen fuera de la propia Europa, tales como los Vedas de la India. Tenemos muchos poemas Odinistas auténticos que fueron escritos o transcriben mucho antes de la Edda, así como la evidencia del arte, la música, los códigos legales, la lingüística, la ciencia y la tecnología, el folclore y los maravillosos logros de la arqueología moderna.

5.- La frase “… ya que han encontrado su expresión en la sabiduría y en la experiencia histórica de estos pueblos “es una parte crucial de la definición legal de Odinismo y no debe ser olvidado o minimizado. El Odinismo moderna no es de ninguna manera la reconstrucción de una visión del mundo que dejó de existir cuando los líderes de nuestras diferentes tribus y naciones adoptaron oficialmente las religiones exóticas. Lo que solía ocurrir después de la » conversión» de estos pueblos es que sus gobernantes trataron de hacer cumplir la nueva y » oficial» de la religión, mientras que al mismo tiempo la mayoría trató de asegurar la supervivencia de sus viejas costumbres, creencias y valores. Esto llevó a un período de doble fe, en el que las dos religiones, la vieja y la nueva coexistieron. A veces se enfrentaron violentamente, a veces se alcanzaron compromisos. La fe de nuestros antepasados ​​europeos fue impulsada oficialmente subterráneo. Pero a cambio, sobre todo en el norte de Europa, logramos paganizar al cristianismo en innumerables formas, hasta el punto de que no era reconocible como la fe que los Papas en Roma habían exportado originalmente hacia el norte. A pesar de todas las sanciones legales contra ella, El Odinismo sobrevivió dentro de la fe oficial notablemente bien. O para decirlo de otra manera que, si el Odinismo no pudo sobrevivir en su pureza original, tampoco lo hizo el cristianismo. Las dos se habían fusionado en una unión muy incómoda. Si podemos decir que una » se extinguió”, tenemos que decir lo mismo de la otra. En el siglo XIX las cadenas que ataban las dos religiones juntas estaban oxidando. El período de doble fe estaba llegando a su fin. Desde entonces, el cristianismo  ha colapsado en gran medida, tanto intelectual como moralmente.

oleg Entre las naciones de habla germánica, la caída del cristianismo parece estar esperando, y a menudo simplemente en sus formas más extrañas, como en USA. Pero, al mismo tiempo, el Odinismo ha ganado mucho en la integridad moral e intelectual de su prestigio, por no hablar de números, y nuestra sociedad en su conjunto está adquiriendo valores fundamentales Odinistas sin siquiera saber su origen. En las naciones de origen hispano portugués el movimiento ha sacudido con fuerzas los cimientos de nuestra sociedad, que siendo “aparentemente” latina, hemos manifestado con creces nuestras raíces germánicas, siendo una de las naciones donde el movimiento Odínico es más fuerte a nivel mundial. Por eso nuestra progresión es imparable y el movimiento es firme y está bien asentado.

“Me gustan los que hemos tenido suficiente con Jerusalén», dijo [mirando un diorama de la ciudad del siglo primero] » teniendo en cuenta que no descendemos de los Judíos. No había nada de primer orden sobre el lugar o su gente, después de todo – es lo mismo que ocurre en Atenas, Roma, Alejandría y otras ciudades antiguas”.

Sue Bridehead en la novela de Thomas Hardy, Jude el oscuro

Los límites de los pensadores Odinistas del siglo XX fueron en gran parte los de época y las circunstancia, se encontraron con todas las dificultades posibles: ninguno tuvo la oportunidad de publicar una obra que reflejara la totalidad de sus creencias. Ellos se limitaron a realizar discursos, artículos de revistas y folletos, que no les permitió el lujo de presentar sus puntos de vista de manera sistemática y completa, solamente en casos excepcionales, alguno de nuestros padres Odinistas lograron publicar auténticos libros y manuales que plasmaban lo que estaba en pleno proceso de eclosión. En estos casos, los autores estabas intentando hacer algo que nadie había hecho antes. Incluso la obra maestra de Charles Darwin  requirió modificaciones por científicos posteriores, por lo que sería injusto para reprenderles por no escribir el libro que él podrían haber escrito si estuvieran vivos hoy.

Otro problema al que se enfrentaban-y seguimos haciéndolo hoy- era que el material en el que tenían que confiar estaba firmemente en manos de profesionales universitarios que aunque hubieran sido buenos lingüistas, o buenos religiosos comparativos, o buenos historiadores de la cultura, no eran conscientes que les faltaban ciertos puntos fuertes que no estaban a su alcance, que se hallaban fuera del ámbito de las aulas. En el peor de los casos, los académicos eran hostiles a sus fuentes, a lo sumo, con algunas excepciones valientes, no tenían ninguna conexión psicológica o espiritual con el tema sobre el cual según ellos  poseían algún tipo de «propiedad» académica.

Sus libros y artículos, por tanto, recuerdan la conversación de los personajes de Shakespeare:

Antonio: No se pierde mucho.
Sebastián: No. Él no hace más que confundir la verdad total.

En los últimos años una nueva generación de estudiosos ha comenzado a surgir, los hombres y las mujeres que son realmente paganos y pueden acercarse a las fuentes históricas con honestidad e imaginativa, aunque crítica, simpatía. Esta tarea, por desgracia, está lejos de ser completada.

Por otra parte, el futuro es incognoscible. Todavía estamos en la primera etapa de la » Edad Moderna »  del Odinismo, y nadie puede decir cómo se desarrollará esta aventura espiritual. Sin embargo, en nuestra opinión el  Odinismo como lo es hoy, necesita abordar muchos temas. Varios de ellos se enumeran a continuación, junto con ejemplos. La lista está lejos de ser completa, y otros escritores Odinistas incluso hoy pondrían el énfasis en otro lugar.

El Odinismo debe ser más racional y coherenteNecesita ser desarrollado de acuerdo a una arquitectura intelectual basado en principios coherentes e ideas básicas, por lo que ninguna declaración supuéstamente Odinista puede ser sometido a las pruebas pertinentes de validez. Por ejemplo, hay muchos libros producidos comercialmente en las tiendas de la Nueva Era que pretenden explicar las runas, o establecer rituales Odinistas. La mayoría de Odinistas tratan estas obras con desprecio, pero ¿sobre qué base precisa podríamos decir que tal “escrito” no es realmente un libro  Odinista en absoluto? 

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El Odinismo debe ser contemporáneo, es decir, tanto de que es compatible con los conocimientos actuales, y que se relaciona con las cuestiones intelectuales actuales. Por ejemplo, en la física de la corriente principal de los pronunciamientos dogmáticos de Albert Einstein todavía otorgan la reverencia que los cristianos que antes dieron a los pronunciamientos de los Papas. Si la creencia de Einstein en el Big Bang como una » singularidad» es correcta, entonces la alternativa pagana del eterno retorno no es correcta – y viceversa. Por lo tanto, la cosmología científica moderna es en gran medida una preocupación Odinista.

El Odinismo debe ser socialmente relevante. Debe aportar valores y técnicas que nos permiten analizar y resolver los problemas sociales actuales. Por ejemplo, Odinismo es una religión basada en la naturaleza. Los seres humanos, al igual que nuestras deidades, son parte de la naturaleza, no de alguna manera establecernos por encima de ella. Por lo tanto, entendemos que los recursos naturales como los bosques no deben ser destruidos para obtener ganancias financieras a corto plazo. Pero la mayor destrucción del hábitat de hoy es un resultado casi inevitable de la superpoblación humana. Para «salvar» a un bosque puede ser un acto de mérito, pero sólo está tratando el síntoma, no el problema. Odinismo debe proporcionarnos una manera racional y coherente de análisis y solución de los problemas de este tipo.

El Odinismo debe convertirse orientado a la acción, lo que significa que nos debe proporcionar orientación en cuanto a cómo nos acercamos a nuestras tareas y metas en este metal vital. Por ejemplo, muchos Odinistas hoy son artistas o músicos, al menos, altamente competentes. Un compositor cristiano sincero como John Stainer sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando escribió su gran obra, La Crucifixión: lo describió como una » meditación sobre la Pasión del Santísimo Redentor”. Artistas Odinista deben ser capaces de ser guiados por su fe , no para » ilustrar » de la manera de Stainer , pero para crear música o el arte visual que es reconocible Odinista – en lugar de , digamos , ateo o musulmán.

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El Odinismo debe ser amplio y equilibrado. Tiene que ser capaz de expresar diferentes puntos de vista, sin ningún tipo de antagonismo, pero dentro de los criterios antes mencionados. No somos tan ingenuos para pensar que 1500 años de “Fe Dual” –pagana y cristiana- conviviendo juntas, han dejado una secuela dentro de nuestra estructura anímica, el cristianismo, ha importado lo peor de la concepción semítica de la vida y ha distorsionado nuestro punto de vista, mediante interacciones subjetivas, un auténtico envenenamiento del alma europea que nos toca purificar. No vamos a caer en su misma trampa. Por lo tanto hemos de desterrar comportamientos dogmáticos, recurrentes y encerrados en criterios obsoletos. No hay nada que debamos dar por hecho y la amplitud de miras es fundamental para que el Odinismo llegue a buen puerto. Todos tenemos que aportar nuestra semilla al crecimiento de nuestra fe y ningún criterio debe ser rechazado a priori.

El Odinismo debe ser espiritual y emocionalmente significativo. No puede limitarse a una especie de recreación histórica, ni siquiera una mera actualización de los puntos de vista pre – cristianas de nuestros antepasados ​​, y que necesita conectar con la sociedad para hacer frente a las cuestiones trascendentales que los seres humanos buscan en cualquier otra religión. Por ejemplo, El Odinismo abarca la idea de la reencarnación. Pero, ¿qué significa para nosotros – en esta vida – que la mayoría de nosotros nos vamos a reencarnar? ¿Cómo afecta a la manera en que vivimos nuestra vida el día a día? ¿Cómo influye nuestra elección de carreras, o cónyuges, o pasatiempos, o lo que vamos a elegir de un menú de restaurante?

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El Odinismo debe organizarse de alguna manera, pero siempre de acuerdo con la  propia naturaleza del Odinismo y no basado en modelos arcaicos-la edad media ya pasó- o extraños a nuestro pueblo. En particular, hay que evitar lo que Walter Pater  llama, » aquellos arcanos mecánicos quienes pretenden conseguir- secretos revelados- de los místicos profesionales, que realmente les lleve sus grandes y pequeñas almas de un nivel a otro»

El Odinismo no es la encarnación de un conocimiento secreto, del tipo que se puede pasar de los iniciados a los novatos como en una secta cristiana gnóstica. El aspecto del conocimiento del Odinismo está igualmente disponible para todos nosotros, al igual que las reglas del ajedrez o el tenis. Lo que no es igualmente disponible es la capacidad de poner estas reglas en acción. Por eso Odinismo subraya los » nueve nobles virtudes «, que son: la valentía, la fidelidad, la laboriosidad, la disciplina, la autosuficiencia, el honor, la hospitalidad, la perseverancia y la verdad. En términos generales, estos son también las cualidades de los dioses. Como dijo el filósofo – rey pagano Marco Aurelio señaló:

«… te será de mucha ayuda, si te acuerdas de los dioses, y que ellos no desean ser halagados, pero ojalá todos los seres humanos hicieramos las cosas razonablemente como ellos”. Todos somos libres para meditar sobre las cualidades de los dioses.

Las raices mistéricas del odinismo son entendidas, comprendidas y practicadas por nuestra orden sacerdotal, a la que cualquier persona puede tener acceso, distintas sensiblidades, emociones y vocación es lo que determina a quienes eligen ser los representantes de los mortales para comunicarrnos con el resto de los seres que pueblan los 9 mundos

El Odinismo debe reconocer que todos los Odinistas somos intrínsecamente iguales. A pesar de que tenemos diferentes temperamentos, habilidades y destrezas, todos podemos hacer una contribución válida. A pesar de que algunos de nosotros hemos vivido más tiempo que otros, en esta vida o en el pasado, todos estamos participando en el re-despertar Odinista a nuestra manera. Un Odinista que es un excelente atleta es tan valioso para todos nosotros como uno que puede hacer las grandes preguntas y alegremente aceptar cualquiera de las respuestas o los silencios, o un gran artista, o un músico o un arquitecto o un científico de genio. Un Odinista que puede ser un buen padre, medido en términos de cómo se desarrollan los niños, está haciendo mejor que el gran filósofo -emperador, Marco Aurelio, cuyo hijo se convirtió en un monstruo amante de los cristianos.

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Estas son sólo algunas de las cuestiones que deben abordarse. Ciertamente no son los únicos que deberían o que nos ocupan, y algunos dirían que otros temas que ya son más importantes. Las conclusiones que los Odinistas vamos dibujando, a medida que más y más de nosotros nos animamos a volver a nuestro hogar espiritual, conforman la construcción de nuestra fe, pero no pueden predecir en este etapa cuando se producirá nuestra salida de la fase de doble fe, al final el gran misterio creador inunda el universo Odínico, y la solución de este enigma reside en su propia génesis, confiemos en nuestros Dioses, porque son ellos los que nos conducen a través de estos tiempos de caos; Ellos creen en sus hijos, Ellos creen en nosotros.

Adelante pues.