Ceremonia nupcial Odinista

 

Una de las obligaciones que comporta el cargo de goði es la de personalizar y oficiar ceremonias y rituales, sean estacionales o ritos de paso. En el caso que hoy nos ocupa, debo decir que tal responsabilidad se convirtió en un verdadero placer, un orgullo y una alegría. Y es que aún hay muchas ceremonias que no he tenido ocasión de oficiar, sobre todo en lo que respecta a ritos de paso, habida cuenta que mi clan tiene una media de edad de unos veinticinco años, y por tanto aún no ha habido ocasión de oficiar ningún rito de paso. Ahora bien, mis responsabilidades como goði no acaban en mi clan, como casi tod@s sabéis ya, sino que, desde hace un tiempo, se amplían al ámbito de Andalucía, como goði afiliado al COE que soy. Por ello, en cuanto se me pidió hacerme cargo, junto con mi völva Virginia, de la confección de la ceremonia nupcial de una pareja odinista afincada en Cádiz, nos pusimos manos a la obra con enorme ilusión. Pasamos semanas recabando información, documentándonos y preparando la ceremonia con seriedad y cariño, al tiempo que manteníamos un contacto permanente con la pareja, para atender a su idea de cómo querían la ceremonia, de sus gustos y sus preferencias. Todo ese tiempo de nervios, de preocupaciones y de dudas, dieron al final sus frutos. El trabajo duro y la dedicación siempre tienen recompensa, y en este caso, el resultado fue más que satisfactorio. Sería inútil intentar reflejar con palabras los sentimientos que afloraron antes, durante y después de la ceremonia, y como tengo un bonito reportaje fotográfico, quiero compartir con vosotr@s algunas imágenes de lo que fue el evento. ¡Disfrutadlas!

Este era el aspecto que presentaba el altar. Debajo del escudo, sobre la hierba, se observan dos falcatas, que también cumplirían su papel en la ceremonia.
 
Una vista más cercana de la parte central del altar. En primer término, el Mjölnir con el que se sacraliza el lugar, y sobre él, los anillos de juramentos.
 
Aquí se observa el atuendo ceremonial que lucí, inspirado en la vestimenta de los varegos de Kiev, con predominancia del color azul en honor a Freya, patrona de mi clan.
 
Esta instantánea se sacó mientras explicaba a los asistentes los elementos del altar, momentos antes de la ceremonia. A la derecha, Virginia, völva de mi clan y que me asistió como gydja, y Ernesto García, presidente del COE, que presidió la ceremonia.
 
El aspecto de la novia era verdaderamente encantador.
 
Los novios son presentados ante el altar por los padrinos.
 
Momento en que se solicita la protección de los dioses sobre la pareja.
 
Después, se realizó un intercambio simbólico de armas entre los novios. Al no tener armas propias, utilizamos las dos falcatas de entrenamiento que Ernesto nos prestó amablemente.
 
Momento de la preparación de las ofrendas a los dioses y los ancestros.
 
Bendiciendo la libación de hidromiel (obsérvese la posición que adopto, denominada «postura Algiz» por su semejanza con la runa homónima).
 
Ernesto derrama en la tierra la ofrenda, ante la atenta mirada de los niños.
 
Los novios realizan sus votos asiendo con la mano derecha un anillo de juramentos. Es el momento más solemne de la ceremonia, aunque nada podía borrarles la sonrisa del rostro. Un momento muy emotivo.
 
Sus manos se entrelazan con una tira de tela azul, representando el entrelazado de sus destinos.
 
A sus pies, la völva había formado un círculo con piedras blancas inscritas con runas, invocando la benevolencia de las Nornas.
 
Momento final del ritual, en el que los declaro formalmente marido y mujer.
 
Tras la ceremonia, un opíparo banquete nos reconfortó, y la cerveza logró atemperar el calor que reinaba en el paraje. Pero aún no habían acabado las emociones:  la Guardia del Cuervo, que con su saber hacer nos entretuvieron del modo que más nos gusta a todos: ¡luchando!
Aquí el grupo al completo, brindando con los novios. Las armas eran de entrenamiento, todo acolchado, pero las armaduras eran reales, como puede observarse.
 
Una simpática instantánea de estas dos guerreras (la de la izquierda es Sofía, hermana de mi clan, fotógrafa del evento -¡gracias por las fotos!- y poderosa skjaldmö), que ofrecieron un espectáculo soberbio.
 
Como puede suponerse, el evento ha tenido gran repercusión en el odinismo español: por desgracia, no celebramos tantos matrimonios como sería deseable, así que cuando se celebra uno, siempre es un motivo para alegrarse. Seguimos avanzando, lentos pero seguros.

Paganismo en la encrucijada: Renovación ó Reconstruccionismo

witches'-counciljpgDentro de la cosmovisión politeísta europea nos encontramos en una, por definirlo de alguna manera, encrucijada histórica; por un lado tenemos todo el futuro a nuestro alcance, como conjunto de creencias novedosas pero a la vez con un substrato eminentemente tradicional que puede dar una acertada respuesta a las carencias espirituales existentes en la sociedad europea, y por otra parte iniciamos nuestro recorrido con una serie de “pesos muertos” que en ocasiones no impiden caminar como deberíamos. Dentro de las denominadas religiones “paganas” (1) de tradición más o menos indoeuropea (2), nos topamos muy a menudo con no pocas poses estériles que claramente las hacen situarse fuera de cualquier marco social y religioso contemporáneo. En este sentido, una de las más graves deformaciones es aquella que denominamos bajo la expresión de “Regreso al Futuro”. Existe, y es muy frecuente, la tentación de dar un salto en el tiempo para alcanzar una determinada época histórica a voluntad del usuario -o en este caso según los gustos del “pagano” en cuestión-, obviando así 2.000 años de influencia histórica del judeo-cristianismo como si nada, y lo que es más grave, renegando de la realidad social en la cual nos desenvolvemos. Este paganismo al que denominaremos como reconstruccioncista, se sitúa en esa búsqueda de un paraíso ideal como fuga ante una realidad incómoda. Una existencia pobre y baja en parámetros de competitividad social, siempre se lanzará a la “fuga de la realidad” como solución a sus males internos: unos se introducirán en  la huida hacia adelante, conocida también como “progresismo” (en la cual todos los males tendrán solución en un hipotético futuro hipertécnico y eminentemente racional); y los otros exiliados de la realidad, querrán retrotraerse en el tiempo para encontrar un pasado a su medida, épocas tan idealizadas como desfiguradas. Es en esta segunda evasión de la realidad, en donde se encuentran la inmensa mayoría de los paganos reconstruccionistas: Intentarán vivir como Vikingos, hombres del Neolítico o celtas del siglo II a.c.; pretenderán vestirse como ellos, hablar sus lenguas ya muertas, pensar como se supone pensaban estos ancestros, o realizar ceremonias religiosas más o menos fidedignas a patrón original. Todo ello en la idea de emulara a unos hombres y conductas culturales ya desaparecidas, pero tenidas como excelsas así como “verdaderas”. Pero ante el desconocimiento en su autentica dimensión de las creencias espirituales ancestrales, se moverán en  “arenas movedizas” con ritos y ceremonias creadas en los años 70 por los movimientos de orientación “New Age” (3), y otros de marcado acento político que veían en el paganismo una lanza antisistema empuñada por grupos y partidos de variopintos espectros políticos.

Muchos estos intentos de reconstrucción religiosa hay que dejar constancia de su buena intención, ya que se miden por la noble esperanza de revivir una riqueza espiritual ancestral perdida en parte, pero sumamente rica como para quedarse en el olvido de los tiempos. Es necesaria a todas luces una “repaganización” de Europa (o mejor una indoeuropeización de Europa), como es necesaria la vuelta a las fuentes naturales de nuestro Ser para poner en marcha una revolución espiritual y material de nuestros pueblos. Pero estos procesos de identificación indoeuropea no tienen que significar necesariamente estudios arqueológicos sobre las religiones del Paleolítico Superior, del Neolítico o la Edad de Bronce; sino vivir plenamente la espiritualidad de nuestros ancestros, nada más y nada menos. Tradición sí, pero con autonomía histórica. Lo verdaderamente valido para nuestro futuro religioso son la cultura y creencias de Occidente, nuestra herencia; lo demás es en bastantes accesorio, cuando no se trata de autenticas falsificaciones de nuestra alma en aras de crear una “segunda religiosidad” fruto de la decadencia moral de nuestras sociedades contemporáneas.

No somos escandinavos del siglo V a.C., ni tan siquiera hispano-romanos, ni Visigodos de Toledo… somos españoles-europeos de 2014, que pagan sus hipotecas, trabajan más de 40 horas a la semana (con suerte), que sufren y padecen las vicisitudes cotidianas de cualquier mortal. No cazamos mamuts, ni vamos por ahí con un hachas de combate, ni llevamos “cascos de cuernos”, ni cosas por el estilo. Lo que de verdad nos identifican es que, como ya hemos dicho, somos españoles-europeos de hoy, herederos de una rica y vasta cultura, así como portadores de un alma ancestral que manifestamos en diversos apartados de nuestra vida, incluyendo por supuesto el religioso. Pensar y actuar de otra manera que nos sea bajo el marco de lo “real” es situarse fuera de los parámetros racionales de la existencia para alejarnos de todo compromiso social. Un ejemplo. No podemos extrapolar el contexto en el cual vivían los escandinavos en la baja Edad Media, con nuestro mundo actual como pretenden en no pocas ocasiones muchos neopaganos actuales. Ese era un mundo eminentemente guerrero porque las circunstancias así lo demandaban; vivían en un medio hostil que les hacia estar siempre en constante lucha por su supervivencia. De ahí esa función guerrera omnipresente en toda la mitología nórdica; ser guerrero era lo más importante porque de ellos dependían la supervivencia de la tribu o el poblado entero, su premio tras la muerte debía ser también el mejor de todos, vivir en el Walhalla rodeado de manjares y Valkirias. Pero no debemos confundir lo simbólico con lo literal del símbolo. Nosotros no nos hallamos en esas circunstancias, por ello no podemos tomarnos al pie de la letra las Eddas, Sagas y demás textos antiguos como si fuesen la “verdad revelada”, eso sería como creer que una paloma dejo embarazada a una Teeneger judía hace más de 2.000 años. Pues bien para muchos de nuestros hermanos esa mitología guerrera presente en dichos textos antiguos llevada a su literalidad más simple es la esencia de la religión Odinista (4), obviando y falseando otros aspectos fundamentales de dicha religión para centrarse únicamente en lo trivial: en las cotas de malla, las hachas de doble filo, el combate eterno y el Valhalla como premio.

No podemos revivir la existencia de otros, tenemos que ser “clásicos de nosotros mismos”. No podemos convertirnos en unos Vikingos al uso o en unos aguerridos espartanos. Pero sí que podemos llevar a nuestro mundo actual las esencias de estos hombres y sus épocas, he ahí la clave: actualizar los mitos. Vivimos en los inicios del siglo XXI, aquí no hay «cotas de mallas», ni «hachas de doble filo», habitamos en otro tipo de sociedad y debemos adaptarnos a ella; ojo digo adaptarnos no transigir que es otra cosa muy distinta. Hoy el valor no se mide por los combates ganados, ni por las hazañas de conquista, sino por la permanencia y desarrollo de un determinado código de valores, por una actitud ante la vida: podemos ser justos, fuertes, sabios, honorables…eso es lo que agrada a los dioses, y lo que de verdad nos tendría que importar. Lo demás me parece bastante subalterno cuando no quimérico y contraproducente. Qué sería mejor, morir en combate (aquí habría que matizar mucho en qué es un combate) siendo un canalla y un miserable, o vivir según una  estructura moral conforme a nuestro Ser Odinista, pero acabando nuestros días siendo unos ancianos, y rodeados de nuestros seres queridos;  evidentemente para un hombre de nuestra tradición es la segunda opción la que más le debería complacer. Bajo ese “ardor guerrero” pagano de muchos, se esconda la mayor de las cobardías, aquella que sacrifica la esencia por la existencia, la pose por lo profundo y lo verdaderamente noble por una determina estética. Hablan de combates y luchas porque saben que es bastante improbable que en nuestras sociedades pacifico-hedonistas se den tales circunstancias bélicas (a no ser que unos sea “soldado profesional” y le manden a defender la “democracia” y la “libertad” en cualquier punto del planeta). Prefieren fantasear con esta belicosidades que no implicar ningún compromiso firme personal, antes que mantener en su vida un estilo conforme a las 9 nobles virtudes Odinistas (5), que evidentemente conllevan un mayor sacrificio y coraje para ponerlas en la práctica cotidiana.

Es también en la paz y en la prosperidad cuando se producen los desarrollos humanos necesarios para una evolución en la materia y el espíritu; la constante incertidumbre, el acoso bélico incesante producen situaciones extremas de supervivencia que hacen incapaz cualquier avance humano. La Novena Sinfonía de Beethoven jamás se hubiese creado bajo un clima de penuria, hostilidad y guerra constante. Yo mismo no estría escribiendo este artículo, si mi prioridad vital fuese encontrar comida para que mi familia no se muera de hambre mañana. Hoy los guerreros no son aquellos hombres envueltos en acero, sino los que no se callan ante la injusticia, los que gritan la verdad aunque te señalen con el dedo. Aquellos que tienen el valor de ir contracorriente del discurso de valores dominantes y encima los practican esos valores día a día; los que luchan por sus creencias y convicciones, amando aquello que respetan y despreciando todo lo que les corrompe. Esos son para mí los “paganos” del siglo XXI. No propongo la falsa moral de “amar a nuestros enemigos”, ni responder al mal y la violencia con el “martirio”, sino simplemente planteo dar una respuesta adecuada en cada momento y cuando situaciones concretas así lo demanden, pero siempre bajo nuestro entramado ético. Los dioses aman a los valientes, pero no a los fanfarrones y a los estúpidos.

La “arqueología religiosa” llevada sus máximos extremos, deviene necesariamente en la total falsificación de la realidad para sumergirse en las brumas de un pasado idealizado, pero falseado en muchas de sus aspectos. No podemos ser lo que no somos, esto es de “Perogrullo”. Pero sí que podemos alcanzar lo que verdaderamente nos hermana como hombres y  mujeres; la pertenencia a un pueblo y a una cultura determinada. Sinceramente, nadie en su sano juicio puede identificarse ya como un germano, celta o latino…todos en cambio somos Europeos, herederos de una misma tradición indoeuropea y de una cosmovisión que nos forma en toda nuestra dimensión humana: la dimensión física, la religiosa, la cultural y la social. Si somos capaces como politeístas europeos de encontrar el equilibrio entre lo que es tradición y lo que debe ser la actualización de nuestros credos; entre lo accesorio y lo importante;  entre la verdad heredada de nuestro pasado y la capacidad creativa de nuestras confesiones para elaborar una doctrina, unos ritos y unas representaciones actuales, habremos conseguido dar un salto de gigante para posicionarnos en la vanguardia religiosa del este siglo que apenas ha comenzado. Sino tristemente vagaremos por este mundo como espectros, buscando un éxito que nunca llega debido a nuestra nula capacidad para quemar ese barco vikingo mental que nos atenaza y embota. No podemos regocijarnos en nuestra propia marginalidad, no debemos dar una imagen de sectarismo de catacumba, es tiempo de realizar ese salto evolutivo de nuestra religión para ver el mañana con claridad. Nuestras religiones en general, y el Odinismo en particular, no tienen que ser credos estáticos, más bien deben hacer gala de un dinamismo en sintonía con su absoluta fidelidad a sus principios básicos, pero con la suficiente flexibilidad en cuanto a sus actuaciones y estrategias para encarar los desafíos diarios. Debemos crear esa religión autóctona y popular como punto de partida, como crisol de nuestra herencia indoeuropea capaz de alumbra la fe del porvenir que la historia nos está demandando, ese es el verdadero reto de futuro para todos los que buscamos en lo más intimo de nuestra alma la fuerza que nos lleve a crear un mundo nuevo.

“Compañeros para su camino busca el creador, y no cadáveres, ni tampoco rebaños y creyentes. Compañeros en la creación busca el creador, que escriban nuevos valores en tablas nuevas.

Compañeros busca el creador, y colaboradores en la recolección: pues todo está en él maduro para la cosecha. Pero le faltan las cien hoces: por ello arranca las espigas y está enojado.

Compañeros busca el creador, que sepan afilar sus hoces. Aniquiladores se los llamará, y despreciadores del bien y del mal. Pero son los cosechadores y los que celebran fiestas.

Compañeros en la creación busca Zaratustra, compañeros en la recolección y en las fiestas busca Zaratustra: ¡qué tiene él que ver con rebaños y pastores y cadáveres! Y tú, primer compañero mío, ¡descansa en paz! Bien te he enterrado en tu árbol hueco, bien te he escondido de los lobos. Pero me separo de ti, el tiempo ha pasado. Entre aurora y aurora ha venido a mí una verdad nueva.

No debo ser pastor ni sepulturero. Y ni siquiera voy a volver a hablar con el pueblo nunca; por última vez he hablado a un muerto.

A los creadores, a los cosechadores, a los que celebran fiestas quiero unirme: voy a mostrarles el arco iris y todas las escaleras del superhombre.

Cantaré mi canción para los eremitas solitarios o en pareja; y a quien todavía tenga oídos para oír cosas inauditas, a ése voy a abrumarle el corazón con mi felicidad.

Hacia mi meta quiero ir, yo continúo mi marcha; saltaré por encima de los indecisos y de los rezagados. ¡Sea mi marcha el ocaso de ellos!”

 Así habló Zaratustra (Friedrich Nietzsche)

 

 

 

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NOTAS

 

  1. Dicha expresión proviene de la palabra latina paganus, cuyo significado es: hombre del campo, campesino, aldeano, paisano. Este término hace referencia a todos aquellos que profesan una religión distinta a las comprendidas dentro de las religiones del “Libro”: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. Es por ello una expresión peyorativa, lanzada contra los fieles a las creencias anteriores al cristianismo en Europa, tachándoles así de ignorantes y primitivos. Las antiguas creencias se fueron refugiando ante el avance de la nueva religión, en los campos, fuera de los núcleos urbanos, de ahí la expresión “paganos” apara aquellos que no practican la fe del nuevo dios del judeo-cristianismo. Personalmente el termino no me gusta ni me identifica, prefiero la de “Politeísmo Europeo” o “Espiritualidad Indoeuropea” que creo se ajustan más a la realidad; aunque mantendremos el nombre genérico de “paganismo” para identificar los credos europeos precristianos dada su mayor popularidad y comprensión.

 

  1. Identificamos al pueblo indoeuropeo como una comunidad que vivió entre el V y IV milenio a. de C. entre Europa Central y las estepas de Siberia. Posteriormente Las migraciones de las tribus indoeuropeas comenzaron en el II milenio diseminándose por Europa y Asia, difundiendo su lengua, sus costumbres y creencias; dando lugar a las numerosas culturas y lenguas como: Germánico, Céltico, Latín, Griego, Iraní, y Sánskrito.

 

  1. El término nueva era —utilizado durante la segunda mitad del siglo XXy principios del XXI— se refiere a la Era de Acuarioy nace de la creenciaastrológica de que el Sol pasa un período de tiempo (era) por cada uno de los signos del zodíaco. Según esta creencia, la Era de Acuario marcaría un cambio en la conciencia del ser humano, que ya estaría empezando a notarse y que llevaría asociado un tiempo de prosperidad, paz y abundancia. Las ideas reformuladas por sus partidarios suelen relacionarse con la exploración espiritual, la medicina holística y el misticismo. También se incluyen perspectivas generales en historiareligiónespiritualidadmedicina, estilos de vida y música. Algunos individuos cuyas creencias pueden ser catalogadas como de Nueva Era (incluyendo a los neopaganos) pueden sentir que la etiqueta es inapropiada debido a que puede ligarlos con otros credos y prácticas. Debido a la variedad de creencias a la carta, cualquier categoría coherente puede parecer restrictiva o incompleta; una definición de Nueva Era podría ser: no perteneciente a ninguna religión tradicional.

 

  1. El antiguo Odinismo es el nombre que damos a las creencias comunes de la gente de habla Germánica (Inglés, Holandés, Alemán, y Escandinavo). Frecuentemente estas creencias es llamada también por los Antiguos Nórdicos con el nombre de Ásatrú («confianza en los Æsir»). Sin embargo, el Antiguo Odinismo no es solamente Escandinavo, ya que también fue seguido por los Teutónicos, gente del Continente y los pobladores Anglosajones en Inglaterra; Y por lo tanto, el Odinismo también se da, no solamente a los Æsir (Wodan, Thunor, Tiw, y su gente), sino también a los Vanir (Frow Yng, Frowe, Njord, y Nerthus) y los otros espíritus. Si bien el término Ásatrú es un neologismo acuñado en el contexto del romanticismo nacionalista delsiglo XIX, utilizado por primera vez por Edvard Grieg en su ópera Olaf Trygvason, de 1870, la práctica religiosa en sí es una reconstrucción del culto ancestral de los pueblos germánicos. Los Visigodoslo practicaban hasta entrar en el Imperio romano (su conversión al cristianismo fue un acto político, destinado a conseguir los favores del emperador romano Valente). Otros pueblos que estuvieron en la Península Ibérica, como los Suevos, practicaron esta religión en Galicia y Asturias. En la Edad media, los vikingos y varegos recorrieron toda Europa, incluso llegando a Galicia, Asturias y Andalucía. Actualmente el Odinsimo en nuestro país es una confesión religiosa legalmente reconocida por el Estado Español.

 

  1. Las Nueve Nobles Virtudes del Odinismo son las siguientes: Coraje, Verdad, Honor, Fidelidad, Disciplina, Hospitalidad, Laboriosidad, Confianza y Perseverancia.

Publicado por Asbru en

 

IDENTIDAD Y AMOR PROPIO: ÚNICOS GARANTES DE LA LIBERTAD

198243_1753979700705_5017405_nEl ser humano es libre por naturaleza, como el resto de los animales. El sometimiento de unos seres humanos por otros es antinatural, ya sea un sometimiento económico, político, de género… o el más perverso de todos, el ideológico, pues en este último, el hombre es esclavo pero no es capaz de ver sus cadenas y piensa que es libre. Así mismo, el ser humano es tribal por naturaleza. Como animales sociales que somos, nos sentimos parte de un grupo, de una comunidad, desde la familia hasta la nación, pasando por el clan y la tribu, tenemos el sentimiento de pertenencia arraigado porque es lo que nos permite sobrevivir como especie. Necesitamos que haya un “Otros” para poder afirmar el “Yo”, ya sea un Yo individual, o un Nosotros colectivo. La identidad y el amor propio son pues tan naturales como el lenguaje o como el bipedismo, una persona no puede ser libre sino pertenece a una comunidad libre. Sin embargo desde siempre ha habido gente o grupos que han tratado de romper este equilibrio natural en el que el ser humano no sirve a nadie ni tampoco es amo de nadie, este estado natural cuya expresión en el gobierno es la anarquía. Desde los albores de la Humanidad, ha habido grupos o individuos que han pretendido dominar a sus semejantes, rompiendo el orden natural de las cosas. La esclavitud consiste en reducir a los semejantes a simples cosas, instrumentos, “cosas que hablan”, como les llamaban las primeras civilizaciones mesopotámicas. Es decir, un esclavo deja de ser una persona y se convierte en “mano de obra”, en un factor productivo, en un número, fácilmente reemplazable por otro. Esta dominación ha ido evolucionando desde el surgimiento del Estado, legitimación política de esta dominación antihumana y antinatural, pasando desde el esclavismo al feudalismo y de este al capitalismo, siendo cada vez mayor la dominación, pero más sutil para los dominados. De las cadenas de la esclavitud se pasa a la servidumbre y de esta al trabajo asalariado, que en teoría es fruto del “libre mercado”, un trabajador trabaja a cambio de un salario porque ha pactado “libremente” esas condiciones con quien lo contrata, dentro del “libre mercado”. Nunca se habían llenado tanto la boca con la Libertad aquellos que la cercenan.

Hay que tener en cuenta que tenemos, a mi parecer, una triple esencia como humanos. Desde el punto de vista biológico, somos homo sapiens, desde el punto de vista cultural somos personas y desde el punto de vista espiritual, tenemos un alma. Estas tres naturalezas se dan simultáneamente y a la vez, nuestra estirpe se compone de las tres cosas pues las vamos transmitiendo. Desde el punto de vista biológico, nuestros hijos llevan nuestra sangre del mismo modo que nosotros llevamos la sangre de nuestros antepasados, todo ser vivo aspira a reproducirse para que la especie no se extinga. La pertenencia a un pueblo nos hace pertenecer a una cultura, la cual también transmitimos a nuestros descendientes, pues sin la cultura y sin su perpetuación, la tradición, el ser humano tendría que estar inventando continuamente la rueda o aprendiendo a manejar el fuego. Aunque biológicamente exista un grupo humano, si su cultura se pierde, dejará de ser un pueblo. Si una persona nunca conoce a sus padres o hermanos, aunque lleve su sangre, no sabrá que son su familia. Por último, nuestra alma es parte del espíritu colectivo de nuestra comunidad, la unión con nuestro pueblo, con nuestro linaje, con nuestra estirpe, no es solo material, sino que es una conexión mucho más profunda. Estamos conectados espiritualmente con nuestros antepasados del mismo modo que estamos conectados con la Tierra y con todo el cosmos.

1006257_553488858030445_2013196594_nEsta triple naturaleza también está en la Divinidad, pues los poderes sagrados desde un punto de vista espiritual, pueden sentirse, están con nosotros, son parte de nosotros o nosotros parte de ellos, según se quiera entender; desde el punto de vista cultural, los dioses son un arquetipo, un reflejo de la cultura y la mentalidad del pueblo que los adora, que percibe espiritualmente los poderes sagrados, y crea culturalmente a los dioses; y desde un punto de vista material entendemos que los dioses son intangibles en este plano de la realidad en el que existe la materia, pero han de ser tangibles en otro. Intuimos a los dioses, del mismo modo que intuimos que existen más dimensiones que aquellas que nuestros sentidos perciben, del mismo modo que intuimos conceptos como el infinito, que no podemos imaginar con la razón humana. Por lo tanto, para dominar al ser humano, aquellos enemigos de la Humanidad que a lo largo de la Historia han pretendido hacerlo, han pretendido siempre eliminar su parte cultural y espiritual, para quedarse sólo con su parte biológica, con su fuerza de trabajo, como una simple bestia de carga, como una mano de obra que se puede conducir al matadero. Reducir al ser humano a su aspecto material es cercenar lo que tiene la persona de sagrada, es mutilar su naturaleza. Por eso, cuando un grupo que pretende dominar al resto tiene la fuerza suficiente para hacerlo, crea el Estado y crea una estructura ideológica de dominación, consciente de que es la dominación más perfecta que existe. Al esclavo, primero hay que arrebatarle su identidad y su amor propio, para que sea dócil, para que esté domesticado y obedezca al amo. Sino tiene conciencia de lo que es, no podrá levantarse contra lo que no conoce, si se siente un número, una bestia, se limitará a trabajar y servir a su amo para perpetuar su miserable existencia, pasando los años enriqueciendo a otros que lo empobrecen a él, para finalmente morir. Nacer, servir y morir, esa es la miserable existencia de un esclavo, que pasa por esta vida sin pena ni gloria, inculto y transmitiendo esa incultura a sus descendientes, servil y transmitiendo su servilismo a sus descendientes, reducido sólo a su aspecto material.

El Estado, aunque como hemos visto, es contrario al orden natural; a la anarquía (los lobos, los elefantes, los leones, los pájaros… no tienen Estados y sus sociedades están organizadas, por lo que lo no debemos confundir que una comunidad se organice políticamente, con un Estado) siempre se legitima como garante del “orden”. La razón es que cualquier Estado, ya sea esclavista, feudal, capitalista… nace siempre en un momento de caos. El caos es la degeneración política de la anarquía. En un estado de anarquía no hay violencia generalizada, puesto que la sociedad tiene mecanismos para solucionar los conflictos. Sin embargo cuando los grupos son más grandes que unos 200 individuos, se hace necesaria una organización y si esta falla, lo que se produce es el caos y en medio del caos, se produce la violencia. Cuando uno de los grupos que lucha por dominar al resto se impone, surge el Estado, no porque se restablezca el orden (es decir, la anarquía) sino porque ese grupo ejerce el monopolio de la violencia como elemento de dominio. Las sociedades estatales solo aceptan la violencia ejercida por parte del Estado como violencia legítima, el resto es terrorismo, delincuencia…

Si analizamos la Historia podemos ver que todos los Estados han surgido después de una época de caos. Los primeros Estados surgen cuando las sociedades prehistóricas, organizadas en tribus, en clanes… que se unían federalmente entre sí, degeneran por el motivo que sea (probablemente, por una crisis económica o simplemente por la acción negligente de sus líderes, que eran unos primus inter pares en estos momentos) y se produce el caos. En medio del caos, el Estado encarnado en el príncipe, establece el orden, que no es el orden natural, sino un orden artificial, ficticio, que en el fondo es el dominio de esa facción o ese individuo. Se establece la paz, pero la paz del cementerio. Lo mismo ocurre con los Estados feudales, surgidos del colapso del Estado esclavista, siendo el capitalismo una evolución del feudalismo, dentro de la corriente de privatizar el Estado. Una cosa es abolir el Estado mediante su colectivización, y otra abolirlo mediante su privatización, siendo en el segundo caso el resultado de que los grupos que dominan a la sociedad ya se sienten tan fuertes que no necesitan siquiera el parapeto ideológico del Estado para dominar al resto. El llamado anarco-capitalismo no es restablecer el orden natural anarquista, puesto que habría dominación de unos sobre otros, en este caso, organizados en corporaciones para dominar a sus semejantes, que serían como Estados privados.

046Los Estados liberales actuales, al servicio de la burguesía, que simplemente desplazan a la nobleza y el clero como clases dominantes, surgen del caos, de lo que se llamó “el terror” durante la Revolución Francesa y que, maliciosamente, en lugar de llamarle por su nombre, el caos, se le llamo “anarquía”, para legitimar que el Estado napoleónico, lo que venía a establecer era el orden. Los mal llamados Estados comunistas, que no son sino Estados capitalistas pero con otra variante del capitalismo, también surgen del caos, en este caso, del “terror rojo” de la Revolución Rusa. En definitiva cualquier Estado en el que pensemos, siempre tendrá su origen en la dominación de un grupo del resto de la sociedad, y su triunfo se produce en medio del caos. Por eso, cuando no existe, lo primero que se hace es provocar el caos, ya sea agitando a las masas, ya sea dando un golpe de Estado… el actual Estado español surge del caos de la guerra civil de 1936, aunque fuese reformado en 1978. Cuando un grupo domina a su propio pueblo, lo que crea es un Estado. Cuando, además de a su propio pueblo, domina a otros, lo que surge es un Imperio. Esto es así desde la Antigüedad, con los Imperios de Mesopotamia, de Egipto, el Imperio de Alejandro Magno, el Imperio Romano… será igual con los imperios coloniales y hoy en día, esos imperios, más que políticos, son económicos. Los bancos alemanes dominan a los bancos españoles, y los bancos españoles son los que financian a los partidos políticos, por lo tanto, controlan en la sombra el Gobierno de España. En la práctica somos una colonia, pero mucho más sutilmente que antes. El capitalismo global actual es el sistema de dominación más perfecto de los existentes hasta la fecha y su principal estrategia es acabar con la identidad y la cultura, que todos vistamos igual, hablemos la misma lengua, escuchemos la misma música, veamos los mismos programas, comamos la misma comida… y de esa forma perdamos nuestra identidad y seamos más fácilmente dominables, pues si se pierde la identidad, se pierde el amor propio.

Llegados a este punto, cabe preguntarse ¿cómo aprendió el hombre a dominar a otros hombres? Sin duda fue un proceso largo a través de los siglos, que comienza en el Neolítico y cristaliza con la aparición del Estado. Desde entonces, lo que ha hecho es perfeccionarse para que la dominación sea más perfecta y más sutil. El primero de estos pasos, fue dominar a otros animales. El ser humano en el Paleolítico cazaba para sobrevivir y tenía un gran respeto hacia el resto de animales, se cubría con sus pieles y representaba a los poderes sagrados como animales, asombrado por la fuerza de estos. Supo darse cuenta, intuir, que los animales tenían alma como él, y los albores de la religión son precisamente esto, el animismo. Es la religión más primitiva de todas, el intuir que todas las cosas tienen un espíritu y que hay grandes espíritus en la Naturaleza que, cuando la cultura se desarrolle, cada pueblo entenderá a su manera y surgirán los Dioses.

Esto quiere decir que hace miles de años, el respeto hacia el resto de animales era absoluto. El ser humano se sentía como lo que es, como un animal más. Respetaba las plantas, a los animales… en definitiva respetaba a la Naturaleza, consciente de que es parte de ella y de que el equilibrio natural es lo que hace que exista la vida, que roto el equilibrio, el hombre podría extinguirse como especie. La relación entre el ser humano y los demás animales, era en aquel momento la natural, es decir, de simbiosis. Lo que hoy llamaríamos mascotas o animales de compañía tenían esa relación con los hombres. Un cachorro de lobo, criado entre hombres, al crecer defendería a su familia, y así surgen los animales domésticos. El ser humano obtenía así protección, defensa… y el animal, alimento y protección del humano. No era una relación “amo-mascota”, el hombre no era dueño del animal, era su compañero. La amistad y el amor sincero entre hombres y animales, es algo que cualquier persona que conviva con animales conoce. Del mismo modo, a la hora de cazar, el hombre como animal carnívoro cazaba a otros animales para comer y se surtía de su piel, de sus huesos… de todo lo que pudiera aprovechar del animal, en cierto sentido, su alma, su espíritu, era absorbido por el hombre. Matar a un animal para comer, por necesidad, era entendido como un sacrificio: había que entregar una vida para mantener otras. Así funciona en la naturaleza, unos comen y otros son comidos. El respeto pues, por los animales, era absoluto. La idea de miles de animales enjaulados, sobrealimentados, hormonados y llevados a mataderos industriales para ser procesados como un mero producto de consumo, despojados de su dignidad, probablemente habría hecho vomitar a un cazador del Paleolítico. Cuando el ser humano sintió carencias y necesidad de más alimento, por crecer su población, desarrolla la agricultura y la ganadería, frente a la recolección y la caza tradicionales. Es en este momento cuando surge el Neolítico y el hombre se hace sedentario, en la revolución más grande y transcendente de la Historia de la Humanidad. Sin embargo en este momento la relación de simbiosis se ve truncada y los animales empiezan a ser cosificados. Es en ese momento cuando se cruza artificialmente a unas razas con otras, en un proceso de ingeniería genética, que da como resultado razas más “domesticables”. Este mismo proceso que ahora los enemigos de la Humanidad pretenden hacer con los seres humanos.

Ovejas lobosNo es que la ganadería sea mala, no se malinterpreten mis palabras, lo que es perverso es el cómo se trata a los animales, que poco a poco dejan de ser vistos como iguales y pasan a ser mercancía. Como ganado es como tratan de tratarnos a los seres humanos ahora. Cuando el ser humano aprendió a dominar a otras especies animales, dio el primer paso en su aprendizaje de dominación para dominar a individuos de su propia especie. El siguiente paso fue aprender a dominar a uno de los sexos. Cuando las sociedades humanas, ya estratificadas y jerarquizadas, pero aún no estatales, desarrollaron el sistema que se ha ido llamar patriarcal, se produce una cosificación de la mujer como antes se había producido de los animales. Es el paso decisivo en el que el ser humano aprende a dominar a un individuo de su misma especie, por lo que la dominación de la mujer es el origen de todas las dominaciones sociales, desde las de clase hasta las dominaciones imperialistas sobre otros pueblos. Ahora bien, la culpa de esta dominación no es del varón, es del grupo dominante que somete a la mujer.

Este sometimiento no es exclusivamente por la fuerza, sino que se crea una estructura ideológica para dominar a la mujer, para domesticarla, como se había hecho con los animales. El maltrato a la mujer es consecuencia del sadismo de algunos individuos, del mismo modo que el maltrato a los animales, pero es la consecuencia de una ideología que menosprecia a la hembra, la cual pasa a ser propiedad del varón, en lugar de ser lo que había sido anteriormente, su compañera. Al igual que con los animales, se pasa de una relación de simbiosis entre los dos sexos, a una relación de dominación, totalmente antinatural. Llegados a este punto, conviene aclarar una cosa. El hombre y la mujer no son iguales, del mismo modo que el ser humano no es igual que el resto de animales. Esta desigualdad no implica superioridad de un sexo sobre el otro, sencillamente es algo natural, se llama dimorfismo sexual, es propia de nuestra especie y de otras muchas. Las teorías feministas radicales, en el fondo, lo que provocan es un antagonismo falso entre hombres y mujeres, porque pretenden masculinizar a las mujeres y feminizar a los hombres, enfrentar a los sexos cuando ambos son complementarios y no es el varón el opresor de la mujer, como no es el ser humano el opresor de otros animales, ni el hombre blanco el opresor de otras razas, es el sistema de dominación instaurado el que domina a unos y a otros. En lugar de acabar con la dominación de la mujer, pretenden crear una guerra de sexos cuando no la supremacía de la hembra, el hembrismo, tan antinatural y asqueroso como el machismo. Hombres y mujeres somos equivalentes, es decir, valemos lo mismo, y como tal merecemos la misma dignidad y los mismos derechos, pero no somos iguales. Si lo fuéramos, la reproducción sería imposible, entre otras cosas.

Así mismo, yo rechazo las teorías animalistas radicales, el veganismo llevado al extremo de considerar asesinos a los que comemos carne y otras tantas estupideces que suelen decir. Considerar iguales a los animales, en un sentido total, y por lo tanto, depositarios de los mismos derechos que el ser humano, no tiene ningún sentido, pero menos aún lo tiene comparar lo que ellos llaman “especismo” con el racismo. Nos llevaría al absurdo, si obráramos de esa forma, de legalizar la zoofilia (sino hay discriminación entre especies, nadie tendría derecho a negarle a un hombre el derecho de amar a una cierva y querer hacerle el amor, mientras la cierva no niegue el consentimiento, que entonces sería una violación, claro), concederles derechos políticos a los perros, aunque quizás nos iría mejor con un Presidente del Gobierno que fuese un gato o un caballo… y por supuesto, condenar por asesinato a cada león que cace a una gacela. Entiendo que haya gente vegetariana o vegana porque rechaza las condiciones en las que son tratados los animales y no quiere ser cómplice de ello. Lo respeto, aunque no lo comparto, pues creo que no soluciona el problema de la alimentación y, hasta que podamos solucionarlo, si nos ponemos a pensar en la moralidad de lo que consumimos, no consumiríamos tampoco plantas ni prácticamente podríamos consumir nada. Rechazo las teorías animalistas radicales, como las teorías feministas radicales (no así el feminismo del siglo XIX, de las sufragistas, de Seneca Falls, de Olimpia de Gouges, de Clara Campoamor… y de tantas otras, ni movimientos animalistas como los destinados a abolir la tauromaquia o el maltrato animal y tantas salvajadas que se hacen, a día de hoy, contra los animales, fruto del sadismo y el garrulismo de las masas embrutecidas) del mismo modo que rechazo abolir el Estado poniendo bombas, porque lo que saldría de ahí no sería el fin de la dominación, sino el caos, embrión de una dominación mayor o de diferente cariz, pero de la misma naturaleza.

Volviendo a la dominación de las mujeres, lo realmente interesante es preguntarse por qué se produce, cosa que raramente se suelen preguntar las feministas, más preocupadas de lo superficial o de destrozar el lenguaje con feminismos artificiales como “médica”, “presidenta”, “jueza”…, cuando no de criminalizar al varón, que de ir a la raíz del problema. En un primer momento, es lógico que existiese y que exista, cierto paternalismo hacia las mujeres, por la sencilla razón de que son ellas las que pueden parir. Dotadas de menor fuerza física pero de mayor resistencia al dolor, la capacidad reproductiva de las mujeres también es menor que la de los hombres (una mujer puede parir un número limitado de hijos sanos y cada parto la deteriora y, sobre todo en las condiciones sanitarias del Paleolítico, pone su vida en riesgo; mientras que el hombre puede inseminar a cuantas hembras sea capaz de cortejar, pudiendo tener, en el plano teórico, cientos o miles de hijos). Esto hizo que en los primeros grupos humanos la mujer se dedicase a la recolección pero no se la expusiese al peligro de la caza.

mujer-prehistoricaRecolectando y cuidando a los hijos, una mujer podía ser atacada por cualquier animal, pero sin duda era un riesgo mucho menor que la caza mayor. La mayoría de los recursos de los que el grupo humano vivía, procedían de la recolección. Sin embargo, la caza de un mamut o de una gran pieza, aseguraba la supervivencia para un largo periodo de tiempo, quizás, con un gran animal cazado, el clan tendría carne para todo un invierno. Esto hizo que el cazador tuviera, con el paso del tiempo, más prestigio social que la recolectora. Cuando se producen los primeros enfrentamientos entre grupos humanos, cuando nace la guerra, serán los cazadores, que saben usar arcos, flechas, lanzas, mazas… los que vayan a la guerra, del mismo modo no se expone a la mujer al riesgo tan alto como ese porque del hecho de tener mujeres fértiles o no tenerlas, depende la supervivencia del grupo. El cazador se convierte en guerrero y el prestigio del guerrero será mayor que el del campesino agricultor, del mismo modo que el cazador tenía más prestigio que la recolectora. Esto, durante milenios, hizo que se construyera la virilidad alrededor de atributos como la fuerza, la habilidad con las armas… mientras que lo femenino se asociara al cuidado de los hijos y a la protección del hogar. Sin embargo, esto era un mero reparto de funciones por las características del grupo humano y por la necesidad de proteger a aquellas que podían alumbrar hijos. El sistema de dominación surge cuando un grupo se da cuenta de que dominar a la mujer es dominar su útero, por lo tanto dominar la “producción de mano de obra”, dando el primer paso para dominar al grupo humano. De esta forma vemos, que la dominación de la mujer es inhumana y que no solo atenta contra el sexo femenino, sino contra los varones también. La estrategia para dominar a las mujeres será la misma que para dominar a los animales, se las domestica, se las menosprecia y se las reduce sólo a su condición de madres o ni tan siquiera eso, de reproductoras, no solo biológicamente, sino reproductoras del orden social y de la ideología imperante, pues son las que educan a los hijos. Cuando la mujer pasa a tener un papel secundario socialmente, deja de ser sacerdotisa, de ocupar posiciones altas en la sociedad… Es el primer paso para la tiranía.

No es casual que cuanto más libre es un pueblo, más igualdad social exista entre hombres y mujeres dentro de este. No hay más que comprar la situación de una mujer asiria con la de una mujer griega o romana, o de una mujer griega con una celta o germana. A día de hoy, una mujer europea con una mujer de Afganistán. De esta forma, una vez el grupo dirigente aprende a dominar a la mujer, el siguiente paso, y usando los mismos métodos, será dominar a los artesanos, los campesinos… creando un sistema de castas, con la casta guerrera y sacerdotal como dominantes. Si antes, cada campesino tenía en una mano el arado y en la otra la espada, siendo guerrero en tiempos de guerra y campesino en tiempos de paz, ahora habrá un ejército mercenario al servicio del líder y se prohibirá a los ciudadanos ir armados, como corresponde a su condición de hombres libres. Si antes la religión era libre, ahora habrá una casta que fije dogmas y domine las conciencias vetando las discrepancias y arrojándose como únicos intérpretes de lo sagrado, cortando la relación natural entre los dioses y los hombres, legitimando religiosamente esta dominación antinatural. Surge el Estado teocrático, que es la expresión de la dominación de unas clases sociales sobre otras. El último paso es que estos Estados conquisten otros pueblos, y dominen sobre ellos, naciendo los Imperios. Esta dominación podemos apreciarla en la religión, pues mientras que un pueblo libre tendrá una relación mucho más cercana con sus dioses, será politeísta y tendrá en sus mitos una visión de su propia cultura y su propia sociedad (los dioses griegos se reúnen en asamblea presididos por Zeus, los dioses germanos se reúnen en thing presididos por Odín…), a medida que la dominación esté más implantada, se presentará una visión cada vez más deformada de los dioses, a los que los hombres ya no adoran desde una perspectiva cercana, sino porque los temen y, finalmente, se dará el paso definitivo que es reflejo religioso de la mayor de las tiranías en lo político, el monoteísmo.

Además de las creencias, la filosofía y los valores que transmite, hay que tener en cuenta que una religión es, y sobre todo era, antes de la aparición del monoteísmo, una cuestión identitaria. Las religiones eran étnicas, propias de cada pueblo, por lo que, aparte de implantar la ideología que legitima la dominación, el monoteísmo tenía como misión, quizás más importante, acabar con la identidad de los pueblos. Más importante que el hecho de si la Divinidad es múltiple o existe un Dios único con muchas formas, que sería un debate filosófico o teológico, el monoteísmo recalca que ese Dios único es universal y que todos los demás dioses o bien son demonios o bien son santos. Sino puede asimilarlos, los combate. Por lo tanto, los que adoran a otros dioses que son ese supuesto Dios único, están equivocados y hay que convencerlos de que abandonen “el mal camino” y adoren al Dios único y verdadero, que es “el camino, la verdad y la vida”.

La manera de convencer a los demás de que abandonen sus creencias por la fe “verdadera”, es primero asustarlos, creando el concepto de pecado y del miedo al Infierno, o dicho de otro modo, el concepto de salvación. Solo se salvarán aquellos que sigan “el buen camino”, que sólo es uno, llevando los demás a la condenación. Si esto no funciona, se inventa la “guerra santa” y se conquista a punta de espada lo que es imposible de conquistar mediante la razón. Todos los Imperios trataron de implantar el monoteísmo cuando una crisis hizo que su poder coercitivo normal se tambaleara, conscientes de que es mucho más efectivo dominar a la gente mediante la conciencia que mediante la fuerza, ya que mediante la fuerza, el dominado puede, en un momento dado, tener más fuerza que tú y levantarse, pero difícilmente se va a levantar contra sí mismo si está convencido de que el orden social es justo y sobre todo, es voluntad divina. Así pues, el Imperio Egipcio trató de crear lo que podíamos llamar el Atenismo, el culto a Atón. La llamada, dado que fracasó, “herejía de Amarna”, pero que de haber triunfado, hubiera sido la “ortodoxia”. Sin embargo el pueblo que implantó por primera vez un monoteísmo fue el pueblo hebreo, creando el judaísmo. El pueblo hebreo, como todos los pueblos de Mesopotamia, eran politeístas en sus comienzos. La Biblia está llena de referencias a que los israelitas adoraban a muchos dioses, pero en un momento dado el clero de uno de ellos, Yavhé, se volvió más fuerte e implantó una monolatría, paso previo al monoteísmo, que existen varios dioses, pero sólo se debe rezar a uno. Es entonces cuando se escribe el Antiguo Testamento, y obviamente se llamará “ídolos” o se tachará de dioses extranjeros al resto de dioses que adoraban los israelitas, pero el texto bíblico está lleno de referencias, eso sí, indignándose por ello, de que se adoraba a otros dioses en el Templo de Jerusalén. El yavismo, la monolatría de Yavhé, convierte a Yavhé en el dios nacional de Israel, pero no es propiamente un monoteísmo, pues considera que el resto de pueblos tienen sus dioses. Cuando se fijan unos dogmas, cuando ese yavismo se convierte en una religión revelada (atribuyendo a Moisés esta revelación), nace el judaísmo, influido por el atenismo en sus vecinos egipcios y por el mazdeísmo de sus vecinos persas. Al ser una religión del Medio Oriente, de la misma raíz que la babilonia, sumeria, asiria… el concepto de pecado, de salvación, la visión maniquea entre el bien y el mal y toda la mitología judía será la misma, aunque adaptada al monoteísmo, que la de sus vecinos, mucho más poderosos que ellos, que eran una insignificante nación de pastores entre grandes imperios.

judaismo-7El judaísmo nace para legitimar el orden social, en cierta medida liberador, de Nehemías y Esdrás, pero legitima otros aspectos de ese orden social, como la dominación de la mujer y elimina a la Diosa Madre hebrea, Ashera, equivalente hebrea a la Astarté cananea, a la Isthar babilonia, a la Aset egipcia (llamada Isis por los griegos y romanos) o a la Innana sumeria. También legitima la hierocracia, el gobierno de la casta sacerdotal, por lo que no hay reyes divinizados ni reyes por la gracia de Dios, sino que el pueblo de Israel es el “pueblo elegido” que hace una alianza, un pacto, con Dios… cuyos intérpretes, son los sacerdotes. Esto no hubiera tenido mayor transcendencia histórica sino fuera porque un hombre, Pablo de Tarso, judío con ciudadanía romana, el cual, entre otras cosas, era un completo misógino, decide convertirse a una de las sectas judías, la de los nazarenos, pero ve en ella una posible religión del Imperio. Es en ese momento cuando se admite que los gentiles pueden ser nazarenos, rompiendo el concepto étnico e identitario de la religión judía, y cuando el profeta de esta secta, Yeshua ben Yosef, considerado Mesías, es llamado “ungido” en griego, Χριστός (Cristós) y se inventa el dogma de la Resurrección, que hasta entonces no existía. Esta secta pasa a llamarse cristianismo (aunque más bien habría que llamarlos paulistas, pues es Pablo de Tarso el que transforma la secta de los nazarenos hasta convertirlos en una religión diferente) y se diviniza a Yeshua ben Yosef, es decir, Jesús hijo de José, o Jesús de Nazaret (de ahí el nombre de nazarenos), rompiendo con el judaísmo. Si hablamos de Roma hemos de decir que, políticamente, el Imperio es una degeneración de la República. Cuando, como siglos antes les había pasado a los egipcios, se produce una crisis que hace tambalear esa estructura de dominación que era el Imperio, se tratará de tender hacia el monoteísmo. El intento de divinizar a los Césares, el culto al Divino Augusto, es el primer paso. El culto solar a Helios como único dios, persiguiendo el culto a los demás dioses, fracasó durante el reinado de Heliogábalo, pero es un calco de lo que intentó hacer Akhenatón en Egipto.

El Imperio Romano, como todos los Imperios, fue un Estado que, aparte de dominar a su propio pueblo, los romanos, dominó a muchos otros (celtas, germanos, egipcios, númidas, griegos…) por lo que era necesario una ideología que legitimase ese dominio y esa unidad imperial que, a diferencia de una unión federal (como eran las confederaciones tribales celtas o germanas, o las ligas griegas contra los persas) se basaba en la fuerza. Que todos hablasen la misma lengua, el latín, y adorasen a un mismo dios, era la forma de borrar la identidad de estos pueblos, para que fuesen súbditos del Imperio. Lo primero se había producido de forma natural, el latín se había ido imponiendo por ser la lengua oficial, aunque el griego y otras, en menor medida, se seguían hablando. En cambio, lo referente a la religión, sería más complicado de lograr. En el siglo III se produjeron muchas influencias orientales en el Imperio, puesto que políticamente ya se parecía más al despotismo oriental de los imperios asiáticos que a la forma política tradicional de los pueblos europeos, siempre mucho más libres. Aparte del ceremonial entorno al César, que pasó de ser el Princeps a ser el Dominus, se divinizó su figura mucho más. Muchos dioses orientales, como Mitra o Cibeles, empiezan a ser adorados en el Imperio… y lo mismo ocurre con el cristianismo, pues había judíos dispersos por todo el Imperio, y fue cuestión de tiempo que las sinagogas cristianas admitiesen a gentiles y, en un momento de miseria, se valiesen de la “caridad cristiana” (que en aquel momento, era solo entre los cristianos) para que todos los hambrientos se bautizaran a cambio comida u otras asistencias sociales.

Tras el concilio de Nicea, se fija la ortodoxia católica, es decir, universal y se convierte el cristianismo en la religión oficial del Imperio, en un claro intento de eliminar la identidad de los pueblos que dominaban. Ser romano pasó a ser sinónimo de ser cristiano, pues el cristianismo se romanizó y adoptó las formas y la liturgia de la religión romana. Dicho de otro modo, el cristianismo romano del siglo IV no era sino la judaización de la religión romana. En el arte paleocristiano se aprecia perfectamente esto. Por eso los pueblos germanos, para entrar el Imperio, tendrán que adoptar el cristianismo… pero muchos de ellos, como los visigodos, se harán arrianos y no católicos, pues de esta forma mantuvieron su identidad dentro del Imperio. Como lo natural en el ser humano es el tribalismo, es tener una identidad, el intento homogeneizador de una sola religión universal fracasó. La idea “un Dios, un Imperio y un Emperador” se quebró cuando el Imperio Romano quedó dividido en dos. Cuando cae el Imperio de Occidente, le sucede la Iglesia de Roma. Los obispos suceden a los funcionarios civiles y el Papa al Emperador y la cultura de Roma, aunque judaizada, sobrevive en los monasterios. No es casual que el primer cisma cristiano sea entre Oriente y Occidente, entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa.

Así pues, una de las vertientes orientales del cristianismo unitario, frente al trinitario oficial, será la que con el tiempo derive en Arabia al Islam, que nace con la misma intención, legitimar un gran Imperio y eliminar la identidad de los pueblos, empezando por el propio pueblo árabe, pues el islamismo arrasa a los dioses árabes y solo tendrá respeto por las “gentes del Libro”, es decir, cristianos, judíos y mazdeístas, los otros dos monoteísmos abrahámicos y el monoteísmo persa, pero arrasando a los llamados paganos allí donde los encuentra. El monoteísmo pues era el primer paso para acabar con la cultura de los pueblos, siendo el siguiente paso el individualismo propio del capitalismo liberal, que pretende acabar con el sentido comunitario y el materialismo tanto del capitalismo como de ideologías supuestamente anticapitalistas, que son el último paso para acabar con la identidad y reducir al ser humano a un simple factor en la producción, a un miembro más de una cadena de montaje, sustituible en cualquier momento por otro, en simple mano de obra, en un robot sin alma. Sin embargo como el ser humano es tribal por naturaleza, el intento antinatural del monoteísmo fracasó y el Cristianismo y el Islam han sido simplemente un barniz, muy agresivo a veces, sobre la espiritualidad de los pueblos que ha dominado. Así pues, los árabes han seguido creyendo en genios y convertido en ángeles a los antiguos dioses, y los cristianos europeos han seguido celebrando los ciclos naturales y las fiestas tradicionales, solo que cristianizadas. En última instancia, más allá de las implicaciones espirituales, la religión ha seguido siendo, por encima de cualquier otra cosa, un factor identitario.

burcasAsí pues, se asocia lo árabe con lo musulmán, cuando lo cierto es que hay árabes cristianos, agnósticos, ateos… y en menor medida, pero debe haberlos también, los hay que aún creen en los antiguos dioses árabes, con el problema añadido de que, si el cristianismo ha sido un barniz para el alma europea, el islam ha sido como echar ácido al alma árabe, quedando mucho más dañada. Del mismo modo, durante la Edad Media, la Cristiandad, no era otra cosa que Europa. Cuando en España, durante la llamada Reconquista, los reinos del norte defendían la cruz, lo que realmente defendían era la Hispanidad, la Europeidad de esta Península. Cristo era más bien un símbolo, lo realmente importante era la cuestión de la identidad hispanogoda frente al invasor, que tras la fusión entre godos y romanos, unidos por la misma lengua, el mismo código legal y la misma fe, una vez Recaredo se convirtió al catolicismo (que los visigodos se hicieran católicos en Hispania y no antes fue lo que hizo que la fusión entre lo hispanorromano y lo germánico configurase la Hispanidad, siendo esa la matriz cultural de lo que luego sería España) era la fe cristiana el elemento identitario que se asociaba con lo hispano, lo europeo, frente a lo islámico y lo árabe. El mismo ejemplo lo tenemos en el primer cisma de la Iglesia, siendo el cristianismo católico el asociado al Imperio occidental, es decir, un cristianismo sobre un sustrato celta latinizado y germanizado; frente al catolicismo ortodoxo, asociado a lo griego más que a lo latino, y que luego se extenderá a los pueblos eslavos. Sabemos que griegos, romanos, celtas, germanos, eslavos… tenemos un mismo origen, que hace 20.000 años, éramos la misma tribu. Ese origen es la raza europea, pero en el imaginario colectivo medieval, esa unidad se identificaba con la Cristiandad. Por eso hoy muchos europeos defienden el cristianismo como un símbolo de identidad y lo sienten como propio, aunque piensan y actúan como paganos.

En el siglo XVI el protestantismo no será sino el intento de crear Iglesias nacionales, no controladas por el Papado, por lo que tendrá un fuerte componente nacionalista y, una vez más, identitario. En el caso de los países católicos, no se produce el cisma pero se toma el catolicismo como una cuestión nacional, plasmado esto en la aparición de la Iglesia Galicana en Francia o del regalismo en España, que si bien seguirán siendo católicas, querrán ser independientes del Papa. En el caso de España, el catolicismo era una cuestión de Estado más que de fe. Ser católico implicaba, por un lado, no ser moro ni judío. La diferencia entre “cristianos viejos” y “cristianos nuevos” era étnica y una cuestión de identidad, puesto que incluso el Papado recriminaba que iba contra la fe católica hacer tales distinciones. Así mismo, la política exterior del Imperio Español era defender el catolicismo frente al “infiel” turco y los “herejes” de los Países Bajos e Inglaterra, o dicho de otra forma, la supremacía frente al otro imperio mediterráneo (el Imperio Otomano) y el otro imperio atlántico (Gran Bretaña), siendo la religión una mera excusa. El mismo caso lo tenemos en Irlanda, donde el nacionalismo irlandés está asociado al catolicismo mientras que el unionismo lo está al protestantismo, siendo la religión una cuestión de identidad y siendo totalmente secundaria la fe. En el caso de España, los nacionalismos periféricos vasco y catalán, en origen, son una reacción integrista católica frente al liberalismo español, no siendo casual que en ambos territorios tuviera tanta fuerza el carlismo antes de la aparición del nacionalismo. Lo que había de fondo es que el nacionalismo español de raíz liberal era profundamente castellanista, y en ambos territorios, de etnia no castellana y con lenguas diferentes al castellano, surge una reacción identitaria en la que, una vez más, la religión es una excusa. En los países islámicos, la diferencia entre suníes y chiíes suele ser más étnica que religiosa.

Otro caso similar ocurre con los gitanos en España, pues al ser la única etnia no hispana que habita la Península Ibérica, muchos de ellos están adoptando el evangelismo como un rasgo diferenciador, o los que son católicos tienen, casi todos, una cofradía específica. Rara es la ciudad que no tiene un Cristo de los gitanos. La razón es que se ha intentado muchas veces integrar en la nación española a un pueblo que no pertenece a ella, y lógicamente ha sido un fracaso. Aunque su DNI ponga que son españoles, aunque su lengua romaní casi se haya perdido, es evidente que no son parte de la nación y buscan marcar sus diferencias para evitar diluirse en la cultura española, entre ellas, aunque no la única, la diferencia religiosa. Así pues, aunque la idea monoteísta inicial era coger aspectos de todas las culturas de Europa y diluirlos para formar un gazpacho, siendo el judaísmo el agua que hacía la mezcla, la realidad es que el pueblo europeo ha seguido manteniendo su identidad y que el catolicismo de España es diferente del de Francia o Italia, del mismo modo que es radicalmente diferente al de América, bajo el cual están las religiones prehispánicas en algunos casos, y las religiones africanas traídas por los esclavos en otros. Del mismo modo, nada tiene que ver el islam marroquí con el islam sudanés ni el budismo tibetano con el budismo del sur de China (pues, en muchos aspectos, el budismo podríamos considerarlo el cristianismo de Asia). La lucha pues, hoy como hace 1600 años, es por defender la identidad. En un mundo globalizado como este, la lucha es mucho más dura que la que tuvieron que tener nuestros antepasados y esa es la razón por la que los que somos fieles a las religiones nativas europeas, no debemos ser beligerantes con aquellos cristianos europeos que, aun diciéndose tales, en su conducta y en su manera de ser, son respetuosos con nuestra fe y se comportan de acuerdo a los valores europeos, a nuestras Nueve Nobles Virtudes en el caso del odinismo. Tampoco debemos ser beligerantes con otros pueblos, debemos localizar bien al enemigo de nuestro tiempo, que es esa misma oligarquía mundial que ahora, gracias a la Globalización, es aún más fuerte, y es enemiga de los pueblos, de las razas, de las naciones, pues quiere destruir a todas.

Después de 1600 años de prácticas monoteístas, estas han seguido usándose en política incluso cuando la religión dejó de tener tanta importancia para los europeos. El dogmatismo, el pensarse en posesión de la verdad absoluta, el tachar de “hereje” o “infiel” al que no piensa como tú… es moneda corriente entre los diferentes partidos políticos que no son corrientes de pensamiento, son una cuestión de “nosotros” frente a “los otros”, y por lo tanto, las elecciones y los debates en los parlamentos son una farsa, todo es simple y llanamente una lucha partidista por el poder y las ideologías políticas dominantes, en la práctica, son como una religión monoteísta y llena de fanáticos ignorantes con la cabeza lavada que se aprenden la propaganda panfletaria como antaño se aprendían el catecismo. Durante la Revolución Francesa es cuando se produce la división artificial entre “izquierdas” y “derechas”, que no deja de ser una evolución de la división entre “católicos y protestantes” o entre “moros y cristianos”, puesto que simplemente hay matices entre una postura y otra, estando de acuerdo en lo fundamental y presentando como posturas antagónicas las dos corrientes del liberalismo. El liberalismo esclavizará pueblos en nombre de la libertad, como el cristianismo y el islam hacían guerras santas en nombre de la paz y el amor. Sustituirán el culto a Dios por el culto a “los mercados” y el dogma de la Santísima Trinidad por otros dogmas como la democracia liberal o la tolerancia. En lugar de los Diez Mandamientos están los postulados de Adam Smith o de Keynes y en lugar de inquisidores tienen “fiscales del odio”, que ya bo persiguen a los que niegan la virginidad de la Virgen María, sino a los que cuestionan verdades oficiales. La derecha dirá defender los valores, la tradición… y la izquierda la justicia social y los derechos de los trabajadores. Sin embargo, a un partido y a otro, los financian los mismos bancos, y los políticos profesionales de uno y otro lado, acaba en consejos de administración de las mismas multinacionales. Aparte de los dos grandes partidos, el sistema liberal consentirá pequeños partidos, sin opciones de gobernar, que en el fondo son iguales, pero dar un cierto aire de color a los parlamentos y aparentan pluralidad y democracia. Pero si alguno consigue ganar unas elecciones, cosa muy improbable dado que la misma élite domina las televisiones, los periódicos, las radios… y el sistema educativo, se sacan los tanques a la calle y se terminó.

gulagPor otro lado tenemos el marxismo, que es un cristianismo para ateos. Del mismo modo que el cristianismo pretende tener la verdad absoluta, el marxismo se considera el “socialismo científico”, siendo el resto de las “herejías” socialistas, “socialismo utópico”, cuando no elementos contrarrevolucionarios y siendo todo movimiento social que ellos no controlen, un movimiento social al servicio del capitalismo. Dicen defender a la clase obrera, teniendo una visión mesiánica de redención del género humano en una suerte de paraíso terrenal que será la llegada del Comunismo, entendido como fin de la Historia. Los últimos serán los primeros en el Reino de Karl Marx. En lugar de tener monasterios en donde se martirizaba a los monjes para redimir al género humano, tienen gulags. Todos se consideran marxistas, creen en Marx y su palabra plasmada en El Capital es sagrada (como todas las herejías se consideraban cristianas y creían en Cristo y los Evangelios) pero tienen muchas sectas: leninistas, maoístas, estalinistas, trotskistas… como los cristianos eran nestorianos, arrianos, pelagianos…

Predican la paz y la igualdad pero cuando llegan al poder, establecen un orden social igual de injusto que el que se supone que combaten. Hablan de libertad, pero cuando tienen el poder acaban con las libertades. Como los cristianos, practican el proselitismo y quieren convertir a todo el mundo a su fe, que es la fe verdadera. Si no pueden con la propaganda, con la AK-47. Dicen ser “internacionalistas”, es decir, defienden la última revolución de un país de África que no saben situar en el mapa, pero en España dicen “el Estado español”, porque les da vergüenza pronunciar el nombre de su país, o bien apoyan a cualquier movimiento independentista financiado por la burguesía capitalista, en nombre de la “lucha de la clase obrera”. Aman a todo el mundo, menos a su propia gente. Ante esto se podría decir, con buen criterio, que hay muchos marxistas buenos, que no todos piensan así… indudablemente, como hay muchos cristianos buenos que ponen vacunas o fundan escuelas en el Tercer Mundo, como Cáritas, que ayuda a los pobres o las monjas que hacen magdalenas son gente estupenda, pero eso no quita que el sistema ideológico que les sustenta, sea monstruoso. Durante siglos la Iglesia tachaba de paganos o herejes a todos aquellos que no estuvieran de acuerdo con su moral, y tanto unos como otros, eran satánicos. Tanto acusar a la gente de satanismo, muchos se lo llegaron a creer y surgió el satanismo como una anti-religión y la Iglesia de Satán de LaVey. Por moda, por llevar la contraria, por revelarse contra lo establecido… muchos jóvenes empezaron a usar símbolos satanistas, a ponerse cruces invertidas… a considerarse ellos mismos satánicos. A fuerza de que se lo dijeran tanto, muchos se llegaron a creer que eran algo que no eran. Así el satanismo tuvo cierto auge y aún hoy está de moda en ciertos círculos y sobre todo, a ciertas edades. No deja de ser una postura infantil y el satanismo solo se define por su anticristianismo, por aquello que no es. Dicho de otra manera, sin el cristianismo al que tanto odia, no tendría razón de ser. Es un cristianismo en negativo, puesto delante de un espejo… pero cristianismo al fin y al cabo. Lo mismo cabría decir de los llamados antifascistas con respecto al fascismo.

Del mismo modo que la Iglesia tachaba de satánicos a todos los disidentes y muchos se han creído que de verdad lo son, hacen misas negras, invocan a Satanás y le dan la vuelta a símbolos cristianos, la Iglesia ha acusado de ateos a los que les discutían sus verdades oficiales. Así pues, muchos se dicen ateos por rechazo a la Iglesia o al cristianismo y las religiones abrahámicas que conocen, pero en el fondo, con sus actos y su forma de ser y actuar, demuestran que sí tienen una espiritualidad. Su concepción de lo divino es diferente a la concepción monoteísta, y dado que no conocen otra, piensan que son ateos, pero no lo son. Otros efectivamente lo son pero son conscientes de que negar la Divinidad es un acto de fe, tanto como aceptarla, y respetan a los creyentes. Sin embargo hay un tercer grupo, que yo llamo anti-teos, que son más fanáticos que cualquier cristiano o musulmán integrista. Han creado una religión en negativo, niegan a la Divinidad pero tienen una creencia ciega, fanática y enfermiza en ese no-Dios. A menudo dirán cosas como que “creen en la ciencia”, como si la ciencia fuera incompatible con la religión… que por supuesto no lo es, al contrario, las Ciencias Naturales nos explican la Naturaleza, que nosotros sacralizamos, y las Ciencias Sociales nos explican cómo actúa la Humanidad, la Historia de nuestro pueblo… que también consideramos parte de nosotros y sagrada. Por lo que la ciencia, nos acerca a los Dioses. Sin embargo estos anti-teos creen en lo que ellos llaman “la ciencia”, que viene a ser dos o tres documentales que han visto, en la mayoría de los casos, como un dogma de fe, sin entender realmente las cosas. Creen en lo que les dicen los expertos, una suerte de sacerdotes modernos. El tertuliano profesional, el economista, el profesor universitario… se convierten para ellos en lo que el cura de su pueblo era para un campesino del siglo XIII.

A pesar de que la ciencia es un producto humano y como tal, lo que en la ciencia tomamos por una ley, no es inmutable, sino que cambia cuando otro investigador descubre algo que contradice o modifica lo que se tomaba, hasta ese momento, por cierto; a pesar de ello, estos anti-teos te miran por encima del hombro con una pretendida superioridad moral y un arrogancia bajo la cual, suele esconderse su profunda ignorancia, del mismo modo que los fanáticos religiosos. Suelen ser engreídos y pedantes, mentes adoctrinadas que desprecian aquello que se sale de su verdad y generalmente, este tipo de gente, suelen ser o bien defensores del capitalismo liberal o bien defensores del comunismo marxista, no es por casualidad que esto vaya de la mano. El argumento que suelen utilizar es que las religiones son una respuesta del ser humano al miedo que tiene a la muerte, por lo que se inventa una vida de ultra tumba. Del mismo modo, dicen que todo aquello que no se comprende, se le da una explicación mágica. Esto es erróneo porque, para empezar, las preguntas existenciales, entre ellas el sentido de la muerte o qué ocurre cuando morimos, no son exclusivas de la religión, es de hecho una cuestión filosófica. Un sistema religioso tiene una filosofía concreta y por lo general, una idea al respecto de esos asuntos, pero no todas las filosofías están dentro de un sistema religioso. Entre ellas, las filosofías ateas. El ateísmo no deja de tener su visión de ultratumba, el Olvido. Según su visión, al morir se produce la no existencia, lo que somos desaparece, no tenemos alma y se produce la disolución del Yo. Esto no deja de ser una visión de lo que ocurre después de morir, aunque sea pesimista, pero que tiene el mismo fundamento científico que la creencia en otra vida, en la reencarnación… es decir, ninguno. Es una simple creencia como cualquier otra, que ellos quieren imponer como la verdadera y ridiculizar otras visiones.

En cuanto a la magia, no es que aquello que se desconoce se le dé una explicación fantasiosa y cuando se conocen dejen de considerarse magia, es que no conocemos todo lo que ocurre en la Naturaleza o no podemos explicarlo, pero si podemos interrelacionar con esa fuerza natural que no conocemos. Cuando la ciencia nos lo explica, no deja de ser mágico. Por poner un ejemplo claro, la vida, la ciencia nos explica cómo surge ¿pero acaso deja de ser mágico por ello? Aunque el amor responda a impulsos celebrarles, a reacciones químicas… ¿no se produce magia cuando dos personas se enamoran? La ciencia nos explica la teoría del Big Bang como origen del universo ¿le quita eso algo de magia? El problema es el mal entendido racionalismo que desprecia los sentimientos desde una concepción materialista, pero aunque la razón pueda explicar por qué se producen los sentimientos, no podrá sentirlos. Si el marxismo es un cristianismo para ateos, también necesita obviamente su particular satanismo, en este caso, el nazismo. Hitler es tan necesario para el marxismo como Satán para el cristianismo y si en la Edad Media te acusaban de hereje, de pagano… ahora la acusación favorita cuando alguien se sale de lo políticamente correcto es acusarlo de nazi o de fascista. Para la derecha liberal, también está la acusación de terrorista, muy recurrente. Si te sales de lo políticamente correcto, la derecha te acusar de ser terrorista y la izquierda de ser nazi. En el caso de España, Franco es el Satán de la izquierda, y ETA el Satán de la derecha. Del mismo modo que ocurre con el satanismo, a fuerza de decirle “nazi”, muchos jóvenes se han creído que de verdad lo son y usan esvásticas o símbolos del Tercer Reich, cuyo significado desconocen, o repiten lemas panfletarios y dicen Sieg Heil sin saber lo que significa y sin haber leído siquiera el Mein Kampf o tener la más remota idea de lo que es el nacional socialismo. Para la derecha, luchar contra los desahucios o reunirte en la calle para hablar de política, te convierte en simpatizante de ETA. Para la izquierda marxista, llevar una camiseta de la selección española te convierte en un fascista. El nazismo y el fascismo son en la práctica, como el satanismo respecto al cristianismo, una reacción infantil y que no tendría razón de ser sin su ideología espejo. Es una ideología que se define en negativo: son antiliberales, antiparlamentarios, anticomunistas… con lo que si no existiese todo eso, no tendrían razón de ser. Lo único en positivo que son los fascistas, es nacionalistas, pero del mismo modo justifican ese nacionalismo exacerbado en enemigos internos y externos de la nación, por lo que si no existiesen dichos enemigos, su defensa no tendría sentido. Si el marxismo es una ideología de acción, aunque sea una acción nefasta, el fascismo es una ideología de reacción y también plantean una visión mesiánica del líder como salvador de la Patria.

Christian_communism_logo.svgComo he dicho del cristianismo y el marxismo, que haya fascistas que son gente estupenda y buenas personas, no contradice el hecho de que la ideología que los sustenta sea lo que es. La diferencia con el satanismo, es que ha habido Estados cristianos, Estados islámicos, Estados judíos, Estados liberales, Estados marxistas, Estados fascistas… pero nunca un Estado satánico. Si lo hubiese, no sería muy diferente, con respecto a un Estado cristiano, de lo que un Estado fascista lo es con respecto a un Estado marxista: teóricamente todo lo contrario, en la práctica exactamente igual. Todas estas ideologías totalitarias, que llevan siglos siendo el sustento de la dominación humana, tiene como origen, directa o indirectamente, el judaísmo. Ya sea porque se desgajan de él, ya sea porque sus fundadores son judíos, ya sea porque tienen su razón de ser en el anti-judaísmo. Es conveniente diferenciar entre semitas, hebreos, judíos y sionistas, porque con frecuencia se tacha de “antisemita” a todo aquel que critique, fundamentalmente, el sionismo, y las prácticas de los judíos.

Los pueblos semitas son muchos, los caldeos, los cananeos, también llamados fenicios, los árabes, los asirios, los babilonios, los amorreos… entre ellos, están los hebreos, pero no son los únicos, ni mucho menos. Por lo que, por ejemplo, en el conflicto entre israelíes y palestinos, los palestinos son árabes y, por lo tanto, semitas. Luego criticar al Estado de Israel, no puede ser, en ningún caso, antisemitismo. El judaísmo es una religión que nace dentro del pueblo hebreo, pero que por circunstancias se extiende a otros pueblos, por ejemplo en los etíopes, o los jázaros, que se convierten en masa al judaísmo en la Edad Media. Así pues, los judíos askenazíes, son descendientes de los jázaros, no son descendientes de los judíos de época bíblica, ni Palestina es su “tierra prometida”. El sionismo es el nacionalismo judío, nación que tiene una base religiosa, y sirve de sustento ideológico al Estado criminal de Israel.

Entender cómo funcionan las ideologías totalitarias, legitimadoras de la dominación, y que hoy están más presentes que nunca, no siendo sólo el cristianismo y el islam nuestro principal enemigo, como lo fueron en el pasado, es fundamental para poder defendernos frente al intento de acabar con la cultura y la espiritualidad de los europeos y en general, de todos los pueblos de la Tierra. Nos toca quizás la batalla más difícil de cuantas hayan librado nuestros ancestros. Nunca antes una generación de europeos vio tan amenazada su identidad como hoy y fue menos consciente del problema, porque nunca un sistema de dominación fue tan perfecto como este, tan sutil que la mayoría no saben que existe. Su mayor arma no son los ejércitos, ni las leyes, ni siquiera la pobreza a la que están conduciendo a los pueblos de Europa. Su mayor arma es el discurso y el eco mediático que su discurso tiene frente a otros. Debemos oponernos con todas nuestras fuerzas a la destrucción del pueblo europeo, su cultura y su identidad.

Así mismo debemos saber que el mismo destino les aguarda al resto de pueblos de la Tierra y no ser cómplices de su destrucción, solidarizándonos así mismo con ellos,pues tenemos un enemigo común. Esta ya no es sólo una guerra entre Europa y sus enemigos, lo es entre la Humanidad y quienes la quieren destruir, pero en esta ocasión, su estrategia no es dividir a los pueblos, es homogeneizar a todos en una sola Humanidad mestiza y sin arraigo, ni cultura, ni amor propio, en una gigantesca granja humana. La única manera que tenemos que vencer es amar nuestra identidad, aferrarnos a ella, y fomentar que el resto de pueblos hagan lo mismo. Así podremos marchar separados, pero combatir juntos.

José Manuel 

Jarl de Fauces de Tormenta

Delegado de la Comunidad Odinista de España-Ásatrú en Andalucía

CONCEPTOS AFECTANDO LA COSMOLOGÍA GERMÁNICA

11377_471028336296821_2103649539_nEl área más seguramente afectada por los neófitos llegados desde otras religiones y bagajes filosóficos, es la cosmología o la visión del mundo.  Frecuentemente ha sido expuesto por neófitos en Asatru, e incluso por algunos pocos veteranos, que la entera cosmovisión germánica no puede ser conocida. Este autor, y la mayoría de los investigadores concordarán con esta opinión, al menos en algún grado, opina que la cosmovisión germánica está todavía siendo desenmarañada y filtrada, y aún se están desenterrando fuera de la tumba otros hallazgos arqueológicos, interpretación de monumentos, de literatura (tanto temprana como tardía), ciencias sociales, psicológicas y lingüísticas y bien puede que nunca sea completa en cada detalle.

En segundo lugar, la interpretación de cualquier nuevo hallazgo debe ser hecha con extremo cuidado. Interpretar cualquier evidencia es, en esencia, traducir esa evidencia en términos modernos. Como es comúnmente sabido, muchas cosas se pierden frecuentemente en las traducciones- sea a través de sustracción o adición, y las adiciones y sustracciones deben ser tan cuidadosamente registradas como la propia evidencia original. Los investigadores deben conocer exactamente el proceso de adición y sustracción que permite el producto final.

Asatru es una religión re construccionista. En un sentido, Asatru es a la antigua religión germánica lo que el museo de historia viviente de Williamsburg, VA, es a la vida colonial norteamericana. El intento es recrear lo más cercanamente posible el conjunto mental religioso, filosófico y moral del antiguo individuo nórdico y/o occidental germánico.

Primero, porque Asatru fue algo más que una aceptación de los dioses germánicos como pertenecientes a una certeza definida por la herencia cultural y porque tenía poco en el camino de la ceremonia religiosa detrás del Blot/fiesta y del Symbel (bebida ritual), fue fácil encontrar rastros del origen de las ideas ceremoniales.  De hecho, estas fueron libremente discutidas en las reuniones del kindred local o en las asambleas regionales. Pero las ceremonias no siempre se separaron de sus fuentes fácilmente o sin un bagaje adicional. Primero, esto hizo la diferencia, pero ahora este extra-bagaje necesita ser examinado.

Otro argumento puesto delante por neófitos es que Asatru no debiera afectarse demasiado por aquello que los individuos traen consigo, o si es afectado, entonces estos cambios realmente representan un nuevo crecimiento o la evolución espiritual de Asatru, y sin la cual, Asatru podría llegar a estancarse y a dogmatizarse, en vez de seguir siendo una búsqueda religiosa y filosófica viable. Nosotros debemos tratar estos comentarios separadamente.

1)      Asatru es una religión re construccionista viviente con un registro de tiempo suficientemente exacto y situado entre, aproximadamente, el 150 aC a alrededor del 1180 dC, esto es, desde antes de los escritos de Tácito a la conversión oficial al cristianismo de Suecia. Asatru no sólo funciona como una religión viviente, sino que, como el museo viviente de Williamsburg, puede y tiene que funcionar como un recurso para los investigadores. Esta última capacidad está siendo rápidamente erosionada, sin embargo.

2)      Aunque Asatru está condicionado por un registro de tiempo específico, el dogmatismo y el estancamiento son innecesarios, principalmente porque la clave del sistema, es decir, la cosmología, permanece bastante incompleta, nuevas interpretaciones están siendo constantemente hechas en base a nuevos hallazgos arqueológicos y a medida que se descubren otras nuevas evidencias. Históricamente, los detalles de la filosofía religiosa germánica han variado muy significantemente de un lugar a otro – no hay una historia de convenciones religiosas consistentes y estables. Asatru, por otra parte, está llegando rápidamente a ser muy estilizado y dentro de las otras religiones new age alternativas, prácticamente indistinguible de la Wicca, excepto por diferencias específicas entre adornos, decorados y nombres de dioses, principalmente a través de un proceso de homogeneización, que rápidamente puede llegar a alcanzar un estado de dogmatismo a causa de ello.

3)      Los extranjerismos, consciente o inconscientemente, trajeron a Asatru, como resultado, distorsiones en la visión del mundo total. Algunas de esas distorsiones son grandes y otras pequeñas, pero ellas permanecen siendo distorsiones, no obstante. El lector bien puede entender estas adiciones como semejantes a llevar una herramienta Dremel a la tienda del artesano en madera del Museo Viviente. Los argumentos ciertamente continuarán como algo propio de la corriente principal de las religiones new age que continúan buscando nuevos territorios para reclamar. Los «buscadores de conocimiento» new age, particularmente aquellos que se mueven rápidamente desde una religión, es decir, desde una (religiosa) visión de mundo a otra, mantienen un pobre entendimiento de exactamente cuál es la función de una visión de mundo. En general, estas personas hablarán de una cosmovisión como si esto simplemente significara un cuerpo específico de conocimientos o un conjunto de técnicas; estas gentes tienden a tratar las cosmovisiones como un comercio modular de una por otra. En el caso de Asatru, uno frecuentemente habla de la representación cosmológica como relativa a cuántos «mundos» se proyectan, pero una cosmovisión tiene poco que ver con un cuerpo de conocimientos. De hecho, sería probable que, si a un grupo de estos «buscadores» se les evaluara durante un largo período de tiempo o, digamos, quizás a través de tres diferentes «fases de su desarrollo», sería lo más probable descubrir que las visiones de mundo actuales de esos individuo han cambiado poco, si es que no nada, incluso a través de fases tan diferentes como una en la Wicca, otra en el Hinduismo y otra en el Neo-Chamanismo. Una visión de mundo no representa un cuerpo específico de conocimientos, sino que es la matriz, el sistema de catálogo, en el cual, cualquier cuerpo de conocimiento puede ser almacenado. Lo siguiente puede ser dicho acerca de las cosmovisiones:

1)      Una cosmovisión, o en religión, «un modelo cosmológico», puede ser descrito como una clase especial de «mapa» que define las relaciones entre eventos y predice y describe cómo dos eventos interactúan con otro.

2)      A causa de que el «mapa» describe, predice y ayuda a predecir interacciones entre eventos, el modelo entonces conduce al desenvolvimiento de protocolos para la «interacción en propiedad», es decir, el desarrollo de sistemas sociales, legales y ético/morales.

3)      La cosmovisión o modelo cosmológico, entonces, llega a ser un necesario conjunto de líneas guías para el diseño tanto de una ceremonia secular como religiosa, a partir de que la ceremonia es un camino para un grupo dado (usualmente, cultural) con el fin de «honrar” o demostrar la «valoración» de una relación o de un conjunto de relaciones.

El problema principal con los «buscadores» dados en el ejemplo de más arriba, es que ellos simplemente negocian un cuerpo de conocimiento por otro. Algunas de las más recientes demostraciones de este problema pueden ser halladas en las respuestas que muchos nativos americanos han tenido a la población anglo, haciéndose cargo de sus ceremonias tradicionales. Para aquellos tradicionales que argumentan contra permitir blancos en sus ceremonias tradicionales, la imagen es que los blancos están removiendo la ceremonia americana nativa desde su contexto original, es decir, la cosmovisión tradicional, e insertándola en el modelo cosmológico, privado de espiritualidad, de la clase media blanca norteamericana. Al suceder esto, la ceremonia luego pierde todo significado para sus originadores; y esto ha sido llamado por algunos, latrocinio cultural.  Para los buscadores new age cooperando en la ceremonia, sin embargo, ninguna equivocación ha sido cometida. Desde su punto de vista la ceremonia no podría haber perdido significado (porque es simplemente un conjunto de técnicas) y por lo tanto, sólo demanda reconocimiento para poder reproducirla. Ellos demandan reconocimiento como nativos americanos, «caminantes rojos», pero no comprenden que la ceremonia ha sido removida desde su contexto. Ellos sólo ven una «transferencia de tecnología» tal como es común dentro de la cosmovisión angloamericana de la era industrial.

Lo mismo ha sucedido durante las pasadas dos décadas en Asatru. Los wiccanos se han convertido al Asatru. Lo que ellos han hecho en realidad es cambiar detalles, un cuerpo específico de conocimientos por otro, e insertado otro conjunto de detalles en la misma ranura de la propia cosmovisión. Esto podría ser relacionado a cambiar el sabor de la gelatina pero continuar usando el mismo molde.  Cambiar de religiones es fácil, pero, cambiar de cosmovisiones es, en verdad, muy difícil. La dificultad radica en el hecho de que un hombre funcionando dentro de una cosmovisión A, no puede verla directamente, porque él está usándola para interpretarse a sí mismo. Similarmente, ha sido dicho que «un cirujano cerebral no puede operar su propia cabeza».

Intentar avanzar fuera de la propia cultura de uno es una tarea desanimante. Ella requiere no sólo mirar otro ciclo mitológico cultural (la cual es la aproximación más comúnmente usada por los wiccanos hoy), sino que además requiere mirar sistemas culturales, legales, ético/morales de tiempos pasados, así como vestimentas culturales, sistemas de estratificación social, procedimientos médicos, clasificación de enfermedades, bases económicas, sistemas de estratificación económica, etc. Y requiere que uno mire estas cosas, es decir, «el mundo», desde la perspectiva de lo nativo. Tópicos emocionales tales como la circuncisión femenina, infanticidio, desigualdad entre hombres y mujeres, esclavitud, sistema de clases o castas, necesidades de la educación femenina, son todos los principios que pueden llegar a ser «puntos de tope» para una conversión a otra visión de mundo; el individuo casi siempre considera justo y correcto reinterpretar sujetos a los cuales él puede estar moralmente cercano. Es muy difícil para un norteamericano justificar la esclavitud o el sistema de castas en cualquier sentido, por ejemplo, la tan real conversión del norteamericano en hindú es sino prácticamente imposible, pero si uno está buscando realmente convertirse, entonces la conversión debe ser completa y un intocable no debe ser tocado.

 LINEAS GUIAS PARA EXPLORAR COSMOVISIONES

 1)      Al intentar la total inmersión en una segunda cultura, no es mucho lo que uno puede aprender de la segunda, pero es bastante lo que uno puede aprender, tanto como sea posible, acerca de la cosmovisión nativa propia de uno. Lo que es comúnmente llamado «choque cultural» es la conducción de la cosmovisión nativa propia de uno al primer plano, de suerte que su validez pueda ser cuestionada y examinada. Si uno nunca ha experimentado la humillación completa y la perturbación de haber cometido un gran error, uno está tan embebido en su propia cosmovisión que ni siquiera le ha sido ofrecida la oportunidad para investigar, no importa si verdaderamente la investigación ha sido hecha

2)      Sostener tanto como sea posible las interpretaciones literales. En otras palabras, evitar la interpretación, porque ella misma puede ser traducida mediante nuestra cosmovisión nativa, centrada en nuestra cultura.

3)      Aprender el lenguaje nativo y poner estricta atención a cómo «son usadas las palabras» y cómo los «modismos» están formados.  Palabras y modismos que tienen dos significados completamente diferentes son la cosmovisión expresándose por sí misma a través del lenguaje de las personas.

4)      Asumir que las costumbres sociales, sistemas legales, arte, colores favoritos, música popular, religión y usos sociales estereotípicos son todas expresiones de la misma cosmovisión.

5)      Para estudiar culturas de las que sólo existen textos y artefactos, tales como la era vikinga y la germánica occidental y nórdica, siempre considerar por lo menos tres ejemplos de un evento particular. Un solo caso es interesante como una casualidad o una excepción, un segundo caso es una muy interesante coincidencia digna de más investigación, tres ejemplos o casos, son usualmente, sin embargo, una cosa segura.

6)      Finalmente, vestigios de eventos, en la literatura popular tardía o en registro de artefactos, debieran ser siempre discutidos como se recomienda en el caso 5). Si bien parte de una cultura puede cambiar rápidamente, como es el caso de Islandia en su paso de lo pagano a lo cristiano en el año 1000, la cosmovisión es mucho más lenta para cambiar. Nosotros estamos siempre recordando esto cuando un norteamericano dice algo acerca de la salida o la puesta del sol (lo cual realmente no ha tenido buen resultado desde Copérnico).

Mientras muchas «religiones alternativas» ofrecen a sus adherentes una aproximación «enchufa y juega» a la religión, es decir, la habilidad de cambiar módulos culturales dentro y fuera de una frontera nativa de la cosmovisión, los aproximaciones re construccionistas ofrecen al individuo una vida de descubrimiento, pero el camino es mucho más arduo.

Las siguientes secciones analizan específicamente los préstamos que han sido traídos como bagaje por los recién llegados o los cuales fueron adoptados conscientemente por los primeros Asatru, pero cuyos orígenes han sido olvidados o traspapelados.

 LA DISPOSICION DEL MUNDO GERMANICO

 La disposición germánica de los así llamados «mundos» en el lenguaje Asatru moderno frecuentemente resulta en acaloradas discusiones entre sus miembros. Previo a 1984, la relación entre el emplazamiento de los «heims» fue poco más que un interesante puzzle. Numerosas descripciones de diversas disposiciones han sido trazadas durante los últimos cien años. La mayoría de estas muestra un gran disco con un árbol, Yggdrasil, creciendo en el medio, Jötunheim en la orilla exterior, Helheim abajo y Ásaheim arriba, dejando que Mannaheim/Midgard ocupe la región central. Más que rehacer la disposición del mundo tal como puede ser hallada en la mayoría de los libros de mitología nórdica o escandinava, es probablemente más fácil observar en la estructura cósmica del mundo cómo ella fue vista en la literatura de las sagas, comenzando con el más común, Mannheim. Mannheim, es decir, «el asentamiento del hombre», está localizado centralmente en la mente germánica. Básicamente, el cuerpo de Ymir fue utilizado en el Ginnungagap y Mannheim, o Midgarð, fue el lugar de habitación central. Los dioses, Óðin, Víli y Ve, levantaron un baluarte entre el dominio del hombre y el dominio de los gigantes, quienes eran hostiles al hombre: gigantes de hielo (antiguo nórdico: hrímþursar) al norte, hijos de Muspell al sur, los Rísar (alemán moderno: Riesen) en las montañas salvajes.

Aquellos más peligrosos para el mundo y que jugarán un papel importante en el Ragnarök son aquellos relegados al norte y al sur obviamente, restringidos a la costa por el baluarte de montañas formadas de las cejas de Ymir. Aquellos no necesariamente dañinos al hombre o que por lo menos, no buscan la destrucción del hombre, parecen viajar a través del Midgarð bastante regularmente. Algunos parecen haber fijado sus hogares en las montañas y aparecen habitualmente en el folklore desde el periodo vikingo hasta el presente junto con otras criaturas, huldrafolk, tales como las skogsraan (mujeres de madera), variados tipos de álfar, trolls, etc. Las divisiones frecuentemente varían grandemente de una región a otra. El punto principal aquí es que el mundo es mencionado como estando dividido simplemente en dos áreas: el recinto interior (Mannheim) y el exterior (Útgarð) y éste es un concepto general que recorre toda la cosmovisión germánica, especialmente en lo que pertenece al sistema legal y a las relaciones legales.

La cosmovisión germánica atribuyó mucho al estar en el interior. Para la mente germánica, todas las cosas buenas y nutritivas están en el interior. El «interior» fue el hogar, la comunidad, la civilización, la buena fortuna, el amor y la suerte. Hubo estrictas costumbres sociales para mantener unido el interior como una totalidad cohesiva.

El Hávamál es poco más que un conjunto de reglas cuya base es mantener a la comunidad unida en un todo cohesionado.  Mantener un sentido del equilibrio dentro de una comunidad fue el propósito primordial del temprano sistema legal completo. Así, el sentido de «dentro» se desarrolló luego en un conjunto de círculos concéntricos cada uno siendo rodeado por el siguiente. El círculo central y el más interior es la familia circundada por la comunidad, la cual a su vez está circundada por el reino, el cual lo está por varias deidades legales. En las fronteras del reino comienza el exterior, el cual se adentra más y más profundo en lo salvaje. De adentro hacia fuera puede también ser visto como un continuum, en una visión de radio transversal, comenzando en el centro con lo más familiar, continuando hacia lo más foráneo, o incluso como de lo más seguro a lo más peligroso.

 El sistema legal, particularmente como concerniente a la herencia y al matrimonio refleja este concepto de un continuum desde el interior hasta alcanzar lo externo. Las leyes de herencia y matrimonio tienen que hacer con cada ensanchamiento la base de la familia y haciéndola, de esta manera, más estable o en mantener ya desde antes la base ensanchada dentro de la comunidad. El matrimonio es el enlazamiento de dos familias, juntas no sólo para el propósito del amor y la descendencia, sino que, generalmente, como un asunto de pacto y negociación de toda índole. La dote fue importante, tanto como la provisión de los hogares y la combinación de recursos naturales, tales como tierras de granja, animales, tierras de árboles, minas, etc. Esta forma de pensar no ha muerto completamente incluso en los tiempos modernos. El mismo pensamiento afectó a cómo fueron conducidas las guerras. En Irlanda, por ejemplo, los vikingos frecuentemente engendraron niños en las mujeres locales, porque en un plazo de 15 años, un vikingo tendría, con esperanza, la base de un hogar en Irlanda, mediante un hijo nativo por el cual, luego, nuevos tratos podrían ser hechos. Tener un hijo en una tierra extranjera daba al vikingo un «adentro» para venir a casa.

Un concepto de vida después de la muerte fue penetrante a través de toda la Europa germánica, no obstante Hel no fue una tierra extranjera ni otro mundo. En realidad, en la mente germánica, Hel fue parte de este mundo, el único mundo que fue en otro tiempo el cadáver de Ymir.  `Hel’ es una palabra que lingüísticamente está relacionada a la palabra `cellar’ (=sótano, en el castellano con celda) y ambas tienen también el significado de `oculto’. Aunque hay varias visiones de la muerte presentes en las Eddas y las Sagas, la más común  y la única que parece haber sido la más pagana en origen, es aquella donde los muertos entran en los rediles de la familia ancestral, con la tumba o el túmulo, como punto de entrada. La muerte hacia el interior y la existencia dentro de la tumba continúa en el folklore germánico tiempo después de la conversión al cristianismo y aunque detalles de la vida después de la muerte parecen haber variado algo de una a otra familia e incluso dentro de la misma familia durante un periodo de muchas generaciones, la muerte en un hogar ancestral parece haber sido la creencia más común. «En principio, podríamos observar una inconsistencia. Diferentes hombres mantienen creencias diferentes, y un hombre puede mantener visiones que no eran consistentes lógicamente. Las creencias en la «vida después» fueron confusas, pero, en general, puede ser dicho que la vida continuaba después de la muerte, al menos por un tiempo, y había comunión, más o menos íntima, entre los vivos y los muertos. Los muertos fueron objeto de confianza, venerados o temidos. Ellos podían dar advertencias y ayudar a los vivos, pero también maldecirlos.

Frecuentemente se creyó que la vida después de la muerte era inseparable del cuerpo. El hombre muerto vivía, pero su vida era en la tumba, y él podía ejercer todavía su influencia desde allí. Esto es mostrado en numerosas historias acerca de campesinos islandeses. “La tierra de los muertos, entonces, parece haber sido separada de Mannheim sólo en concepto. La entrada a la Tierra de los Muertos es a través de la tumba o básicamente cualquier cavidad en la tierra – cambio de suerte, salud, riqueza, fama, sabiduría, y asistencia «desde más allá del sepulcro», en lenguaje moderno, tiene lugar en todo tiempo y están registrados en el extenso cuerpo del folklore venido de los países germánicos hasta el presente siglo. Las interacciones con la tierra de los vivos parecen haber sido íntimas y vestigios del concepto general de la muerte y de la tierra de los muertos continúa.

De los también llamados «nueve Mundos», al menos siete aparecen teniendo incumbencia con Midgarð; Muspelheim claramente yace fuera del baluarte levantado por los dioses, como también un innominado «Heim» para los hrímþursar (posiblemente la costa norte en Niflheim).

Pero cuál de los dos recintos fue ocupado por las dos tribus de dioses? El consenso general es que los Æsir viven en el cielo, lo cual es una declaración que viene de la Edda Prosaica de Snorri. Sin embargo, las más antiguas fuentes no nos dan ninguna indicación. Primero, debiera ser señalado aparte que los recién llegados e incluso algunos con más de 12 años en Asatru, frecuentemente usan el concepto de Bifröst como un indicador para la localización de los dioses nórdicos. Sin embargo, debe ser concedido que Bifröst es un puente que se eleva mucho en el cielo, pero tanto su final hacia el norte o hacia el sur tocan el suelo. Es un puente que cruza Midgarð y está su alcance al norte, lo cual podría interesar a la mayoría de los primeros germánicos, puesto que es aquí que los guerreros pueden ser vistos practicando sus maniobras de batalla durante el frenético despliegue de las luces del norte (la aurora boreal). El hogar de los Aesir es descrito como alto, pero nunca es considerado externo o en el Útgarð. Esto ubica al Asgarð entonces, dentro de las fronteras de Midgarð, elevado en las montañas al norte. Es interesante, luego, que Jehovah en el Heliand, un poema en antiguo sajón en estrofas rimadas, es descrito como «viviendo en la fortaleza en la más alta montaña y que su hijo viaja a la tierra con sus doce gentilhombres guerreros.» La descripción sajona antigua del dios cristiano viviendo en Midgarð es probablemente un buen indicador al que las otras descripciones montañosas de Asgarð prestan alguna veracidad, luego, a la declaración de que los dioses paganos fueron más «terrestres» que «celestiales». El cuento de Skaði y Njörd de Snorri ahora hace sentido y de hecho da incluso más descripciones de la localización tanto de los Vanir como de los Æsir. Hasta donde puede ser asegurado, no hay indicación de ningún asentamiento de ningún tipo de criaturas en el cielo, hasta más o menos doscientos años después de la conversión al cristianismo de Islandia.

La disposición de los recintos se simplifica entonces. Hay un mundo (antiguo nórdico: werald, «la edad del hombre») hecho del cadáver de Ymir ocupado en el Ginnungagap. La tierra de los Vivos yace arriba, la tierra de los Muertos debajo.  Todos los tipos de seres viven dentro de las fronteras del baluarte originalmente instalado por Óðin, con la excepción de los gigantes, cuyos orígenes preceden a la «edad del hombre» y quienes son dañinos o peligrosos para Midgarð-Mannheim. Estos han sido obligados por los dioses a vivir fuera del Midgarð. Las configuraciones tipo-Qabalah, las cuales todas han aparecido en las últimas dos décadas, son realmente poco más que un intento de traer la antiguo mitología nórdica al complejo conjunto estandarizado por los modernos círculos ocultistas, los cuales frecuentemente se confían pesadamente en complejos dibujos, mapas, tablas de correspondencias y semejantes, y como tal pueden ser relacionados a las modernas confianzas en heliografías para construir un tradicional koro (barco de carga). El producto final pierde en las áreas de fina y diestra artesanía y de un buen ojo para una línea hermosa.

Bill Linzie