Tras el rastro de la épica goda en Tolkien.

Reflexiones a partir de los estudios filológicos de Tolkien

Introducción

No pocas veces se ha dicho que la Batalla de los Campos del Pelennor tiene una relación directa con la Batalla de los Campos Cataláunicos, en su narración y significado. En ella se enfrentaron Atila y Roma, con sus aliados, en las llanuras bien de la actual Châlons-sur-Marne, o de Méry-sur-Seine, pues también se la llamó la batalla de los Campos Mauriacos. Tolkien, como veremos, seleccionó algunos elementos de esta extraordinaria batalla para insertarlos en su relato a través del proceso de sub-creación. Pese a todo lo dicho, creemos que una lectura comparada y ordenada podría dar buenos resultados en esta temática, y esperamos que a través de las siguientes líneas los relatos que vamos a recoger os inspiren, como han hecho con nosotros, nuevas reflexiones que enriquezcan las ya existentes.

El profesor Tolkien sintió desde joven una facinación por la lengua gótica que le llevó, por su entusiasmo, a concebir su estudio también como un pasatiempo. Así lo reconoce en la carta 272: a menudo ponía inscripciones «góticas» en los libros, le respondió a Zillah Shering cuando éste le preguntó sobre una rara inscripción que había encontrado en un libro de segunda mano que, finalmente, resultó ser un poema realizado por Tolkien en su juventud.

Sin embargo, la pasión de Tolkien por esta lengua estaba determinada por la escasez de vestigios que nos han llegado sobre ella. Sólo se conserva de esta lengua la famosa Biblia de Ulfila (el Codex Argenteus) y las posteriores glosas escritas en el XVI en la zona de Crimea. Nada más, hasta que Tolkien realice el único poema en gótico que existe: el ‘Bagme Bloma’, recogido en el Apéndice B de The road (pp. 30 y 400). La importancia política pero sobre todo ideológica de los godos fue de primer orden, ya que durante toda la Edad Media permaneció fija en la memoria la gloria de su peripecia y los triunfos que obtuvieron. Por contra, no se han conservado ni su lengua ni sus escritos, más allá de la Biblia de Ulfila.

De este modo Tolkien, como ya realizó con la Edda en su Sigurd & Gudrún o con el Beowulf en su Hobbit, también salvó esta laguna que sufren los godos con su obra, y más concretamente con el pueblo de los rohirrim y la Batalla de los Campos del Pelennor. Siguiendo su lógica, los rohirrim representan una mezcla entre anglosajones y godos, siendo la unión ideal que él habría deseado ver en unos anglosajones jinetes, cuando en la realidad éstos eran completamente inexpertos en este arte. Como dice Shippey, he knew the dim tradition that the word ‘Goths’ itself meant ‘Horse-folk’, esto es, que la palabra godos significa etimológicamente, por sí misma, pueblo de jinetes. (The road, 144). Efectivamente, todos los reyes hasta Eorl tienen nombres en lengua gótica (The road, 148), encajando en la cosmogonía de Tolkien como los antepasados históricos de los anglosajones: si lingüísticamente eran afines, cronológicamente el gótico es la lengua de tronco germánico más antigua de la que se conservan documentos escritos.

La batalla de los Campos Cataláunicos fue considerada desde su tiempo como un momento históricamente decisivo. Más allá de su época, pervivirá en la memoria de las gentes a través de cantares, crónicas e historias, olvidándose su nombre pero perviviendo en la mentalidad popular. Aquí compararemos la visión de las descripciones más antiguas, trataremos la gran laguna de los textos góticos, y cómo Tolkien se une a la tradición épica que mantiene viva la memoria de esta batalla, a través de la mitopoiesis.

La referencia más clara que hemos encontrado comparando la Batalla de los Campos Cataláunicos con el Pelennor está de hecho en Shippey, cuando dice:

On a larger scale the Battle of the Pelennor Fields closely follows the account, in Jordanes’s Gothic History, of the Battle of the Catalaunian Plains, in which also the civilisation of the West was preserved from the ‘Easterlings’, and in which the Gothic king Theodorid was trampled by his own victorious cavalry with much the same mixture of grief and glory as Tolkien’s Théoden. (The road, 18)

En otras palabras, ambas batallas comparten, en general, el desarrollo descrito por Jordanes y la actitud de sus principales personajes, en particular la defensa de la civilización occidental ante la amenaza de los «orientales» y algunos aspectos de la muerte del rey godo Teodoredo que luego comentaremos en más profundidad.

Dichas estas notas introductorias, veamos más detenidamente a continuación la batalla de los Campos Cataláunicos, y su transformación en la del Pelennor por obra de Tolkien. Dos son las fuentes básicas de la primera: Jordanes e Isidoro de Sevilla, cuyas versiones comentaremos antes que la de Tolkien para hacer más comprensibles sus aportaciones.

El ambiente previo a la batalla

San Isidoro de Sevilla, siglo y medio después de que tuviera lugar la batalla, describe los tiempos que precedieron inmediatamente al combate así en Historia de los Godos, Vándalos y Suevos (HG):

Durante este tiempo se sucedieron muchos signos prodigiosos en el cielo y en la tierra, que eran significativos de una guerra tan cruel. En efecto, se produjeron frecuentes terremotos, la luna se oscureció por el oriente, un cometa apareció por el ocaso y brilló durante algún tiempo con gran fulgor, por el norte el cielo se puso rojo como fuego o sangre y, en medio del ígneo resplandor, se destacaron unos trazos más claros, conformados a la manera de lanzas resplandecientes. Y nada de extraño hubo en que se produjesen por obra divina tantas apariciones de prodigios para significar un montón tan grande de cadáveres. (HG, 26)

Isidoro no duda en realizar la más expresiva descripción para referirse a la batalla, dejando de lado el rigor y la precisión histórica. Una cosa parece quedar clara: Isidoro sabía que en 451 se produjo un acontecimiento extraordinario que marcó el rumbo de la historia y que, al margen de los detalles minuciosos que de la misma se pudieran dar, debía de ser explicada de esta manera.

La descripción no era tan diferente de la que empleaba Jordanes, que nos ofrece el más extenso y detallado capítulo a la batalla, pese a escribirlo casi un siglo después de la misma.

Se concentraron, pues, las tropas en los Campos Cataláunicos, que se denominan también Mauriacos y que tienen cien leguas, como dicen los galos, de largo, y setenta de ancho [220×155 km] […] Aquella parte de la tierra se convierte entonces en punto de encuentro de innumerables pueblos, se enfrentan dos ejércitos valerosísimos, no hay ya lugar para tretas, sino que ahora se lucha en campo abierto ¿Qué motivo se puede hallar para una movilización tan ingente? ¿Qué odio los incitó a todos a armarse unos contra otros? Quedó probado que el género humano obedece a sus propias leyes, puesto que la locura de un solo hombre provocó con su ataque la destrucción de tantos pueblos, y el capricho de un rey arrogante destruyó en un instante lo que la Naturaleza había tardado tantos siglos en crear. […] Si la batalla en sí fue memorable, las peripecias de que se vió rodeada fueron también múltiples y sorprendentes. (De origine, 192- 194).

La visión de Jordanes.

Lo que Jordanes transmite es el enfrentamiento de los dos grandes poderes que dominaban el mundo conocido: el choque de dos masas de pueblos que en suma constituyeron la representación de toda la Humanidad, que en el campo de batalla van a decidir, sirviéndose únicamente de su coraje y valor, el rumbo de los tiempos. La historia se detendría, expectante, en ese momento según su visión. Él mismo se pregunta cómo ha podido producirse un acontecimiento semejante. Pero nos presenta un punto que ya ha desaparecido en la visión de Isidoro, medio siglo después. Cuando describe la masa de ambos ejércitos, destaca entre el bando romano a los francos, alanos y visigodos. Mientras, al servicio de Atila sólo cita a los ostrogodos y gépidas, destacándolos por su lealtad, honor, palabra y confianza:

No le debieron faltar razones a Atila para pensar que ambos iban a luchar contra sus parientes los visigodos. La restante muchedumbre de reyes y caudillos de diversos pueblos, si es que se los puede llamar así, estaban atentos a las órdenes de Atila como si fueran su propia escolta, y tan pronto como hacía un gesto con los ojos, sin murmurar siquiera una palabra, acudían todos ante él muertos de miedo y terror, dispuestos a llevar a cabo cualquier cosa que mandara. (De origine 199-200)

Frente al ejército romano, unido por el coraje y el deseo de defender sus tierras en lugar de entregarse al dominio huno, la única cohesión de las tropas de Atila era la dependencia personal al general. Dependencia que Jordanes presenta basada en el terror y el miedo, frente al bando opuesto que mantiene un pacto establecido libremente y en igualdad de condiciones. Presentada la posición inicial de la batalla, seguimos a Jordanes en su relato para ver el desarrollo del combate…

Tan fuerte era el miedo que inspiraba la batalla que fue Teodoredo, el rey visigodo, el que inflamó de coraje el corazón de sus hombres:

Aunque la situación generaba un gran temor, sin embargo la presencia del rey hacía que desapareciera la vacilación de sus hombres. Se entabla combate cuerpo a cuerpo. La batalla es atroz, confusa, cruel y encarnizada, totalmente distinta a cualquier otra de las que se libraron en la Antigüedad. Se cuenta que se vieron allí tales hazañas que el que se privara de contemplar este espectáculo jamás en su vida podría haber visto nada más extraordinario. (De origine 207)

El rey Teodoredo

Tras esta preciosa consideración de Jordanes, vemos cómo las tropas visigodas actuaron en dos áreas: la mayor parte junto a Teodoredo, en el flanco derecho, y una pequeña parte junto a su hijo Turismundo, que apoyaba a los romanos en el flanco izquierdo. Pero Teodoredo morirá prácticamente al inicio del combate:

Entonces el rey Teodoredo, mientras pasaba revista a su ejército para infundirle valor, cayó de su caballo y fue pisoteado por los suyos, muriendo a una edad ya bastante avanzada. Pero hay quien dice que lo mató una flecha lanzada por Andagis, que pertenecía al bando de los ostrogodos que estaban a las órdenes de Atila. […] Entonces los visigodos, separándose de los alanos, se lanzan contra las masas de los hunos y están a punto de matar a Atila, pero éste se percata de ello y con rapidez, logrando escapar con los suyos y ocultarse… (De origine 209- 210)

Teodoredo, muy anciano, tiene una muerte tan deshonrosa que el mismo Jordanes recoge la posibilidad de que fuera al menos una flecha la que tuviera el honor de matar al rey. Y no una flecha cualquiera, sino una lanzada por un ostrogodo, parientes de los visigodos.

Mientras todo esto sucedía en el flanco derecho, una pequeña tropa que seguía al príncipe Turismundo se había distanciado del grueso de tropas y desconocía todo de lo que sucedía en el flanco de Teodoredo:

Por lo que respecta a Turismundo, el hijo del rey Teodoredo, se había adelantado junto con Aecio a ocupar la posición elevada [una pequeña loma que destacaba en el campo de batalla] y había rechazado desde allí a los enemigos. Cuando creía que volvía a sus propias filas en medio de la oscuridad de la noche, llega sin saberlo hasta los carros [campamento] de enemigos. Allí se vio forzado a luchar valientemente, pero alguien lo hirió en la cabeza y lo hizo caer del caballo. Sus hombres lo rescataron con gran previsión y tuvo que abandonar la lucha. (De origine 211)

Ante esta acometida, liderada por un valor de Turismundo matizado por una situación comprometida que no buscaba, los hunos se replegaron a su campamento, protegido por una muralla de carros, y se produjo una pequeña tregua en la lucha.

Es en este impasse cuando Jordanes nos ofrece los funerales de Teodoredo:

Durante esta tregua del asedio los visigodos se dedicaron a buscar a su rey, y los hijos de Teodoredo a su padre, conmocionados por su desaparición en un momento venturoso. Después de buscarlo durante mucho tiempo, como suelen hacerlo los hombres valientes, lo encontraron entre el amasijo de cadáveres y lo honraron con sus cantos antes de llevárselo ante la mirada atenta de los enemigos. Se podían ver grupos de rudos godos con sus voces discordantes que se ocupaban de sus honras fúnebres entre los fragores de una guerra que aún continuaba. Derramaban lágrimas, pero como suelen hacerlo los hombres valientes. Se trataba de una muerte, sí, pero una muerte gloriosa, como podían atestiguar los hunos, y se podía pensar que con ella quedaba aplacada la soberbia de los enemigos, que se limitaban a contemplar cómo se trasladaba el cadáver de un rey tan poderoso con sus propias insignias. (De origine 214)

No olvidemos, para cuando veamos la perspectiva de Tolkien, el detalle de que pese a haber sido pisoteado por sus propias tropas el cuerpo del rey, su muerte seguía siendo gloriosa porque lo fue en primera línea de combate.

El nombramiendo de Turismundo

Seguidamente se produjo la coronación de Turismundo:

Aún estaban los godos celebrando los funerales de Teodoredo, cuando haciendo resonar sus armas, otorgaron la dignidad real al valerosísimo príncipe Turismundo, para que prosiguiera las exequias de los gloriosos manes de su queridísimo padre como correspondía a un hijo. Cuando éstas se dieron por concluidas, movido por el dolor de su orfandad y por el impetuoso valor que lo caracterizaba, decidió vengar la muerte de su padre atacando a los hunos que aún resistían…

Pero Jordanes frena el tono de su narración al recoger la petición de consejo que Turismundo hace a Aecio, el general romano: […] y para ello pidió consejo al patricio Aecio, dada su mayor edad y su experiencia en tales lides, sobre lo que debía hacer en aquellas circunstancias. (De origine, 215). Aecio le aconseja volver a Tolosa para consolidar su posición como rey de los visigodos. Sin entrar en más detalles, Atila huye y continúa devastando Italia, pero sin la fuerza que antes tenía, ya que al poco sería derrotado por los romanos.

La visión de San Isidoro

Medio siglo después de Jordanes Isidoro elaboraba su Historia de los Godos, Vándalos y Suevos, que se ha conservado en su edición breve inicial, y en la edición definitiva que revisó y amplió los contenidos ante la expulsión de los romanos de Cartagena y la destrucción de esta ciudad, c. 625. Dos cuestiones marcan su Historia: La identificación de Hispania con el Reino Visigodo, gracias a la conversión de éstos al credo católico niceno, y con ello un rechazo al Imperio que desde Constantinopla continuaba. Si Jordanes era un godo que estaba convencido de la supremacía de Roma, sin entrar en contradicción con el prestigio de los godos, Isidoro era un hispanorromano que se identifica con la política de la gens gothorum y buscaba el distanciamiento respecto a los romanos de Constantinopla. Por ello estudia en su historia los orígenes de este pueblo, considerándolo como el instrumento divino para castigar y finalmente sustituir a los romanos como pueblo elegido por Dios.

De este modo, su visión sobre los godos es positiva siempre que vaya de la mano de la ortodoxia religiosa. Además, se esfuerza por presentarlos como aliados de Roma en todo momento, pero siempre según su libre elección, al considerarlos un pueblo muy celoso de su libertad (HG 9). En su concepción, los visigodos son la representación de la virtus (el valor guerrero) pero carecen de la pietas o religiosidad, hasta que todo el pueblo se convierte al credo católico niceno siguiendo a Recadero, en el 589.

De esta forma, la narración de la batalla de los Campos Cataláunicos es un punto importante dentro su Historia. Mucho más corta que la versión de Jordanes, ya hemos citado al principio de este trabajo cómo Isidoro también concibe esta batalla como un suceso extraordinario, único en el tiempo y decisivo por su entidad. Pero antes de este fragmento Isidoro relata el desarrollo de la batalla con estas palabras:

Teuderido [Teodoredo], hecha la paz con los romanos, con la ayuda del general romano Aecio entró nuevamente en lucha abierta en los Campos Cataláunicos contra los hunos, que tenían sometidas a una cruel devastación las provincias de la Galia y causaban la destrucción de muchísimas ciudades, y allí sucumbió victorioso en medio del combate. Los godos, entonces, con la intervención en la lucha de Turismundo, hijo del rey Teuderido, se lanzaron a la pelea con tal fuerza que entre el primer combate y el último quedaron tendidos en tierra casi trescientos mil hombres. (HG 26)

Lo que podemos extraer de este fragmento es un importante cambio cualitativo respecto a Jordanes: en primer lugar contemplamos a un Teodoredo que muere victorioso en medio del combate. En medio siglo, y por la intención del narrador, el embarazoso tema de la muerte de Teodoredo queda superado por medio de una muerte gloriosa en la batalla, luchando en primera línea. Pero todavía más interesante nos parece la actuación de Turismundo, en un segundo momento de la contienda, que encabeza y lanza a los godos a la victoria de forma contundente, sin dejar que la muerte del rey frene su ímpetu o valentía guerrera, su virtus. La exageración en el número de muertos no sería sino el resultado de hacer visible y verídica la figura de unos guerreros que, terribles e imparables, chocan contra las fuerzas enemigas, arrasándolas.

Los detalles de Jordanes aquí no tienen cabida: Isidoro muestra cómo el resumen de la batalla no son las dudas, las retiradas o las treguas que antes veíamos, sino la convicción firme e inquebrantable de la esencia guerrera de los visigodos, siguiendo la coherencia de su relato al combinar la virtus goda a la pietas romana. Así, Isidoro termina diciendo cómo los hunos, destrozados casi hasta el exterminio, abandonaron las Galias con su rey Atila, huyendo a Italia (HG 27), donde el emperador derrotó a los restos del ejército. No obstante, Isidoro continúa con una breve descripción de las costumbres del pueblo de los hunos, citándolos como el instrumento de la ira de Dios, que castiga a los romanos por sus vicios e impiedades, pero también presentando a los godos como el instrumento divino, providencial, que los frena, por su virtud y fuerza.

Si nos acordamos, Jordanes no estableció separación entre batalla y coronación de Turismundo. Pero Isidoro ha insertado este paréntesis narrativo para cambiar el tono de su relato, con el fin de decir lo siguiente:

En el año primero del imperio de Marciano, Turismundo, hijo de Teuderido, es promovido al reino durante un año. Éste, como ya desde el comienzo mismo de su reinado, por su carácter salvaje y criminal, inspirase sentimientos hostiles y actuase de modo insolente, fue muerto por sus hermanos Teuderico y Frigdarico. (HG 30)

Frente al Turismundo que en Isidoro unas líneas antes era el guerrero glorioso, que con su arrojo y coraje guió a los godos a la victoria, ahora nuestro autor presenta su faceta impía, por la que en última instancia es rechazado en su relato. Mientras, Jordanes nos dice que Turismundo reinó tres años, y que tras la batalla vivió en paz, querido por su pueblo en Tolosa, pero al tiempo cayó enfermo y fue asesinado por Ascalco, uno de sus clientes. Jordanes finaliza diciendo: Pudo no obstante vengar su propia sangre matando a algunos de los conspiradores con un escabel que cogió con la única mano que tenía libre (De origine 228); es decir, mantiene su fuerza hasta la hora de la muerte.

La visión de Tolkien

Pocas referencias hay para esta batalla después de estos relatos, y ninguna tan larga. Si hubo un poema o cantar, como parece apuntar la altura y consideración de la misma, no se nos han conservado referencias directas o indirectas. Sin embargo, su altura épica y lírica es evidente. Esto debió considerarlo Tolkien tras su lectura, y decidiría convertirla en uno de los puntos de inflexión determinantes en El Señor de los Anillos. Ya en boca de Gandalf realiza una premonición que es la siguiente:

Os diré [a los gondorianos] que habéis tardado mucho en reparar el muro del Pelennor. El coraje será ahora vuestra mejor defensa ante la tempestad que se avecina… el coraje y la esperanza que os traigo. (SA 5 I:24)

Esto recuerda a la visión de Jordanes de que no es momento para tretas, sino la hora de confiar en la virtus, en el espíritu o virtud militar. Pero veamos ya como comienza propiamente su relato, con Théoden:

Ante la oscuridad y ya frente a los campos del Pelennor, la figura encorvada del rey se enderezó súbitamente. Y otra vez se le vió en la montura alto y orgulloso […] nadie era tan rápido como el rey Théoden. Galopaba con un furor demente, como si la fervorosa sangre guerrera de sus antepasados le corriera por las venas en un fuego nuevo; y transportado por Crinblanca parecía un dios de la antigüedad, el propio Oróme el Grande, se hubiera dicho, en la batalla de [los] Valar, cuando el mundo era joven. El escudo de oro resplandecía y centelleaba como una imagen del sol, y la hierba reverdecía alrededor de las patas del caballo. (SA 5 V:64-68)

Théoden es aquí el Teodoredo anciano que veíamos arengar a sus tropas y encabezarlas en la batalla pese a su edad. En plena carga continúa Tolkien, intentando recoger las canciones de los rudos godos de Jordanes en su obra:

Y de pronto los ejércitos de Rohan rompieron a cantar, y cantaban mientras mataban, pues el júbilo de la batalla estaba en todos ellos, y los sonidos de ese canto que era hermoso y terrible llegaron aun a la ciudad. (SA 5 V:68)

Luego Tolkien aborda el capítulo VI del libro 5, dedicado expresamente a La Batalla de los Campos del Pelennor, con una referencia al Capitán Negro de la siguiente manera:

No era un cabecilla orco ni un bandolero el que conducía el asalto de Gondor. Las tinieblas parecían disiparse demasiado pronto, antes de lo previsto por el amo del Capitán Negro… (SA 5 VI:1)

Esto nos recuerda a la imagen de Atila que dibujó Jordanes, sobresaliendo sobre la masa de guerreros que, más allá de los ostrogodos y los gépidas, a sus ojos eran mediocres. No hay que olvidar cómo, por ejemplo, Tolkien recoge en la carta 270 a Christopher Tolkien sus reflexiones sobre Atila, o la conferencia sobre Bárbaros y ciudadanos en el St. Anne’s College que cita Tom Shippey (The road… 17).

El momento de la muerte de Théoden tiene lugar prácticamente al principio de la batalla, al igual que la de Teodoredo, pero Tolkien dará su particular interpretación:

En la plenitud de la gloria del rey, el escudo de oro empezó a oscurecerse. La nueva mañana fue quitada del cielo. Las tinieblas cayeron alrededor. Los caballos gritaban, encabritados. Los jinetes arrojados de las sillas se arrastraban por el suelo. […] Crinblanca, enloquecido de terror, se había levantado sobre las patas, luchaba con el aire, y de pronto, con un grito desgarrador, se desplomó de flanco: un dardo negro lo había traspasado. Y el rey cayó debajo de él. (SA, 5 VI:4-5)

Tolkien no duda de la muerte que narra Jordanes en su obra, pero tampoco de la imagen idealizada que pretende transmitir San Isidoro. Él opta por una vía propia en Théoden, armonizando la presencia de la flecha perdida que comentábamos en su momento, y que cayera de su caballo, siendo pisoteado únicamente por éste, y por accidente. Todo ello añadiendo la imagen de un rey que mantiene su gloria pese a morir de esta forma.

Lo que Tolkien no concibe, como tampoco lo hizo San Isidoro, es la imagen de un rey pisoteado por sus propios soldados. Para ello pone en boca de Éomer las órdenes que evitan esta escena. Al seguir la narración leemos:

En ese momento llegó Éomer al galope, acompañado por los sobrevivientes de la escolta […] quienes lo rodeaban lloraron, clamando:— ¡Théoden Rey! ¡Théoden Rey! Pero Éomer les dijo: ¡No derraméis excesivas lágrimas! Noble fue en vida el caído y tuvo una muerte digna. Cuando el túmulo se levante, llorarán las mujeres. ¡Ahora la guerra nos reclama! Sin embargo, Éomer mismo lloraba al hablar. —Que los caballeros de la escolta monten guardia junto a él, y con honores retiren de aquí el cuerpo, para que no lo pisoteen las tropas en la batalla. Sí, el cuerpo del rey y el de todos los caballeros de su escolta que aquí yacen. (SA 5 VI:31-36)

Lo valorable de este pasaje es, además, la visión de unos rohirrim que en este momento representan a los godos, llorando ante el cuerpo muerto de su rey, como hombres valientes ante una muerte gloriosa.

Finalmente cabe citar los últimos fragmentos de la batalla. Ya aclamado como rey, Éomer,

Sin esperar la llegada de los hombres de la ciudad, montó y volvió al galope hacia la vanguardia del gran ejército, hizo sonar un cuerno y dio con fuertes gritos la orden de iniciar el ataque. Clara resonó la voz de Éomer a través del campo: — ¡Muerte! ¡Galopad, galopad hacia la ruina y el fin del mundo! (SA 5 VI:37-38)

Como Turismundo avanzó fuera de sí para vengar la muerte de su padre, según los relatos vistos, aquí Éomer clama por un contundente ataque. Pero con el revés de las naves del sur aproximándose al campo de batalla, dice Tolkien:

Se proponía levantar al fin un muro de escudos, y resistir, y combatir a pie hasta que cayera el último hombre, y llevar a cabo en los campos de Pelennor hazañas dignas de ser cantadas, aunque nadie quedase con vida en el Oeste para recordar al último Rey de la Marca. Cabalgó entonces hasta una loma verde y allí plantó el estandarte, y el Corcel Blanco flameó al viento. […] el señor de un pueblo indómito. (SA 5 VI:59-61)

A esto último ya hizo referencia San Isidoro expresamente, con el carácter de los godos como pueblo libre en base a su coraje o virtud guerrera. Pero podemos ver dos elementos más: primero, la convicción plena de realizar hazañas que merecerían cantos y el recuerdo de generaciones futuras, tal y como sucedió con los Campos Cataláunicos en vista de Jordanes. Y por otro, el guiño que creemos poder ver con el detalle de la loma verde, que recuerda a la pequeña loma tomada por las tropas de Turismundo y Aecio en plena batalla contra Atila, y cuyo dominio facilitó la victoria.

Los testimonios de la épica goda

Bien es cierto que los rohirrim, en la Batalla de los Campos del Pelennor, tal como reconoce Tolkien en la carta 187, muestran en los cantos realizados en la batalla el esquema aliterado anglosajón. Pero esto no va en detrimento de poder ver en la batalla una visión particular de Tolkien sobre otras historias «reales», como la de los Campos Cataláunicos, que ha remodelado y dinamizado con otros elementos de su propia subcreación, reformulándolos y recogiéndolos de forma armonizada en el relato.

Cuando vemos a Éomer disponiéndose a realizar hazañas dignas de ser cantadas, podemos ver una actitud de gran altura: la misma que tuvieron en su tiempo los godos en la Batalla de los Campos Cataláunicos. El mismo relato de Jordanes sobre los funerales de Teodoredo, en plena contienda, donde se realizaron cantos mientras lloraban la muerte de su rey, son un testimonio directo de la existencia de los mismos. Pero no es el único, como veremos con Hermanarico. Y es que el mismo San Isidoro, para centrarnos en los autores que hemos recogido en este breve ensayo, cita otro suceso con elementos extraordinarios que bien pudieran haber sido dignos de mención en cantos: nos referimos al extraño milagro que sucede en el reinado de Eurico, pocos años después de la muerte de Turismundo:

Eurico, estando cierto día reunidos los godos en asamblea, observó que las lanzas, que todos llevaban en sus manos, cambiaron durante algún tiempo, por la parte metálica, es decir, por la punta, la forma propia del hierro, tomando unas el color verde, otras el rosáceo, unas el azafranado, otras el negro. (HG 35)

Esto se ha interpretado como un presagio de su muerte, pero poco más se ha comentado. Igualmente Atila tuvo presagios de su derrrota antes de la batalla, según fragmentos de Jordanes que no hemos recogido para no hacer más pesada la lectura.

La presencia de una épica en lengua goda, al menos oral, se manifiesta como decíamos en otro fragmento de Jordanes, referente al tan mitificado Hermanarico, al que, según dice nuestro autor, algunos de nuestros antepasados lo comparan con razón con Alejandro Magno (De origine, 116). Hermanarico también conoció la presencia de los hunos, a los que se enfrentó: Aunque había obtenido el triunfo sobre muchos pueblos no dejó de inquietarse ante la llegada de los hunos (De origine, 129), tal era el miedo que parecía preceder siempre a los hunos. Pero existe otro poema que es necesario recoger y comentar.

La Batalla de los Godos y los Hunos

Recientemente Christopher Tolkien ha publicado la traducción inglesa de un poema llamado La saga del rey Heidrek el Sabio, del original Heidreks Saga o Hervarar Saga. Ésta pertenece al grupo de las fornaldarsogur, o Sagas de las Eras Antiguas, que constituyen el grupo de relatos más antiguos que se conservaron en la tradición nórdica. Al final de la misma encontramos los fragmentos del llamado poema de la Batalla de los Godos y los Hunos, objeto de acalorados debates sobre la situación de su escenario geográfico (The saga…, xxi). Nuestro interés reside en las conexiones que puede tener con el momento de los Campos Cataláunicos, pero también, y como está más reconocido, con la época de Hermanarico.

Shippey, en su reseña a la traducción de Christopher Tolkien, nos dice cómo este poema is in one way a mirrorimage of one of the most famous and probably most ancient Old Norse poems, “The Lay of Hamthir,” which is certainly based on a historical event of the late fourth century. (Reseña, 139)

Es decir, tiene paralelos con otro poema, el Cantar de Hamthir, situado a finales del siglo IV. Cualquier intento por identificar nombres de personajes reales con los protagonistas de estos poemas ha sido infructuoso, y la conclusión de Christopher Tolkien, a la que se une Shippey, es que las raíces de este poema no se pueden identificar ni entroncar con ningún suceso histórico que conozcamos; es más: es imposible fijar un momento preciso para la misma. (The saga… xxiiii; Reseña,141)

Lo que nos debe parecer claro es que este poema de la Batalla de los Godos y los Hunos es un elemento superviviente de una tradición de cantares o poesía épica que con certeza existió en época de los godos, pero que no llegó a fijarse por escrito, o si se hizo no se han conservado los manuscritos. No obstante, otros elementos apuntan en las mismas direcciones: es el caso del héroe Walter, en el Waltharius latino o su versión anglosajona Waldere, que se adscribe al héroe (visi)godo que llega a aparecer en el famoso Cantar de los Nibelungos.

Pero hay otros elementos que muestran la presencia de cantares elaborados con una base histórica como raíz. Están las numerosas referencias a Hermanarico en poemas y sagas, mitificado como ya hemos visto con Jordanes, que lo considera el Alejandro Magno de los godos, y también otros dos casos: La Saga de Teodorico de Verona o Thidreks Saga, y el Hildebrandslied o Cantar de Hildebrando. Ambos se encuentran en el contexto del reinado de Odoacro el hérulo, o bien del ostrogodo Teodorico, y sin duda son la permanencia en la memoria de los pueblos de tradición germánica de las hazañas que lograron algunos personajes heroicos, en este caso en el sur. No en vano, el Beowulf es otro poema que deberíamos al menos citar al participar de este proceso, aunque sus hazañas se realicen en el norte.

Hay un elemento más que apunta a la posible existencia de una épica goda todavía a finales del siglo VI o aún más tarde (la batalla de los Campos Cataláunicos es de mediados del V, como decíamos), de manos de los visigodos: nos referimos a la idealización de la figura de Brunequilda, princesa visigoda hija de Atanagildo que se casó con Sigiberto y fue madre de Childeberto II de Austrasia, llegando a tutelar los tres reinos merovingios y a tener una vida digna de un cantar. No en vano, su fuerte personalidad queda recogida en la Historia de los Francos de Gregorio de Tours, pero lo que para nosotros es más importante: también formó parte de la memoria colectiva de la época y los períodos posteriores, ya que fue tal su carácter que marcó a su generación. De este modo se llegó, a través de los años y su recuerdo, a identificarla con la valkiria Brynhildr, presente en las mismas Eddas y que igualmente aparecerá como reina en el Cantar de los Nibelungos, en el personaje de Brunhilda. No obstante, aunque tengamos registrado el proceso de mitificación de la misma a través de los cantares, no sabemos con certeza el momento en que se idealizó su figura. Es probable que ambos procesos, realidad e idealización, fueran de la mano desde el principio.

Conclusión

El mismo proceso podríamos estar contemplando con el relato de la Batalla de los Campos Cataláunicos y las referencias a la Batalla de los Godos y los Hunos. Si ya en su época se mitificó, en el cantar que cierra la Heidreks Saga podemos ver cómo se cita un Myrkvidr o Bosque Negro, situado entre hunos y godos (y que Tolkien recoge para su Mirkwood), donde los hunos estarían al sur y este de la tierra de los godos (The saga… xxvi); o cómo se hace referencia en otro cantar anglosajón, el Widsith, a que hunos y godos se enfrentaron en los bosques del Vístula. (The saga… xxvii)

Después de la lectura que hemos hecho de ambas fuentes, Jordanes e Isidoro, e indirectamente por la visión particular que da Tolkien, creemos en la posibilidad de estar viendo una superposición de dos batallas. Según hemos visto y está reconocido, lo que prima en estos relatos no es la precisión estricta de sus elementos, sino la forma en que se transmite su significación. De ahí que una primitiva batalla original, identificada con algún acontecimiento sucedido entre Hermanarico y los hunos, haya podido unirse en el relato de la Batalla de los Campos Cataláunicos, tan elevada por Jordanes, recordada por Isidoro, y con una actuación de Teodoredo y Turismundo cargada de elementos susceptibles de ser aprovechados por la épica. Ambas llegarían a identificarse por sus características, armonizando sus elementos particulares en un relato coherente.

Quizá de ahí la imprecisión e incapacidad de establecer respuestas definitivas: es la misma imprecisión que cuando vemos a un Atila aparecer en el Cantar de los Nibelungos junto con personajes posteriores, como Brunhilda, Walter o Gontrán. Simplemente porque no importa la exactitud rigurosa del relato, sino la transcendencia verdadera de su mensaje para elaborar un modelo de actuación y referencia que sea recordado e imitado por las generaciones presentes y futuras. Es aquí donde creemos que triunfa el intento de Tolkien por adecuar, en base al modelo de la batalla de los Campos del Pelennor, la memoria de la batalla de los Campos Cataláunicos, imprecisa en detalles pero tremendamente viva y dinámica. Y es que creemos que él realizó, a la manera de otros autores de la Antigüedad o del Medievo, una actualización propia y original de los acontecimientos pasados, transmitidos a través de cantos, para ser contemplados en los nuevos tiempos. Todo ello desde una visión en la que se busca articular diferentes tradiciones antiguas, llenas de vitalidad, que trascienden, inmutables en su esencia, al paso del tiempo.

Daniel Hernández San José

 

Concurso Logotipo COE

1 Objetivo del concurso

El propósito de este concurso es la creación de un nuevo logotipo para la Comunidad Odinista de España (COE), que pueda ser utilizado para la creación de camisetas, sudaderas o parches.

El logotipo no será empleado para uso institucional, sino para ser representativo de la campaña Pro Notorio Arraigo del COE, estando presente en algunos de los regalos personalizados que se entregaran a aquellos que donen y así lo soliciten.

2 Bases

El diseño deberá ser realizado con gráficos vectoriales (con formatos SVG, AI o EPS), en su defecto, se podrá diseñar en formato PNG con transparencia, teniendo que tener una dimensión de 30x30cm (3543x3543px).

El ganador acepta ceder los derechos de su logotipo a la Comunidad Odinista de España, la cual le hará entrega del premio mencionado más adelante, así como una mención, si así se desea, en la página oficial de Facebook del COE y en la plataforma Pro Notorio Arraigo lafraguadeodin.com

3 Criterios de valoración

– Facilidad de identificación del logotipo con el COE.

– Diseño innovador y creativo, pero pudiendo emplear símbolos clásicos y característicos dentro del mismo (Mjolnir, Vegvísir, AEgishjalmur, Odroerir, Valknut…).

– No incluir texto ni números en el logotipo.

– Imprescindible que no quede recargado y que sea original.

4 Plazos y Envío

El plazo comienza el lunes 21 de diciembre de 2015, pudiendo presentar los logotipos de forma directa por correo electrónico hasta el día 29 de Febrero de 2016.

Los envíos deben dirigirse a la siguiente dirección, junto con sus datos personales: info@asatru.es

5 Jurado

El jurado estará compuesto (como mínimo) por 16 miembros del Althing, los cuales efectuarán una primera votación de eliminatoria, para reducir el número de finalistas a 5, realizándose entonces una votación final.

El jurado se reserva el derecho de no declarar ningún ganador y todos los originales no ganadores serán destruidos.

En caso de mostrarse interés por algún logotipo no ganador, el Althing se dirigirá directamente a su autor, el cual puede reservarse todos los derechos de su logotipo.

6 Premio

El premio es un cuerno tallado de beber, que se personalizará de acuerdo a los gustos del ganador.

IMG_20151220_170644

El Odinismo a la luz del pensamiento tradicional

El Odinismo a la luz del pensamiento tradicional

Por Carlos Daniel Trueba

“My principles are only those that, before the French Revolution, every well-born person considered sane and normal.” 


EL MOVIMIENTO ASATRU, EN LA ACTUALIDAD.

Carlos DanielLa Comunidad Odinista de España-Asatru (COE) se ha caracterizado siempre por difundir y buscar un acercamiento a la esencia más pura del paganismo germánico-escandinavo, intentando entender las raíces cosmogónicas, filosóficas y culturales que imanan del núcleo más íntimo de la antigua religión europea, y que hoy mueve a varios cientos de miles de personas en Europa y el mundo entero. Por ello, hoy nos vemos en la interrogante de plantear una nueva metodología o epistemología filosófico-antropológico-teológica hacia la religión de nuestros antepasados para poder distinguirnos de las innumerables asociaciones, sectas y grupos que en pleno 2015 se adjudican o proclaman como únicos y verdaderos depositarios de esa tradición milenaria. Para ello, hemos decidido tratar el tema apuntando a una grave problemática: ¿qué escuela o pensamiento rigen a los distintos grupos que se aglutinan en las más variadas corrientes llamadas “Odínicas” o “Asatru”? ¿Cómo sobrellevar esa confusión entre diversos grupos, desde la ultra derecha biologicista hacia la extrema izquierda universalista? ¿Existe una ‘Tradición’, o son varias ‘tradiciones’?

Estos planteamientos, aunque opacos en sí, plantean un dificilísimo y escabroso problema que asola, en pleno siglo XXI, al odinismo y su desarrollo en el mundo contemporáneo. Y ello se debe a que hemos de identificar las dos diversas ramas fundamentales que hoy separan a quienes se consideran “hijos de Odín” o del norte: el universalismo y el movimiento völkish. Hemos decidido enumerar a la primera corriente como “universal” dado el interés político del nuevo sistema socio-económico denominado como “globalización” y que se haya enmascarado en una cruzada políticamente correcta contra todo lo que no representa una visión lineal, materialista e incluso dialéctica del mundo. Por el otro lado, el llamado “movimiento völkish” aglutina a los grupos de individuos que pregonan un sentimiento “de tipo étnico-cultural” (popular, del alemán “Volk”), una vueltas a las raíces primigenias que conformaron las primitivas religiones de los pueblos indoeuropeos. Asimismo existe otro movimiento compuesto por los grupos de marcada tendencia racista neopagana—denominados wotanistas— que llegan a negar incluso el elemento metafísico del paganismo germano-escandinavo tanto en su vertiente universalista como en la étnica.

Habiendo hecho esta separación, hemos de advertir al lector que no son las únicas, y además, son demasiado vagas estas categorías pues no incluyen un sinnúmero de sectas y grupúsculos post-posmodernos, algunas de signo gnóstico o político, y que hemos decidido no tratar aquí por no ser pertinentes a nuestras consideraciones. Pero al analizar el curioso mundo de la dicotomía “universal-racial”, ya vislumbramos desde antemano la transposición del dilema “izquierda-derecha”, plasmado ahora en un ambiente abiertamente hostil.  Dicha división ha fracturado más de lo que ya se encontraba el incipiente mundo del neo paganismo germánico. Si bien fue desde el sector de la “derecha”, anglosajón y abiertamente influenciado por el paganismo germánico, que la primera “Anglecyn Church of Odin” del australiano Alexander Mills inició con el camino de la apertura de los primeros grupos paganos en el mundo, hoy en día los llamados grupos “universalistas”, encabezados por el “Asatruarferlag” de Islandia son los que llevan el peso de la atención y hasta se consideran la “autoridad central” del camino a seguir por parte de cualquier organización odinista-Asatru, siendo éstos de carácter netamente “de izquierda” o “progresistas”, estando vinculados al fenómeno de la globalización.

LA GLOBALIZACIÓN Y EL UNIVERSALISMO

La globalización es un entramado complejo. Una se refiere a la globalización de carácter financiero que ha tenido lugar en el mundo al calor de dos fenómenos: los avances tecnológicos y la apertura de los mercados de capitales. Los factores culturales tienen relación con componentes estructurales que califican la identidad de los grupos, comunidades, comarcas o pueblos, posibilitando distinguir a estos en las dimensiones espacio-temporales, por otra parte constituyen el esqueleto funcional que fortalece el aspecto de la subjetividad de la que forman parte los valores, los cuales, a partir de la conciencia pueden ser estimulados y favorecer a su desarrollo. En cuanto al concepto de identidad, todos la buscan y creen hallarla, piensan haberla perdido y poder recuperarla. Pero, sobre todo, se cree en la existencia de la identidad, como concepto natural diferenciador, desarrollado por la evolución biológica, una identidad propia frente a las otras ajenas. En ella se cifra el sostén de derechos, la pretendida legitimidad de aspiraciones y privilegios. Normalmente se ciñe a una variedad de calificativos, tales como, la identidad cultural, la identidad étnica, la identidad popular, la identidad nacional, etcétera.

Asumimos que una religión vive en la historia y encarna irrenunciablemente en un pueblo, haciéndose reconocible por ir marcando cierto perfil ético, estético, vital, social, metafísico y aún epistemológico y filosófico. Los fenómenos religiosos requieren un enfoque integral debido a que la propia cultura es un sistema complejo que funciona con integralidad y dinamismo y necesita de una adecuada y específica comunicación, en la creación, difusión e intercambio de valores espirituales. El proceso identitario no es algo estático, sino que los elementos socioculturales aludidos como la lengua, la religión, las costumbres, las instituciones y todas las estructuras sociales están expuestas a los distintos procesos históricos, entonces el patrimonio aporta la memoria histórica y la identidad religiosa y cultural de la comunidad. Conceptualmente, la identidad cultural es la condición del ser humano que caracteriza la manera común de vivir en el tiempo y el espacio, el quehacer concreto del hombre en el proceso de producción y reproducción de la cultura en la sociedad misma.

La cultura y la identidad están expuestas a constantes bombardeos. La globalización cultural, los medios de comunicación, el desarrollo de las tecnologías de la informática, Internet, y otros medios, posibilitan aún más rápido el intercambio cultural, La humanidad se debate entre la tendencia a instaurar la unificación y la tendencia natural a mantener y promover la diversificación. Porque la globalización reproduce las lógicas de dominación y de poder en el mundo. Solamente acentuando las autonomías locales se va a poder generar estructuras comunitarias capaces de defenderse de esas lógicas que vienen de los procesos de globalización. Esta es la posición contraria, es la que esta llamada la identidad y las culturas nacionales en defensa propia. Las acciones a tener en cuenta en defensa de las culturas e comunidades populares, no puede faltar la preservación de la religión autóctona, tradiciones, folclore, costumbres, arte, estilos, valores, historia, y demás componentes socioculturales, para evitar la amenaza de marginación, exclusión, estancamiento, retroceso o abandono que posibilita la fragmentación, desmembramiento y desintegración de nuestras comunidades, la prioridad está en el desarrollo sustentable de las localidades en vía de desarrollo.

“Las «libertades políticas» no son nada sin las libertades o la autonomía económica, sea en el terreno individual, o en el colectivo. En este último, porque en régimen democrático son los grupos en posesión de riqueza quienes controlan la prensa y todos los demás medios de formación de la «opinión pública» y de la “propaganda.”

LOS EXTREMOS SE TOCAN

Lo interesante del caso es que en materia de reconstruccionismo histórico y continuidad religiosa, el “Asatruarferlag” y la gran mayoría de grupos que le siguen, pregonan un abierto ateísmo y una negación completa del mundo desigual, en consonancia concreta con los dictados del cristianismo posmoderno (la democracia), y en cuyo sistema no pueden existir mayores diferencias entre una u otra civilización o grupo humanos. Así, bajo la excusa de encontrar tal o cual prueba de contactos del mundo escandinavo con el resto del mundo, tales como las narraciones de algún prodigioso árabe embajador, o una reina de origen indoeuropeo no germánico, se tendrían las pruebas suficientes según las cuales no existían diferencias de tipo “religioso, económico, político o étnico” en el mundo antiguo. Es precisamente aquí donde el elemento marxista disgregador del materialismo histórico entra en juego. Ya no se trata de llamarse “tradicionalista” por entender una tradición primordial de cada pueblo, en base a una interpretación tradicional del mundo antiguo (citando a Coulanges, Nietzsche o Eliade), sino de convertir a la “tradición” en una cuestión meramente cultural, sin ningún trasfondo espiritual sino panteísta y ateo. La tradición solar indo-germánica se ve reducida a una expresión sin mayor cabida que la de una rutina cultural, donde el sólo acto de invocar a los Dioses representa una costumbre y no un verdadero rito iniciático. Y por supuesto, es en estos grupos donde todo lo que no representa la corriente “común” del pensamiento moderno, se tilda de “cristianismo camuflado”, “fascismo”, “racismo”, “intolerancia” o “(algo)fobia”. Por supuesto, podemos a todas luces dilucidar la injerencia del pensamiento moderno en su afán por acabar con la tradición germánica al intentar otorgar a personas o colectivos con ninguna conexión al mundo germánico opciones para reestablecer unos vínculos con una religión no pertenece a todos, sino a determinadas personas. No se puede extrapolar al mundo de las religiones gentilicias o étnicas los fundamentos que rigen para las universalistas. Es obvio que cada persona está en su derecho de profesar la fe que más le guste, y nadie puede impedírselo. Pero profesar y avanzar en la antigua fe solo se consigue mediante un fuerte nexo con los arquetipos míticos de los antepasados—si es que hablamos de la antigua fe— no algo nuevo e inventado por mezcla de muchas tradiciones, un sincretismo que desde luego no representa a Odinismo-Asatru, que tiene una originalidad única.

 En esto, podemos decir que tanto el “Asatruarferlag”, o al menos su ideología, como los diversos grupos políticamente correctos (Heathens Against Hate, Asatru, Rokkatru, Thursatru, etc.) se autodenominan “tradicionales” en las formas modernas del culturismo y la farandulería, donde está mal llevar una opinión contraria a lo que la sociedad y el mundo pregonan, y donde la intransigencia –tan grande a niveles inquisitoriales- les impide aceptar formas de ver diferentes a la suya. Y es tanta la locura de estos grupos que hoy por hoy se acusan mutuamente de intransigentes y no permiten que exista una “pluralidad” pagana, tan cacareada por los grupos que apoyan y financian a estos “neopaganos”. Los pueblos nórdicos se guiaban por un culto solar-masculino, donde los aspectos femeninos o matriarcales estaban presentes, pero de una manera muy diferente a la planteada por la dialéctica moderna, por lo cual, intentar dar mayores pruebas culto solar y la tradicionalidad del paganismo escandinavo resultan tareas imposibles frente a fanáticos que no pueden –y no quieren- aceptar nada que no lleve su impronta moderna. En este sentido, nosotros no los condenamos, solamente los consideramos una parte de más de la confusión actual de cualquier grupo autodenominado “odinista-Asatru”. Nosotros no somos intolerantes, los reconocemos como una parte (sui generis) del mundo pagano, pero que jamás podrán, con un pensamiento postmoderno, materialista, dialéctico o secular, entender la mente del hombre antiguo.

Así mismo, los grupos neopaganos racialistas o racistas del mundo moderno se encuentran divididos en diversos grupos o amalgamas de grupos que también aportan, en un sentido muy similar a los universalistas, mayor confusión. De estos grupos, al Anglecyn Church of Odin de Mills marcó los inicios racistas o etnocéntricos del odinismo moderno. Ya antes durante y después de la I guerra mundial existieron innumerables sectas o grupúsculos de dudoso origen que intentaban reivindicar para sí la tradición indo-germánica. Ya sea la Sociedad Thule, la Orden Templaria de Liebenfels o el círculo wagneriano de Bayruth, se pregonaba varias interpretaciones, curiosas en sí, del paganismo germánico. Quizá lo más importante a destacar es la presencia clarísima del pensamiento moderno en cuestión de biologicismo, donde ideólogos como Alfred Rosenberg o más cercanos, Christian “Varg” Vikernes (ahora Louis Cachet) también despojaron del transfondo mítico-espiritual al paganismo y lo llenaron de un profundo biologicismo ateo, donde la raza se supeditaba al espíritu. Ya no importaba creer o no, pensar o no como un hombre de la antigüedad, sino contribuir a la raza, porque según ellos, la raza sería la via hacia una inmortalidad. Aunque digna de estudio, esta corriente ha provocado consecuencias nefastas en materia de historicidad, política o metafísica, pues de esta rama aparecen grupúsculos aún más nefastos o absurdos, como la llamada “Sabiduría Hiperbórea”, de carácter universalista-nazi-gnóstico. Y por otro lado, ya el mismo Vikernes afirmaba que “yo no soy religioso, la religión no sirve; soy pagano, sí, pero no religioso”. Pues para el músico noruego de black metal, el paganismo germánico sería, de igual manera que el mismo universalismo, una ritualidad cotidiana con simbolismo o metáfora del día a día, sin ningún sentido metafísico, solar uránico o trascendental. En ese sentido no podemos sino dejar entrever una gran decepción al encontrar un desequilibrio entre ambos extremos. Al desconocer los valores trascendentales del hombre antiguo, no podemos inclinarnos a uno o a otro. Nuestro camino es pues la vuelta a la tradición.

LA TRADICIÓN COMO META

La creencia subyacente del mundo tradicional es “invisible”.  La mera existencia física, o “vivir” por el mero hecho de vivir, carece de sentido, a menos  que nos aproximemos al mundo más alto o a lo que es “más que vida”, por lo que nuestra más elevada ambición consiste en participar en la hyperkosmia y en obtener una liberación final y activa del límite que representa la condición humana. El mundo tradicional conoció la divinidad como elemento sacral que lo inundaba todo. Supo del puente que se tiende entre los dos mundos, es decir, la iniciación. Conoció las dos grandes maneras de aproximarse a lo trascendente: la acción heroica y la contemplación. Supo de la mediación, o sea, los ritos y la fidelidad.

La comunidad Odinista de España-Asatru considera la tradición principalmente como un mito arquetípico, esto es, como la presencia de lo Absoluto en formas históricas y políticas específicas. Nuestro absoluto no es el principio religioso monoteísta o un noumenon, mucho menos el Dios del teísmo, sino más bien un dominio misterioso o poder dunamis.  La Tradición la sentimos caracterizada por el “Ser” y la estabilidad, mientras que el mundo moderno se caracteriza por el “Devenir”. La cultura indoeuropea, desde la india hasta España siempre se ha llenado de “religiosidad cósmica”: esto es, el papel fundamental jugado por los símbolos y las imágenes, el respeto religioso por la tierra y la vida, la creencia de que lo sagrado se manifiesta directamente mediante el misterio de la fecundidad y la repetición cósmica…

En ciertas cumbres existenciales, así como el calor se transforma en luz, la vida se vuelve ella misma libertad; no en el sentido de muerte de la individualidad o de alguna especie de naufragio místico, sino en el sentido de afirmación trascendente de la vida, en que la ansiedad, el deseo interminable -anhelando y preocupándonos-, la búsqueda de fe religiosa, de soportes humanos y de metas, todo conduce a un dominado estado de tranquilidad. Hay algo más grandioso que la vida, dentro de la vida misma, pero no fuera de ella. Esta experiencia heroica es valiosa y buena por sí misma, mientras que la vida corriente sólo está dirigida por intereses, por cosas externas y convencionalismos humanos.

Debemos medir por ello toda la distancia que separa el espíritu tradicionalista del verdadero espíritu tradicional, que implica esencialmente por el contrario tal conocimiento, y que de alguna manera no es más que uno con este mismo conocimiento. En suma, el tradicionalista no es y no puede ser más que un simple buscador, y es por esto por lo que está siempre en peligro de perderse, al no estar en posesión de los principios que serían los únicos que le darían una dirección infalible; y este peligro será naturalmente tanto mayor conforme vaya encontrando en su camino, a modo de otras tantas asechanzas, todas esas falsas ideas suscitadas por el poder de la ilusión que tiene un interés capital de impedirle alcanzar el verdadero término de su búsqueda. Es evidente, en efecto, que este poder no puede mantenerse y continuar ejerciendo su acción más que a condición de que toda restauración de la idea tradicional se vuelva imposible, y esto más que nunca en el momento en que se prepara a ir más lejos en el sentido de la subversión, lo que constituye, como lo hemos explicado, la segunda fase de esta acción. Por lo tanto, es igualmente importante para él desviar las búsquedas que tienden hacia el conocimiento tradicional, como por otra parte aquellas que, conduciendo a los orígenes y a las causas reales de la desviación moderna, serían susceptibles de desvelar algo de la propia naturaleza del conocimiento tradicional y de sus medios de influencia; hay aquí, para este poder, dos necesidades en cierta manera complementarias la una de la otra, y que se podrían incluso considerar, en el fondo, como los dos aspectos positivo y negativo de una misma exigencia fundamental de su conquista.

LA TRADICIÓN

Cuando ésta es expresada en su totalidad, ha de salir a la luz de manera desvelada en plena época de tinieblas por imperativo cósmico. El término tradición etimológicamente se relaciona con transmisión y contiene la idea de transferir conocimientos, prácticas, técnicas, leyes y muchos otros elementos que pueden ser de naturaleza oral o escrita. Para nosotros, significa exactamente: la comunicación de verdades y principios metafísicos revelados a la humanidad o, más bien, a un sector cósmico de la humanidad, a través de mensajeros, profetas, etc. Y todas las ramificaciones y aplicaciones de estos principios en los más diferentes campos de la civilización, tales como leyes, estructura social, y por supuesto la religiosidad y su simbolismo y, en primer lugar, el conocimiento supremo, es decir, los Principios metafísicos y los métodos para poder hacer operativo este conocimiento. Como se observará estamos definiendo una sociedad sacral donde la naturaleza ocupa un papel fundamental, que es lo que es una sociedad tradicional, la cual ordena todas las actividades humanas según parámetros espirituales.

Quizás la forma más directa de acercamiento al significado de lo sagrado es relacionarlo con lo Inmutable, con la Realidad que es el Motor Inmóvil y lo Eterno. Esa realidad eterna es lo Sagrado como tal; las manifestaciones de dicha Realidad en el flujo del devenir y en la matriz del tiempo poseen la cualidad de sagrado. Un objeto sagrado o un sonido sagrados son algo que lleva la impronta de lo Eterno e Inmutable en la realidad física que comprende exteriormente el objeto o el sonido. El sentido de lo sagrado no es otro que el sentido de lo Eterno e Inmutable”.

La Tradición extiende la presencia de lo sagrado a todo un mundo, creando una civilización en la cual el sentido de lo sagrado es omnipresente. Se puede decir que la función de una civilización tradicional no es otra que la creación de un mundo dominado por lo sagrado.

PERENNIDAD DE LOS SÍMBOLOS CELESTES

Observemos, sin embargo, que, aun cuando la vida religiosa no está ya dominada por los dioses celestes, las regiones siderales, el simbolismo uranio, los mitos y los ritos de ascensión, etc., conservan un lugar preponderante en la economía de lo sagrado. Lo que está «en lo alto», lo «elevado», continúa revelando lo trascendente en cualquier contexto religioso. Alejado del culto y enclavado en las mitologías, el Cielo se mantiene presente en la vida religiosa por el artificio del simbolismo. Y este simbolismo celeste impregna y sostiene a su vez multitud de ritos (de ascensión, de escalada, de iniciación, de realeza, etc.), de mitos (el Árbol cósmico, la Montaña cósmica, la cadena de flechas que une la Tierra con el Cielo, etc.), de leyendas (el vuelo mágico, etc.). El simbolismo del «Centro del Mundo», cuya enorme difusión hemos visto, ilustra asimismo la importancia del simbolismo celeste: es en un «Centro» donde se efectúa la comunicación con el Cielo, y ésta constituye la imagen ejemplar de la trascendencia.

Podría decirse que la estructura misma del Cosmos conserva viva la reminiscencia del Ser supremo celeste. Tal como si los dioses hubieran creado el Mundo de tal guisa que no pudiera dejar de reflejar su existencia; pues ningún mundo es posible sin la verticalidad, y esta dimensión, por sí sola, evoca la trascendencia. Expulsado de la vida religiosa propiamente dicha, lo sagrado celeste permanece activo a través del simbolismo. Un símbolo religioso transmite su mensaje aun cuando no se le capte conscientemente en su totalidad, pues el símbolo se dirige al ser humano integral, y no exclusivamente a su inteligencia.

Lo que caracteriza a las sociedades tradicionales es la oposición que tácitamente establecen entre su territorio habitado y el espacio desconocido e indeterminado que les circunda: el primero es el «Mundo» (con mayor precisión: «nuestro mundo»), el Cosmos; el resto ya no es un Cosmos, sino una especie de «otro mundo», un espacio extraño, caótico, poblado de larvas, de demonios, de «extranjeros» (asimilados, por lo demás, a demonios o a los fantasmas). A primera vista, esta ruptura en el espacio parece debida a la oposición entre un territorio habitado y organizado; por tanto, «cosmizado», y el espacio desconocido que se extiende allende sus fronteras: de un lado se tiene un «Cosmos», del otro, un «Caos». Pero que, si todo territorio habitado es un Cosmos, lo es precisamente por haber sido consagrado previamente, por ser, de un modo u otro, obra de los dioses, o por comunicar con el mundo de éstos.

 

Ceremonia nupcial Odinista

 

Una de las obligaciones que comporta el cargo de goði es la de personalizar y oficiar ceremonias y rituales, sean estacionales o ritos de paso. En el caso que hoy nos ocupa, debo decir que tal responsabilidad se convirtió en un verdadero placer, un orgullo y una alegría. Y es que aún hay muchas ceremonias que no he tenido ocasión de oficiar, sobre todo en lo que respecta a ritos de paso, habida cuenta que mi clan tiene una media de edad de unos veinticinco años, y por tanto aún no ha habido ocasión de oficiar ningún rito de paso. Ahora bien, mis responsabilidades como goði no acaban en mi clan, como casi tod@s sabéis ya, sino que, desde hace un tiempo, se amplían al ámbito de Andalucía, como goði afiliado al COE que soy. Por ello, en cuanto se me pidió hacerme cargo, junto con mi völva Virginia, de la confección de la ceremonia nupcial de una pareja odinista afincada en Cádiz, nos pusimos manos a la obra con enorme ilusión. Pasamos semanas recabando información, documentándonos y preparando la ceremonia con seriedad y cariño, al tiempo que manteníamos un contacto permanente con la pareja, para atender a su idea de cómo querían la ceremonia, de sus gustos y sus preferencias. Todo ese tiempo de nervios, de preocupaciones y de dudas, dieron al final sus frutos. El trabajo duro y la dedicación siempre tienen recompensa, y en este caso, el resultado fue más que satisfactorio. Sería inútil intentar reflejar con palabras los sentimientos que afloraron antes, durante y después de la ceremonia, y como tengo un bonito reportaje fotográfico, quiero compartir con vosotr@s algunas imágenes de lo que fue el evento. ¡Disfrutadlas!

Este era el aspecto que presentaba el altar. Debajo del escudo, sobre la hierba, se observan dos falcatas, que también cumplirían su papel en la ceremonia.
 
Una vista más cercana de la parte central del altar. En primer término, el Mjölnir con el que se sacraliza el lugar, y sobre él, los anillos de juramentos.
 
Aquí se observa el atuendo ceremonial que lucí, inspirado en la vestimenta de los varegos de Kiev, con predominancia del color azul en honor a Freya, patrona de mi clan.
 
Esta instantánea se sacó mientras explicaba a los asistentes los elementos del altar, momentos antes de la ceremonia. A la derecha, Virginia, völva de mi clan y que me asistió como gydja, y Ernesto García, presidente del COE, que presidió la ceremonia.
 
El aspecto de la novia era verdaderamente encantador.
 
Los novios son presentados ante el altar por los padrinos.
 
Momento en que se solicita la protección de los dioses sobre la pareja.
 
Después, se realizó un intercambio simbólico de armas entre los novios. Al no tener armas propias, utilizamos las dos falcatas de entrenamiento que Ernesto nos prestó amablemente.
 
Momento de la preparación de las ofrendas a los dioses y los ancestros.
 
Bendiciendo la libación de hidromiel (obsérvese la posición que adopto, denominada «postura Algiz» por su semejanza con la runa homónima).
 
Ernesto derrama en la tierra la ofrenda, ante la atenta mirada de los niños.
 
Los novios realizan sus votos asiendo con la mano derecha un anillo de juramentos. Es el momento más solemne de la ceremonia, aunque nada podía borrarles la sonrisa del rostro. Un momento muy emotivo.
 
Sus manos se entrelazan con una tira de tela azul, representando el entrelazado de sus destinos.
 
A sus pies, la völva había formado un círculo con piedras blancas inscritas con runas, invocando la benevolencia de las Nornas.
 
Momento final del ritual, en el que los declaro formalmente marido y mujer.
 
Tras la ceremonia, un opíparo banquete nos reconfortó, y la cerveza logró atemperar el calor que reinaba en el paraje. Pero aún no habían acabado las emociones:  la Guardia del Cuervo, que con su saber hacer nos entretuvieron del modo que más nos gusta a todos: ¡luchando!
Aquí el grupo al completo, brindando con los novios. Las armas eran de entrenamiento, todo acolchado, pero las armaduras eran reales, como puede observarse.
 
Una simpática instantánea de estas dos guerreras (la de la izquierda es Sofía, hermana de mi clan, fotógrafa del evento -¡gracias por las fotos!- y poderosa skjaldmö), que ofrecieron un espectáculo soberbio.
 
Como puede suponerse, el evento ha tenido gran repercusión en el odinismo español: por desgracia, no celebramos tantos matrimonios como sería deseable, así que cuando se celebra uno, siempre es un motivo para alegrarse. Seguimos avanzando, lentos pero seguros.

REPLY TO H.U.A.R. IN “THE WILD HUNT”

STATEMENT

jerryThe Odinist Community of Spain is a legal heathen religious denomination duly registered as such by the Spanish government, the fourth worldwide and the first outside Scandinavia. COE-Ásatrú IS NOT a virtual platform on Facebook like others even HUAR. Our community is subject under national laws which explicitly condemn racism and xenophobia, and at this stage whether the allegations were true some of us we’d be in jail. Clear?

We know very few about HUAR but the most recent events make us suspect a clear politicization of the platform, in a clear totalitarian style “you’re with us or against us”, implying a principle of fundamentalism when HUAR try to force us to an only thought. Not all people involved in COE is Folkish, but mostly are, if we survived up to now and expanding nationwide is thanks our main policy: WE TALK ABOUT WHAT UNITED US, NOT WHAT DIVIDES US.

The origin of all misunderstandings did start from the deep differences between Esteban Sevilla of kindred Irminsul from Costa Rica and COE-Ásatrú. Mr. Sevilla was engaged on a serious split we experienced of our former kindred in Madrid, favoring the side of people who left COE so things were getting worse when his statements became a visceral attacks against us. Another conflict provoked another attack of Mr. Sevilla and his “absolute truth”, which led him to the disqualification of other local kindreds and appears to impair his “career” as head of the heathens in Costa Rica. Precisely, it was one of my replies in Spanish, as I insisted that if he could not understand what I was trying to explain, I’ll try to find someone to translate it in some aboriginal dialect of their country (a way to be concise, I mean) so… oh well… here you are!, began his witch hunt and our “racism”.

Before judge and condemn, HUAR should ask and deeply analyze further consequences, because now HUAR has created an enemy thanks to spite, media manipulation and obscene accusations of certain alleged Central American “godi”, by the way a person who was accused of online hacking by a publisher in New York, pending to assess whether carried the matter to court.

We accuse, the screenshots of HUAR are manipulations of Esteban Sevilla, simply “texts out of context as a pretext”. The article about the danger of Islamisation in Europe, quite extensive, mainly refers to the excesses of jihadism and not of such Abrahamic religion itself. The screenshot where I was specifically mentioned, was during the bombing of Gaza by the Israeli army last year and ironically our godi took a picture and publicly posted it (because we have nothing to hide and we do not believe in political correctness) using a Jewish kipah and stated that “I felt nothing, good nor bad, with that on my head,” a form of denouncing the injustice of some who suffered for decades and act as executioners indiscriminately today. In our internal forums some of us said that this kind of humor could be not well interpreted, as it is. And so on… no need to give greater prominence to who does not deserve it.

COE intended to contact HUAR, but our posts in Facebook have been constantly deleted and some friendly people questioning on our favour blocked without prior notice. So in front of being unable to post, have not the chance to defend ourselves or contact them, the only and last way to spread our word was the public confrontation as we did.

In the other side, HUAR does not accept any good nor bad Folkish opinion. All Folkish are simply racist for them. Our origin and foundation dates back to the times of Else Christensen who was a prisoner of war by the Nazis, who was also accused of racist by her Folkish perspective so we feel very proud of this. HUAR has lost its way, definitely; with their fundamentalism, we are convinced that HUAR has no further reason to exist. Heathens (seriously?) on the hunt of heathens, that is inquisitorial, is obscene.

This is the truth and my word is HONOR.

Blessings!

Jerry da Silva Matz
Gilwellian hinn austræni
Lagman, legal adviser
COE-Ásatrú

TEODISMO: Ortodoxia pagana

  photo En mi anterior artículo, en el que exponía una serie de definiciones al respecto del paganismo germánico, mencioné de pasada la palabra «Teodismo», identificándola así:

-El grupo minoritario al que he hecho referencia antes es el Teodismo, que es el Odinismo practicado en tierras anglosajonas y que tiene sus particularidades.

     Tal vez pequé de parquedad en esta definición. Creo que este tema merece que nos detengamos un poco para analizarlo de forma un tanto más extensa. Y es que la filosofía teodista tiene una serie de particularidades que merecen ser estudiadas por los odinistas hispanohablantes, para poder formarnos una opinión al respecto del fenómeno teodista, tarea complicada ante la escasez de material en castellano sobre Teodismo. Mis conocimientos al respecto son bastante pobres, pero tal vez sirvan para arrojar un poco de luz sobre esta curiosa manera de vivir la espiritualidad odinista.
Pero exactamente ¿qué es el Teodismo? Porque si nos ceñimos a la sucinta definición que hice en mi anterior artículo, parecería que estamos hablando de nuestra misma concepción de la fe. Sin embargo, las particularidades del Teodismo son tan marcadas que algunas personas piensan que estamos hablando de otra religión diferente al Odinismo, aunque ambas compartan el mismo panteón. De hecho, son los propios teodistas los que alientan esa separación como un modo de autoafirmación frente al Odinismo practicado, por ejemplo, por la corriente Ásatrú.
Pasemos a analizar el Teodismo. Al parecer, el movimiento se originó en torno a 1.976. Su fundador, un enigmático personaje conocido como Gárman Lord, decide ese año escindirse delcoven wiccano en el que practicaba una suerte de Wicca nórdica junto con otras personas, y crear una comunidad que practicase un paganismo germánico lo más fiel posible a lo reflejado en los registros históricos. Y es esa determinación por revivir la antigua fe lo que hace único al Teodismo.

 Portada del primer libro escrito por Gárman Lord sobre Teodismo
 
     Pero ¿no son entonces lo mismo el Odinismo que tod@s conocemos y el Teodismo? Bien, lo cierto es que compartimos numerosos elementos, y antes de hablar de las diferencias, me gustaría enumerar algunos puntos que tenemos en común:
-El más obvio es el culto a los Aesir y a los Vanir, aunque en lugar de utilizar su nomenclatura escandinava, suelen usar el inglés antiguo: por ejemplo, llaman Fréo a Freya, Ing a Frey o Wóden a Odín. Puede parecer algo irrelevante, pero no lo es tanto: luego descubriréis por qué.
-Las dos ramas realizan rituales con ofrendas a los dioses, aunque las ofrendas pueden variar.
-El Teodismo también honra a los ancestros y a los héroes de nuestro pasado.
-El honor es un valor predominante en el Teodismo así como lo es en Ásatrú.
-Los teodistas, como nosotros, estudian el folklore y la Historia para recrear su culto de un modo apropiado.
     Bien, teniendo en cuenta lo expuesto, hay quien podría pensar que estamos hablando de lo mismo cuando nos referimos al Teodismo y a Ásatrú. Así que veamos ahora las diferencias.
Icono representando a Ing (Frey)
 
     La principal diferencia entre ambas ramas es que los teodistas se acercan a la religiosidad pagana germánica como una comunidad, y cuando hablo de comunidad me refiero a una unidad comunitaria, y no como un grupo de individuos que rinden culto a los dioses. Es decir, un ásatrúar puede realizar rituales en soledad y desarrollar su espiritualidad de modo individual: por el contrario, no hay teodistas solitarios. Si no eres parte de un Theod («tribu»), podrás seguir las tradiciones teodistas, pero no serás uno de ellos. De ahí el nombre que recibe la confesión en inglés antiguo, Theodisc Geleafa, que significa «la fe de la tribu». Así pues, hablamos de una fe comunitaria. Los miembros de un Theod se atan unos a otros mediante juramentos y regalos, con lo que se conoce como «red de juramentos». Cuando celebran una ceremonia, el clan como un todo envía a los dioses un único mensaje: en Ásatrú, cada individuo puede mandar su propio «mensaje» a los dioses.
     En una comunidad odinista «estándar», todos los individuos tienen el mismo estatus sea cual sea su papel en la comunidad: en un thing, todas las voces tienen el mismo peso, y el voto de un gothi vale exactamente igual que el de cualquier otro individuo, incluso en el caso del Jarl, que a pesar de ser la cabeza del clan, no es sino el Primus inter pares («primero entre iguales»). Esto no es así en el caso del Teodismo. La jerarquía en un Theod es una rígida estructura, en la que existe un líder, que se le supone escogido por los propios dioses, aconsejado en sus decisiones por un consejo consultivo (Witan). Todo el Theod está estratificado por varios rangos: el rango más bajo se llama Céorl (similar al inglés moderno thrall, osea «esclavo»), sometidos al siguiente rango, denominado Thegn (algo así como thane, u «hombre libre»); al señor se le llama Hláford si es varón o Hláfidge si es mujer, aunque en algunas comunidades usan la palabra neutra Ealdorman. Estos rangos o niveles (denominados árungs, traducido como «honores») se determinan de diversas formas: en algunos Theods, es el Ealdorman quien lo determina, en función de los servicios que el individuo preste a la comunidad. En otros, el la comunidad en conjunto quien determina elárung de un individuo. Los sacerdotes o sacerdotisas pueden pertenecer a cualquier árung. La «red de juramentos» que he mencionado algo más arriba funciona del siguiente modo: cada miembro delTheod está juramentado con alguien de mayor nivel social. Asimismo, los miembros de mayorárung tienen el deber de velar por aquellos que se juramentan con ellos. En última instancia, el líder vela por todos. Así pues, vemos que el Teodismo sostiene la teoría de la «comunidad sagrada» frente al «culto del individuo sagrado» que propugna el Ásatrú. El ásatrúar puede conectar con los dioses de forma individual, mientras que el teodista pretende crear y mantener un vínculo entre la divinidad y la comunidad mortal, siendo el líder del Theod el conducto entre los dioses y su comunidad. Debido a esto, se entiende que es muy difícil ascender en la jerarquía de una comunidad, y de igual modo, los teodistas ven los conceptos de igualdad, democracia y libertad individual como algo ajeno a nuestra fe. Por ello, del mismo modo que una comunidad odinista se rige por  las leyes del Thing y del Althing, el Teodismo no tiene organización legal ni representación popular.
     Como hemos visto, el Teodismo se originó como un movimiento tribalista anglo-sajón, pero actualmente lo forman comunidades descendientes de muchos pueblos europeos, como los frisones o los jutos. Por este motivo, las comunidades teodistas celebran sus ceremonias en el idioma arcaico del pueblo del que son descendientes, como el inglés antiguo o el frisio. En Ásatrú, podemos utilizar el idioma nativo de cada comunidad, aunque algunos puristas introducen términos en nórdico antiguo o alto alemán.
     En lo referente al aspecto ético, frente a las Nueve Nobles Virtudes ásatrúars, el Teodismo propone el sistema de «Las Tres Wynns»: Sabiduría, Generosidad y Honor. Se basan en la «libertad de conciencia» y en una «correcta buena voluntad». Además, el Teodismo practica habitualmente sacrificios de sangre, que no son tan comunes en el Odinismo.
 Icono representando a Thunor (Thor)
 
     Así pues, podemos concluir con que la diferencia más notable entre ambas ramas del Odinismo es la siguiente: de igual modo que Ásatrú pretende revivir las antiguas tradiciones en la época actual, el Teodismo pretende reconstruirlas del modo más fiel. El teodista no cree en la igualdad ni en la democracia, sino que pretende seguir a su caudillo, que lo es por voluntad de los dioses; no cree que ofrecer vino, hidromiel o pan en una ceremonia sea digno, sino que se ciñe al término Blót(que significa indistintamente «sacrificio» y «sangre») y sacrifica animales como hace veinte siglos; condena la individualidad en pro de la comunidad; usa el idioma de sus ancestros en los rituales, porque no intenta que el ritual sea comprensible, sino fiel a los celebrados en la Antigüedad.
     He tratado de ser objetivo con la información, pero ha llegado la hora de dar mi opinión al respecto. Y es la siguiente: de igual modo que algunos medios califican la fe odinista como un movimiento «neopagano», yo llamaría al Teodismo un movimiento «retropagano», que busca la pureza sin tener en cuenta su contexto histórico. Tan lícito como cualquier otra rama del paganismo nórdico, puedo estar o no de acuerdo con sus postulados, pero indudablemente hay aspectos del Teodismo que creo que merecen ser tenidos en consideración, puesto que bien entendidos pueden sernos de utilidad a cualquier comunidad pagana que pretenda medrar. Y, naturalmente, abogo desde aquí por el entendimiento entre teodistas y ásatrúars: podemos y debemos entendernos. Cada uno vive la fe a su manera, pero aunque sean ramas distintas, pertenecen al mismo tronco. No incidamos en las diferencias: abundemos en lo que nos une y respetemos nuestros espacios, y de este modo saldremos fortalecidos todos.
     Espero que os haya resultado interesante el tema de hoy. ¡Os espero en el próximo artículo!
Manu Garzón
Goði

No todos iremos a Valhalla

 ManuHan pasado pocos días desde que festejamos el blót anual en honor a los ancestros y a los álfar. Durante el almuerzo que el clan Fauces de Tormenta celebró antes de la ceremonia, tuve ocasión de mantener una animada charla con mis hermanos y hermanas al respecto, como no podía ser menos, de la otra vida. ¿Qué sucede cuando fallecemos? Al profesar una fe eminentemente vitalista, en ocasiones perdemos el interés por tales cuestiones: nos centramos en vivir esta vida conforme a nuestra escala de valores. Sin embargo, nunca está de más dedicar un instante a estas cuestiones, aunque sólo sea a causa de la festividad que acabamos de dejar atrás. Y es que podemos olvidar que, por desgracia, muchos de nuestros más jóvenes hermanos y hermanas están muy confundidos al respecto de este tema, pues piensan que, como si de cristianos se tratase, tienen dos destinos posibles: un Valhalla idealizado, similar a un concierto de viking metal, y un Helheim infernalizado. A través de semejante equivocación, algunos de nuestros miembros más veteranos han partido hacia el más allá por vejez o enfermedad creyendo que su destino era terrible e injusto, mientras su familia, en un intento de cubrir la supuesta deshonra de una muerte natural, justificaban al finado diciendo que morir luchando contra la enfermedad era una forma de proclamarse como uno de los Einherjar. Siento disentir. No podemos simplificar los términos de ese modo. No todos iremos al Salón Dorado. La inmensa mayoría no iremos. ¿Entonces qué les sucederá a estas almas? No lo sabremos con certeza hasta que no nos llegue la hora, aunque algunos estudiosos del Ásatrú bosquejan algunas ideas interesantes, que creo que son importantes y bien fundamentadas. Expondré aquí algunas,
 valkiria-sobre-caballo-volador
En caso de morir en batalla, la Valkiria sustituye a la Fylgja
 
     El proceso de la muerte, desde el punto de vista espiritual, sería del modo siguiente: en el momento de la muerte, el Sálfr (la personalidad espiritual) pasa a habitar el Hamr (el cuerpo espiritual), abandonando el Lík (el cuerpo físico). Es entonces cuando su Fylgja (animal espiritual) lo guiará hasta su destino, volviendo después a Midgard, junto a su familia/clan. Por ende, se deduce que, tras la muerte de un individuo, su clan queda sin Fylgja hasta que el finado alcance su último destino, a excepción, claro está, de que el muerto haya caído en batalla, en cuyo caso la Fylgja se queda con la familia, siendo sustituida por una valkiria. De este modo, vemos que, del individuo, lo que se queda en Midgard, en principio, son el Lík, la Hamingja (que, como ya se apuntó en el anterior artículo, se puede ceder o heredar), y la Fylgja una vez haya cumplido su misión con el difunto. Pero ¿y si la Hamingja no es heredada?Pues se queda en el Lík, y eso es lo que genera un Draugr (un espectro). Por ejemplo, el poder de augurio que tienen las völvas reside en su Hamingja, y por eso es importante que escojan una aprendiz o que tengan una primogénita que la herede, puesto que en draugr de una völva es un ser muy poderoso y peligroso. Puede pasar, como ya dijimos hace unos días, que la Fylgja no esté sintonizada con su elegido, o dicho de otro modo, que decida no guiarlo por un comportamiento deshonroso reiterado, en cuyo caso el alma vagará sin guía, lo que puede dar lugar a un draugr o un svartálfr (literalmente elfo oscuro, o fantasma -nótese que distingo entre espectros, osea fantasmas agresivos, y fantasmas a secas, que no sienten necesariamente animosidad contra los vivos-). Por último, deseo reseñar que hay casos muy especiales y para nada comunes, en los que el Sálfr se reencarna en el seno familiar propio, y cuando se reúne con su propia Fylgja y su propia Hamingja, dan lugar a un individuo de gran capacidad y entendimiento, con una enorme memoria inconsciente, que suele estar destinado a ser un líder y/o un gran héroe.
     Ya hemos hablado del proceso, pero ¿y el destino del alma, y el camino que debe tomar para llegar a él? Bien, pues de acuerdo con Agnarsson, todas las almas deben pasar por el oscuro reino de Svartálfheim antes de alcanzar el destino que les espere, y es en este lugar donde el alma corre el riesgo de perderse y donde necesita la ayuda de su Fylgja, como guía y como protectora frente a otros elfos oscuros y draugar que consideren al sujeto como un intruso o una amenaza.
     Una vez atravesado el oscuro reino de los muertos sin reposo, y atendiendo a las circunstancias de la muerte y a las condiciones del alma del individuo, hay diversos destinos posibles. El más común es Helgard, dominio de la diosa Hel. Y ya es hora de que nos quitemos esa idea de que Helgard es un reino oscuro, de niebla y frío eternos: es un lugar apacible, con estaciones, muy similar a Midgard, donde van a parar las almas de casi todos los humanos, plantas y animales, en sus cuerpos espirituales, de modo que en este reino no se puede envejecer, enfermar, morir o deteriorase, lo que se denomina estado de estasis. Un lugar donde reencontrarse con los familiares y amigos caídos, donde poder dedicarse a las aficiones personales, donde hallar paz, si es eso lo que se desea.
     En el caso de los escogidos, su destino será Asgard, aunque puede ser, como ya es de sobra sabido, que vayan a Valhalla bajo el mando de Odín, o a Volkvángr, bajo el mando de Freya. Los más marciales irán con el primero, mientras que aquellos guerreros con vocación artística irán con la segunda.
     Siempre hay extrañas excepciones a estos lugares, como es el caso de los ahogados en el mar o en los ríos: entrarán a servir a Ran, la diosa del mar embravecido y las olas, convirtiéndose en una suerte de draugar marinos. Tal destino se puede evitar llevando siempre algo de oro en el momento de la muerte: si se puede pagar el tributo en oro que demanda Ran, ella buscará la Fylgja del ahogado para que vaya donde le corresponda.
     También se da el caso, menos extraño y específico que el de los ahogados, en el que el alma se queda en Midgard debido a su conexión con su familia o su clan, convirtiéndose en un espíritu ancestral que acompaña a su clan y lo proteje, junto con la Fylgja.
     También hay otros destinos, mucho más difíciles de entender para los mortales, como es el caso de aquellos espíritus que se transforman en álfar y moran en Ljosálfheim, bajo el auspicio de Frey, descendiendo a la floresta y cuidando la fertilidad de Midgard; o aquellos espíritus que moran en el interior de la tierra, horadándola en busca de metales y gemas, conocidos como Dökkalfar o Dvergar (los tan conocidos «enanos»), los mejores artesanos de los Nueve Mundos; o los oscuros e iracundos elfos oscuros de los que ya hemos hablado.
     Como veis, el tema es denso e interesante, y no abarca sólo estas cuestiones, sino que, a poco que uno investiga, surgen nuevos interrogantes: ¿qué sucede con las mujeres guerreras, se convierten en Valkirias o Dísir? ¿Por qué un alma, ya estéril e inmortal, es escogida para dar vida como es el caso de los elfos de luz? ¿Son peligrosos los Svartálfar para su descendencia en Midgard? ¿Existe comunicación entre Midgard y Helheim? Son muchos interrogantes, y no tengo las respuestas. Nunca tendré todas las respuestas, y no es esa mi intención. Yo disfruto con la investigación y el conocimiento.
     Espero haber resuelto dudas tanto como espero haber generado otras. Al menos, con lo aquí expuesto, creo que se habrá generado una nueva perspectiva del más allá para algunos. Y la próxima vez que algún ardoroso ásatrúar os grite aquello de «¡Victoria o Valhalla!», sonreíd y susurrad «Puede… o puede que no…».
Manuel Garzón
Goði COE

Yggdrasil, árbol de la vida

Nature__

Principio supremo para asegurar el cambio espiritual del ser humano

 

Su forma, el árbol evoca la imagen de la cruz, con su simbolismo que tiene similitudes. Pero, ¿qué es la cruz? Si el cristianismo le dio un lugar central, es verdad que no forma menos parte de las representaciones más antiguas de la humanidad y hay cruces en todas las tradiciones. Colocada verticalmente, sugiere al hombre con los brazos extendidos, es el hombre conectado con la tierra, así como al cielo, a través de su rama horizontal y su rama vertical.

En cierto modo, el tema mítico del árbol tiene el mismo significado, pero su carácter natural le da una mayor densidad. De hecho, el árbol da prioridad a la idea de enraizamiento. Sus múltiples ramas se irradian en todas las direcciones y las hojas y frutas que crecen allí son signos de riqueza que expresan la abundancia de la naturaleza.

Poderoso y vulnerable, el árbol atrae la simpatía, en la medida en que es una imagen del hombre. Es nuestra reflexión y por ejemplo, representa para nosotros un principio que aparece como una proyección de nuestras aspiraciones más profundas mediante el contacto con la naturaleza

La naturaleza del poder particularmente reconocido en el mundo germánico
Punto central de la religión escandinava, Yggdrasil es el árbol de la vida por excelencia. Es el árbol universal, el apoyo del universo, que se resume en él. Nunca sabremos cómo las fuerzas de la naturaleza han llegado a tener un lugar destacado en el imaginario germánico. ¿Nos sorprendemos cuando examinamos el carácter desproporcionado del mundo escandinavo y todos sus excesos climáticos? En este contexto, el hombre, súbitamente, tuvo la sensación de insignificancia y poco valor de su libre albedrío. Para recrear una mejor disposición de su universo, lo pobló con una gran cantidad de fuerzas naturales para facilitar su comprensión. Entre ellos, los gigantes, las imágenes de los poderes de la tierra, atacando por su número e importancia.

Con tales poderes, Yggdrasil aparece como un principio de estabilización y tranquilizador, el pilar del mundo que proporciona equilibrio.

Sé de un fresno que se alza, se llama Yggdrasil,
árbol alto, bañado de blanca humedad;
de él baja el rocío que cae en los valles;
se alza en la verde fuente de Urd.

En todas las religiones, el árbol siempre ha ofrecido un rico simbolismo para enriquecer el pensamiento humano. Por encima de todo, representa la vida misma, expresada en su forma más natural. En primer lugar, es la tierra que evoca, en la que se fundamenta y garantiza su durabilidad. Para este propósito, la madera aparece como el material natural de elección. A diferencia de la piedra, el carácter perenne sugiere un origen celestial, la madera es la imagen misma de la materia viva terrestre. Como tal, proporciona un aspecto cálido, que se une al fuego en su iluminador y el carácter benevolente, tanto es así que la frase «toco madera» puede parecer una invitación a nosotros para recargar la vida natural de ganar fuerza y energía.

La importancia que se concede al árbol germánico no puede tener mejor prueba  que su voluntad de poner en ella el origen de los seres humanos. En concreto, el primer hombre, Askr, y la primera mujer, Embla, se forman a partir de un fresno de Askr de un olmo al Embla, que muestra al árbol como generador del principio de la vida.

En Yggdrasil, el árbol tiene su síntesis.
De hecho, la Creación entera aparece bajo ella. Todos los reinos, mineral, vegetal y animal, están representados. El agua riega sus raíces, las hojas crecen en sus ramas. En cuanto a los animales, las serpientes representan el primer ser en el medio de las raíces. Los ciervos están presentes en sus ramas. Por último, una gran águila se encuentra en su cima. Es la representación de las imágenes simbólicas que se propagan por la diversidad de la naturaleza humana. «Un águila reposa sobre las ramas del fresno, se dice que sabe muchas cosas (…) Hay muchas serpientes que viven bajo el fresno Yggdrasil, sospecho que están royendo continuamente sus raíces (…)».

Existe una intensa actividad dentro del gran fresno. De hecho, las serpientes, y con ellos un dragón, roen las raíces; los ciervos pastan en las hojas; El  águila hace que sus alas produzcan vientos y  tormentas por toda la Tierra. Por lo tanto, la vida de Yggdrasil está constantemente amenazada, como la del hombre, especialmente en la concepción germánica, estamos sometidos a una total dependencia de la naturaleza. Sin embargo, fuerte y poderoso, que resiste a todas las pruebas y se mantiene firme para siempre. Si logra triunfar es gracias a la savia que fluye en él, esta primera esencia de este maravilloso líquido que le da su fuerza vital. Esta es la imagen de la vida que nos impulsa a pesar de pruebas que soportamos, este dinamismo interior que se llama coraje y determinación, la asertividad, la fuerza del alma que nos inspira a superarnos cualquiera que sea nuestro sufrimiento. Así debe ser el hombre, mostrando su voluntad de vivir en cualquier circunstancia.

Pero lo que da valor a esta vida, es este estado de perpetuo conflicto que lo caracteriza. De hecho, el águila en la cumbre, es la imagen de la majestad, está en constante oposición con este dragón en las raíces. Entre las dos figuras, un vínculo se ha establecido a través de la ardilla Ratatoskr. La ardilla, particularmente en el mundo germánico, siempre ha representado el temor para los hombres. Rápido como un rayo, rápido para subir rápidamente a la cima de los árboles, que se considera difícil de atrapar. A menudo hemos visto en él a un satánico ser perjudicial  no pudiendo más que hacer el mal. Esta visión fue retenida por los escandinavos en Ratatoskr, ardilla que por su espalda del árbol constantemente  no hace más que ir y venir de arriba abajo  y que por el contrario, asegura la relación entre el águila y el dragón. A cada uno, le dice lo que había dicho de él al otro, provocando su hostilidad mutua. Esta lucha es una reminiscencia de la religión védica,  entre  Garuda, -el ave de presa- y las serpientes Naga representaciones del caos. Es la representación del conflicto interior en cada uno de nosotros, en un pugna entre los valores sociales impuestos por la sociedad y los impulsos profundos que nos mueven a realizar las más altas aspiraciones, que nos llevan a lo sublime contra las necesidades básicas que nos traen de vuelta al mundo terrenal.

Más allá de estas tensiones, Yggdrasil siempre nos trae de vuelta a la sensación de la unidad primordial. La naturaleza es una, y siendo el hombre debe relajarse a él para encontrar la sabiduría eterna, sobre la base de su desarrollo personal.

Yggdrasil, la imagen de la sabiduría.
Pilar del Mundo, Yggdrasil es también la base de los conocimientos.En primer lugar, como cualquier árbol, representa la longevidad, ya que puede vivir mucho tiempo, por lo que es el símbolo de la madurez. Yggdrasil, es francamente inmortal. La forma del fresno esbelto en general, su madera fuerte y derecha por lo que es un material ideal para la fabricación de armas y herramientas. Según la tradición germánica, también tiene propiedades medicinales, por ejemplo la capacidad de curar las fiebres. Su savia sería laxante.

Tales virtudes explican el valor otorgado por los  antiguos hombres del norte y su deseo de convertirlo en su símbolo del conocimiento. Este líquido sagrado que fluye dentro de Yggdrasil y que permite la continuidad eterna, era la imagen misma de la perfección divina que germinó en el corazón del hombre.

La perfección podría expresarse de otra forma, como un número, el número nueve. En un valor cuasi-divino en todas las religiones, lo que pretendía en realidad eraexpresar lo divino. Así que fue después de que fuera ahorcado durante nueve días en las ramas de Yggdrasil, que Odín finalmente adquirió el conocimiento supremo.

Sé que colgué del árbol azotado por el viento
nueve noches enteras,
herido por la lanza, entregado a Odín,
yo mismo a mí mismo,
de aquel árbol del que nadie sabe
el origen de sus raíces. 

Por otra parte, el fresno del mundo conecta los nueve mundos, los siguientes reinos: los Aesir, Vanes, elfos de la luz, los elfos oscuros, hombres, gigantes, hielo, fuego, muertes, opuestos entre sí, como son estas diferentes tendencias de nuestra alma.

Y sobre todo, la fuerza de Yggdrasil, la saca de sus raíces. En el reino vegetal, éstas tienen un valor primordial. Más raíces  profundas, más ramificaciones, mayor es la resistencia del árbol o planta en su entorno. Así es también para los hombres. Más estará arraigado en la comunidad, más va a irradiar energía y dispensar su amor alrededor. Tal es el dinamismo universal, transmitido por las raíces germánicas del árbol del mundo.

Las raíces de Yggdrasil
Son tres. La primera se adentra en el inframundo, los muertos. La segunda raíz se extiende al dominio de los gigantes. La tercera penetra en el mundo de los dioses. Estas tres raíces proporcionaban a los antiguos germanos valores propios  para fortalecer sus almas. El mundo de los muertos simbolizaba para ellos la experiencia del pasado y la tradición, que se transmite por los muertos que siguen siempre presentes entre los vivos. Los gigantes representaron la antigua sabiduría de la Tierra. Uno de ellos se llamaba Mimir, » La Memoria». Imagen de la sabiduría de su conocimiento de las personas y las cosas, que después fue insuflada en Odín, que personificaba el conocimiento esencial, la generada por la Tierra desde sus orígenes, el conocimiento extraído de la naturaleza que se puede manifestar bajo la forma de proverbios. La raíz última se pone en contacto con el mundo de los dioses, que son para los hombres principios que los guían, sobre todo ante el temor de su futuro.

Bajo Yggdrasil se reunían los dioses, especialmente su rey, Odín.

¿Cuál es la relación que mantiene el árbol de la vida con él? Responder a esta pregunta nos lleva a preguntarnos sobre el término Yggdrasil, «el caballo de Odín» (Ygg, uno de los nombres del padre de los dioses, y Drasil, caballo). Es sorprendente que la fusión  se ha realizado entre dos de estos elementos naturales tan diferentes como el árbol y el caballo. Sin embargo, no dejó de ser expresada por algunos psicólogos. «Yggdrasil nos mostró la relación entre el caballo y el simbolismo del árbol»  dijo Carl Gustav Jung.

En todas las culturas, el caballo se convirtió rápidamente en un símbolo altamente ambiguo. Cuando consigue su domesticación, el ser humano obtuvo una ventaja considerable que le permitió expandirse rápidamente en el espacio, incluyendo el desarrollo de la guerra. Es comprensible que ha representado  el vehículo de una vida dinámica. Sin embargo, el valor conferido  no oculta otra dimensión, también se expresó colocándolo bajo el signo de la muerte. De hecho, animales aún no domesticados, brincando y saltando en la naturaleza, el caballo representa un poder en la tierra que le preocupaba. Una vez domado, siempre se puede encabritar y llevar a su jinete a la muerte. De hecho, el caballo recorre los tres mundos:

a.-mundo subterráneo, el inconsciente,
b.-mundo terrenal donde se desarrolla nuestra vida cotidiana,
c.-mundo celestial, a donde van nuestros deseos más altos.

Tal es su identidad con el árbol, tan dependiente de estas tres áreas a través de sus raíces, su tronco y su cumbre. El ser que combina el poder de sus instintos con su razón, con la imagen del caballo en su jinete conquistará una unidad espiritual capaz de izarse a sí mismo a los estratos más sublimes. Así es como va a participar en el conocimiento sagrado investido por Odín.

Odín tiene, de hecho, un caballo llamado Sleipnir, «el que se desliza.» Con cuatro patas, se dice que el caballo puede correr muy rápido. Pero Sleipnir tiene ocho patas; La rapidez se convierte la superlativa. De hecho, el corcel de Odín va donde su amo quiere ir más allá de la tierra y el mar, a pesar de los vientos y las tormentas. Simboliza el estado de alerta del señor de los dioses, capaces de velo todo y saber todo al instante.

Más allá de la multiplicidad introducida personalmente por el mundo moderno y su ciencia discursiva, el dios Odín, dios-chamán, muestra un conocimiento oscuro, una intuición profunda, un don de la clarividencia manifiesta a través de su único ojo que le permite tener un profundo conocimiento del universo y saber qué va a pasar. Sin haber aprendido nada, todo lo sabe. Como Yggdrasil que atrae a sus raíces con su poderosa energía, como el gran fresno cuyas ramas abarcan todo el universo, cada individuo debe ser uno con la naturaleza con el fin de centrarse más en su cuerpo y su ser después de él. Esta es la lección de chamanismo que tiene la intención de que nos demos cuenta de que el hombre es parte de todo, quiere expresar plenamente el término religión, asegurando que nos sentimos muy conectados con el mundo natural, animados por espíritus. Todos nuestros sentidos que intervienen en la misma comunión, renacidos en nosotros lo que Jung llama «el viejo de dos millones de años» el hombre arcaico estará provisto de estas riquezas provenientes de su inconsciente colectivo si conecta con la naturaleza, lo que le permite lograr todo su potencial.

Yggdrasil, la personificación del destino
Reflejo en verdad del ser humano y su naturaleza profundamente terrestre y perecedera es el árbol. De hecho, a pesar que vive mucho tiempo, el árbol tiene un periodo limitado de tiempo de vida, que le da un carácter de vulnerabilidad. El árbol crece en la tierra y asciende al cielo. Su vida se determina como la del hombre. Así que es normal que se le viera como una imagen del destino.

Ocupa lugar importante en la psicología germánica, tan dependiente de soledades heladas en su mundo. Sin embargo, es una paradoja que puede causar nuestro asombro que la conciencia de peligro y necesidad en torno a un medio natural agresivo y hostil le indujera a ser más asertivo y vital, afirmando su deseo de vivir, de imponerse a la muerte circundante.

Una de las raíces de Yggdrasil aloja a las Nornas. Entre las tres, el pasado, presente y futuro, que tenían, como las Parcas griega, la función de dar forma no sólo el destino de los hombres, sino también de los dioses.

De allí vienen doncellas de gran sabiduría,
son tres, desde el mar que mana el árbol;
Urd se llama una, Verdandi la otra,
– en ramas graban letras – Skuld es la tercera;
las leyes hacían, elegían las vidas
de todos los hombres, el futuro predicen.

Su decisión era definitiva, por lo que despertó el temor de los mortales. Esta era la religión de los antiguos hombres del norte, una creencia fuertemente teñida de pesimismo pues era inútil oponerse a las leyes del destino.

De hecho, su concepto del tiempo no es lineal sino cíclico, como la vida natural, la del árbol, que en general, nace, vive y muere, pero antes de ello producirá frutos que lo harán renacer de nuevo. La vida es un eterno retorno, eterna como Yggdrasil, que nunca muere en sí.

El fresno universal permanece atemporal, aunque se pone a prueba cuando se trata de la última batalla en el día del Ragnarök.

Tiembla Yggdrasil, más el fresno está firme,
gime el viejo árbol al soltarse el troll;
sufren todos en las sendas de Hel,
hasta que lo trague el pariente de Surt
.

Incluso el día de Ragnarök, el «destino de los Dioses,» que verá la destrucción del mundo y el regreso del caos, Yggdrasil temblará, socavada, pero no va a morir. La imagen es de un profundo significado, porque es la vida que resiste y vence.

A pesar de su aparente carácter fatalista, los antiguos germanos tenían una voluntad desenfrenada de vivir. Esta actitud no es contradictoria en la medida en que, en cualquier caso, la omnipotencia del destino reconocido no entraña un comportamiento pasivo. Por el contrario, esta actitud siempre va de la mano con un fuerte sentido de la responsabilidad, la inquebrantable adhesión a las leyes impuestas. El destino asignado a nosotros debe ser asumido y es la forma de llevarlo a cabo por nosotros mismos lo que nos dignifica y nos hace ser plenamente hombres, en el sentido de que cada uno debe manifestar plenamente su individualidad. Este fue también el trabajo de Nornas, cuya tarea consistía en regar las raíces de Yggdrasil con agua extraída del pozo de Urðr para regenerarlo perpetuamente. Por lo tanto, el destino significaba vida. Escepticismo, suicidio eran desconocidos en el mundo germánico y todo el mundo debía movilizar su coraje para lograr su fin. Tenían que confiar en este sagrado presente, para que su futuro se llevara a cabo mediante la ayuda de divina y así explotar mejor sus capacidades personales y no en vano en el centro del mundo de los hombres se construyó Asgard, el mundo de los dioses, uno y otro situados en la misma raíz de Yggdrasil. La influencia de los dioses fue crucial para expresar mejor su energía personal. Así es la vida mostrada por Yggdrasil que resiste todas las pruebas, y a través de él, cualquier árbol que es capaz de soportar las inclemencias meteorológicas. Esta vida que renace se encuentra en la imagen de la pareja del futuro, en el hombre y la mujer, Lif (vida) y Lifrasir (amor a la vida) protegido por el árbol de la vida, y que, después de Ragnarök, permitieron repoblar la tierra.

Con el triunfo del cristianismo terminó la devoción prestada por los germanos a las fuerzas de la naturaleza. El símbolo de la victoria de la nueva religión fue la iniciativa tomada por los cristianos de cortar los árboles que los misioneros habían visitado por constituir un culto pagano. Este acto refleja su deseo de establecer una distancia con el hombre, lejos de los poderes naturales presentes en él y sobre los que se basa su alma. Con Yggdrasil, en el que se expresaron con toda su diversidad y riqueza.

¿Qué es el Odinismo?

10291729_472946822808661_609521360738722038_nEntendemos por Odinismo, una de las religiones autóctonas de Europa existentes antes de la llegada del Cristianismo a nuestro continente; es pues un conjunto de creencias precristianas de raíz nórdico-germánica, cuyo nombre deriva del dios Odín como deidad principal del panteón nórdico. También el Odinismo es en ocasiones conocido y asimilado como Ásatrú («confianza en los Aesir», es decir en los dioses), moderna recreación de la antigua fe germánica-nórdica.

Hablamos por lo tanto una estructura religiosa ancestral, autóctona y tradicional, que se enraizada en el “lugar”para presentar el solar de nuestros antepasados como fuente de identidad que nos une al pasado y nos lanza hacia el futuro a través del presente.

Si queremos adentrarnos en las raíces de la religión odinica tenemos que acercarnos a los pueblos la  practicaban, y en especial debemos referirnos al pueblo godo, ya que lo podemos considerar como el verdadero artífice y creador del Odinismo durante los siglos I y III Ad. C. en cuanto a estructura religiosa precisa; cuya fuerza es retomada por los odinistas actuales como descendientes de este gran pueblo, que un día salió de su escandinavia natal para crear su reino distintivo en nuestra tierra, Gotia. Los Godos establecieron su religión en torno a un dios patrimonial, Gaut (Posteriormente sustituido por Odín en cuanto a centro de culto), el cual desplazó las antiguas bases religiosas de los germánicos, hasta entonces orientadas hacia el primitivo culto telúrico representado por los dioses Vanes como la diosa Nerthus -origen de Nj¨¨dr y posteriormente Ing y/o Freyr-, hacia el Odinismo en cuanto a religión popular y soberana propia desde entonces de las distintas familias germánicas.

       El Odinismo, la religión nacional goda, fue la seña de identidad espiritual más representativa del pueblo Godo; hasta que por motivos de defensa frente al acoso otros pueblos invasores de oriente conocidos como los Hunos, tuvieron que pedir ayuda  a la mayor potencia político-militar del momento, el Imperio Romano; siendo transformados en un pueblo federado a Roma en el año 332 por obra y gracia del emperador uxoricida[1] Constantino el grande. Tras la paz romana con los godos llegaron sucesivas misiones religiosas para convertir a este pueblo germánico hacia la nueva fe imperial; esto incluía a los católicos (Eytikes),  Sectarios (Audius) y arrianos (Wulfila). De tal modo la nación goda fue paulatinamente adoptando los usos culturales, militares y  religiosos de su aliando romano, como era costumbre en aquella época. No nos debe extrañar, por lo tanto, que los motivos fundamentales para que aquellos godos asentados en los limes del Imperio Romano se convirtiesen extraoficialmente al cristianismo arriano, fuesen tanto la necesidad de mantener unas señas de identidad propias en el terreno religioso, como cuidar una conveniencia política destinada a conseguir los amparos necesarios del emperador romano Valente, fiel a ésta deriva cristiana.

            Aunque sabemos que la vieja religión de Gaut[2] siguió presente a nivel intimo dentro de las grandes capas populares del pueblo godo, sin merma de su vigor originario[3]. La nobleza y las elites militares permanecieron fieles a su religión nativa, siendo las capas más populares quienes aceptaron primeramente la desviación espiritual cristiana. Acontecimiento dispar en la tónica general del cambio religioso, ya que la nueva religión cristiana se impuso habitualmente desde la cabeza (reyes, nobles, jefes militares) hasta llegar a las gentes de los campos, los paganos, los últimos en convertir.

En base a lo expuesto, consideramos a la herencia gótica como nuestro referente constitutivo más cercano, puesto que de ella recibimos directamente nuestra religión, así como nuestras señas de identidad propias en cuanto a comunidad popular especifica.

Otros pueblos “barbaros” que también estuvieron en la Península Ibérica, como los Suevos, Vándalos o Alanos[4], practicaron sus antiguas creencias religiosas paganas, aunque gradualmente sufrieron el mismo proceso generalizado de conversiones hacia la nueva religión impuesta. Ya en la baja Edad media, los vikingos y varegos recorrieron toda Europa llegando incluso hasta las costas de Galicia,  Asturias y Andalucía; aunque su influencia fue prácticamente inexistente en comparación con las primeras oleadas germánicas acaecidas en las postrimerías de Imperio Romano.

                         A pesar de estas transformaciones religiosas, más o menos forzadas hacia cristianismo por parte de nuestros ancestros, sería del todo injusto pensar que desde los albores de la era cristiana hasta la actualidad el paganismo (en cuanto a expresión popular) ha estado muerto, que éste sentimiento religioso, espiritual y cultural ha permanecido ausente en los hombres y mujeres que nos antecedieron en la historia. Nada más alejado de la realidad. Nuestras creencias religiosas han vivido siempre, han estado, es verdad, solapadas, durmientes, escondidas, en ocasiones perseguidas…Pero invariablemente activas de una u otra manera. Las reconocemos en la música, el arte, en el folklore popular, en las tradiciones más arraigadas que todavía perviven en muchos de nuestros pueblos y comarcas; y sobre todo en lo más profundo de nuestra alma atávica que se hace visible en los actos significativos de nuestra existencia.

Pero también las podemos hallar en la mismísima religión creada por Pablo de Tarso, a modo de interesado sincretismo religioso, así como impresa en numerosas herejías existentes durante distintas épocas de la historia europea. Odín-Wotan se nos hace presente esculpido en los capiteles de las iglesias románicas; ahí está a Thor y la bella diosa Freya disimulados en capiteles, frisos y metopas. Descubrimos a las runas sagradas[5] como señas distintivas de los maestros canteros que recorrieron toda Europa con su arte sagrado de la construcción; las encontramos también en los escudos heráldicos y en los tratados más heréticos de la naciente fe del crucificado. Pero de igual forma sentimos nuestra herencia tradicional en la geometría sacra, en la decoración simbólica y en los distintivos más comunes de la nueva religión como las Svásticas o la cruz solar, adoptada como la máxima representación iconográfica del cristianismo. Reconocemos a los dioses y diosas reconvertidos en santos, santas y vírgenes, en cuanto a modelos más apropiados para la moderna fe importada desde las arenas del desierto…Y a un sin fin seres mitológicos, duendes, hadas, gnomos, espíritus del bosque, damas del lago, genios de la montaña…Un mundo presente y viviente que nos acompaña sin saberlo como recuerdo de nuestra alma patrimonial que nunca murió, y que cada día se hace más manifiesta ante nuestros ojos y nuestras conciencias arquetípicas.

[1] Ya que este elemento mató a su mujer ahogándola en una bañera por indicación de su santa madre Elena, después de degollar a su hijastro. Todo un personaje elevado a los altares por la Iglesia Cristiana Ortodoxa.

[2]  Dios patrimonial del pueblo godo. De este dios deriva precisamente el nombre de toda la nación goda, en cuanto a hijos de Gaut (dios), el cual se asimila a Odín .

[3] Recordemos en caso del rey godo de la rama Tervingia, Athanarico (Athanareiks), que frente a sus vecinos y enemigos, se manutuvo fiel a la religión de sus antepasados.

[4] Los alanos no pueden ser considerados como un pueblo estrictamente de raíz germánica, auque de procedencia indoeuropea, descienden de los Escitas padres de los actuales Osetos del Cáucaso.

[5] En la Cruz Ruthwel (localizada en escocia), encontramos inscripciones rúnicas que cuentan la historia de la crucifixión de cristo.

Alberto Paredes

HISPANIA TERRA GOTHORUM

198243_1753979700705_5017405_nUna de las escasas cosas buenas que tiene la LOMCE (por lo demás me parece una ley diseñada para adoctrinar y formar votantes del partido que la ha impulsado, como todas las predecesoras, porque en este país no se hace una ley de educación pensando en formar ciudadanos en lugar de borregos desde la Segunda República) es que  vuelve  a  incluir  entre  los  contenidos  mínimos  de  Ciencias  Sociales,  la  etapa visigoda de la Historia de España. Antes había un salto entre la caída de Roma y la invasión musulmana con un pequeño párrafo que te contaba que por aquí andaban suevos, vándalos, alanos y visigodos, pero como una anécdota. El caso más sangrante es el del museo de la memoria de Andalucía, en Granada, que prácticamente viene a decir que los godos estuvieron de paseo por aquí por el sur, sin dejar nada (que don Rodrigo fuera dux de la Bética, que una de las figuras intelectuales más importantes de la Alta Edad Media fuera Isidoro de Sevilla, que Hermenegildo se revelara contra su padre en la Bética o que el yacimiento visigodo más importante esté en Torredonjimeno, parece que no entra en la visión de la Historia de Andalucía que la Junta quiere construir).

El hecho de que el relato histórico es una construcción (en base a unos hechos, eso sí, si es que se hace con rigor) y de que la identidad se construye, entre otras cosas, en base a la idea que se tiene del pasado, es algo que creo que ningún historiador, tenga la ideología que tenga, duda a día de hoy. En ese sentido, en función de la ideología o de los intereses de un grupo, se construye una visión del pasado y si la educación está en manos de un grupo o una clase social, que es la que controla el Estado y la educación privada, es obvio que ese grupo procurará que su visión el pasado (que legitima el orden político, económico y social presente) sea compartida por el grueso de la población. Es por eso que se estudia Ciencias Sociales en Primaria y Secundaria, no porque se quiera que los alumnos tengan un pensamiento crítico (que precisamente se quiere lo contrario) sino porque hay una necesidad de transmitirles una construcción identitaria concreta. Por eso se ha enseñado a generaciones a aprenderse biografías de reyes, fechas de batallas… pero a no a interpretar la Historia ni a analizar los procesos que han derivado hasta la situación presente; y se les ha enseñado a aprenderse de memoria ríos y montes, pero no a tener un pensamiento geográfico espacial. Entre otras cosas, porque si los españoles supieran Historia (en el sentido profundo de comprenderla e interpretarla, no de saberse fechas y datos), mañana mismo pondríamos una guillotina en la Puerta del  Sol y claro, eso no interesa.

Partiendo de esa base, para construir un relato legitimador, se ponen en valor unos periodos más que otros, o se tiene una visión más positiva de unos periodos que de otros, incluso se los tergiversa o se miente abiertamente. En ese sentido, periodos como la época romana suenan bien, suenan a Antigüedad Clásica, a cultura… pero otros, como la Edad Media (y dentro de ella están los visigodos) suenan a oscurantismo, brujas… pero claro, en nuestro suelo peninsular tenemos al-Ándalus, y eso suena a multiculturalidad, a buen rollo, a alianza de civilizaciones, y por eso esa parte sí se potencia. El Reino Visigodo se ve que suena a «lista de los reyes godos», a «unidad de España» y a Franquismo, por lo que es incómodo para alguna gente. Obviamente, todo esto son mitos e ideas preconcebidas, pero repetidas mil veces, acaban siendo creídas. No importa que en al-Ándalus hubiera guerras civiles entre árabes y bereberes casi desde el principio, que cristianos, moros y judíos vivieran en barrios separados y fueran comunidades separadas con sus propias leyes e instituciones, que estuvieran prohibidos los matrimonios mixtos (hoy le llamaríamos a eso apartheid, segregación o vete a saber) y que luego se produjeran invasiones de almorávides y almohades, los cuales eran subsaharianos y no tenían nada que ver con los andalusíes (siendo al-Ándalus una provincia más de su imperio norteafricano). Pese a todo ello, la imagen de al-Ándalus que se trasmite es de un vergel de multiculturalismo y una suerte de paraíso perdido. Sobre los godos, obviamente, también hay mitos creados. El Franquismo explotó a base de bien ese periodo como periodo de unidad política y religiosa e identificó España como nación moderna (cuando las naciones modernas no surgen hasta el siglo XIX) con el Reino visigodo, lo cual, obviamente, es mentira. Sin embargo en lugar de limpiar la Historia, en lugar de acabar con las mentiras del nacional-catolicismo sangrante de la dictadura, se prefirió borrar esos 300 años de Historia, con todo lo que ello implica. Era lo cómodo, supongo, o lo cobarde.

GodosEsc1Pero es que el complejo ha llegado hasta tal punto que incluso gente culta, por diversos motivos, se empeña en desdeñar esa parte de la Historia de España, y en identificar lo gótico con una visión conservadora de España, negando incluso la propia herencia visigoda que tiene España. Algunos incluso, movidos por una germanofobia ciega, te ensalzan lo latino como intentando convencerte de que no tenemos nada de godos (como si reivindicar la herencia gótica implicara negar lo anterior…). En mi caso, al ser odinista, he tenido que escuchar más de una vez la típica e ignorante acusación de «tú no eres vikingo» y cuando le explicas que el Odinismo es una religión pangermánica, el típico «los godos llegan aquí siendo cristianos» y ya los esfuerzos del interlocutor se centran en decir que aquí los godos estuvieron de paseo, que no tienen ninguna incidencia en nuestra cultura… y eso cuando no les da por decir el tópico de «los españoles somos medio moros», que entonces es cuando ya, lo más inteligente, es dejar de gastar saliva y pasar de hablar con una pared. Por todo ello, creo que conviene aclarar varias cuestiones.

La primera es decir que las religiones ancestrales no son universalistas, sino étnicas. Será el monoteísmo el que invente el concepto de religión universal (esto es, «católica») y pretenda «convertir» a la religión «verdadera» a todos los pueblos del mundo. Eso sí, esa religión «verdadera» casualmente es la religión de un pueblo (el judío), adaptada a base de imitar nuestras antiguas tradiciones para que sea digerible por parte de los europeos. En este sentido, las reconstrucciones de las viejas religiones hay que equipararlas a la espiritualidad de los indios norteamericanos, de los aborígenes australianos, al sintoísmo japonés… en tanto en cuanto son religiones de un pueblo. Ligadas, por lo tanto, a una cultura concreta.

Ahora bien, dicho esto, hay que ver cómo ha sido el proceso histórico de los pueblos  europeos.  Todos  los  pueblos  europeos  tienen  un  tronco  común  ancestral. Cuando hablamos de nuestros ancestros, en un sentido más general, nos estamos remontando a los orígenes, no sólo a nuestros antepasados más cercanos. Es decir, nuestros abuelos, bisabuelos… son nuestros ancestros, como también lo son nuestros antepasados que vivieron hace 20.000 años. De ese tronco común, que es fruto de la fusión entre los elementos pre indoeuropeos que habitaban el continente, con los indoeuropeos, fusión que se produce mucho antes de que el hombre sea sedentario, de ese tronco salen todos los pueblos europeos: latinos, germanos, celtas…

Hay que empezar entendiendo esa conexión que tenemos, que hace que un ruso y  un  español  de  hoy,  tengan  culturalmente  muchos  aspectos  en  común,  pese  a  la distancia geográfica. De hecho, aunque remotamente emparentados, se podría decir que somos primos lejanos de los persas o de los hindúes. En ese sentido, yo entiendo que Europa es la gran nación de la que venimos todos. La palabra raza está muy estigmatizada, mal vista, pero las razas humanas existen (como en el resto de animales) y dado que el ser humano no tiene instintos, sino pulsiones, es la cultura la que nos ha hecho sobrevivir como especie y esa cultura se ha adaptado a los diferentes medios. Por lo tanto, el concepto de raza es sobre todo cultural, más que biológico (las diferencias físicas entre un europeo y un africano serían pocas en comparación con otros animales, el color de la piel, quizás algunos rasgos antropométricos… no es nada en comparación con la diferencia entre un huscky siberiano y un galgo español). En ese sentido cultural, podemos hablar de una raza europea común, de la que forman parte todos los pueblos europeos. No debería hacer falta decirlo, pero a estas alturas el buenrrollismo (que es el fascismo del siglo XXI) de algunos ya me acusará de racista: la raza europea no es ni superior ni inferior al resto de razas humanas.

godaUna vez dicho esto, veamos cual ha sido el proceso histórico de los pueblos europeos. La cultura celta ha estado reducida a Europa occidental, la báltica y la eslava a Europa del este, pero en cambio la cultura grecolatina, con el Imperio de Alejandro Magno primero y con el Imperio Romano después y, querámoslo o no, con la cristianización (puesto que la Iglesia Católica fue sucesora del Imperio Romano y latinizaba a la vez que cristianizaba, del mismo modo que las conquistas musulmanas arabizaban a la par que islamizar) llego a un ámbito geográfico muy amplio. Los humanistas alemanes del siglo XVI usaban el latín como lengua culta, por poner un ejemplo. Del mismo modo, la cultura germana que nace en el centro y norte de Europa, con las invasiones germánicas al Imperio Romano, se extiende a todo el continente. Primero los germanos entraron en ocasiones como aliados de Roma, siendo federados, por lo que más que una guerra germanos contra romanos, hay que hablar de una guerra entre germanos romanizados contra germanos que no lo estaban, cuando se produce la caída del Imperio. Un Imperio ya cristiano y decadente, por otra parte.

Posteriormente, serán los suecos los que funden asentamientos comerciales en Europa del este y de este modo la cultura germana se extiende desde la Península Ibérica hasta las estepas rusas (el propio nombre de Rusia viene de los «Rus», que es como llamaban los eslavos a los suecos, por lo que un ruso hoy tiene herencia cultural tanto eslava como germana).

c71733dfd4b69757b3a9af689b9a0e24Hay pueblos más homogéneos que otros, por ejemplo los escandinavos tuvieron una latinización superficial, pues superficial fue su cristianización. Los griegos son grecolatinos, aunque los dorios viniesen del centro de Europa y se fusionaran con el elemento micénico. Pero la mayoría de naciones europeas, aun siendo todas hijas de ese tronco común, son heterogéneas. Por ejemplo los franceses son el resultado de la germanización del sustrato indígena celta latinizado. Los galos eran celtas y estaban organizados en tribus, fueron homogeneizados cuando la Galia se convierte en una provincia romana y subsiguientemente latinizados, y posteriormente los francos los germanizan y así surge Francia. En el caso de nuestro país ocurre lo mismo, pero tenemos un hecho que marca las diferencias, la invasión musulmana, que hará que Hispania no pase a ser Gotia como Britania pasó a ser Inglaterra o la Galia Francia. Pero tenemos el mismo caso, España es, culturalmente hablando, el resultado de la germanización del sustrato indígena romanizado. El sustrato celta e ibérico es latinizado y se unifica (más o menos, siempre quedaron los pueblos indómitos del norte que no se terminaron de romanizar del todo) en una provincia romana, Hispania. Sin embargo, con la llegada de los visigodos (que llegan como federados de Roma para combatir a suevos, vándalos y alanos) los cuales ya habían sido cristianizados (pero eran arrianos en lugar de católicos, y eso les permitió mantener su identidad como pueblo y no fundirse con los romanos, en una época en la que la religión era el principal elemento constitutivo de la identidad) y estaban muy romanizados (hablaban latín vulgar en lugar de godo a esas alturas) es cuando se produce en la Península Ibérica el mismo proceso que se producirá en todo su entorno: la fractura política del Imperio Romano de Occidente.

Dicho de otro modo, los pueblos germanos fundan reinos en las antiguas provincias de Roma, reclamándose herederos de Roma, incluso se llega a fundar el Sacro Imperio Romano. Se produce una fusión entre lo latino y lo germánico en todo el Occidente de Europa, lo cual no se produce en el Imperio Bizantino, en el que será el elemento eslavo el que tenga más presencia pero, al no romperse la unidad política, los eslavos acabarán fundando reinos más o menos vasallos del Emperador, a veces enfrentados, a veces aliados y serán helenizados y latinizados con la cristianización, que será una cristianización diferente a la que habían tenido los pueblos germanos. El Imperio Oriental era mucho más urbano, mientras que el Occidental no tenía esa tradición de ciudades, y por lo tanto será más fácil la adaptación del modo de vida germano, más rural.

Suomi - Pia Pakarisen-10Esa fusión de lo germano y lo latino será la Hispania Gothorum, que es la matriz cultural de todos los pueblos de la Península Ibérica. Por lo que el elemento visigodo, aunque poblacionalmente fueran una minoría, es lo que diferencia políticamente a Hispania de las antiguas provincias. El Reino de los visigodos frente al Reino de los francos,  de  los  lombardos,  de  los  anglos…  Las  élites  godas  se  funden  con  las Hispanorromanas y el propio pueblo, cuando los godos adoptan el catolicismo y se adopta un único código legal para visigodos e hispanorromanos. Por lo que desde el siglo VII ya se puede hablar de hispano godos. Con la invasión musulmana, los mozárabes se aferrarán a esa identidad hispano goda, muchos nobles godos pactan con los conquistadores y en el norte se produce la fusión entre los astures, los cántabros, los galaicos, los vascones… con el hispano godo. Es decir, la definitiva romanización de estos pueblos no la harán los romanos, sino los godos. Es paradójicamente la caída del Reino visigodo lo que hace que se unifique a todos los pueblos de la Península Ibérica, surgen  entonces  las  etnias  que  actualmente  existen  en  España,  y  todas  tienen  el elemento hispano godo.

tumblr_msd4nj6vmp1qzbe1ko1_500Por eso, poner el valor el goticismo de España no es negar la herencia anterior, al contrario, se entiende que la Hispania Gothorum es la culminación cultural de todo el largo proceso. Obviamente no podemos decir, en la Edad Media, que ese sea el origen de la nación española, porque no se puede hablar de naciones hasta finales del XVIII y principios del XIX, el Reino visigodo no era la nación española como la Francia de los capetos no era la nación francesa.

Todo lo anteriormente expuesto nos debería valer para decir que un español de hoy tiene una herencia cultural común con el resto de pueblos de Europa y además, tiene una herencia específica que consta de elementos indígenas (iberos y celtas), latinos y germanos (visigodos). La suma de todos esos elementos sería la Hispanidad, por lo que un argentino, un chileno… tiene la misma herencia hispana que un español. Ese concepto de España no tiene nada que ver con el actual Estado español, engloba a la Península Ibérica entera, incluyendo Portugal, cuya Historia debería estudiarse junto a la Historia de Castilla, de Aragón, de León… porque ha ido siempre de la mano. En el aspecto espiritual, tan válido y tan natural es que un español sienta la llamada de los dioses celtas, como de los latinos, como de los germanos. Del mismo modo que un francés o un inglés.

La razón de que se identifique el Odinismo-Ásatrú con los «vikingos» (que por cierto, “vikingo” significa asaltante, es la palabra con la que coloquialmente llamamos a los escandinavos pero es incorrecta puesto que no todos eran piratas) es porque en los países  nórdicos  fue  dónde  más  tarde  llegó  la  cristianización,  dónde  más  se  ha conservado la herencia anterior, porque los vikingos precisamente fueron parte de las segundas  invasiones  (por  lo  tanto,  las  más  recientes  y eran  paganos  atacando  una Europa cristianizada) y porque el Ásatrú como religión moderna surge allí, siendo Islandia el primer país dónde se reconoce por parte de un Estado como religión. Es, por así decirlo, el ejemplo más vivo del Odinismo, dónde más fuerza tiene, por eso es una referencia. Lo mismo ocurre con Irlanda respecto a lo celta, todo el mundo identifica la cultura celta con lo irlandés, pero España tiene su herencia celtíbera propia, Francia su herencia gala… es más, según parece la colonización celta de las Islas Británicas se produjo desde la Península Ibérica, la conexión es evidente.

thetriumphoftitusPor todo ello, cuando un español sigue la senda espiritual del Odinismo-Ásatrú, o del Druidismo o del Cultus Deorum Romanorum, que son las reconstrucciones modernas de las viejas religiones, no está nunca renunciando al resto de su herencia. Del mismo  modo  que  aunque  los  fundamentos  y  las  creencias  sean  esencialmente  las mismas, no es igual el catolicismo español que el francés que el irlandés; tampoco será lo mismo el Druidismo español (con una base afectiva y cultural celtíbera) que el francés (gala) que el irlandés (gaélica); y no será lo mismo el Odinismo español (vinculado afectivamente con lo visigodo) que el francés (franco), que el italiano (ostrogodo o lombardo), que el sueco. Por poner un ejemplo claro, cuando yo hago un ritual a mis ancestros, en quien primero pienso es en mis abuelos, que eran cristianos. Del mismo modo que los honro a ellos, que no eran odinistas, honro a todos mis ancestros, desde los que conozco hasta el linaje de mi pueblo hasta sus principios, con independencia de la fe que hayan tenido, porque desde nuestra concepción, se honra a los ancestros como una parte de nosotros mismos. Pertenecemos a un pueblo y esa herencia acumulada que hemos recibido es una herencia de sangre pero sobre todo es una herencia cultural (la sangre nos hace parientes, la lealtad y el afecto nos hacen familia) que nosotros legaremos a nuestros hijos.

Por último, recalco que cuando yo pongo en valor el goticismo de España no me estoy refiriendo sólo a los visigodos, sino a toda la herencia cultural acumulada hasta que se configura la Hispania Gothorum, la cual es una fusión de esos elementos. Por lo que mi orgullo por mi herencia celta, ibérica y latina es igual a mi orgullo por mi herencia visigoda. Ensalzar a unos en detrimento de otros es totalmente absurdo. Mi espiritualidad es germánica, pero respeto y honro al resto de dioses de nuestra sagrada Hispania, puesto que los dioses no sólo están ligados con el pueblo sino también están ligados con el suelo. La sacralidad del suelo de la patria se plasma con el hecho de que nuestros ancestros estén enterrados en ella, lo cual ha sido un símbolo de territorialidad desde el Neolítico en adelante para todos los pueblos. Por ello, generalmente, se suelen invocar a todos los dioses desconocidos que moran un lugar ante cualquier ritual o ceremonia solemne, y se pide su protección.

odinEsta mentalidad, en una sociedad politeísta, es totalmente normal, la visión impositiva de unos dioses sobre otros que tiene la gente, es un lastre judeocristiano. Así como mi espiritualidad y algunos elementos de mi identidad son germánicos, otros elementos de mi identidad (porque la identidad la construye cada individuo en el contexto de que es parte de una comunidad, no es un dogma absoluto ni una ciencia exacta) pueden ser celtas, iberos o latinos. Dejando al margen que la identidad de una persona no es sólo su cultura o su fe, sino que influyen muchos factores que, por agregación, configuran esa identidad.

Mi visión sobre los visigodos y sobre la Historia de Europa o de España, evidentemente, es subjetiva, no un dogma de fe absoluto. Así mismo, el relato histórico que yo he elaborado no es «verdad» del mismo que no hay religiones «verdaderas» o «falsas» (otra herencia del monoteísmo judeocristiano) y que todo conocimiento científico es “verdad” mientras sea aceptado, pero no es una verdad eterna. Pero es veraz, se basa en el conocimiento que tengo y en mi experiencia, y sobre todo es válido para mí. No espero que todos los españoles lo compartan, no he pretendido dar una visión única de la nación española como si fuera un dogma de fe que excluye a los que no lo profesan (esa visión intransigente es propia de los totalitarismos, muy común entre el nacionalismo, por otra parte). Simplemente es mi visión de la nación española, como algo afectivo, cultural, diverso en su composición (acepto que muchos catalanes, castellanos, vascos, gallegos… consideren a sus comunidades naciones, siendo a la vez parte de la nación española, sin que vea ninguna contradicción en ello) y a su vez parte de un ente más grande, de la nación europea. En base a esa visión se pueden plantear maneras de organizar política, económica y socialmente España y Europa, pero entiendo que el primer paso de todos es la puesta en valor de la cultura, un Renacimiento Gótico de España, entendiendo el goticismo como antes lo he explicado.

Para curarme en salud, diré que ese Renacimiento Gótico no es restaurar la Monarquía visigoda, pero si implica una vinculación afectiva con lo gótico, vinculación que por otra parte ha estado presente en la Historia de España en todos los momentos(los reinos cristianos se decían herederos del Reino perdido de los visigodos durante la Edad Media, el Romanticismo se vincula a los godos…). No está vinculado sólo a los visigodos, sino a la Hispania Gothorum como fusión de elementos, de lo que deriva la Hispanidad. Sería un producto nuevo y elaborado en el siglo XXI, no sería volver a llevar cota de mallas y tratar de vivir como se vivía en época de Leovigildo. Del mismo modo que el Renacimiento no volvió a la época clásica en el siglo XVI, pero la tenía como referencia. Lo que yo planteo es la necesidad de un renacimiento cultural en España, en una España en el que el libro más vendido es el de Belén Esteban, en una España de programas del corazón y de decadencia cultural extrema, de canis y de ni-nis. El Renacimiento Gótico que sería un movimiento nuevo, basado en una visión concreta de nuestra cultura, tan subjetiva como cualquier otra visión, pero en mi opinión, lo bastante amplia de miras como para englobar la enorme diversidad de España.

1069159_506731772739661_1775169473_n

José Manuel Santa Bárbara Pérez

Jarl de Fauces de Tormenta y Delegado de la Comunidad Odinista de España-Ásatrú en Andalucía.