Religiones Mistéricas y Paganismo Indoeuropeo.

5764_10201223775376135_1697614482_nHoy por hoy el único culto plenamente indoeuropeo representado legalmente en el estado español es el ODINISMO-ASATRU, que está considerado como una religión étnica o gentilicia.

Con la aparición dentro del moderno paganismo de religiones sincréticas (wicca y druidismo), entre los antiguos paganismos indoeuropeos y los cultos mistéricos, es necesario recordar que es lo que son estos últimos.

Ya que la principal religión mistérica que hemos padecido es el cristianismo, los practicantes de las antiguas religiones indoeuropeas mantenemos unos recelos justificados a este tipo de religión. Conceptos  como “salvación” “ascensión al conocimiento por el dolor” etc, no hacen sino recordarnos a la religión que cercenó nuestra religión ancestral, es necesario pues, que actualicemos nuestros conocimientos sobre las mismas.

Antecedentes

La muerte para el hombre es, quizá la experiencia sobre la que más ha reflexionado desde el origen de los tiempos. En la religión griega, a partir de la lectura de la obra épica de Homero, desconsolador es el destino que aguardaba a los mortales tras su entrada en el Hades; convertirse en tristes sombras de lo que fueron en vida. En la religión germánica el destino de los simples mortales era el reino de Hel, donde las almas esperaban a una nueva oportunidad de encarnarse, de una tristeza similar. El terror a la muerte, sin duda está en el origen de las religiones mistéricas, en clara oposición con la germánica, donde ésta solo era un rito de paso de la vida, la transformación en otro estado, donde era el destino—personalizado por las Nornas— quien gobernaba el funcionamiento mismo del universo, y era inapelable.

Las iniciaciones mistéricas ofrecieron a los hombres de la Antigüedad una esperanza de salvación, la ilusión de que tras lo inevitable, se podía gozar de una vida dichosa en compañía de los dioses o de un estado privilegiado por el simple hecho de haber sido participes de una serie de rituales y de la observancia de diversos tabúes en vida. Pero para llegar a iniciarse, éstos hombres, debían realizar unas determinadas acciones rituales que eran determinantes para su éxito o fracaso, si no querían experimentar la traumática experiencia que supondría para ellos la contemplación de los terrores del Hades. Las iniciaciones en que cada mista comprendía, quizás por medio de visiones,  les mostraban cuáles eran los castigos que existían en el Mas Allá para aquellos que no estaban iniciados y que premios esperaban a quienes completaban la iniciación. Así mismo tambien aprenderían que era lo que iban a encontrar en el Hades tras su muerte y como sortear los numerosos peligros del viaje al Allende.

Las ceremonias iniciáticas, en especial la de aquellas iniciaciones que forman parte de un cambio de status en la persona que las sufre, y su relación con la muerte y resurrección del iniciando, son radicalmente distintas de las meras iniciaciones ocurridas durante los ritos de Paso. Su fin último es mitigar los temores de los hombres hacia la muerte. Según Eliade,  hay dos modos de muerte mística en la iniciación:

  1. El fácil
  2. El dramático

El renacimiento fácil consistiría en la simulación de un nuevo nacimiento del iniciado a través del útero de la Madre, la Madre Tierra en gran número de ocasiones, representado por una cueva o choza. En el dramático, el que más nos interesa en estos momentos, el iniciando experimenta su propia muerte e, incluso, es tratado por los demás como un difunto. En su condición de muerto, quien sufre la experiencia iniciática ve el mundo del Más Allá y conoce los misterios de la muerte. Cuando renace por medio de ciertos rituales, esta experiencia le convierte en un ser nuevo (en algunas culturas la persona cambia incluso de nombre tras la iniciación), y esta acción ritual le permite ir a la muerte verdadera con un conocimiento anterior que le ayudara a obtener un feliz destino póstumo.

“Los que se inician no aprenden, sino que sufren y sienten una experiencia”

¿Qué es una religión mistérica?

Una religión mistérica es ante todo una forma de culto esotérico que posee unas determinadas características:

  1. Se colocan frente a la religión comunitaria y pretenden superar el espacio que se establece entre hombre y divinidad y ofrecen a sus fieles una relación personal e incluso comunión con el dios. Ponen el acento en la dimensión interior, más profunda, no meramente ritualista,
  2. el mystes era un «alma», en la que tras los ritos de iniciación para ingresar en un mundo religioso, esotérico u oculto, se educaba y se instruía para alcanzar la salud a través de ceremonias secretas y de una «técnica», por así llamarla, inexorable para el cuerpo y para el espíritu.
  3. La religión mistérica es marginal, situándose fuera de la vida oficial o pública, y acentúa la dimensión telúrica, ligada a la tierra, lo que le lleva a suscitar emociones profundas entre sus iniciados, que contrastan con el carácter celeste y mesurado de la religiosidad indoeuropea, por ejemplo -celeste y antropocéntrica-,
  4. Pueden conducir a excesos de tipo orgiástico y a situaciones de exaltación y pérdida del control del yo.
  5. El mandato de silencio que pesa sobre los participantes.
  6. Admisión de todo tipo de individuos, sin distinción de sexo, condición social o pertenencia a un determinado pueblo. Las religiones mistéricas parecen haber sido religiones populares en la antigüedad sobre todo entre las mujeres, esclavos y extranjeros, las clases más marginales y más necesitadas; sin duda encontraban eco en quienes no pueden incorporarse plenamente a la vida en las ciudades romanas o griegas o dentro de la comunidad popular germánica y céltica
  7. Iniciación. Prometen la salvación en la otra vida para sus iniciados, para aprender los sagrados secretos de las religiones mistéricas y formar parte de ellas, los nuevos miembros deben superar ceremonias de iniciación, que incluyen pruebas para los candidatos. Los postulantes que no pasan la prueba, no son considerados para ser iniciados, y por tanto son excluidos del grupo. Por otro lado, el beneficio de la iniciación se adquiere de una vez por todas- nada permite suponer que el iniciado tuviera que someterse a una ascesis moral-. [1]
  8. Son religiones de Salvación. Cada iniciado busca la salvación personal a través de la comunión, la unión mistérica con la divinidad. Por lo que solo los iniciados y los conocedores de esos secretos tendrán acceso “al otro mundo” para así zafarse del destino y consecuentemente de la muerte, a la que asignan una condición “pecaminosa” y culposa.
  9. La salvación siempre es ultramundana y una fuerte distinción entre los conceptos cuerpo y alma, separándolos en una clara metafísica.
  10. Tienden a centrarse frecuentemente en las técnicas de éxtasis como cantar, bailar y meditar. El uso ritual de comida, bebida e incienso se utilizan comúnmente para estimular a los estados de éxtasis, para facilitar la conexión con lo Divino. Además de la utilización de sustancias psicotrópicas para producir estados alterados de la mente.[2]
  11. Las religiones mistéricas y sus cultos iniciáticos están vinculados a divinidades asiáticas. Es característico de las religiones orientales proponer la existencia de la vida de ultratumba vinculada a las actuaciones del ser humano[3]
  12. Redención. Uno de los elementos definitorios del culto, es la promesa de salvación, esto implicaría que las divinidades mistéricas fuesen capaces de doblegar al destino mismo, su triunfo sobre el fatum.[4]
  13. Hay una multitud de castigos que deparan al no-iniciado, al igual que en el cristianismo, lo hace con su concepto de “salvación”.

Es importante para nuestro análisis, sobre todo, encontrar las diferencias respecto de las religiones étnico-políticas. En el área de estas religiones, por su apellido iniciáticas, caben las distintas manifestaciones de religiosidad telúrica y mistérica: misterios dionisiacos y órficos, helénicos de Eleusis, de Zálmoxis de los getas, mesenios de Andania, cabíricos de Samotracia, de Sabacio, frigios de Atis y Cibele, de Tammuz-Adonis, iránicos de Mitra, egipcios de Isis-Osiris, de la Bona Dea, etc. A pesar de su antigüedad, en el área mediterránea llegó a su esplendor en los siglos inmediatamente antes y después de Jesucristo.

       Origen telúrico. Las raíces de la religiosidad mistérica se hunden en la tierra, no profana como en nuestros días, sino concebida como numinosa. Cualquier ámbito de carácter telúrico o agrario sacralizado, cualquier rito arcaico que pretendiera el rejuvenecimiento biocósmico al amparo del proceso telúrico-vegetal presenta brotes que en un clima propicio irrumpen pujantes con todas las notas comunes, y también algunas diferenciales, de la religiosidad mistérica. Entre los puntos admitidos por todos los especialistas está la pertenencia de los misterios a pueblos de civilización agraria y matriarcal, al menos en su origen, así como su origen exclusivamente preindoeuropeo y presemita de los mismos. Telúrico en su origen y también el destino de la sangre derramada por sacerdotes e iniciados en varios misterios (Atis-Cibeles, etc.) en medio de flagelaciones[5] tratan de comunicar a la naturaleza la fuerza de la sangre a imitación del efecto producido por la sangre de su dios caída en tierra. El que realizaran la autoevaluación no con cuchillo metálico sino de pedernal (acuto sílice) es indicio y residuo de época arcaica.

       La Madre Tierra y la vegetación. Este origen telúrico explica que la divinidad suprema de los misterios no sea celeste, sino terrestre; veneran a la tierra divinizada o Madre Telus bajo diversas advocaciones: Demeter, Magna Mater, Isis, Atargatis, Cibele, Damia, etc. La potencialidad más elevada de la Madre Telus, es decir, la relativa al origen del hombre (fecundidad), a la previsión del porvenir, a la vida de ultratumba así como a la fertilidad agraria, tras un proceso de antropomorfización, aparece encarnada en una divinidad o semidivinidad, con preferencia masculina, unida a la Tierra por lazos defiliación, de amor conyugal y, a veces, de simple amante: Perséfona, Dioniso, Atis, Adonis, etc., tipos del «joven dios, que muere y resucita». [6] La suprema divinidad mistérica, además de ctónica, es femenina, madre, inmanente. etc.

       Religión personal. En las religiones étnico-políticas la relación con los dioses no era solo personal sino cívica o política. En la religiosidad mistérica, en cambio, es el iniciado exclusivamente en cuanto individuo el que busca la unión con la divinidad, el que trata de alcanzarla por medio de diversos recursos de simpatía y la halla tras la muerte. Fue experiencia sacral íntima e intensamente vivida por cuantos practicaron la religiosidad telúrico-mistérica; su piedad no discurre por cauces de suyo nacionales ni pretende el bienestar colectivo, sino la salvación de cada iniciado o, a lo más, de determinados grupos. Rompe los lazos políticos, pero el iniciado se siente unido a los otros miembros de la sociedad mistérica. Los vínculos son exclusivamente religiosos y estrechan a cuantos, integrando la misma comunidad sacral mistérica, caminan hacia la fusión con la divinidad. Forman una sociedad esotérica similar, en cierto sentido, a la realidad eclesial del cristianismo.

       Ritos de iniciación. El rito iniciático es la señal externa de adscripción a esta clase de religiosidad. En la religión étnico-política se nacía, a la telúrico-mistérica se llegaba mediante un rito especial, que suponía determinadas disposiciones interiores, una especie de bautismo.

       Esoterismo. Cuando  ahora hablamos de misterio, de ordinario resaltamos uno solo de los muchos aspectos que portaba la realidad mistérica e identificamos misterio y esoterismo. Así nos hallamos en el estadio final de la secularización de este término, al considerarlo coleo expresivo del arcanurn, de lo oculto de una cosa. Los misterios partían de los ritos iniciáticos, que apartaban al iniciando del resto de los mortales, de los profanos, y lo inscribían en un círculo más reducido para juntos tender a la unión con la divinidad, separación que se prolongaba hasta después de la muerte por tener cementerios propios (p. ej., los órficos). Esta unión, que simbólicamente se operaba ya en el momento mismo de la iniciación, se iba incrementando mediante la celebración de fiestas cultuales. Casi todos los ritos mistéricos tenían categoría de símbolo, único modo de sugerir mejor la recóndita realidad del más allá y de cuanto el iniciado experimentaría tras la muerte. Por eso casi todos los misterios terminaron por prohibir la divulgación de sus prácticas; hablar de ellas era profanarlas, sobre todo al quedar dominados por pueblos de religión étnico-política o celeste (los indoeuropeos).

La única fuente de conocimiento era su celebración,  su vivencia dentro del ambiente íntimo de la experiencia sacral. De este modo se impuso la ley del arcano y fue aumentándose el carácter oculto, esotérico, en las celebraciones iniciáticas. Y tan fuerte fue este matiz que misterio terminó por ser sinónimo de oculto. Este esoterismo es culpable de la escasez de testimonios. Fue también la causa de una de las represiones más brutales conocidas (caso de las Bacanales en Roma). El estremecimiento de pasión religiosa que llevó al paroxismo el arcano de las celebraciones mistéricas y la comunión con la divinidad que se rumoreaba se hacía por la comida de víctimas inocentes, similar a la acusación posterior contra los cristianos (S. Justino, Diálogo con Trifón 10, etc.), provocó el encarcelamiento de millares de personas y el ajusticiamiento, según Tito Livio, de casi siete mil iniciados. El hecho de que nunca fueran hallados los cadáveres de las víctimas inocentes comidas por sanguinarias bacantes parece confirmar la naturaleza ritual de estas muertes, realizadas quizás a veces de una manera excesivamente realista (Tito Livio 29,8-19, y el Senatus Consultus, en Corpus Inscriptionum Latinarum 1,581).

       Destino de salvación ultramundana. Todas las creencias y prácticas de la religiosidad mistérica están marcadas por el sello soteriológico y escatológico, y buscan la salvación de cada iniciado alcanzada de modo perfecto en el más allá de la muerte, momento en que se consuma la unión con la divinidad.

       En todos los relatos míticos y realizaciones cultuales el iniciado, vinculado con la encarnación divina -joven dios o serpiente-, tiene derecho a un buen futuro. Este derecho es individual y compartido por cuantos participan de la misma iniciación. Tras el duelo y la muerte llegará también para él la alegría de una vida feliz, como llegó para el joven dios. Esta alegría está expresada en el culto de Cibele y Atis con la conocida fórmula: «Tened confianza, ¡iniciados!, vuestro dios está a salvo y tendréis salvación de vuestras aflicciones».[7] La salvación y felicidad personal se gradúa de acuerdo con la intensidad de la simpatía, en su sentido etimológico o compasión (participación del pathos -pasión dolorosa o gozosa de otro), o sea en la medida en que se sientan las peripecias de la divinidad. Los actos cúlticos de los misterios están orientados a preparar y enseñar con vivencias que la muerte es tránsito de una vida a otra, que es necesario llevar una vida pura y portarse siempre conforme a las enseñanzas recibidas.

Aristóteles afirma con acierto que el «iniciado nada tiene que aprender (mathein) sino  padecer (pathein) »[8]. Este «padecer con el dios» condensa algo esencial de los misterios y nos ofrece la clave del alegrarse con él tras las penalidades de esta vida, que constituye la aspiración y destino de todos y cada uno de los iniciados. De la misma manera que el cristianismo lo objetivó después.

Las dos religiones mistéricas más importantes de la antigüedad fueron el Mitraísmo y el cristianismo, cuyas características son muy similares:

  • El mitraísmo tenía rasgos de profundo simbolismo moral, al igual que el cristianismo, con sus diez mandamientos.
  • Era un culto totalmente cerrado, cofradía, al igual que el cristianismo de los primeros siglos, con sus agrupamientos exclusivos y su culto enteramente secreto.
  • El secreto del mitraísmo no residía en su corpus teológico[9] sino en sus ritos. Ritos de sacrificio y mitos de sacrificio como en el cristianismo (Cristo entregado a la muerte para borrar los pecados de los hombres).
  • Las cofradías de Mitra admitían solamente varones y las mujeres no participaban en las funciones del culto. El cristianismo relegó a la mujer a un segundo plano tras el hombre.
  • La trinidad cristiana (a diferencia del dios único del judaísmo) se asemeja a la trinidad de los cultos politeístas mitríacos (Padre Zeus-Ormazd, Mitra y toro).
  • Zeus-Ormazd (el Zeus griego que es el Ormazd persa) era el dios Padre supremo, pero Mitra era el verdadero objeto de la religión. El grado supremo del dios era el de Padre, cuya dignidad correspondía a la de Mitra en el cielo.
  • La idea de la salvación: el salvador cristiano se asemeja a los dioses salvadores de misterio, Mitra era un dios salvador y sufriente.
  • El mito del sacrificio del toro (sacrificio simbólico durante el rito) a manos de Mitra tenía como finalidad la redención e inmortalidad de los adeptos. Sobre el sacrificio del toro (representando a Mitra) reposaba el equilibrio del mundo y la salvación de los hombres.
  • El banquete ritual de los fieles de Mitra tenía similitudes con la eucaristía cristiana. A veces probablemente se sacrificaban toros reales pero no se comía carne de toro, la bebida sagrada (según algunos era agua y según otros era vino) que representaba la sangre del toro eran la sustancia del toro místico y divino que era Mitra. Se consumía (simbolizada en la bebida sagrada) junto con la ofrenda del pan durante la cena o eucaristía mítrica. La sustancia del toro divino estaba en el pan de la cena de los iniciados tal como estará la sustancia de Cristo en el alimento de los bienaventurados.
  • Luego de la celebración de la oblación del pan aparecía una imagen de la resurrección de Mitra.
  • La intención del rito era la misma: el Soldado se consagraba a Mitra, como el cristiano a Cristo.
  • El culto de Mitra conocía la semana con consagración de los siete días a las siete divinidades planetarias pero a diferencia de los judíos santificaban el día del Sol, el domingo, y no el sábado.
  • El sacerdote era un iniciado del grado superior, un Padre.
  • Mitra también bautizaba a sus creyentes y prometía la expiación de los pecados por el efecto del baño. Sólo en este culto se unía al bautismo la imposición de un signo en la frente, como en la Iglesia cristiana.

CONCLUSIÓN.

Las religiones mistéricas, son creencias de procedencia siempre oriental, que con el paso del tiempo se introdujeron dentro de los estados indoeuropeos al lado de nuestras ancestrales creencias. Los cultos mistéricos  siempre se mantuvieron a un lado y fueron marginales, siendo designadas con el calificativo latino de “Superstitio”,  supersticiones.

Aunque en el Odinismo-Asatru, nosotros practicamos cierta suerte de chamanismo, asociado a la magia Seidr y sobre todo a las Runas, debemos separar el significado de los dos términos:

Runa es una palabra goda que significa “misterio”, el misterio es algo inherente al hombre y por lo tanto natural, contra el misterio se levanta la voluntad de conocimiento, que llega hasta donde llega. Puesto que la ciencia no ha desvelado todavía nuestros más íntimos secretos, ese misterio estará ahí presente. La diferencia radical entre nuestro tratamiento de los misterios, es que nuestra religión no tiene un cuerpo sacerdotal con una serie de conocimientos secretos que solo se traspasan entre ellos, no tenemos iniciaciones. La forma de acceder a estos misterios está abierta a todos, pues reside en el inconsciente colectivo de nuestro pueblo, el acceder a los mismos depende solamente de las sensibilidades naturales de cada uno, ni se enseñan si se aprenden.

Por el contrario, “Mistérico” tiene el significado de “oculto, escondido” y es la expresión de un desarrollo arcaico religioso que los pueblos asiáticos y semitas adoptaron ante el misterio inmanente en la naturaleza de hombre.

Es preciso subrayar la estructura soteriológica de la mística agraria incluso en las formas no orgiásticas. La vida vegetal, que se regenera por su desaparición aparente (las semillas enterradas), constituye a la vez un ejemplo y una esperanza; les puede ocurrir lo mismo a los muertos y a las almas de los hombres. Verdad es que el espectáculo de esta regeneración rítmica no le está «dado» al hombre, no se ofrece directamente a su contemplación; pero no por eso deja de ser, en las creencias arcaicas, un hecho producido gracias a los ritos y a las acciones humanas. La regeneración se obtiene por gestos mágicos, por la gran diosa, por la presencia de la mujer, por la fuerza del eros y por la colaboración del cosmos entero (la lluvia, el calor, etc.). Más aún, todo esto es posible tan sólo en tanto en cuanto es una repetición del gesto primordial, repetición obtenida por la hierogamia, por la regeneración del tiempo (el «año nuevo») o por la orgía que reactualiza el régimen caótico arquetípico. Nada se obtiene sin esfuerzo, el hombre no puede ganarse la vida más que trabajando, es decir, actuando conforme a las normas: repitiendo los gestos primordiales. Por consiguiente, las esperanzas que el ejemplo de la vegetación hace concebir al hombre de la civilización agrícola están desde un principio orientadas hacia el gesto, hacia el acto. El hombre puede tener esperanza en la regeneración si procede de una cierta manera, si actúa conforme a ciertos modelos. El acto, el rito, es indispensable. No olvidemos este detalle cuando estudiemos los misterios antiguos, porque no es sólo que hayan conservado vestigios de ceremonias agrarias, sino que no hubieran podido organizarse en religiones iniciáticas si no hubieran tenido detrás de sí una larga prehistoria de mística agraria, es decir, si el espectáculo de la regeneración periódica de la vegetación no hubiera revelado, muchos siglos antes, la solidaridad del hombre y la simiente, la esperanza de una regeneración obtenida después de la muerte y por la muerte.

Se suele decir que el descubrimiento de la agricultura cambió radicalmente el destino de la humanidad al asegurar al hombre comida abundante y permitir con ello un prodigioso aumento de población. Pero el descubrimiento de la agricultura ha tenido consecuencias decisivas por un motivo completamente distinto. No es el aumento de la población ni la superabundancia de alimento lo que decidió el destino de la humanidad, sino la teoría que el hombre elaboró al descubrir la agricultura. Lo que el hombre vio en los cereales, lo que aprendió en el trato con ellos, lo que le enseñó el ejemplo de las semillas que pierden su forma bajo la tierra, ésa ha sido la lección decisiva. La agricultura ha revelado al hombre la unidad fundamental de la vida orgánica; las analogías mujer-campo, acto generador- siembra, etc., y las síntesis mentales más importantes tienen su origen en la revelación de la vida rítmica, de la muerte entendida como regresión, etc. Estas síntesis mentales han sido esenciales para la evolución de la humanidad y sólo han sido posibles después del descubrimiento de la agricultura. En la mística agraria prehistórica está anclada puede esperar la vuelta a la vida bajo una nueva forma. Pero también la visión melancólica, y a veces escéptica, de la vida tiene su origen en la contemplación del mundo vegetal: el hombre es como la flor de los campos…

Las religiones indoeuropeas, van un paso más allá del arcaísmo ctónico-maternal-terrestre, al conectar con los Dioses solares y el espíritu luminoso de la bóveda celeste, si la Tierra trata acerca de la muerte el Cielo lo hace de la vida.

[1] 1.          “todo el que ha sido iniciado vivirá con los dioses” (Platón).

[2] Celso, filósofo griego pagano del siglo II, ya equiparó a los cristianos con los que “presentan los fantasmas y los terrores en las iniciaciones báquicas” Origen C. Celso 4, 10.

[3] “…efectivamente, la diosa tiene en su mano tanto las llaves del Infierno como la garantía de la salvación; la misma entrega delos iniciados simboliza una muerte  voluntariamente aceptada y una concesión gratuita de la divinidad para seguir viviendo.” (Apuleyo. Asin. XI, 21) –

[4] La diosa(Isis) promete a sus fieles la promesa de una eterna y feliz existencia ultramundana prolongando su vida más allá de los límites fijados por el Hado, de manera que atina las dos formas de salvación, la física y la espiritual.

«Tu vida será feliz y gloriosa bajo mi amparo, y cuando, llegando al termino de tu existencia, bajes a los infiernos, también allí, en el hemisferio subterráneo, como me estás viendo ahora, volverás a verme brillante entre las tinieblas del Aqueronte y soberana en las profundas moradas del Estigio; y tú, aposentado ya en los Campos Elisios, serás asiduo devoto de mi divinidad protectora. Y si tu escrupulosa obediencia, tus piadosos servicios y tu castidad inviolable to hacen digno de mi divina protección, verás tambien que solo yo tengo atribuciones para prolongar tu vida más allá de los límites fijados por tu destino (fato tuo)» (trad. L. Rubio, BCG, 1983).

[5] Cátulo, 67,5; Lactancio, Institutiones diuinae 1, 21,16, etc.; en los tiempos modernos, fue usada profusamente por Gardner.

[6] (fórmula consagrada por 1. Leipoldt en el libro del mismo título Sterbenden und auferstehende Gótter, Leipzig 1923 -racionalista-)

[7] (Fírmico Materno, De errore profanarum religionum).

[8] (Apud Synes. oratio 48

[9] El cristianismo no alcanzó una entidad teológica suficiente más que hasta el siglo IV.

Ceremonia nupcial Odinista

 

Una de las obligaciones que comporta el cargo de goði es la de personalizar y oficiar ceremonias y rituales, sean estacionales o ritos de paso. En el caso que hoy nos ocupa, debo decir que tal responsabilidad se convirtió en un verdadero placer, un orgullo y una alegría. Y es que aún hay muchas ceremonias que no he tenido ocasión de oficiar, sobre todo en lo que respecta a ritos de paso, habida cuenta que mi clan tiene una media de edad de unos veinticinco años, y por tanto aún no ha habido ocasión de oficiar ningún rito de paso. Ahora bien, mis responsabilidades como goði no acaban en mi clan, como casi tod@s sabéis ya, sino que, desde hace un tiempo, se amplían al ámbito de Andalucía, como goði afiliado al COE que soy. Por ello, en cuanto se me pidió hacerme cargo, junto con mi völva Virginia, de la confección de la ceremonia nupcial de una pareja odinista afincada en Cádiz, nos pusimos manos a la obra con enorme ilusión. Pasamos semanas recabando información, documentándonos y preparando la ceremonia con seriedad y cariño, al tiempo que manteníamos un contacto permanente con la pareja, para atender a su idea de cómo querían la ceremonia, de sus gustos y sus preferencias. Todo ese tiempo de nervios, de preocupaciones y de dudas, dieron al final sus frutos. El trabajo duro y la dedicación siempre tienen recompensa, y en este caso, el resultado fue más que satisfactorio. Sería inútil intentar reflejar con palabras los sentimientos que afloraron antes, durante y después de la ceremonia, y como tengo un bonito reportaje fotográfico, quiero compartir con vosotr@s algunas imágenes de lo que fue el evento. ¡Disfrutadlas!

Este era el aspecto que presentaba el altar. Debajo del escudo, sobre la hierba, se observan dos falcatas, que también cumplirían su papel en la ceremonia.
 
Una vista más cercana de la parte central del altar. En primer término, el Mjölnir con el que se sacraliza el lugar, y sobre él, los anillos de juramentos.
 
Aquí se observa el atuendo ceremonial que lucí, inspirado en la vestimenta de los varegos de Kiev, con predominancia del color azul en honor a Freya, patrona de mi clan.
 
Esta instantánea se sacó mientras explicaba a los asistentes los elementos del altar, momentos antes de la ceremonia. A la derecha, Virginia, völva de mi clan y que me asistió como gydja, y Ernesto García, presidente del COE, que presidió la ceremonia.
 
El aspecto de la novia era verdaderamente encantador.
 
Los novios son presentados ante el altar por los padrinos.
 
Momento en que se solicita la protección de los dioses sobre la pareja.
 
Después, se realizó un intercambio simbólico de armas entre los novios. Al no tener armas propias, utilizamos las dos falcatas de entrenamiento que Ernesto nos prestó amablemente.
 
Momento de la preparación de las ofrendas a los dioses y los ancestros.
 
Bendiciendo la libación de hidromiel (obsérvese la posición que adopto, denominada «postura Algiz» por su semejanza con la runa homónima).
 
Ernesto derrama en la tierra la ofrenda, ante la atenta mirada de los niños.
 
Los novios realizan sus votos asiendo con la mano derecha un anillo de juramentos. Es el momento más solemne de la ceremonia, aunque nada podía borrarles la sonrisa del rostro. Un momento muy emotivo.
 
Sus manos se entrelazan con una tira de tela azul, representando el entrelazado de sus destinos.
 
A sus pies, la völva había formado un círculo con piedras blancas inscritas con runas, invocando la benevolencia de las Nornas.
 
Momento final del ritual, en el que los declaro formalmente marido y mujer.
 
Tras la ceremonia, un opíparo banquete nos reconfortó, y la cerveza logró atemperar el calor que reinaba en el paraje. Pero aún no habían acabado las emociones:  la Guardia del Cuervo, que con su saber hacer nos entretuvieron del modo que más nos gusta a todos: ¡luchando!
Aquí el grupo al completo, brindando con los novios. Las armas eran de entrenamiento, todo acolchado, pero las armaduras eran reales, como puede observarse.
 
Una simpática instantánea de estas dos guerreras (la de la izquierda es Sofía, hermana de mi clan, fotógrafa del evento -¡gracias por las fotos!- y poderosa skjaldmö), que ofrecieron un espectáculo soberbio.
 
Como puede suponerse, el evento ha tenido gran repercusión en el odinismo español: por desgracia, no celebramos tantos matrimonios como sería deseable, así que cuando se celebra uno, siempre es un motivo para alegrarse. Seguimos avanzando, lentos pero seguros.

Yggdrasil, árbol de la vida

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Principio supremo para asegurar el cambio espiritual del ser humano

 

Su forma, el árbol evoca la imagen de la cruz, con su simbolismo que tiene similitudes. Pero, ¿qué es la cruz? Si el cristianismo le dio un lugar central, es verdad que no forma menos parte de las representaciones más antiguas de la humanidad y hay cruces en todas las tradiciones. Colocada verticalmente, sugiere al hombre con los brazos extendidos, es el hombre conectado con la tierra, así como al cielo, a través de su rama horizontal y su rama vertical.

En cierto modo, el tema mítico del árbol tiene el mismo significado, pero su carácter natural le da una mayor densidad. De hecho, el árbol da prioridad a la idea de enraizamiento. Sus múltiples ramas se irradian en todas las direcciones y las hojas y frutas que crecen allí son signos de riqueza que expresan la abundancia de la naturaleza.

Poderoso y vulnerable, el árbol atrae la simpatía, en la medida en que es una imagen del hombre. Es nuestra reflexión y por ejemplo, representa para nosotros un principio que aparece como una proyección de nuestras aspiraciones más profundas mediante el contacto con la naturaleza

La naturaleza del poder particularmente reconocido en el mundo germánico
Punto central de la religión escandinava, Yggdrasil es el árbol de la vida por excelencia. Es el árbol universal, el apoyo del universo, que se resume en él. Nunca sabremos cómo las fuerzas de la naturaleza han llegado a tener un lugar destacado en el imaginario germánico. ¿Nos sorprendemos cuando examinamos el carácter desproporcionado del mundo escandinavo y todos sus excesos climáticos? En este contexto, el hombre, súbitamente, tuvo la sensación de insignificancia y poco valor de su libre albedrío. Para recrear una mejor disposición de su universo, lo pobló con una gran cantidad de fuerzas naturales para facilitar su comprensión. Entre ellos, los gigantes, las imágenes de los poderes de la tierra, atacando por su número e importancia.

Con tales poderes, Yggdrasil aparece como un principio de estabilización y tranquilizador, el pilar del mundo que proporciona equilibrio.

Sé de un fresno que se alza, se llama Yggdrasil,
árbol alto, bañado de blanca humedad;
de él baja el rocío que cae en los valles;
se alza en la verde fuente de Urd.

En todas las religiones, el árbol siempre ha ofrecido un rico simbolismo para enriquecer el pensamiento humano. Por encima de todo, representa la vida misma, expresada en su forma más natural. En primer lugar, es la tierra que evoca, en la que se fundamenta y garantiza su durabilidad. Para este propósito, la madera aparece como el material natural de elección. A diferencia de la piedra, el carácter perenne sugiere un origen celestial, la madera es la imagen misma de la materia viva terrestre. Como tal, proporciona un aspecto cálido, que se une al fuego en su iluminador y el carácter benevolente, tanto es así que la frase «toco madera» puede parecer una invitación a nosotros para recargar la vida natural de ganar fuerza y energía.

La importancia que se concede al árbol germánico no puede tener mejor prueba  que su voluntad de poner en ella el origen de los seres humanos. En concreto, el primer hombre, Askr, y la primera mujer, Embla, se forman a partir de un fresno de Askr de un olmo al Embla, que muestra al árbol como generador del principio de la vida.

En Yggdrasil, el árbol tiene su síntesis.
De hecho, la Creación entera aparece bajo ella. Todos los reinos, mineral, vegetal y animal, están representados. El agua riega sus raíces, las hojas crecen en sus ramas. En cuanto a los animales, las serpientes representan el primer ser en el medio de las raíces. Los ciervos están presentes en sus ramas. Por último, una gran águila se encuentra en su cima. Es la representación de las imágenes simbólicas que se propagan por la diversidad de la naturaleza humana. «Un águila reposa sobre las ramas del fresno, se dice que sabe muchas cosas (…) Hay muchas serpientes que viven bajo el fresno Yggdrasil, sospecho que están royendo continuamente sus raíces (…)».

Existe una intensa actividad dentro del gran fresno. De hecho, las serpientes, y con ellos un dragón, roen las raíces; los ciervos pastan en las hojas; El  águila hace que sus alas produzcan vientos y  tormentas por toda la Tierra. Por lo tanto, la vida de Yggdrasil está constantemente amenazada, como la del hombre, especialmente en la concepción germánica, estamos sometidos a una total dependencia de la naturaleza. Sin embargo, fuerte y poderoso, que resiste a todas las pruebas y se mantiene firme para siempre. Si logra triunfar es gracias a la savia que fluye en él, esta primera esencia de este maravilloso líquido que le da su fuerza vital. Esta es la imagen de la vida que nos impulsa a pesar de pruebas que soportamos, este dinamismo interior que se llama coraje y determinación, la asertividad, la fuerza del alma que nos inspira a superarnos cualquiera que sea nuestro sufrimiento. Así debe ser el hombre, mostrando su voluntad de vivir en cualquier circunstancia.

Pero lo que da valor a esta vida, es este estado de perpetuo conflicto que lo caracteriza. De hecho, el águila en la cumbre, es la imagen de la majestad, está en constante oposición con este dragón en las raíces. Entre las dos figuras, un vínculo se ha establecido a través de la ardilla Ratatoskr. La ardilla, particularmente en el mundo germánico, siempre ha representado el temor para los hombres. Rápido como un rayo, rápido para subir rápidamente a la cima de los árboles, que se considera difícil de atrapar. A menudo hemos visto en él a un satánico ser perjudicial  no pudiendo más que hacer el mal. Esta visión fue retenida por los escandinavos en Ratatoskr, ardilla que por su espalda del árbol constantemente  no hace más que ir y venir de arriba abajo  y que por el contrario, asegura la relación entre el águila y el dragón. A cada uno, le dice lo que había dicho de él al otro, provocando su hostilidad mutua. Esta lucha es una reminiscencia de la religión védica,  entre  Garuda, -el ave de presa- y las serpientes Naga representaciones del caos. Es la representación del conflicto interior en cada uno de nosotros, en un pugna entre los valores sociales impuestos por la sociedad y los impulsos profundos que nos mueven a realizar las más altas aspiraciones, que nos llevan a lo sublime contra las necesidades básicas que nos traen de vuelta al mundo terrenal.

Más allá de estas tensiones, Yggdrasil siempre nos trae de vuelta a la sensación de la unidad primordial. La naturaleza es una, y siendo el hombre debe relajarse a él para encontrar la sabiduría eterna, sobre la base de su desarrollo personal.

Yggdrasil, la imagen de la sabiduría.
Pilar del Mundo, Yggdrasil es también la base de los conocimientos.En primer lugar, como cualquier árbol, representa la longevidad, ya que puede vivir mucho tiempo, por lo que es el símbolo de la madurez. Yggdrasil, es francamente inmortal. La forma del fresno esbelto en general, su madera fuerte y derecha por lo que es un material ideal para la fabricación de armas y herramientas. Según la tradición germánica, también tiene propiedades medicinales, por ejemplo la capacidad de curar las fiebres. Su savia sería laxante.

Tales virtudes explican el valor otorgado por los  antiguos hombres del norte y su deseo de convertirlo en su símbolo del conocimiento. Este líquido sagrado que fluye dentro de Yggdrasil y que permite la continuidad eterna, era la imagen misma de la perfección divina que germinó en el corazón del hombre.

La perfección podría expresarse de otra forma, como un número, el número nueve. En un valor cuasi-divino en todas las religiones, lo que pretendía en realidad eraexpresar lo divino. Así que fue después de que fuera ahorcado durante nueve días en las ramas de Yggdrasil, que Odín finalmente adquirió el conocimiento supremo.

Sé que colgué del árbol azotado por el viento
nueve noches enteras,
herido por la lanza, entregado a Odín,
yo mismo a mí mismo,
de aquel árbol del que nadie sabe
el origen de sus raíces. 

Por otra parte, el fresno del mundo conecta los nueve mundos, los siguientes reinos: los Aesir, Vanes, elfos de la luz, los elfos oscuros, hombres, gigantes, hielo, fuego, muertes, opuestos entre sí, como son estas diferentes tendencias de nuestra alma.

Y sobre todo, la fuerza de Yggdrasil, la saca de sus raíces. En el reino vegetal, éstas tienen un valor primordial. Más raíces  profundas, más ramificaciones, mayor es la resistencia del árbol o planta en su entorno. Así es también para los hombres. Más estará arraigado en la comunidad, más va a irradiar energía y dispensar su amor alrededor. Tal es el dinamismo universal, transmitido por las raíces germánicas del árbol del mundo.

Las raíces de Yggdrasil
Son tres. La primera se adentra en el inframundo, los muertos. La segunda raíz se extiende al dominio de los gigantes. La tercera penetra en el mundo de los dioses. Estas tres raíces proporcionaban a los antiguos germanos valores propios  para fortalecer sus almas. El mundo de los muertos simbolizaba para ellos la experiencia del pasado y la tradición, que se transmite por los muertos que siguen siempre presentes entre los vivos. Los gigantes representaron la antigua sabiduría de la Tierra. Uno de ellos se llamaba Mimir, » La Memoria». Imagen de la sabiduría de su conocimiento de las personas y las cosas, que después fue insuflada en Odín, que personificaba el conocimiento esencial, la generada por la Tierra desde sus orígenes, el conocimiento extraído de la naturaleza que se puede manifestar bajo la forma de proverbios. La raíz última se pone en contacto con el mundo de los dioses, que son para los hombres principios que los guían, sobre todo ante el temor de su futuro.

Bajo Yggdrasil se reunían los dioses, especialmente su rey, Odín.

¿Cuál es la relación que mantiene el árbol de la vida con él? Responder a esta pregunta nos lleva a preguntarnos sobre el término Yggdrasil, «el caballo de Odín» (Ygg, uno de los nombres del padre de los dioses, y Drasil, caballo). Es sorprendente que la fusión  se ha realizado entre dos de estos elementos naturales tan diferentes como el árbol y el caballo. Sin embargo, no dejó de ser expresada por algunos psicólogos. «Yggdrasil nos mostró la relación entre el caballo y el simbolismo del árbol»  dijo Carl Gustav Jung.

En todas las culturas, el caballo se convirtió rápidamente en un símbolo altamente ambiguo. Cuando consigue su domesticación, el ser humano obtuvo una ventaja considerable que le permitió expandirse rápidamente en el espacio, incluyendo el desarrollo de la guerra. Es comprensible que ha representado  el vehículo de una vida dinámica. Sin embargo, el valor conferido  no oculta otra dimensión, también se expresó colocándolo bajo el signo de la muerte. De hecho, animales aún no domesticados, brincando y saltando en la naturaleza, el caballo representa un poder en la tierra que le preocupaba. Una vez domado, siempre se puede encabritar y llevar a su jinete a la muerte. De hecho, el caballo recorre los tres mundos:

a.-mundo subterráneo, el inconsciente,
b.-mundo terrenal donde se desarrolla nuestra vida cotidiana,
c.-mundo celestial, a donde van nuestros deseos más altos.

Tal es su identidad con el árbol, tan dependiente de estas tres áreas a través de sus raíces, su tronco y su cumbre. El ser que combina el poder de sus instintos con su razón, con la imagen del caballo en su jinete conquistará una unidad espiritual capaz de izarse a sí mismo a los estratos más sublimes. Así es como va a participar en el conocimiento sagrado investido por Odín.

Odín tiene, de hecho, un caballo llamado Sleipnir, «el que se desliza.» Con cuatro patas, se dice que el caballo puede correr muy rápido. Pero Sleipnir tiene ocho patas; La rapidez se convierte la superlativa. De hecho, el corcel de Odín va donde su amo quiere ir más allá de la tierra y el mar, a pesar de los vientos y las tormentas. Simboliza el estado de alerta del señor de los dioses, capaces de velo todo y saber todo al instante.

Más allá de la multiplicidad introducida personalmente por el mundo moderno y su ciencia discursiva, el dios Odín, dios-chamán, muestra un conocimiento oscuro, una intuición profunda, un don de la clarividencia manifiesta a través de su único ojo que le permite tener un profundo conocimiento del universo y saber qué va a pasar. Sin haber aprendido nada, todo lo sabe. Como Yggdrasil que atrae a sus raíces con su poderosa energía, como el gran fresno cuyas ramas abarcan todo el universo, cada individuo debe ser uno con la naturaleza con el fin de centrarse más en su cuerpo y su ser después de él. Esta es la lección de chamanismo que tiene la intención de que nos demos cuenta de que el hombre es parte de todo, quiere expresar plenamente el término religión, asegurando que nos sentimos muy conectados con el mundo natural, animados por espíritus. Todos nuestros sentidos que intervienen en la misma comunión, renacidos en nosotros lo que Jung llama «el viejo de dos millones de años» el hombre arcaico estará provisto de estas riquezas provenientes de su inconsciente colectivo si conecta con la naturaleza, lo que le permite lograr todo su potencial.

Yggdrasil, la personificación del destino
Reflejo en verdad del ser humano y su naturaleza profundamente terrestre y perecedera es el árbol. De hecho, a pesar que vive mucho tiempo, el árbol tiene un periodo limitado de tiempo de vida, que le da un carácter de vulnerabilidad. El árbol crece en la tierra y asciende al cielo. Su vida se determina como la del hombre. Así que es normal que se le viera como una imagen del destino.

Ocupa lugar importante en la psicología germánica, tan dependiente de soledades heladas en su mundo. Sin embargo, es una paradoja que puede causar nuestro asombro que la conciencia de peligro y necesidad en torno a un medio natural agresivo y hostil le indujera a ser más asertivo y vital, afirmando su deseo de vivir, de imponerse a la muerte circundante.

Una de las raíces de Yggdrasil aloja a las Nornas. Entre las tres, el pasado, presente y futuro, que tenían, como las Parcas griega, la función de dar forma no sólo el destino de los hombres, sino también de los dioses.

De allí vienen doncellas de gran sabiduría,
son tres, desde el mar que mana el árbol;
Urd se llama una, Verdandi la otra,
– en ramas graban letras – Skuld es la tercera;
las leyes hacían, elegían las vidas
de todos los hombres, el futuro predicen.

Su decisión era definitiva, por lo que despertó el temor de los mortales. Esta era la religión de los antiguos hombres del norte, una creencia fuertemente teñida de pesimismo pues era inútil oponerse a las leyes del destino.

De hecho, su concepto del tiempo no es lineal sino cíclico, como la vida natural, la del árbol, que en general, nace, vive y muere, pero antes de ello producirá frutos que lo harán renacer de nuevo. La vida es un eterno retorno, eterna como Yggdrasil, que nunca muere en sí.

El fresno universal permanece atemporal, aunque se pone a prueba cuando se trata de la última batalla en el día del Ragnarök.

Tiembla Yggdrasil, más el fresno está firme,
gime el viejo árbol al soltarse el troll;
sufren todos en las sendas de Hel,
hasta que lo trague el pariente de Surt
.

Incluso el día de Ragnarök, el «destino de los Dioses,» que verá la destrucción del mundo y el regreso del caos, Yggdrasil temblará, socavada, pero no va a morir. La imagen es de un profundo significado, porque es la vida que resiste y vence.

A pesar de su aparente carácter fatalista, los antiguos germanos tenían una voluntad desenfrenada de vivir. Esta actitud no es contradictoria en la medida en que, en cualquier caso, la omnipotencia del destino reconocido no entraña un comportamiento pasivo. Por el contrario, esta actitud siempre va de la mano con un fuerte sentido de la responsabilidad, la inquebrantable adhesión a las leyes impuestas. El destino asignado a nosotros debe ser asumido y es la forma de llevarlo a cabo por nosotros mismos lo que nos dignifica y nos hace ser plenamente hombres, en el sentido de que cada uno debe manifestar plenamente su individualidad. Este fue también el trabajo de Nornas, cuya tarea consistía en regar las raíces de Yggdrasil con agua extraída del pozo de Urðr para regenerarlo perpetuamente. Por lo tanto, el destino significaba vida. Escepticismo, suicidio eran desconocidos en el mundo germánico y todo el mundo debía movilizar su coraje para lograr su fin. Tenían que confiar en este sagrado presente, para que su futuro se llevara a cabo mediante la ayuda de divina y así explotar mejor sus capacidades personales y no en vano en el centro del mundo de los hombres se construyó Asgard, el mundo de los dioses, uno y otro situados en la misma raíz de Yggdrasil. La influencia de los dioses fue crucial para expresar mejor su energía personal. Así es la vida mostrada por Yggdrasil que resiste todas las pruebas, y a través de él, cualquier árbol que es capaz de soportar las inclemencias meteorológicas. Esta vida que renace se encuentra en la imagen de la pareja del futuro, en el hombre y la mujer, Lif (vida) y Lifrasir (amor a la vida) protegido por el árbol de la vida, y que, después de Ragnarök, permitieron repoblar la tierra.

Con el triunfo del cristianismo terminó la devoción prestada por los germanos a las fuerzas de la naturaleza. El símbolo de la victoria de la nueva religión fue la iniciativa tomada por los cristianos de cortar los árboles que los misioneros habían visitado por constituir un culto pagano. Este acto refleja su deseo de establecer una distancia con el hombre, lejos de los poderes naturales presentes en él y sobre los que se basa su alma. Con Yggdrasil, en el que se expresaron con toda su diversidad y riqueza.

Respuesta de COE a la plataforma pagana.

JerryEn respuesta al escrito de D. Fernando González, portavoz de Plataforma Pagana, publicado ayer 29 de enero de 2014 por la red. COE-Ásatrú manifiesta lo siguiente:

Desde nuestra confesión siempre hemos apostado por la necesidad de crear y fortalecer unos vínculos con otras confesiones paganas con el fin de tener unas vías de diálogo y buenas relaciones, respetando las características diferenciales y soberanía que nos son propias. Entendimos que «Plataforma Pagana» pudo ser de buen inicio, una iniciativa que prometía ser saludable, pero como todas las cosas en este mundo, una cosa es la teoría y otra bien distinta, la realidad.

La «Plataforma Pagana» es un estamento que representa a algunas confesiones presentes en territorio español, pero es evidente que no a todas y por lo tanto su perfil es de una entidad cuyo protagonismo se encuentra limitada como representantes del paganismo español. Se ha presentado como vehículo legal de interacción con el Estado, que no dudamos sea una de las formas válidas que algunos deseen para tal función, pero no debe ser la única so pena de pretender monopolizar y fiscalizar el movimiento pagano frente a la voluntad de terceras partes por el simple de hecho de no compartir sus principios o, simplemente, no contemplarla como una prioridad. Hay que incidir e insistir que, primero, «Plataforma Pagana» no posee identidad jurídica propia y más que legal es un organismo formal, útil pero carente de legalidad jurídica, por lo tanto aunque actualmente cumple una función, esa alegalidad (que no ilegalidad) implica que carece de legitimación para negociar convenios, establecer acuerdos, pertenecer a organos vitales dentro de la ordenación religiosa estatal como es la Comisión Asesora de Libertad Religiosa, en la que es requisito imprescindible haber alcanzado el Notorio arraigo, o cualquier trámite que requiera un compromisofirmado por responsables de la Administración Pública. Y segundo, esta limitación que puede ser útil para hoy, puede ser no precisamente necesaria mañana, porque los titulares de responsabilidades públicas cambian y con ellos su forma de entender estas cuestiones y tratar (o no) a sus interlocutores. Y todos sabemos que aquello que no está escrito, no existe y si las cosas no se hacen bien, el pan de hoy puede significar hambre para mañana.

asatru-catalunyaComo resumen del primer punto, pretender que «Plataforma Pagana» se encuentra al mismo nivel que la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, legal y jurídicamente establecida para negociar con el Estado, es muy inocente. Aún así, puede ser un modelo viable de diálogo para algunos, pero limitada a una mesa de trabajo en sus actuales circunstancias. Que el Registro de Entidades Religiosas mantenga abierto un proceso de diálogo con la «Plataforma Pagana» y les reconozcan como interlocutores válidos, no comporta tal reconocimiento como legal y mucho menos como filtro para con todo el espectro pagano en España. Recientemente, COE-Ásatrú desapareció del Glosario de confesiones del Observatorio del Pluralismo Religioso en España, y aunque estamos seguros que fue sin mala fe y de forma no intencionada, sabemos que la retirada de información tuvo algo que ver con dichas conversaciones bilaterales y lo que la otra parte (político-administrativa) interpretó, como se nos ha confirmado; eso ha perjudicado nuestros intereses y esperamos que no se vuelva a repetir.

Eguzki BeltzaPor otro lado, el Althing manifestó en su día que las continuas embestidas de alguno de los portavoces (lo decimos en singular, para no generalizar) contra nuestro representante legal y godi y en extensión hacia nuestro portavoz en la plataforma, repercutían una y otra vez negativamente en las relaciones interconfesionales desembocando en un hartazgo demoledor, tomando la decisión de (por el momento) seguir nuestro camino en solitario, decisión silenciosamente aplaudida y deseada por algunos (ahora en plural) en el seno de dicha plataforma, y quizás más adelante colaborando puntualmente en iniciativas de terceros. La principal motivación de cualquier confesión es exclusivamente el bienestar espiritual y servicio altruista hacia nuestros creyentes, prescindiendo de actitudes de despecho y actos de personalismo egoísta, lejanos a nuestras nueve nobles virtudes. Nosotros lo entendemos así y por encima de los egos, están las personas a quienes nos debemos.

En general, de acuerdo con el manifiesto de Don Fernando, mientras no se confunda «una plataforma» con «la plataforma», como si no hubiera otra salida para dialogar con la administración. Los intereses que tengan los estamentos estatales para facilitar el diálogo con pequeñas confesiones, es de su exclusiva competencia, pero no pueden ignorar a quien no se encuentra en estos momentos englobado en otro estamento, o nunca ha estado interesado en ello. En este momento, las dos religiones más veteranas del odinismo ásatrú español, Comunidad Odinista de Bandera murciaEspaña-Asatru y Asociación Alfrothul no pertenecen a la plataforma existente y sin embargo si están inscritas en el registro de confesiones religiosas. Por supuesto cada institución debe encontrar su propio encaje en los mecanismos de diálogo de la administración pública, dentro o fuera de iniciativas legales o alegales. Por diversos motivos, al menos por nuestra parte (COE) y como hemos citado anteriormente, la cosa acabó con mal sabor de boca por los constantes choques con terceras partes que frenaban nuestro fortalecimiento y expansión por el resto de España, algo que por ahora parece que empezó bien en 2013 con la andaluza «Fauces de Tormenta» y la catalana «Corb del Nord» (Cuervo del Norte) y va por buen camino en 2014: tras consolidar un nuevo kindred en Euskadi «Eguzki Beltza (Sol negro)» , iniciativa de Odinist Erkidegoak Euskal Herriko y promesas en firme en Alicante y Gerona, vemos que no estamos equivocados. Nuestra prioridad es un cambio de rumbo, consolidar los kindreds, pues las personas pasan, nadie es imprescindible, sin embargo las familias permanecen.

 Bandeira Dourada Quadrada coeInsistimos, una vez más, que deseamos todo el éxito del mundo a la «Plataforma Pagana», pero exclusivamente dentro de sus competencias y a favor de sus entidades miembros, sin hipotecar o marginar al resto aunque sea de forma indirecta. No queremos polemizar o abrir nuevos frentes, ya que las runas nos advirtieron del riesgo de entretenernos con estos imprevistos en perjuicio de nuestros intereses. Pero había que dejar las cosas claras y pedimos formalmente que antes de mover un dedo, se valore como pueden afectar sus decisiones a terceros y sean consecuentes con su máxima de beneficiar al paganismo español.

Jerry da Silva Matz

Lagman 

Portavoz del Althing de COE-Ásatrú

El fin del pensamiento salvaje

saxon5Al evocar el conjunto de ideas que suponía la noción de herencia ya habíamos nombrado el otro aspecto fundamental de la autonomía campesina en las tierras del Norte: aquello que, desde hacia mucho tiempo, se había dado en llamar en lengua vulgar “religio pagana”, la religión campesina. Disponemos aquí de un texto excepcional, que proyecta una viva luz sobre el universo religioso de un grupo de campesinos indóciles: el Correcteur, o Médecin del obispo de Worms Burchard. El texto procede de un clérigo, cierto, pero al que la necesidad ha llevado a ir más allá que sus congéneres. Las indicaciones que él da permiten establecer un vínculo entre la cultura pagana tal como se conservaba aún en el Norte de Europa, y el folklore francés, que aquí se trata, esencialmente, de un folklore franco.

La obra de Burchard, que él insiere en su gran colección canónica alrededor del año mil, es un penitencial, es decir, un cuestionario detallado surtido de tarifas con penitencias que debían ser cumplidas por el pecador reincidente, que de este modo sería “corregido” o “sanado”, o esa era la idea. Este manual, el más completo del género, fue compilado por el obispo de una pequeña diócesis, la de Worms, el país de las “Rojas colinas del Rhin”. Pero el texto desborda, desde el principio, este ambiente cerrado. Burchard se hizo ayudar por su amigo y vecino el obispo de Spire. Él mismo había sido antiguo alumno de la abadía de Lobbes, diócesis de Liège, dónde es probable que encontrara uno de sus textos base. Su inmenso trabajo estaba probablemente destinado a todos sus colegas de provincias de Cologne y Mayence, y, a través de ellos, a los sacerdotes de estas regiones, en un tiempo en el que se acababa de instaurar la red de parroquias, y en el que la religión del cura era tan sospechosa como la de sus parroquianos.

La obra de Burchard es la cumbre de un antiguo esfuerzo misionero que se remonta a la evangelización de los bárbaros de Gran Bretaña, Anglos, Jutos y Sajones, por Théodore de Canterbury (669-690), inspirado a su vez por Roma, quien le había enviado, y por la Iglesia monástica irlandesa, en la que se intentaba apoyar. A él se remonta uno de los primeros penitenciales. Un poco más tarde, la llama fue retomada por dos ilustres retoños de la nobleza sajona del país: Eghbert, arzobispo de York (732-767) y Whigfrith, quien bajo el nombre romano de Bonifacio se empleó enérgicamente en restaurar en el reino franco la religión cristiana, entonces muy comprometida y prácticamente aniquilada, y posteriormente fue arzobispo de Mayence (746-755). Probablemente bajo su inspiración Carlomagno edictó en 743-744 un capitular, perdido en gran parte, en Leptimes o tal vez en Estinnes, muy cerca de Lobbes; la tabla de materias que de él subsiste, por el esmero que pone en detallar las prácticas prohibidas y por las equivalencias vulgares que da -“El sacrilegio de los difuntos, esto es, dad-sidas” (visión de los muertos)- , prueba un serio esfuerzo de información. La tarea emprendida por Bonifacio fue continuada durante más de un siglo por sus herederos espirituales, los grandes eclesiásticos carolingios, Halitgaire, obispo de Cambrai (823-830), Raban Maur, arzobispo de Mayence (847-856), y Régignon, abad de Prüm, quién trabajó para el arzobispo de Trèves Ratbod entre 899 y 915. Toda esta tradición misionera se retomó y archivó en la obra de Burchard, que recoge, desarrolla, y tal vez innova en un estilo mucho menos cursivo y alusivo que sus predecesores.

La magia de las mujeres sabias del Rhin
tumblr_m4sezanFI41qer9b0o1_500El panorama cultural así parcialmente revelado, una vez que se reúnen los fragmentos dispersos en la colección, es realmente extraordinario. Dejemos de lado las cuestiones que tratan los echadores de suertes, los adivinos o los envenenadores, estos no nos aportan nada original, y son personajes de todos los tiempos y todo lugar. Dejemos de lado igualmente los banquetes y las fiestas licenciosas en los que “se hace el Ciervo y la Vieja”. Estos “carnavales” de diciembre, o de Cuaresma – las “cochinadas de febrero” denunciadas por el concilio de Estinnes – son prohibidos sin interrupción por los viejos concilios. Mas o menos cristianizados en el siglo XII, acabarán siendo tolerados por la Iglesia. Otras practicas colectivas nos interesan aquí, igualmente zanjadas por el obispo, y no menos extendidas, tienen algo que decir.

Burchard sabe claramente contra qué lucha: no contra “desviaciones” marginales y fragmentadas del culto cristiano, sino contra un conjunto religioso completo y antagonista al suyo. Para combatir el culto de los astros, y principalmente de la Luna, él retoma, en un largo parágrafo, las disposiciones de un viejo concilio hispánico, que encontró en la obra de Réginon, pero adapta el texto para precisar: “Al menos si observas estas tradiciones paganas que los padres han legado junto a la herencia a sus hijos hasta hoy”. Esta declaración desengañada precede a la prohibición del rito de ayuda a la Luna que se oscurece esta “Victoria a la Luna”, rito prohibido en Estinnes y descrito un siglo después por Raban, que vio que muchos lo practicaban en su diócesis abiertamente.
El término herencia tiene su justo valor; pero cuanto más se atiende a Burchard, uno puede preguntarse si es la de los padres o más bien, la de las madres. En esta “tradición pagana”, en los ritos colectivos que la expresan y manifiestan, las mujeres ocupan el lugar predominante.

Veámoslas en sus actividades cotidianas. En el tejido cuando están reunidas en la penumbra y el calor de las “escrennes”, estos refugios semi-enterrados, hacen encantamientos para que su tejido sea sólido, o a la inversa, para deshacer el de sus enemigas; en la Octava de Navidad (1), cuando deberían descansar para honrar la futura llegada del Salvador, empiezan por el contrario sus trabajos de costura y tejido, para que su obra crezca con el año nuevo.

El pan del hogar es también su trabajo; en casa, la mujer muele el grano en su molinillo. Si quiere desembarazarse de su marido, molerá al revés, en sentido levógiro, un grano mezclado con miel, con la que previamente se habrá untado el cuerpo. Si quiere ser amada, por el contrario, una amiga amasará la pasta sobre las nalgas de la interesada. Cuando en año nuevo la familia pregunta por su futuro, las mujeres observan cómo han subido los panes. Y cuando un niño tiene fiebre las mujeres lo hacen pasar por el horno, como si fuera uno de sus panes.

Para comer, las mujeres preparan la mesa. En ciertos momentos del año, probablemente en otoño, ponen tres cubiertos para las tres Sœurs Fatales (2), con el propósito de ganar sus buenas gracias. No nos será muy difícil reconocer aquí a las Nornas, y se nos dice que son tan poderosas que pueden conferir al recién nacido el don de transformarse más tarde en cualquier otra forma, por ejemplo en lobo, “eso que la ignorancia llama werwolf ”, un humano-lobo. Al oeste del Rin, la palabra pasará a la lengua romana: el garou. Volveremos a encontrar un poco más adelante a estos lobos-brujos. Remarquemos que una parte de esta magia cotidiana debía ser pública; si los panes de muerte o amor podían ser clandestinos, el niño en el horno o la cena de las tres hermanas no pueden disimularse mucho más que los encantamientos del telar.

saxon6Después de los sortilegios, los muertos. Se los vela colectivamente, con danzas y cantos “diabólicos y paganos” en el curso de los cuales se bebe mucho. Sobre el ataúd, las mujeres han puesto sus peines de cardar. Cuando llega el momento de llevarse el cuerpo; rápidamente, ellas van al agua, llenan un bote, regresan y asperjan la tapa. Cuando los portadores pasan el umbral, ellas vigilan que el ataúd sea llevado bajo, nunca por encima de las rodillas. Ante la cabaña, se ha desmontado un carro, los portadores deben pasar entre sus dos lados. En la habitación vacía, allí donde el cadáver ha reposado, se quema grano. Sin estos ritos, los vivos serian amenazados por los muertos.

Ciertos fallecidos son más peligrosos que otros, estos son los muertos maléficos, por desesperados: el niño nacido muerto, sin nombre, y la madre muerta en el parto. Una mujer los clava en el suelo, dentro de su tumba, con una estaca. Pues los niños que han nacido muertos se convierten, con seguridad, en bebedores de sangre, en garous. Y estos son los garous que se comen la luna (3) cuando ésta se oscurece en un eclipse; al menos esto era lo que los diocesanos de Raban de Mayence creían.

Por último, el tiempo. Son las mujeres de la aldea las que hacen que llueva o que haga buen tiempo. Ellas reúnen a las niñas, escogen una, que se desnuda. El cortejo marcha a los campos llevando a la pequeña en procesión hasta encontrar una planta de beleño, “ que llaman bilse ”, apunta Burchard. Así se nos revela un poderoso aliado de las magas francas, una de las temibles solanáceas (4) , junto la belladona, el estramonio y la mandrágora. Los Sajones las llamaban Henbane (Mata Gallinas), Nightshade (Sombra de la Noche), Thornapple (Manzana espinosa), Mandrake (Hombre-dragón). La Bilse (Hierba del Tormento), empleada verde, en pomada mezclada de arcilla y alunita (5), calma los dolores del parto. Puede también provocar el aborto, y Burchard denuncia en otro pasaje las pócimas abortivas. Pero la Bilse puede hacer aún más: a aquella que la domine, le otorgará la visón; a aquella a quien domine, le dará muerte. Poder ambiguo, en el que el Bien y el Mal son indeciblemente mezclados.

Volvamos a la ceremonia, el cortejo se detiene ante la hierba santa. Se le acerca la pequeña, y coge la planta con el dedo pequeño de su mano derecha, atándola luego al pequeño dedo de su  pie derecho. Se puede imaginar lo que significan estos pequeños dedos femeninos. Las mujeres retoman entonces su viaje, llevando siempre a la pequeña; van al río y la sumergen. Ellas entran también al agua, haciéndola chapotear  con sus bastones, asperjan a la niña elegida. Se canta, y se encanta. Al final, las portadoras recogen a la pequeña, y todas regresan a la aldea, siguiendo paso a paso el mismo itinerario que las vio llegar, para poder continuar fijando el torrente de miradas. Todo esto es patente, es público. Las “paganerías” se desarrollan en pleno día, a algunas decenas de leguas de las catedrales renanas.

saxon3Estos cantos, estas danzas, estos cortejos, por escandalosos que sean, sólo son la parte manifiesta de la “herencia”. Hay algo aún más terrible: el hueso duro del mal, los maestros, o mejor dicho las maestras de estos ritos y de esta cultura. Son estos poderosos chamanes, estas brujas del Rin, denunciadas por un capitular carolingio usado por Réginon de Prüm, que Burchard retoma adjuntando pasajes más reveladores aún. Escuchémosle: «Ciertas mujeres afirman deber, por necesidad y por orden, hacer esto: algunas noches, ellas deben cabalgar sobre una bestia, con la tropa de demonios de apariencia femenina que la superchería popular llama Holda ( las Bienveillantes (6) ), y ellas forman parte de su compañía… Ciertas mujeres malvadas creen y enseñan que en la noche ellas cabalgan sobre una bestia en compañía de la diosa de los paganos Diana o Herodiana y una multitud innombrable de mujeres, y que ellas cruzan, en el silencio de las noches serenas, inmensos espacios de tierra, y que ellas obedecen sus ordenes como a una ama, y que ellas son llamadas algunas noches a su servicio. Y una multitud innombrable, engañada por estas falsas noticias, cree que todo esto es cierto.»
Veremos más adelante que puede esconderse tras esta doble e indecisa latinidad “ Diana o Herodiana”, que los textos posteriores “corregirán” para relacionarla con la bíblica Hérodiade. Desde ahora se establece que la cabalgada nocturna de las mujeres es, sobre el Rin medio, no conducida por el “Diablo”, este malvado que se mete en todo, sino por espíritus femeninos, y por una “diosa”.

Esta compañía voladora se encuentra con otras tropas adversas : “ Ciertas mujeres creen esto : en el silencio de la noche tranquila, tu sales a través de las puertas cerradas con otros miembros de esta compañía diabólica, y te elevas en el aire hasta las nubes, y allí combates con otras mujeres, ya hiriendo, ya siendo herida.” En las nubes nocturnas, las mujeres libran batallas mágicas y sin duda protectoras rechazando las brujas de las aldeas enemigas. Pues el mismo poder que protege puede al mismo tiempo debilitar : “Muchas mujeres creen esto y afirman que es cierto: que en el silencio de la noche tranquila, cuando estás estirada en tu cama, tu marido acostado a tu lado, tu puedes, mientras tu cuerpo permanece,  salir a través de las puertas cerradas, y que puedes cruzar inmensos espacios de tierra con otras mujeres… Que puedes matar sin armas visibles, incluso a gentes bautizadas y redimidas por la sangre de Cristo, y si comes una parte de su carne cocida y seguidamente pones en lugar del corazón una paja o una varilla o algo así, cuando sean comidos (¿los corazones?), los harás (¿a las personas?) vivir de nuevo, les permitirás vivir.”

Dos siglos antes, los reyes francos, introduciendo  manu militari el cristianismo en tierras Frisonas y Sajonas, habían condenado a muerte a “ aquellos o aquellas que comen carne humana”, sin investigar demasiado que era lo que se comía. Aparentemente, es el corazón lo que las magas codician para tener a las víctimas en su poder, como muertos vivientes.  El concilio d’Estinnes ya había denunciado a “ aquellos que las mujeres sirven a la luna para robar corazones humanos”, y el redactor del texto emplea para designar el lugar que une a las mujeres a su Señora el mismo término que se refiere a los vasallos vinculados a su señor. Estas ogresas no están solas : “Quiera el Cielo, se exclama Burchard -o sus fuentes-, que ellas mueran solas en su perfidia y que no hayan atraído, en esta enfermedad, a demasiados hacia su bando.”

“Una muchedumbre innombrable… muchas mujeres… muchas personas…” No nos equivoquemos : el pensamiento que nos muestra  el cuestionario de Burchard inicia en el siglo X su largo declive. Ciertamente, aún está vivo entre las poblaciones germanas del Rin medio, los pequeños agricultores libres o semi-libres de Franconia y Palatinado y entre sus vecinos aún más débilmente cristianizados, Frisones y Sajones. Pero para encontrar un paganismo dominante hacia falta ir hasta la Marca de los Daneses, hasta las islas del norte del Mundo, hasta esa vasta Scania “matriz de los pueblos” de dónde habían llegado los ancestros de los campesinos renanos.

enter_if_thy_hart_is_ready__by_fairymother-d4s72ewUn poco más de dos siglos antes, los paganos eran mayoría al oeste del Rin, incluso en las ciudades; en Metz dónde las princesas rubias eran enterradas con su largo bastón de avellano, en Tournai, dónde los hombres del alcalde de Palais amenazaban al obispo cuando osaba reprenderles y se burlaban de él. Los concilios del tiempo reconocen el hundimiento de la Iglesia. Después, el imperio restaurado por los Carolingios hace retroceder el salvajismo, lo acosa en sus plazas fuertes; en las lagunas Frisia dónde se encuentra el Upstalboom “El Árbol de la Alta Sede” ; en el bosque de Teutoburgerwald , de los Sajones, dónde se elevaba Irminsul , “ la Columna del Inmenso” alias el árbol de Odín. Estos lugares santos dónde se quebró el ímpetu romano, serán regidos por la ley cristiana de la nueva Roma, al menos en principio.  Burchard, carolingio tardío, es el heredero de este gran esfuerzo civilizador; está en apogeo. Y debemos recordar que la fuente que nos presta esta información, su minucioso cuestionario, es en primer lugar el instrumento de una represión muy eficaz.

Después de él, a causa de él, los ritos aún públicos en algunos lugares devendrán clandestinos; todo un sistema mental se oculta poco a poco, se entierra para sobrevivir. El pensamiento salvaje, perseguido, se degrada y se cubre de niebla.

Geografía de las sombras

A Herodiana y la tropa de las Holda les sucedió lo que más al sur le sucedió a Melusina, poco a poco fueron relegadas a un inofensivo folklore. Será en este campo dónde deberemos buscarlas ahora.Sobre las criaturas que cabalgan en la noche, los espíritus cultos de finales del siglo XII sabían un cierto número de cosas. Estos “nuevos filósofos” no salen de los claustros. Su base original, sus viajes, su deseo de complacer a príncipes golosos de “curiosidades” introducen en sus discursos elementos que sus predecesores habrían rechazado. Por lo tanto, sobre esta cuestión precisa, apenas se entretienen, sea por que sus informaciones sean vagas, sea porque la cuestión aún es peligrosa. Uno de ellos, Guillaume de Paris, una especie de enciclopedista del siglo XII, ávido de ostentar sus conocimientos en todos los dominios, se limita a declarar a su lector : “A propósito de las cabalgadas nocturnas, que en francés popular llaman Hellequini, y en España la Anciana Armada, aún no te responderé. Pues no tengo aún la intención de decir lo que son. Y, a decir verdad, no es cierto que sean malos espíritus.” El Maestro Guillaume  no se resignó a diabolizar la cabalgada nocturna, pero evita extenderse sobre el tema. Sus colegas en literatura, Orderic Vital o Pierre de Blois no son menos alusivos cuando hablan de las Helletini o Herletigni.

HelLas formas germánicas que tapan estos “vulgarismos” son claras : Hellekin o Helle-tegn, es decir la parentela de Hel, la compañía, uno siente la tentación de traducir el vasallaje de Hel. Más tarde, por una tautología parecida a la que hace hablar del loup-garou, se dirá la mesnie-Hellequin, empleando el mismo término – mesnie – que designa la mansión de un noble (7). Así se olvidó la gran diosa funeraria de la anciana Germania, Hel, quien regía en el lejano norte, en las lagunas de Nebelheim, el país de la niebla, rodeada de sus perros, de lobos y serpientes. Hel es conocida sobretodo, como prácticamente todo el paganismo germánico, por los compiladores islandeses del siglo XIII, cristianos que la diabolizaron para hacerla entrar en su perspectiva, en la que un Odín tardío, “Padre de Todo”, parece abrir camino a Nuestro Señor. Pero las Sagas cantan siempre las Disir o las Wael-kur, cornejas devoradoras de cadáveres, lobas que persiguen a sus presas humanas, cabalgadas otoñales. A sus lados cabalgan en el cielo los muertos peligrosos, los “Elfos Negros”, envueltos de oscuras nubes, y los trolls, brujas o brujos capaces de todas las apariencias. Esta terrible cabalgada tiene aún amigos, a los que ella protege, como en Worms, combatiendo en su terreno, o concediendo a los recién nacidos los dones que regirán sus vidas.

Hel y los suyos han dominado en muchos países del Norte: en Scania, dentro de Halland, en Jutlandia, en el país de Hel, en  Bouches-du-Rin en Holanda, y entre los Anglos de Gran Bretaña, en el golfo de Wash. Pero una consulta toponímica detallada, como la que han llevado a cabo los investigadores escandinavos, revelará otras marcas de sus ritos y de sus moradas, por ejemplo en Lorraine e incluso más al oeste del Rin.

Pero las huellas más sorprendentes de Hel se encuentran en el folklore de un cierto numero de regiones del norte de Francia. En Flandre, Lorraine, Normandia, en Anjou, en Maine y en la baja Bretaña, fielmente transmitida a través de deformaciones más o menos benévolas, rondaba aún en el siglo XIX la caza Helquin, Heletchien, Herlequin o Hierlekin, o incluso la humana ( ¿ Helle-men ? ) – que evocan los perros, el terror, el miedo. En Normandia, dónde existe una viva impronta, se sabe, en numerosos territorios, que la caza está dirigida por un personaje femenino, Madre Harpina, alias Cheserquine, alias Proserpina, es decir, probablemente una Asesina de la Armada, una Asesina de la Armada de los Cadáveres, Here-beana, Hraes-Here-beana, el nombre de la cual suena muy próximo al de la Herodiana de Burchard de Worms.

Pero en otros territorios de Normandia, se tiene una opinión diferente: la caza es dirigida por un personaje masculino, Hug-bercht, el “Brillante de Hugi”, perífrasis clástica para designar a Odín. Gracias a un santo obispo de Liège, fallecido en 727, Hubert el cazador pudo haber sido santificado. La misma divergencia se encuentra en el sur del país franco, en Touraine, en Berry, en Borgoña, en Varais, dónde un personaje masculino conduce la caza. En Poitou, en la Marca, en Bourbonnais, en el bajo Maine, regiones en las que ya se habían establecido los suevos, la cacería salvaje cambia de nombre. Deriva en Gallry, Galeria, Valory, Galière, Gayère, es decir Waelhere, la Armada del Osario; allí vagan, a menudo bajo la forma de cornejas, inquietantes apariciones, Galopine o Galipote, Wael-beana o Wael-boda, Asesinas, o mensajeras de Odín, el señor del Walhalla. Esta rivalidad por el dominio de la Armada de los Muertos, de la “Anciana Armada”, se reencuentra al este del Rin: cuando en Sajonia la caza es dirigida por una gran bruja, Werre o Holle, en la Alemania del centro-sur, es un cazador quien la conduce. Los maestros islandeses, deseosos de tener a todo el mundo en paz en su panteón folklórico, explicaran que el dominio de los muertos era compartido entre Hel o Freya y Odín. Pero en el terreno, sus devotos no se conformaron; la señoría del uno excluia la del otro.

wild hunt1Con todo, la caza presenta una fisonomía común. Los espíritus cabalgan por los cielos en la noche, acompañados por perros o lobos de ojos rojos. Entre ellos, los espíritus de los muertos y, se insiste a menudo, los espíritus de los niños muertos. A aquel que los saluda, que responde a su llamada – que es la de la caza, Hourvari, Hallali, pero también puede ser clamores populares, Haro o Charivari – ellos le lanzan una presa. Raramente se osa decir su nombre, pues se trata de carne humana. Saludar a la caza, es declararse su amigo; comer la presa que ella ofrece, es unirse a ella. Naturalmente, a partir de esta raíz común, los temas folklóricos ofrecen muchas variantes, que habría que estudiar por ellas mismas, teniendo en cuenta las evoluciones probables, masculinización y diabolización de personajes, o moralización del don infernal – bien mal adquirido… Pero lo que subsiste, la Caza Salvaje, cuando emplea un vocabulario germánico, nos permite entrever la mentalidad que subyace tras las formas denunciadas en el manual de Burchard; nos autoriza aquí a generalizar que su práctica tiene se extiende más allá de la diócesis de Worms; a todos los países donde cabalga Hellequin, la caza de mujeres conducida por la gran maga del Norte. Y se puede esbozar una geografía mental de la sociedad de los muertos, reveladora de la de los vivos, feminizada o masculinizada.

El silencio de las regiones meridionales se explica probablemente por el hecho de que la religión campesina fue desde un tiempo muy anterior trabajada por las influencias precristianas, como las religiones mistéricas y el sincretismo solar del Bajo imperio, y después por las diferentes corrientes de la misma religión cristiana. La Iglesia podía ser más conciliadora a la vista de tradiciones paganas que podían asimilarse. La tolerancia hacia una representación casi idólatra de los santos fue, como hemos dicho (8), una característica meridional aún a principios del siglo XI, y es sobre este tipo de cultura que se funda el movimiento de Paz (9). Se recuerda también la desconfianza que inspiraba a los obispos del Norte. A partir del siglo XII, el Diablo deviene omnipresente; pero aún se puede distinguir que recubre pasados diferentes, al norte, Hel o el rey del Wal, en el Midi, un San Joaquín o Juan un poco sospechoso, que miran hacia España. En la misma época la resistencia de los centros dirigentes del norte a los cultos “populares” cede : la realeza francesa se basa en el culto dionisíaco, el emperador germánico introduce en Colonia el culto de los Reyes magos, venido de Italia, Milán y Pavía.

La elección se hizo a principios del siglo XI. El rey de Francia dudaba entonces entre tres influencias; la de la Iglesia septentrional a la carolingia, encarnada por el obispo de Chartres, Fulbert, la de los cleros ascéticos de Orleáns, adeptos al “maniqueísmo» (10), y la de los cluniacenses (11) exhibidores de ídolos santos. Fulbert se alió con los cluniacenses, y el rey Robert, bajo su doble influencia, envió a la hoguera a sus amigos heréticos. En el seno de la crisis feudal, bajo la presión del vulgo campesino, la elección real en el combate de ideas se limita a dos vías: por un lado un cristianismo poco ortodoxo, que puede ser considerado como un compromiso “a la meridional” entre una Iglesia monástica y un “paganismo” campesina, tibio y doméstico; por otro lado, el “maniqueísmo medieval”, que rechaza a la vez, violentamente, el culto de los muertos y las tumbas, así como todo lo que es carnal, y que, rompiendo con la malvada Tierra, se centra en la esperanza de un mundo sin Mal.

The-Weaving-of-the-SelfCuriosamente, el impulso del profetismo enraizó también en la población campesina. Los monjes de Chartres o de Borgoña acusaron en principio a estas asambleas nocturnas de ser sabbats, donde uno habría absorbido, para “volar”, mixturas inquietantes, en las que se incluían las cenizas de un recién nacido, y donde se habría fornicado a porfía. Calumnia rápida, a falta de algo mejor, pero que no se podía sostener. Incluso si toma prestado a la anciana cultura “salvaje” ciertos símbolos -como las abejas-, el profetismo maniqueísta fundamentalmente se aleja de ésta. Esta puede ser la razón de su éxito innegable en las aldeas del Midi. Desde este punto de vista, la pretensión de los herejes de ser “los verdaderos cristianos” no parece extraña, incluso si niegan la crucifixión. Ellos serán como la vanguardia de una corriente ascética y racional “depurada” de la que el cristianismo había sido una etapa; no puede ser superficial que la atracción por la herejía de los letrados del siglo XI, o su éxito entre los mercaderes y usureros del siglo XIII, evoquen otros rigorismos cristianos ulteriores difundidos también entre los intelectuales y banqueros. Y ante todo, la oposición dramática entre estas dos corrientes -el “maniqueísmo”, y lo que se podría llamar la “hagiolatría” monástica- no puede hacer que se olvide que ambos se desarrollan por oposición al “paganismo”; el uno la niega, el otro la entibia y desnaturaliza. (…)

Notas de Traducción
1) En la liturgia católica, espacio de ocho días siguientes a una gran festividad.
2) «Hermanas Fatales», en el texto la raíz “fat” probablemente tiene el sentido de “hado”.
3) Existe otro paralelismo con la mitología teutónica que Fossier omite. “Skoll y Hati son gigantes en forma de lobos. (…) el más terrible es Hati, que también se llama Managarm, “el devorador de la luna”. Se alimenta de la sangre de hombres muertos.(…)Una y otra vez, en temidos eclipses, habrían tragado el Sol y la Luna estos lobos gigantes, de no haber sido (…) por los hechizos que han sido forjados contra ellos (…).” MACKENZIE, D.A.: Teutones, Editorial M. E. Editores, 1996. pp. 16-17.
4) “(…) plantas herbáceas arbustivas o en forma de liana, de origen tropical. Incluyen a muchas plantas comestibles como la patata, el tomate, la berenjena y los pimientos y guindillas. Hay otras como el tabaco, el beleño, la belladona y el estramonio, que producen sustancias tóxicas, algunas muy venenosas.” http://www.aragonesasi.com/natural/flora/solanace.htm
5) Sulfato de potasio y aluminio.
6) Las “Benévolas”.
7) “Loup-garou” se emplea para designar a los licántropos, pero es una repetición, la traducción literal seria lobo-hombre-lobo. El término “garou” se puede emplear aislado. Del mismo modo el término mesnie-Hellequin también seria una “repetición” innecesaria.
8)  En otra sección de la obra original.
9)  Protección a espacios y personas contra las violencias feudales pactada por la Iglesia.
10) Comenzando en el siglo III se extiende a través del oriente y gran parte Imperio Romano. Los maniqueos eran dualistas, creerían que había una eterna lucha entre dos principios opuestos e irreductibles, el bien y el mal. Algunos de sus principios fueron recogidos por los cátaros o albigenses ( creo que es a ellos a los que podría referirse Fossier).
11) Movimiento monástico de Cluny, que promovió el acercamiento de los fieles alculto cristiano; introdujo en sus iglesias altares y retablos en los que se incluía el sagrario, asimismo los cluniacenses son los impulsores de una liturgia solemne y fastuosa.

Robert Fossier