Un cuervo ataca las ‘palomas de la paz’ del Papa

El concepto de símbolo (latín simbŏlum) sirve para representar, una idea que se percibe a partir de los sentidos y que presenta rasgos vinculados a una convención aceptada a nivel social. El símbolo no posee semejanzas ni un vínculo de contigüidad con su significado, sino que sólo entabla una relación conceptual e ideográfica, la representación de una realidad inaccesible al intelecto.

Dos palomas blancas fueron lanzadas como símbolo de la paz, puestas en libertad desde un balcón en la plaza de San Pedro el domingo 26 de enero, en el Vaticano. Fueron dos niños que acompañaban al Papa los que lanzaron las palomas al aire durante el rezo dominical del Angelus.

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Lo que nadie esperaba es que fueran inmediatamente atacadas por dos grandes aves, una gaviota y un cuervo, que cayeron en picado sobre ellas picoteándolas repetidamente.

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Las palomas sorprendidas por este ataque inesperado emprendieron rápidamente la huida

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Decenas de miles de personas miraron angustiadas el ataque desde la plaza. Un sombrío silencio cayó sobre la plaza de San Pedro, y lo que hasta entonces todo había sido signo de buen presagio se transformó en terribles augurios, porque la paloma representa al mismo Espíritu Santo. Un pesado silencio ocupó toda la plaza hasta que las aves la abandonaron

En las antiguas Eddas escandinavas la figura del cuervo cobra especial relevancia al estar siempre unida a la imagen de Odín, el primero y más antiguo de los dioses. Odín siempre aparece representado con dos cuervos sobre sus hombros, Hug o Hugin (reflexión’) y Munin (‘memoria’), que le susurran al oído todo lo que ven y oyen. Cuando amanece los envía a volar por el mundo y vuelven al atardecer. Por eso Odín lo sabe todo y es llamado “Rafnagud” (‘dios de los cuervos’).

Odín expresa su afecto y preocupación por sus cuervos en el canto de Grimmir de la Vieja Edda:

“Hugin y Munin
Vuelan cada día
Por el vasto mundo.
Temo por Hugin
Por que no vuelva más,
Y estoy más inquieto aún por Munin.”

Por lo tanto, en la tradición escandinava, el cuervo es una figura sagrada y sabia que aporta virtudes de la “reflexión” y la “memoria”.

El espíritu de Odín está en sus cuervos cuando vuelan .

Otros testimonios de la importancia de los cuervos en esta mitología se encuentran en el capítulo XXXVIII de la Gylfaginning, una de las partes de la Edda de Snorri Sturluson:

“…Dos cuervos se sientan sobre sus hombros y le dicen al oído todas las nuevas que ven u oyen, se llaman así: Hugin y Munin. Los envía por el día a volar en torno a todos los mundos, y vuelven a la hora de la comida del día, y así se entera de tantas noticias. Por eso le llaman los hombres Rafnagud, dios de los cuervos.”

También en el fragmento 7, “De las artes de Odín” de la Ynglingasaga de Snorri Sturluson se hace mención a lo mismo:

“… Tenía dos cuervos que había amaestrado y sabían hablar; volaban por todos los países y le contaban muchas nuevas.”

Por lo tanto en la tradición escandinava, el cuervo es una figura sagrada y sabia que aporta virtudes de la “reflexión” y “la memoria”

La oposición entre el cuervo y la paloma proviene desde el principio de los textos escritos, ya en el Gilgamesh se hace referencia a esto, y al contrario de lo que se pueda suponer, aquí, el papel de benefactor lo ejerce el cuervo:

 “Cuando llegó
El Séptimo día,
Cogí una paloma
Y la solté.
La paloma se fue
Y luego vino.
Al no ver dónde posarse,
Regresó.
(Luego) cogí una golondrina,
Y la solté.
La golondrina se fue
Y luego vino.
Al no ver donde posarse
Regresó.
(Luego) cogí un cuervo,
Y lo solté.
El cuervo se fue
Pero al ver que las aguas se habían
Retirado,
Picoteó, graznó (?), chapoteó
Y ya no regresó.” (1)

Sin embargo el judeocristianismo lo considera mensajero de las desgracias, anunciador de enfermedades, guerras y muertes y la Biblia lo relaciona entre los animales impuros. El cuervo es símbolo para los judíos de confesión y penitencia.

Está claro que este hecho fue todo un símbolo, la lucha entre dos religiones, entre dos culturas. La Odinista representada por el cuervo y la cristiana por la paloma. Que el desenlace se haya desarrollado en la propia plaza de San Pedro indica que un dia llegaremos físicamente a esa plaza y por fin abatiremos la paloma, pues seguimos en guerra constante contra ella desde milenios.

Al final la paloma huyó y de ella nada se supo, el cuervo como forma en la que viaja Odín representa aquí su papel guerrero y conquistador, que viaja a Roma…

El simbolismo está claro pues, el Espítu Santo encarnado por la paloma, es derrotado en su propia casa por Odín, que viaja hasta ella en la forma de cuervo, la paloma-espíritu santo- huye y el cuervo-Odín- toma posesión de la plaza-Europa-

Que así sea y se cumplan los designios de los Dioses

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