Odín versus Thor.

Thor
Thor, guardián de la vida

De todos los dioses del Norte, Thunar es probablemente el más querido y, junto con Wodan, el mejor conocido – él siempre ha sido una de las deidades más queridas e invocadas. Él es el campeón del Asgard y Midgard contra los gigantes del caos y destrucción; Su Martillo es la señal de la verdad, llevado como el emblema del Odinismo de nuestra gente incluso por aquéllos que son dados a otros Dioses. Pocos de hecho son aquéllos que no tienen un poco de amor por el viejo barba roja – el Amigo del Hombre, el guardián del Midgard cuyos golpes de Martillo siempre son para proteger a la humanidad de todas las amenazas más allá de las paredes del Midgard y en cuyo poderoso estilo de vida se ve la rabia de las tormentas de donde su nombre – “Trueno” – viene.

Thunar es el hijo de la Tierra y Wodan. Él es el más fuerte de los dioses, y, como es visto en Lokasenna, el único que puede intimidar a Loki. Él aparece como un hombre grande con una barba roja – a veces joven, a veces como el “Þórr Karl” viejo; sus ojos son ardientes. Él maneja un carro tirado por las dos cabras Tanngnjóstr (“diente moledor”) y Tanngrísnir (“diente gnasher”) – como el fundador de Normandía, Göngu-Hrolf, él es demasiado poderoso para ser llevado por un caballo, y debe andar a pie o en este carro, incluso cuando él viaja entre los mundos donde otros dioses montan sus corceles. Él lleva guanteletes de hierro y un cinturón llamado megingjörð (el cinturón de fuerza); él lleva la vara mágica llamada Gríðarvölr (la vara de Gríðr). Aunque Snorri dice que Þórr había poseído su propio cinturón de fuerza y guanteletes antes de que la giganta Gríðr le diera estos artículos suyos, más probablemente parece que ella era la fuente original. Él tiene un tremendo apetito por la comida y bebida; y donde quiera que esté, él vendrá cuando su nombre es invocado. Él se casó con la diosa Sif en quien él engendró a la doncella Trude (Þrúðr); él también tiene una concubina etin, Járnsaxa en quien él engendró su hijos Móði y Magni.

Odín, sin embargo, es un viejo tuerto de manto oscuro y sombrero de ancha ala, vagabundeando generalmente a pie por caminos inhóspitos; de palabras ominosas, a menudo crípticas; apareciendo y desapareciendo abruptamente, y brindando, en el intermedio, consejo y colaboración, o destrucción.

Thor, un hombretón musculoso, de andar impetuoso, gran barba roja y voz potente, armado de un martillo; en movimiento perpetuo; verbo ingenuo, cólera pronta.

El padre, señor de la magia y rey de los muertos, de carácter grave y reservado; el hijo, sencillo y un tanto infantil en su rectitud. Odín y Thor pertenecen a mundos distintos. Más allá de su parentesco directo y de sus respectivas funciones, entrelazadas, en el panteón divino antiguo escandinavo, son esencialmente disímiles.

Odín es el rector de los dioses, su patriarca y, a menudo, progenitor; es la divinidad de la

Odín, el mago
Odín, el mago

magia, la poesía y por tanto la sabiduría, la guerra y los guerreros caídos en ella. Thor es su hijo mayor, engendrado en la diosa Jörð, la Tierra; actúa como el campeón de los dioses, defendiéndolos en los momentos de peligro; es la deidad tutelar del clima, la justicia, la consagración (de los matrimonios, de los juramentos, de las asambleas), por lo que en cierta forma podría considerárselo dios de la sacralidad. Solo Thor tiene un carácter guerrero, si bien sus ámbitos son nítidamente divergentes; veremos que esta distancia es en parte de índole social. Resulta curioso como a Allfather se le atribuyen virtudes guerreras, cuando no es así.

Dos bandos rivales se enfrentan en el campo de batalla y, en el instante previo a su comienzo, aparece un anciano desconocido quien dispara su lanza hacia uno de los frentes armados y desaparece; se trata de Odín, consagrando para sí a aquellos guerreros que caerán en el bando seleccionado. Algunas sagas relatan eventos paralelos, protagonizados por guerreros que imitan ritualmente el acto odínico. Los muertos, caídos en la lid, serán conducidos por valquirias (“Electoras de caídos en batalla”) a la gran sala celeste Valhalla (“Salón de los caídos”); ellos son los einherjar, guerreros selectos, quienes tendrán como cíclica actividad póstuma prepararse para la gran batalla final: el Ragnarök, donde dioses y seres monstruosos combatirán y se destruirán mutuamente, para dar paso a un nuevo orden cósmico (y tal vez a un nuevo Ragnarök).

Esta selectividad odínica es más que cualitativa, es social. El propio Odín, transmutado en muchacho insolente y verborrágico en el poema éddico Hárbarðsljóð (El canto de Hárbarð), se burla de su hijo Thor echándole en cara:

“[… ] A los Jarls que caen Odín recibe.
¡Los esclavos a Thor le van!”

Más allá del grado de verdad que entrañe esta declaración, el autor del poema establece la estratificación social como base para la consagración a cada una de las deidades, y netamente estamos ante un indicio de la religiosidad nórdica en relación con su sociedad. Hay un favoritismo elitista en el culto a Odín, lo cual por otra parte queda testimoniado en las referencias a las muertes Odínicas practicadas por los Jarls escandinavos: como rito previo a la muerte presentida o como imposición testamentaria relativa a sus futuros cadáveres, se practicaban heridas de punta de lanza para abrirse camino en dirección al Valhalla, emulando el autosacrificio realizado por Odín de acuerdo al poema Hávamál (Los dichos de Hár):

“Sé que pendí nueve noches enteras
Del árbol que mece el viento;
Herido de la lanza y a Odín ofrecido
-yo mismo ofrecido a mí mismo-
Del árbol colgué del que nadie sabe
De cuáles raíces arranca.”

Por su parte, Thor se caracteriza fuertemente por su función de activo matador de gigantes de escarcha. Con este nombre se identifica colectivamente a aquellos seres monstruosos que viven en Jotunheim y quienes, por su violencia incontrolable y su anatomía desmesurada, por el peligro que insumen para dioses y humanos (dice Thor en Hárbarðsljóð: “¡Muchos serían si todos viviesen! // ¡Vacío de hombres estaría el Mídgard!”), y que se cree representan a las elementos destructivos, indómitos, de la naturaleza. Así que, por un lado, Thor defiende a la humanidad de estos enemigos (léase: heladas, nevascas, frío, granizo, aludes); pero también propicia un aspecto positivo de la naturaleza, esencial para una sociedad agrícola como la antiguo nórdica: la lluvia. Aunque siempre importante entre el pueblo, Thonar parece haber subido a sus más grandes alturas en la última parte de la edad vikinga, cuando él se invocó cada vez más como el guardián del Odinismo contra la invasión del “Dios” y Cristo del Sur. La batalla era la del “Þórr Rojo” contra el “Cristo Blanco” – una comparación a la que llevó un sutil insulto al último. Por ser “rojo” no sólo quiso literalmente tener pelo rojo (una señal de fiereza que los guerreros germánicos a veces lograron a través de tintes en su pelo, como es informado), sino también de ser de voluntad fuerte, arrebatado, y poderoso en batalla – mientras que ser “blanco” podría significar, así como el significado de compromiso de limpieza, ser débil de voluntad y pusilánime (comparable a llamar a alguien “hígado de azucena”

En efecto, Thor es el dios de la tormenta: en su lucha contra los gigantes empuña el rayo (su corto martillo Mjölnir); se pensaba (simbólicamente) que al desplazarse en su carro tirado por dos machos cabríos el rodar de las ruedas sobre las nubes el trueno y precipitaba la lluvia.

Su mismo nombre es revelador: Thor, que en antiguo nórdico es Þórr, es Þunor en anglosajón y Donar en antiguo alto alemán; estas variantes se encuentran lingüísticamente relacionadas con vocablos modernos cuales el español “trueno” y el inglés “thunder”, de igual significado. Así pues, como dios atmosférico, es equiparable al griego Zeus, dios fecundador y también armado del rayo. Enfatizando este paralelo, el día de la semana consagrado al dios romano Júpiter (a su vez equiparable a Zeus), el jueves (Jovis dei, esto es, “día de Júpiter”) es denominado en lenguas germánicas modernas tales como el inglés y el alemán, respectivamente, Thursday y Donnerstag.

Odín también tiene su lugar en el ordenamiento semanal: “Wednesday” es “el día de Wodan”, lo que es igual a decir “día de Odín”, dado que Wodan es la forma anglosajona del nombre de este dios. La versión española es “miércoles”, día de Mercurio, el cual era el dios romano de los viajeros así como conductor de las almas de los muertos, entre otras atribuciones. El comportamiento andariego de Odín, así como su carácter versátil y su vinculación con el inframundo, parecen haber guiado esta identificación.

Nótese que Thor fue asimilado con la deidad suprema del panteón latino, lo cual puede entenderse de la siguiente manera: si bien Odín ocupaba por definición este puesto, en tanto dios creador, líder de las demás deidades y padre de varias de ellas, el rango de Thor en el culto era superior en Noruega e Islandia.

La popularidad de Thor tiene evidencias en obras medievales como la Eyrbyggja saga (La saga de los habitantes de Eyr), donde se cuenta de un personaje:

“Hrólf era un jefe importante y el más distinguido de los hombres. Se encargaba de cuidar el templo de Thór en la isla y tenía buena amistad con él.”

Por lo tanto, el culto de Thor no estaba restringido a las clases inferiores. La diferencia entre ambos cultos, si bien social, radica en otra forma de clasificación societal: no es entre pudientes y pobres, sino entre la elite guerrera, adoradora del dios elitista Odín, y la masa campesina, desde los grandes terratenientes como el Hrólf de la Eyrbyggja saga hasta los esclavos que trabajaban la tierra, seguidores del protector Thor.

Los nombres de Odin

Odin tiene mas de 509 nombres entre ellos el mas conocido Odin y Wotan.

tumblr_n0jua42XzD1rxxacmo1_500Alfardir/Alfardír

Padre de todas las cosas, es comun escuchar Alfardir o Alfardír en noruega, ya que se le representa como lo material, desde un atomo hasta una ballena.

Baleygr
(Ojo de Fuego). Para los nórdicos es uno de los sobrenombres de Odín.Aparece en la forma de Balwisus y se le considera hermano de un tal Bilwisus.

Bileygr
(El mal viviente). Para los nórdicos es un sobrenombre de Odín.Alude al hecho de que el dios es tuerto pues, para obtener el conocimiento, dejó su ojo como prenda al gigante Mimir.

Björn
(Oso). Para los nórdicos es un sobrenombre de Odín. Sin duda en relación con su papel de jefe de los Berserk.

Blindi
(Ciego). Uno de los sobrenombres de Odín.Alude al hecho de que el dios es tuerto,según la mitología nórdica.

Bruni
(Moreno). Para los nórdicos es uno de los nombres de Odín.
Es también el nombre de un enano.

Bölverkr
(Artesano de Desgracia). En la mitología nórdica es el nombre de Odín de la siguiente anécdota:Cierto día, Odín se encuentra con los segadores del gigante Baugi, provoca entre ellos una pelea por una piedra de amolar y se matan entre sí. Odín se enrola, en su lugar, al servicio de Baugi, que le promete como recompensa un trago del hidromel maravilloso que posee Suttungr, su hermano. Odín no obtiene esta recompensa.

Farmagud
(Dios de los cargamentos). Uno de los sobrenombres de Odín para los nórdicos, que explica, por ejemplo, por qué los romanos lo asimilaron a Mercurio.

Farmatyr
(Tyr de los cargamentos). Sobrenombre de Odín, pero Tyr significa simplemente “dios” y aquí nos remite a la divinidad del mismo nombre,según la mitología nórdica.

Fengr
(Botín). Sobrenombre de Odín que remite a su función guerrera según la mitología nórdica.

Fimbulthulr
(Orador poderoso). Uno de los sobrenombres de Odín,según la mitología nórdica.

Fimbultyr
(Dios poderoso). Para los nórdicos es uno de los sobrenombres de Odín; remite a la función de señor del panteón y padre de los dioses.

Fjölnir
Para los nórdicos:
-(Polimorfo). Sobrenombre de Odín remite a la facultad que este dios tiene de cambiar de forma y aspecto.
-Legendario rey de Suecia, hijo del dios Yngvi-Freyr y de la giganta Herdr. Encuentra la muerte ahogándose en una cuba de hidromel. Esta historia, contada por Snorri Sturluson y Saxo Grammaticus, es anterior al siglo IX y tiene un paralelo céltico en la historia de Muicertach, que se ahoga en un tonel de vino. Esta muerte tal vez sea ritual.

Fjölsvidr
Para los nórdicos:
-(Muy sabio).Sobrenombre de Odín.
-Nombre del guardián de la vírgen de Menglöd, que quiere casarse con Svipdagr; da al héroe una “lección” sobre distintos puntos de mitología.

Fornoelvir
Uno de los sobrenombres de Odín para los nórdicos; el nombre significa “Oelvir el Viejo” u “Oelvir el Pagano”.

Fraridr
(El cabalgante). Sobrenombre de Odín , tal vez aluda a su corcel Sleipnir,según la mitología nórdica.

Gautatyr
(Dios de los Godos). Para los nórdicos es uno de los sobrenombres de Odín .

Geirlödnir
(Que invita al combate con venablo). Sobrenombre de Odín para los nórdicos; remite a Gungnir , su arma, que suele arrojar contra las tropas para decidir un combate.

Geirtyr
(Dios del Venablo). Sobrenombre de Odín para los nórdicos.

Hangagud
(Dios de los Colgados). Uno de los nombres de Odín según la mitología nórdica. Remite al colgamiento ritual que permite a un guerrrero o a un sacrificado llegar al Valhalla,así como a las pruebas iniciáticas que posibilitarán al dios adquirir una ciencia sagrada. Herido por un lanzazo, Odín colgó durante nueve días y nueve noches del árbol azotado por los vientos y cuya raíces nadie sabe de donde proceden. Otros sobrenombres aluden a ello: Hagantyr (dios de los colgados) y Hangi (el colgado).

Hangarty
El gran dios nórdico Odín se le representa con varios nombres, entre ellos este que significa “dios de los ahorcados o colgados”, esto por que Odín para obtener el conocimiento rúnico estuvo varios días colgando de Yggdrasill sobre el pozo de Mimer.

Haptagud
(Dios de las Ligazones). Sobrenombre de Odín para los nórdicos. Como vio perfectamente Mircea Eliade, los dioses indoeuropeos son ligadores (Varuna, Uranos). Haptagud alude al hecho de que Odín sabe paralizar un ejército.

Harbardr
(Barba gris). Uno de los nombres de Odín. En la mitología germánica fue un barquero gruñón. El dios Thor, que quería cruzar un río profundo, le pidió que lo llevara y lo único que recibió de él fueron insultos. Thor hubiera preferido ignorar la provocación de Harbardr, pero montó en cólera al ver que este no se movía de la orilla, sin darse cuenta de que Harbardr era en realidad su padre Odín. El encuentro entre ambos dioses revela sus diferentes carácteres: el alborotador Odín, tramposo y jactancioso; y Thor, temperamental pero sincero.

Harr
(El Alto). Un nombre de Odín, que remite a su calidad de dios soberano,según la mitología nórdica.

Herass
(Dios del Ejército). Nombre de Odín dado por los nórdicos en una inscripción funeraria noruega del siglo VII.

Herblindi
(Cegando al Ejército). Sobrenombre de Odín; “En el combate, Odín tenía el poder de cegar y ensordecer a sus enemigos”,según la mitología nórdica.

Herfödr
(Padre del Ejército). Uno de los nombres Odín según la mitología nórdica. Remite a su función de señor de la guerra. Los demás formados con “Ejército” son: Herteitr (Alegre entre los Guerreros), Hertyr (Dios del Ejército), Herjann (Señor de los Ejércitos).

Herjann
(Señor de los Ejércitos). Uno de los nombres de Odín. Por lo general se cree que alude a Odín como jefe de los “Guerreros Únicos” (Einherjar) que pueblan el Valhalla,según la mitología nórdica.

Hertyr
(Dios de los Ejércitos). Sobrenombre de Odín,según la mitología nórdica.

Hildolfr
(Lobo de Combate). Para los nórdicos es el sobrenombre que se da a Odín en el Lai de Harbardr, donde desempeña el papel de un pastor que se niega a transportar a Thor.

Hjalmberi
(Portador del casco). Es uno de los nombres Odín. Corresponde exactamente a las representaciones del dios en petroglifos y las planchas de hierro grabado halladas en Escandinavia. Su casco es de oro,según la mitología nórdica.

Hrafnagud
(Dios de los Cuervos).Para los nórdicos es uno de los nombres de Odín . Remite a sus dos cuervos, Huginn y Muninn , es decir: “Pensamiento” y “Memoria”. El dios los manda al mundo, cuando amanece, y regresan para contarle lo que han visto y sabido. Es posible que los pájaros sean la personificación de los dobles animales de Odín; sabemos en efecto que el dios puede cambiar de forma a voluntad. Hrafnagud tiene como sinónimo Hrafnaass: “el Aesir de los cuervos”.

Hrossharsgrani
(Grani el de las Crines). Para los nórdicos ,este sobrenombre de Odín, alude a la Saga de Gautrekr, donde Odín se hace pasar por Grani, el padre adoptivo de Starkadr. Pero Grani es también el nombre del hijo del caballo Sleipnir , el corcel de Odín; podemos ver pues en este nombre del dios una alusión a la importancia del caballo en su culto.

Jafnharr
(Igualmente alto). Uno de los nombres de Odín y, tal vez, el de otro dios citado en la triada Harr, Jafnharr, Thridi,según la mitología nórdica.

Jolnir
(Señor de Jol). En la mitología nórdica es uno de los nombres de Odín. Que el dios estuvo asociado a Jol, la Navidad pagana, no ofrece duda alguna, pero es ciertamente porque la fiesta es también la de los fallecidos. En Noruega ha sobrevivido largo tiempo una creencia popular según la que, en esta época, los difuntos viajan en grupos por los aires y roban a los vivos cerveza y vituallas, al igual que el propio Odín parece haberlo hecho en detrimento del rey Halfdan el Negro. Estos grupos de muertos son uno de los avatares del Cortejo Salvaje, denominado con frecuencia Cortejo de Odín.

Mercurio
-Dios romano hijo de Júpiter y la ninfa Maya (una de las hijas de Atlas), mensajero de los dioses. Dios de los viajeros,del comercio,la ciencia,ladrones y vagabundos.Es equivalente a Hermes para los griegos.
-Así designan los romanos al dios supremo del panteón germánico, Odín/Wodan. Desde el siglo I de nuestra era, numerosos ex-votos se dedicaron a Mercurio pero sólo una parte se refiere a Odín, por ejemplo Mercurius Channius y Mercurius Cimbrianus, aludiendo la otra a divinidades célticas: Mercurio del Ppuy-de-Dôme (Mercurius Dumidus), Mercurio del Averno (Mercurius Avernus), etc. En la poesía escáldica, Odín es aludado como el “dios de los cargamentos”, de los mercaderes por tanto, y las inscripciones votivas confirman la antigüedad de ese rasgo, puesto que revelan los nombres de Mercurius Negotiator, Mercurius Mercator y Mercurius Nundinator.

Odín*
Odín es omnisciente, conoce las runas, la magia y la poesía. Le gusta medir su saber con el de los gigantes, tiene el poder de hacer que sus enemigos queden ciegos, sordos, y de paralizarles, de detener los disparos en pleno vuelo y hacer invulnerables a sus partidiarios. Resucita a los ahorcados y a otros muertos.Es el conductor del Cortejo Salvaje en todos los países germánicos.Odín es señor de la operación mágica llamada Seidr y de la poesía porque ha bebido del hidromel maravilloso hecho con la sangre de Kvasir. Es también una especie de dios shamán (o chamán) , y todo su personaje atestigua la supervivencia de un importante substraco de creencias chamánicas. Adquirió sus poderes durante una iniciación de nueve noches. Sabe entrar en catalepsia o en trance para que su doble pueda evadirse y recorrer el mundo en forma de un animal, mientras su cuerpo permanece sin vida.La antiguedad y la importancia de Odín son atestiguadas por numerosos topónimos. Por otra parte, los textos nos han transmitido más de ciento setenta nombres y sobrenombres de Odín: reflejan su personalidad y sus actos (cf. Göndlir). Odín ha dado su nombre al miércoles: inglés Wednesday (antaño Wodnesdaeg).En el plano funcional, Odín corresponde a la pareja Mitra-Varuna de los arios y al Júpiter romano.

Sadr
(Verdadero). Para los nórdicos es un sobrenombre de Odín.

Sanngetall
(El que adivina la verdad). Uno de los nombres de Odín. Alude al hecho de que el dios obtenga siempre la victoria en los combates de enigmas,según la mitología nórdica.

Sidhöttr
(Largo Sombrero). Sobrenombre de Odín para los nórdicos. Alude al hecho de que el dios suele disimular los rasgos de su cara bajo un tocado.

Sidskeggr
(Larga barba). Sobrenombre de Odín que es descrito como luciendo una larga barba gris,según la mitología nórdica.

Skilfingr
Es uno de los nombres de Odín para los nórdicos. Vincula al dios con la familia de los Scylfingas, denominación anglosajona de la casa real de Suecia, los Ynglingar. Pero en las tradiciones escandinavas, se afirma que éstos descienden de Freyr, alias Yngvi.

Valfödr
(Padre de los Occisos). Uno de los nombres de Odín, en calidad de recuperador de los guerreros caídos en combate y que van a poblar el Valhalla. La poesía escáldica utiliza así los sinónimos Godo de los Occisos ahora bien, sabemos que “Godo” (Gautr) es uno de los nombres del dios, y “Dios” o “Tyr” de los Occisos (Valtyr),según la mitología nórdica.

Vegtamr
(Familiar de los Caminos). Para los nórdicos es el sobrenombre de Odín cuando se dirige a Hel, el reino de los muertos, para despertar, por medio de la nigromancia, a una vidente muerta e interrogarla.

Veratyr
(Dios de los Hombres). Ese sobrenombre de Odín elude a su papel en la creación del primer hombre y de la primera mujer,según la mitología nórdica.

Wotan
-Personaje mitológico de la América Central,que según la tradición,fundó un imperio en el actual territorio de Chiapas,convirtió a los indígenas y les enseñó el cultivo del maíz.
-También es uno de los nombres con que se lo conoce a Odín,el dios nórdico.

Wodan
Nombre que recibe Odín en wéstico (Wuotan, Wotan) y que se encuentra en el segundo Conjuro de Merseburg. Al otro lado del Rhin se le asocia con frecuencia con “montaña”, “casa” y “camino” en los topónimos,según la mitología nórdica.

Wodans
Nombre de Odín que tenían entre los Godos

Woden
Para los nórdicos es el nombre de Odín en viejo inglés. Se le conoce esencialmente por los topónimos que atestiguan su importancia. Woden aparece en el Hechizo de las nueve Hierbas, donde se le presenta como un mago-curandero: “Una serpiente vino reptando y mordió al hombre. Entonces Woden tomó nueve gloriosas ramitas y golpeo a la serpiente, que voló en nueve pedazos…” Las genealogías de las familias reales de Anglia,Kent y los sajones del oeste lo convierten en el padre fundador de su linaje.

Descubierto Colgante de Odín

Descubierto un colgante de oro de Odin junto a su caballo Sleipnir, del periodo de las migraciones que podría estar vinculado al pueblo germánico de los Hérulos en Eskatorp, al sur de Kungsbacka.

 Bengt Nordqvist
Fotografía: Bengt Nordqvist

Un colgante de oro que representa el dios germánico Odin y su caballo Sleipnir ha sido descubierto en una granja en Kungsbacka, Suecia. Los arqueólogos creen que la joya puede estar vinculada con los hérulos, los hunos y los antiguos romanos.

El hérulos eran una tribu germánica del este que vivían cerca del mar de Azov, cerca del Mar Negro, en el siglo III dC, y más tarde se trasladó a la frontera romana en el centro del Danubio al mismo tiempo que muchos germanos orientales durante el siglo IV, tales como el Godos, Esciros, Rugios y Vándalos

Los orígenes exactos de los Hérulos (o Heroli) son desconocidos. Parece que han tenido algún tipo de relación con las tribus que formaron los Suevos. Inscripciones antiguas de Escandinavia, que a veces se les atribuyen sugieren que este pueblo feroz, de guerreros fueron llamados los «señores».

En 1867, granjero sueco Peter Andreasson hizo un hallazgo único en su tierra, el descubrimiento de un colgante del siglo VI. Ahora, el arqueólogo Bengt Nordqvist y su equipo han descubierto literalmente oro. Un colgante de oro de Odin que monta un caballo fue encontrado cerca del primer hallazgo.

Odin, who has always been associated with war, healing, royalty, death, knowledge, wisdom, battles, frenzy, magic and runes was the supreme Norse god. He is mentioned in many mythological stories, not only from the Norse, but also Germanic and pagan mythologies. In myths and legends it told that he took Sleipnir, his eight-legged horse to the sky or underworld.

Odin, que siempre se siempre ha sido asociado con la guerra, la curación, la realeza, la muerte, el conocimiento, la sabiduría, la batalla, el furor, la magia y las runas, era el Dios nórdico suprema. Se le menciona en amplia literatura, no sólo de los escandinavos, sino también en las mitologías germánicas y paganas. Son numerosos los mitos y leyendas en las que aparce Sleipnir, el caballo de ocho patas subiendo a Asgrad o bajando al mundo llevando con sí a Odín.

Nordqvist afirma que el colgante de oro es un descubrimiento excepcional. Se estima que el colgante es del  año 400 dC. El colgante era probablemente una medalla o recompensa militar que terminó en el suelo como un sacrificio, dijo Nordqkvist. Sin embargo, parece un tanto extraño para los arqueólogos que un colgante tan valioso sería sacrificado en un lugar remoto como éste. Lo que hace que ambos descubrimientos sean muy interesante es que los colgantes tienen una inscripción rúnica que vincula esta joya para los hérulos, los hunos y romanos. La inscripción dice: «I erilen» y sugiere una conexión a la antiguos Hérulos.

«Los Erils o Hérulos, se mencionan en las fuentes antiguas como participantes en las grandes guerras entre los romanos, godos y hunos, dice Nordqvist. «Los hunos manejaron grandes cantidades de oro y la conexión con las antiguos reinos es por supuesto muy emocionante», continúa. El hecho de que dos antiguos colgantes de oro, de valor incalculable hayan sido encontrados en las cercanías, sugiere que podría haber mucho más por ahí. Los arqueólogos tendrán que examinar el área más cercana y buscar tesoros más antiguos que podrían emitir más luz sobre estos descubrimientos.

Enlace de audio donde habla el profesor Nordqvist

Odín-Lug ¿Una misma deidad?

lug

Las religiones germánica y céltica parten de un mismo tronco común, a partir de este dato podemos rastrear las analogías entre los Dioses de ambos panteones.

El Dios Lug se remontaría a tiempos indoeuropeos protocélticos. Pues tiene el mismo origen que Wotan-Odin, el dios supremo del panteón germánico. Es de destacar los siguientes paralelos existentes entre ambos dioses:

  1. Lugus está a la cabeza del panteón galo. Odin a la cabeza del panteón germánico.
  2. Lug es caudillo del ejército, igualmente Odin.
  3. Lug juega un papel eminente en la divina batalla de Mag Tured, como Odín en el combate de los Ases y de los Vanes.
  4. Lug combate con una lanza. Odin también.
  5. Lug utiliza la magia en el campo de batalla; Odin se sirve igualmente de la magia con frecuencia.
  6. Lug cierra un ojo para realizar el encantamiento; Odin es tuerto.
  7. Lug es el maestro de la poesía, como Odín es el patrón de los escaldos.
  8. Lug tiene una cierta relación con el cuervo, y esta ave caracteriza también a Odin.
  9. Lug es un ancestro mítico, sobre todo para los Cú chulainns; éste es también el caso de Wotan.

Se trata de los característicos dioses de la primera función indoeuropea. Su paralelo entre los indos y los iranios es el dios supremo Varuna, inquietante señor de la magia paralizante. De ellos depende la soberanía en su aspecto sombrío, agresor, inspirado, violento, terrible, guerrero. El otro aspecto claro, sacerdotal, pacífico, moderado y estabilizador de la soberanía estaba representado entre los indoeuropeos por otros dioses de primera función del tipo del Mitra indoiranio y del Tyr germano.

Lo que sí está documentado en la mitología popular de raíz presumiblemente céltico-indoeuropea es un personaje que guarda sorprendentes paralelismos con Lug y con Odin. Es el Ojáncano (de ojo), ser maligno y monstruoso que se alimenta de osos o de lobos y se dedica a aterrorizar a los pastores y a los agricultores, cuyas aldeas y sembrados destruye durante la noche, roba los ganados o rapta a las pastoras guapas. Habita en las zonas abruptas y apartadas. En el mundo rural se creía que las destrucciones de las noches de tormenta y vendaval las hacia el Ojáncano en sus correrías nocturnas, identificándose su voz con el rugir de las tormentas y con el resoplido de un jabalí viejo. Tenía también la costumbre de embadurnarse el cuerpo con la grasa y el corazón de lobos y osos para apropiarse sus características de fuerza y ferocidad, lo que recuerda los ritos de iniciación practicados por los guerreros odínicos para adquirir el furor extático.

Sus rasgos físicos son llamativos: Es un poderoso gigante pelirrojo o de pelo blanco, con grandes barbas, y en su frente tiene un único ojo relumbrante con el que paraliza a sus enemigos, lo que recuerda notablemente a la magia extática de los dioses tuertos y de los guerreros indoeuropeos. Recordemos que en Irlanda a Lug se le consideraba una divinidad solar de tan brillante rostro que nadie podía mirarlo de frente, por lo que se le llamaba grianainech (“rostro del sol”), y que Wotan tenía el epíteto de Bale (“el de fogueante ojo”).

Otra de las singulares características del Ojáncano es que va acompañado de uno o dos cuervos, sus confidentes y aliados, que a menudo le informan de lo que ocurre en los alrededores, como cuando algún peligro le acecha. Es-tas aves cumplen determinados servicios para el Ojáncano: buscar a una persona, explorar un lugar determinado, etc., después de lo cual se posan sobre sus hombros o sobre su nariz para darle cuenta de lo que han visto. Sobre ello no puede dejar de pensarse en lo que dicen las Eddas de Odín: “Dos cuervos tiene sobre los hombros, que le dicen al oído todas las cosas que ven u oyen; se llaman Hugin (“el pensamiento’*) y Munin (“la memoria). Él los envía al amanecer a sobrevolar todo el mundo, y luego regresan a la hora de comer, y de este modo se entera de muchas cosas. Por eso le llaman los hombres “el Dios de los cuervos’’.

La antigua religión

La religión ancestral de los antiguos pueblos nórdicos, pertenece al conjunto de nuestra común herencia cultural ancestral indoeuropea. Los colonos que se instalaron en Islandia a partir del siglo IX pertenecían a ella, aun cuando los contactos con los reinos cristianos de Europa occidental los hubieran familiarizado con el cristianismo, por el que contadas excepciones mostraron escasa simpatía. Naturalmente -y al mismo tiempo-, conviene tener presente que la conversión al cristianismo—que fue forzada y violenta- no supuso el abandono de la antigua religión y, mucho menos, un olvido del imaginario mítico que se había construido en tomo a ella. De ahí que siguieran circulando oralmente poemas de asunto mitológico como la “Profecía de la vidente” aun en el siglo XIII, momento de su fijación por escrito, si bien, eso sí, influidos por las ideas cristianas de los escribas que la vertían a los pergaminos.

La Vóluspá o Profecía de la vidente nos pone en contacto con la mitología de los antiguos pueblos nórdicos y, más en concreto, de los antiguos habitantes de Islandia, que fueron los que le dieron una forma escrita y, en cierta manera, la fijaron, asegurando así su transmisión hasta nuestros días. Pero una mitología, [1] preforma solo una parte de un conjunto más amplio de creencias en lo divino, prácticas rituales ligadas a esas creencias y reglas de conducta más o menos coercitivas (desde un punto de vista moral) que conforman lo que tradicionalmente —y en un sentido lato— se ha denominado “una religión” El conocimiento de la antigua religión escandinava precristiana es fragmentario y no siempre exento de controversia. Las principales fuentes con que contamos son tardías (posteriores al año 1000) y, por tanto, influidas en cierto modo por la cosmovisión cristiana. Se trata de textos narrativos y poéticos conservados en los manuscritos islandeses medievales, aunque de modo auxiliar podemos echar mano de algunas inscripciones rúnicas (especialmente, aquellas anteriores al año 1000), de algunos topónimos y, sobre todo, de los cada vez más numerosos hallazgos arqueológicos, de interpretación no siempre unívoca.

Los antiguos pueblos nórdicos eran politeístas. Los dioses en los que creían eran numerosos y, como suele suceder (era el caso también, por ejemplo, de las divinidades griegas y romanas), presentan rasgos humanos aun cuando posean poderes sobrenaturales que los distinguen de los hombres. Como los seres humanos, están dotados de razón, pero también están sometidos a las pasiones, que en muchos casos pueden condicionar sus actos. Contrariamente a los dioses de otras religiones politeístas, los Dioses germánicos son mortales. En tanto que viven en comunidades estructuradas socialmente, constituyen una clara proyección de las comunidades humanas de la Escandinavia de la época. Estos dioses se organizan, en dos grandes familias: los Ases y los Vanes. Los Ases, dioses relacionados preferentemente con la guerra, mientras que los Vanes son los garantes de la fertilidad. Las interpretaciones sobre la posición de estas dos familias divinas en el panteón nórdico han sido diversas. La Profecía de la vidente, la Edda Menor y la Ynglinga saga nos cuentan que ambas familias se enfrentaron en el inicio de los tiempos. De la mayor parte de los textos se deduce que ninguna de las dos salió verdaderamente victoriosa de la guerra. El conflicto culminó en una tregua y un intercambio de prisioneros que selló la paz entre ambas, lo que, desde el punto de vista religioso, hemos de interpretar, sin duda, como una necesidad de vertebrar la visión celeste de los Ases, con la Ctónica de los Vanes. No todos los dioses, sin embargo, gozaron de la misma popularidad en los distintos territorios nórdicos.

Los Dioses

Entre los dioses de la familia de los Ases, Odín era el principal. En los textos se le presenta a veces como el “Alfǫðr” o padre universal e incluso como “Áss inn almáttki”, es decir, el As todopoderoso, aunque en esto es posible apreciar una clara influencia cristiana posterior. Vivía en el Valhala rodeado de guerreros que sus doncellas, las Valkyrias, se encargaban de seleccionar entre los más valientes de los caídos en combate. Pero también es el dios de la poesía, concebida en el mundo nórdico como un saber o una ciencia que era necesario aprender y dominar. De ahí que se le atribuya también la invención del alfabeto rúnico. En realidad, es el dios de la sabiduría por excelencia -y así se le describe en el Vafþrúðnismál-, cuya adquisición le conduce a realizar los actos más insensatos (recordemos que había dejado en prenda uno de sus ojos en la fuente de la sabiduría protegida por el gigante Mímir). Dos cuervos, Hugin y Munin vuelan por el universo para informarle de todo lo que sucede. A Odín lo veneraban especialmente los jefes guerreros y su Gefolge y fue bastante popular en Suecia y Dinamarca, aunque menos en Noruega y en Islandia. Muchas familias reales de Dinamarca e Inglaterra se han considerado sus descendientes.

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Odín con sus cuervos

La diosa Frigg es la esposa de Odín y está asociada al amor, al matrimonio y a la fertilidad, valores atribuidos, en principio, a los Vanes, lo que pone de manifiesto la dificultad de distinguir tajantemente entre las dos familias de dioses aludiendo solo a sus funciones. Se sentaba junto a su esposo en el famosoHliðskjálf (el trono de Odín) y compartía con él así el poder de contemplar los nueve mundos. En la mitología aparece como madre del dios Balder, a quien protege, y en ese sentido, encarnó las virtudes de la madre universal. Su culto tuvo mucha popularidad entre los pueblos germánicos, aunque poco a poco fue desplazado por el de Freyja, principalmente en los países escandinavos.

El dios Thor, hijo de Odín, estaba caracterizado por su fuerza física. Es el arquetipo del Áss nórdico. Una gran parte de su vida, la ha pasado luchando contra los gigantes, los enemigos de los Ases[2]. Se le suele representar armado con un gran mazo o martillo (llamado Mjölnir), uno de los símbolos precristianos que han podido identificarse con mayor precisión. En los textos se le designa a menudo como “el protector de la tierra”. Aunque los textos no le conceden una posición tan relevante como a su padre Odín, su culto gozó de una gran popularidad en toda Escandinavia. De ello da testimonio el elevado número de antropónimos compuestos con este nombre: se calcula que al menos uno de cada cinco emigrantes que llegaron a Islandia durante el periodo de la colonización se llamaba así y muchos son también los nombres compuestos con Thor en las inscripciones rúnicas conservadas. Las inscripciones rúnicas recogen, además, interesantes menciones al propio Dios. Estas menciones se han interpretado, en muchos casos, como una manera de solicitar su protección y, cuando la religión cristiana ya había enraizado, como una muestra de la resistencia popular al nuevo credo.

Otros miembros de la familia de los Ases, citados en las fuentes, parecen haber tenido menor relevancia desde el punto de vista de las prácticas cultuales ligadas a ellos. Podríamos mencionar, por ejemplo, a Tyr, divinidad probablemente más antigua que Odín y relegada por este a una posición inferior, al menos en la época vikinga (en la Edda Menor aparece convertido en uno de sus hijos), Balder, el hijo de Odín y Frigg, o su hermano Hödr.

Los Vanes tienen una menor presencia que los ases en los textos escritos, pero sabemos que ocupaban un lugar importante en la mentalidad de los hombres y mujeres de la época. Se distinguen de los Ases por encarnar los valores de la fertilidad frente a la primacía concedida por los Ases a las virtudes guerreras. Uno de los más relevantes, cuyo culto se extendió desde Suecia al resto de Escandinavia (aunque no parece ser conocido en el resto de los territorios germánicos), es Freyr, hijo del dios de las aguas y el mar, Njórd. Freyr es el dios de la fertilidad, garante de las cosechas y de la prosperidad. Su equivalente femenino es su hermana Freyja, que estaba vinculada al amor, la belleza y la fecundidad. Frente a Frigg, mencionada antes, a la que se presentaba, más bien, como la madre divina y la reina del cielo, Freyja aparece como una diosa más joven, de una nueva generación. La semejanza de las dos diosas desde el punto de vista funcional ha planteado un interesante debate acerca de la posibilidad de que se trate de un desdoblamiento a partir de una divinidad única más antigua (y, en ese sentido, la encamación de dos aspectos distintos de su carácter).

Otras criaturas mitológicas: los gigantes

Los gigantes o Jötuns son seres peligrosos para los hombres. Son seres monstruosos y enormes, pero también sabios, como Mímir, y también ricos, de los que se benefician los dioses en ciertas circunstancias. Están en el origen del cosmos (que se forma del cuerpo de Ymir). Algunas gigantes poseen una gran belleza (por ejemplo Gerðr).Los Jötuns eran una raza mitológica de gigantes con fuerza sobrehumana, descritos como la oposición a los dioses, a pesar de que frecuentemente se mezclaban o incluso se casaban con ellos, ambos Æsir y Vanir. Su fortaleza es conocida como Útgard y está situada en el Jötunheim, uno de los nueve mundos en la cosmología nórdica, separado de Midgard, el mundo de los hombres, por altas montañas y densos bosques. Cuando viven en otro mundo que no sea el suyo, parecen preferir cuevas y lugares oscuros.

Los gigantes representan las fuerzas del caos primitivo y de la naturaleza. Su derrota a manos de los dioses representa el triunfo de la cultura sobre la naturaleza, aunque por el costo de la eterna vigilancia. Heimdall mira perpetuamente el puente Bifrǫst desde Asgard al Jötunheim, y Thor frecuentemente hace una visita al mundo de los gigantes para asesinar a cuantos pueda de su clase.

Como una colectividad, los gigantes son atribuidos generalmente con una apariencia espantosa, aunque de tamaño similar a las otras criaturas. Algunos de ellos pueden incluso tener varias cabezas o una forma totalmente lejana a la humana; como Jörmundgarner y Fenrir (lobo gigante, el cual aparece luchando con Odín en la imagen de la derecha), dos de los hijos de Loki, vistos como gigantes. Las Eddas más de una vez asemejan su temperamento al de un niño. Muchas de las esposas de los dioses son gigantes, incluso Thor, el gran asesino de su raza, ama a Járnaxa. Como tales aparecen como dioses menores, que se puede decir del gigante del mar Ægir, mucho más conectado con los dioses que con los del Jotunheim. Ninguno de estos tema a la luz, y en comodidad, sus casas no difieren mucho de aquellas de los dioses.

 Otra clase de los gigantes eran los llamados de fuego (o Muspell), que residían en Muspellheim, el mundo del calor y el fuego, gobernados por Surt (“el negro”) y su reina Sinmore. Fornjót, la encarnación del fuego, era otro de su clase. La función principal de los gigantes de fuego en la mitología nórdica es causar la destrucción final del mundo incendiando el árbol del mundo Yggdrasil al final del Ragnarök, cuando los gigantes del Jötunheim y las fuerzas del Niflheim lanzarán un ataque a los dioses, y matarán a casi todos exceptuando unos pocos.

Los Templos

Estamos acostumbrados, por la profundidad con que hemos asimilado el ejemplo de las religiones del mundo clásico occidental y, posteriormente, de la religión cristiana, a la construcción y consagración de edificios de culto específicos y a la investidura de algunos miembros de las comunidades de creyentes como mediadores sagrados entre la población y las divinidades (a estos se les ha denominado tradicionalmente sacerdotes). En nuestra concepción actual, el fenómeno religioso, aun cuando forme parte de la vida cotidiana de los individuos, constituye una esfera aparte desde el punto de vista ritual. En el caso de la religión pagana precristiana de los pueblos nórdicos, la situación es un tanto más compleja. Los intentos de localizar templos paganos bajo las iglesias cristianas -partiendo de la idea de que el cristianismo, en general, ha aprovechado los lugares en que se asentaban los templos de otras religiones- no han dado, frecuentemente, resultados satisfactorios. Tampoco se han encontrado restos de construcciones específicas fuera de los lugares consagrados por el cristianismo. Los textos, por su parte, son bastante problemáticos porque, si en ellos podemos leer referencias a templos paganos e incluso descripciones de este supuesto tipo de construcciones, no tenemos claro en qué medida se trata de datos fiables, pues son escritos tardíos, posteriores a la difusión del cristianismo. Ello hace suponer que, en muchos casos, se trata de reconstrucciones anacrónicas a partir de una realidad más cercana puramente cristiana. El documento más antiguo sobre este asunto se remonta al siglo XI y fue escrito por Adán de Bremen. En su Gesta Hammaburgensis ecclesiae pontificum (cap. 26) cuenta que en Uppsala, en Suecia, existía un templo pagano de gran riqueza (“totum ex auro paratum est”) en el que se adoraban las estatuas de tres de los dioses más importantes del panteón nórdico: Odín, Thor y Freyr:

Nobilissimum illa gens templum habet, quod Ubsola dicitur, non longe positum ab Sictona civitate. In hoc templo, quod totum ex auro paratum est, statuas trium deorum veneratur populus, ita ut potentissimus eorum Thor in medio solium habeat triclinio; hiñe et inde locum possident Wodan et Fricco.

 

Los jötun de hielo

Los jötun de hielo

Los intentos de la arqueología por dar con los restos del templo no han sido demasiado concluyentes. Los restos se limitan a algunos agujeros para postes y hay estudios que incluso sugieren que existió una antigua construcción de madera de la época vikinga, lo cual puede tener sentido, como veremos enseguida, si partimos de una concepción menos rígida del culto nórdico precristiano. Las sagas y otros textos medievales islandeses han constituido también una fuente importante en el intento de algunos historiadores por determinar la existencia de templos paganos. En estas obras aparece con bastante frecuencia la palabra Hof (‘templo’ en su significado más reciente, aunque muy probablemente derivado de un significado más antiguo de ‘casa’ o ‘morada’). Las sagas nos cuentan cómo muchos personajes “erigen” o “construyen” templos para venerar a los dioses (ad reisa hof I ad gera hof). Hrafnkel, por ejemplo, construye un gran templo para Freyr, que era, según la Hrafnkels saga Freysgoda, su predilecto, al que ofrecía “alia hiña bestu gripi sína hálfa vid sig” (la mitad de lo mejor que tenía). En la Vatnsdcela saga, Ingimundur el Viejo levanta un templo desmesurado, “de cien pies de largo”. Uno de los pasajes que más ha llamado la atención de los historiadores, sin embargo, es el correspondiente al cuarto capítulo de la Eyrbyggja saga, donde se cuenta cómo Eórólfur erige un magnífico templo en honor a Thor, templo que se describe de una manera excepcionalmente detallada. Los testimonios son abundantes.

A este respecto, la arqueología ha confirmado, a pesar de la intensa búsqueda llevada a cabo en los últimos años, que no existen restos de ningún templo de estas características en Islandia en ninguno de los lugares citados por las obras medievales islandesas. El ejemplo más significativo de la polémica suscitada por los relatos de las sagas, alimentada por la ambigüedad de los hallazgos arqueológicos, es lo sucedido en el caso de las excavaciones de Hofstaðir, yacimiento vikingo situado en el norte de la isla. Como se desprende del topónimo propiamente dicho (Hofstaðir ‘lugar del templo’, literalmente), durante un cierto tiempo, especialmente a finales del siglo XIX, se consideró la posibilidad que en él se encontraran restos de alguna antigua construcción pagana consagrada al culto religioso. Las excavaciones realizadas en el lugar en diversos momentos del siglo XX y del siglo XXI han revelado la existencia de una antigua casa comunal, usada como residencia por algún jefe vikingo, con una gran sala para festejos y acontecimientos importantes.

Es sorprendente, sin embargo, el número de restos animales encontrados en el yacimiento, fundamentalmente de ganado bovino, lo que sugiere la posibilidad de que en ella se hubieran llevado a cabo sacrificios. En ese sentido, nos revela una concepción de las prácticas de culto bastante diferente a la que tenemos en nuestros días.

Lo que los restos de Hofstaðir parecen evocamos, pues, es una religión de expresión más privada, ligada a la esfera de la vida cotidiana (no separada de ella), en la que probablemente el mundo terrenal y el mundo del más allá terminaban mezclándose con suma facilidad. Quizá nos acerquemos más a la idea de “templo” pagano si pensamos en una vivienda que hacía también las veces, si era necesario, de lugar sagrado. Se entiende que, desde el punto de vista de la toponimia, podamos enumerar determinados compuestos en los que uno de los elementos es un sustantivo dotado de un significado relacionado con el culto (vé ‘lugar sagrado’, stallr ‘altar’, hõrgr ‘altar o templo’, etc.) sin que ni siquiera sea necesario que existan restos de construcciones en el terreno nombrado por ellos. Se ha señalado, con razón, que algunos de estos lugares son simples elevaciones del terreno, lo que parece coherente con la idea primitiva de la altura como punto idóneo de contacto con la divinidad. Muchos asumen que los santuarios podían ser espacios naturales simplemente acotados al efecto. En la tradición germánica, desde la Edad de Bronce, se conocen lugares genéricos que han podido cumplir esta función (lagos, pantanos, colinas, etc.).

Sacerdocio

Así pues, si muchos de los llamados “templos” paganos son construcciones habituales, que sirven de residencia o cumplen también otras funciones civiles, cabe preguntarse por los oficiantes del culto, los “sacerdotes”. Como sucede con los templos, la cuestión del sacerdocio resulta más clara si se interpreta esta noción de un modo amplio, y no desde la perspectiva de la religión cristiana u otras religiones integradas en estructuras sociales más rígidas. La inexistencia del sacerdocio como institución y, en general, de sacerdotes en sentido estricto, es decir, de personas dedicadas en exclusiva al culto, parece fuera de toda duda y resulta especialmente acorde con las características de la propia sociedad escandinava medieval. Eso no significa que los rituales fueran arbitrarios o incluso anárquicos. Todo apunta a que algunas personas, al margen de sus otras funciones, tenían también la prerrogativa de oficiar ceremonias públicas. Se trata, pues, de un privilegio limitado.

En este sentido cobra importancia, especialmente en Islandia, la institución del godord, de la que no conocemos todos los detalles. Se concibe como un conjunto de prerrogativas político-religiosas atribuidas a algunas familias ricas e influyentes. El godord se podía heredar, comprar y vender y quien se hacía con él era conocido como godi o godordsmadur. La conexión etimológica delgodord con la divinidad (gud) es evidente. Se considera, pues, que a quien tenía el título de godi le correspondía la prerrogativa de oficiar los grandes ritos, en su casa o en el territorio por el que se extendía, ya que, en un principio, tenía una clara delimitación geográfica. Las sagas nos presentan con frecuencia a personajes que ostentan el título de godi, en muchos casos vinculados específicamente al culto divino. La Hrafnkell saga Freysgoda, a la que me he referido más arriba, es un ejemplo paradigmático. Hrafnkell es conocido como el godi de Freyr (Freys- godi) porque, al margen de su liderazgo político-social, se ha consagrado a este dios. Ahora bien, no se excluye la posibilidad de que los hombres libres con suficientes medios pudieran también organizar actos de culto privados, de menor repercusión social. Esto sería consecuente con los hallazgos arqueológicos, que muestran objetos religiosos estrechamente vinculados a la vivienda. Por otra parte, los textos escritos no explicitan sistemáticamente la relación de los goðar (plural de godi) con los actos de culto. De hecho, muchos hombres poderosos, ricos o bien situados socialmente, según el relato de las sagas, organizan actos de culto sin necesidad de ser presentados comogoðar.

El Culto

El acto de culto por excelencia era el sacrificio, conocido como blót. Este solía realizarse en la casa comunal del jefe local o en el palacio del rey o príncipe, con lo que adquiría connotaciones políticas mayores. En principio, la organización del sacrificio dependía de la fe, la buena voluntad y la generosidad de aquel a quien le correspondía. Las sagas islandesas nos presentan a algunos de estos personajes como blótmadr mikill, es decir, muy dado a los sacrificios, y a otros, sin embargo, como blótmadr lítill o muy poco dado a ellos (en este último caso, ya frecuentemente en conexión con la llegada de la fe cristiana), lo que parece significar que hombres y mujeres se identificaban más con la antigua religión cuanto más participaban en este tipo de acto. Esto está en conexión con la influencia de la visión cristiana que prevalece ya en estos textos tardíos, pues la religión cristiana obligaba a renegar de las viejas creencias o, al menos, a no manifestarlas. Desde el punto de vista de los poderes públicos, el sacrificio era importante para garantizar un año de paz y de buenas cosechas (ár okfridr). De ello era responsable el rey.

En cuanto a las víctimas de estos sacrificios, se ha especulado con la posibilidad de que en algún momento o en algunas circunstancias se tratara de seres humanos. La fuentes en las que se basan los autores que defienden esta postura, dejando de lado la Germania de Tácito, que nos cuenta cómo los antiguos germanos (siglo I AC) ofrecían víctimas humanas a “Mercurio” (probablemente romanización de Odín en el texto), son Adán de Bremen, con su descripción del templo de Uppsala, y cuya credibilidad ha puesto en duda la mayor parte de los autores, y la descripción del ritual funerario supuestamente vikingo hecha por un viajero árabe del siglo X, Ibn Fadlan, en la zona del Volga, donde comerciaban algunos escandinavos, y en la que se cuenta cómo una esclava es sacrificada para acompañar y servir a su amo muerto en su viaje al más allá. Claro, que en este relato la esclava sacrificada acepta de buena voluntad su muerte, y la idea de sacrificio queda mitigada. En palabras del propio Ibn Fadlan:

Cuando un gran personaje muere los familiares preguntan a sus esclavos, hombres y mujeres, quién quiere morir con él y acompañar al difunto a ultratumba. Si alguien dice «yo», ya no puede volverse atrás. La esclava, porque generalmente son mujeres las que se ofrecen para el sacrificio, se ve separada de la familia y confiada a dos jóvenes muchachas que cuidan de ella, la acompañan adondequiera que va y la lavan cuidadosamente (Fisas, 1996: 29).

Si verdaderamente existió este tipo de sacrificios, no podemos afirmar que se tratara de una práctica habitual. Para algunos historiadores, serían más frecuentes en el caso de los ritos funerarios (en una tumba de Lejre, en Dinamarca, junto al cuerpo del difunto se encontró otro cuerpo decapitado y con las manos atadas), mientras que en los demás supuestos estarían limitados solo a circunstancias especialmente dramáticas, ligadas a asuntos de Estado y, probablemente, se celebrarían en presencia del rey. En ese caso, las víctimas serían prisioneros de guerra o criminales. El texto de la Heimskringla (cap. 67 de la Saga Ólafs konungs Tryggvasonar) nos cuenta cómo el rey Olafur amenazó a sus súbditos, para convencerlos más rápidamente de la necesidad de convertirse al cristianismo, con llevar a cabo un gran sacrificio humano que implicara a los hombres más distinguidos y no a esclavos o delincuentes, como sería lo esperable -deducimos- en el caso de sacrificios de este tipo. Pero, dejando de lado estas anécdotas de difícil confirmación, lo que los restos arqueológicos nos muestran con menor género de dudas es que la mayor parte eran sacrificios de animales. En las tumbas se han descubierto, sobre todo, restos de caballos y perros, que se suponía acompañarían al difunto en su nueva vida.

El Blót

El blót, como expresión religiosa, era propiamente una fiesta. El sacrificio de animales no era más que una parte de una ceremonia más amplia en la que se comía la carne del animal sacrificado y, muy probablemente, se cantaba y bailaba. De hecho, el verbo ad blóta, tan empleado en los textos, podía tener un significado más amplio que el de, simplemente, ‘hacer un sacrificio’, al que, por desgracia, ha quedado reducido en muchas traducciones. Significaría también ‘adorar a los dioses por medio de un acto sacrificial’, lo que abarcaría toda la fiesta en su conjunto. Este significado se pone de manifiesto en su régimen sintáctico, que supone la selección de un acusativo: ad blóta godin, frente a la selección más habitual de un dativo para expresar el sentido más restringido (ad blóta dyri), que tampoco excluiría la idea de la fiesta. Algunos de los brindis que se han conservado estaban dedicados a los dioses, lo que nos hace suponer que las libaciones ocupaban también un lugar importante en estos actos de culto. En cuanto a la sangre, hay discrepancias acerca del uso privilegiado que podía hacerse de ella en estos festejos. Hay quien asume, siguiendo una antigua costumbre germánica, que la sangre del animal se recogía en determinados recipientes (hlautbolli) para después hacer prácticas adivinatorias. Se ha hablado también de posibles hlautteinar o varillas para rociar a los presentes con la sangre sacrificial, aunque este rociamiento nos recuerda demasiado a las prácticas cristianas. Como estos aspectos relativos a la sangre no están demostrados verdaderamente para la época vikinga, la mayor parte de los autores parece de acuerdo en que esta no era un elemento esencial. De hecho, por los restos conservados, sabemos que los animales podían sacrificarse por medio de técnicas menos sangrientas, como el estrangulamiento. Se entiende que en épocas en que la escasez se convertía en un problema, como la medieval, la mayor parte del animal sacrificado se destinaba al consumo humano, pues había un interés particular en no derrochar nada. Así, las partes del animal reservadas propiamente a los dioses eran la cabeza y las pezuñas.

Los momentos concretos en que se celebraba la fiesta del blót (con el sacrificio que implicaba) plantean algunos problemas. Según Snorri Sturluson en su Ynglinga saga, al hablar de las leyes de Odín (cap. 8), señala que había tres momentos importantes que requerían una celebración de este tipo: el comienzo del invierno, con el objetivo de garantizar una buena cosecha (í móti vetri til árs),la mitad del invierno, para propiciar la fertilidad (at midjum vetri til gródrar) y en verano (at sumrí) en recuerdo de la victoria. Es evidente que esta última encaja en el relato de Snorri, pero, como han puesto de manifiesto algunos autores, no parece tener mucho sentido desde el punto de vista de la realidad religiosa alto nórdica. De todas las fiestas posibles ligadas al calendario, la más importante fue, sin duda, la que correspondía al solsticio de invierno, conocida como Jól y cristianizada posteriormente (Navidad). Si la fiesta era especialmente importante en el mundo nórdico, ello se debía a las peculiares condiciones climáticas en que vivían los escandinavos, pues las noches invernales pueden hacerse muy largas en esas latitudes y el frío intenso hace a la tierra especialmente improductiva. Se trataba de una fiesta ligada al retomo del sol.

La Muerte

Respecto a la muerte, es evidente que los antiguos escandinavos creían que existía un más allá, de ahí que se preocuparan, como muchas otras culturas, por establecer unos ritos funerarios y una manera propia de ocuparse de los cuerpos de sus difuntos. Dado el amplio periodo cronológico y la enorme extensión geográfica que abarca la religión nórdico-germánica precristiana, no sorprende que nos encontremos con costumbres funerarias bastante variadas y con maneras no siempre idénticas de interpretar el más allá. Las fuentes escritas nos hablan vagamente de un reino de los muertos y nos muestran diferentes niveles dentro de él, pero las contradicciones son frecuentes y las influencias cristianas, reconocibles, de modo que no sabemos a ciencia cierta cómo concebían realmente los antiguos escandinavos ese mundo después de la muerte. Parece claro, en todo caso, que existía un interés por facilitar el paso de los difuntos hacia él y por asegurar la continuidad de la vida comunitaria.

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La Diosa Hel

La disposición germánica de los así llamados “mundos” en el lenguaje Odinista-Asatru moderno frecuentemente acaba en acaloradas discusiones. Previo a 1984, la relación entre el emplazamiento de los “heims” fue poco más que un puzle. Numerosas descripciones de diversas disposiciones de los mismos, han sido propuestas durante los últimos cien años. La mayoría de estas muestra un gran disco con un árbol, Yggdrasil, creciendo en el medio, Jötunheim en la orilla exterior, Helheim abajo y Ásaheim arriba, dejando que Mannaheim/Midgard ocupe la región central. Más que rehacer la disposición del mundo tal como puede ser hallada en la mayoría de los libros de mitología nórdica o escandinava, es probablemente más fácil observar en la estructura cósmica del mundo cómo ella fue vista en la literatura de las sagas, comenzando con el más común, Mannheim. Mannheim, es decir, “el asentamiento del hombre”, está localizado centralmente en la mente germánica. Básicamente, el cuerpo de Ymir fue utilizado en el Ginnungagap y Mannheim, o Miðgarð, fue el lugar de habitación central. Los dioses, Óðinn, Vili y Ve, levantaron un baluarte entre el dominio del hombre y el dominio de los gigantes, quienes eran hostiles al hombre: gigantes de hielo (antiguo nórdico: hrímþursar) al norte, hijos de Muspell al sur, los Rísar (alemán moderno: Riesen) en las montañas salvajes.

Aquellos mundos más peligrosos para Midgard y que jugarán un papel importante en el Ragnarök son aquellos relegados al norte y al sur obviamente, restringidos a la costa por el baluarte de montañas formadas de las cejas de Ymir. Los seres potencialmente no dañinos al hombre o que por lo menos, no buscan su destrucción, parecen viajar a través de Miðgarð bastante regularmente. Algunos parecen haber fijado sus hogares en las montañas y aparecen habitualmente en el folklore desde el periodo vikingo hasta el presente junto con otras criaturas, tales como las Huldufólk[3], skogsraan (mujeres de madera), variados tipos de álfar, trolls, etc. Las divisiones frecuentemente varían grandemente de una región a otra. El punto principal aquí es que el mundo es mencionado como estando dividido simplemente en dos áreas: el recinto interior (Mannheim) y el exterior (Útgard) y éste es un concepto general que recorre toda la cosmovisión germánica, especialmente en lo que pertenece al sistema legal y a las relaciones legales.

La cosmovisión germánica atribuyó mucho al estar en el interior. Para la mente germánica, todas las cosas buenas y nutritivas están en el interior. El “interior” fue el hogar, la comunidad, la civilización, la buena fortuna, el amor y la suerte. Hubo estrictas costumbres sociales para mantener unido el interior como una totalidad cohesiva. El Hávamál es poco más que un conjunto de reglas cuya base es mantener a la comunidad unida en un todo cohesionado. Mantener un sentido del equilibrio dentro de una comunidad fue el propósito primordial del temprano sistema legal completo. Así, el sentido de “dentro” se desarrolló luego en un conjunto de círculos concéntricos cada uno siendo rodeado por el siguiente. El círculo central y el más interior es la familia circundada por la comunidad, la cual a su vez está circundada por el reino, el cual lo está por varias deidades legales. En las fronteras del reino comienza el exterior, el cual se adentra más y más profundo en lo salvaje. De adentro hacia fuera puede también ser visto como un continuum, en una visión de radio transversal, comenzando en el centro con lo más familiar, continuando hacia lo más foráneo, o incluso como de lo más seguro a lo más peligroso.

El sistema legal, particularmente como concerniente a la herencia y al matrimonio refleja este concepto de un continuum desde el interior hasta alcanzar lo externo. Las leyes de herencia y matrimonio tienen que hacer con cada ensanchamiento la base de la familia y haciéndola, de esta manera, más estable o en mantener ya desde antes la base ensanchada dentro de la comunidad. El matrimonio es el enlazamiento de dos familias, juntas no sólo para el propósito del amor y la descendencia, sino que, generalmente, como un asunto de pacto y negociación de toda índole. La dote fue un asunto de extrema importancia, tanto como la provisión de los hogares y la combinación de recursos naturales, tales como tierras de granja, animales, bosques, minas, etc. Esta forma de pensar no ha muerto completamente incluso en los tiempos modernos. El mismo pensamiento afectó a cómo se conducían en las guerras. En Irlanda, por ejemplo, los vikingos frecuentemente engendraron niños en las mujeres locales, porque en un plazo de 15 años, un vikingo tendría, con esperanza, la base de un hogar en Irlanda, mediante un hijo nativo por el cual, luego, nuevos tratos podrían ser hechos. Tener un hijo en una tierra extranjera daba al vikingo un “adentro” para venir a casa.

El concepto de la vida después de la muerte fue constante a través de toda la Europa germánica, no obstante Hel no fue una tierra extranjera ni otro mundo. En realidad, en la mente germánica, Hel fue parte de este mundo, el único mundo que fue en otro tiempo el cadáver de Ymir. `Hel’ es una palabra que lingüísticamente está relacionada a la palabra `cellar’ (sótano, en el castellano: celda) y ambas tienen también el significado de `oculto’. Aunque hay varias visiones de la muerte presentes en las Eddas y las Sagas, la más común y la única que parece haber sido la más pagana en origen, es aquella donde los muertos entran en los rediles de la familia ancestral, con la tumba o el túmulo, como punto de entrada. La muerte hacia el interior y la existencia dentro de la tumba continúa en el folklore germánico tiempo después de la conversión al cristianismo y aunque detalles de la vida después de la muerte parecen haber variado algo de una a otra familia e incluso dentro de la misma familia durante un periodo de muchas generaciones, la muerte en un hogar ancestral parece haber sido la creencia más común. “En principio, podríamos observar una inconsistencia. Diferentes hombres mantienen creencias diferentes, y un hombre puede mantener visiones que no eran consistentes lógicamente. Las creencias en la “vida después” fueron confusas, pero, en general, puede ser dicho que la vida continuaba después de la muerte, al menos por un tiempo, y había comunión, más o menos íntima, entre los vivos y los muertos. Los muertos fueron objeto de confianza, venerados o temidos. Ellos podían dar advertencias y ayudar a los vivos, pero también maldecirlos.

A menudo se creyó que el espíritu del difunto estaba ligado a la tierra durante un cierto tiempo. El hombre muerto vivía, pero su vida era en la tumba, y él podía ejercer todavía su influencia desde allí. Esto es mostrado en numerosas historias acerca de campesinos islandeses. “La tierra de los muertos, entonces, parece haber sido separada de Mannheim sólo en concepto. La entrada a la Tierra de los Muertos es a través de la tumba o básicamente cualquier cavidad en la tierra – cambio de suerte, salud, riqueza, fama, sabiduría, y asistencia “desde más allá del sepulcro”, en lenguaje moderno, tiene lugar en todo tiempo y están registrados en el extenso cuerpo del folklore venido de los países germánicos hasta el presente siglo. Las interacciones con la tierra de los vivos parecen haber sido íntimas y vestigios del concepto general de la muerte y de la tierra de los muertos continúa hasta hoy en día.

De los también llamados “nueve Mundos”, al menos siete aparecen teniendo relación con Miðgarð; Muspellheim claramente yace fuera del baluarte levantado por los dioses, como también un innominado “Heim” para los hrímþursar (posiblemente la costa norte en Niflheim).

¿Pero cuál de los dos recintos fue ocupado por las dos tribus de dioses? El consenso general es que los Æsir viven en el cielo, lo cual es una declaración que viene de la Edda Prosaica de Snorri. Sin embargo, las más antiguas fuentes no nos dan ninguna indicación.  Primero, debemos señalar que los neófitos e incluso algunos con muchos años en Asatru, frecuentemente usan el concepto de Bifrǫst como un indicador para la localización de los dioses nórdicos.  Sin embargo, Bifrǫst es un puente que se eleva mucho en el cielo, pero tanto su final hacia el norte o hacia el sur toca el suelo. Es un puente que cruza Miðgarð y alcanza el norte, mito común de los pueblos indoeuropeos de la “Hiperbórea” y que los antiguos germanos resaltaron, puesto que es aquí que los guerreros pueden ser vistos practicando sus maniobras de batalla durante el frenético despliegue de las luces del norte (la aurora boreal). El hogar de los Aesir es descrito como alto, pero nunca es considerado externo o situado en el Útgarð. Esto ubica al Ásgarðr entonces, dentro de las fronteras de Miðgarð, elevado en las montañas al norte. Es interesante, luego, que Jehovah en el Heliand, un poema en antiguo sajón en estrofas rimadas, es descrito como “viviendo en la fortaleza en la más alta montaña y que su hijo viaja a la tierra con sus doce gentilhombres guerreros.” La descripción sajona antigua del dios cristiano viviendo en Miðgarð es probablemente un buen indicador al que las otras descripciones montañosas de Ásgarðr prestan alguna veracidad, luego, a la declaración de que los dioses paganos fueron más “terrestres” que “celestiales”. El cuento de Skaði y Njórd de Snorri ahora toma sentido y de hecho da incluso más descripciones de la localización tanto de los Vanir como de los Æsir. Hasta donde puede ser asegurado, no hay indicación de ningún asentamiento de ningún tipo de criaturas en el cielo, hasta más o menos doscientos años después de la conversión al cristianismo de Islandia.

La disposición de los recintos se simplifica entonces. Hay un mundo (antiguo nórdico: werald, “la edad del hombre”) hecho del cadáver de Ymir ocupado en el Ginnungagap. La tierra de los Vivos yace arriba, la tierra de los Muertos debajo. Todos los tipos de seres viven dentro de las fronteras del baluarte originalmente instalado por Óðinn, con la excepción de los gigantes, cuyos orígenes preceden a la “edad del hombre” y quienes son dañinos o peligrosos para Miðgarð-Mannheim. Estos han sido obligados por los dioses a vivir fuera del Miðgarð. Las configuraciones tipo-Qabalah, las cuales todas han aparecido en las últimas dos décadas, son realmente poco más que un intento de envolver a la mitología nórdica junto al complejo conjunto estandarizado de concepciones New Age por los modernos círculos ocultistas.

Los enterramientos nórdicos son diferentes a los cristianos. Las investigaciones arqueológicas han puesto de manifiesto que los hombres y mujeres de la época eran enterrados con los objetos cotidianos que podían servirles en el más allá. Naturalmente, el tipo y la cantidad de esos objetos dependían de la posición social del difunto y de su riqueza. En el relato de Ibn Fadlan al que he hecho referencia más arriba el autor describe minuciosamente cómo se van depositando esos objetos personales junto al cadáver del jefe vikingo. Y recordemos que en esa descripción, además de los objetos, se coloca también el cuerpo de una esclava que decide acompañar al difunto en su viaje. Lo más normal, sin embargo, es que se sacrifiquen los animales más cercanos, los que solían convivir con el difunto. En Dinamarca y Noruega se han encontrado personas, pertenecientes a la aristocracia, enterradas en barcos, si bien no era una práctica habitual en el resto de los territorios nórdicos. Mucho se ha hablado de la posibilidad de que el cadáver de algunos hombres importantes se lanzara al mar en una nave fúnebre al que se prendía fuego. Se trata de una imagen que procede de la escena mitológica del entierro de Balder (tal como se da a entender en la Edda Menor) para la que no tenemos confirmación alguna por parte de la arqueología. Por el contrario, no es descartable que en algunos lugares el difunto fuera incinerado en tierra (es lo que sucede, finalmente, con el vikingo del texto de Ibn Fadlan).

No hemos de olvidar, por otro lado, que la concepción religiosa de los pueblos nórdicos no preconizaba una separación tajante entre el reino de los muertos y el de los vivos. Por eso no sorprende que, en el imaginario colectivo, ciertos difuntos pudieran volver a hacer acto de presencia para inmiscuirse en los asuntos de aquellos que quedaron con vida. Los textos nos describen con total naturalidad al personaje del draugr “fantasma, espectro o aparecido”, que va a tener un gran éxito incluso en la tradición literaria posterior. El más famoso es Glámr, que es vencido por el protagonista de la Grettis saga. En la Eyrbyggja Saga, a pesar del contexto clara-mente cristiano que preside muchos fragmentos, se narran numerosos acontecimientos en los que participa algún aparecido (pensemos, por ejemplo, en el capítulo 53, en que un pastor -muerto y enterrado en la iglesia- se levanta de su tumba y se presenta como fantasma en la puerta de la casa de Tórir). Como se ha señalado en diversas ocasiones, el draugr es un muerto que tiene aún cuentas pendientes (de muy diverso tipo, eso sí). La mejor forma de librarse definitivamente de él es convencerle de que regrese al reino de los muertos, lo que hará de mejor voluntad si se le ha ayudado previamente a resolver sus asuntos.

Aspectos menores ligados a la religión pagana tienen que ver con ciertos ritos que afectan a acontecimientos importantes de la vida de la comunidad, ritos de paso que marcan su vida; entre ellos hay que citar, por ejemplo, el nacimiento, en el que podían tener lugar prácticas mágicas con la intención de facilitar la llegada del niño. Era probable que la madre o alguna de las comadronas elevara al recién nacido hacia el sol para rociarlo después con agua. Se ha planteado la posibilidad de que la población se encomendara, en estas ocasiones, a las diosas Frigg o Freyja que, estaban especialmente vinculadas a la fecundidad y fertilidad. En cuanto al matrimonio, tenemos muy pocos datos acerca de su conexión con los dioses y con la esfera religiosa. Este desconocimiento podría deberse, en parte, a la influencia del cristianismo que, en este aspecto como en muchos otros, sustituyó los antiguos ritos por los nuevos con bastante rapidez. Es muy probable que la ceremonia del matrimonio se desarrollara en la vivienda del novio o de la novia, lo que está en consonancia con ese carácter más privado de la antigua religión nórdica al que ya me he referido. Desconocemos si una persona en concreto asumía la función de oficiar la ceremonia, pero, teniendo en cuenta lo visto hasta ahora, cabe suponer que el padre de familia o el jefe local, según los casos, fueran investidos como oficiantes.

[1] mythos (μῦθος), que en griego clásico significa aproximadamente ‘el discurso’, ‘palabras con actos’ (Esquilo: «ἔργῳ κοὐκέτι μύθῳ», ‘de la palabra al acto’) y, por extensión, un ‘acto de habla ritualizado’, como el de un jefe en una asamblea, o el de un poeta o sacerdote o un relato (Esquilo: «Ἀκούσει μῦθον ἐν βραχεῖ λόγῳ», ‘la historia completa que oirás en un breve lapso de tiempo’).

[2] Lucha continua del hombre en contra de la entropía: caos-orden.

[3] Huldufólk (personas ocultas, de huldu- “perteneciente al secreto” y “gente” Folk, “popular”) son duendes en el folclore islandés. Los proyectos de construcción en Islandia son a veces alterado para evitar daños en las rocas donde se cree que viven, de acuerdo con estas creencias populares de Islandia, uno nunca debe tirar piedras en esos lugares, debido a la posibilidad de herir a un Huldufólk.

También son una parte del folklore en las Islas Feroe.  En los cuentos populares de las Islas Feroe, de los Huldufólk se dice que son “de complexión fuerte, sus ropas son de color gris, y su pelo negro. Sus viviendas están en montículos, y son llamados también elfos, les disgusta las cruces, iglesias y la electricidad”.

El Odinismo a la luz del pensamiento tradicional

El Odinismo a la luz del pensamiento tradicional

Por Carlos Daniel Trueba

“My principles are only those that, before the French Revolution, every well-born person considered sane and normal.” 


EL MOVIMIENTO ASATRU, EN LA ACTUALIDAD.

Carlos DanielLa Comunidad Odinista de España-Asatru (COE) se ha caracterizado siempre por difundir y buscar un acercamiento a la esencia más pura del paganismo germánico-escandinavo, intentando entender las raíces cosmogónicas, filosóficas y culturales que imanan del núcleo más íntimo de la antigua religión europea, y que hoy mueve a varios cientos de miles de personas en Europa y el mundo entero. Por ello, hoy nos vemos en la interrogante de plantear una nueva metodología o epistemología filosófico-antropológico-teológica hacia la religión de nuestros antepasados para poder distinguirnos de las innumerables asociaciones, sectas y grupos que en pleno 2015 se adjudican o proclaman como únicos y verdaderos depositarios de esa tradición milenaria. Para ello, hemos decidido tratar el tema apuntando a una grave problemática: ¿qué escuela o pensamiento rigen a los distintos grupos que se aglutinan en las más variadas corrientes llamadas “Odínicas” o “Asatru”? ¿Cómo sobrellevar esa confusión entre diversos grupos, desde la ultra derecha biologicista hacia la extrema izquierda universalista? ¿Existe una ‘Tradición’, o son varias ‘tradiciones’?

Estos planteamientos, aunque opacos en sí, plantean un dificilísimo y escabroso problema que asola, en pleno siglo XXI, al odinismo y su desarrollo en el mundo contemporáneo. Y ello se debe a que hemos de identificar las dos diversas ramas fundamentales que hoy separan a quienes se consideran “hijos de Odín” o del norte: el universalismo y el movimiento völkish. Hemos decidido enumerar a la primera corriente como “universal” dado el interés político del nuevo sistema socio-económico denominado como “globalización” y que se haya enmascarado en una cruzada políticamente correcta contra todo lo que no representa una visión lineal, materialista e incluso dialéctica del mundo. Por el otro lado, el llamado “movimiento völkish” aglutina a los grupos de individuos que pregonan un sentimiento “de tipo étnico-cultural” (popular, del alemán “Volk”), una vueltas a las raíces primigenias que conformaron las primitivas religiones de los pueblos indoeuropeos. Asimismo existe otro movimiento compuesto por los grupos de marcada tendencia racista neopagana—denominados wotanistas— que llegan a negar incluso el elemento metafísico del paganismo germano-escandinavo tanto en su vertiente universalista como en la étnica.

Habiendo hecho esta separación, hemos de advertir al lector que no son las únicas, y además, son demasiado vagas estas categorías pues no incluyen un sinnúmero de sectas y grupúsculos post-posmodernos, algunas de signo gnóstico o político, y que hemos decidido no tratar aquí por no ser pertinentes a nuestras consideraciones. Pero al analizar el curioso mundo de la dicotomía “universal-racial”, ya vislumbramos desde antemano la transposición del dilema “izquierda-derecha”, plasmado ahora en un ambiente abiertamente hostil.  Dicha división ha fracturado más de lo que ya se encontraba el incipiente mundo del neo paganismo germánico. Si bien fue desde el sector de la “derecha”, anglosajón y abiertamente influenciado por el paganismo germánico, que la primera “Anglecyn Church of Odin” del australiano Alexander Mills inició con el camino de la apertura de los primeros grupos paganos en el mundo, hoy en día los llamados grupos “universalistas”, encabezados por el “Asatruarferlag” de Islandia son los que llevan el peso de la atención y hasta se consideran la “autoridad central” del camino a seguir por parte de cualquier organización odinista-Asatru, siendo éstos de carácter netamente “de izquierda” o “progresistas”, estando vinculados al fenómeno de la globalización.

LA GLOBALIZACIÓN Y EL UNIVERSALISMO

La globalización es un entramado complejo. Una se refiere a la globalización de carácter financiero que ha tenido lugar en el mundo al calor de dos fenómenos: los avances tecnológicos y la apertura de los mercados de capitales. Los factores culturales tienen relación con componentes estructurales que califican la identidad de los grupos, comunidades, comarcas o pueblos, posibilitando distinguir a estos en las dimensiones espacio-temporales, por otra parte constituyen el esqueleto funcional que fortalece el aspecto de la subjetividad de la que forman parte los valores, los cuales, a partir de la conciencia pueden ser estimulados y favorecer a su desarrollo. En cuanto al concepto de identidad, todos la buscan y creen hallarla, piensan haberla perdido y poder recuperarla. Pero, sobre todo, se cree en la existencia de la identidad, como concepto natural diferenciador, desarrollado por la evolución biológica, una identidad propia frente a las otras ajenas. En ella se cifra el sostén de derechos, la pretendida legitimidad de aspiraciones y privilegios. Normalmente se ciñe a una variedad de calificativos, tales como, la identidad cultural, la identidad étnica, la identidad popular, la identidad nacional, etcétera.

Asumimos que una religión vive en la historia y encarna irrenunciablemente en un pueblo, haciéndose reconocible por ir marcando cierto perfil ético, estético, vital, social, metafísico y aún epistemológico y filosófico. Los fenómenos religiosos requieren un enfoque integral debido a que la propia cultura es un sistema complejo que funciona con integralidad y dinamismo y necesita de una adecuada y específica comunicación, en la creación, difusión e intercambio de valores espirituales. El proceso identitario no es algo estático, sino que los elementos socioculturales aludidos como la lengua, la religión, las costumbres, las instituciones y todas las estructuras sociales están expuestas a los distintos procesos históricos, entonces el patrimonio aporta la memoria histórica y la identidad religiosa y cultural de la comunidad. Conceptualmente, la identidad cultural es la condición del ser humano que caracteriza la manera común de vivir en el tiempo y el espacio, el quehacer concreto del hombre en el proceso de producción y reproducción de la cultura en la sociedad misma.

La cultura y la identidad están expuestas a constantes bombardeos. La globalización cultural, los medios de comunicación, el desarrollo de las tecnologías de la informática, Internet, y otros medios, posibilitan aún más rápido el intercambio cultural, La humanidad se debate entre la tendencia a instaurar la unificación y la tendencia natural a mantener y promover la diversificación. Porque la globalización reproduce las lógicas de dominación y de poder en el mundo. Solamente acentuando las autonomías locales se va a poder generar estructuras comunitarias capaces de defenderse de esas lógicas que vienen de los procesos de globalización. Esta es la posición contraria, es la que esta llamada la identidad y las culturas nacionales en defensa propia. Las acciones a tener en cuenta en defensa de las culturas e comunidades populares, no puede faltar la preservación de la religión autóctona, tradiciones, folclore, costumbres, arte, estilos, valores, historia, y demás componentes socioculturales, para evitar la amenaza de marginación, exclusión, estancamiento, retroceso o abandono que posibilita la fragmentación, desmembramiento y desintegración de nuestras comunidades, la prioridad está en el desarrollo sustentable de las localidades en vía de desarrollo.

“Las «libertades políticas» no son nada sin las libertades o la autonomía económica, sea en el terreno individual, o en el colectivo. En este último, porque en régimen democrático son los grupos en posesión de riqueza quienes controlan la prensa y todos los demás medios de formación de la «opinión pública» y de la “propaganda.”

LOS EXTREMOS SE TOCAN

Lo interesante del caso es que en materia de reconstruccionismo histórico y continuidad religiosa, el “Asatruarferlag” y la gran mayoría de grupos que le siguen, pregonan un abierto ateísmo y una negación completa del mundo desigual, en consonancia concreta con los dictados del cristianismo posmoderno (la democracia), y en cuyo sistema no pueden existir mayores diferencias entre una u otra civilización o grupo humanos. Así, bajo la excusa de encontrar tal o cual prueba de contactos del mundo escandinavo con el resto del mundo, tales como las narraciones de algún prodigioso árabe embajador, o una reina de origen indoeuropeo no germánico, se tendrían las pruebas suficientes según las cuales no existían diferencias de tipo “religioso, económico, político o étnico” en el mundo antiguo. Es precisamente aquí donde el elemento marxista disgregador del materialismo histórico entra en juego. Ya no se trata de llamarse “tradicionalista” por entender una tradición primordial de cada pueblo, en base a una interpretación tradicional del mundo antiguo (citando a Coulanges, Nietzsche o Eliade), sino de convertir a la “tradición” en una cuestión meramente cultural, sin ningún trasfondo espiritual sino panteísta y ateo. La tradición solar indo-germánica se ve reducida a una expresión sin mayor cabida que la de una rutina cultural, donde el sólo acto de invocar a los Dioses representa una costumbre y no un verdadero rito iniciático. Y por supuesto, es en estos grupos donde todo lo que no representa la corriente “común” del pensamiento moderno, se tilda de “cristianismo camuflado”, “fascismo”, “racismo”, “intolerancia” o “(algo)fobia”. Por supuesto, podemos a todas luces dilucidar la injerencia del pensamiento moderno en su afán por acabar con la tradición germánica al intentar otorgar a personas o colectivos con ninguna conexión al mundo germánico opciones para reestablecer unos vínculos con una religión no pertenece a todos, sino a determinadas personas. No se puede extrapolar al mundo de las religiones gentilicias o étnicas los fundamentos que rigen para las universalistas. Es obvio que cada persona está en su derecho de profesar la fe que más le guste, y nadie puede impedírselo. Pero profesar y avanzar en la antigua fe solo se consigue mediante un fuerte nexo con los arquetipos míticos de los antepasados—si es que hablamos de la antigua fe— no algo nuevo e inventado por mezcla de muchas tradiciones, un sincretismo que desde luego no representa a Odinismo-Asatru, que tiene una originalidad única.

 En esto, podemos decir que tanto el “Asatruarferlag”, o al menos su ideología, como los diversos grupos políticamente correctos (Heathens Against Hate, Asatru, Rokkatru, Thursatru, etc.) se autodenominan “tradicionales” en las formas modernas del culturismo y la farandulería, donde está mal llevar una opinión contraria a lo que la sociedad y el mundo pregonan, y donde la intransigencia –tan grande a niveles inquisitoriales- les impide aceptar formas de ver diferentes a la suya. Y es tanta la locura de estos grupos que hoy por hoy se acusan mutuamente de intransigentes y no permiten que exista una “pluralidad” pagana, tan cacareada por los grupos que apoyan y financian a estos “neopaganos”. Los pueblos nórdicos se guiaban por un culto solar-masculino, donde los aspectos femeninos o matriarcales estaban presentes, pero de una manera muy diferente a la planteada por la dialéctica moderna, por lo cual, intentar dar mayores pruebas culto solar y la tradicionalidad del paganismo escandinavo resultan tareas imposibles frente a fanáticos que no pueden –y no quieren- aceptar nada que no lleve su impronta moderna. En este sentido, nosotros no los condenamos, solamente los consideramos una parte de más de la confusión actual de cualquier grupo autodenominado “odinista-Asatru”. Nosotros no somos intolerantes, los reconocemos como una parte (sui generis) del mundo pagano, pero que jamás podrán, con un pensamiento postmoderno, materialista, dialéctico o secular, entender la mente del hombre antiguo.

Así mismo, los grupos neopaganos racialistas o racistas del mundo moderno se encuentran divididos en diversos grupos o amalgamas de grupos que también aportan, en un sentido muy similar a los universalistas, mayor confusión. De estos grupos, al Anglecyn Church of Odin de Mills marcó los inicios racistas o etnocéntricos del odinismo moderno. Ya antes durante y después de la I guerra mundial existieron innumerables sectas o grupúsculos de dudoso origen que intentaban reivindicar para sí la tradición indo-germánica. Ya sea la Sociedad Thule, la Orden Templaria de Liebenfels o el círculo wagneriano de Bayruth, se pregonaba varias interpretaciones, curiosas en sí, del paganismo germánico. Quizá lo más importante a destacar es la presencia clarísima del pensamiento moderno en cuestión de biologicismo, donde ideólogos como Alfred Rosenberg o más cercanos, Christian “Varg” Vikernes (ahora Louis Cachet) también despojaron del transfondo mítico-espiritual al paganismo y lo llenaron de un profundo biologicismo ateo, donde la raza se supeditaba al espíritu. Ya no importaba creer o no, pensar o no como un hombre de la antigüedad, sino contribuir a la raza, porque según ellos, la raza sería la via hacia una inmortalidad. Aunque digna de estudio, esta corriente ha provocado consecuencias nefastas en materia de historicidad, política o metafísica, pues de esta rama aparecen grupúsculos aún más nefastos o absurdos, como la llamada “Sabiduría Hiperbórea”, de carácter universalista-nazi-gnóstico. Y por otro lado, ya el mismo Vikernes afirmaba que “yo no soy religioso, la religión no sirve; soy pagano, sí, pero no religioso”. Pues para el músico noruego de black metal, el paganismo germánico sería, de igual manera que el mismo universalismo, una ritualidad cotidiana con simbolismo o metáfora del día a día, sin ningún sentido metafísico, solar uránico o trascendental. En ese sentido no podemos sino dejar entrever una gran decepción al encontrar un desequilibrio entre ambos extremos. Al desconocer los valores trascendentales del hombre antiguo, no podemos inclinarnos a uno o a otro. Nuestro camino es pues la vuelta a la tradición.

LA TRADICIÓN COMO META

La creencia subyacente del mundo tradicional es “invisible”.  La mera existencia física, o “vivir” por el mero hecho de vivir, carece de sentido, a menos  que nos aproximemos al mundo más alto o a lo que es “más que vida”, por lo que nuestra más elevada ambición consiste en participar en la hyperkosmia y en obtener una liberación final y activa del límite que representa la condición humana. El mundo tradicional conoció la divinidad como elemento sacral que lo inundaba todo. Supo del puente que se tiende entre los dos mundos, es decir, la iniciación. Conoció las dos grandes maneras de aproximarse a lo trascendente: la acción heroica y la contemplación. Supo de la mediación, o sea, los ritos y la fidelidad.

La comunidad Odinista de España-Asatru considera la tradición principalmente como un mito arquetípico, esto es, como la presencia de lo Absoluto en formas históricas y políticas específicas. Nuestro absoluto no es el principio religioso monoteísta o un noumenon, mucho menos el Dios del teísmo, sino más bien un dominio misterioso o poder dunamis.  La Tradición la sentimos caracterizada por el “Ser” y la estabilidad, mientras que el mundo moderno se caracteriza por el “Devenir”. La cultura indoeuropea, desde la india hasta España siempre se ha llenado de “religiosidad cósmica”: esto es, el papel fundamental jugado por los símbolos y las imágenes, el respeto religioso por la tierra y la vida, la creencia de que lo sagrado se manifiesta directamente mediante el misterio de la fecundidad y la repetición cósmica…

En ciertas cumbres existenciales, así como el calor se transforma en luz, la vida se vuelve ella misma libertad; no en el sentido de muerte de la individualidad o de alguna especie de naufragio místico, sino en el sentido de afirmación trascendente de la vida, en que la ansiedad, el deseo interminable -anhelando y preocupándonos-, la búsqueda de fe religiosa, de soportes humanos y de metas, todo conduce a un dominado estado de tranquilidad. Hay algo más grandioso que la vida, dentro de la vida misma, pero no fuera de ella. Esta experiencia heroica es valiosa y buena por sí misma, mientras que la vida corriente sólo está dirigida por intereses, por cosas externas y convencionalismos humanos.

Debemos medir por ello toda la distancia que separa el espíritu tradicionalista del verdadero espíritu tradicional, que implica esencialmente por el contrario tal conocimiento, y que de alguna manera no es más que uno con este mismo conocimiento. En suma, el tradicionalista no es y no puede ser más que un simple buscador, y es por esto por lo que está siempre en peligro de perderse, al no estar en posesión de los principios que serían los únicos que le darían una dirección infalible; y este peligro será naturalmente tanto mayor conforme vaya encontrando en su camino, a modo de otras tantas asechanzas, todas esas falsas ideas suscitadas por el poder de la ilusión que tiene un interés capital de impedirle alcanzar el verdadero término de su búsqueda. Es evidente, en efecto, que este poder no puede mantenerse y continuar ejerciendo su acción más que a condición de que toda restauración de la idea tradicional se vuelva imposible, y esto más que nunca en el momento en que se prepara a ir más lejos en el sentido de la subversión, lo que constituye, como lo hemos explicado, la segunda fase de esta acción. Por lo tanto, es igualmente importante para él desviar las búsquedas que tienden hacia el conocimiento tradicional, como por otra parte aquellas que, conduciendo a los orígenes y a las causas reales de la desviación moderna, serían susceptibles de desvelar algo de la propia naturaleza del conocimiento tradicional y de sus medios de influencia; hay aquí, para este poder, dos necesidades en cierta manera complementarias la una de la otra, y que se podrían incluso considerar, en el fondo, como los dos aspectos positivo y negativo de una misma exigencia fundamental de su conquista.

LA TRADICIÓN

Cuando ésta es expresada en su totalidad, ha de salir a la luz de manera desvelada en plena época de tinieblas por imperativo cósmico. El término tradición etimológicamente se relaciona con transmisión y contiene la idea de transferir conocimientos, prácticas, técnicas, leyes y muchos otros elementos que pueden ser de naturaleza oral o escrita. Para nosotros, significa exactamente: la comunicación de verdades y principios metafísicos revelados a la humanidad o, más bien, a un sector cósmico de la humanidad, a través de mensajeros, profetas, etc. Y todas las ramificaciones y aplicaciones de estos principios en los más diferentes campos de la civilización, tales como leyes, estructura social, y por supuesto la religiosidad y su simbolismo y, en primer lugar, el conocimiento supremo, es decir, los Principios metafísicos y los métodos para poder hacer operativo este conocimiento. Como se observará estamos definiendo una sociedad sacral donde la naturaleza ocupa un papel fundamental, que es lo que es una sociedad tradicional, la cual ordena todas las actividades humanas según parámetros espirituales.

Quizás la forma más directa de acercamiento al significado de lo sagrado es relacionarlo con lo Inmutable, con la Realidad que es el Motor Inmóvil y lo Eterno. Esa realidad eterna es lo Sagrado como tal; las manifestaciones de dicha Realidad en el flujo del devenir y en la matriz del tiempo poseen la cualidad de sagrado. Un objeto sagrado o un sonido sagrados son algo que lleva la impronta de lo Eterno e Inmutable en la realidad física que comprende exteriormente el objeto o el sonido. El sentido de lo sagrado no es otro que el sentido de lo Eterno e Inmutable”.

La Tradición extiende la presencia de lo sagrado a todo un mundo, creando una civilización en la cual el sentido de lo sagrado es omnipresente. Se puede decir que la función de una civilización tradicional no es otra que la creación de un mundo dominado por lo sagrado.

PERENNIDAD DE LOS SÍMBOLOS CELESTES

Observemos, sin embargo, que, aun cuando la vida religiosa no está ya dominada por los dioses celestes, las regiones siderales, el simbolismo uranio, los mitos y los ritos de ascensión, etc., conservan un lugar preponderante en la economía de lo sagrado. Lo que está «en lo alto», lo «elevado», continúa revelando lo trascendente en cualquier contexto religioso. Alejado del culto y enclavado en las mitologías, el Cielo se mantiene presente en la vida religiosa por el artificio del simbolismo. Y este simbolismo celeste impregna y sostiene a su vez multitud de ritos (de ascensión, de escalada, de iniciación, de realeza, etc.), de mitos (el Árbol cósmico, la Montaña cósmica, la cadena de flechas que une la Tierra con el Cielo, etc.), de leyendas (el vuelo mágico, etc.). El simbolismo del «Centro del Mundo», cuya enorme difusión hemos visto, ilustra asimismo la importancia del simbolismo celeste: es en un «Centro» donde se efectúa la comunicación con el Cielo, y ésta constituye la imagen ejemplar de la trascendencia.

Podría decirse que la estructura misma del Cosmos conserva viva la reminiscencia del Ser supremo celeste. Tal como si los dioses hubieran creado el Mundo de tal guisa que no pudiera dejar de reflejar su existencia; pues ningún mundo es posible sin la verticalidad, y esta dimensión, por sí sola, evoca la trascendencia. Expulsado de la vida religiosa propiamente dicha, lo sagrado celeste permanece activo a través del simbolismo. Un símbolo religioso transmite su mensaje aun cuando no se le capte conscientemente en su totalidad, pues el símbolo se dirige al ser humano integral, y no exclusivamente a su inteligencia.

Lo que caracteriza a las sociedades tradicionales es la oposición que tácitamente establecen entre su territorio habitado y el espacio desconocido e indeterminado que les circunda: el primero es el «Mundo» (con mayor precisión: «nuestro mundo»), el Cosmos; el resto ya no es un Cosmos, sino una especie de «otro mundo», un espacio extraño, caótico, poblado de larvas, de demonios, de «extranjeros» (asimilados, por lo demás, a demonios o a los fantasmas). A primera vista, esta ruptura en el espacio parece debida a la oposición entre un territorio habitado y organizado; por tanto, «cosmizado», y el espacio desconocido que se extiende allende sus fronteras: de un lado se tiene un «Cosmos», del otro, un «Caos». Pero que, si todo territorio habitado es un Cosmos, lo es precisamente por haber sido consagrado previamente, por ser, de un modo u otro, obra de los dioses, o por comunicar con el mundo de éstos.

 

Alþing de Invierno 2015

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Templo de Gaût, Navas de Jorquera

 

23, 24 y 25 de Octubre de 2015

ORDEN DEL DIA

Viernes

Mañana.-

  • Preparación de las zonas comunes de la sede y el templo
  • Compra de vituallas

Tarde.-

  • Primera puesta en común de Hallirunae

Noche.-

  • Rito de apertura del templo
  • Ritual Totémico

* La comida de esta jornada es de traje (yo traje esto, tu trajiste aquello…). Cada uno lleva algo y lo pone en común. Se hace así porque la mayoría de la gente llega el sábado.

Sábado

11:00 Ritual a Freya en el Atrio de los Ancestros

12:30 Bodas Odinistas de:
-Skaldo Thorbjornson & Morliv Grottemill
-Seidmadr  Skaldborg & Gunhild Ulfhedinn

14:30 Comida; Paella de carne y verdura

16:00 Recogida de la comida

16:00 Reunión del Hallirunae (cuerpo sacerdotal)

18:00 Reunión del Alþing (goðis, jarls y delegados).

17:00 Juegos y actividades para niños y mayores

  • Búsqueda del tesoro
  • Cuenta cuentos
  • Hnefatalf
  • ..

20:30 Cena de barbacoa

21:30 Historia del Skaldo

22:00 Celebración del Rito de la Noche de Invierno

23:00 Ritual Chamánico 

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Domingo

Mañana.-

  • Talleres diversos
  • Feria / Comercio / Trueque / Exposición de trabajos artesanos

Tarde.-

  • Rito de despedida
  • Limpieza del templo.

 

   Para facilitar la compra y preparación de la comida y bebida, se ruega a los asistentes mandar con antelación a este número de cuenta IBAN ES61 2038 7053 1160 0002 5029 la cantidad de 13€ por adulto y 7€ por cada niño menor de doce años. En el ingreso debe constar el nombre de los asistentes, su ciudad o kindred de origen y cuantos niños y adultos son. Un par de ejemplos :

  Una pareja y sus tres hijos (Alex, Juana, +3 Badajoz )

Parte del kindred de Andújar (Luis, Carlos y Marga del Clan Dientes de Sable)

   El dinero cubre las comidas y bebidas del sábado y el desayuno del domingo. Si sobrase algo se usaría para la compra de un toldo para la zona común del templo.

   Podemos invitar a cualquier persona de confianza a este Alþing, pero recordemos que todo el que venga y consuma ha de pagar, para no perjudicar al resto; y que el comportamiento de los invitados es responsabilidad de quien les invitó.

   Se ruega hacer la confirmación de asistencia y el ingreso antes del día 20 de Octubre, para poder comprarlo todo a tiempo ( las transferencias pueden retrasarse hasta tres días). También es importante confirmar si hay alojamiento disponible o cuales son las alternativas de hospedaje. Para resolver ésto, contactar con Ernesto García por teléfono o a través de facebook.

   Si alguna pareja desea renovar sus votos matrimoniales o preparar una boda odinista, ausa vatni o cualquier otro rito de paso, en este Alþing o con posterioridad, contactar con Morliv Grottemil en facebook o en el correo-e morlivgrottemill@gmail.com

   Si alguien desea realizar algún juego, actividad recreativa  o taller de introducción a las runas, tallado y pirograbado, iniciación al canto de galdras,stav, deporte o coreografía marcial, construcción de amuletos o cualquier otro que se os ocurra que contacte con Walkirja Alvir por facebook.

   Quien esté interesado en llevar para venta o exposición sus trabajos artesanos (cuernos, ropajes, runas, amuletos, piezas de metal, madera o cuero…) que contacte con Skuld a través de su facebook «El taller de las Nornas» o con Skaldo Thorbjorson a través de fcebook o por correo-e skaldathorbjorson@gmail.com

El día 20 de Octubre termina el plazo para incluir actividades, talleres, puestos artesanos o efectuar cualquiercambio en el orden del día o confirmar asistencia.

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El Rol de LOKI en la MITOLOGÍA ODÍNISTA

    La mitología no es literal, sino que es la expresión simbólica
                   de la verdad primordial, y tiene muchos niveles

     hÉste no es un trabajo académico, ya que hace muchos años elegí el camino de la experiencia directa por sobre el estudio académico, de modo que no afirmaré ser un académico o un estudioso y por lo tanto no presentaré aquí un discurso escolástico. Digo esto desde el comienzo, para que el lector no lo vea como un intento de aquello, y para que no lo lea por lo tanto a través de un lente que no sería adecuado para tal enfoque.

     Tampoco presento esto como una hipótesis o teoría de la cual yo desee convencerlo a usted o que quisiera debatir, y verlo así sería dejar de percibir su intención y el posible experimentado saber de usted durante la lectura. Y aunque su contenido y tema tiene que ver con un aspecto de la Mitología Odinista, y por lo tanto está integralmente vinculado a dicha religión, no insistiré en que es una presentación religiosa, ya que eso puede depender en gran parte de lo que usted personalmente considere que es religión. Tomo la palabra «religión» para significar «aquello que conecta» (religare), que creo que es del latín. Entonces para mí, la religión abarca todas las cosas, como la cultura, la evolución espiritual, la herencia, las filosofías, la comprensión del lugar de uno en la creación, etcétera, de modo que no tengo una visión distorsionada del término, aunque no cabe duda de que hoy muchas personas tienden a «desconectarse» si ellas oyen mencionado el término «religión». Ellos pueden hablar y escuchar hablar felizmente de varias filosofías, cultura, formas populares, etc. (que, en mi opinión, son todas parte de la religión), pero ellos tienen una reacción negativa frente al término «religión».

     La razón para gran parte de esto creo que es el hecho de que para muchas personas la religión está relacionada con los credos que se originaron en Oriente Medio, y con la manera en que esos credos han sido y son todavía presentados: no tanto como caminos inspirados hacia una conciencia más alta, sino como listas de «pecados», experimentando el ser forzados a aceptar ideas que son obviamente defectuosas, etcétera. Entonces pienso que gran parte de la reacción contra el término «religión» es realmente una reacción emocional e intelectual contra las tres doctrinas del Medio Oriente que comparten el mismo dios despótico.

     Esta tendencia existe también en muchos que afirman seguir un impulso «pagano»; ellos también pueden estar en problemas para explicar que el Asatru no es una religión sino una forma popular o un estilo de vida que implica la creencia en dioses y diosas. Uso el término Asatru aquí porque son a menudo aquellos que se auto-identifican como Asatru quienes tendrán este pensamiento, mientras que los odinistas por lo general no tienen ningún problema en describir sus creencias como su religión. El Odinismo,  es la expresión moderna de la antigua sabiduría de nuestros antepasados indoeuropeos del Norte, como está expresada en los textos védicos y otros de la Antigüedad, y explica por qué naturalmente tomamos lo que puede ser llamado una postura Pan-Norte-Indoeuropea cuando se trata de asuntos que tienen que ver con la cualidad de nuestra gente.

     Como religión, el Odinismo tiene un panteón de dioses y diosas, y por supuesto una mitología. Ahora bien, mientras algunos pueden rechazar la noción de Dioses, nuevamente, aquello a menudo puede ser atribuído a una reacción contra el modo en que el dios de las religiones del Medio Oriente es presentado en sus «mitos» y por los seguidores de ese dios. Es justo y natural, sobre todo a la luz de la presentación común de «Dios» en el mundo occidental, preguntar de los odinistas:

 —¿Qué creen los Odinistas que son los Dioses y las Diosas?
—¿Son ellos seres sensibles reales?
—¿Son ellos personificaciones de las fuerzas de la Naturaleza?
—¿Son ellos los arquetipos Jungianos?
—¿Son ellos los diversos aspectos de usted mismo?
—¿Son ellos externos o internos?

Y  la respuesta por supuesto es: «Sí, ellos lo son».

     La religión entonces tiene múltiples capas, y naturalmente las enseñanzas de una religión y su mitología también se compondrán de múltiples capas. La mitología del Odinismo puede ser vista como referida a las realidades astronómicas, explicándolas con alegorías. Puede ser vista como referida a la encarnación de los individuos o incluso un solo día de una encarnación, o la de un pueblo o grupo de gente. Tiene muchos niveles en efecto.

     Como con la «religión» misma, la sofisticación de la mitología odínica es tal, que a ella puede tener acceso cada uno según su nivel de evolución personal. Y es este acceso directo, esta experimentada comprensión, el que tiene la verdadera importancia. En un nivel muy profundo, esto actúa como un camino dirigido hacia una conciencia superior y lo que puede ser llamado auto-realización, iluminación, conciencia de Odín, etcétera; el término no es lo importante sino la experimentación. Será en este nivel en el que se enfoca este artículo, y más específicamente en una figura alrededor de la cual hay mucha confusión, y cómo aquélla se relaciona con nuestro camino hacia una conciencia más alta.   Hay por supuesto mucho que obstaculiza este viaje, y todos tales impedimentos pueden ser remontados en último término a la figura de LOKI. Debido a las limitaciones de tiempo y espacio para este artículo, no seré capaz de entrar en grandes detalles, pero daré una visión general, ya que es muy importante que esta figura sea entendida, y si el lector está lo suficientemente interesado puede, usando esto como un tosco mapa, comenzar conscientemente su propio viaje a la Conciencia de Odín, y en cualquier caso obtendrá mayor provecho haciendo aquello, de manera que se mueva hacia arriba desde el entendimiento intelectual al conocer con la experiencia.

     Cómo abordamos y entendemos los mitos es por supuesto de la mayor importancia. Si bien ellos tienen, como hemos visto, múltiples capas, y de esa manera se refieren a muchas cosas, ellos no deben ser tomados en sentido literal. Puedo parecer majadero en aquel punto, pero no sólo es vital para entenderlos, sino que es también uno de los obstáculos más comunes encontrados. La tendencia «literalista» está de hecho mucho más extendida que lo que podría pensarse al principio. El error de literalizar la totalidad de los mitos es raro, pero lo que podemos llamar «literalismo selectivo» está actualmente muy extendido, y siempre el resultado es un bloqueo de los individuos en su evolución ascendente. Explicaré un poco más sobre este «literalismo selectivo». Nunca me he encontrado aún con un adulto que literalmente crea, por ejemplo, que el dios Thor es un tipo enorme con una abundante barba roja que vuela a través del cielo en un carro tirado por un par de cabras desafiantes de la ley de gravedad, o que literalmente crea que un par de gigantescos «lobos en el espacio» persigue las órbitas celestes del Sol y la Luna en una tentativa de hacer un bocado de ellos. En tales cosas, la gente fácilmente comprende que éstas son expresiones simbólicas. Pero me he encontrado con algunos que creen literalmente que Odín es un tipo anciano (aunque en notable condición) con una larga barba gris, sombrero grande y con un ojo menos, y con otros que toman los diversos cuentos de dioses y diosas como ocurriendo literalmente, como una especie de telenovela cósmica.

     Una consecuencia abiertamente negativa de esto puede ser vista en la gente que o bien justifica, o, en otros casos, alardea de su propia negatividad afirmando que ellos están emulando a los Dioses. He escuchado a gente que explica el engaño y la traición afirmando que ellos están emulando a Odín. He oído a gente que presenta su propio comportamiento palurdo, ignorante, ebrio y estúpido como una emulación de Thor. En éste y otros tales comportamientos negativos, en realidad, es la energía de Loki la que ellos han abrazado, no la expresión de los Brillantes.  Hay diversos motivos de por qué existe esta tendencia literalista, y mientras no tengo la intención de examinarlos todos aquí, pienso que será beneficioso mirar un par, de modo que en la identificación del problema seamos más capaces de refutarlos.

     Una causa principal es el hecho de que incluso entre los muchos que han rechazado la religión y las enseñanzas del judeo-cristianismo, ese credo que durante tanto tiempo y tan ferozmente dominó el mundo occidental, ellos todavía no han roto los grilletes de la mentalidad judeo-cristiana. Se trata de una mentalidad que se ha incrustado profundamente dentro de muchos, y que es reforzada por los medios de comunicación y las instituciones populares. Durante siglos, las formas más virulentas del judeo-cristianismo insistieron en la aceptación literal de su mitología (la Biblia). Cualquiera que ofreciera una interpretación más iluminada, o que desafiara la noción de que la mitología judeo-cristiana era literalmente verdadera, era tratado con salvajismo, con tortura y muerte. Tan poderosas y de tanto alcance eran las fuerzas del judeo-cristianismo, que incluso los hombres de conocimiento fueron intimidados y subordinados a ello. La medicina y las ciencias se deterioraron hasta la superstición, ya que no se soportaba que ellas ofendieran la tendencia literalista del establishment judeo-cristiano y la interpretación literal de su mitología.  Si personas altamente educadas e inteligentes fueron forzadas a seguirle la corriente a este literalismo, no es sorprendente que la gente sencilla, aquellos más preocupados por la supervivencia del día a día y que tenían poco, si es que algún, tiempo libre para filosofar, con el tiempo se asimilara al punto de vista predominante. Incluso a mediados del siglo XX, desafiar el mito de la creación de Adán y Eva del judeo-cristianismo como un acontecimiento no literal era susceptible de procesamiento judicial, e incluso hoy, millones de personas aparentemente inteligentes todavía tienen una creencia literal en cosas tales como «el Rapto de la Iglesia», etcétera. Entonces no es demasiado sorprendente que muchos que han rechazado el credo foráneo todavía tengan algo de su modo de pensar dentro de ellos. Y esta aceptación, o el ver los mitos como una verdad literal (incluso si se trata de un literalismo limitado), es una expresión de aquella persistente tendencia. Para algunos esto está en un nivel consciente, mientras para muchos se trata más de un nivel subconsciente.

     Otros elementos claves en este problema tienen que ver con el registro actualmente escrito de los Mitos Odínicos y, en cierta medida, con la manera en que ellos a menudo han sido estudiados. La mayor parte de la mitología sobreviviente fue registrada en forma escrita en un momento en que pocos realmente entendían la sabiduría interior de nuestra antigua fe ancestral. La época vikinga, le guste o no, no fue de ninguna manera una Edad de Oro para nuestra religión; de hecho, a pesar de muchas ilusiones populares sobre esto, fue en realidad algo de lo peor. Si hubiese sido de hecho un punto alto para nuestra religión orgánica natural y camino espiritual, entonces probablemente no hubiese sido subyugada sin el casi total exterminio del organismo de nuestra gente. Aunque los supresores judeo-cristianos fueron viciosos, bestialmente crueles y bien organizados, por lo general el «trabajo sucio» real fue realizado por elementos ya corrompidos dentro de nuestro propio grupo de gente, reclutados e inducidos a conducir el terror y la matanza. No fueron, por ejemplo, jefes militares semíticos los que prohibieron la práctica de nuestra religión en el reino Franco alrededor de 550 d.C. No fueron ejércitos ajenos los que desataron una ola de terror contra Frisia, sino Francos cristianos. No fue un pueblo extranjero el que engañó y luego mató a 4.500 sajones de la nobleza por rechazar convertirse a la religión foránea, sino elementos corrompidos de nuestros propios pueblos.

     No voy a enumerar las oleadas de tortura y exterminio emprendidas contra nuestra gente a través de Europa para obligarlos a doblegarse ante la religión ajena, pero aquéllas continuaron durante siglos y fueron conducidas por aquellos de nuestra gente que habían degenerado. Claramente en esos tiempos, cantidades suficientes de nuestra gente, sobre todo aquellos en posiciones de influencia y poder, y muchos de los que serían llamados Nórdicos, ya habían sido arrastrados tan lejos de la comprensión de la naturaleza de la realidad, como está expresado en los mitos arcanos de nuestra gente, que estaban maduros para la corrupción. Una cosa tal no puede suceder en una Edad de Oro. De ese modo, si bien hay muchos aspectos admirables de la Época Vikinga sobre los que podemos mirar atrás con orgullo, más definitivamente no fue una Edad de Oro para nuestra antigua religión. Pero fue en esa época que fue escrita gran parte de los mitos como los tenemos hoy.   Debería recordarse que parte del proceso de subyugación (a menos que el genocidio rápido sea el método elegido) implica el debilitamiento de los sistemas de creencia de los pueblos, el debilitamiento del amor y la confianza en sus deidades, y la destrucción de la sabiduría ancestral transmitida oralmente durante los siglos. Un credo que viene recién llegando casi siempre procurará hacer eso, y parte de ello incluirá distorsionar los medios populares de comunicación de dicha época. Los judeo-cristianos hicieron eso muy bien. Lo que ellos no pudieron destruír físicamente, lo procuraron corromper y subvertir. De ese modo los mitos fueron manipulados y alterados para calzar con el nuevo credo y los nuevos amos. Y debería recordarse que en ese entonces la mayoría de la población era incapaz de leer la tradición oral en verso o canciones, etc., si hubiera sido aquél el método elegido de transmitir el conocimiento. De aquellos que podían leer y escribir se pensaba que eran de alguna manera más conocedores, y ellos fueron los que presentaron la nueva propaganda, haciéndola de algún modo parecer más legítima. Un error, por supuesto, pero la Historia está llena de errores.

     Algunos de aquellos que presentaron el trabajo escrito, habían aceptado ya o estaban al menos bajo una fuerte influencia de la nueva religión foránea, y por ello adaptaron sus escritos como propaganda directa orientada a minimizar a las deidades autóctonas y sus atributos. Otros fueron quizá ambivalentes, pero con un ojo puesto en el progreso de sus carreras y en conseguir el favor del establishment ahora dominado por los cristianos, y evitando la persecución impuesta sobre aquellos que no se inclinarían ante el nuevo credo, se aseguraron de conseguir la aprobación de aquel establishment. Y no siendo ya entendida gran parte de la sabiduría contenida en los mitos y calificados éstos en muchos casos como mera superstición o cuentos para entretenerse, incluso si los escribas hubieran deseado presentar las enseñanzas inalteradas, ellos probablemente ni siquiera las hubieran entendido. Con poca o ninguna creencia en los «antiguos dioses» y con poco entendimiento, ellos habrían tratado los mitos como un simple material fuente para historias pintorescas. En otras palabras, dichos mitos no fueron ni siquiera escritos desde un punto de vista de explicar los misterios de la creación y el camino a la conciencia superior y al conocimiento último, sino para el entretenimiento. Esto es reconocido por muchos escritores académicos que se refieren al asunto.

     Algunos de los escritos considerados como «mitos» no son ni siquiera parte del conjunto original de mitos en absoluto, sino que fueron escritos con un propósito propagandista cristiano o de entretenimiento, y que usaron la mitología judeo-cristiana como su fuente, como los juegos de fantasía que usan imágenes de una variedad de mitos. El resultado final por supuesto fue lo que puede ser visto como una profanación y degradación de lo divino. La Naturaleza misma fue «des-divinizada», y las deidades, despojadas de sus poderes e imágenes divinas. Thor, por ejemplo, amado por el pueblo común, campeón contra el mal y destructor de ilusiones, fue degradado en los cuentos a ser poco más que un patán borracho, fácilmente burlado, una caricatura. El Allfather, representado como un traidor, una figura demoníaca, un mentiroso y un traidor. Odín, la energía de la voluntad pura hacia una elevación y una santidad superiores, fue arrastrado a ese bajo nivel. Freya, la fuerza divina del amor alegre y más, presentada como una especie de mujer lasciva y voluptuosa. En algunos casos, ellos no fueron ni siquiera presentados como seres santos en absoluto, sino como una banda de nobles troyanos fugitivos, desplazados, mentirosos y corrompibles.

     ¿Ve usted el daño que crea tal percepción de los mitos? Y sin embargo éstas son las fuentes que los «literalistas» contemplan y estudian, en un intento serio pero erróneo. Cuando la intención esencial de los mitos está tan escondida, ¿cómo puede uno ver el camino iluminado?.    Y cuando la supresión abierta realizada por parte de la religión ajena entrante finalmente disminuyó y los historiadores y otros académicos y eruditos pudieron estudiar nuestro pasado sin el miedo a la tortura y la muerte cuando examinaban los mitos, ellos dejaron de ver la verdadera naturaleza de éstos. En vez de eso, ellos los vieron como las extrañas (y a menudo primitivas y sencillas) creencias de un pueblo bárbaro que había pasado a la Historia. Ellos no los vieron como la expresión del camino espiritual autóctono para nuestro grupo de gente. Ellos no vieron cómo la sabiduría antigua es tan válida y vital hoy como lo era en aquellos siglos. Ellos no vieron la gran sofisticación que en efecto poseen. Ellos no vieron a dichos mitos como las enseñanzas de una religión viva y evolutiva sino como remanentes muertos de un tiempo pasado hace mucho. Así, con la mejor voluntad en el mundo, ellos también miraron con los lentes inadecuados. Aunque puedan ser provechosas estas fuentes —y deberíamos estar agradecidos de ellas— sus palabras dan una comprensión intelectual limitada, no el saber experimentado. Sin embargo, por cuanto el Odinismo es la manifestación moderna de la sabiduría eterna de los pueblos Norte-Indoeuropeos, podemos examinar los textos antiguos como los Vedas para encontrar los mensajes esenciales presentados en el mito odínico.

     Recuerde, la Mitología no es una verdad literal, sino la expresión simbólica y en distintos niveles de la verdad primordial.

     Puede parecer que nos hemos apartado un poco de la intención principal de este artículo: una percepción más clara de «Loki» en nuestra mitología, pero de hecho, es tal la penetrabilidad de la energía que Loki representa, que ha sido aludido en todas partes, ya que lo que Loki finalmente representa al nivel del mito del que estamos hablando aquí, es la ilusión. Loki es el poder de la ilusión. Es esta energía de la ilusión la que impide nuestra correcta percepción de la naturaleza de la realidad, y por lo tanto impide que logremos una conciencia superior, la conciencia de Odín, la iluminación odínica, o como quiera que uno pueda llamarla. Lo importante no es el término como tal, que puede o no ser un indicador del camino que usted recorrió hacia aquella conciencia superior; e incluso enfocarse en el término más bien que en el estado, puede ser visto como alguien obstruído por la ilusión.    Recordemos nuevamente que en este nivel de nuestras enseñanzas míticas estamos preocupados por comprender el ciclo del mito como un modo de entender nuestro propio ser, entender la «realidad esencial», y como un camino dirigido a la gran iluminación, un camino de sabiduría puesto en formato alegórico en el momento de la última «Edad de Oro», aquel tiempo cuando nuestros brillantes antepasados eran seres altamente desarrollados, verdaderamente comprendieron el «Werold» [= mundo], y es a ese entendimiento, aquella sabiduría y saber consciente, hacia los cuales estamos viajando lentamente otra vez. Contra ese camino está Loki, la energía de la ilusión y de todo lo que surge de ella. La figura de Loki puede ser comparada con la de Maya de las antiguas enseñanzas Indoeuropeas.

     La ilusión es un obstáculo insidioso y penetrante, y en último término es siempre negativa. Muchas veces podría no parecer ser directamente dañina; las «sensaciones» que produce a menudo pueden parecer ser agradables y, de hecho, a menudo son perseguidas como deseables. Nublado por la ilusión, uno puede creer que ellas se comportan en una manera positiva, cuando de hecho sus acciones son negativas. El dulce perfume, así como el detestable hedor, es el aroma de la ilusión, y su potencia no puede ser sobrestimada. Muchas veces esta energía lo engañará a uno para que se piense que se es «libre», que uno actúa dentro del propio libre albedrío. Pero en realidad las ilusiones atan con cadenas. Sean ellas de oro o de hierro, todavía son cadenas, y los pequeños placeres que a veces la ilusión puede parecer traer, son despreciables cuando se los compara con la felicidad divina que trae la conciencia superior. Un esclavo feliz, o incluso uno que no comprende que está en efecto esclavizado, es todavía un esclavo, y tiene negada la majestad plena de la libertad última. Es la ilusión la que estimula nuestros sistemas nerviosos cuando la experimentamos por medio de percepciones imperfectas. Ella es el impulso que nos lleva a perseguir lo que son en última instancia placeres menores y a permanecer ignorantes de la felicidad divina y la alegría pura. ¿Y cuánto sufrimiento lleva esta persecución del placer de la ilusión a los demás y a nosotros?.

     En los mitos, la figura de Loki está presente a través de todo el ciclo, y sólo es vencido en el Ragnarok [Crepúsculo de los Dioses]. Viendo los mitos al nivel de nuestra propia evolución personal y auto-realización, el Ragnarok es representativo de nuestra superación final de aquello que se interpone en nuestro camino hacia el logro de aquella evolución superior, de modo que vemos que sólo venciendo a aquel «enemigo» es que somos exitosos en ello.

     La naturaleza de Loki es posteriormente enfatizada y expuesta al considerar su «descendencia». Hoy ésta por lo general es dada como Fenris, el lobo monstruoso, Jormungandr la gran serpiente, Hel y Sleipnir.  En el más temprano y más puro de nuestros mitos populares, no creo que Sleipnir y Hel (o sus homólogos) estuvieran considerados como pertenecientes a la progenie de Loki, pero una mirada más detallada a por qué ése es el caso, es más apropiada para un artículo separado. Sin embargo, para el propósito de este artículo, y en gran parte porque muchas cosas fuera de Odinic Rite están bajo la influencia de la mitología alterada (como ya se detalló), ellos serán incluídos en la lista de su «descendencia». Sin embargo, aun cuando se los considere en esa posición, vemos una diferencia muy clara entre ellos y Fenris y Jormungandr, quienes son obviamente mucho más negativos. También deberíamos considerar la figura de Sigyn, presentada como su leal esposa. Posteriormente también miraremos los elementos del mito odinista de la creación, la noción de que Odín es un hermano de sangre de Loki, y la matanza de Balder, que fue dirigida por Loki. Al considerar estos personajes y situaciones, veremos cómo ellos también refuerzan la comprensión de que Loki representa la ilusión y sus efectos.

     Consideremos primero a Fenris: De algún modo, Fenris puede ser considerado como más abierta y obviamente peligroso para los Dioses que Loki. Ciertamente la ambigüedad que parece nublar la comprensión de Loki no está presente. (Pero esta ambigüedad por supuesto realmente demuestra el hecho de que Loki es la ilusión). Sin embargo a pesar del peligro abierto que representa Fenris, la fuente de aquellas amenazas es Loki. Al nivel del mito, estamos detallando con este trabajo que Fenris personifica al «ego falso» o «pequeño yo» que constantemente trabaja para impedirnos comprender nuestro «gran yo». En efecto, él procura devorar el conocimiento de nuestro «yo superior», de manera que la imagen de un monstruoso lobo voraz es muy adecuada. Después de todo, el pequeño ego es voraz, teniendo que forzar constantemente su ansía de reconocimiento, su satisfacción y pacificación a un primer plano. En la mitología, el peligro que Fenris representa es conocido mucho antes de que él alcance su fuerza plena.

     Si es visto más literalmente, puede parecer extraño que esta bestia no haya sido muerta antes de que ella hubiera crecido hasta su tamaño en que representa un peligro, sino que en cambio haya sido llevada a Asgarth. Pero esto muestra dos cosas de importancia aquí. Primero, puede ser visto como un lento descenso desde las Épocas Doradas, en cuanto tal peligro como el que el pequeño ego plantea es susceptible de ser controlado, ya que aquéllos son tiempos de un entendimiento y una evolución superiores. Pero también, y para nosotros en esta encarnación, esto indica cuán difícil realmente es matar al falso ego, cuán constantemente está con nosotros, intentando continuamente devorar nuestro yo superior. Incluso aquellos que tienen una extrema autodisciplina, que llevan a cabo intensas prácticas espirituales y de auto-realización, y que reconocen a nuestro dios como una naturaleza esencial (como lo hacen aquellos que moran en Asgarth), todavía estarán en peligro por causa de este «lobo». Esto requiere que un constante control mantenga a raya esa energía, para no hablar de vencerla y destruírla dentro de nosotros.

     Los Dioses, o las energías del desarrollo superior —si usted prefiere pensar en esos términos—, reconocen el peligro, y de ese modo lo llevan al reino de la conciencia superior y allí lo sujetan. En nuestras enseñanzas, este monstruo está sujeto por una cadena forjada por los oscuros elfos. Esto puede parecer un poco extraño también, por cuanto los oscuros elfos mismos, en este nivel, representan rasgos y energías negativos, sean ellos deseos sensuales incontrolados, deseos materiales, etc., pero, paradójicamente, son estas mismas cosas que surgen de la ilusión misma, las que «atan» o dan órdenes al falso ego. Vemos que no domesticado y suelto, este monstruo es una amenaza directa para el principio de Odín, la conciencia superior, y tiene que ser finalmente muerto antes de que sea alcanzada la comprensión plena de la Conciencia de Odín. ¿Y cuál es el gran miedo de hacer esto? Parecería que al vencer a este pequeño yo perdemos todo el sentido de nosotros mismos. Ésta es una ilusión, por supuesto, como cuando el pequeño yo es vencido; el yo mayor es entonces revelado y experimentado. Pero la ilusión es poderosa y penetrante, y su descendencia, el ego pequeño y no iluminado, es como un lobo monstruoso y voraz  que procura crecer hasta que amenaza con consumir todos los aspectos de nuestro ser superior.

     El segundo descendiente de la ilusión, o Loki, es presentado como Jormungandr, la Serpiente del Mundo, una criatura tan enorme que rodea el mundo material de Midgarth y lo sujeta con fuerza. Nuevamente, qué esplendidas imágenes, ya que Jormungandr es simbólico, en este nivel de los mitos, de los deseos materiales y la fuerza vital no canalizada o incontrolada que poseemos. El apego a estos deseos y una incapacidad, o incluso una voluntad en contra, para controlar la energía vital son otros tantos obstáculos más que nos impiden alcanzar la conciencia superior o súper-conciencia. La ilusión, nuestra percepción errónea de la naturaleza de la realidad, y el deseo de placeres aparentes y ganancias materiales que buscamos en el reino de Midgarth de la existencia que esto trae, nos ata firmemente a un nivel inferior de la realidad que el que podemos conseguir. Permanecemos ignorantes de una realidad más alta que podríamos alcanzar. Curiosamente, la fuerza vital en las tempranas enseñanzas indoeuropeas es representada como una serpiente (kundalini). El control correcto de esta fuerza conduce a una rápida evolución. Pero incontrolada, es un peligro y nos mantiene atados a bajos niveles de la realidad.

     La Diosa Hel a menudo es presentada como otro descendiente de Loki. Hel es el nombre de la Diosa que preside el brillante reino de los «muertos» que lleva su nombre. Su mismo nombre está relacionado con «heil», salud «brillante», etc. El reino de Hel es un lugar de aprendizaje y descanso, purificación y renovación entre encarnaciones. Una vez que es conseguida la iluminación superior o Conciencia de Odín, se acaba la necesidad de una encarnación al nivel del Midgarth, aunque algunos puedan decidir volver para ayudar a aquellos que están allí. Pero mientras aquel estado de iluminación no sea conseguido, el proceso de vida, muerte y renacimiento continúa.

     Por cuanto es en último término la fuerza de la ilusión la que impide el logro de aquella iluminación, existe en este reino una «necesidad» de purgación, descanso, aprendizaje y renovación; una necesidad provocada por o «nacida» de la ilusión, por así decirlo. Se puede ver cómo podría surgir, a consecuencia de un engaño deliberado o de un malentendido, la alegoría de Hel siendo una «hija» de Loki. Pero esta Diosa no puede ser considerada como un descendiente de Loki del mismo modo que Fenris y Jormungandr. La presentación de esta figura ha sido muy exagerada por algunos, y la similitud del nombre de esta Diosa Brillante con los reinos de castigo de la mitología judeo-cristiana ha sido enfocada en tratar de equiparar la noción odinica de la muerte con la judeo-cristiana, haciendo a la Diosa y a la muerte misma un acontecimiento probablemente aterrador. En el mito judeo-cristiano por supuesto, los muertos o van al Cielo como una recompensa por obedecer las órdenes de los dioses cristianos, según son comunicadas por la jerarquía cristiana, o al Infierno, el reino del castigo y sufrimiento eternos. Al buscar demonizar a la Diosa que es la Reina del reino de los muertos, está claro que se está haciendo una tentativa de equipararla con el sufrimiento.

     Aunque este artículo no esté destinado a mirar con ninguna gran profundidad el proceso de encarnación, vida, muerte, renacimiento y otros tales, vale la pena mencionar sólo un punto adicional acerca de la Diosa Hel. Ella es descrita como siendo mitad blanca y mitad negra o azul. Esto por supuesto, nuevamente, no debe ser tomado en sentido literal: es simbólico una vez más. Brevemente esto indica (entre otras cosas) los diferentes aspectos de la Diosa: el benigno y el colérico. El proceso de purificación entre encarnaciones puede en realidad ser duro y temible cuando el Destino (Wyrd) de alguien es examinado. Las ilusiones y la negatividad tienen que ser removidas. Pero si el viaje a Hel y el tiempo pasado allí son duros o no, NO es eterno.

     Sleipnir tampoco puede ser visto del mismo modo que Fenris y Jormungandr, ya que estos últimos guerran contra los Dioses, el estado más alto del ser, mientras que Hel y Sleipnir ayudan al avance de aquel estado superior. Sleipnir es aquel vehículo que trasciende todos los reinos, no ligado a ninguno, pero capaz de viajar con facilidad a todos. Esto demuestra que hay un camino y un modo de viajar a niveles diferentes de la conciencia. Sleipnir es el vehículo mítico por el cual todos los niveles de la realidad pueden ser experimentados, pero no mantenernos en esclavitud. Una vez más, se podría decir que la «necesidad» para esto sólo existe porque la ilusión nos impide comprenderlo, pero nuevamente Sleipnir no es un hijo de la ilusión a la manera de Fenris y la Serpiente del Mundo.

     Sleipnir es descrito como un caballo de ocho patas; esto tiene muchos niveles de simbolismo. Es interesante, aunque no sorprendente, notar que varios sistemas de yoga (una práctica, o prácticas, que surgió en los tiempos de nuestros antiguos antepasados Norte-indoeuropeos) tienen ocho pasos o caminos. Está el Kalachakra, o rueda del tiempo de ocho rayos de los hindúes, que es un símbolo de la creación perfecta. El número ocho tiene mucha significación en el hinduísmo (que, como el Odinismo, deriva de la antigua sabiduría presentada en los textos védicos).

     Dentro del budismo, existe el concepto de la rueda de ocho rayos y del camino en ocho pasos a la iluminación. De manera que otra vez vemos un camino a la conciencia superior. Odín viaja montando este mítico caballo, y una vez más vemos el simbolismo de un esfuerzo consciente por alcanzar niveles más altos de conciencia por la experiencia directa, y un camino / vehículo de ocho pasos, o, en este caso, ocho patas, para lograrlo.

     Otra figura que tenemos que considerar en relación a la energía de la ilusión o Loki es la de Sigyn, la cual es presentada como su esposa. Éste es su único papel en los mitos sobrevivientes. Su figura podría ser vista como más bien trágica, ya que aunque no malévola ella misma, en realidad su lealtad al malévolo Loki puede ser vista como derivada de un impulso noble. Ella le engendra a Loki dos hijos, ninguno de los cuales parece darle ninguna alegría, sino que son fuente de gran pena cuando ella presencia a uno de sus hijos matar al otro, ciertamente, una de las penas más profundas que una Madre podría sufrir. Además, esto es una consecuencia de los hechos de su «marido», que conducen a este trágico acontecimiento, y sin embargo todavía ella le permanece obediente.

     A pesar de terribles penas y privaciones que ella sufre a consecuencia de las acciones de su marido, ella permanece fiel a él, sirviéndole y tratando de protegerlo. Básicamente, en su servicio a Loki, ella sacrifica su potencial de vida y es una sirviente de la ilusión, no capaz de alcanzar su potencial más alto. Cuando Loki, como castigo por su papel en la matanza de Balder, es amarrado y se le ponen serpientes venenosas encima para gotear el dolor induciendo veneno en él, es Sigyn quien lealmente se sienta junto a él e intenta agarrar los goteos de veneno. Entre paréntesis, las serpientes a veces, en el mito y el folklore Norte-indoeuropeo, han sido simbólicas de la sabiduría. La sabiduría disuelve la ilusión, de modo que podemos ver el castigo de Loki en aquel contexto, y Sigyn, como alguien que está totalmente en las garras de la ilusión, hace todo lo posible para proteger aquella fuerza de algo que la erradicará, ya que perder sus ilusiones es un dolor que su pequeño ego no puede asumir. El veneno por supuesto también es simbólico del veneno de los hechos llenos de la ilusión que regresan como una consecuencia del Wyrd y causan dolor.

     Algunos eruditos han sugerido que ella es representativa de las cualidades admirables de una esposa leal. Sin embargo, al nivel del mito con el que estamos preocupados, el de los mitos que son un camino iluminado a la conciencia superior, ése no es realmente el caso. Sabemos que en este nivel Loki es simbólico de la energía de la ilusión y que toda la gente está sujeta a ella. Hasta que afrontemos nuestro propio Ragnarok donde finalmente rasgamos el velo de la ilusión y entendemos la verdadera naturaleza del multiverso, todos y cada uno de nosotros, en mayor o menor grado, somos empañados por la ilusión y debemos sufrir las limitaciones y penas que resultan de esto.

     A menudo, si somos capaces de mirar con claridad y honestidad desnuda las intenciones e impulsos que están detrás de nuestros pensamientos, palabras y hechos, podemos identificar dónde hemos caído víctimas de la ilusión y su descendencia. Aunque es difícil de vencer, al menos podemos comenzar el proceso por medio de un análisis honesto de nosotros mismos, nuestras motivaciones, etcétera. Muy a menudo por hacer esto identificaremos lo que eran realmente intenciones negativas, nacidas del egoísmo y las tendencias del «pequeño yo», el deseo de gratificar nuestros sentidos físicos o emocionales para hinchar al falso ego. A veces podemos ver esto fácilmente, pero tal es la potencia realmente insidiosa y penetrante de la ilusión, que muchas veces no podemos verlo. Cosas que parecen nacer de buenas intenciones (aunque ignorantes / equivocadas), incluso la compasión equivocada (o «compasión estúpida», como la llama el Dalai Lama), realmente sólo son otra ilusión que nos impide avanzar.

     Sigyn es simbólica de esta tendencia. Ella no es «mal intencionada», ella no actúa impulsada por la malicia o una negatividad consciente, sino que a pesar de todo ella es atraída por la ilusión y mantenida como su esclava. Ella ha abrazado la ilusión, engendró dos hijos de ella, el fruto de su ilusión. Y como todo tal fruto, al final resulta ser una fuente de pena y sufrimiento.

     Sigyn sin embargo rechaza dejar ir sus ilusiones, a pesar de los resultados devastadores que han llevado a su vida. Incapaz de aceptar que lo que ella se ha dado a sí misma es falso, procura proteger su ilusión a cualquier costo, encadenándose por lo tanto a ello en vez de permitir que sea disuelto. Ella está dispuesta a sacrificar su propio progreso y reconocimiento de su verdadera naturaleza para proteger la ilusión por la que ella se había definido. Aquí vemos cómo incluso la intención noble (y la lealtad es de intención noble), si está basada en la ilusión, conduce a un autoengaño y una manipulación por parte de energías negativas y hostiles. Vemos cuán difícil es aceptar que algo que podemos haber apreciado, nos es en realidad muy pernicioso y falso. En vez de aceptar aquel hecho, duro como pueda ser para nuestros «pequeños yoes», y por lo tanto aprendiendo y progresando, la gente así ilusionada rechaza afrontar aquel hecho, no lo aceptará y permanecerá ignorante. A veces, la gente se sentirá definida por su apego a algo, como si ella misma no tuviera ningún valor real sin ello. A pesar de toda la evidencia de que aquello a lo que se aferra es falso o dañino para ellos, y su descubrimiento de la verdadera naturaleza y valor de ellos, aún así no se atreverán a dejarlo ir; ellos temen que sin esa ilusión ellos sean de poco valor, no tengan ningún papel, ninguna definición, ningún lugar, y que sean realmente insignificantes. La insignificancia es un miedo del pequeño yo: el yo superior o más alto conoce su verdadera naturaleza y valor como ser divino y experimentando y experimentado por el multiverso en alegría.

     Sigyn personifica aquella tendencia. El hecho de que ella sólo sea mencionada como la esposa de Loki sin ningún rol además de ése, es indicativo del hecho de que ella sólo puede definirse por las ilusiones a las que ella se aferra. Si ella no fuese la esposa de Loki, ¿merecería una mención por derecho propio?; ¿se vería que ella siquiera existe?. De ese modo, ella permanecerá ligada a la ilusión no importa para qué, y abandonarla parecería dejar a Sigyn insignificante. Ella es una excelente representación de aquella tendencia a aferrarse a lo falso, a mantener un apego a cosas que son en realidad falsas. Si ella fuera capaz de abandonar su ilusión y permitir que sea disuelta por la sabiduría y la ley del Wyrd, ella descubriría de hecho su valor superior, su propio camino a la conciencia más alta, pero el símbolo que ella retrata es de alguien que no puede.

     Aprendemos con esto que aferrarse a la «ignorancia», que nos impide percibir la realidad última, no tiene que surgir de motivos abiertamente egoístas (aunque ellos sean motivos sutiles del pequeño ego), y no tiene que ser impulsado por la malicia, y sin embargo todavía esta ignorancia frena nuestro camino al conocimiento de la realidad superior, tan ciertamente como las acciones fácilmente reconocibles impulsadas por la malicia y las tendencias egoístas. En el mito, acerca de su protección de Loki, hay momentos en que el cuenco que ella ha colocado para protegerlo del veneno que gotea se llena y amenaza con derramarse en su «ilusión», y ella se marcha realmente, pero tal es el desorden que se crea cuando la ilusión comienza realmente a disolverse, que ella se apresura a devolverse para vaciarlo y proteger sus ilusiones otra vez. Las contracciones de Loki en tales momentos son descritas como que ellas «sacuden la tierra». En otras palabras, aquellos que son como Sigyn pueden intentar a veces abandonar las ilusiones que ellos abrazan y protegen, pero cuando el mundo, la «tierra» de ilusión que ellos han creado comienza a ser «sacudida», ellos no pueden resistirlo, tan atados a ello están, que ellos vuelven corriendo a ella y la refuerzan cuando parece amenazada con la desintegración. Para vencer la ilusión debemos estar preparados para soportar el choque y desesperación que la «des-ilusión» a menudo trae al principio.

     Ya que se ha señalado el castigo que Loki recibió por su papel principal en la muerte de Balder el hermoso, sería beneficioso investigar el núcleo de este mito, por cuanto es otra clara enseñanza acerca de cómo la ilusión impide nuestra evolución ascendente hasta la Conciencia de Odin. Asumiré que aquellos que leen están familiarizados con los detalles de este mito, de modo que no lo repetiré con detalle. Baste decir, al nivel de las enseñanzas míticas con las que estamos tratando, que Balder es representativo de la Humanidad y el individuo, de la realidad esencial «divina» del yo, y del alto destino de cada individuo como una manifestación de lo «divino». Balder es el hijo más querido de los Dioses, una expresión del amor del multiverso a nosotros, como una entidad viva, como la creación sensible de aquella entidad que se experimenta a sí misma. Somos los amados hijos de las energías superiores que nos trajeron a la existencia, y dentro de nosotros mora la fuerza divina. Balder llega a estar preocupado por sueños de malos presagios y muerte, una alegoría de muchos niveles (como en todos los mitos) del descenso desde una «Edad de Oro» sin preocupaciones, donde existimos en un nivel más alto, a los niveles materiales más groseros; y con aquel descenso, que se debe al surgimiento de la energía de la ilusión, experimentamos miedos, y la ilusión ha alimentado deseos que amenazan nuestra elevación a un estado superior de conciencia.

     Frigga, una fuerza de amor divino intenta proteger a Balder de estos daños, pero es sólo mediante nuestro propio vencimiento que nosotros podemos derrotar realmente y hacernos inmunes a estas cosas. La energía del amor divino procura ayudarnos y llevarnos hacia arriba, pero somos nosotros mismos quienes debemos responder a aquella cariñosa ayuda. Ella sola no puede elevarnos: sólo nuestros esfuerzos finalmente pueden. Frigga, buscando proteger a Balder, ha obtenido una promesa de todas las cosas de no dañarlo nunca, exceptuando por supuesto a Loki y la planta muérdago. De una u otra manera, el muérdago fue visto como inocuo, de manera que no podía representar ningún peligro. Y entonces pareció que Balder era invulnerable; y como un deporte bien intencionado, los Dioses lanzarían toda suerte de cosas sobre él, ya que ellas no tenían ningún efecto dañino. Loki sin embargo, sabiendo que el muérdago no se comprometió a no hacer ningún daño a Balder, hizo un dardo de ello y lo dio a Hother (el hermano de Balder) para que lo lanzara. Él dirige la puntería de Hother y el dardo mata a Balder.  El hecho de que Hother sea descrito como ciego en esta etapa del ciclo del mito es simbólico de la «ceguera» del pequeño ego. Sin la intención de dañar, el pequeño ego aún así está cegado por la ilusión y orientado a hacer cosas que involuntariamente traen un gran daño. En un estado de ceguera, la ignorancia de la verdadera naturaleza de la realidad, incluso sin mala intención, aquella ignorancia o ceguedad a pesar de todo matará al «yo superior» y de esa manera nos impedirá alcanzar el nivel superior de conciencia que podemos llamar Conciencia de Odín o iluminación u otros términos tales.

     Como ya se dijo, lo importante no es el término sino el estado y el logro de ello. Así, «asesinado» y no elevado al estado superior, Balder debe residir en Hel hasta el vencimiento final de la ilusión y sus fuerzas en el Ragnarok (el logro de aquel estado superior). Una vez que esto ha sido conseguido, Balder vuelve con esplendor. A Hother también se le restaura su vista (es decir, la ceguera de la ilusión se va, y su velo es levantado). Pero hasta que la ilusión sea derrotada, esto no puede ser conseguido, y entonces Balder debe permanecer en los reinos de Hel, o ligado al ciclo de la encarnación. Como simbólico de nosotros, de la Humanidad, se nos enseña el potencial de entendimiento y experimentación de lo divino dentro de nosotros, de la auto-realización, por así decirlo, pero hasta que la ilusión, Loki, sea derrotada, esto no puede ser conseguido, y somos incapaces de morar en el reino de la sabiduría y la realidad últimas, y somos incapaces de alcanzar la Conciencia de Odín, que es nuestro destino.  Cuando comenzamos a acercarnos al final de este escrito, pienso que será beneficioso disipar otros dos asuntos que crean confusión alrededor de la figura de Loki. El primero es el resultado de la insinuación, dentro del ciclo del mito, de la «propaganda negra» ya mencionada, la degradación de las divinidades de nuestro pueblo. El segundo es un error cometido por algunos que miraron nuestro mito con los ojos de alguien que los ve como algo muerto para disecar y ver en una manera puramente académica y no a partir de una inspiración experimentada y de un vínculo directo a la sabiduría que reside en nuestro ser esperando su redescubrimiento.

     Trataré primero con la tentativa de degradar nuestras deidades. Hay algunos que declaran que Loki es el hermano de sangre de Odín y por lo tanto tiene que ser respetado. Con imparcialidad, aquellos que presentan esto son por lo general aquellos que asumen una visión más literalista de los mitos y están enfocados en la letra del «saber» (lore) más bien que en su espíritu. Hay una gran diferencia en aquellos que se acercan al «saber», estando algunos estáticos y congelados en un período del pasado, y siendo por lo tanto de poco valor hoy fuera de un interés histórico, y estando otros preocupados por el conocimiento trascendente que algo (no todo) de dicho saber contiene.

     Ya que este punto de vista literalista no es realmente de ninguna profundidad esencial, recuerde: «La mitología no es literal sino una expresión simbólica de diversos niveles de la verdad primordial y un camino a una conciencia más alta y una sabiduría experimentada». La principal razón de la inclusión de esta afirmación es ser de beneficio para aquellos que están interesados en comprender el Odinismo como una vibrante fe ancestral de nuestra gente, y para aquellos que conscientemente se están despertando a ello. Digo «conscientemente despertados» porque en realidad el yo esencial de la gente Norte-indoeuropea ya tiene este despertar en su mismo ser, aunque su mente «cada día consciente» pueda no haber tenido acceso todavía a ello. De esta manera, esto proporciona un camino directo para que ellos lo emprendan en vez de gastar tiempo y energía en desvíos tras rastros falsos.

     Esta afirmación [de que Loki es muy cercano a Odín] es encontrada en sólo uno de los mitos, el de Lokasenna [poema del Edda poético]. Si esta afirmación fuera verdadera, entonces tal sería su significado que aparecería en muchos otros, pero sólo se encuentra en esa única obra. Tampoco aparece en la extensa lista de nombres de Odín por los cuales él puede ser conocido, y no es lógico creer que una cosa tan significativa no hubiera sido aludida en ninguno de los muchos nombres que se le dan a Odín. Muchos de ellos se refieren a aspectos mucho más obscuros del ser y atributos de Odín, de manera que podemos estar seguros, si él fuera en efecto el hermano de sangre de Loki, de que al menos un nombre correspondería a esto y, como se dijo, tal hecho sería mencionado en otros mitos.

     Que el Lokasenna no fuera ni siquiera parte del ciclo original del mito, ha sido demostrado por diversos académicos y eruditos, estando H. R. Ellis Davidson entre los más célebres de éstos. Tales académicos descubrieron que se trata de una adición muy tardía, y por lo tanto es realmente sólo un «cuento» más bien que un mito. Sabemos entonces que fue compuesto en un momento en que la creencia en los Dioses era, a lo sumo, frágil y ambigua; un momento en que el judeo-cristianismo estaba en un ascenso feroz y su influencia y práctica destructivas estaban desenfrenadas. La sabiduría antigua de nuestra gente, como simbólicamente está colocado dentro de los mitos, en gran parte ya no fue entendida más, y los propagandistas de la religión entrante del Oriente Medio estaban en su máximo flujo. Y su propaganda escrita y hablada fue totalmente apoyada por la «policía del pensamiento» y los reforzadores de la ley, que desencadenaron una brutal represalia sobre cualquiera que se atreviera a resistir la invasión. Todo esto apoyado y patrocinado por un «Estado» corrupto pero poderoso. Como se mencionó antes, cualquier «eskaldo» [Skald = poeta] que hubiera querido hacer progresar su carrera, o incluso permanecer vivo, ciertamente no hubiera deseado presentar la verdadera sabiduría odínica o las deidades autóctonas salvo como personajes débiles y profundamente defectuosos.

     La religión orgánica natural de nuestra gente (hoy llamada Odinismo) fue denigrada; se hizo mofa de las energías y personajes Sagrados y Divinos, despojados de su divinidad y presentados como caracteres superfluos y venales, que eran a menudo de algún supuesto origen mundano. El Lokasenna es la obra donde esta inversión, esta reversión de la verdad, es vista más abiertamente. Es desafortunado que algunos no hayan entendido que esto no era parte del ciclo real del mito, y así básicamente han gastado mucho tiempo en estudiar minuciosamente sus posibles sentidos, cuando en realidad no hay nada para considerar como parte del Odinismo. Ha sido, y lo sigue siendo para unos, una ruta alternativa llena de espinas que los aparta del camino iluminado a Asgarth.

     Es entendible que algunos sean engañados de esta manera, porque mucha de nuestra mitología parece haber sido destruída u ocultada. Entonces es para tal gente a menudo un caso de «aferrarse a cualquier cosa» el que parece estar relacionado con nuestra religión. Pero ahora, cuando profundizamos nuestro camino, es importante que este supuesto mito sea comprendido como un ejemplo de propaganda maliciosa escrita como entretenimiento, con la intención de denigrar y obscurecer la profunda sabiduría de nuestros antepasados y las sagradas divinidades de nuestra unidad de gente. Podemos ver hoy cuántas películas populistas de «Hollywood» presentan la propaganda como entretenimiento, sin ningún respeto en absoluto por la verdad real. Ellos tienen una agenda, y este supuesto mito también tenía una agenda negativa.

     Y entonces vemos en este Lokasenna un claro objetivo de burla y de presentar a las deidades de la religión autóctona como indignas de respeto, confianza, amor, etc. Presentar a Odín, el Jefe de los Dioses, como un hermano de sangre de una energía negativa, no sólo lo vilipendia sino que socava la ya debilitada lealtad a él y la confianza sentida por muchos antaño. Nuestros antepasados tomaban la hermandad de sangre muy seriamente, una indicación de que incluso si ellos hubieran olvidado el mismo misterio real de la sangre, de todos modos se mantendría al menos su importancia. Esto era un lazo especial, una obligación sagrada si prefiere, de modo que si Odín se uniera así con un ser o energía totalmente lleno de traición, esto daría el mensaje de que él también era traidor. Qué pedazo tan inteligente de propaganda. Pero para aquellos que todavía desean aferrarse a esta noción, al menos véanla como otro ejemplo de la naturaleza insidiosa y penetrante de la ilusión, afín a Fenris, o más específicamente por qué Fenris no fue destruído sin tardanza antes de que él creciera hasta hacerse peligroso, sino que en cambio fue llevado a Asgarth. Esto muestra cómo la energía de la ilusión está constantemente con nosotros, incluso cuando intentamos consciente y diligentemente conseguir un progreso espiritual. Esto es una amenaza constante hasta que sea finalmente neutralizada por nuestro Ragnarok, cuando entonces avanzamos a un nivel más alto.

     El acontecimiento final que detallaré en este escrito tiene que ver con el mito odínico de la creación, y con el error que unos cuantos cometen al colocar a Loki en éste. Nuestro mito de creación, en tanto concuerda con la creación de nuestros míticos primeros antepasados, relata en el Voluspa:

Entonces surgieron de la multitud
de dioses fuertes y generosos en casa.
Ellos encontraron la tierra vacía de fuerza,
a Askr y Embla vacíos de destino.
Ellos no tenían espíritu ni sus cinco sentidos,
ningún calor, ningún movimiento,
ningún color saludable.
El espíritu lo dio Odin,
el sentido lo dio Hoenir,
el calor lo dio Lodur y el color saludable.

     Como cada uno de los mitos, el propio mito de la creación es un asunto para la contemplación por derecho propio, pero este artículo se encarga sólo de la disipación de la falsa idea de que de vez en cuando surge como una nociva inflamación el que Loki desempeñó algún papel en ella.

     Algunos escritores académicos, como H. A. Bellows, han teorizado que el personaje más bien misterioso de Lodur es de hecho Loki bajo un nombre diferente. Esta teoría, mientras que es posible que sea académicamente inteligente, por supuesto surge de una mente que trata la sabiduría viva de nuestra fe ancestral como algo ahora inerte y para ser observado en aislamiento de la conciencia experimentada, y aquello es falso.

      Lodur, siempre que es mencionado en nuestros mitos, es siempre un ser positivo y benévolo. Su regalo a la primera pareja mítica de nuestra gente es el «calor» y el «color saludable». Lodur es un dios del fuego en un aspecto y nivel, estando su mismo nombre unido al «Lodern» alemán, que significa «arder», como fue notado por Jacob Grimm entre otros. Loki también tiene un aspecto de fuego en un nivel, y esto condujo con el tiempo a una confusión de los dos. Los Skaldskaparmal solidificaron esta confusión cuando cambiaron el trío de dioses creadores desde Odín, Hoenir y Lodur, a Odin, Hoenir y Loki. En algún verso eskáldico, a Loki se le da el nombre de «el amigo leal de Hoenir», pero tales escritos son tardíos y no de antaño ni del tiempo del entendimiento. Es por supuesto ridículo asignar las cualidades obviamente benefactoras de Lodur a Loki. Aunque ambos sean, en un nivel, seres de fuego, debe ser entendido que Lodur es un dios del «fuego beneficioso», mientras Loki es una fuerza del fuego destructivo y pernicioso. De ninguna manera en absoluto es Loki un amigo de los dioses, mucho menos un «amigo leal». Desde su mismo inicio él trabaja para destruír a dioses y hombres. Los regalos de Lodur son por supuesto totalmente positivos, pero Loki, como la ilusión que es ignorancia y de la cual finalmente sólo fluyen daños (y la tardanza para alcanzar la conciencia superior y el vagar en la niebla de la ilusión es un daño) sólo da negatividad.

     Es inconcebible que los mitos originales, que se remontan a los más antiguos tiempos indoeuropeos, asignaran a una entidad /figura simbólica tan negativa un papel en la manifestación sobre Midgarth de la sagrada energía de los Altos Dioses. Ningún «regalo» que la ilusión/Loki da es jamás esencialmente bien intencionado, siendo el regalo mismo concebido desde una posición de ilusión. Loki, la «vergüenza viviente para cada uno» no es una deidad benévola más que si fuera un engañador (trickster) jovial que fue un poco demasiado lejos, como algunos han teorizado equivocadamente. Loki no debería ser equiparado con el Trickster que los indios nativos norteamericanos tienen en su saber, como algunos intentan hacer. Ni tampoco él es una contraparte del Norte del «diablo» judeo-cristiano. Como se ha demostrado, Loki es, en este nivel del mito, la ilusión, como se dijo antes, comparable a Maya.

     Sin embargo, tanto Lodur como Loki tienen un aspecto de fuego en un nivel, y probablemente debido a la semejanza de nombres, durante un gran período de tiempo desde la primera concepción de nuestros mitos en tiempos prehistóricos, y con la posterior pérdida de los significados más profundos y de la conciencia de la esencia de nuestro mito, es comprensible cómo surgió esta confusión y se pensó erróneamente que los dos eran el mismo ser/energía. En efecto, Lodur y Loki son «opuestos», siendo el primero representativo del fuego y el calor beneficioso e iluminador, y el segundo la personificación del aspecto destructivo del fuego.

     Debe ser recordado que Heimdal también tiene un aspecto de un beneficioso dios del fuego, y a través de todos los mitos es un enemigo implacable de Loki. En el Ragnarok, son ellos los que se encuentran en combate y se «matan» el uno al otro. Heimdal también está profundamente implicado con nuestra creación bajo el disfraz de Rig, el creador del orden social, maestro de runas (misterios), etcétera. Todavía a menudo decimos «Júntense, ustedes, hijos de Heimdal» cuando interpretamos una historia o procuramos dar una guía. Las similitudes entre Lodur y Heimdal son claramente grandes, y es de hecho Heimdal y no Loki quien es el mismo ser divino que Lodur. Desde nuestro inicio somos una expresión de lo divino, del ser superior, y nuestro yo esencial no tiene ninguna ilusión. Al vencer aquella energía, entenderemos otra vez a nuestros seres esenciales y la verdadera naturaleza de la creación.

     Al concluír, yo esperaría que usted haya encontrado esto interesante, pero, más importante aún, beneficioso. Como dije al comienzo, éste no es un trabajo académico, ni una hipótesis, sino una obra de experiencia odínica, y puedan todos ustedes, como fuere que perciban la religión, experimentar la alegría divina del multiverso.

     Aunque alrededor de nosotros, al nivel de la realidad del Midgarth, arrecie la tempestad de la ilusión, y el impulso para el ser noble parezca ahogado en los impulsos negativos ignorantes de esta época, aunque Jotuns y bestias parezcan dominar, con el tiempo, y cuanto tal tiempo y tantas encarnaciones pueda tomar como sea necesario, aquéllos también serán disueltos. E incluso hoy en esta época de visión atenuada, cuando el velo de la ilusión parece envolver el mundo, dentro de todos nosotros, aún así nuestra esencia mora en la Edad de Oro, y es hacia ella que podemos viajar.

Sig y Wunjo, Wunjo Sig. Om Omi Odín Om.–

por Heimgest DCG

La magia en el Odinismo

photoEn el último Þing que convocó el Jarl de mi clan, se propuso legislar al respecto del sacerdocio. Hasta entonces, nunca nos lo habíamos planteado, simplemente porque, en el caso del clan Fauces de Tormenta, la estructura sacerdotal estaba clara: tenemos una Völva, que se encargaba de la lectura de runas y que, si se diese el caso (gracias a los dioses, aún no ha tenido que hacerlo), se encargaría de los rituales funerarios, y naturalmente yo mismo en mi papel como Goði, diseñando y oficiando las ceremonias estacionales y de paso, así como estudiando y transmitiendo nuestra cultura y valores tradicionales.

Sin embargo, mi clan no es ajeno a los devenires de su entorno. La fe odinista va tomando fuerza, de modo lento pero seguro, y mucha gente comienza a plantearse una serie de cuestiones que deben tratar de responder por su cuenta con las herramientas de las que puedan disponer, generalmente de la red global y algún que otro texto en inglés o alemán. Esa debería ser tarea para los Goðar de cada kindred/clan, pero aún somos pocos, y la inmensa mayoría tenemos una formación autodidacta, lo que no es necesariamente malo, aunque nos lleva a utilizar una terminología distinta unos de otros, denominando con múltiples términos a un mismo concepto.
Uno de los ejemplos más ilustrativos al respecto es, precisamente, el asunto de la magia odinista. Sobre esto hablamos largo y tendido durante el citado Þing, y tal vez una de las mejores cuestiones que se plantearon en la asamblea fue: ¿por qué englobar sacerdotes y usuarios de magia, son acaso lo mismo?, y naturalmente surgieron las clásicas preguntas de «¿Entonces es lo mismo una cosa que la otra?», y dudas por el estilo. Asimismo, constaté que, aunque tod@s hablábamos de lo mismo, usábamos una plétora de términos, latinajos, y palabras sacadas del nórdico antiguo y el alto alemán. Era prioritario unificar conceptos y términos, y así lo hicimos. Descubrí lo enormemente confusos que en ocasiones podemos parecer aquellos que abusamos del idioma de las Eddas y las Sagas (y me incluyo, que conste). De modo que aquí estoy, dispuesto a explicar mi punto de vista sobre el asunto de la magia, porque pienso que, bien explicado, resulta de lo más simple. Allá vamos.
Como preámbulo, desearía hacer una aclaración sobre sacerdotes y usuarios de magia: los Goðar NO hacen magia, y ser usuario de magia NO te convierte en Goði. El sacerdote oficia un sacrificio, es decir, pone el mundo natural en contacto con la divinidad, mientras que el usuario de magia interactúa con la divinidad de modo sobrenatural. Así que podríamos decir que el Goði trabaja en la esfera natural, mientras que el usuario de magia lo hace en la esfera sobrenatural. En otro artículo puede que escriba sobre la tarea de los Goðar, pero hoy deseo centrarme exclusivamente en la magia y sus usos. Como reza el título del presente artículo, ¡hablemos de magia!
Los practicantes de magia odinista utilizan a menudo herramientas,
como varitas de tejo o incluso dagas rituales
 
Para empezar, distinguiremos las prácticas mágicas en tres grandes grupos bien diferenciados entre sí, con distinta metodología y, en algún caso, requisitos de uso, a saber: magia rúnica, Galðr y Sejðr. Pasaremos a explicarlos a continuación.
MAGIA RÚNICA. Se trata de la práctica mágica en la que se usan las runas, generalmente el Futhark Antiguo o el Anglosajón, dependiendo de la zona. Atendiendo a sus objetivos y formas de ejecución, dividiremos esta práctica en dos subgrupos:
  • «Adivinación» rúnica. La imagen que tod@s tenemos en mente de un montón de piedrecitas con runas talladas, a través de las cuales alguien puede decirnos lo que nos depara el destino, es el uso más extendido de la magia rúnica. Al contrario de lo que la mayoría piensa, el don de las Nornas no está al alcance de todas las personas: se transmite por línea materna (aunque el don puede manifestarse en ambos sexos, sin desprecio a ningún practicante). Denominamos Völva a la mujer que interpreta las Runas, y Vitki al varón que cumple la misma función.
  • «Trabajo» rúnico (en inglés Runework). A pesar de que no tod@s tengamos el don de la interpretación de los designios de las Nornas, bien es cierto que conocemos el poder mágico de las Runas, y podemos hacer uso de él, grabando o dibujando estos sagrados símbolos en ciertos materiales para lograr diferentes propósitos. Una embarazada que desee un parto menos doloroso se dibujará la runa Berkano en su muñeca; un atleta podría llevar un amuleto de madera con la runa Sowilo para obtener una victoria ansiada; si hemos sido estafados, podríamos grabar una piedra con la runa Fehu invertida para regalársela al estafador y que sus futuros negocios fracasen. Cualquiera puede aprender el uso de las Runas con distintos fines. Otra cosa será encontrar un maestro fiable y adecuado…
El material en que esté fabricado el juego de Runas
también puede influir en su lectura
 

GALÐR. Podríamos definir la magia Galðr como la parte de la magia que se ocupa del clásico «encantamiento», es decir, este tipo de magia requiere, para sus diferentes conjuros, del uso de unos determinados ingredientes o herramientas, el recitado, en ocasiones, de fórmulas mágicas, y una gestualidad propia y específica. Cualquiera que aprenda una fórmula Galðr puede usarla, sin más restricción que la del propio conocimiento (quiero decir que, si la conoces, pues la puedes usar, como es lógico).

Dentro de este tipo de magia encuadraríamos el
terrible maleficio nórdico llamado Niðstång
 
SEJÐR. Quizás la rama más popular y controvertida de la magia odinista, no se trata más que de nuestro chamanismo, ni más ni menos: el usuario de Sejðr, mediante un trance controlado, abandona su forma física para poder interactuar con los espíritus de su entorno. Al igual que la «adivinación» rúnica, este poder se transmite por vía materna y está más presente en las mujeres: se denomina Sejðkóna a la usuaria de este poder, y Sejðrmáðr al varón. En este caso sí que existe un prejuicio muy extendido entre los odinistas modernos, en la creencia de que un Sejðrmáðr es un individuo afeminado o poco varonil, por hacer gala de una facultad que es casi en exclusiva patrimonio de mujeres, pero se trata de un prejuicio infundado, y voy a explicar por qué: en la antigüedad, nuestros ancestros despreciaban a la figura del Sejðrmáðr simplemente porque para realizar su magia, debía entrar en trance, y un individuo que está fuera de si mismo queda indefenso, algo que nuestros antepasados consideraban una actitud poco masculina. Hoy en día no van a pasar a cuchillo a nuestros chamanes, por lo que no deberían preocuparse, y de paso, deberíamos esforzarnos en hacer pedagogía sobre el asunto y abandonar este tipo de pensamiento retrógrado, que en nada nos favorece. De todas formas, si ya es difícil hallar una verdadera Sejðkóna, aún lo es más toparse con un Sejðrmáðr, así que dudo que este tema genere mucha controversia o debate en un futuro. Dicho ésto, también podemos dividir las prácticas Sejðr en dos subgrupos, atendiendo a la finalidad de su uso:
  • Sejðr espiritual. Se trata del Sejðr más común, en el que el usuario se proyecta de forma espiritual fuera de su cuerpo físico, pudiendo así viajar por los Nueve Mundos e interactuar con diversos entes espirituales, desde el ancestro que acompaña a alguien hasta la Fylgja de alguna persona o un Draugr o un Svartálfar (toda esta terminología es la que vengo aplicando desde que empecé el blog, así que si no se entiende algo, por favor, decídmelo para que os lo aclare, ¿de acuerdo?). El Sejðr espiritual sirve para muchas cosas: preguntar a un difunto sobre algo concreto, saber si los Landvættir de un determinado lugar están complacidos con una ofrenda, o expulsar un Draugr de una casa en la que está molestando.
  • Sejðr «adivinatorio». Como es natural, el Sejðr también puede usarse para que ciertos espíritus (o, en ocasiones, los propios dioses) utilicen el cuerpo físico del chamán y ofrezcan profecías y consejos o visiones. Este tipo de Sejðr es muy específico y requiere una preparación muy dura, pues al margen de haber heredado las aptitudes, hay que curtir la mente para soportar unos trances tan agotadores. A este tipo de Sejðr se le denomina Spå, y a sus usuarios, Spåkóna o Spåmáðr, sean éstos mujer o varón, respectivamente. El trabajo del chamán no se reduce a entrar en trance y transmitir la profecía, sino también a su interpretación en base a su experiencia y conocimiento.
Una Sejðkóna es a la vez una viajera y una guerrera espiritual
(imagen cortesía de Darkyrie)
Bien, pues ahí lo tenéis. Si he logrado explicarlo correctamente, ya estaréis en condiciones de responder a las dudas más corrientes. Ahí van unos ejemplos:
Tengo un amigo que echa las runas, ¿es Sejðrmáðr? Evidentemente, no: es un Vitki.
-Dibujé en una camiseta un Ægishjálmr, ¿es mágica? Si te la pones sólo cuando necestites infundir temor en tus adversarios, sí: es Galdr.
Tiro las runas y ayudo a mis amigos enseñándoles conjuros, ¿soy un Sejðrmáðr? No: en todo caso serás un Vitki con conocimientos de Galdr, pero para ser Sejðrmáðr deberías entrar en trance e interactuar con espíritus, así que si no es el caso, no lo eres.
-Soy gay y me interesa la magia, ¿puedo ser un Sejðrmáðr? La condición sexual de un individuo no lo predispone para la práctica mágica, y el Sejðr se transmite por vía materna: si tu madre lo es, tú puedes serlo, al margen de tu sexualidad.
¿Cualquier Sejðkóna es a la vez Spåkóna? La práctica del Spå es una especialización del Sejðr: no cualquier Sejðkóna es una Spåkóna, aunque todas las practicantes de Spå han empezado practicando Sejðr.
Como siempre digo, estoy abierto a vuestras preguntas al respecto. Confío en haber sido claro y conciso, aunque reconozco que el tema es bastante farragoso. Estaré gustoso de realizar cuantas explicaciones y aclaraciones sean necesarias.
Manu Garzón
Goði COE Andalucía

Ceremonia nupcial Odinista

 

Una de las obligaciones que comporta el cargo de goði es la de personalizar y oficiar ceremonias y rituales, sean estacionales o ritos de paso. En el caso que hoy nos ocupa, debo decir que tal responsabilidad se convirtió en un verdadero placer, un orgullo y una alegría. Y es que aún hay muchas ceremonias que no he tenido ocasión de oficiar, sobre todo en lo que respecta a ritos de paso, habida cuenta que mi clan tiene una media de edad de unos veinticinco años, y por tanto aún no ha habido ocasión de oficiar ningún rito de paso. Ahora bien, mis responsabilidades como goði no acaban en mi clan, como casi tod@s sabéis ya, sino que, desde hace un tiempo, se amplían al ámbito de Andalucía, como goði afiliado al COE que soy. Por ello, en cuanto se me pidió hacerme cargo, junto con mi völva Virginia, de la confección de la ceremonia nupcial de una pareja odinista afincada en Cádiz, nos pusimos manos a la obra con enorme ilusión. Pasamos semanas recabando información, documentándonos y preparando la ceremonia con seriedad y cariño, al tiempo que manteníamos un contacto permanente con la pareja, para atender a su idea de cómo querían la ceremonia, de sus gustos y sus preferencias. Todo ese tiempo de nervios, de preocupaciones y de dudas, dieron al final sus frutos. El trabajo duro y la dedicación siempre tienen recompensa, y en este caso, el resultado fue más que satisfactorio. Sería inútil intentar reflejar con palabras los sentimientos que afloraron antes, durante y después de la ceremonia, y como tengo un bonito reportaje fotográfico, quiero compartir con vosotr@s algunas imágenes de lo que fue el evento. ¡Disfrutadlas!

Este era el aspecto que presentaba el altar. Debajo del escudo, sobre la hierba, se observan dos falcatas, que también cumplirían su papel en la ceremonia.
 
Una vista más cercana de la parte central del altar. En primer término, el Mjölnir con el que se sacraliza el lugar, y sobre él, los anillos de juramentos.
 
Aquí se observa el atuendo ceremonial que lucí, inspirado en la vestimenta de los varegos de Kiev, con predominancia del color azul en honor a Freya, patrona de mi clan.
 
Esta instantánea se sacó mientras explicaba a los asistentes los elementos del altar, momentos antes de la ceremonia. A la derecha, Virginia, völva de mi clan y que me asistió como gydja, y Ernesto García, presidente del COE, que presidió la ceremonia.
 
El aspecto de la novia era verdaderamente encantador.
 
Los novios son presentados ante el altar por los padrinos.
 
Momento en que se solicita la protección de los dioses sobre la pareja.
 
Después, se realizó un intercambio simbólico de armas entre los novios. Al no tener armas propias, utilizamos las dos falcatas de entrenamiento que Ernesto nos prestó amablemente.
 
Momento de la preparación de las ofrendas a los dioses y los ancestros.
 
Bendiciendo la libación de hidromiel (obsérvese la posición que adopto, denominada «postura Algiz» por su semejanza con la runa homónima).
 
Ernesto derrama en la tierra la ofrenda, ante la atenta mirada de los niños.
 
Los novios realizan sus votos asiendo con la mano derecha un anillo de juramentos. Es el momento más solemne de la ceremonia, aunque nada podía borrarles la sonrisa del rostro. Un momento muy emotivo.
 
Sus manos se entrelazan con una tira de tela azul, representando el entrelazado de sus destinos.
 
A sus pies, la völva había formado un círculo con piedras blancas inscritas con runas, invocando la benevolencia de las Nornas.
 
Momento final del ritual, en el que los declaro formalmente marido y mujer.
 
Tras la ceremonia, un opíparo banquete nos reconfortó, y la cerveza logró atemperar el calor que reinaba en el paraje. Pero aún no habían acabado las emociones:  la Guardia del Cuervo, que con su saber hacer nos entretuvieron del modo que más nos gusta a todos: ¡luchando!
Aquí el grupo al completo, brindando con los novios. Las armas eran de entrenamiento, todo acolchado, pero las armaduras eran reales, como puede observarse.
 
Una simpática instantánea de estas dos guerreras (la de la izquierda es Sofía, hermana de mi clan, fotógrafa del evento -¡gracias por las fotos!- y poderosa skjaldmö), que ofrecieron un espectáculo soberbio.
 
Como puede suponerse, el evento ha tenido gran repercusión en el odinismo español: por desgracia, no celebramos tantos matrimonios como sería deseable, así que cuando se celebra uno, siempre es un motivo para alegrarse. Seguimos avanzando, lentos pero seguros.