RESOLUCIONES ADOPTADAS EN EL ALÞING DE INVIERNO 2016

cuervos

  • Puesta en común de los acontecimientos recientes en el Odinismo español:

◦              Desaparición de la AFA en España. Se pusieron en común las informaciones que cada miembro asistente quiso aportar, así como las distintas opiniones de quienes quisieron compartirlas con el resto de la Asamblea.

◦              Proclamación oficial de la postura Tribalista del COE. Ante la necesidad de adoptar una postura oficial consensuada sobre la línea del Odinismo que defiende nuestra organización, se votó por unanimidad la adopción oficial de la postura Tribalista, quedando ésta definida del siguiente modo: la Comunidad Odinista de España- Ásatrú respeta y admite en su seno a cualquier persona que, habiendo abonado su cuota de miembro, practique y/o adopte los usos y costumbres de nuestra Comunidad, cumpliendo con el debido respeto a nuestros dioses y diosas, ancestros y espíritus afines, así como con nuestro código ético sintetizado en las Nueve Nobles Virtudes: Coraje, Verdad, Honor, Fidelidad, Disciplina, Hospitalidad, Laboriosidad, Confianza y Perseverancia, sin importar su nacionalidad, etnia o condición social o sexual.

◦              Situación del proceso de Notorio Arraigo. Se informó a la Asamblea de los progresos que nuestra Confesión ha realizado a este respecto. El Alsherjargóði Ernesto García insistió en remarcar la ingente aportación económica realizada de modo altruista por Juan Carlos Vázquez, que ha superado cualquier otra donación realizada hasta la fecha: por ello, se planteó llevar a cabo algún tipo de ceremonia u homenaje en el Templo de Gaut. Con respecto al asunto del Notorio Arraigo, y debido a que se desarrolla al ritmo que imponen los plazos y procedimientos legales, se decidió conceder mayor atención a otros asuntos relacionados con nuestra Confesión.

  • Cuestiones organizativas:

◦              Elaboración de un censo de la membresía. A fin de poder prestar un mejor servicio a nuestros miembros, así como poder regularizar de forma integral a la membresía, Manu Garzón propuso la elaboración de un censo que permita trabajar con datos reales y fiables. Se decide por unanimidad que se realizará una vez haya sido renovada la Junta Directiva.

◦              Cuestión de los carnets de socio y números de afiliación; propuesta de creación de una plantilla en formato electrónico y físico para el manejo de datos. Esta propuesta se halla unida a la anterior, por lo que se decidió darle la misma salida.

◦              Propuesta de formación de un Consejo (miembro de la Orden Sacerdotal, miembro de la Guardia de Gaut y representante de los fieles) para resolver las cuestiones cotidianas. La propuesta, formulada por Daniel Bernaldo, responde a la queja de la nula capacidad y actividad de la actual Junta Directiva, con lo que se supedita a la renovación de la misma.

◦              Revisión de los cargos de Delegado y Subdelegado, así como el de Tesorero; actualizar y reafirmar si procede. Se consensuó la figura de las Delegaciones del siguiente modo: se entiende por Delegación la unión de todos los miembros de la Comunidad Odinista de España – Ásatrú que vivan en una misma comunidad autónoma, y cuyas actividades oficiales son coordinadas por un Delegado, que se encargará de hacer llegar las informaciones oficiales a los miembros de la Confesión que residan en su Delegación (comunidad autónoma); a fin de ayudarlo en su tarea, el Delegado tiene la potestad de nombrar un subdelegado por cada provincia de su Delegación. De igual modo, puede también destituir al citado subdelegado, quien, en caso de no aceptar su destitución, puede pedir la revisión de su caso a la Junta Directiva que, en caso de considerarlo lícito, convocará un Alþing extraordinario para juzgar el caso. Los Delegados serán nombrados por la propia Junta Directiva y destituidos, si procediese, por la misma. Con respecto a la figura del Tesorero, y habida cuenta de que uno de los puntos del orden del día contemplaba la renovación de la Junta Directiva, se decidió que quedaría resuelto entonces.

◦              La cuestión de las Delegaciones en América. Se decidió por unanimidad la siguiente resolución: quedan anuladas, desde este momento, todas las Delegaciones de la Comunidad Odinista de España – Ásatrú de América, destituyendo así a todos los Delegados de los territorios americanos y retirándoles el derecho del uso de nuestras siglas, nuestros logotipos y nuestros símbolos de identidad. COE no responderá, pues, de las declaraciones o comunicados que emitan las ya extintas Delegaciones. Se garantiza, naturalmente, la cobertura a todos nuestros miembros de pleno derecho que se mantengan al día en sus obligaciones de pago de cuota anual y que residan en los citados territorios. En lo que respecta nuestras Delegaciones en otros puntos del mundo, se mantienen provisionalmente las Delegaciones de COE-Portugal y COE-Inglaterra, cuya continuidad se decidirá en el próximo Alþing.

◦              Renovación de la Junta Directiva Nacional y atribuciones respecto al Ministerio de Justicia. Todos los cargos se aprobaron por unanimidad. El organigrama quedó del modo siguiente:

  • PRESIDENTE: Ernesto García
  • VICEPRESIDENTE: Manu Garzón
  • SECRETARIO: Daniel Bernaldo
  • TESORERO: Nacho March

Inmediatamente después de la votación, la renovada Junta Directiva Nacional aprueba la primera medida en relación con la membresía y atendiendo a la necesidad de estrechar el control sobre las cuentas y nuestros miembros: se decide que, para el año 2017, el período de pago de la cuota anual dará comienzo el 1 de enero y finalizará el 30 de abril del mismo año, considerando así como miembros de pleno derecho exclusivamente a aquellas personas que abonen su cuota dentro del plazo estipulado. De este modo, podrá presentarse un balance de cuentas fidedigno y un censo preciso en el próximo Alþing ordinario, que será convocado por el Presidente cuando lo estime conveniente.

  • Cuestiones generales:

◦              La cuestión del alcohol en las festividades. A fín de normalizar las celebraciones y dotarlas del debido sentido religioso, se regula su ingesta, tratándo de reducir su consumo lo máximo posible. Nuestras celebraciones NO son botellones. La Guardia de Gaut se encargará de hacer cumplir este punto.

◦            Ya que ésa es precisamente una de sus cometidos de cara al resto de la Comunidad Odinista de España-Ásatrú. Asimismo, se decidió comunicar públicamente que, si bien no es la intención de nuestra comunidad el coartar la libertad individual de los asistentes a sus eventos, sí que se exigirá a los mismos el grado de educación y decoro mínimos en tales ocasiones, concediendo a la Guardia de Gaut la potestad para actuar en consecuencia, pudiendo negar la participación de aquellos individuos que no observasen el debido respeto, o incluso expulsar a elementos abiertamente hostiles.

◦              Definición de atribuciones y obligaciones de los miembros de la Guardia de Gaut con respecto al resto de la Confesión. De cara a clarificar todos los elementos que componen la Comunidad Odinista de España-Ásatrú, Manu Garzón propuso explicar de modo oficial la utilidad de la Guardia de Gaut. Varios miembros de la misma se ofrecieron a aclarar las dudas que diversas personas habían expresado a nivel oficial. Así pues, la síntesis de lo expuesto queda del siguiente modo: la Guardia de Gaut es una hermandad autónoma en su funcionamiento pero dependiente de la Confesión, cuya principal finalidad es la de ofrecer protección al Templo de Gaut y a los asistentes a eventos y ceremonias oficiales de la Comunidad Odinista de España- Ásatrú, fomentando igualmente las tradiciones guerreras y las artes de combate tradicionales de nuestras tribus, siendo su representante ante la Junta Directiva Nacional el individuo de mayor rango dentro de la citada hermandad, denominado Hersir, cargo que actualmente ostenta Juan Carlos Vázquez.

  • Actividades oficiales:

◦              Confirmación de la visita a la exposición “VIKINGOS: Guerreros del Norte, gigantes del mar”, en el MARQ (Museo Arqueológico de Alicante), que ya fue aprobada en el anterior Alþing. El punto fue propuesto por Jack, quien a su vez propuso la actividad en el anterior Alþing, pero a quien le fue imposible asistir a éste. Tras estudiar la Asamblea lo propuesto, se llegó a la conclusión de que el promotor de la actividad y encargado de la misma no había ofrecido aún ninguna planificación logística, necesaria para poder llevar a cabo la actividad, como una relación de puntos de hospedaje y sus tarifas, así como restaurantes, etc., de forma que se pudiera ofrecer un precio fijo y cerrado a los interesados. De este modo, y siempre que el encargado de coordinar la actividad ofrezca a la Junta Directiva la planificación de la misma, el Círculo Odinista de España-Ásatrú estará dispuesto a promocionar y apoyar la citada visita.

◦              Creación de un grupo estable para elaborar el boletín periódico de COE. La coordinadora de la actividad, Sofía Wuerich, expresó su queja formal ante la falta de compromiso que mostraban algunos de los implicados en esta actividad. Habiendo reconocido la Junta Directiva la importancia de promover el desarrollo del boletín, se deshizo el anterior equipo, manteniendo a su coordinadora, y dejando abierta la participación de cualquier miembro de pleno derecho que desee colaborar aportando ya sean textos (artículos de opinión, etc.) o arte (dibujos, pinturas, viñetas, etc.), y comprometiéndose la coordinadora a publicar el primer número en el momento en que hubiese suficiente material como para ofrecer un producto con una mínima garantía de calidad.

No habiendo ningún otro punto que tratar, el Presidente de la Comunidad Odinista de España- Ásatrú, Ernesto García, dio por finalizado el Alþing.

Manifiesto por un Odinismo moderno

foto-ampliada-842-1e¿Cuáles son las características religiosas en el odinismo actual? Hay posturas que tienen un carácter más laico y profano, que por su oposición a cualquier referencia teológica, no reconoce la importancia de lo sagrado, que tanto papel juega en posturas semejantes a la suya. No obstante, en las otras manifestaciones del odinismo se asume con normalidad su carácter religioso y la fuerza de lo sagrado, que todo lo envuelve y lo penetra. Asimismo todas las posturas que se distancian del cristianismo se alimentan también de la fuerza de lo sagrado.

Además de este carácter religioso, hay algunos rasgos que nos permiten acercarnos a una más adecuada comprensión del odinismo.

  1. Es la religión de la Naturaleza. La Naturaleza es concebida como un organismo vivo, que se basta a sí mismo y que en este sentido es «eterno». Por tanto se excluye la idea de creación, que supone a un Dios (personal) que contrapone al mundo, a la Naturaleza. La única divinidad tangible es la fuerza y la energía de la Naturaleza que percibimos a través de los Dioses Ases, una concepción indoeuropea celeste, que se complementa y tienen su contrapunto a través de las divinidades Vánicas.

Queda excluida también la concepción propia de la mentalidad científico-tecnológica que ha desencantado o desacralizado el cosmos. La Naturaleza está dominada por espíritus y fuerzas que son las que animan y unen en un único cuerpo a todo lo que existe. Eso es lo divino y lo sagrado:

-Algo que no podemos dominar ni controlar y que por el contrario envuelve, penetra y alienta a cada uno de los seres. Lo sagrado natural no separa cielo y tierra, existencia mundana y vida ultraterrena.

-Si hubiera un Dios diferente, un Dios que fuera realmente otro respecto al mundo, establecería separaciones, escisiones, divisiones, y por ello divisiones antinaturales.

  1. Al igual que no hay creación, tampoco hay resurrección ni encarnación. La muerte no debe ser comprendida ni como acabamiento ni como aniquilación, pero tampoco como paso a un mundo que sea distinto del que ahora ya experimentamos. Se da una pervivencia o prolongación en la dinámica del mismo mundo, como partícula de la energía inagotable de la Naturaleza. En este sentido resulta comprensible (más aún, prácticamente inevitable) la idea de reencarnación: una prolongación que no exige la conservación de un yo personal:

Tras la muerte el hombre continúa existiendo, si bien cambiando de soporte energético, al modo como se puede mantener información en soportes de carácter virtual. También en este caso la energía (impersonal, en cualquiera de sus concepciones) queda sacralizada, impregnada de un calor y fundamento divino. Pero al menos (y esto es lo que se pretende) al hombre se le ofrece una respuesta que aporta sentido al hecho de su muerte.

  1. El odinismo es ante todo una celebración de la Vida. Es una manifestación del modo de entender la Naturaleza. Una y otra deben ser escritas con mayúscula porque es la realidad máxima y única, que designa la totalidad en un cuerpo común. Se puede hablar de inclusión cosmobiológica: cada uno de los seres está incluido en la totalidad, que es el cosmos en su dinamicidad interna. El odinista sabe que cada animal, cada planta, cada forma mineral, desarrolla a su modo la Vida. También el hombre. Por eso, todo hombre debe recordar las fuerzas que nos elevan y nos sostienen para venerarlas. La vida y la conciencia son los regalos que nos ofrece la Vida, y por eso a ella debemos dirigirle nuestro respeto y nuestro honor. Lo divino es el aliento y la atmósfera que hace posible que ese conjunto vital despliegue todas sus virtudes y potencialidades. Por eso la celebración odínica puede concebirse y plantearse como una auténtica danza cósmica en la que todos y cada uno de los seres son actores.

Esta pertenencia a la Vida es lo que permite salir de la propia soledad. Cada ser, sobre todo si es consciente, se siente separado, desgajado, dividido interiormente, en el caso de que no se descubra integrado en una plenitud que todos comparten y a la vez realizan. Si las plantas brotan y los frutos granan, el ser humano debe gozarse de que la misma Vida se manifieste en una variedad tan rica y abundante de formas y de figuras.

El odinismo se entiende como una religión «verde», es decir, preocupada por defender, mantener y conservar el equilibrio de la Vida de la naturaleza. En este sentido se opone a la explotación y abuso que la humanidad ha ejercido sobre la naturaleza y las diversas manifestaciones de la Vida. Esta actitud destructora e irresponsable se debe ciertamente a la técnica moderna, pero igualmente al cristianismo, que concibió la tierra como un objeto que le ha sido entregado para el dominio y el control. En el antropocentrismo propio de la tradición moderna y cristiana, el odinismo pone en el centro la Naturaleza/Vida porque es el único modo de respetar a todo lo que existe.

  1. Esta concepción queda abierta también a derivaciones de carácter histórico y político. La presencia del cristianismo en Europa contribuyó a debilitar las energías propias de los anteriores habitantes de Europa. La fe cristiana, en consecuencia, ha sido negativa para la identidad y la vitalidad del hombre europeo. Consiguientemente hay que dar origen a una política que promueva el retorno a los valores antiguos, estableciendo como paréntesis todos los siglos de cristianización.
  2. El yo humano debe ser considerado como naturaleza y vida. Hay que resituar por tanto al hombre en su lugar exacto, como parte de un universo del que recibe su energía y su fuerza. Sólo así podrá encontrar su armonía y su equilibrio. Esto no significa que el odinismo deba ser concebido como un materialismo. El hombre no es simple materia comprendida en su estructura química o física. El odinismo enseña que en su intimidad más profunda están escondidas una sabiduría y una memoria peculiares que deben ser despertadas y desplegadas como una armonía que le permite entrar en contacto profundo con todos los seres. Por eso vive del asombro y de la veneración hacia todas las cosas, que nunca utilizará como objeto de manipulación. Más materialista resulta, a los ojos del odinista, el modo de actuar de la sociedad de consumo. Y no menos materialista aparece el cristiano que reduce todo lo que existe (salvo los seres humanos y divinos) a mera cosa, materialmente considerada.

La sabiduría que ilumina al hombre proviene del fondo de la naturaleza y de la Vida. No hay por ello revelación, es decir, una palabra que proceda desde más allá de la Naturaleza y que le pueda comunicar desde fuera verdades que deba conocer o máximas de comportamiento que deba seguir. La única revelación posible es el desvelamiento de las dimensiones profundas de la naturaleza que se expresan a través de la intimidad del hombre y a través del resto de las cosas, cuyo lenguaje el hombre puede captar ya que se encuentran en una sintonía radical.

  1. Propia del odinista es la moral del respeto a la Naturaleza y a los otros. Respecto a los seres no humanos ya ha quedado suficientemente expresado: no puede ser destruida ninguna forma de vida, cada una de ellas debe ser favorecida y potenciada. Eliminada la voluntad de dominio y de control por parte del hombre, la Naturaleza podrá desplegar su Vida con libertad y espontaneidad, en la hermosa e inmensa pluralidad de manifestaciones.

Respecto a los seres humanos podríamos resumir en esta fórmula el criterio ético fundamental: haz lo que quieras mientras no perjudique a nadie. Se respetan de este modo las apetencias y deseos del hombre. Con ello se deja espacio para que también su espontaneidad y su libertad no queden coartadas. Pero ello no debe ser concebido de modo absoluto o aislado. Ello iría en contra de la «inclusión cosmobiológica». El otro también tiene sus derechos, su libertad, su espontaneidad. Pero en la Naturaleza ambos deben integrarse y encontrarse, ya que forman parte del mismo cuerpo global. Lo que no se debe admitir es ninguna norma o ley que proceda desde fuera o que reprima las tendencias naturales del hombre. De este modo se desarrolla una ética que procede de la Vida y sirve a la Vida.

  1. La sacralización de la naturaleza y la exclusión de un Dios transcendente y personal lleva consigo la proclamación del politeísmo. La fuerza vital de la naturaleza no puede expresarse en una única figura o en un único ser. Cada una de las energías de la Vida debe ser honrada, venerada y cultivada. Lo divino se manifiesta de modos múltiples y todos ellos deben ser acogidos con cordialidad y como oferta para el desarrollo mismo de la vida del hombre.

Esta concepción politeísta de la divinidad permite una mayor flexibilidad y creatividad. Lo divino no es algo cerrado o clausurado ni concentrado en un solo momento. Por eso a través de los siglos y de las circunstancias puede haber desvelamientos nuevos de la plenitud de la vida. La espontaneidad y la libertad quedan de este modo reconocidas a lo divino, que no puede ser controlado ni domesticado por ningún grupo especial de mediadores ni puede ser fijado en fórmulas doctrinales definitivas o inmutables.

A la vez esta perspectiva permite mantener la libertad y la espontaneidad de los hombres. Nuevas situaciones y circunstancias producen nuevas necesidades espirituales o vitales, pueden permitir el despliegue de nuevas tendencias y apetencias o una renovada vivencia de las dimensiones del ser humano. Si tales necesidades son auténticas, encontrarán sintonía y respuesta en la plenitud de la Vida, que continuará ofreciéndose a la aspiración humana. La religión y su modo de vivirla pueden por ello ir evolucionando y cambiando. La religiosidad no será anquilosamiento o encorsetamiento, sino cadencia y melodía de la Vida misma.

  1. El politeísmo así entendido garantiza la tolerancia, el respeto, la comunicación y el encuentro entre los hombres. Ningún odinista moderno afirmará que su camino es el único modo de revelación de la divinidad. Menos aún reclamará poseer el camino único de la salvación. No tenemos, como ya decíamos, necesidad de ser salvados. El hombre es inocente y encuentra su yo más íntimo en el ritmo mismo de la Vida. En base a esta convicción fundamental, el odinista admite que todas las divinidades son expresiones multifacéticas de un principio vital superior y concreciones provisionales de la misma Vida que vincula a todos los hombres y que hace posibles todas las religiones.

Contemplamos la frecuencia y normalidad con la que los exponentes de la posmodernidad defienden y propugnan el politeísmo. De valores y de Dioses. La modernidad era también monoteísta: todo debía ser sacrificado a la Razón, a la Ciencia, al Progreso. Con ello quedaban oprimidas y reprimidas otras necesidades humanas y otras dimensiones de la realidad. Esas dimensiones y necesidades deben ser consideradas como más sagradas que las grandes palabras y los grandes proyectos, que siempre son abstracciones. El politeísmo, que es más humano y más tolerante, se acomoda mejor a la experiencia vital del hombre contemporáneo. Ello es lo que el odinismo legitima y potencia.

  1. Desde la confianza y la sintonía con la Vida el odinismo puede presentarse como la religión del optimismo y de la esperanza. En la sintonía y la armonía con la vida se puede experimentar un cobijo y una seguridad que permiten mirar el futuro con serenidad.

Los hombres pueden, además, apoyarse sobre sí mismos, sobre el fondo de energía que brota desde su intimidad, para desplegar sus posibilidades y para satisfacer sus propias necesidades. No hay que esperar una salvación desde fuera. Desde su energía interior puede ir encontrando respuesta a sus preguntas y aspiraciones. El pagano es por eso radicalmente optimista, pues celebra la vida de la que ya está gozando y que se le ofrece con todos sus tesoros.

Con ello la responsabilidad experimenta notables desplazamientos. No se puede hablar de responsabilidad en cuanto estar frente a un Ser superior que llama e interpela. Por supuesto, tampoco se puede hablar de una ley que pueda desatar la experiencia de culpa, menos aún de un pecado original. La responsabilidad no puede consistir más que en la fidelidad a la tierra y a los Dioses celestes, éste es uno de los puntos centrales de la confrontación con el cristianismo. Hay, por otro lado, en este optimismo primigenio y espontáneo una objeción que no puede ser disimulada ya desde este momento: la vida que se ofrece generosamente al hombre es a la vez profundamente cruel e inmisericorde. ¿Cómo mantener esa confianza en medio de la crueldad de la Vida?:

Esa es la clave que nos hace movernos a lo largo de la vida, caminando como lo haría un sonámbulo sobre el filo de la navaja, porque sentimos y amamos a nuestros Dioses, a la Naturaleza y a la vida misma y sabemos que la muerte no es sino la sombra de la luz, dos partes inseparables de una misma realidad.

Bibliografía Asatru

Ya en la breve introducción a su versión de los Textos mitológicos de las Eddas (Madrid, Editora Nacional, 1983), Enrique Bernárdez daba una sucinta y precisa información sobre los relatos y los personajes fundamentales de esta gran tradición mitológica que ahora, veinte años después, vuelve a explicar con un enfoque sistemático y de una forma completa. Pero me resulta agradable recordar mi lectura de aquella tan atractiva traducción pionera en nuestra lengua. Luego se han publicado otras versiones de esos textos míticos, como, por ejemplo, las de Luis Lerate de la Edda mayor y la Edda menor, la de Santiago Ibáñez de la Ynglingasaga y los Gesta Danorum de Saxo Gramático, y alguna otra saga por el propio Bernárdez. En fin, que si hace veinte años el profesor Bernárdez demostraba su dominio de los textos originales y de los temas de esa mitología, junto a una admirable precisión en la presentación crítica de los mismos, ahora se ha lanzado a esta excelente síntesis de la materia.

Como él nos advierte –tanto en el añejo prólogo como en la introducción del libro más reciente–, es conveniente tomar nota desde un comienzo de cómo toda esta compleja tradición mítica, nórdica o germánica, se nos ha transmitido a través de redacciones y relecturas tardías, en textos escritos ya en época cristiana. En su actual formato literario, las sagas de dioses y héroes se redactaron entre los siglos X XII, y tanto el erudito islandés Snorri Sturluson como el docto historiador danés Saxo Gramático escriben en la primera mitad del siglo XIII. Por lo tanto, atender a cómo se han ido configurando las noticias sobre esta mitología, en tan tardía tradición literaria, es esencial para comprender los alcances de este intrincado corpus mitológico. Esta tradición mítica y literaria se diferencia mucho, pues, de la del repertorio del mundo clásico. Aunque el panteón germano tenga con el grecolatino un parentesco básico, por el origen indoeuropeo de sus dioses, está muy alejado de éste por sus temas y sus tonos.

La perspectiva histórica de Bernárdez parte de un análisis de las creencias y ritos de los germanos desde la época más antigua, de los datos arqueológicos y de Tácito, y avanza hasta los relatos de las sagas y de las Eddas. Y va dibujando el progresivo desarrollo de la mitología, con ayuda de los datos arqueológicos y los textos, distinguiendo bien sus etapas y precisando de dónde provienen los testimonios que nos informan en cada momento.

Este enfoque amplio –que abarca consideraciones sobre ritos y rasgos de la sociedad germánica– ocupa la primera parte del libro, que muy bien podría haberse titulado Religión y mitología de los germanos. Comienza por darnos una visión general de la sociedad germánica y sus usos, con muy buen criterio y claridad didáctica; de los usos guerreros, de la magia, de las creencias y ritos sobre la muerte, y de las primitivas diosas madres, como las Matronae, bien atestiguadas en antiguas inscripciones, y de los variados seres sobrenaturales (etones, tuergos, elfos) trata en los primeros capítulos, para luego identificar y definir las figuras míticas de los grandes dioses nórdicos. Cuenta, pues, la división clásica entre las familias de Ases y Vanes, y, tras comenzar por las diosas Frigga y Freya, cuenta las historias de Wodanaz, Odín, Thor, Loki, Balder, etc. El buen conocimiento de los textos, citados y traducidos con destacada precisión filológica, se une a una fina cautela crítica en la exposición de estos fascinantes relatos. Bernárdez es un experto y ameno guía en el laberinto, que se dirige de cuando en cuando al lector para advertirle que los usos religiosos germanos son raros (aunque tienen sus paralelismos en nuestras propias liturgias), indicar la pronunciación correcta de los nombres y precisar aquí y allá las fuentes de cada relato. Esboza muy críticamente el latente trasfondo indoeuropeo de esta mitología, recordando puntualmente los estudios de Dumézil, y rastreando ciertas variaciones en el panteón nórdico, como el ascenso del sabio Odín, mago y viajero, y la marginación de dioses antiguos, como Tyr/Tiwaz. Concluye, como era de esperar, con la narración del agónico y fatal ocaso de los dioses en el Ragnarök, y sus resonancias trágicas. Todo ello está contado con una notable claridad, sin ninguna retórica pedante, y con muy buen ritmo narrativo.

Echábamos en falta un libro como éste, tan bien informado y completo. No teníamos, pienso, en español ninguna introducción completa, tan ordenada y bien documentada, sobre este espléndido corpus mítico. Vale para los relatos míticos y para la religión de los germanos, y todo su trasfondo social, por sus tonos antropológicos e históricos. Existía algún manual traducido hace mucho, como el de Eugen Mogk, Mitología nórdica (Labor, 1932, reed. 1953, trad. de Eustaquio Echauri), que pienso que aún merecería citarse, por lo preciso, ameno y bien ordenado, aunque seguramente resulta inencontrable en librerías. Pero Los mitos germánicos que comentamos significa una buena aportación crítica, muy bien actualizada en todos los aspectos, con su bibliografía muy cuidada y bien utilizada. Quienes admiramos los hondos enfoques de Dumézil apreciamos la atención crítica con que aquí se recogen sus ideas acerca de la estructura trifuncional indoeuropea y sus ecos mitológicos en el ámbito germánico.

Desde su enfoque inicial, El destino de los dioses diverge del adoptado en el libro anterior, aunque versa, desde luego, sobre el mismo repertorio mítico. No pretende, por otra parte, darnos una panorámica completa del mismo, sino que, como indica el subtítulo deInterpretaciones de la mitología nórdica, centra su comentario en tres grandes temas, muy característicos, de esa mitología.

Patxi Lanceros es profesor de Filosofía Política y Teoría de la Cultura en la Universidad de Deusto y ha escrito varios estudios y ensayos (como La herida trágica, de 1997, y Verdades frágiles, mentiras útiles, del 2000) que atestiguan su talante intelectual, tan atento hacia los ecos del pasado como a los conflictos del presente. Es importante tener en cuenta su adhesión a una perspectiva hermenéutica muy atenta a las funciones simbólicas de la mitología. Recordemos que Lanceros ha codirigido, con Andrés Ortiz-Osés, el atractivo y extenso Diccionario de Hermenéutica, publicado en Bilbao hace pocos años. Y en su interés por el imaginario simbólico de la cultura occidental se enmarca este libro, que supone muchas lecturas, un buen conocimiento de los textos –sea en alemán o en traducciones acreditadas– y una reflexión de largo alcance.

En todo caso, le impulsa una intención hermenéutica amplia. Avala lo que se apunta en las líneas de la contraportada de su libro: «Interpretar la mitología nórdica no es un ejerciciode erudición: es investigar un legado imaginario que ha dejado sus huellas en nuestra propia autocomprensión. Para nosotros, modernos o postmodernos, reflexivos, postradicionales, el encuentro con las mitologías es una exigencia arqueológica, una interrogación a las imágenes del sentido –símbolos– que nos han acompañado en nuestra aventura de pensamiento y acción».

El libro está integrado por tres capítulos: «Ases y Vanes: estructura y dinámica de la mitología nórdica», «Balder y Loki; tragedia y destino» y «Ragnarök : el destino de los dioses». Sobre estos tres temas se extiende el análisis y el comentario de Lanceros, citando los textos fundamentales con precisión para luego darnos su interpretación en términos de su propia hermenéutica. También aquí está muy presente la lectura de los libros de Dumézil, y de varios otros, bien citados y contrastados con notable rigor crítico. A diferencia de lo que hace Bernárdez, Lanceros se interesa menos por el aspecto de formación diacrónica de este complejo corpus, y más por el juego estructural de sus oposiciones significativas. Esto puede verse de modo claro cuando enfoca el conflicto de ases y vanes, o cuando contrasta el poder de Thor con el de Odín. Y cuando contrapone el maligno Loki y el brillante y bondadoso Balder. Del conflicto de las familias divinas de vanes y ases, uno de los rasgos básicos del entramado mítico germano, trata el primer capítulo. «Los vanes, dioses especialmente vinculados a la sabiduría, la magia, la fecundidad, el deseo y la paz son, en el panteón nórdico, el contrapunto necesario de los ases, dioses, como hemos visto, especialmente relacionados con la conquista, la organización, la fuerza, el derecho y laguerra.» Si, en opinión de Dumézil, unos y otros dioses se enfrentan y complementan porque representan diversas funciones de la sociedad arcaica –los ases el saber sacerdotal y el poderío guerrero, y los vanes el aspecto productivo de la tercera función–, Lanceros se inclina por otra explicación simbólica de ese juego dialéctico: «La religión germánica se asienta sobre el previo enfrentamiento y el posterior pacto entre dioses ases, representantes del ámbito celeste y viril de la mitología, y los dioses vanes, afincados en el lado telúrico y femenino de la misma». Ambos aspectos se contraponen, pero ninguno de ellos puede ser eliminado, sino que subsisten y colaboran en un pacto fructífero.

Pero quizás ese antagonismo simbólico entre lo telúrico y lo celeste invita a esquemas un tanto simplificadores. «Los ases dan cuerpo, figura e imagen a la mitad solar-celeste-viril de la estructura mitológica. Y el culto a los ases es el culto a la fuerza en todas sus posibles manifestaciones.» Pero Odín no es sólo un «dios del pillaje y la conquista», sino mucho más un mago y sabio, con un halo trágico, a la vez que guerrero. Que tiene su lado oscuro, desde siempre. Por otra parte, como Lanceros resalta bien, su sabiduría es adquirida. Pues si Odín es sabio y poeta, ese saber le viene de la cabeza de Mímir y su poesía del hidromiel fabricado con la sangre de Kvásir. El saber poético, como destaca Lanceros, no acompaña al dios por su esencia, sino que nace de los pactos entre dioses (págs. 60-61).

En el centro del volumen queda el capítulo consagrado a Loki y Balder, presentados como un núcleo simbólico esencial de esta mitología. El énfasis puesto en la muerte de Balder como el mitologema fundamental de la religión nórdica (escandinava) se basa, según Lanceros, en «la insistente atención por parte de los estudiosos de las religiones», pero sigue siendo una apuesta arriesgada, y bastante discutible. «En cuanto acoge vida y muerte, bien y mal, «cielo» e «infierno», pasado y futuro […], la escena de la muerte de Balder se convierte en verdadera encrucijada o nudo simbólico en el que coinciden las mayores líneas de tensión que componen el universo religioso de los hombres del norte: universo que constituye el soporte y define el límite de las conductas individuales y colectivas.»

La trágica muerte del bello y bondadoso dios, urdida por el maligno Loki, muy bien narrada por Snorri y Saxo, es un mito conmovedor y fascinante. Pero se puede objetar su papel estelar; Balder resulta un dios demasiado paciente, demasiado pasivo, para el gran protagonismo que aquí se le postula. Como escribe Bernárdez (pág. 279): «Este dios sólo hace una cosa: morir, y tiene una esposa, Nanna, cuya principal hazaña será arrojarse a la pira funeraria de su marido. Balder es joven y guapísimo, y en principio eso es todo. Lo mata su propio hermano, aunque más tarde ambos revivirán. De pocos dioses escandinavos se ha escrito y discutivo tanto como de Balder». Ya H. R. Ellis Davidson, en su conocido Gods and Men in Northern Europe (1964), escribía: «La historia de Balder es quizá la más seductora de todos los desconcertantes mitos que han sobrevivido en el norte». Y veía en él no sólo rasgos de un dios que muere y renace, sino de un gran héroe entre dos mundos.

Frente a él está Loki, que cuenta, por su parte, con un largo historial mítico de trampas y maldades. Bernárdez dedica treinta páginas a Loki y tres a Balder; Lanceros prefiere destacar el papel diabólico de Loki, marginando su aspecto de «truhán tramposo», de trickster. No me parece, en principio, incompatible lo uno y lo otro, es decir, el talento para engañar y el empeño en dañar y destruir. Ambos impulsos están en Loki, pero puede acentuarse uno u otro según nuestro enfoque. En todo caso, el carácter maligno del dios es evidente. Loki no recibe culto ninguno, con razón. Y con razón sufre su castigo, y se vengará en el Ragnarök. «Loki es la sombra diabólica», dice Lanceros. Pero también fue un demonio ingenioso que en más de un apuro resultó útil con su versátil ingenio. En fin, es un gran personaje de este repertorio mítico.

El tercer capítulo examina un tema no menos impresionante y enigmático: el oscuro destino de los dioses abocados a una fatal destrucción en feroz batalla contra los monstruos nacidos de Loki. En la mitología germánica, el destino está prefijado y ningún poder divino puede oponerse a su exigencia fatal del último derrumbe. En las raíces del árbol Yggdrasil, que es el eje cósmico, están las Nornas, las tres diosas que hilan la trama del destino. Y el destino, que implica esa última batalla en el trágico «crepúsculo de los dioses», está en lo más íntimo de esta concepción mítica, en la esencia misma del imaginario mítico: se trata de un rasgo peculiar de la misma. Lo expresa, de forma insistente, Lanceros: «La mitología nórdica no concede a los dioses de la lucha imperio sobre el destino, sino que construye su escatología sobre la imagen del destino omnipotente, un destino que nunca pertenece a los dioses soberanos sino que, de hecho, limita la soberanía de los dioses: la urdimbre del destino, que remite al ámbito nocturno de la estructura mitológica, se impone finalmente a la trama de las divinidades celestes». Desde este capítulo se nos ofrece una perspectiva de la cosmovisión última de la mitología nórdica, con una intensa reflexión crítica.

He aquí dos libros importantes y amenos sobre la mitología nórdica, un tema muy poco frecuente en nuestros lares. Ambos están escritos con una sólida preparación y una bibliografía muy completa, y redactados con un estilo atractivo y personal. El notable contraste de uno con otro, tanto en el tono intelectual como por el enfoque mismo, puede servir para recomendar la lectura de ambos, y dejar luego a criterio del lector decidir la exégesis que prefiera. Si Enrique Bernárdez atiende fundamentalmente a la formación y configuración histórica del complejo corpus mitológico, Patxi Lanceros ahonda en la visión hermenéutica de los grandes temas de esa religión como un coherente sistema simbólico de larga resonancia. Se puede aprender mucho de uno y de otro.

La ley mordaza contra la libertad religiosa

Tras hacerse públicas la nueva normativa y las modificaciones legales en materia de Libertad Religiosa aprobadas en Consejo de Ministros de 3 de Julio de 2015, en concreto sobre la modificación de Inscripción y trámites del Registro de Entidades Religiosas y la regulación para el reconocimiento del Notorio Arraigo, y ante el comunicado ofrecido por la autodenominada “Plataforma Pagana” nos vemos en la obligación de hacer las siguientes puntualizaciones:

Estimamos que la regulación que se hace de la declaración de Notorio Arraigo, es injusta, porque viene a institucionalizar la discriminación que de facto se produce en la actualidad, se establecen dos categorías para clasificar a las confesiones religiosas, unas las que están en posesión de la declaración de notorio arraigo y las que no. Si la anterior normativa constituía ya un principio jurídico indeterminado, con esta, se refuerza esa indeterminación, además de poner barreras infranqueables a fin de limitar la protección jurídica a las que todas las confesiones legales en España tenemos derecho.

Además con la actual se produce una nueva discriminación incluso entre las confesiones que tienen otorgado el Notorio Arraigo:

  1. a) La iglesia católica, judíos, musulmanes, protestantes, mormones, Testigos de Jehová, ortodoxos y budistas. A éstos no les afecta la nueva ley ni toda la normativa que habla sobre su retirada si la confesión deja de cumplir las condiciones que tenían en el momento de su concesión. Puesto que la declaración de notorio arraigo les fue otorgada anteriormente a esta ley, están literalmente blindadas “ad aeternum”.
  2. b) Quien a partir de ahora la obtengan.

Se produce una curiosa disyuntiva jurídica, al exigir a las entidades que lo pidan a partir de ahora, unos requisitos que más de la mitad de las confesiones que actualmente disfrutan de la figura de Notorio Arraigo no podrían cumplirlo de tener que solicitarlo de nuevo y aplicar las condiciones que exige la nueva normativa. Así mismo a los actuales poseedores de Notorio Arraigo tampoco les afecta la normativa sobre la pérdida de dicha condición.

Se aduce que los nuevos requisitos para su obtención reducen la discrecionalidad que la administración tiene a la hora de otorgarlo y son ahora medibles y evaluables y que por ello ofrecen más seguridad jurídica: ESO ES TOTALMENTE FALSO. Estos son los nuevos requisitos:

  1. a) Llevar inscritas en el Registro de Entidades Religiosas TREINTA AÑOS, salvo que la entidad acredite un reconocimiento en el extranjero de, al menos, SESENTA AÑOS de antigüedad y lleve inscrita en el citado registro durante un periodo de QUINCE AÑOS.

Su único objetivo, el retrasar indiscriminadamente la aceptación a las nuevas entidades inscritas en los últimos años. Atenta de hecho, contra el principio universal de irretroactividad jurisdiccional, tanto en cuanto, el registro de entidades religiosas siempre ha sido libre y opcional. La libertad religiosa está proclamada en la constitución, el registro es solamente accesorio. No se puede volver en el tiempo para cumplir este requisito. Es injusto en sí mismo.

  1. b) Acreditar su presencia en, al menos, diez Comunidades Autónomas y/o Ciudades de Ceuta y Melilla.
  2. c) Tener 100 inscripciones o anotaciones en el Registro de Entidades Religiosas, entre entidades con identidad jurídica propia y lugares de culto, o un número inferior cuando se trate de entidades o lugares de culto de especial relevancia por su actividad y número de miembros.

¿Cómo se puede pedir un requisito que más de la mitad de las confesiones que tienen concedido en notorio arraigo no pueden cumplir? Pero este punto en su segundo párrafo establece que “…o un número inferior cuando se trate de entidades o lugares de culto de especial relevancia por su actividad y número de miembros” Quien establece el concepto de “especial relevancia” es la administración y con total discrecionalidad. ¿Cómo podemos demostrar que nuestros lugares de culto son de especial relevancia? ¿de cuantos miembros estamos hablando? ¿Qué tipo de actividad?

       d) Contar con una estructura y representación adecuada y suficiente para               su organización a los efectos de la declaración de Notorio Arraigo.

Aquí, la administración consolida su discrecionalidad, al establecer  unos requisitos incuantificables. Se entra a valorar la organización interna de las confesiones religiosas, algo inconstitucional pues va directamente contra Artículo 6  de la ley orgánica 7/1980, de 5 de julio, de libertad religiosa:

  1. Las Iglesias, Confesiones y Comunidades religiosas inscritas tendrán plena autonomía y podrán establecer sus propias normas de organización, régimen interno y régimen de su personal. En dichas normas, así como en las que regulen las instituciones creadas por aquéllas para la realización de sus fines, podrán incluir cláusulas de salvaguarda de su identidad religiosa y carácter propio, así como del debido respeto a sus creencias, sin perjuicio del respeto de los derechos y libertades reconocidos por la Constitución, y en especial de los de libertad, igualdad y no discriminación.

Sin duda, es una poderosa herramienta para denegar sistemáticamente el notorio arraigo por parte de la administración a cualquier confesión religiosa, al no requerir la ley valores concretos para cumplir este punto.

      e) Acreditar su presencia y participación activa en la sociedad española

No se piden requisitos cuantificables, por lo que la administración tiene otra herramienta para denegar arbitrariamente el notorio arraigo a quien le parezca oportuno. Los tiempo cambian, las redes sociales  arden literalmente con la presencia del paganismo y neopaganismo ¿Esto valdría? Este punto es inaceptable, por la imposibilidad de su evaluación. No se expresan criterios nítidos,  definidos y no sujetos a la arbitrariedad de la administración.

Se ha intentado blindar y cerrar a cal y canto la entrada a más confesiones de las que actualmente están repartiéndose el pastel. Todas esas confesiones, excepto los budistas (suponemos que para dar una nota de ‘color’ y evitar comentarios negativos) son religiones abrahámicas, no hay ni una sola de ellas politeísta, ni una sola que podamos decir que es una confesión de raíces europeas, algo nuestro, de fundamento propio. Es obvio e incluso natural que ese pastel también incluya partidas económicas, y quizás sea una prioridad para algunos de ellos, pero no para COE.

Entrando en las valoraciones de la ley por otros grupos paganos, quizás otros consideren positivo el identificarse  a sí mismos como órganos inexistentes en la normativa del ministerio de justicia, pero nosotros no queremos ser instrumentos de política ni utilizar esta normativa en beneficio propio sino trabajar en pos del reconocimiento del paganismo en general y en concreto del odinismo, en todos los ámbitos legales y sociales.

Sobre este punto queremos destacar que durante la entrevista que nuestra confesión tuvo con D. Ricardo García García, se le preguntó expresamente la relación que iba a tener a partir de ahora el ministerio con las agrupaciones alegales (que no ilegales) como plataformas, mesas para el diálogo, etc. Su respuesta fue contundente: NINGUNA. Todas las relaciones, negociaciones, concesiones, convenios y pactos del Ministerio de Justicia respecto a las entidades religiosas tendrán lugar, exclusivamente, a través de las FEDERACIONES en las que se encuadran.

La Comunidad Odinista de España – Ásatrú considera que, a todas luces, este paso dado por parte del Ministerio de Justicia acaba definitivamente con las esperanzas de legitimizar y hacer legalmente vinculantes nuestros ceremoniales y compromisos para con nuestros creyentes

Los odinistas, los que batallamos desde el principio y fuimos los primeros que dentro del paganismo politeísta en inscribirse legalmente en el registro general de confesiones religiosas del Ministerio de Justicia de España, sabemos que no hay alternativas, ni segundas oportunidades. Si no luchamos por el Notorio Arraigo, nuestra única garantía de ofrecer a nuestros creyentes la legalidad vinculante por nuestros ministerios como nacimientos, matrimonios e incluso, que algún día, también dispongamos de nuestros propios entierros y lugares aptos para ello, es papel mojado, ES NADA; a raíz de la nueva norma, nuestra presencia social y espiritual será anecdótica, testimonial y seguirá siendo marginal prácticamente para siempre. No debemos depender de registros civiles y ayuntamientos para justificar y duplicar los votos jurados, algo que vemos casi como un menosprecio a las confesiones minoritarias. COE-Ásatrú está pendiente de procedimiento para obtener el Notorio Arraigo, pues nuestra solicitud se presentó con la antigua normativa. Dentro del Real Decreto se ha añadido especialmente para nosotros la única disposición transitoria que existe en ella:

Disposición transitoria única. Régimen aplicable a las solicitudes en trámite.

Las solicitudes para la declaración de notorio arraigo en España que estuvieran en trámite en la fecha de entrada en vigor de este real decreto se regirán por el procedimiento vigente en el momento de su inicio.

Si hay algo que diferencia al paganismo de las religiones judeo-cristiano-islámicas, es nuestro rechazo a lo que éstas llaman “Sumisión” (Islam significa sumisión) o “la mansedumbre” cristiana. Cuando estimamos que nuestros derechos han sido invadidos no podemos permanecer impasibles. Si Sveinbjörn Beinteinsson, cuando reclamó el reconocimiento para Asatru en Islandia hubiera mostrado una actitud pusilánime, no hubiera conseguido nunca su objetivo, hoy en día Asatru es una religión pujante en Islandia. No obstante el poderoso Lobby cristiano islandés consiguió en 1975,  que el Althing cambiara la ley para dificultar el reconocimiento a nuevas organizaciones religiosas.

Y la historia se repite, pues tenemos la percepción que ha sido la Conferencia Episcopal,  claramente la impulsora de esta ley, en un vano intento de frenar la imparable expansión de las confesiones que realmente posen vitalidad en el siglo XXI. No, nosotros no vemos un “acierto” la nueva ley; no vamos a abandonar la lucha hasta que tengamos, entre otras cosas, los mismos derechos y privilegios que un matrimonio católico tras una boda. Es primordial para con nuestra gente; no es de recibo que nos contentemos con menos porque quizás el político de turno que actualmente es «sensible» a ciertos interlocutores de cultos minoritarios en cada visita a su despacho, mañana sea sustituido por otra persona y encontrarnos con un portazo en las narices y que la opinión de un “órgano consultivo” cuya existencia no aparece en ningún documento vinculante sea ninguneado. Lo vamos a decir claro, la figura de órgano consultivo es un placebo para tener la boca callada a quienes dicen representar a parte de las antiguas religiones politeístas autóctonas. En resumen, LO QUE NO ESTÁ ESCRITO, NO EXISTE. Aunque duela, esa es la realidad.

No se debe tomar nuestra postura como un ataque contra nada ni nadie, simplemente no estamos involucrados a ese nivel, ni nos interesa, no nos sentimos representados con quienes se conforman con palabras y poco más. Estamos convencidos que la única forma de representar y proteger a nuestros fieles es precisamente la cobertura que ofrece la figura de Notorio Arraigo y estamos luchando, trabajando y asesorando, precisamente desde nuestro gabinete jurídico, que son los únicos que pueden ofrecer una luz al final del túnel en las condiciones vigentes. Si perdemos este tren, no habrá otro y NI UNO SOLO, repetimos NI UNO DE LOS CULTOS MINORITARIOS, JAMÁS TENDRÁ RECONOCIMIENTO DE NINGUN TIPO, seremos los parias de las confesiones religiosas y con una difícil, sino casi imposible, proyección de futuro.

COE-Asatru, tiene claramente una responsabilidad, la defensa del Odinismo y su preservación en nuestra sociedad, cada organización es soberana de tomar sus decisiones, pero sin duda la historia los juzgará. Si hoy hay diez entidades religiosas registradas en España, es porque nuestra confesión consiguió su legalización, cuando todos daban por imposible el logro. De la misma manera y teniendo una fuerte fe y confianza en nuestros Dioses afrontamos con ilusión la solicitud de Notorio Arraigo que tenemos en curso.

Asimismo el 3 de julio se aprobó otro real decreto, que versa sobre el funcionamiento del registro de entidades religiosas, y que básicamente no tiene otra función que reforzar el control sobre las religiones y sus ministros:

Artículo 18. Solicitud de anotación y documentación que debe aportarse.

  1. Las entidades religiosas inscritas podrán anotar en el Registro de Entidades Religiosas a sus ministros de culto que ostenten residencia legal en España. En todo caso, deberán anotarse aquellos ministros de culto que estén habilitados para realizar actos religiosos con efectos civiles.

Se intuye una voluntad de control, siquiera administrativo, sobre quienes dirigen la oración y el culto de estas confesiones minoritarias. El creciente temor sobre el fanatismo religioso en determinadas confesiones, lleva al estado a un control exhaustivo de las mismas. Especialmente sobre sus ministros de culto. Es obligatorio para todas las confesiones de Notorio Arraigo. Voluntario para el resto. Pero en COE-Asatru nos hacemos una pregunta ¿Para qué queremos a nuestros sacerdotes inscritos en el registro si nuestros actos no reportan efectos civiles?  ¿Qué ventajas van a obtener con esa certificación? Realmente no vemos otra cosa distinta al  ejercicio de un control estatal sobre el conjunto de las entidades religiosas.

Creemos haber dejada claro nuestro rechazo de la ley sobre concesión de Notorio Arraigo, y apuntar cual es la verdadera intención del RER, ley del registro de entidades religiosas, argumentando punto a punto, realizando valoraciones objetivas y mostrando nuestra diferencia con la posición de otras entidades paganas.

Jerry da Silva Matz
Gilwellian hinn austrængoði
Lagman COE Ásatrú

 

El Patronazgo de los Dioses

 photoEl moderno Odinismo continúa su proceso de crecimiento y de evolución. Al calor de sus distintas corrientes, surgen nuevas formas de espiritualidad, y, en algunos casos, sucede que formas antiguas resurgen en el momento propicio. Una de estas formas es la que hoy os muestro, y a la que nos referiremos como «Patronazgo». Imagino que much@s de vosotr@s os habréis topado en algún momento con alguien que haya afirmado estar «consagrado», por ejemplo, a Freya, o a Týr, y tal vez os hayáis preguntado: ¿qué significará eso de estar consagrado? Pues de eso trata este artículo. Eso sí, voy a evitar la palabra «consagración», porque la considero preñada de connotaciones cristianas (buscadla en el diccionario de la RAE y entenderéis a qué me refiero), y no creo que sea el término más adecuado: sinceramente, creo que la palabra más acertada es «Patronazgo», y es la que voy a usar para referirme a esta práctica. Pasemos ahora a definir qué es el Patronazgo, y para qué sirve.
Como sabemos bien todos los odinistas, la relación que mantenemos con nuestros dioses y diosas es de familiaridad. Sin olvidar las buenas formas y el respeto debido, la interacción del ser humano con los dioses de nuestro pueblo es la misma que la que pueda haber en una gran familia: ante todo, prima el amor, la lealtad y el respeto de cada uno de los integrantes hacia el resto. Sin embargo, la relación que un individuo concreto tiene con cada uno de los integrantes de la familia no siempre es la misma: habrá familiares más cercanos y más lejanos, incluso algunos totalmente desconocidos; se encontrará con familiares simpáticos, y con otros huraños; unos le caerán genial y congeniará con ellos en seguida… y otros le caerán mal. ¿Y por qué nos sentimos más afines a unos que a otros? Pueden existir varias causas, aunque, por norma general, se conecta fácilmente con alguien a quien consideremos similar a nosotros, con quien compartamos gustos o intereses; tal vez tengamos una trayectoria vital parecida, o incluso puede surgir un feeling inexplicable, como si ambas almas estuviesen conectadas.
Dicho esto, vuelvo a retomar la cuestión. El Patronazgo de una deidad concreta es un compromiso sagrado que un individuo toma con esa deidad. La dedicación a un dios o diosa trasciende incluso la sacralidad de un juramento. Sin embargo, y a pesar de tratarse de un voto tan elevado, podríamos hallar similitudes con el sentimiento de amor, en sus facetas de proximidad e inmediatez con el otro. Por norma general, ostentar el Patronazgo de una deidad puede llegar a ser una tarea compleja que dura toda la vida, y personalmente no conozco a nadie que tenga más de un dios o diosa Patrones. No quiero, sin embargo, que alguien pueda pensar que en el Patronazgo se atisba un matiz de desprecio al resto de deidades: nada más lejos de la realidad. Tan solo se trata del paso natural para alguien que siente algo muy profundo por esa deidad concreta, aunque, como es natural, siga amando al conjunto de Æsir y Vanir.
Es por ello que el Patronazgo no debe tomarse a la ligera. No es un simple juramento, sino un voto de por vida en el que empeñamos el corazón, el alma y la propia vida. Si se toma, se asumen con él tanto las bendiciones que reporta  como las pruebas que conlleva, que las tiene, y suelen ser duras, pues a los dioses les complace poner a prueba la firmeza de nuestras convicciones y nuestra lealtad.
De igual modo, no debería usarse el Patronazgo para excusar o encubrir nuestras propias faltas o malas acciones puntuales (por ejemplo: «En plena pelea no fui capaz de controlarme y tuvieron que separarme del otro para que no lo matase a golpes, porque como soy devoto de Thor,…» , o«Soy incapaz de ser fiel a mi pareja, pero es que mi diosa Patrona es Freya.»). Tales actitudes son pueriles, vergonzosas y realmente perjudiciales para el alma. Y aunque sean nocivas para el individuo que las lleva a cabo, existe una utilización del Patronazgo aún más dañina y perversa: la de los peligrosos «iluminados», que amparándose en el concepto de conexión íntima con una deidad, tratan de cambiar la visión colectiva de la citada deidad con objeto de ponerla al servicio de sus intereses, sean de la índole que sean (algo similar a lo que intentan los Rökkatrúars con la figura de Lóki: como ya traté el tema con profusión en un artículo anterior, dejo aquí el enlace para los interesados en abundar en este tema concreto: «Rökkatrú: el Caos a través de los Nueve Mundos» ). Ahora bien, aclaremos algo: es normal tener una visión personal de un dios o diosa, y tal visión no tiene por qué encajar en el acervo icónico de la mayoría de odinistas. Lo perverso es imponer esa visión personal, sea ésta real o impostada, con el objeto de sacar algún provecho, léase fama, cierto grado de notoriedad o -los dioses no lo quieran- dinero.
Por lo tanto, y atendiendo a lo leído hasta ahora, debemos ser conscientes de que nuestra propia mente, nuestra percepción, nuestras ideas, pueden enturbiar el mensaje que los dioses nos pretendan transmitir. El mejor remedio para evitar esto es, en mi modesta opinión, la meditación: acallar el ruido externo y también el interior, concentrarnos en entender correctamente lo que los dioses nos dicen. No es que esté abogando por volvernos paranoicos, pero tampoco podemos permitirnos el abandono en la autocomplacencia.
¿Y qué beneficios podríamos hallar en el voto de Patronazgo? Debo, llegado este punto, recordar que, como politeístas, entendemos que existen diversas formas de guiarse por la vida, y no un único modo válido. Dedicarse a una deidad da un importante punto de apoyo para avanzar en nuestro día a día. De igual modo que lo hace una pareja o un viejo amigo, nuestra deidad Patrona nos dará consejo, guía e inspiración en aquellos momentos en que lo necesitemos.
Y ahora que creo que está más claro el concepto de Patronazgo o dedicación a una deidad, la pregunta tal vez sería: ¿lo necesito en mi vida? Y si es así, ¿por qué? La búsqueda de una deidad patrona debería iniciarla el deseo de tener una relación más próxima, más íntima, con los dioses. Si tal fuera el caso, yo recomiendo lo siguiente: analizar la raíz de ese deseo, asegurarnos de que no se trata de un mero deseo de «sobresalir» (o, en casos puntuales, «encajar»). Asimismo, no os forcéis a ataros con estos votos. Quiero decir que la mayoría de odinistas no lo hacen, simplemente porque no lo ven necesario para su crecimiento espiritual. La búsqueda de una deidad Patrona era más común en el paganismo germánico precristiano que en la acualidad (todos recordamos, por ejemplo, a Erik Thorvaldsson, Erik el Rojo, devoto de Thor). Así que, si no tienes un interés claro en ello, no te preocupes: no es algo que tú necesites.
Pero si se da el caso contrario, y este artículo ha despertado en ti el deseo de buscar un Patrón o Patrona, puede que te estés preguntando: ¿cuál podría ser?» . Esto puede parecer una perogrullada, pero no lo es tanto: hay gente que lo tiene muy claro desde un primer momento, en cuyo caso no hay que investigar más, pero ¿y si no es así? ¿Qué hacer? Bueno, aquí os presento unos consejos que espero os sean de utilidad:

  • Busca señales y augurios en tu entorno. Los dioses nos hablan más de lo que en ocasiones creemos. Por eso hablaba antes de la importancia de la meditación: una mente en calma y alerta puede percibir los mensajes con claridad.
  • Apóyate en tu clan, si perteneces a uno. Comenta tus inquietudes con tu goði/gydja: estarán encantados de aconsejarte y guiarte. Si además tenéis völva/vitki, expón tu caso y que hablen las Nornas. O, quién sabe, puede que tengas acceso a una spåkona. Aprovecho para reiterar lo que siempre digo: un clan es sinónimo de fuerza.
  • Infórmate y estudia mucho sobre los dioses y diosas, sus leyendas, sus esferas de influencia, y todo lo relativo a los Æsir y Vanir. Tal vez, la solución provenga de la comprensión.

     Y si es el caso de que ya tengáis una deidad Patrona, también voy a permitirme daros un par de consejos: es bueno tener en el hogar un altar particular para el dios o diosa Patrones, al margen, naturalmente, de nuestro altar doméstico, para realizar ofrendas cotidianas menos formales aunque más personales. ¡Y no os avergoncéis de vuestros votos! Lucidlos con orgullo, pues a buen seguro que es algo que complace a nuestros dioses.
¡Os espero en el próximo artículo!

El Rol de LOKI en la MITOLOGÍA ODÍNISTA

    La mitología no es literal, sino que es la expresión simbólica
                   de la verdad primordial, y tiene muchos niveles

     hÉste no es un trabajo académico, ya que hace muchos años elegí el camino de la experiencia directa por sobre el estudio académico, de modo que no afirmaré ser un académico o un estudioso y por lo tanto no presentaré aquí un discurso escolástico. Digo esto desde el comienzo, para que el lector no lo vea como un intento de aquello, y para que no lo lea por lo tanto a través de un lente que no sería adecuado para tal enfoque.

     Tampoco presento esto como una hipótesis o teoría de la cual yo desee convencerlo a usted o que quisiera debatir, y verlo así sería dejar de percibir su intención y el posible experimentado saber de usted durante la lectura. Y aunque su contenido y tema tiene que ver con un aspecto de la Mitología Odinista, y por lo tanto está integralmente vinculado a dicha religión, no insistiré en que es una presentación religiosa, ya que eso puede depender en gran parte de lo que usted personalmente considere que es religión. Tomo la palabra «religión» para significar «aquello que conecta» (religare), que creo que es del latín. Entonces para mí, la religión abarca todas las cosas, como la cultura, la evolución espiritual, la herencia, las filosofías, la comprensión del lugar de uno en la creación, etcétera, de modo que no tengo una visión distorsionada del término, aunque no cabe duda de que hoy muchas personas tienden a «desconectarse» si ellas oyen mencionado el término «religión». Ellos pueden hablar y escuchar hablar felizmente de varias filosofías, cultura, formas populares, etc. (que, en mi opinión, son todas parte de la religión), pero ellos tienen una reacción negativa frente al término «religión».

     La razón para gran parte de esto creo que es el hecho de que para muchas personas la religión está relacionada con los credos que se originaron en Oriente Medio, y con la manera en que esos credos han sido y son todavía presentados: no tanto como caminos inspirados hacia una conciencia más alta, sino como listas de «pecados», experimentando el ser forzados a aceptar ideas que son obviamente defectuosas, etcétera. Entonces pienso que gran parte de la reacción contra el término «religión» es realmente una reacción emocional e intelectual contra las tres doctrinas del Medio Oriente que comparten el mismo dios despótico.

     Esta tendencia existe también en muchos que afirman seguir un impulso «pagano»; ellos también pueden estar en problemas para explicar que el Asatru no es una religión sino una forma popular o un estilo de vida que implica la creencia en dioses y diosas. Uso el término Asatru aquí porque son a menudo aquellos que se auto-identifican como Asatru quienes tendrán este pensamiento, mientras que los odinistas por lo general no tienen ningún problema en describir sus creencias como su religión. El Odinismo,  es la expresión moderna de la antigua sabiduría de nuestros antepasados indoeuropeos del Norte, como está expresada en los textos védicos y otros de la Antigüedad, y explica por qué naturalmente tomamos lo que puede ser llamado una postura Pan-Norte-Indoeuropea cuando se trata de asuntos que tienen que ver con la cualidad de nuestra gente.

     Como religión, el Odinismo tiene un panteón de dioses y diosas, y por supuesto una mitología. Ahora bien, mientras algunos pueden rechazar la noción de Dioses, nuevamente, aquello a menudo puede ser atribuído a una reacción contra el modo en que el dios de las religiones del Medio Oriente es presentado en sus «mitos» y por los seguidores de ese dios. Es justo y natural, sobre todo a la luz de la presentación común de «Dios» en el mundo occidental, preguntar de los odinistas:

 —¿Qué creen los Odinistas que son los Dioses y las Diosas?
—¿Son ellos seres sensibles reales?
—¿Son ellos personificaciones de las fuerzas de la Naturaleza?
—¿Son ellos los arquetipos Jungianos?
—¿Son ellos los diversos aspectos de usted mismo?
—¿Son ellos externos o internos?

Y  la respuesta por supuesto es: «Sí, ellos lo son».

     La religión entonces tiene múltiples capas, y naturalmente las enseñanzas de una religión y su mitología también se compondrán de múltiples capas. La mitología del Odinismo puede ser vista como referida a las realidades astronómicas, explicándolas con alegorías. Puede ser vista como referida a la encarnación de los individuos o incluso un solo día de una encarnación, o la de un pueblo o grupo de gente. Tiene muchos niveles en efecto.

     Como con la «religión» misma, la sofisticación de la mitología odínica es tal, que a ella puede tener acceso cada uno según su nivel de evolución personal. Y es este acceso directo, esta experimentada comprensión, el que tiene la verdadera importancia. En un nivel muy profundo, esto actúa como un camino dirigido hacia una conciencia superior y lo que puede ser llamado auto-realización, iluminación, conciencia de Odín, etcétera; el término no es lo importante sino la experimentación. Será en este nivel en el que se enfoca este artículo, y más específicamente en una figura alrededor de la cual hay mucha confusión, y cómo aquélla se relaciona con nuestro camino hacia una conciencia más alta.   Hay por supuesto mucho que obstaculiza este viaje, y todos tales impedimentos pueden ser remontados en último término a la figura de LOKI. Debido a las limitaciones de tiempo y espacio para este artículo, no seré capaz de entrar en grandes detalles, pero daré una visión general, ya que es muy importante que esta figura sea entendida, y si el lector está lo suficientemente interesado puede, usando esto como un tosco mapa, comenzar conscientemente su propio viaje a la Conciencia de Odín, y en cualquier caso obtendrá mayor provecho haciendo aquello, de manera que se mueva hacia arriba desde el entendimiento intelectual al conocer con la experiencia.

     Cómo abordamos y entendemos los mitos es por supuesto de la mayor importancia. Si bien ellos tienen, como hemos visto, múltiples capas, y de esa manera se refieren a muchas cosas, ellos no deben ser tomados en sentido literal. Puedo parecer majadero en aquel punto, pero no sólo es vital para entenderlos, sino que es también uno de los obstáculos más comunes encontrados. La tendencia «literalista» está de hecho mucho más extendida que lo que podría pensarse al principio. El error de literalizar la totalidad de los mitos es raro, pero lo que podemos llamar «literalismo selectivo» está actualmente muy extendido, y siempre el resultado es un bloqueo de los individuos en su evolución ascendente. Explicaré un poco más sobre este «literalismo selectivo». Nunca me he encontrado aún con un adulto que literalmente crea, por ejemplo, que el dios Thor es un tipo enorme con una abundante barba roja que vuela a través del cielo en un carro tirado por un par de cabras desafiantes de la ley de gravedad, o que literalmente crea que un par de gigantescos «lobos en el espacio» persigue las órbitas celestes del Sol y la Luna en una tentativa de hacer un bocado de ellos. En tales cosas, la gente fácilmente comprende que éstas son expresiones simbólicas. Pero me he encontrado con algunos que creen literalmente que Odín es un tipo anciano (aunque en notable condición) con una larga barba gris, sombrero grande y con un ojo menos, y con otros que toman los diversos cuentos de dioses y diosas como ocurriendo literalmente, como una especie de telenovela cósmica.

     Una consecuencia abiertamente negativa de esto puede ser vista en la gente que o bien justifica, o, en otros casos, alardea de su propia negatividad afirmando que ellos están emulando a los Dioses. He escuchado a gente que explica el engaño y la traición afirmando que ellos están emulando a Odín. He oído a gente que presenta su propio comportamiento palurdo, ignorante, ebrio y estúpido como una emulación de Thor. En éste y otros tales comportamientos negativos, en realidad, es la energía de Loki la que ellos han abrazado, no la expresión de los Brillantes.  Hay diversos motivos de por qué existe esta tendencia literalista, y mientras no tengo la intención de examinarlos todos aquí, pienso que será beneficioso mirar un par, de modo que en la identificación del problema seamos más capaces de refutarlos.

     Una causa principal es el hecho de que incluso entre los muchos que han rechazado la religión y las enseñanzas del judeo-cristianismo, ese credo que durante tanto tiempo y tan ferozmente dominó el mundo occidental, ellos todavía no han roto los grilletes de la mentalidad judeo-cristiana. Se trata de una mentalidad que se ha incrustado profundamente dentro de muchos, y que es reforzada por los medios de comunicación y las instituciones populares. Durante siglos, las formas más virulentas del judeo-cristianismo insistieron en la aceptación literal de su mitología (la Biblia). Cualquiera que ofreciera una interpretación más iluminada, o que desafiara la noción de que la mitología judeo-cristiana era literalmente verdadera, era tratado con salvajismo, con tortura y muerte. Tan poderosas y de tanto alcance eran las fuerzas del judeo-cristianismo, que incluso los hombres de conocimiento fueron intimidados y subordinados a ello. La medicina y las ciencias se deterioraron hasta la superstición, ya que no se soportaba que ellas ofendieran la tendencia literalista del establishment judeo-cristiano y la interpretación literal de su mitología.  Si personas altamente educadas e inteligentes fueron forzadas a seguirle la corriente a este literalismo, no es sorprendente que la gente sencilla, aquellos más preocupados por la supervivencia del día a día y que tenían poco, si es que algún, tiempo libre para filosofar, con el tiempo se asimilara al punto de vista predominante. Incluso a mediados del siglo XX, desafiar el mito de la creación de Adán y Eva del judeo-cristianismo como un acontecimiento no literal era susceptible de procesamiento judicial, e incluso hoy, millones de personas aparentemente inteligentes todavía tienen una creencia literal en cosas tales como «el Rapto de la Iglesia», etcétera. Entonces no es demasiado sorprendente que muchos que han rechazado el credo foráneo todavía tengan algo de su modo de pensar dentro de ellos. Y esta aceptación, o el ver los mitos como una verdad literal (incluso si se trata de un literalismo limitado), es una expresión de aquella persistente tendencia. Para algunos esto está en un nivel consciente, mientras para muchos se trata más de un nivel subconsciente.

     Otros elementos claves en este problema tienen que ver con el registro actualmente escrito de los Mitos Odínicos y, en cierta medida, con la manera en que ellos a menudo han sido estudiados. La mayor parte de la mitología sobreviviente fue registrada en forma escrita en un momento en que pocos realmente entendían la sabiduría interior de nuestra antigua fe ancestral. La época vikinga, le guste o no, no fue de ninguna manera una Edad de Oro para nuestra religión; de hecho, a pesar de muchas ilusiones populares sobre esto, fue en realidad algo de lo peor. Si hubiese sido de hecho un punto alto para nuestra religión orgánica natural y camino espiritual, entonces probablemente no hubiese sido subyugada sin el casi total exterminio del organismo de nuestra gente. Aunque los supresores judeo-cristianos fueron viciosos, bestialmente crueles y bien organizados, por lo general el «trabajo sucio» real fue realizado por elementos ya corrompidos dentro de nuestro propio grupo de gente, reclutados e inducidos a conducir el terror y la matanza. No fueron, por ejemplo, jefes militares semíticos los que prohibieron la práctica de nuestra religión en el reino Franco alrededor de 550 d.C. No fueron ejércitos ajenos los que desataron una ola de terror contra Frisia, sino Francos cristianos. No fue un pueblo extranjero el que engañó y luego mató a 4.500 sajones de la nobleza por rechazar convertirse a la religión foránea, sino elementos corrompidos de nuestros propios pueblos.

     No voy a enumerar las oleadas de tortura y exterminio emprendidas contra nuestra gente a través de Europa para obligarlos a doblegarse ante la religión ajena, pero aquéllas continuaron durante siglos y fueron conducidas por aquellos de nuestra gente que habían degenerado. Claramente en esos tiempos, cantidades suficientes de nuestra gente, sobre todo aquellos en posiciones de influencia y poder, y muchos de los que serían llamados Nórdicos, ya habían sido arrastrados tan lejos de la comprensión de la naturaleza de la realidad, como está expresado en los mitos arcanos de nuestra gente, que estaban maduros para la corrupción. Una cosa tal no puede suceder en una Edad de Oro. De ese modo, si bien hay muchos aspectos admirables de la Época Vikinga sobre los que podemos mirar atrás con orgullo, más definitivamente no fue una Edad de Oro para nuestra antigua religión. Pero fue en esa época que fue escrita gran parte de los mitos como los tenemos hoy.   Debería recordarse que parte del proceso de subyugación (a menos que el genocidio rápido sea el método elegido) implica el debilitamiento de los sistemas de creencia de los pueblos, el debilitamiento del amor y la confianza en sus deidades, y la destrucción de la sabiduría ancestral transmitida oralmente durante los siglos. Un credo que viene recién llegando casi siempre procurará hacer eso, y parte de ello incluirá distorsionar los medios populares de comunicación de dicha época. Los judeo-cristianos hicieron eso muy bien. Lo que ellos no pudieron destruír físicamente, lo procuraron corromper y subvertir. De ese modo los mitos fueron manipulados y alterados para calzar con el nuevo credo y los nuevos amos. Y debería recordarse que en ese entonces la mayoría de la población era incapaz de leer la tradición oral en verso o canciones, etc., si hubiera sido aquél el método elegido de transmitir el conocimiento. De aquellos que podían leer y escribir se pensaba que eran de alguna manera más conocedores, y ellos fueron los que presentaron la nueva propaganda, haciéndola de algún modo parecer más legítima. Un error, por supuesto, pero la Historia está llena de errores.

     Algunos de aquellos que presentaron el trabajo escrito, habían aceptado ya o estaban al menos bajo una fuerte influencia de la nueva religión foránea, y por ello adaptaron sus escritos como propaganda directa orientada a minimizar a las deidades autóctonas y sus atributos. Otros fueron quizá ambivalentes, pero con un ojo puesto en el progreso de sus carreras y en conseguir el favor del establishment ahora dominado por los cristianos, y evitando la persecución impuesta sobre aquellos que no se inclinarían ante el nuevo credo, se aseguraron de conseguir la aprobación de aquel establishment. Y no siendo ya entendida gran parte de la sabiduría contenida en los mitos y calificados éstos en muchos casos como mera superstición o cuentos para entretenerse, incluso si los escribas hubieran deseado presentar las enseñanzas inalteradas, ellos probablemente ni siquiera las hubieran entendido. Con poca o ninguna creencia en los «antiguos dioses» y con poco entendimiento, ellos habrían tratado los mitos como un simple material fuente para historias pintorescas. En otras palabras, dichos mitos no fueron ni siquiera escritos desde un punto de vista de explicar los misterios de la creación y el camino a la conciencia superior y al conocimiento último, sino para el entretenimiento. Esto es reconocido por muchos escritores académicos que se refieren al asunto.

     Algunos de los escritos considerados como «mitos» no son ni siquiera parte del conjunto original de mitos en absoluto, sino que fueron escritos con un propósito propagandista cristiano o de entretenimiento, y que usaron la mitología judeo-cristiana como su fuente, como los juegos de fantasía que usan imágenes de una variedad de mitos. El resultado final por supuesto fue lo que puede ser visto como una profanación y degradación de lo divino. La Naturaleza misma fue «des-divinizada», y las deidades, despojadas de sus poderes e imágenes divinas. Thor, por ejemplo, amado por el pueblo común, campeón contra el mal y destructor de ilusiones, fue degradado en los cuentos a ser poco más que un patán borracho, fácilmente burlado, una caricatura. El Allfather, representado como un traidor, una figura demoníaca, un mentiroso y un traidor. Odín, la energía de la voluntad pura hacia una elevación y una santidad superiores, fue arrastrado a ese bajo nivel. Freya, la fuerza divina del amor alegre y más, presentada como una especie de mujer lasciva y voluptuosa. En algunos casos, ellos no fueron ni siquiera presentados como seres santos en absoluto, sino como una banda de nobles troyanos fugitivos, desplazados, mentirosos y corrompibles.

     ¿Ve usted el daño que crea tal percepción de los mitos? Y sin embargo éstas son las fuentes que los «literalistas» contemplan y estudian, en un intento serio pero erróneo. Cuando la intención esencial de los mitos está tan escondida, ¿cómo puede uno ver el camino iluminado?.    Y cuando la supresión abierta realizada por parte de la religión ajena entrante finalmente disminuyó y los historiadores y otros académicos y eruditos pudieron estudiar nuestro pasado sin el miedo a la tortura y la muerte cuando examinaban los mitos, ellos dejaron de ver la verdadera naturaleza de éstos. En vez de eso, ellos los vieron como las extrañas (y a menudo primitivas y sencillas) creencias de un pueblo bárbaro que había pasado a la Historia. Ellos no los vieron como la expresión del camino espiritual autóctono para nuestro grupo de gente. Ellos no vieron cómo la sabiduría antigua es tan válida y vital hoy como lo era en aquellos siglos. Ellos no vieron la gran sofisticación que en efecto poseen. Ellos no vieron a dichos mitos como las enseñanzas de una religión viva y evolutiva sino como remanentes muertos de un tiempo pasado hace mucho. Así, con la mejor voluntad en el mundo, ellos también miraron con los lentes inadecuados. Aunque puedan ser provechosas estas fuentes —y deberíamos estar agradecidos de ellas— sus palabras dan una comprensión intelectual limitada, no el saber experimentado. Sin embargo, por cuanto el Odinismo es la manifestación moderna de la sabiduría eterna de los pueblos Norte-Indoeuropeos, podemos examinar los textos antiguos como los Vedas para encontrar los mensajes esenciales presentados en el mito odínico.

     Recuerde, la Mitología no es una verdad literal, sino la expresión simbólica y en distintos niveles de la verdad primordial.

     Puede parecer que nos hemos apartado un poco de la intención principal de este artículo: una percepción más clara de «Loki» en nuestra mitología, pero de hecho, es tal la penetrabilidad de la energía que Loki representa, que ha sido aludido en todas partes, ya que lo que Loki finalmente representa al nivel del mito del que estamos hablando aquí, es la ilusión. Loki es el poder de la ilusión. Es esta energía de la ilusión la que impide nuestra correcta percepción de la naturaleza de la realidad, y por lo tanto impide que logremos una conciencia superior, la conciencia de Odín, la iluminación odínica, o como quiera que uno pueda llamarla. Lo importante no es el término como tal, que puede o no ser un indicador del camino que usted recorrió hacia aquella conciencia superior; e incluso enfocarse en el término más bien que en el estado, puede ser visto como alguien obstruído por la ilusión.    Recordemos nuevamente que en este nivel de nuestras enseñanzas míticas estamos preocupados por comprender el ciclo del mito como un modo de entender nuestro propio ser, entender la «realidad esencial», y como un camino dirigido a la gran iluminación, un camino de sabiduría puesto en formato alegórico en el momento de la última «Edad de Oro», aquel tiempo cuando nuestros brillantes antepasados eran seres altamente desarrollados, verdaderamente comprendieron el «Werold» [= mundo], y es a ese entendimiento, aquella sabiduría y saber consciente, hacia los cuales estamos viajando lentamente otra vez. Contra ese camino está Loki, la energía de la ilusión y de todo lo que surge de ella. La figura de Loki puede ser comparada con la de Maya de las antiguas enseñanzas Indoeuropeas.

     La ilusión es un obstáculo insidioso y penetrante, y en último término es siempre negativa. Muchas veces podría no parecer ser directamente dañina; las «sensaciones» que produce a menudo pueden parecer ser agradables y, de hecho, a menudo son perseguidas como deseables. Nublado por la ilusión, uno puede creer que ellas se comportan en una manera positiva, cuando de hecho sus acciones son negativas. El dulce perfume, así como el detestable hedor, es el aroma de la ilusión, y su potencia no puede ser sobrestimada. Muchas veces esta energía lo engañará a uno para que se piense que se es «libre», que uno actúa dentro del propio libre albedrío. Pero en realidad las ilusiones atan con cadenas. Sean ellas de oro o de hierro, todavía son cadenas, y los pequeños placeres que a veces la ilusión puede parecer traer, son despreciables cuando se los compara con la felicidad divina que trae la conciencia superior. Un esclavo feliz, o incluso uno que no comprende que está en efecto esclavizado, es todavía un esclavo, y tiene negada la majestad plena de la libertad última. Es la ilusión la que estimula nuestros sistemas nerviosos cuando la experimentamos por medio de percepciones imperfectas. Ella es el impulso que nos lleva a perseguir lo que son en última instancia placeres menores y a permanecer ignorantes de la felicidad divina y la alegría pura. ¿Y cuánto sufrimiento lleva esta persecución del placer de la ilusión a los demás y a nosotros?.

     En los mitos, la figura de Loki está presente a través de todo el ciclo, y sólo es vencido en el Ragnarok [Crepúsculo de los Dioses]. Viendo los mitos al nivel de nuestra propia evolución personal y auto-realización, el Ragnarok es representativo de nuestra superación final de aquello que se interpone en nuestro camino hacia el logro de aquella evolución superior, de modo que vemos que sólo venciendo a aquel «enemigo» es que somos exitosos en ello.

     La naturaleza de Loki es posteriormente enfatizada y expuesta al considerar su «descendencia». Hoy ésta por lo general es dada como Fenris, el lobo monstruoso, Jormungandr la gran serpiente, Hel y Sleipnir.  En el más temprano y más puro de nuestros mitos populares, no creo que Sleipnir y Hel (o sus homólogos) estuvieran considerados como pertenecientes a la progenie de Loki, pero una mirada más detallada a por qué ése es el caso, es más apropiada para un artículo separado. Sin embargo, para el propósito de este artículo, y en gran parte porque muchas cosas fuera de Odinic Rite están bajo la influencia de la mitología alterada (como ya se detalló), ellos serán incluídos en la lista de su «descendencia». Sin embargo, aun cuando se los considere en esa posición, vemos una diferencia muy clara entre ellos y Fenris y Jormungandr, quienes son obviamente mucho más negativos. También deberíamos considerar la figura de Sigyn, presentada como su leal esposa. Posteriormente también miraremos los elementos del mito odinista de la creación, la noción de que Odín es un hermano de sangre de Loki, y la matanza de Balder, que fue dirigida por Loki. Al considerar estos personajes y situaciones, veremos cómo ellos también refuerzan la comprensión de que Loki representa la ilusión y sus efectos.

     Consideremos primero a Fenris: De algún modo, Fenris puede ser considerado como más abierta y obviamente peligroso para los Dioses que Loki. Ciertamente la ambigüedad que parece nublar la comprensión de Loki no está presente. (Pero esta ambigüedad por supuesto realmente demuestra el hecho de que Loki es la ilusión). Sin embargo a pesar del peligro abierto que representa Fenris, la fuente de aquellas amenazas es Loki. Al nivel del mito, estamos detallando con este trabajo que Fenris personifica al «ego falso» o «pequeño yo» que constantemente trabaja para impedirnos comprender nuestro «gran yo». En efecto, él procura devorar el conocimiento de nuestro «yo superior», de manera que la imagen de un monstruoso lobo voraz es muy adecuada. Después de todo, el pequeño ego es voraz, teniendo que forzar constantemente su ansía de reconocimiento, su satisfacción y pacificación a un primer plano. En la mitología, el peligro que Fenris representa es conocido mucho antes de que él alcance su fuerza plena.

     Si es visto más literalmente, puede parecer extraño que esta bestia no haya sido muerta antes de que ella hubiera crecido hasta su tamaño en que representa un peligro, sino que en cambio haya sido llevada a Asgarth. Pero esto muestra dos cosas de importancia aquí. Primero, puede ser visto como un lento descenso desde las Épocas Doradas, en cuanto tal peligro como el que el pequeño ego plantea es susceptible de ser controlado, ya que aquéllos son tiempos de un entendimiento y una evolución superiores. Pero también, y para nosotros en esta encarnación, esto indica cuán difícil realmente es matar al falso ego, cuán constantemente está con nosotros, intentando continuamente devorar nuestro yo superior. Incluso aquellos que tienen una extrema autodisciplina, que llevan a cabo intensas prácticas espirituales y de auto-realización, y que reconocen a nuestro dios como una naturaleza esencial (como lo hacen aquellos que moran en Asgarth), todavía estarán en peligro por causa de este «lobo». Esto requiere que un constante control mantenga a raya esa energía, para no hablar de vencerla y destruírla dentro de nosotros.

     Los Dioses, o las energías del desarrollo superior —si usted prefiere pensar en esos términos—, reconocen el peligro, y de ese modo lo llevan al reino de la conciencia superior y allí lo sujetan. En nuestras enseñanzas, este monstruo está sujeto por una cadena forjada por los oscuros elfos. Esto puede parecer un poco extraño también, por cuanto los oscuros elfos mismos, en este nivel, representan rasgos y energías negativos, sean ellos deseos sensuales incontrolados, deseos materiales, etc., pero, paradójicamente, son estas mismas cosas que surgen de la ilusión misma, las que «atan» o dan órdenes al falso ego. Vemos que no domesticado y suelto, este monstruo es una amenaza directa para el principio de Odín, la conciencia superior, y tiene que ser finalmente muerto antes de que sea alcanzada la comprensión plena de la Conciencia de Odín. ¿Y cuál es el gran miedo de hacer esto? Parecería que al vencer a este pequeño yo perdemos todo el sentido de nosotros mismos. Ésta es una ilusión, por supuesto, como cuando el pequeño yo es vencido; el yo mayor es entonces revelado y experimentado. Pero la ilusión es poderosa y penetrante, y su descendencia, el ego pequeño y no iluminado, es como un lobo monstruoso y voraz  que procura crecer hasta que amenaza con consumir todos los aspectos de nuestro ser superior.

     El segundo descendiente de la ilusión, o Loki, es presentado como Jormungandr, la Serpiente del Mundo, una criatura tan enorme que rodea el mundo material de Midgarth y lo sujeta con fuerza. Nuevamente, qué esplendidas imágenes, ya que Jormungandr es simbólico, en este nivel de los mitos, de los deseos materiales y la fuerza vital no canalizada o incontrolada que poseemos. El apego a estos deseos y una incapacidad, o incluso una voluntad en contra, para controlar la energía vital son otros tantos obstáculos más que nos impiden alcanzar la conciencia superior o súper-conciencia. La ilusión, nuestra percepción errónea de la naturaleza de la realidad, y el deseo de placeres aparentes y ganancias materiales que buscamos en el reino de Midgarth de la existencia que esto trae, nos ata firmemente a un nivel inferior de la realidad que el que podemos conseguir. Permanecemos ignorantes de una realidad más alta que podríamos alcanzar. Curiosamente, la fuerza vital en las tempranas enseñanzas indoeuropeas es representada como una serpiente (kundalini). El control correcto de esta fuerza conduce a una rápida evolución. Pero incontrolada, es un peligro y nos mantiene atados a bajos niveles de la realidad.

     La Diosa Hel a menudo es presentada como otro descendiente de Loki. Hel es el nombre de la Diosa que preside el brillante reino de los «muertos» que lleva su nombre. Su mismo nombre está relacionado con «heil», salud «brillante», etc. El reino de Hel es un lugar de aprendizaje y descanso, purificación y renovación entre encarnaciones. Una vez que es conseguida la iluminación superior o Conciencia de Odín, se acaba la necesidad de una encarnación al nivel del Midgarth, aunque algunos puedan decidir volver para ayudar a aquellos que están allí. Pero mientras aquel estado de iluminación no sea conseguido, el proceso de vida, muerte y renacimiento continúa.

     Por cuanto es en último término la fuerza de la ilusión la que impide el logro de aquella iluminación, existe en este reino una «necesidad» de purgación, descanso, aprendizaje y renovación; una necesidad provocada por o «nacida» de la ilusión, por así decirlo. Se puede ver cómo podría surgir, a consecuencia de un engaño deliberado o de un malentendido, la alegoría de Hel siendo una «hija» de Loki. Pero esta Diosa no puede ser considerada como un descendiente de Loki del mismo modo que Fenris y Jormungandr. La presentación de esta figura ha sido muy exagerada por algunos, y la similitud del nombre de esta Diosa Brillante con los reinos de castigo de la mitología judeo-cristiana ha sido enfocada en tratar de equiparar la noción odinica de la muerte con la judeo-cristiana, haciendo a la Diosa y a la muerte misma un acontecimiento probablemente aterrador. En el mito judeo-cristiano por supuesto, los muertos o van al Cielo como una recompensa por obedecer las órdenes de los dioses cristianos, según son comunicadas por la jerarquía cristiana, o al Infierno, el reino del castigo y sufrimiento eternos. Al buscar demonizar a la Diosa que es la Reina del reino de los muertos, está claro que se está haciendo una tentativa de equipararla con el sufrimiento.

     Aunque este artículo no esté destinado a mirar con ninguna gran profundidad el proceso de encarnación, vida, muerte, renacimiento y otros tales, vale la pena mencionar sólo un punto adicional acerca de la Diosa Hel. Ella es descrita como siendo mitad blanca y mitad negra o azul. Esto por supuesto, nuevamente, no debe ser tomado en sentido literal: es simbólico una vez más. Brevemente esto indica (entre otras cosas) los diferentes aspectos de la Diosa: el benigno y el colérico. El proceso de purificación entre encarnaciones puede en realidad ser duro y temible cuando el Destino (Wyrd) de alguien es examinado. Las ilusiones y la negatividad tienen que ser removidas. Pero si el viaje a Hel y el tiempo pasado allí son duros o no, NO es eterno.

     Sleipnir tampoco puede ser visto del mismo modo que Fenris y Jormungandr, ya que estos últimos guerran contra los Dioses, el estado más alto del ser, mientras que Hel y Sleipnir ayudan al avance de aquel estado superior. Sleipnir es aquel vehículo que trasciende todos los reinos, no ligado a ninguno, pero capaz de viajar con facilidad a todos. Esto demuestra que hay un camino y un modo de viajar a niveles diferentes de la conciencia. Sleipnir es el vehículo mítico por el cual todos los niveles de la realidad pueden ser experimentados, pero no mantenernos en esclavitud. Una vez más, se podría decir que la «necesidad» para esto sólo existe porque la ilusión nos impide comprenderlo, pero nuevamente Sleipnir no es un hijo de la ilusión a la manera de Fenris y la Serpiente del Mundo.

     Sleipnir es descrito como un caballo de ocho patas; esto tiene muchos niveles de simbolismo. Es interesante, aunque no sorprendente, notar que varios sistemas de yoga (una práctica, o prácticas, que surgió en los tiempos de nuestros antiguos antepasados Norte-indoeuropeos) tienen ocho pasos o caminos. Está el Kalachakra, o rueda del tiempo de ocho rayos de los hindúes, que es un símbolo de la creación perfecta. El número ocho tiene mucha significación en el hinduísmo (que, como el Odinismo, deriva de la antigua sabiduría presentada en los textos védicos).

     Dentro del budismo, existe el concepto de la rueda de ocho rayos y del camino en ocho pasos a la iluminación. De manera que otra vez vemos un camino a la conciencia superior. Odín viaja montando este mítico caballo, y una vez más vemos el simbolismo de un esfuerzo consciente por alcanzar niveles más altos de conciencia por la experiencia directa, y un camino / vehículo de ocho pasos, o, en este caso, ocho patas, para lograrlo.

     Otra figura que tenemos que considerar en relación a la energía de la ilusión o Loki es la de Sigyn, la cual es presentada como su esposa. Éste es su único papel en los mitos sobrevivientes. Su figura podría ser vista como más bien trágica, ya que aunque no malévola ella misma, en realidad su lealtad al malévolo Loki puede ser vista como derivada de un impulso noble. Ella le engendra a Loki dos hijos, ninguno de los cuales parece darle ninguna alegría, sino que son fuente de gran pena cuando ella presencia a uno de sus hijos matar al otro, ciertamente, una de las penas más profundas que una Madre podría sufrir. Además, esto es una consecuencia de los hechos de su «marido», que conducen a este trágico acontecimiento, y sin embargo todavía ella le permanece obediente.

     A pesar de terribles penas y privaciones que ella sufre a consecuencia de las acciones de su marido, ella permanece fiel a él, sirviéndole y tratando de protegerlo. Básicamente, en su servicio a Loki, ella sacrifica su potencial de vida y es una sirviente de la ilusión, no capaz de alcanzar su potencial más alto. Cuando Loki, como castigo por su papel en la matanza de Balder, es amarrado y se le ponen serpientes venenosas encima para gotear el dolor induciendo veneno en él, es Sigyn quien lealmente se sienta junto a él e intenta agarrar los goteos de veneno. Entre paréntesis, las serpientes a veces, en el mito y el folklore Norte-indoeuropeo, han sido simbólicas de la sabiduría. La sabiduría disuelve la ilusión, de modo que podemos ver el castigo de Loki en aquel contexto, y Sigyn, como alguien que está totalmente en las garras de la ilusión, hace todo lo posible para proteger aquella fuerza de algo que la erradicará, ya que perder sus ilusiones es un dolor que su pequeño ego no puede asumir. El veneno por supuesto también es simbólico del veneno de los hechos llenos de la ilusión que regresan como una consecuencia del Wyrd y causan dolor.

     Algunos eruditos han sugerido que ella es representativa de las cualidades admirables de una esposa leal. Sin embargo, al nivel del mito con el que estamos preocupados, el de los mitos que son un camino iluminado a la conciencia superior, ése no es realmente el caso. Sabemos que en este nivel Loki es simbólico de la energía de la ilusión y que toda la gente está sujeta a ella. Hasta que afrontemos nuestro propio Ragnarok donde finalmente rasgamos el velo de la ilusión y entendemos la verdadera naturaleza del multiverso, todos y cada uno de nosotros, en mayor o menor grado, somos empañados por la ilusión y debemos sufrir las limitaciones y penas que resultan de esto.

     A menudo, si somos capaces de mirar con claridad y honestidad desnuda las intenciones e impulsos que están detrás de nuestros pensamientos, palabras y hechos, podemos identificar dónde hemos caído víctimas de la ilusión y su descendencia. Aunque es difícil de vencer, al menos podemos comenzar el proceso por medio de un análisis honesto de nosotros mismos, nuestras motivaciones, etcétera. Muy a menudo por hacer esto identificaremos lo que eran realmente intenciones negativas, nacidas del egoísmo y las tendencias del «pequeño yo», el deseo de gratificar nuestros sentidos físicos o emocionales para hinchar al falso ego. A veces podemos ver esto fácilmente, pero tal es la potencia realmente insidiosa y penetrante de la ilusión, que muchas veces no podemos verlo. Cosas que parecen nacer de buenas intenciones (aunque ignorantes / equivocadas), incluso la compasión equivocada (o «compasión estúpida», como la llama el Dalai Lama), realmente sólo son otra ilusión que nos impide avanzar.

     Sigyn es simbólica de esta tendencia. Ella no es «mal intencionada», ella no actúa impulsada por la malicia o una negatividad consciente, sino que a pesar de todo ella es atraída por la ilusión y mantenida como su esclava. Ella ha abrazado la ilusión, engendró dos hijos de ella, el fruto de su ilusión. Y como todo tal fruto, al final resulta ser una fuente de pena y sufrimiento.

     Sigyn sin embargo rechaza dejar ir sus ilusiones, a pesar de los resultados devastadores que han llevado a su vida. Incapaz de aceptar que lo que ella se ha dado a sí misma es falso, procura proteger su ilusión a cualquier costo, encadenándose por lo tanto a ello en vez de permitir que sea disuelto. Ella está dispuesta a sacrificar su propio progreso y reconocimiento de su verdadera naturaleza para proteger la ilusión por la que ella se había definido. Aquí vemos cómo incluso la intención noble (y la lealtad es de intención noble), si está basada en la ilusión, conduce a un autoengaño y una manipulación por parte de energías negativas y hostiles. Vemos cuán difícil es aceptar que algo que podemos haber apreciado, nos es en realidad muy pernicioso y falso. En vez de aceptar aquel hecho, duro como pueda ser para nuestros «pequeños yoes», y por lo tanto aprendiendo y progresando, la gente así ilusionada rechaza afrontar aquel hecho, no lo aceptará y permanecerá ignorante. A veces, la gente se sentirá definida por su apego a algo, como si ella misma no tuviera ningún valor real sin ello. A pesar de toda la evidencia de que aquello a lo que se aferra es falso o dañino para ellos, y su descubrimiento de la verdadera naturaleza y valor de ellos, aún así no se atreverán a dejarlo ir; ellos temen que sin esa ilusión ellos sean de poco valor, no tengan ningún papel, ninguna definición, ningún lugar, y que sean realmente insignificantes. La insignificancia es un miedo del pequeño yo: el yo superior o más alto conoce su verdadera naturaleza y valor como ser divino y experimentando y experimentado por el multiverso en alegría.

     Sigyn personifica aquella tendencia. El hecho de que ella sólo sea mencionada como la esposa de Loki sin ningún rol además de ése, es indicativo del hecho de que ella sólo puede definirse por las ilusiones a las que ella se aferra. Si ella no fuese la esposa de Loki, ¿merecería una mención por derecho propio?; ¿se vería que ella siquiera existe?. De ese modo, ella permanecerá ligada a la ilusión no importa para qué, y abandonarla parecería dejar a Sigyn insignificante. Ella es una excelente representación de aquella tendencia a aferrarse a lo falso, a mantener un apego a cosas que son en realidad falsas. Si ella fuera capaz de abandonar su ilusión y permitir que sea disuelta por la sabiduría y la ley del Wyrd, ella descubriría de hecho su valor superior, su propio camino a la conciencia más alta, pero el símbolo que ella retrata es de alguien que no puede.

     Aprendemos con esto que aferrarse a la «ignorancia», que nos impide percibir la realidad última, no tiene que surgir de motivos abiertamente egoístas (aunque ellos sean motivos sutiles del pequeño ego), y no tiene que ser impulsado por la malicia, y sin embargo todavía esta ignorancia frena nuestro camino al conocimiento de la realidad superior, tan ciertamente como las acciones fácilmente reconocibles impulsadas por la malicia y las tendencias egoístas. En el mito, acerca de su protección de Loki, hay momentos en que el cuenco que ella ha colocado para protegerlo del veneno que gotea se llena y amenaza con derramarse en su «ilusión», y ella se marcha realmente, pero tal es el desorden que se crea cuando la ilusión comienza realmente a disolverse, que ella se apresura a devolverse para vaciarlo y proteger sus ilusiones otra vez. Las contracciones de Loki en tales momentos son descritas como que ellas «sacuden la tierra». En otras palabras, aquellos que son como Sigyn pueden intentar a veces abandonar las ilusiones que ellos abrazan y protegen, pero cuando el mundo, la «tierra» de ilusión que ellos han creado comienza a ser «sacudida», ellos no pueden resistirlo, tan atados a ello están, que ellos vuelven corriendo a ella y la refuerzan cuando parece amenazada con la desintegración. Para vencer la ilusión debemos estar preparados para soportar el choque y desesperación que la «des-ilusión» a menudo trae al principio.

     Ya que se ha señalado el castigo que Loki recibió por su papel principal en la muerte de Balder el hermoso, sería beneficioso investigar el núcleo de este mito, por cuanto es otra clara enseñanza acerca de cómo la ilusión impide nuestra evolución ascendente hasta la Conciencia de Odin. Asumiré que aquellos que leen están familiarizados con los detalles de este mito, de modo que no lo repetiré con detalle. Baste decir, al nivel de las enseñanzas míticas con las que estamos tratando, que Balder es representativo de la Humanidad y el individuo, de la realidad esencial «divina» del yo, y del alto destino de cada individuo como una manifestación de lo «divino». Balder es el hijo más querido de los Dioses, una expresión del amor del multiverso a nosotros, como una entidad viva, como la creación sensible de aquella entidad que se experimenta a sí misma. Somos los amados hijos de las energías superiores que nos trajeron a la existencia, y dentro de nosotros mora la fuerza divina. Balder llega a estar preocupado por sueños de malos presagios y muerte, una alegoría de muchos niveles (como en todos los mitos) del descenso desde una «Edad de Oro» sin preocupaciones, donde existimos en un nivel más alto, a los niveles materiales más groseros; y con aquel descenso, que se debe al surgimiento de la energía de la ilusión, experimentamos miedos, y la ilusión ha alimentado deseos que amenazan nuestra elevación a un estado superior de conciencia.

     Frigga, una fuerza de amor divino intenta proteger a Balder de estos daños, pero es sólo mediante nuestro propio vencimiento que nosotros podemos derrotar realmente y hacernos inmunes a estas cosas. La energía del amor divino procura ayudarnos y llevarnos hacia arriba, pero somos nosotros mismos quienes debemos responder a aquella cariñosa ayuda. Ella sola no puede elevarnos: sólo nuestros esfuerzos finalmente pueden. Frigga, buscando proteger a Balder, ha obtenido una promesa de todas las cosas de no dañarlo nunca, exceptuando por supuesto a Loki y la planta muérdago. De una u otra manera, el muérdago fue visto como inocuo, de manera que no podía representar ningún peligro. Y entonces pareció que Balder era invulnerable; y como un deporte bien intencionado, los Dioses lanzarían toda suerte de cosas sobre él, ya que ellas no tenían ningún efecto dañino. Loki sin embargo, sabiendo que el muérdago no se comprometió a no hacer ningún daño a Balder, hizo un dardo de ello y lo dio a Hother (el hermano de Balder) para que lo lanzara. Él dirige la puntería de Hother y el dardo mata a Balder.  El hecho de que Hother sea descrito como ciego en esta etapa del ciclo del mito es simbólico de la «ceguera» del pequeño ego. Sin la intención de dañar, el pequeño ego aún así está cegado por la ilusión y orientado a hacer cosas que involuntariamente traen un gran daño. En un estado de ceguera, la ignorancia de la verdadera naturaleza de la realidad, incluso sin mala intención, aquella ignorancia o ceguedad a pesar de todo matará al «yo superior» y de esa manera nos impedirá alcanzar el nivel superior de conciencia que podemos llamar Conciencia de Odín o iluminación u otros términos tales.

     Como ya se dijo, lo importante no es el término sino el estado y el logro de ello. Así, «asesinado» y no elevado al estado superior, Balder debe residir en Hel hasta el vencimiento final de la ilusión y sus fuerzas en el Ragnarok (el logro de aquel estado superior). Una vez que esto ha sido conseguido, Balder vuelve con esplendor. A Hother también se le restaura su vista (es decir, la ceguera de la ilusión se va, y su velo es levantado). Pero hasta que la ilusión sea derrotada, esto no puede ser conseguido, y entonces Balder debe permanecer en los reinos de Hel, o ligado al ciclo de la encarnación. Como simbólico de nosotros, de la Humanidad, se nos enseña el potencial de entendimiento y experimentación de lo divino dentro de nosotros, de la auto-realización, por así decirlo, pero hasta que la ilusión, Loki, sea derrotada, esto no puede ser conseguido, y somos incapaces de morar en el reino de la sabiduría y la realidad últimas, y somos incapaces de alcanzar la Conciencia de Odín, que es nuestro destino.  Cuando comenzamos a acercarnos al final de este escrito, pienso que será beneficioso disipar otros dos asuntos que crean confusión alrededor de la figura de Loki. El primero es el resultado de la insinuación, dentro del ciclo del mito, de la «propaganda negra» ya mencionada, la degradación de las divinidades de nuestro pueblo. El segundo es un error cometido por algunos que miraron nuestro mito con los ojos de alguien que los ve como algo muerto para disecar y ver en una manera puramente académica y no a partir de una inspiración experimentada y de un vínculo directo a la sabiduría que reside en nuestro ser esperando su redescubrimiento.

     Trataré primero con la tentativa de degradar nuestras deidades. Hay algunos que declaran que Loki es el hermano de sangre de Odín y por lo tanto tiene que ser respetado. Con imparcialidad, aquellos que presentan esto son por lo general aquellos que asumen una visión más literalista de los mitos y están enfocados en la letra del «saber» (lore) más bien que en su espíritu. Hay una gran diferencia en aquellos que se acercan al «saber», estando algunos estáticos y congelados en un período del pasado, y siendo por lo tanto de poco valor hoy fuera de un interés histórico, y estando otros preocupados por el conocimiento trascendente que algo (no todo) de dicho saber contiene.

     Ya que este punto de vista literalista no es realmente de ninguna profundidad esencial, recuerde: «La mitología no es literal sino una expresión simbólica de diversos niveles de la verdad primordial y un camino a una conciencia más alta y una sabiduría experimentada». La principal razón de la inclusión de esta afirmación es ser de beneficio para aquellos que están interesados en comprender el Odinismo como una vibrante fe ancestral de nuestra gente, y para aquellos que conscientemente se están despertando a ello. Digo «conscientemente despertados» porque en realidad el yo esencial de la gente Norte-indoeuropea ya tiene este despertar en su mismo ser, aunque su mente «cada día consciente» pueda no haber tenido acceso todavía a ello. De esta manera, esto proporciona un camino directo para que ellos lo emprendan en vez de gastar tiempo y energía en desvíos tras rastros falsos.

     Esta afirmación [de que Loki es muy cercano a Odín] es encontrada en sólo uno de los mitos, el de Lokasenna [poema del Edda poético]. Si esta afirmación fuera verdadera, entonces tal sería su significado que aparecería en muchos otros, pero sólo se encuentra en esa única obra. Tampoco aparece en la extensa lista de nombres de Odín por los cuales él puede ser conocido, y no es lógico creer que una cosa tan significativa no hubiera sido aludida en ninguno de los muchos nombres que se le dan a Odín. Muchos de ellos se refieren a aspectos mucho más obscuros del ser y atributos de Odín, de manera que podemos estar seguros, si él fuera en efecto el hermano de sangre de Loki, de que al menos un nombre correspondería a esto y, como se dijo, tal hecho sería mencionado en otros mitos.

     Que el Lokasenna no fuera ni siquiera parte del ciclo original del mito, ha sido demostrado por diversos académicos y eruditos, estando H. R. Ellis Davidson entre los más célebres de éstos. Tales académicos descubrieron que se trata de una adición muy tardía, y por lo tanto es realmente sólo un «cuento» más bien que un mito. Sabemos entonces que fue compuesto en un momento en que la creencia en los Dioses era, a lo sumo, frágil y ambigua; un momento en que el judeo-cristianismo estaba en un ascenso feroz y su influencia y práctica destructivas estaban desenfrenadas. La sabiduría antigua de nuestra gente, como simbólicamente está colocado dentro de los mitos, en gran parte ya no fue entendida más, y los propagandistas de la religión entrante del Oriente Medio estaban en su máximo flujo. Y su propaganda escrita y hablada fue totalmente apoyada por la «policía del pensamiento» y los reforzadores de la ley, que desencadenaron una brutal represalia sobre cualquiera que se atreviera a resistir la invasión. Todo esto apoyado y patrocinado por un «Estado» corrupto pero poderoso. Como se mencionó antes, cualquier «eskaldo» [Skald = poeta] que hubiera querido hacer progresar su carrera, o incluso permanecer vivo, ciertamente no hubiera deseado presentar la verdadera sabiduría odínica o las deidades autóctonas salvo como personajes débiles y profundamente defectuosos.

     La religión orgánica natural de nuestra gente (hoy llamada Odinismo) fue denigrada; se hizo mofa de las energías y personajes Sagrados y Divinos, despojados de su divinidad y presentados como caracteres superfluos y venales, que eran a menudo de algún supuesto origen mundano. El Lokasenna es la obra donde esta inversión, esta reversión de la verdad, es vista más abiertamente. Es desafortunado que algunos no hayan entendido que esto no era parte del ciclo real del mito, y así básicamente han gastado mucho tiempo en estudiar minuciosamente sus posibles sentidos, cuando en realidad no hay nada para considerar como parte del Odinismo. Ha sido, y lo sigue siendo para unos, una ruta alternativa llena de espinas que los aparta del camino iluminado a Asgarth.

     Es entendible que algunos sean engañados de esta manera, porque mucha de nuestra mitología parece haber sido destruída u ocultada. Entonces es para tal gente a menudo un caso de «aferrarse a cualquier cosa» el que parece estar relacionado con nuestra religión. Pero ahora, cuando profundizamos nuestro camino, es importante que este supuesto mito sea comprendido como un ejemplo de propaganda maliciosa escrita como entretenimiento, con la intención de denigrar y obscurecer la profunda sabiduría de nuestros antepasados y las sagradas divinidades de nuestra unidad de gente. Podemos ver hoy cuántas películas populistas de «Hollywood» presentan la propaganda como entretenimiento, sin ningún respeto en absoluto por la verdad real. Ellos tienen una agenda, y este supuesto mito también tenía una agenda negativa.

     Y entonces vemos en este Lokasenna un claro objetivo de burla y de presentar a las deidades de la religión autóctona como indignas de respeto, confianza, amor, etc. Presentar a Odín, el Jefe de los Dioses, como un hermano de sangre de una energía negativa, no sólo lo vilipendia sino que socava la ya debilitada lealtad a él y la confianza sentida por muchos antaño. Nuestros antepasados tomaban la hermandad de sangre muy seriamente, una indicación de que incluso si ellos hubieran olvidado el mismo misterio real de la sangre, de todos modos se mantendría al menos su importancia. Esto era un lazo especial, una obligación sagrada si prefiere, de modo que si Odín se uniera así con un ser o energía totalmente lleno de traición, esto daría el mensaje de que él también era traidor. Qué pedazo tan inteligente de propaganda. Pero para aquellos que todavía desean aferrarse a esta noción, al menos véanla como otro ejemplo de la naturaleza insidiosa y penetrante de la ilusión, afín a Fenris, o más específicamente por qué Fenris no fue destruído sin tardanza antes de que él creciera hasta hacerse peligroso, sino que en cambio fue llevado a Asgarth. Esto muestra cómo la energía de la ilusión está constantemente con nosotros, incluso cuando intentamos consciente y diligentemente conseguir un progreso espiritual. Esto es una amenaza constante hasta que sea finalmente neutralizada por nuestro Ragnarok, cuando entonces avanzamos a un nivel más alto.

     El acontecimiento final que detallaré en este escrito tiene que ver con el mito odínico de la creación, y con el error que unos cuantos cometen al colocar a Loki en éste. Nuestro mito de creación, en tanto concuerda con la creación de nuestros míticos primeros antepasados, relata en el Voluspa:

Entonces surgieron de la multitud
de dioses fuertes y generosos en casa.
Ellos encontraron la tierra vacía de fuerza,
a Askr y Embla vacíos de destino.
Ellos no tenían espíritu ni sus cinco sentidos,
ningún calor, ningún movimiento,
ningún color saludable.
El espíritu lo dio Odin,
el sentido lo dio Hoenir,
el calor lo dio Lodur y el color saludable.

     Como cada uno de los mitos, el propio mito de la creación es un asunto para la contemplación por derecho propio, pero este artículo se encarga sólo de la disipación de la falsa idea de que de vez en cuando surge como una nociva inflamación el que Loki desempeñó algún papel en ella.

     Algunos escritores académicos, como H. A. Bellows, han teorizado que el personaje más bien misterioso de Lodur es de hecho Loki bajo un nombre diferente. Esta teoría, mientras que es posible que sea académicamente inteligente, por supuesto surge de una mente que trata la sabiduría viva de nuestra fe ancestral como algo ahora inerte y para ser observado en aislamiento de la conciencia experimentada, y aquello es falso.

      Lodur, siempre que es mencionado en nuestros mitos, es siempre un ser positivo y benévolo. Su regalo a la primera pareja mítica de nuestra gente es el «calor» y el «color saludable». Lodur es un dios del fuego en un aspecto y nivel, estando su mismo nombre unido al «Lodern» alemán, que significa «arder», como fue notado por Jacob Grimm entre otros. Loki también tiene un aspecto de fuego en un nivel, y esto condujo con el tiempo a una confusión de los dos. Los Skaldskaparmal solidificaron esta confusión cuando cambiaron el trío de dioses creadores desde Odín, Hoenir y Lodur, a Odin, Hoenir y Loki. En algún verso eskáldico, a Loki se le da el nombre de «el amigo leal de Hoenir», pero tales escritos son tardíos y no de antaño ni del tiempo del entendimiento. Es por supuesto ridículo asignar las cualidades obviamente benefactoras de Lodur a Loki. Aunque ambos sean, en un nivel, seres de fuego, debe ser entendido que Lodur es un dios del «fuego beneficioso», mientras Loki es una fuerza del fuego destructivo y pernicioso. De ninguna manera en absoluto es Loki un amigo de los dioses, mucho menos un «amigo leal». Desde su mismo inicio él trabaja para destruír a dioses y hombres. Los regalos de Lodur son por supuesto totalmente positivos, pero Loki, como la ilusión que es ignorancia y de la cual finalmente sólo fluyen daños (y la tardanza para alcanzar la conciencia superior y el vagar en la niebla de la ilusión es un daño) sólo da negatividad.

     Es inconcebible que los mitos originales, que se remontan a los más antiguos tiempos indoeuropeos, asignaran a una entidad /figura simbólica tan negativa un papel en la manifestación sobre Midgarth de la sagrada energía de los Altos Dioses. Ningún «regalo» que la ilusión/Loki da es jamás esencialmente bien intencionado, siendo el regalo mismo concebido desde una posición de ilusión. Loki, la «vergüenza viviente para cada uno» no es una deidad benévola más que si fuera un engañador (trickster) jovial que fue un poco demasiado lejos, como algunos han teorizado equivocadamente. Loki no debería ser equiparado con el Trickster que los indios nativos norteamericanos tienen en su saber, como algunos intentan hacer. Ni tampoco él es una contraparte del Norte del «diablo» judeo-cristiano. Como se ha demostrado, Loki es, en este nivel del mito, la ilusión, como se dijo antes, comparable a Maya.

     Sin embargo, tanto Lodur como Loki tienen un aspecto de fuego en un nivel, y probablemente debido a la semejanza de nombres, durante un gran período de tiempo desde la primera concepción de nuestros mitos en tiempos prehistóricos, y con la posterior pérdida de los significados más profundos y de la conciencia de la esencia de nuestro mito, es comprensible cómo surgió esta confusión y se pensó erróneamente que los dos eran el mismo ser/energía. En efecto, Lodur y Loki son «opuestos», siendo el primero representativo del fuego y el calor beneficioso e iluminador, y el segundo la personificación del aspecto destructivo del fuego.

     Debe ser recordado que Heimdal también tiene un aspecto de un beneficioso dios del fuego, y a través de todos los mitos es un enemigo implacable de Loki. En el Ragnarok, son ellos los que se encuentran en combate y se «matan» el uno al otro. Heimdal también está profundamente implicado con nuestra creación bajo el disfraz de Rig, el creador del orden social, maestro de runas (misterios), etcétera. Todavía a menudo decimos «Júntense, ustedes, hijos de Heimdal» cuando interpretamos una historia o procuramos dar una guía. Las similitudes entre Lodur y Heimdal son claramente grandes, y es de hecho Heimdal y no Loki quien es el mismo ser divino que Lodur. Desde nuestro inicio somos una expresión de lo divino, del ser superior, y nuestro yo esencial no tiene ninguna ilusión. Al vencer aquella energía, entenderemos otra vez a nuestros seres esenciales y la verdadera naturaleza de la creación.

     Al concluír, yo esperaría que usted haya encontrado esto interesante, pero, más importante aún, beneficioso. Como dije al comienzo, éste no es un trabajo académico, ni una hipótesis, sino una obra de experiencia odínica, y puedan todos ustedes, como fuere que perciban la religión, experimentar la alegría divina del multiverso.

     Aunque alrededor de nosotros, al nivel de la realidad del Midgarth, arrecie la tempestad de la ilusión, y el impulso para el ser noble parezca ahogado en los impulsos negativos ignorantes de esta época, aunque Jotuns y bestias parezcan dominar, con el tiempo, y cuanto tal tiempo y tantas encarnaciones pueda tomar como sea necesario, aquéllos también serán disueltos. E incluso hoy en esta época de visión atenuada, cuando el velo de la ilusión parece envolver el mundo, dentro de todos nosotros, aún así nuestra esencia mora en la Edad de Oro, y es hacia ella que podemos viajar.

Sig y Wunjo, Wunjo Sig. Om Omi Odín Om.–

por Heimgest DCG

TEODISMO: Ortodoxia pagana

  photo En mi anterior artículo, en el que exponía una serie de definiciones al respecto del paganismo germánico, mencioné de pasada la palabra «Teodismo», identificándola así:

-El grupo minoritario al que he hecho referencia antes es el Teodismo, que es el Odinismo practicado en tierras anglosajonas y que tiene sus particularidades.

     Tal vez pequé de parquedad en esta definición. Creo que este tema merece que nos detengamos un poco para analizarlo de forma un tanto más extensa. Y es que la filosofía teodista tiene una serie de particularidades que merecen ser estudiadas por los odinistas hispanohablantes, para poder formarnos una opinión al respecto del fenómeno teodista, tarea complicada ante la escasez de material en castellano sobre Teodismo. Mis conocimientos al respecto son bastante pobres, pero tal vez sirvan para arrojar un poco de luz sobre esta curiosa manera de vivir la espiritualidad odinista.
Pero exactamente ¿qué es el Teodismo? Porque si nos ceñimos a la sucinta definición que hice en mi anterior artículo, parecería que estamos hablando de nuestra misma concepción de la fe. Sin embargo, las particularidades del Teodismo son tan marcadas que algunas personas piensan que estamos hablando de otra religión diferente al Odinismo, aunque ambas compartan el mismo panteón. De hecho, son los propios teodistas los que alientan esa separación como un modo de autoafirmación frente al Odinismo practicado, por ejemplo, por la corriente Ásatrú.
Pasemos a analizar el Teodismo. Al parecer, el movimiento se originó en torno a 1.976. Su fundador, un enigmático personaje conocido como Gárman Lord, decide ese año escindirse delcoven wiccano en el que practicaba una suerte de Wicca nórdica junto con otras personas, y crear una comunidad que practicase un paganismo germánico lo más fiel posible a lo reflejado en los registros históricos. Y es esa determinación por revivir la antigua fe lo que hace único al Teodismo.

 Portada del primer libro escrito por Gárman Lord sobre Teodismo
 
     Pero ¿no son entonces lo mismo el Odinismo que tod@s conocemos y el Teodismo? Bien, lo cierto es que compartimos numerosos elementos, y antes de hablar de las diferencias, me gustaría enumerar algunos puntos que tenemos en común:
-El más obvio es el culto a los Aesir y a los Vanir, aunque en lugar de utilizar su nomenclatura escandinava, suelen usar el inglés antiguo: por ejemplo, llaman Fréo a Freya, Ing a Frey o Wóden a Odín. Puede parecer algo irrelevante, pero no lo es tanto: luego descubriréis por qué.
-Las dos ramas realizan rituales con ofrendas a los dioses, aunque las ofrendas pueden variar.
-El Teodismo también honra a los ancestros y a los héroes de nuestro pasado.
-El honor es un valor predominante en el Teodismo así como lo es en Ásatrú.
-Los teodistas, como nosotros, estudian el folklore y la Historia para recrear su culto de un modo apropiado.
     Bien, teniendo en cuenta lo expuesto, hay quien podría pensar que estamos hablando de lo mismo cuando nos referimos al Teodismo y a Ásatrú. Así que veamos ahora las diferencias.
Icono representando a Ing (Frey)
 
     La principal diferencia entre ambas ramas es que los teodistas se acercan a la religiosidad pagana germánica como una comunidad, y cuando hablo de comunidad me refiero a una unidad comunitaria, y no como un grupo de individuos que rinden culto a los dioses. Es decir, un ásatrúar puede realizar rituales en soledad y desarrollar su espiritualidad de modo individual: por el contrario, no hay teodistas solitarios. Si no eres parte de un Theod («tribu»), podrás seguir las tradiciones teodistas, pero no serás uno de ellos. De ahí el nombre que recibe la confesión en inglés antiguo, Theodisc Geleafa, que significa «la fe de la tribu». Así pues, hablamos de una fe comunitaria. Los miembros de un Theod se atan unos a otros mediante juramentos y regalos, con lo que se conoce como «red de juramentos». Cuando celebran una ceremonia, el clan como un todo envía a los dioses un único mensaje: en Ásatrú, cada individuo puede mandar su propio «mensaje» a los dioses.
     En una comunidad odinista «estándar», todos los individuos tienen el mismo estatus sea cual sea su papel en la comunidad: en un thing, todas las voces tienen el mismo peso, y el voto de un gothi vale exactamente igual que el de cualquier otro individuo, incluso en el caso del Jarl, que a pesar de ser la cabeza del clan, no es sino el Primus inter pares («primero entre iguales»). Esto no es así en el caso del Teodismo. La jerarquía en un Theod es una rígida estructura, en la que existe un líder, que se le supone escogido por los propios dioses, aconsejado en sus decisiones por un consejo consultivo (Witan). Todo el Theod está estratificado por varios rangos: el rango más bajo se llama Céorl (similar al inglés moderno thrall, osea «esclavo»), sometidos al siguiente rango, denominado Thegn (algo así como thane, u «hombre libre»); al señor se le llama Hláford si es varón o Hláfidge si es mujer, aunque en algunas comunidades usan la palabra neutra Ealdorman. Estos rangos o niveles (denominados árungs, traducido como «honores») se determinan de diversas formas: en algunos Theods, es el Ealdorman quien lo determina, en función de los servicios que el individuo preste a la comunidad. En otros, el la comunidad en conjunto quien determina elárung de un individuo. Los sacerdotes o sacerdotisas pueden pertenecer a cualquier árung. La «red de juramentos» que he mencionado algo más arriba funciona del siguiente modo: cada miembro delTheod está juramentado con alguien de mayor nivel social. Asimismo, los miembros de mayorárung tienen el deber de velar por aquellos que se juramentan con ellos. En última instancia, el líder vela por todos. Así pues, vemos que el Teodismo sostiene la teoría de la «comunidad sagrada» frente al «culto del individuo sagrado» que propugna el Ásatrú. El ásatrúar puede conectar con los dioses de forma individual, mientras que el teodista pretende crear y mantener un vínculo entre la divinidad y la comunidad mortal, siendo el líder del Theod el conducto entre los dioses y su comunidad. Debido a esto, se entiende que es muy difícil ascender en la jerarquía de una comunidad, y de igual modo, los teodistas ven los conceptos de igualdad, democracia y libertad individual como algo ajeno a nuestra fe. Por ello, del mismo modo que una comunidad odinista se rige por  las leyes del Thing y del Althing, el Teodismo no tiene organización legal ni representación popular.
     Como hemos visto, el Teodismo se originó como un movimiento tribalista anglo-sajón, pero actualmente lo forman comunidades descendientes de muchos pueblos europeos, como los frisones o los jutos. Por este motivo, las comunidades teodistas celebran sus ceremonias en el idioma arcaico del pueblo del que son descendientes, como el inglés antiguo o el frisio. En Ásatrú, podemos utilizar el idioma nativo de cada comunidad, aunque algunos puristas introducen términos en nórdico antiguo o alto alemán.
     En lo referente al aspecto ético, frente a las Nueve Nobles Virtudes ásatrúars, el Teodismo propone el sistema de «Las Tres Wynns»: Sabiduría, Generosidad y Honor. Se basan en la «libertad de conciencia» y en una «correcta buena voluntad». Además, el Teodismo practica habitualmente sacrificios de sangre, que no son tan comunes en el Odinismo.
 Icono representando a Thunor (Thor)
 
     Así pues, podemos concluir con que la diferencia más notable entre ambas ramas del Odinismo es la siguiente: de igual modo que Ásatrú pretende revivir las antiguas tradiciones en la época actual, el Teodismo pretende reconstruirlas del modo más fiel. El teodista no cree en la igualdad ni en la democracia, sino que pretende seguir a su caudillo, que lo es por voluntad de los dioses; no cree que ofrecer vino, hidromiel o pan en una ceremonia sea digno, sino que se ciñe al término Blót(que significa indistintamente «sacrificio» y «sangre») y sacrifica animales como hace veinte siglos; condena la individualidad en pro de la comunidad; usa el idioma de sus ancestros en los rituales, porque no intenta que el ritual sea comprensible, sino fiel a los celebrados en la Antigüedad.
     He tratado de ser objetivo con la información, pero ha llegado la hora de dar mi opinión al respecto. Y es la siguiente: de igual modo que algunos medios califican la fe odinista como un movimiento «neopagano», yo llamaría al Teodismo un movimiento «retropagano», que busca la pureza sin tener en cuenta su contexto histórico. Tan lícito como cualquier otra rama del paganismo nórdico, puedo estar o no de acuerdo con sus postulados, pero indudablemente hay aspectos del Teodismo que creo que merecen ser tenidos en consideración, puesto que bien entendidos pueden sernos de utilidad a cualquier comunidad pagana que pretenda medrar. Y, naturalmente, abogo desde aquí por el entendimiento entre teodistas y ásatrúars: podemos y debemos entendernos. Cada uno vive la fe a su manera, pero aunque sean ramas distintas, pertenecen al mismo tronco. No incidamos en las diferencias: abundemos en lo que nos une y respetemos nuestros espacios, y de este modo saldremos fortalecidos todos.
     Espero que os haya resultado interesante el tema de hoy. ¡Os espero en el próximo artículo!
Manu Garzón
Goði

RITUALES MÁGICOS EN LA RELIGIÓN NÓRDICA PRECRISTIANA: EL SEIÐR EN LA SAGA DE GÍSLI SÚRSSON

  1. RITUALES MÁGICOS EN LA RELIGIÓN NÓRDICA PRECRISTIANA

seidr 1Varios son los factores que han contribuido a la incertidumbre con la que hoy en día contemplamos las manifestaciones religiosas nórdicas precristianas. Entre ellos suele destacarse el hecho de que sus practicantes no se vieron en la necesidad de po­ner por escrito el corpus de sus creencias, como sí se hizo en la Iglesia cristiana des­de época muy temprana. El secretismo inherente a las prácticas religiosas precristia­nas contribuyó asimismo a que sólo una minoría estuviera al tanto de las fórmulas adecuadas que se empleaban en los diferentes rituales con los que los habitantes de los países nórdicos intentaban conseguir el favor de sus dioses.

En la Islandia precristiana el culto a los dioses del panteón nórdico carecía en principio de una organización jerarquizada y especializada, por lo que los granjeros islandeses dependían en las cuestiones religiosas públicas de sus líderes políticos, los denominados goðar. Éstos eran los únicos que estaban en condiciones de ofre­cer protección a sus seguidores, no sólo de tipo legal, sino también religiosa, porque a ellos les correspondía organizar los sacrificios a los dioses que garantizaban la paz y las buenas cosechas[1]. En estas reuniones, en las que los goðar o cabecillas is­landeses reunían a sus seguidores con la intención de agasajar a sus amigos y cele­brar la llegada del invierno, a veces se ofrecían sacrificios a los dioses, y de este modo constituían un medio muy eficaz de establecer alianzas o cuidar de las que ya se tenían. En el aspecto religioso, el compartir la comida y bebida suponía acceder a un complejo sistema de mutuas obligaciones de las que los dioses eran testigos.

En torno a estos banquetes giraba, pues, la actividad social de la comunidad. En ellos tenían también cabida personajes que disfrutaban de una especial relación con el mundo de los poderes ocultos. Eran personas que vivían normalmente apartadas de la sociedad y que iban de casa en casa respondiendo a preguntas sobre el futuro de los que se lo pidieran[2]. Aunque en las fuentes principales de nuestro estudio, i.e. las Eddas y las sagas islandesas, estas figuras son en su mayoría mujeres, también tene­mos ejemplos de hombres que se prestan a ayudar a los que lo solicitan en las tareas más siniestras, como es el caso del brujo þorgrímr en la Saga de Gísli Súrsson del que hablaremos más adelante.

Con la presencia de estos personajes en las celebraciones y rituales estacionales, la línea de separación entre las prácticas mágico-religiosas populares y las asociadas al culto de los dioses parece desaparecer. En estos casos es difícil dilucidar si dicha coincidencia espacial es únicamente el resultado del desconocimiento de la división de ambas esferas por parte de los autores de las sagas, o de una práctica habitual. La asociación del paganismo con diferentes ritos mágicos en las antiguas leyes de Noruega, Suecia o Islandia nos ofrece un testimonio más de que diferentes elemen­tos religiosos precristianos de diferentes épocas aparecen con frecuencia solapados o bajo la misma denominación[3]. La lucha de la Iglesia contra los últimos reductos de paganismo (brujería y magia) influyó muy posiblemente en la recreación del am­biente pagano de las sagas que llevaron a cabo sus autores[4].

De acuerdo con la definición del Kulturhistorisk leksikon for nordisk middelal- der el sustantivo seiðr hace referencia a un tipo de magia funcional con cuyo uso se puede dañar a personas, conseguir conocimientos sobre el futuro, las circunstancias meteorológicas, las cosechas, etc[5]. No hay unanimidad sobre la etimología del sus­tantivo seiðr, aunque dados los equivalentes que conocemos en Antiguo Alto Ale­mán (seito) y Antiguo Inglés (sada), todo parece indicar que su significado básico sería el de “cuerda”, “hilo” o “soga”. Esta etimología sería enteramente compatible con la idea, defendida entre otros por Eldar Heide, de que el seiðr es un tipo de ma­gia en la que sus practicantes envían su espíritu en diversas formas, entre las que destaca la de la cuerda, y que también concuerda con la idea de que el destino de los hombres es a menudo representado en la mitología como un hilo que es tejido por di­ferentes personajes femeninos[6].

Las referencias a este tipo de magia y a sus practicantes no se circunscriben, como hemos afirmando, a las sagas islandesas, sino que también en algunas de las actividades mágico-rituales de los dioses recogidas en las Eddas pueden encontrarse referencias o correlatos de los episodios de las sagas en los que se incluyen motivos relacionados con la magia o el seiðr1. Por su relación con la esfera de lo sagrado, como afirma Catharina Raudvere, el seiðr adquiere una posición privilegiada dentro del contexto ideológico precristiano nórdico[7] [8]. En esta misma dirección, el seiór sue­le mencionarse en relación con las controvertidas actividades chamánicas del dios Óðinn, i.e. con una serie de prácticas que aunque no directamente conectadas con este tipo de magia, sí que pertenecen a un complejo más amplio de ritos, algunos de ellos de iniciación, que suele englobarse en la denominada “magia odínica”[9].

La representación literaria del seiðr en contextos mágico-religiosos nórdicos se enmarca en un espacio simbólico marginal que lo diferencia del oficial en el que se realizaban los sacrificios. Es decir, sus practicantes no pertenecen a ninguna clase so­cial definida. Por su poder y conocimientos para entrar en contacto con “el otro mun­do” disfrutan de una posición ambigua. Son temidos, odiados, y a la vez deseados en tiempos de incertidumbre. Como dijimos más arriba, este tipo de magia era practicada sobre todo por mujeres, de ahí que normalmente aparezca asociada a los conceptos de níð y ergi, que en caso de practicantes masculinos aparecen asociados al deshonor y a la implicación de una desviación sexual, como afirma el mismo Snorri Sturluson en la Ynglinga saga al ofrecer una explicación sobre su origen en clave mitológica[10].

No todos los practicantes de estas artes mágicas pueden englobarse, sin embar­go, en una misma categoría. Algunos tenían cualidades consideradas positivas, como la capacidad de ver lo que está oculto o de prever lo que está por venir[11]. Otros, por el contrario, podían incluso hacer enloquecer a sus enemigos o causarles la muerte, por lo que no es inusual encontrar la división entre el seiðr blanco y seiðr negro en algunos estudios sobre este fenómeno mágico-religioso. Tras esta división, sin em­bargo, subyace otra más importante que hace referencia a los dos prototipos de ma­gos que aparecen relacionados con el seiðr tanto en las sagas islandesas, como en la Edda Mayor, la volva (pl. volur) y el seiðmaór o seiðskratti[12].

La importancia de las primeras en el entramado mitológico precristiano es más que evidente, si nos atenemos al hecho de que el poema nórdico apocalíptico por excelencia, el Voluspá, “La profecía de la adivina”, contenido en la Edda Mayor, está puesto en boca de una volva a la que el mismo Óðinn acude en busca de ayuda. En este caso, como en el del relato del ritual llevado a cabo por Lorbjorg  lítil-volva, “la pequeña volva”, en la Saga de Erik el Rojo, Eiríks saga rauda, los practicantes del seiðr cumplían una función social en tiempos de escasez o enfermedad[13]. Ade­más, también podrían estar relacionadas con antiguos rituales de la fertilidad, ya que tanto su indumentaria (la volva estaba cubierta con pieles de gato, el animal sa­grado de Freyja), como el hecho de que con su venida se anticipaba el final de la ca­restía apuntan en esa dirección. Su llegada, como nos dice el autor de la Saga de Erik el Rojo, era una costumbre bien arraigada, seiðr, y se esperaba con cierta impa­ciencia. Cuando la volva se dispone a entrar en la granja, los presentes la saludan de manera apropiada[14]:

Enn er hon kom inn, pótti ollum monnum skylt at velja henni soemiligar kvedjur.Hon tókpví sem henni váru men gedjadir til[15].

Las volur podían necesitar en ocasiones la colaboración de otras de su clase, como es el caso de la volva mencionada en la Orvar Odds saga que llega acompaña­da de un grupo de jóvenes asistentes, tanto hombres como mujeres, y que al parecer están aprendiendo el oficio[16] [17].

Un caso diferente es el de los seidmenn17. Su presencia en las sagas está acompa­ñada de una sucesión de términos con claras connotaciones negativas, como es el caso del ya mencionado ergi. El comportamiento afeminado atribuido a los seid- menn actúa como una categoría simbólica, ya que despierta en la sociedad un senti­miento de desprecio y aversión, lo que, como decimos más arriba, contribuye a su marginación social. Sus actividades mágicas están normalmente encaminadas a provocar desgracias, bien por propia iniciativa o por encargo de otros[18]. De especial in­terés a este respecto es la familia de seidmenn provenientes de las Islas Hébridas que se menciona en la Laxdoela saga. Kotkell y su familia son un caso prototípico de una estrategia narrativa, según la cual las diferencias étnicas eran interpretadas por la audiencia como un marcador de que algo anómalo iba a suceder. Junto a esto, el he­cho de que tanto en la Laxdoela saga, como en la Gísla saga los practicantes del seiðr aparezcan agrupados en familias, nos parece buena prueba de que los autores de las sagas pretenden adscribir este tipo de prácticas a ciertos círculos bien sean fa­miliares o nacionales[19].

En definitiva, y antes de pasar al análisis del seiðr en la Saga de Gísli, no pode­mos obviar el hecho de que buena parte de sus representaciones literarias proceden de época cristiana y que a menudo fueron modificadas para adaptarlas al entorno re­ligioso-cultural de los autores que las llevaron al papel.

  1. EL SEIðR EN LA SAGA DE GÍSLI SÚRSSON

La Saga de Gísli Súrsson es uno de los principales exponentes de un subgrupo dentro de las Sagas de Islandeses denominado “Sagas de Desterrados”[20]. La Saga de Gísli es una obra anónima que ha sobrevivido en tres redacciones de las cuales dos han llegado hasta nosotros completas (las denominadas S y M) y la tercera sólo en forma fragmentaria (B). De la versión M, la versión corta, se conservan más de una veintena de manuscritos, el más antiguo de los cuales, el AM 556 a 4to es el que ha servido de base a buena parte de las ediciones y traducciones de la Saga. Dicho ma­nuscrito fue escrito en el oeste de Islandia en el último cuarto del siglo XV (1476-1499), aunque no se conoce la identidad del copista. La versión S, o versión larga, ha llega­do hasta nosotros en dos manuscritos en papel que con toda probabilidad son copia de un pergamino que data del siglo XIV, y que llegó a Dinamarca en el siglo XVII por el interés del monarca dano-noruego Federico III (1609-1670) en completar su regia biblioteca. La versión B, o fragmento, sólo se conserva en cuatro hojas bastan­te dañadas del manuscrito AM 445c I 4to de principios del siglo XV y contiene úni­camente algunos capítulos de la Saga.

Las dos principales versiones de la Saga (S y M) coinciden en la presentación de los episodios fundamentales de la vida de Gísli Súrsson. Las diferencias textuales entre ellas son, según nuestra opinión, resultado de las diferentes estrategias de sus redactores respecto a la historia que querían contar. En este artículo no proponemos, sin embargo, una discusión profunda de las peculiaridades estilísticas o temáticas de las versiones, si no que nos conformaremos con mencionarlas cuando sean pertinen­tes para nuestro análisis del seiðr en la Saga.

La Saga de Gísli representa el drama de la inadaptación de su personaje princi­pal, Gísli Súrsson, a las exigencias de una sociedad dinámica y en proceso de forma­ción, y a las de una familia que no compartía su visión del honor y la justicia. La Saga de Gísli gira en torno a la temática del honor y la venganza, aunque su trama principal es el fruto de la interacción de diversos temas transversales entre los que destacamos el del amor. El amor no es, sin embargo, una de las fuerzas motrices de la acción, sino solamente uno de los mecanismos narrativos de los que se sirve el au­tor para desarrollar la trama. Los dos grandes conflictos que constituyen los ejes cen­trales de la Saga tienen su origen en la dialéctica entre dos tipos de emociones, los celos y el orgullo. Las sospechas de þorbjorn, padre de Gísli, de que su hija Lórdís estaba siendo cortejada de manera deshonesta por un joven, y los posteriores celos de þorkell por un antiguo amor de su mujer, son los detonantes de la ruptura y la tra­gedia familiar de los Súrsson, que acabará con la muerte trágica de los hermanos Gísli y Lorkell y de los cuñados de éstos Vésteinn y þorgrímr el goði. En ambos ca­sos, Gísli es arrastrado a la acción por su adhesión a un código de conducta marcado por la defensa del honor. La ética heroica que guía las acciones de Gísli parece suge­rir que el autor original de la Saga conocía con toda seguridad alguna de las formas en las que circulaban en la época el Hávamál así como alguno de los poemas herói­cos que hoy están reunidos en la Edda Mayor21.

La primera referencia en la Saga de Gísli Súrsson a la magia aparece en el con­texto de las celebraciones paganas de las “noches de invierno”, vetrnoetr22, en las que se describen los invitados a las fiestas en Saeból, granja en la que vivían þorkell y [21] [22]Eórdís, hermanos de Gísli, y Eorgrímr el godi, el marido de la anterior. Entre los in­vitados a Saeból destaca la presencia del brujo Eorgrímr nef, a quien se describe del siguiente modo:

Madr hét Porgrímr ok var kalladr nef. Hann bjó á Nefsstoðum fyrir innan Haukadalsá. Hann var fullr af g0rningum ok fjolkynngi ok var seidskratti, sem mestr mátti verda. Honum bjóda þeir þorgrímr ok þorkell til sín, því at þeir hofdu þar ok bod inni[23].

Como deducimos de la utilización de los sustantivos g0rningum, fjolkynngi y seidskratti, el redactor de la versión corta de la saga opta por presentar al brujo Eor- grímr nef en términos muy negativos. Al igual que la volva protagonista del episodio de la Saga de Erik el Rojo, Eorgrímr nef es invitado a la celebración de las noches de invierno por sus dotes mágicas. En lo que se refiere al hecho de que el autor haya elegido ese preciso momento para la realización del ritual, todo parece indicar que el autor de la Saga tenía interés en relacionar los sacrificios de esa época con el conju­ro por medio del cual se reforjó la espada Grásída en la lanza que acabó con la vida de Vésteinn, el cuñado de Gísli.

Porgrímr var hagr á járn, ok er pess vid getit, at peir ganga til smidju, bádir Porgrímarnir ok Porkell, ok sídan byrgja peir smidjuna. Nú eru tekin Grásídubrot, er Porkell hafdi hlotit ór skiptinu peira broedra, ok gerir Porgrímr par af spjót, ok var pat algort at kveldi; mál váru í ok foert í hepti spannar langt[24].

La relación que el autor de la saga establece entre la actividad mágica y la de la forja no ha de sorprendernos ya que existen claras equivalencias tanto en nuestras fuentes como en otras mitologías. En el Reginsmál, uno de los poemas de tema he­roico de la Edda Mayor, se dice del enano Reginn, maestro de Sigurðr (el Sigfrido del ciclo nibelùngico), hann var hveriom manni hagari… hann var vitr, grimmr oc fjolkunnigr, es decir “superaba a todos en habilidad con las manos… era sabio, cruel y versado en magia”[25]. La conexión entre herreros y chamanes está presente, por ejemplo en los dichos de los Yakut de Siberia en los que se afirma que ambos “pro­ceden del mismo nido”, lo que a su vez encuentra su reflejo en la mitología nórdica, ya que los dioses, Aesir, especialmente Óðinn, son descritos a menudo con el epíteto galdrasmiðir, “herreros de la magia”. Del mismo modo en la mitología celta la habi­lidad en la forja, la medicina y los conjuros van de la mano en la figura de la diosa Brigid.

La función del brujo Lorgrímr nef en la fragua podría haber sido, pues, la de dotar al arma de ciertas propiedades mágicas que iban a facilitar el asesinato de Vésteinn o de restituirle las que había perdido tras su rotura, que se explica en los primeros capítulos de la Saga. No olvidemos que, según el redactor de la ver­sión larga, la espada había sido obra de los enanos, dvergasmíði. La presencia del brujo en la fragua podría asimismo estar relacionada con el hecho de que en la recién creada lanza se podía observar cierta ornamentación, mál váru í, detalle sólo incluido en la versión corta. Sin embargo, el sustantivo mál podría ser inter­pretado como “runa/inscripción de carácter mágico o ritual”, con lo que la pre­sencia del brujo Lorgrímr en la fragua tendría una nueva justificación en el mar­co de la información que nos ofrecen nuestras fuentes sobre la función de las runas en contextos mágicos, como por ejemplo en el poema Sigrdrífumál de la Edda Mayor, o el mismo Egill Skallagrímsson cuando erigió el llamado níðstong en contra de la reina noruega Gunnhildr, tal como nos cuenta la saga que lleva su nombre[26].

La versión larga también aporta otro un dato sobre los poderes del brujo cuando más adelante se expresa en términos meridianos sobre la participación del mago en la noche en la que se planea la muerte de Vésteinn. Por medio del seiór, el brujo Lorgrímr habría desencadenado la tormenta, lo que suele denominarse magia atmos­férica, y así facilitado la labor de los asesinos de Vésteinn:

Sva er sagt at illvióri pvi hinu mikla hefir valdit Porgrimr nef meó golldrumsi- nom oc gerningum, oc framit til seió at nockorn veg yróe pess, at þat fari gafiz a Vest (eini) at G (isli) vari eigi vióstaddr, þviat þeir treystuz eigi a hann at raóa ef G (isli) vari hia[27].

Esta alusión a los poderes del brujo para cambiar el tiempo tiene su correlato en la segunda parte de la saga en la que su hermana, la bruja Auðbjórg, provoca un alud en el que murieron doce personas para vengarse de la agresión sufrida por su hijo. Desde un punto de vista puramente literario, las incongruencias entre las dos versio­nes ponen de relieve las diferentes estrategias de sus autores a la hora de reflejar los motivos de carácter fantástico-religioso de la historia de Gísli, así como sus diferen­tes concepciones de la trama o lo disímil de las fuentes que tenía a su disposición. La casi inexistente información biográfica sobre el brujo Lorgrímr nos hace preguntar­nos asimismo si su presencia no responde a la necesidad, surgida en tiempos cristia­nos, de proporcionar una explicación a sucesos para los que la Saga en su forma ori­ginal no ofrecía respuesta[28].

La segunda aparición de þorgrímr nef sucede tras el asesinato de Þorgrímr. Borkr, su hermano, encarga al brujo que realice un conjuro para que el asesino de Þorgrímr no reciba ninguna ayuda en Islandia.

þat er nxst til tídenda, at Borkr kaupir at Porgrími nef, at hann seiddi seid, at peim manni yrdi ekki at bjorg, er Porgrímr hefdi vegit, pó at menn vildi duga honum. Oxi níu vetra gamall var honum gefinn til pess. Nú flytr Porgrímr fram seidinn ok veitir sér umbúd eptir venju sinni ok gerir sér hjall, okfremr hann petta fjolkynngiliga meó allri ergi ok skelmiskap[29].

En la misma línea que la anterior descripción del brujo Þorgrímr, en este pasaje también observamos los mismos restos del uso efectista de algunos de los motivos mágicos en la obra. La asociación entre Borkr y el brujo contra Gísli sirve al efecto de incidir en una caracterización muy negativa del personaje de Borkr. Su particular en­frentamiento con Gísli se desarrolla en tres frentes que mencionaremos en orden cro­nológico. Primero y nada más terminar el entierro de Þorgrímr, Borkr encarga al bru­jo que realice un conjuro contra el asesino de su hermano. A continuación, y por instigación de su nueva esposa, presenta un caso legal contra Gísli, y en tercer lugar paga a un asesino a sueldo, Eyjólfr el Gris, para que busque a Gísli y lo persiga hasta matarlo. Cualquiera de las tres acciones hubiera bastado, en términos generales, para conseguir su objetivo con mayor o menor celeridad. Todas ellas en conjunto sirven al objeto de evitar el enfrentamiento directo y honorable con el asesino de su hermano y están en clara oposición con el código de conducta heroico que defendían tanto Gísli, como el propio Þorgrímr el goði. El hecho de que la primera acción que emprende sea la de contratar a un mago nos parece una clara evidencia de que la magia no puede aislarse del sistema religioso y político que nuestros autores pretenden describir en las sagas. En las sagas islandesas en general y en la Saga de Gísli en particular, la magia era utilizada para dar explicación a situaciones que se salían de los cauces habituales por los que discurría la vida diaria de la comunidad. Con el seiór, el autor de nuestra Saga pretende explicar la falta de apoyos que tuvo Gísli durante el destierro, así como justificar los que obtuvo (e. g. el de Ingjaldr) aludiendo así a un descuido del brujo. Es decir, la magia, en este caso, forma parte de un modelo explicativo de la realidad crea­do por el autor. Esto parece evidente cuando constatamos que en ninguna de las estro­fas se hace referencia al conjuro de horgrímr, mientras que, tanto la disputa legal en la asamblea, el Ping de hórness, como los intentos homicidas de Eyjólfr el Gris, sí que sirvieron de materia prima al poeta. Por ello pensamos que el personaje del brujo hor- grímr y los episodios en los que despliega sus malas artes no tienen ningún valor his­tórico, sino sólo literario. Son un efecto narrativo integrado en la trama por el autor, con el doble objetivo de elevar el tono trágico de los acontecimientos de la Saga y de proporcionar una caracterización negativa de los personajes que se relacionan con la práctica del seiðr, como intentaremos demostrar a continuación.

Primeramente, y en lo que se refiere al vocabulario, la descripción del seiór en la Saga de Gísli, coincide en lo básico con los ejemplos que hemos encontrado en obras de su mismo género, si bien, las diferencias entre las versiones vuelven a po­ner de manifiesto el desigual tratamiento al que sus redactores someten a los moti­vos relacionados con la magia y la religión. Mientras que el uso de verbos como seiða, flytja fram (M) o magna (S) para referirse a la acción de realizar un conjuro no refleja un alejamiento de lo que era habitual en obras de la misma época, la ex­presión del redactor de la versión larga, lagói hann a pat alla stund oc kraft, “y lo realizó con toda su fuerza y concentración”, revela ciertas connotaciones cristianas. Sobre todo el sustantivo kraptr, “poder, fuerza”, abunda en textos homiléticos o de contenido hagiográfico. En contextos paganos sólo aparece mencionado en dos obras de Snorri Sturluson (Gylfaginning e Ynglingasaga), además de en varias sa­gas pertenecientes al subgénero de las fornaldarsogur, “Sagas de los tiempos anti­guos”. Todos estos detalles apuntan a que el redactor de la versión larga, quizás de­bido a su falta de conocimiento sobre la materia, habría optado por describir el modo de actuar de horgrímr utilizando los términos más frecuentes de la época en la que escribía. La omisión de los componentes sexuales en la práctica del seiór po­dría deberse asimismo a las mismas razones de carácter moral que condujeron a al­gunos de los copistas a eliminar pasajes de contenido erótico, tanto en las Íslendin- gasogur, como en las fornaldarsogur.

El redactor de M, por el contrario, incide en lo execrable de la práctica del seiðr asociándolo al antiguo concepto de homosexualidad, argr, con el que ya aparecía co­nectado en la mitología nórdica, como se desprende de los insultos que Loki le diri­ge a Óðinn en la estrofa 24 del Locasenna30. No obstante, e independientemente de las diferencias en cuanto al vocabulario, los relatos de las dos versiones muestran [30]una notable conjunción en cuanto a los objetivos y los elementos necesarios para la práctica del seiór. Ambos coinciden en señalar que los preparativos, umbúó, del bru­jo se llevaron a cabo siguiendo la tradición al uso, eptir venju sinni/er pa var titt (M/S). Al igual que en el resto de las Íslendingasogur en las que se incluyen relatos similares, Lorgrímr se situó sobre un pequeño escaño, hjall, desde el que realizó el conjuro[31]. La posición elevada desde la que los seiómenn o volur entraban en contac­to con las fuerzas del más allá recuerda a la de los antiguos reyes que hacían lo pro­pio sobre el túmulo de sus antepasados, con lo que subrayaban el carácter sagrado de las palabras que desde allí se pronunciaban[32].

El escaño elevado, el túmulo o una piedra ritual parecen ser elementos de una antigua tradición en la que éstos desempeñaban la función de punto de unión entre los dos mundos, es decir, de un espacio liminal desde el que se tenía acceso a cono­cimientos vedados al resto de los mortales. La estrofa 111 del Hávamál ya nos habla de las profecías que se pronunciaban desde el escaño del þulr: Mál er atpylja, pular stóli á/Urðar brunni á[33]. La controvertida figura del pulr, de la que no nos ocupare­mos aquí por razones obvias, se presenta como la de un hombre sabio al que, sin em­bargo, a veces se le tilda de hablador y mentiroso. Su posición prominente en el þular stóll, “asiento del pulr”, y su aparente acceso a los secretos del universo son el elemento que nos permite relacionarlo con la magia que se realizaba desde el hjall. No olvidemos que el mismo Óðinn a veces es llamado en el Hávamál (estrofas 80 y 142) fimbulþulr. También en la poesía heroica encontramos referencias a la creencia de que la posición elevada es signo del contacto con las fuerzas del más allá, como es el caso de la introducción en prosa anterior a la estrofa 6 del Helgaqviða Hjörvarðþsonar, en la que Helgi recibe su nombre y la profecía sobre su futuro por boca de nueve valquirias, mientras está sentado en un túmulo[34].

El segundo elemento del ritual mágico, i. e. las fórmulas que se tenían que pronun­ciar para que éste fuera efectivo, era tan valioso como toda la parafernalia anteriormente mencionada. En nuestra Saga es de tal importancia que un fallo en su formulación hizo posible que Gísli recibiera apoyo de uno de los habitantes (Ingjalldr) de las islas que Lorgrímr había olvidado incluir en su brujería. Las diferencias entre la formulación del conjuro en las dos versiones tienen una vital importancia cuando posteriormente son utilizadas para justificar algunos de los acontecimientos del destierro de Gísli.

El último de los elementos de la ceremonia del seiðr que analizaremos es el del buey de nueve inviernos que Borkr le entrega a þorgrímr para que realice el conjuro y que está presente en las tres versiones de la Saga. La aparente conformidad entre éstas en cuanto al tipo de animal y a su edad, no nos ayuda, sin embargo, a descifrar la motivación lógica de dicha dádiva en el contexto mágico del seiðr. Mientras que el redactor de M deja claro que el buey le fue entregado a þorgrímr, til þess, es decir, para que el brujo llevara a cabo el conjuro, el redactor de S pasa por alto esta infor­mación. Éste insiste por dos veces en el uso del verbo kaupa con dos preposiciones diferentes, viðy at, para describir en primer lugar el encargo que Borkr le hizo aþorgrímr (vió), y más tarde los medios que le debía proporcionar (at). El problema que surge en este punto es que en la expresión kaupa at con dativo, el dativo hace refe­rencia a la persona de la que se compra algo o que ofrece sus servicios, como es el caso de la formulación del redactor de M en: Borkr kaupir at Porgrími nef at hann seiddi seió. Siendo esto así, la expresión utilizada por el redactor de S, Borkr keypti at honum uxa ix vetra gamlan, “Borkr obtuvo de Lorgrímr un buey de nueve invier­nos”, no sería más que una mala interpretación de lo que suponemos constaba en el texto original, tal y como lo habría recogido el redactor de M.

La constatación, una vez más, de la no siempre exitosa labor de reconstrucción con la que el redactor de S acomete los temas relacionados con la antigua religión o la magia, no aporta, sin embargo, evidencia alguna sobre lo anecdótico de la presen­cia del animal en la ceremonia del seiðr. El interés de los tres redactores por reflejar la edad del animal sí que podría deberse, por otra parte, a la importancia que con ello se daba al gesto de Borkr, ya que desprenderse de un buey adulto en aquellos tiem­pos debía ser un hecho digno de mención. Aunque al considerar la edad del buey con más detenimiento no podemos descartar que ésta no fuera un recuerdo lejano de la tradición conectada a los sacrificios en honor del dios Freyr en Uppsala celebrados cada nueve años y en los que se sacrificaban animales de todas las clases[35]. La so­briedad de los enunciados de nuestros redactores nos plantea la incógnita sobre si el buey era un mero medio de pago, o bien un elemento integrante del seiðr, como su­gieren los términos en los que se expresa el redactor de M. Si nos atenemos a esta úl­tima interpretación, el buey haría las veces del animal sacrificial con el que se pre­tende conseguir la ayuda de los dioses, como ya vimos en el caso del sacrificio de Lorkell a Freyr en la Víga-Glums saga o la más directa alusión que encontramos en la Saga de Njál. El cap. CI de esta Saga recoge el episodio ya conocido de la vida del misionero Langbrandr, en el que éste es objeto del maltrato por parte del brujo Galdra-Heðinn, al que los paganos encargaron su muerte. La saga cuenta que el brujo, fór hann úp á Arnarstakksheiói ok efldi par blót mikit, Es decir, que en esta ocasión fue un sacrificio, blót, el desencadenante de que se abriera la tierra y se tragase al ca­ballo del misionero y por poco a él mismo.

Contra la primera suposición, la de que el buey podría ser un medio de pago, en­contramos la evidencia de que en ninguna de las escenas del seiór en las Íslendinga- sogur se incluye ningún tipo de pago al seimaðr por sus servicios. Sólo en la ver­sión larga de la Frióþjófs saga ins froekna hay una indicación explícita al pago por el buen oficio de dos seiókonur: […] ok gáfu peim fé til, atpwr sendi veór suá stórt at Friðþjófi ok monnum hans, atpeir tyndiz allir í hafi, es decir, “[…] y les entregaron dinero para que enviaran una tormenta tan grande a Friðþjóf y a sus hombres, de modo que todos perecieran en el mar”[36].

En definitiva, y como venimos repitiendo, el episodio del seiór de la Saga de Gísli es un recurso narrativo, algunos de cuyos elementos podrían ser fieles testigos de que en el momento en el que la Saga se escribió, todavía persistía en Islandia el recuerdo de ciertas tradiciones mágicas de origen pagano. Lo importante de este epi­sodio no es sólo que su autor haya mezclado elementos veraces con otros que, aun­que verosímiles, más bien parecen inventados, sino que al hacerlo estaba reflejando una concepción de la realidad en la que todos estos elementos tenían cabida.

Teodoro Manrique Antón
UCLM

[1]       D. Stromback, The Conversion of Iceland: A Survey, London, 1975. Stromback destaca en su estudio el papel de los goóar islandeses en la formación de una organización social y religiosa a partir de la cual se habría desarrollado el sistema constitucional islandés. Estudios más recientes como el de O. Vésteinsson, aunque coinciden en señalar que el origen del término habría tenido en principio una relación con lo religioso, afirman que en la Islandia del siglo X el cargo de goói no conllevaba ninguna función religiosa regulada. Cfr. Orri Vés­teinsson, The Christianization of Iceland: Priests, Power, and Social Change 1000—1300, Oxford, 2000.

[2] En el Nornagésts páttr contenido en la Saga de Oláf Tryggvason afirma Nornagéstr que ciertas adivinas viajaban por el país, eran llamadas spákonur y predecían a la gente su destino por lo que muchos las invitaban a sus casas, organizaban banquetes y les ofrecían buenos regalos cuando se marchaban. Cfr. C. Richard Unger y G Vigfússon (eds.), Flateyjarbók: En samling af norske konge-sager, I, Christiania, 1860-1868, p. 184.

[3] En los países nórdicos recién convertidos, los legisladores cristianos, habiendo conseguido el primer objetivo de acabar con el culto público a los dioses, pasaron a una fase en la que el objetivo principal era des­terrar los restos menores y más populares de religiosidad precristiana, como era el caso de la magia y las pro­fecías. En las leyes noruegas del Gulaping, por ejemplo, el apartado dedicado a las profecías y a la brujería estaba colocado junto al dedicado a los sacrificios a los dioses, lo que es una buena prueba de hasta qué punto estaban unidas ambas esferas en la mente de los escritores cristianos de esos siglos. Cfr. P. Fernández Álvarez y T. Manrique Antón, Las Leyes del Gulathing, Salamanca, 2005.

[4] En las sagas más antiguas, como por ejemplo las Sagas de Reyes o konungasogur que tratan de reyes es­candinavos que todavía no podemos considerar cristianos, como Haraldr el de los Hermosos Cabellos (850 – 933), la diferencia entre las diversas formas de religiosidad precristiana parece, sin embargo, bastante clara. En la saga que lleva su nombre, Haralds saga Hárfagra, los límites de lo que era la religión oficial y las for­mas menores de los que practicaban la magia no parecen entrar en conflicto En el cap. XXXIV de dicha obra se cuenta que uno de los hijos de Haraldr, Rongvald, se trasladó a Hadaland y allí aprendió magia y se convir­tió en un brujo. Esto no fue del agrado del rey, quien intentó acabar con las prácticas de brujería en la provin­cia de Hordaland. Vitgeir, uno de los brujos de la zona, se quejó en un poema de que el rey se lo permitiera a su hijo, pero lo prohibiera a los demás. Ante esto Eiríkr Hacha Sangrienta, otro de los hijos de Haraldr, se tras­ladó a Hordaland y quemó en su casa a su hermano junto con otros ochenta brujos. Cf. Heimskringla I, Ha­ralds saga Hárfagra, Íslenzk Fornrit, XXVI, Reykjavík, 1941, pp. 138-39.

[5] Kulturhistorisk leksikon for nordisk middelalder fra vikingetid til reformationstid, vol. XV, K0benhavn, 1956-1978, p. 75.

[6] E. Heide, Gand, seid og ándevind, Bergen, 2006, pp. 238 y ss.

[7] Entre las obras que recientemente han profundizado en algunos de los aspectos religiosos, mitológicos y sociales de la práctica del seiór destacamos: Ronald Grambo, “Problemer knyttet til studiet av seid: En progra- merktering”, en G. Steinsland et al. (eds.), Nordisk Hedendom. Et symposium, Odense, 1991, pp. 133-139; J. P. Schj0dt, (ed.), Myte og ritual i det fórkristne Norden. Et symposium, Odense, 1994; G Steinsland, Norran reli­gión: myter, riter, samfunn, Oslo, 2005 o E. Heide, Gand, seid og ándevind, Bergen, 2006.

[8] C. Raudvere, Kunnskap och insikt i norrön tradition. Mytologi, ritualer och trolldomsanklagelser, Lund, 2003, pp. 93 y ss.

[9] N. Price, “The Archaeology of Seiör: Circumpolar Traditions in Viking Pre-Christian Religion”, en Brathair, 4, 2, (2004).

[10]       Tanto el Völuspd, uno de los principales poemas de la Edda Mayor como la Ynglinga saga parecen in­dicar que el seiór era un arte en principio desconocido por los dioses y que tuvieron que conseguir de los va­nes (Freyja), pero también de representantes femeninas del mundo de los gigantes, como Heiör. Para un estu­dio sobre la función de ciertos personajes femeninos en la mitología nórdica, cf. Margareth Clunies Ross, Prolonged Echoes: Old Norse Myths in Medieval Northern Society. The Myths, I, Odense, 1994, pp. 203 y ss.

[11]      En estos casos más que de seiór podría hablarse de spá, “adivinación”. Muchas de las diosas de la mito­logía conocen el arte de ver el futuro. Gefjon conoce el destino de la gente, (Edda Mayor: Locasenna 21), lo mismo que Frigg (Edda Mayor: Locasenna 29).

[12]       Además de los mencionados, en nuestras fuentes también hemos encontrado sustantivos como seióbe- rendr, vikti, galdramaór o galdrasmiór, para los brujos, y galdrakona, heiór, kveldrióa, trollrióa o fordwóa para las practicantes femeninas.

[13] Eiríks saga rauda, Íslenzk Fornrit, IV, Reykjavík, 1935, pp. 206 y ss.

[14]      También en el citado Norna-Gests páttr o en la Vatnsdoela saga se recalca el aspecto social de las visi­tas de las volur. Todo esto parece indicar que las ceremonias que éstas llevaban a cabo se habían establecido firmemente como una alternativa o complemento a las ceremonias rituales propias de la religión nórdica pre­cristiana. Catharina Raudvere (op. cit., p. 169) llega incluso a afirmar que el seiór y algunas ceremonias simi­lares podrían interpretarse como un tipo de rituales privados de la fertilidad en épocas de especial necesidad.

[15]      Eiríks saga rauda, op. cit., p. 207: “Y cuando ella entró, a todos les pareció que convenía saludarla de manera respetuosa. Y ella respondió según le agradasen los que la saludaban”.

[16] Orvar Odds saga, en Fornaldar sogur Nordurlanda, II, Reykjavík, 1954, p. 205: Hún hafdi med sér fimmtán sveina ok fimmtán meyjar. “A ella le acompañaban quince muchachos y quince muchachas jóvenes”. También en el Sigrdrífomál de la Edda Mayor es el joven Sigurór el receptor de los secretos de la valquiria, entre los que se contaban todo tipo de runas (las runas de la medicina, límrúnar, las que sirven para proteger­se, biargrúnar, etc.), por lo que, aunque no se mencione explícitamente el seidr, todo parece apuntar a que los hombres podían practicar ciertos tipos de magia sin caer en la vergüenza de la homosexualidad.

[17] El término seidkona está atestiguado en algunas de las sagas denominadas de “los tiempos antiguos” fornaldarsogur, como la mencionada Orvar-Odds saga o la Hrólfs saga kraka, en las que parece haberse di­sipado en parte la antigua distinción entre spákona y seidmadr.

[18]       En una de las obras de corte histórico más importantes de la literatura nórdica antigua, el Libro de los Asentamientos, Landnámabók, contamos, sin embargo, con la evidencia de huríór sundafyllir, que por me­dio del seiór consiguió alimentar a sus vecinos en una época de gran carestía: Puriór sundafyllir ok Volu- Steinn son hennar fór af Hálogalandi til Íslands ok nam Bolungarvik ok bjoggu i Vatsnesi. Hon var pvi ko- lluó sundafyllir, at hon seiddi til pess i hallwri á Hálogalandi, at hvert sund var fullt affiskum. “Puriór la Llena-canales y su hijo Volu-Steinn partieron de Hálogaland (Noruega) hasta Islandia. Se instalaron en Bo­lungarvik y vivían en Vatsness. La llamaban “Llena-canales” porque en un año de carestía en Hálogaland hizo un conjuro y resultó que todos los canales se llenaron de peces”. Cf. Landnámabók, Íslenzk Fornrit, I, Reykjavík, 1986, pp. 186.

[19]       De la fama de los fineses como chamanes y expertos en artes mágicas deriva el sustantivofinnferó o ex­presiones comofarafinnfarar, “ir a consultar a los fineses”, con los que se hacía referencia a los viajes que se realizaban a su territorio para obtener respuestas sobre el futuro, etc. También en la antiguas leyes noruegas del Borgarping se contempla la pena de destierro total para los que realizan un viaje a las tierras de los fine­ses: Pwt er ubota vwrk at gera finfarar at spyria spa. “Hay pena de destierro total para los que vayan a terri­torio finés a consultar la profecías”. Cf. R. Keyser y P. Munch (eds.), Norges gamle love indtil 1387, I, Chris­tiania, 1846, pp. 350-351.

[20] La Saga de Gisli ha sido traducida al español por José Antonio Fernández Romero. Cfr. J. A. Fernández Romero, Saga de Gisli Sursson, Valencia, 2001.

[21] El Hávamál ha sido definido como el “código de valores de la Época Vikinga”, aunque en él se hayan descubierto capas de muy diferentes épocas. Especialmente interesantes son dos de sus partes, los poemas lla­mados Rúnatal y Ljóóatál. En ellos se explican los rituales mágicos necesarios para grabar runas y se enume­ra una larga lista de encantamientos para ayudar al guerrero y al amante.

[22] A mediados del mes de octubre se celebraban las denominadas “noches de invierno”, vetrnwtr, para dis­frutar con amigos y familiares de los frutos de la cosecha y honrar a los dioses de la fertilidad, sobre todo a Freyr. En las sagas también suele referirse a estas celebraciones con el término haustboó, “convite otoñal”. En estos banquetes se bebía y se hacían sacrificios a los dioses. Las vetrnwtr eran una de las épocas del año preferidas para celebrar las bodas dado que coincidía con el momento en el que las despensas estaban mejor provistas.

[23]      Gísla saga Súrssonar, Íslenzk Fomrit, VI, Reykjavik, 1943, pp. 37-38: “Había un hombre llamado Eor- grímr al que llamaban nef. Vivía en Nefstaöir junto al Haukadalsá. Estaba muy versado en malas artes y magia y era un brujo de los peores. Eorgrímr y Eorkell lo invitaron a su casa porque también celebraban un banquete”.

[24]      Gísla saga Súrrsonar, op. cit., pp. 37-38: “Eorgrímr sabía trabajar bien el hierro y se cuenta que éstos fueron a la forja, los dos de nombre Eorgrímr y Eorkell y se encerraron. Tomaron los pedazos de la espada Grásída que le habían correspondido a Eorkell en el reparto y Eorgrímr hizo una lanza de ellos que estaba ter­minada al atardecer; estaba adornada y se colocó en un asta de una cuarta de largo”.

[25]      Gustav Neckel (ed.), Edda. Die Lieder des Codex Regius nebst verwandten Denkmälern, Heidelberg, 1962, p. 173.

[26] Egils saga Skallagrímssonar, Íslenzk Fornrit, II, Reykjavik, 1933, p. 171.

[27] Agnete Loth (ed.), Saga af Gisla Surs Syne, en Membrana regia deperdita, K0benhavn, 1960, p. 32. “Y así se dice que la gran tormenta fue provocada por þorgrímr nef con su magia y malas artes y que hizo un he­chizo para que de algún modo ocurriera que pudieran atacar a Vésteinn sin que Gísli estuviera presente, por­que no se atrevían a atacarlo si Gísli estaba a su lado”.

[28] La absoluta carencia de referencias que muestran nuestras fuentes respecto a þorgrímr nef y su herma­na, la bruja Auðbjórg, tampoco ha contribuido a disipar las dudas sobre la verdadera función de estos perso­najes en la Saga. La relación del episodio en torno a la espada Grásída y la magia de þorgrímr nef con la poe­sía heroica han sido puestas de relieve por diferentes investigadores. Riti Kroesen, por ejemplo, interpreta la presencia del mago como fruto de una necesidad narrativa creada en el episodio de la ruptura de Grásída, y que, según ella, tendría su origen en la historia sobre la espada Gramr de Sigurðr Fáfnisbani, tal y como se cuenta en la Volsunga saga. Cfr. R. Kroesen, “The Reforged Weapon in the Gísla saga Súrssonar”, en Neo- philologus, 66, (1982) pp. 569-73.

[29]       Gísla saga Súrrsonar, op. cit., pp. 56 y 57: “Lo próximo que sucede es que Borkr paga a Porgrímr nef para que prepare un conjuro seiór al objeto de que la persona que había matado a Porgrímr no encuentre ayu­da, aunque la gente lo quisiera proteger. Un buey de nueve años se le proporcionó con este fin. Porgrímr lleva a cabo el conjuro, se prepara según era su costumbre y se construye un pequeño podio y lo ejecuta con gran brujería, perversión y magia”.

[30] GNeckel (ed.), Edda., op. cit., p. 98: Enpik síóa kóóo Sámseyo í,/ok draptu á vett sem voclor;/vitka líki fórtu verpióó yfir,/ok hugóa ekpat args aóal. Traducción en E. Bernárdez Sanchís, Textos mitológicos de las Eddas, Madrid, 2006, p. 235: “Magia negra hacías, eso dicen, en Samsey/tabaleabas como las volvas/en figu­ra de brujo viviste entre hombres/y eso amaricamiento es”.

[31]       Kotkell el seiómaór de la Laxdoela saga se situó sobre un gran escaño, seióhiall mikinn. La mujer fin­landesa de la Vatnsdoela saga también estaba en una posición elevada, var sett hátt y para horbjorg, la volva de la Saga de Erik el Rojo se construyó un asiento más alto de lo normal, háswti. Para un estudio sobre el sig­nificado del seióhjallr, cf. A. Olrik, “At sidde pá h0y: oldtidens konger og oldtidens thulir”, en Danske Stu­dier, (1909), pp. 5 y ss.

[32]       En la Friópjófs saga ins froekna, una de las fornaldarsogur, se cuenta cómo los hijos del difunto rey Beli, Helgi y Hálfdan, recibían a sus visitas sentados sobre el túmulo de su padre.

[33] G. Neckel (ed.), Edda, op. cit., p. 33. Traducción en E. Bernárdez Sanchís, op. cit., 2006, p. 130: “Tiem­po es de hechizar en el trono del thul/en la fuente de Urd”.

[34]       G. Neckel, Edda, op. cit., p. 142: Hann sat á haugi; hann sá ríóa valkyrior nío, oc var ein gofugligust. Traducción en L. Lerate, Edda Mayor, Madrid, 1986, p. 205: “Estaba él en la loma, cuando vio nueve valqui- rias a caballo, y una había entre ellas hermosa como ninguna”.

[35] La importancia del número nueve en la mitología nórdica es más evidente si consideramos que: Nueve son los mundos de la cosmología nórdica, ÓSinn estuvo colgado nueve noches en Yggdrasill, los sacrificios del templo de Uppsala se realizaban cada nueve años, el dios Heimdalr es el hijo de nueve madres, nueve fue­ron los pasos que dio el dios Lórr antes de caer muerto tras su lucha con Jormungandr, etc. Del mismo modo, en una de las piedras rúnicas más citadas en el contexto ritual, la piedra de Stentofte (DR 357 U) de Blekinge en Suecia (siglo V11) puede leerse: niu habrumz, niu hangistumz Hapuwulfz gaf j[ar]: “Ha^uwulfz dio con nueve carneros y nueve potros un buen año”.

[36] Friópjófs saga ins frwkna, L. Larsson (ed.), Altnordische Saga-Bibliothek, 9, Halle, 1901, p. 14.

No todos iremos a Valhalla

 ManuHan pasado pocos días desde que festejamos el blót anual en honor a los ancestros y a los álfar. Durante el almuerzo que el clan Fauces de Tormenta celebró antes de la ceremonia, tuve ocasión de mantener una animada charla con mis hermanos y hermanas al respecto, como no podía ser menos, de la otra vida. ¿Qué sucede cuando fallecemos? Al profesar una fe eminentemente vitalista, en ocasiones perdemos el interés por tales cuestiones: nos centramos en vivir esta vida conforme a nuestra escala de valores. Sin embargo, nunca está de más dedicar un instante a estas cuestiones, aunque sólo sea a causa de la festividad que acabamos de dejar atrás. Y es que podemos olvidar que, por desgracia, muchos de nuestros más jóvenes hermanos y hermanas están muy confundidos al respecto de este tema, pues piensan que, como si de cristianos se tratase, tienen dos destinos posibles: un Valhalla idealizado, similar a un concierto de viking metal, y un Helheim infernalizado. A través de semejante equivocación, algunos de nuestros miembros más veteranos han partido hacia el más allá por vejez o enfermedad creyendo que su destino era terrible e injusto, mientras su familia, en un intento de cubrir la supuesta deshonra de una muerte natural, justificaban al finado diciendo que morir luchando contra la enfermedad era una forma de proclamarse como uno de los Einherjar. Siento disentir. No podemos simplificar los términos de ese modo. No todos iremos al Salón Dorado. La inmensa mayoría no iremos. ¿Entonces qué les sucederá a estas almas? No lo sabremos con certeza hasta que no nos llegue la hora, aunque algunos estudiosos del Ásatrú bosquejan algunas ideas interesantes, que creo que son importantes y bien fundamentadas. Expondré aquí algunas,
 valkiria-sobre-caballo-volador
En caso de morir en batalla, la Valkiria sustituye a la Fylgja
 
     El proceso de la muerte, desde el punto de vista espiritual, sería del modo siguiente: en el momento de la muerte, el Sálfr (la personalidad espiritual) pasa a habitar el Hamr (el cuerpo espiritual), abandonando el Lík (el cuerpo físico). Es entonces cuando su Fylgja (animal espiritual) lo guiará hasta su destino, volviendo después a Midgard, junto a su familia/clan. Por ende, se deduce que, tras la muerte de un individuo, su clan queda sin Fylgja hasta que el finado alcance su último destino, a excepción, claro está, de que el muerto haya caído en batalla, en cuyo caso la Fylgja se queda con la familia, siendo sustituida por una valkiria. De este modo, vemos que, del individuo, lo que se queda en Midgard, en principio, son el Lík, la Hamingja (que, como ya se apuntó en el anterior artículo, se puede ceder o heredar), y la Fylgja una vez haya cumplido su misión con el difunto. Pero ¿y si la Hamingja no es heredada?Pues se queda en el Lík, y eso es lo que genera un Draugr (un espectro). Por ejemplo, el poder de augurio que tienen las völvas reside en su Hamingja, y por eso es importante que escojan una aprendiz o que tengan una primogénita que la herede, puesto que en draugr de una völva es un ser muy poderoso y peligroso. Puede pasar, como ya dijimos hace unos días, que la Fylgja no esté sintonizada con su elegido, o dicho de otro modo, que decida no guiarlo por un comportamiento deshonroso reiterado, en cuyo caso el alma vagará sin guía, lo que puede dar lugar a un draugr o un svartálfr (literalmente elfo oscuro, o fantasma -nótese que distingo entre espectros, osea fantasmas agresivos, y fantasmas a secas, que no sienten necesariamente animosidad contra los vivos-). Por último, deseo reseñar que hay casos muy especiales y para nada comunes, en los que el Sálfr se reencarna en el seno familiar propio, y cuando se reúne con su propia Fylgja y su propia Hamingja, dan lugar a un individuo de gran capacidad y entendimiento, con una enorme memoria inconsciente, que suele estar destinado a ser un líder y/o un gran héroe.
     Ya hemos hablado del proceso, pero ¿y el destino del alma, y el camino que debe tomar para llegar a él? Bien, pues de acuerdo con Agnarsson, todas las almas deben pasar por el oscuro reino de Svartálfheim antes de alcanzar el destino que les espere, y es en este lugar donde el alma corre el riesgo de perderse y donde necesita la ayuda de su Fylgja, como guía y como protectora frente a otros elfos oscuros y draugar que consideren al sujeto como un intruso o una amenaza.
     Una vez atravesado el oscuro reino de los muertos sin reposo, y atendiendo a las circunstancias de la muerte y a las condiciones del alma del individuo, hay diversos destinos posibles. El más común es Helgard, dominio de la diosa Hel. Y ya es hora de que nos quitemos esa idea de que Helgard es un reino oscuro, de niebla y frío eternos: es un lugar apacible, con estaciones, muy similar a Midgard, donde van a parar las almas de casi todos los humanos, plantas y animales, en sus cuerpos espirituales, de modo que en este reino no se puede envejecer, enfermar, morir o deteriorase, lo que se denomina estado de estasis. Un lugar donde reencontrarse con los familiares y amigos caídos, donde poder dedicarse a las aficiones personales, donde hallar paz, si es eso lo que se desea.
     En el caso de los escogidos, su destino será Asgard, aunque puede ser, como ya es de sobra sabido, que vayan a Valhalla bajo el mando de Odín, o a Volkvángr, bajo el mando de Freya. Los más marciales irán con el primero, mientras que aquellos guerreros con vocación artística irán con la segunda.
     Siempre hay extrañas excepciones a estos lugares, como es el caso de los ahogados en el mar o en los ríos: entrarán a servir a Ran, la diosa del mar embravecido y las olas, convirtiéndose en una suerte de draugar marinos. Tal destino se puede evitar llevando siempre algo de oro en el momento de la muerte: si se puede pagar el tributo en oro que demanda Ran, ella buscará la Fylgja del ahogado para que vaya donde le corresponda.
     También se da el caso, menos extraño y específico que el de los ahogados, en el que el alma se queda en Midgard debido a su conexión con su familia o su clan, convirtiéndose en un espíritu ancestral que acompaña a su clan y lo proteje, junto con la Fylgja.
     También hay otros destinos, mucho más difíciles de entender para los mortales, como es el caso de aquellos espíritus que se transforman en álfar y moran en Ljosálfheim, bajo el auspicio de Frey, descendiendo a la floresta y cuidando la fertilidad de Midgard; o aquellos espíritus que moran en el interior de la tierra, horadándola en busca de metales y gemas, conocidos como Dökkalfar o Dvergar (los tan conocidos «enanos»), los mejores artesanos de los Nueve Mundos; o los oscuros e iracundos elfos oscuros de los que ya hemos hablado.
     Como veis, el tema es denso e interesante, y no abarca sólo estas cuestiones, sino que, a poco que uno investiga, surgen nuevos interrogantes: ¿qué sucede con las mujeres guerreras, se convierten en Valkirias o Dísir? ¿Por qué un alma, ya estéril e inmortal, es escogida para dar vida como es el caso de los elfos de luz? ¿Son peligrosos los Svartálfar para su descendencia en Midgard? ¿Existe comunicación entre Midgard y Helheim? Son muchos interrogantes, y no tengo las respuestas. Nunca tendré todas las respuestas, y no es esa mi intención. Yo disfruto con la investigación y el conocimiento.
     Espero haber resuelto dudas tanto como espero haber generado otras. Al menos, con lo aquí expuesto, creo que se habrá generado una nueva perspectiva del más allá para algunos. Y la próxima vez que algún ardoroso ásatrúar os grite aquello de «¡Victoria o Valhalla!», sonreíd y susurrad «Puede… o puede que no…».
Manuel Garzón
Goði COE

Paganismo en la encrucijada: Renovación ó Reconstruccionismo

witches'-counciljpgDentro de la cosmovisión politeísta europea nos encontramos en una, por definirlo de alguna manera, encrucijada histórica; por un lado tenemos todo el futuro a nuestro alcance, como conjunto de creencias novedosas pero a la vez con un substrato eminentemente tradicional que puede dar una acertada respuesta a las carencias espirituales existentes en la sociedad europea, y por otra parte iniciamos nuestro recorrido con una serie de “pesos muertos” que en ocasiones no impiden caminar como deberíamos. Dentro de las denominadas religiones “paganas” (1) de tradición más o menos indoeuropea (2), nos topamos muy a menudo con no pocas poses estériles que claramente las hacen situarse fuera de cualquier marco social y religioso contemporáneo. En este sentido, una de las más graves deformaciones es aquella que denominamos bajo la expresión de “Regreso al Futuro”. Existe, y es muy frecuente, la tentación de dar un salto en el tiempo para alcanzar una determinada época histórica a voluntad del usuario -o en este caso según los gustos del “pagano” en cuestión-, obviando así 2.000 años de influencia histórica del judeo-cristianismo como si nada, y lo que es más grave, renegando de la realidad social en la cual nos desenvolvemos. Este paganismo al que denominaremos como reconstruccioncista, se sitúa en esa búsqueda de un paraíso ideal como fuga ante una realidad incómoda. Una existencia pobre y baja en parámetros de competitividad social, siempre se lanzará a la “fuga de la realidad” como solución a sus males internos: unos se introducirán en  la huida hacia adelante, conocida también como “progresismo” (en la cual todos los males tendrán solución en un hipotético futuro hipertécnico y eminentemente racional); y los otros exiliados de la realidad, querrán retrotraerse en el tiempo para encontrar un pasado a su medida, épocas tan idealizadas como desfiguradas. Es en esta segunda evasión de la realidad, en donde se encuentran la inmensa mayoría de los paganos reconstruccionistas: Intentarán vivir como Vikingos, hombres del Neolítico o celtas del siglo II a.c.; pretenderán vestirse como ellos, hablar sus lenguas ya muertas, pensar como se supone pensaban estos ancestros, o realizar ceremonias religiosas más o menos fidedignas a patrón original. Todo ello en la idea de emulara a unos hombres y conductas culturales ya desaparecidas, pero tenidas como excelsas así como “verdaderas”. Pero ante el desconocimiento en su autentica dimensión de las creencias espirituales ancestrales, se moverán en  “arenas movedizas” con ritos y ceremonias creadas en los años 70 por los movimientos de orientación “New Age” (3), y otros de marcado acento político que veían en el paganismo una lanza antisistema empuñada por grupos y partidos de variopintos espectros políticos.

Muchos estos intentos de reconstrucción religiosa hay que dejar constancia de su buena intención, ya que se miden por la noble esperanza de revivir una riqueza espiritual ancestral perdida en parte, pero sumamente rica como para quedarse en el olvido de los tiempos. Es necesaria a todas luces una “repaganización” de Europa (o mejor una indoeuropeización de Europa), como es necesaria la vuelta a las fuentes naturales de nuestro Ser para poner en marcha una revolución espiritual y material de nuestros pueblos. Pero estos procesos de identificación indoeuropea no tienen que significar necesariamente estudios arqueológicos sobre las religiones del Paleolítico Superior, del Neolítico o la Edad de Bronce; sino vivir plenamente la espiritualidad de nuestros ancestros, nada más y nada menos. Tradición sí, pero con autonomía histórica. Lo verdaderamente valido para nuestro futuro religioso son la cultura y creencias de Occidente, nuestra herencia; lo demás es en bastantes accesorio, cuando no se trata de autenticas falsificaciones de nuestra alma en aras de crear una “segunda religiosidad” fruto de la decadencia moral de nuestras sociedades contemporáneas.

No somos escandinavos del siglo V a.C., ni tan siquiera hispano-romanos, ni Visigodos de Toledo… somos españoles-europeos de 2014, que pagan sus hipotecas, trabajan más de 40 horas a la semana (con suerte), que sufren y padecen las vicisitudes cotidianas de cualquier mortal. No cazamos mamuts, ni vamos por ahí con un hachas de combate, ni llevamos “cascos de cuernos”, ni cosas por el estilo. Lo que de verdad nos identifican es que, como ya hemos dicho, somos españoles-europeos de hoy, herederos de una rica y vasta cultura, así como portadores de un alma ancestral que manifestamos en diversos apartados de nuestra vida, incluyendo por supuesto el religioso. Pensar y actuar de otra manera que nos sea bajo el marco de lo “real” es situarse fuera de los parámetros racionales de la existencia para alejarnos de todo compromiso social. Un ejemplo. No podemos extrapolar el contexto en el cual vivían los escandinavos en la baja Edad Media, con nuestro mundo actual como pretenden en no pocas ocasiones muchos neopaganos actuales. Ese era un mundo eminentemente guerrero porque las circunstancias así lo demandaban; vivían en un medio hostil que les hacia estar siempre en constante lucha por su supervivencia. De ahí esa función guerrera omnipresente en toda la mitología nórdica; ser guerrero era lo más importante porque de ellos dependían la supervivencia de la tribu o el poblado entero, su premio tras la muerte debía ser también el mejor de todos, vivir en el Walhalla rodeado de manjares y Valkirias. Pero no debemos confundir lo simbólico con lo literal del símbolo. Nosotros no nos hallamos en esas circunstancias, por ello no podemos tomarnos al pie de la letra las Eddas, Sagas y demás textos antiguos como si fuesen la “verdad revelada”, eso sería como creer que una paloma dejo embarazada a una Teeneger judía hace más de 2.000 años. Pues bien para muchos de nuestros hermanos esa mitología guerrera presente en dichos textos antiguos llevada a su literalidad más simple es la esencia de la religión Odinista (4), obviando y falseando otros aspectos fundamentales de dicha religión para centrarse únicamente en lo trivial: en las cotas de malla, las hachas de doble filo, el combate eterno y el Valhalla como premio.

No podemos revivir la existencia de otros, tenemos que ser “clásicos de nosotros mismos”. No podemos convertirnos en unos Vikingos al uso o en unos aguerridos espartanos. Pero sí que podemos llevar a nuestro mundo actual las esencias de estos hombres y sus épocas, he ahí la clave: actualizar los mitos. Vivimos en los inicios del siglo XXI, aquí no hay «cotas de mallas», ni «hachas de doble filo», habitamos en otro tipo de sociedad y debemos adaptarnos a ella; ojo digo adaptarnos no transigir que es otra cosa muy distinta. Hoy el valor no se mide por los combates ganados, ni por las hazañas de conquista, sino por la permanencia y desarrollo de un determinado código de valores, por una actitud ante la vida: podemos ser justos, fuertes, sabios, honorables…eso es lo que agrada a los dioses, y lo que de verdad nos tendría que importar. Lo demás me parece bastante subalterno cuando no quimérico y contraproducente. Qué sería mejor, morir en combate (aquí habría que matizar mucho en qué es un combate) siendo un canalla y un miserable, o vivir según una  estructura moral conforme a nuestro Ser Odinista, pero acabando nuestros días siendo unos ancianos, y rodeados de nuestros seres queridos;  evidentemente para un hombre de nuestra tradición es la segunda opción la que más le debería complacer. Bajo ese “ardor guerrero” pagano de muchos, se esconda la mayor de las cobardías, aquella que sacrifica la esencia por la existencia, la pose por lo profundo y lo verdaderamente noble por una determina estética. Hablan de combates y luchas porque saben que es bastante improbable que en nuestras sociedades pacifico-hedonistas se den tales circunstancias bélicas (a no ser que unos sea “soldado profesional” y le manden a defender la “democracia” y la “libertad” en cualquier punto del planeta). Prefieren fantasear con esta belicosidades que no implicar ningún compromiso firme personal, antes que mantener en su vida un estilo conforme a las 9 nobles virtudes Odinistas (5), que evidentemente conllevan un mayor sacrificio y coraje para ponerlas en la práctica cotidiana.

Es también en la paz y en la prosperidad cuando se producen los desarrollos humanos necesarios para una evolución en la materia y el espíritu; la constante incertidumbre, el acoso bélico incesante producen situaciones extremas de supervivencia que hacen incapaz cualquier avance humano. La Novena Sinfonía de Beethoven jamás se hubiese creado bajo un clima de penuria, hostilidad y guerra constante. Yo mismo no estría escribiendo este artículo, si mi prioridad vital fuese encontrar comida para que mi familia no se muera de hambre mañana. Hoy los guerreros no son aquellos hombres envueltos en acero, sino los que no se callan ante la injusticia, los que gritan la verdad aunque te señalen con el dedo. Aquellos que tienen el valor de ir contracorriente del discurso de valores dominantes y encima los practican esos valores día a día; los que luchan por sus creencias y convicciones, amando aquello que respetan y despreciando todo lo que les corrompe. Esos son para mí los “paganos” del siglo XXI. No propongo la falsa moral de “amar a nuestros enemigos”, ni responder al mal y la violencia con el “martirio”, sino simplemente planteo dar una respuesta adecuada en cada momento y cuando situaciones concretas así lo demanden, pero siempre bajo nuestro entramado ético. Los dioses aman a los valientes, pero no a los fanfarrones y a los estúpidos.

La “arqueología religiosa” llevada sus máximos extremos, deviene necesariamente en la total falsificación de la realidad para sumergirse en las brumas de un pasado idealizado, pero falseado en muchas de sus aspectos. No podemos ser lo que no somos, esto es de “Perogrullo”. Pero sí que podemos alcanzar lo que verdaderamente nos hermana como hombres y  mujeres; la pertenencia a un pueblo y a una cultura determinada. Sinceramente, nadie en su sano juicio puede identificarse ya como un germano, celta o latino…todos en cambio somos Europeos, herederos de una misma tradición indoeuropea y de una cosmovisión que nos forma en toda nuestra dimensión humana: la dimensión física, la religiosa, la cultural y la social. Si somos capaces como politeístas europeos de encontrar el equilibrio entre lo que es tradición y lo que debe ser la actualización de nuestros credos; entre lo accesorio y lo importante;  entre la verdad heredada de nuestro pasado y la capacidad creativa de nuestras confesiones para elaborar una doctrina, unos ritos y unas representaciones actuales, habremos conseguido dar un salto de gigante para posicionarnos en la vanguardia religiosa del este siglo que apenas ha comenzado. Sino tristemente vagaremos por este mundo como espectros, buscando un éxito que nunca llega debido a nuestra nula capacidad para quemar ese barco vikingo mental que nos atenaza y embota. No podemos regocijarnos en nuestra propia marginalidad, no debemos dar una imagen de sectarismo de catacumba, es tiempo de realizar ese salto evolutivo de nuestra religión para ver el mañana con claridad. Nuestras religiones en general, y el Odinismo en particular, no tienen que ser credos estáticos, más bien deben hacer gala de un dinamismo en sintonía con su absoluta fidelidad a sus principios básicos, pero con la suficiente flexibilidad en cuanto a sus actuaciones y estrategias para encarar los desafíos diarios. Debemos crear esa religión autóctona y popular como punto de partida, como crisol de nuestra herencia indoeuropea capaz de alumbra la fe del porvenir que la historia nos está demandando, ese es el verdadero reto de futuro para todos los que buscamos en lo más intimo de nuestra alma la fuerza que nos lleve a crear un mundo nuevo.

“Compañeros para su camino busca el creador, y no cadáveres, ni tampoco rebaños y creyentes. Compañeros en la creación busca el creador, que escriban nuevos valores en tablas nuevas.

Compañeros busca el creador, y colaboradores en la recolección: pues todo está en él maduro para la cosecha. Pero le faltan las cien hoces: por ello arranca las espigas y está enojado.

Compañeros busca el creador, que sepan afilar sus hoces. Aniquiladores se los llamará, y despreciadores del bien y del mal. Pero son los cosechadores y los que celebran fiestas.

Compañeros en la creación busca Zaratustra, compañeros en la recolección y en las fiestas busca Zaratustra: ¡qué tiene él que ver con rebaños y pastores y cadáveres! Y tú, primer compañero mío, ¡descansa en paz! Bien te he enterrado en tu árbol hueco, bien te he escondido de los lobos. Pero me separo de ti, el tiempo ha pasado. Entre aurora y aurora ha venido a mí una verdad nueva.

No debo ser pastor ni sepulturero. Y ni siquiera voy a volver a hablar con el pueblo nunca; por última vez he hablado a un muerto.

A los creadores, a los cosechadores, a los que celebran fiestas quiero unirme: voy a mostrarles el arco iris y todas las escaleras del superhombre.

Cantaré mi canción para los eremitas solitarios o en pareja; y a quien todavía tenga oídos para oír cosas inauditas, a ése voy a abrumarle el corazón con mi felicidad.

Hacia mi meta quiero ir, yo continúo mi marcha; saltaré por encima de los indecisos y de los rezagados. ¡Sea mi marcha el ocaso de ellos!”

 Así habló Zaratustra (Friedrich Nietzsche)

 

 

 

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NOTAS

 

  1. Dicha expresión proviene de la palabra latina paganus, cuyo significado es: hombre del campo, campesino, aldeano, paisano. Este término hace referencia a todos aquellos que profesan una religión distinta a las comprendidas dentro de las religiones del “Libro”: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. Es por ello una expresión peyorativa, lanzada contra los fieles a las creencias anteriores al cristianismo en Europa, tachándoles así de ignorantes y primitivos. Las antiguas creencias se fueron refugiando ante el avance de la nueva religión, en los campos, fuera de los núcleos urbanos, de ahí la expresión “paganos” apara aquellos que no practican la fe del nuevo dios del judeo-cristianismo. Personalmente el termino no me gusta ni me identifica, prefiero la de “Politeísmo Europeo” o “Espiritualidad Indoeuropea” que creo se ajustan más a la realidad; aunque mantendremos el nombre genérico de “paganismo” para identificar los credos europeos precristianos dada su mayor popularidad y comprensión.

 

  1. Identificamos al pueblo indoeuropeo como una comunidad que vivió entre el V y IV milenio a. de C. entre Europa Central y las estepas de Siberia. Posteriormente Las migraciones de las tribus indoeuropeas comenzaron en el II milenio diseminándose por Europa y Asia, difundiendo su lengua, sus costumbres y creencias; dando lugar a las numerosas culturas y lenguas como: Germánico, Céltico, Latín, Griego, Iraní, y Sánskrito.

 

  1. El término nueva era —utilizado durante la segunda mitad del siglo XXy principios del XXI— se refiere a la Era de Acuarioy nace de la creenciaastrológica de que el Sol pasa un período de tiempo (era) por cada uno de los signos del zodíaco. Según esta creencia, la Era de Acuario marcaría un cambio en la conciencia del ser humano, que ya estaría empezando a notarse y que llevaría asociado un tiempo de prosperidad, paz y abundancia. Las ideas reformuladas por sus partidarios suelen relacionarse con la exploración espiritual, la medicina holística y el misticismo. También se incluyen perspectivas generales en historiareligiónespiritualidadmedicina, estilos de vida y música. Algunos individuos cuyas creencias pueden ser catalogadas como de Nueva Era (incluyendo a los neopaganos) pueden sentir que la etiqueta es inapropiada debido a que puede ligarlos con otros credos y prácticas. Debido a la variedad de creencias a la carta, cualquier categoría coherente puede parecer restrictiva o incompleta; una definición de Nueva Era podría ser: no perteneciente a ninguna religión tradicional.

 

  1. El antiguo Odinismo es el nombre que damos a las creencias comunes de la gente de habla Germánica (Inglés, Holandés, Alemán, y Escandinavo). Frecuentemente estas creencias es llamada también por los Antiguos Nórdicos con el nombre de Ásatrú («confianza en los Æsir»). Sin embargo, el Antiguo Odinismo no es solamente Escandinavo, ya que también fue seguido por los Teutónicos, gente del Continente y los pobladores Anglosajones en Inglaterra; Y por lo tanto, el Odinismo también se da, no solamente a los Æsir (Wodan, Thunor, Tiw, y su gente), sino también a los Vanir (Frow Yng, Frowe, Njord, y Nerthus) y los otros espíritus. Si bien el término Ásatrú es un neologismo acuñado en el contexto del romanticismo nacionalista delsiglo XIX, utilizado por primera vez por Edvard Grieg en su ópera Olaf Trygvason, de 1870, la práctica religiosa en sí es una reconstrucción del culto ancestral de los pueblos germánicos. Los Visigodoslo practicaban hasta entrar en el Imperio romano (su conversión al cristianismo fue un acto político, destinado a conseguir los favores del emperador romano Valente). Otros pueblos que estuvieron en la Península Ibérica, como los Suevos, practicaron esta religión en Galicia y Asturias. En la Edad media, los vikingos y varegos recorrieron toda Europa, incluso llegando a Galicia, Asturias y Andalucía. Actualmente el Odinsimo en nuestro país es una confesión religiosa legalmente reconocida por el Estado Español.

 

  1. Las Nueve Nobles Virtudes del Odinismo son las siguientes: Coraje, Verdad, Honor, Fidelidad, Disciplina, Hospitalidad, Laboriosidad, Confianza y Perseverancia.

Publicado por Asbru en